Milton Friedman escandaliza: la responsabilidad social de los empresarios es aumentar sus ganancias

Los alumnos de Historia del Pensamiento Económico I leyeron a Milton Friedman: “La responsabilidad social de los empresarios es incrementar sus ganancias”.

Milton Friedman

El artículo, publicado en la revisa del New York Times es claramente desafiante, típico de Friedman. Con un título agresivo busca llamar la atención de los lectores. Así lo comenta una alumna:

“Friedman hace hincapié en su rechazo a la responsabilidad social de la empresa. Friedman establece que no puede hablarse estrictamente sobre RSE ya que, quienes adquieren responsabilidades son las personas y no una corporación artificial. Quienes deben ser responsables son las personas y no una corporación artificial. Quienes deben ser responsables son los empresarios, dueños, o quienes representan a las compañías, es decir, los ejecutivos corporativos. Ahora bien, ¿en qué consiste esa responsabilidad?”

“El ejecutivo corporativo es también una persona en su propio derecho y, como tal, puede que tenga muchas otras responsabilidades que reconozca o asuma de forma voluntaria: para con su familia, su conciencia, sus sentimientos de caridad, su iglesia, sus clubes, su ciudad, su país. Puede que se sienta obligado por dichas responsabilidades a dedicar parte de sus ingresos a causas que considera respetables, a rechazar trabajar para ciertas corporaciones, e incluso a abandonar su trabajo, por ejemplo, para incorporarse al ejército de su país. Si lo deseamos, podemos referirnos a algunas de estas responsabilidades como “responsabilidades sociales”. Sin embargo, en este sentido el ejecutivo corporativo está actuando como principal y no como agente; está gastando dinero, tiempo o energía, y no el dinero de sus empleadores o el tiempo o la energía que por contrato se comprometido a dedicar a los objetivos de los mismos.”

El tema es tan sensible que muchos no llegan a ver los argumentos de Friedman. No digo estar de acuerdo, sino simplemente entenderlo. Lo mismo debe haber sucedido con muchos de sus lectores.

Algunas de las preguntas que los alumnos plantearan:

  1. ¿El individuo en el rol del individuo corporativo pierde la capacidad de hacer cualquier acción responsable socialmente?

Respuesta: No, como dice el texto antes puede hacer lo que quiera con su propio dinero, digamos, con su sueldo de ejecutivo. Pero incluso podría hacerlo como parte de la política la compañía si muestra a los accionistas que esas acciones aumentarán el valor de la empresa.

  1. ¿Sobre qué basa su postura de que las personas jurídicas no tienen obligaciones morales? ¿No cree que el fin que persiguen las personas físicas al acatar obligaciones morales aplica también a las personas jurídicas?

Respuesta: Es que las personas “jurídicas” no actúan, sólo las personas lo hacen. Las acciones que pueden evaluarse desde una perspectiva moral son las acciones de personas, inevitablemente. En el caso de la empresa, serán las personas que son propietarias, los accionistas, u otros si es que ellos han delegado esas decisiones en otros.

  1. ¿Cómo explica que en los últimos años hayan aparecido distintos estándares en materia de trato laboral, contaminación, trato animal, etc., con los cuales las empresas se ven obligadas a cumplir no por ser una obligación legal, sino porque es de buena reputación y de buena imagen?

Respuesta: En primer lugar, si no son legales, no son “obligatorias” en el sentido de que no se usa la coerción para que se cumplan. Y es precisamente el argumento de Friedman que por cuestiones de reputación y buena imagen las empresas los adoptarían. Por eso dice que hay una “mano invisible” que lleva a las empresas a realizar acciones de este tipo.

  1. ¿Quién puede juzgar si la responsabilidad social es llevada a cabo por un interés particular o uno verdaderamente caritativo?

Respuesta: Desde la perspectiva utilitarista de Friedman no se puede, por eso hay que evaluar las consecuencias.

  1. ¿No cree que sea un poco denigrante y simplista afirmar que el único propósito de una empresa es obtener el máximo beneficio posible?

Respuesta: Es que ese incentivo la llevará a buscar todos los otros objetivos que sean valorados

  1. Si una pastera tala todas sus plantaciones de árboles su producción aumentará notablemente al igual que sus beneficios. Sin embargo a medida que pasen los meses se agotará el stock de madera y no podrá producir más celulosa hasta que vuelvan a crecer los árboles que taló. ¿No cree que en ciertas situaciones buscar el máximo beneficio puede terminar siendo una medida positiva a corto plazo con consecuencias desastrosas a largo plazo?

Respuesta: SI hace eso no estará maximizando su valor, el precio de las acciones caerán en forma inmediata. Los accionistas quieren maximizar sus ganancias, el valor sus acciones en el largo plazo, echarían de inmediato al gerente que decidiera hacer eso.

  1. Para el autor, la empresa debe incrementar sus beneficios dentro del marco de la ley. ¿Qué hay de la ética? ¿Se justificaría otorgar hipotecas a personas sin capacidad de pago a tasas imposibles sabiendo que con embargar dichas propiedades se obtiene un buen retorno?

Respuesta: No habría ninguna maximización si se dan hipotecas a quienes no pueden pagarlas.

  1. En un mundo atravesado por profundas desigualdades en la distribución de la riqueza, ¿no cree que las acciones de responsabilidad social son una inversión –comparable a la publicidad-  con la que las empresas intentan legitimarse ante sus consumidores, especialmente cuando éstos son sectores sociales con ingresos marcadamente inferiores a los de los ejecutivos de estas compañías?

Respuesta: Sí, y no sólo ante esos sectores, ante los de altos ingresos, ante los funcionarios, ante los medios.

  1. ¿No cree que existen conductas de algunas empresas que, pese a no ser ilegales, son al menos éticamente cuestionables y justifican la introducción de la doctrina de la RSE para minimizar el perjuicio social? Pienso, por ejemplo, en un escenario de escasez de divisas donde determinadas empresas incrementan o adelantan sus compras de dólares o retiran  divisas del país para intentar forzar una modificación al alza en el tipo de cambios.

Respuesta: Parece ética cuestionable que un gobierno impida a una persona o empresa disponer de su propiedad, obligarla a entregar dólares que le pertenecen o negarle la posibilidad de comprarlos, y hacerlo al precio que el mismo establezca. Eso parece más bien una defensa contra una violación de la propiedad y los contratos.

  1. ¿Constituyen las ONGs entidades que distorsionan los resultados óptimos a los que llegaría el mercado, considerando que consumen mano de obra y recursos de capital para mantenerse operativas y conseguir sus objetivos?

Respuesta: Las ONGs son entidades voluntarias que persiguen objetivos establecidos por sus fundadores y compartidos por quienes las financian. Son, precisamente, uno de los caminos a través de los que las personas pueden canalizar sus preocupaciones sociales, como diría Friedman, con su propio dinero, esfuerzo y tiempo. No distorsionan ningún resultado porque, precisamente, están cumpliendo con las preferencias de sus propietarios o de quienes las financian.

Crónicas de viaje: Viet Nam

AÑORANDO AL COMUNISMO

A medida que el avión se acercaba a Hanoi, crecía el fervor revolucionario y las añoranzas de los 70. Era visitar aquél ícono de la lucha anti-imperialista, recordar esas marchas de estudiantes que querían cambiar el mundo. Porque los reformistas se quedaban luchando por más apuntes, ingreso irrestricto sin siquiera estudiar, más todas las fechas de exámenes recuperatorios posibles hasta que el profesor los apruebe por cansancio. Otra cosa era salir a la calle gritando: “¡Por uno, por dos, por muchos más Vietnam!”.

Ese espíritu rebelde había renacido al ver las fotos de la visita de Cristina Kirchner visitando los túneles de Cu Chi, donde los revolucionarios resistieran a los imperialistas franceses primero, y gringos después. Que la presidencia haya elegido ese símbolo no es menor, es señalar que lo más característico de ese país ha sido la lucha por la independencia y el socialismo. Podría haber sido una foto en la Ciudad Imperial de Hue, después de todo la monarquía recorre mucho más la historia de este país que la revolución.

Podría interpretarse también como un saludo al actual régimen, ya que la visita incluía, por supuesto, reuniones con las principales autoridades del país. Era, como manifestó Hebe de Bonafini en una carta que le enviara a la presidenta, “reivindicar la revolución”.

Lo era, por supuesto, pero, ¿qué revolución? Por cierto, los presidentes no pueden “caminar la calle”. Los buscan, los llevan a salones VIP, los trasladan en limusinas a hoteles cinco estrellas y conversan con funcionarios del gobierno. El resto de los mortales, sobre todo cuando no conseguimos dólares oficiales, tiene que ir de a pie. Pero esto, tal vez, nos brinda una perspectiva diferente.

Por uno, por dos…

A poco de salir del moderno aeropuerto Noi Bai en la capital vietnamita la primera sorpresa es encontrar una agencia de automóviles vendiendo Rolls Royce. ¿Cómo encaja esto con una revolución igualitarista? Está claro que no puede haber RR para todos y todas, son autos para minorías. ¿Y qué minorías puede haber en un país como éste? Lo primero que se cruza por la mente son funcionarios o jerarcas del partido, tal vez diplomáticos extranjeros, ya que Hanoi es la capital y sede del cuerpo diplomático. Pero cuando también se encuentran en la puerta del Hotel Continental de Ho Chi Minh City, o hay Mercedes Benz y Lexus en las calles de Hoi An, algo está pasando. Es más, los alrededores de este hotel en la ex Saigón, donde Graham Greene escribiera “The Quiet American”, son un gran shopping abierto con marcas tales como Ermenegildo Zegna, Dior, Bulgari, Hermes, Polo Ralph Lauren, Luis Vuitton, Versace, las mismas que no se animan a venir a la Argentina o, si lo hicieron, ahora se van. Hay dos revistas de golf: Vietnam Golf Magazine y Golf & Life, ambas en inglés y vietnamita.

Y no todo son marcas internacionales para grupos ABC1. Las calles de esta ciudad están engalanadas con luces de todos los colores para celebrar el Año Nuevo Lunar gracias al apoyo (que aparece explícitamente en los carteles), de Domino’s Pizzas, Burger King, Dunkin Donuts y Popeye’s.

Lo que sí hay para todos y todas son motos: decenas, cientos, miles. Y todas parecen salir al mismo tiempo por las calles de Hanoi, donde cruzar una avenida parece más difícil que cruzar el Río de la Plata a nado. Pero no hay un programa “Motos para Todos”, más bien son financiadas por Honda, Suzuki y varias marcas chinas irreconocibles. Con solo ver el tránsito de Hanoi puede ser que los planificadores gubernamentales se hayan dado cuenta que ordenar eso es imposible, y mucho menos ordenar los mercados.

Esos mercados explotan por doquier en la ciudad. Dada la cantidad de productos importados de todo tipo que se encuentran en las calles parece que la revolución no ha incluido un Moreno. Es más, ¡los dólares se transan libremente! ¡Existe un solo tipo de cambio y no preguntan ni el nombre a quien compra o vende!

Todos los billetes vietnamitas (la moneda es el dong), tienen la cara de Ho Chi Minh. No sé si es el mejor homenaje, ya que el billete más alto es de 500.000 y eso son solo unos 25 dólares. Pero al menos parece que no tienen vergüenza en sacar denominaciones tan altas, nosotros ya estamos penando con los de 100, ¿será que no quieren emitir de 500 o 1000 para no deshonrar a Evita? En verdad, no parece que estuvieran tratando al líder revolucionario como él mismo quería: prefería ser cremado, pero todo modelo “nacional y popular” necesita del culto a la personalidad y allí terminó el líder embalsamado en un horrible mausoleo.

Caminar los mercados de Hanoi incluso podría desalentar a Axel Kicillof sobre las posibilidades de planificar la economía y ni hablar de manipular un índice de precios. Los precios se conversan, pero no entre funcionarios de la agencia de estadísticas, sino entre compradores y vendedores. Tarde o temprano, todos saben por dónde está el precio de mercado. Cualquier cosa se puede conseguir en ellos… ¡incluso medias reses de perro! Al verlas, uno se pregunta si llegaremos a algo parecido luego de varios años de políticas que llevan a la reducción del stock ganadero y a que exportemos menos carne que Paraguay.

Imposible planificar esos mercados. Pero donde el estado dice que debería estar ni se lo ve. El caótico tránsito es un claro ejemplo: los semáforos no se respetan ni siquiera con el policía uniformado parado en el medio de la calle. Los cables de todo tipo que se acumulan en las calles muestran que no hay tal cosa como gestión del espacio urbano. Y si de ausencias o fallas del estado se trata, Vietnam sufre ahora una situación dramática, pero no por responsabilidad propia sino de su vecino. Resulta que la política de un solo hijo en China ha llevado a la escasez de mujeres en ese país ya que las parejas chinas prefieren tener un varón y abortan cuando tienen mujeres. Esta escasez de mujeres es tal que ha generado un creciente tráfico donde se secuestran mujeres vietnamitas para llevarlas allí, tanto sea como esposas o como prostitutas.

Por muchos más Vietnam

La mística de la revolución está presente. Aún pueden verse esos carteles con obreros y obreras revolucionarias con los brazos en alto y banderas flameando, aunque la mayoría se venden ahora como arte retro en locales principalmente para turistas. Claro, la simbología revolucionaria es algo así como el bombo para nosotros: algo que siempre está, aunque ya no sabemos bien qué significa.

El principal mensaje, sin quererlo tal vez, se encuentre en el Museo de Memorias de la Guerra, una impresionante muestra de cómo el ser humano puede hundirse en la peor degradación de su naturaleza y terminar cometiendo los peores crímenes: Agente Naranja, desfoliantes, torturas; todo ello por parte de un gobierno, como el norteamericano, que presume una tradición de respeto a los derechos y la libertad. Irónicamente, el museo vietnamita recuerda a los norteamericanos, en medio de todas esas fotos terribles de las víctimas, aquella famosa frase de su Declaración de Independencia: “Sostenemos como evidentes por sí mismas dichas verdades: que todos los hombres son creados iguales; que son dotados por su Creador de ciertos derechos inalienables; que entre estos están la vida, la libertad y la búsqueda de la felicidad”.

Cuando los norteamericanos olvidaron estas palabras perdieron la guerra. Cuando se fueron y, con el tiempo, retomaron el comercio y las inversiones, ganaron la paz. Con la guerra, el norte conquistó al sur, pero con la apertura económica el capitalismo del sur conquistó al norte.

Hoy, la revolución vietnamita está en los mercados. Un 80% de los puestos de trabajo se crean en el sector privado. La mayoría de las empresas que se crean son familiares. Así lo era la familia dueña del hotel en Hoi An. Y ya habían progresado bastante: además del hotel, tenían un restaurante sobre la playa y una tienda de ropas. Estaban más atentos a lo que uno escribe en Trip Advisor que al último congreso del Partido Comunista.

Una para Macri: en Saigón hay distintas empresas de taxis, cada una con sus colores. Aun cuando las tarifas sean iguales, esto permite competir por la calidad y confiabilidad de los servicios. ¿Competir? No es algo que agrade a los taxistas porteños, ni gobierno existe que lo haya intentado. Los vietnamitas tienen menos prejuicios.

Las noticias del día se refieren a conversaciones para firmar un tratado de libre comercio con Corea del Sur. ¡Vietnam ha superado a la Argentina en el Índice de Libertad Económica! En el indicador que elabora la Heritage Foundation junto al Wall Street Journal, Argentina se encuentra en el puesto 166 de 178 países con un índice de 44,6, mientras que Vietnam ocupa el lugar 147º con un score de 50,8. Nuestro país se encuentra entre los de economías “reprimidas” mientras que Vietnam lo hace entre los de economías “mayormente no libres”. Los primeros lugares de ese indicador no están geográficamente lejos a este país, son Hong Kong y Singapur, seguidos de Australia, Suiza, Nueva Zelanda y Canadá. Argentina apenas supera a Chad, Guinea Ecuatorial y República del Congo.

Durante los 20 años que se ha publicado este índice Vietnam ha mejorado 9 puntos. La tasa máxima del impuesto a las ganancias es 35%, y 25% para las empresas, pero la corrupción está extendida y el sistema judicial responde a la voluntad del partido. La inflación es del 9,1% anual (y parece que es un índice creíble) y el país recibe unos 8.400 millones de dólares en inversiones extranjeras. La Argentina, en cambio, ha perdido 23,4 puntos en los últimos 20 años, todos ellos desde 2003, recibe unos 12 mil millones de dólares en inversión extranjera, aunque esto es 1,7% del PBI en comparación de 2,6% para Vietnam. La tasa máxima de ganancias para empresas es más alta que en el país socialista. En nuestro caso, la corrupción también está extendida y parte del sistema judicial responde a La Cámpora.

Es cierto, Vietnam es una dictadura, no hay oposición, ni hay elecciones. Acá hay elecciones, oposición, no tanto. No obstante, cada tanto tenemos la oportunidad de cambiar, aunque no siempre lo hagamos bien. Salvo por eso, si veo el desempeño de estos dos países durante los últimos veinte años, da para salir a calle de nuevo: ¡Por uno, por dos, por muchos más Vietnam!, aunque si fuéramos algo más exigentes bien podríamos salir a gritar: ¡Por uno, por dos, por muchas más Australias! Claro, no tiene el glamour, pero que bien que viven los australianos.

Crónicas de viaje: Australia

Aunque fue hace un tiempo ya:

VERDADERAMENTE ABAJO

La archirepetida comparación entre Australia y Argentina no tiene ningún sentido. La gran diferencia entre estos dos países es que Australia se originó con una banda de prisioneros y terminó generando un país con gente decente. Argentina, en cambio, comenzó con gente decente y se encuentra con muchos que bien podrían estar presos. Los dos casos son bastante inexplicables. Es más, los 1500 prisioneros que dieron origen a esa colonia, llegaron en 11 barcos en 1787 a un lugar que solamente había visitado el capitán James Cook once años antes. Es decir en momentos que allí llegaban “reos” por acá teníamos gente como Belgrano, Vieytes o Moreno.

En 1849 un australiano llamado Edward Hargraves se fue de Sydney a California tentado por la famosa “fiebre del oro” pero no encontró nada. Sin embargo, volvió y descubrió oro en Australia, y dio inicio a su propia fiebre que en menos de dos años duplicó la población. En esa época Argentina contaba ya con su propia Constitución e iniciaba un camino de unidad y progreso. Australia seguiría recibiendo presos por unos años todavía pero los ingleses se dieron cuenta que más que un castigo ya era un premio, porque los presos deseaban ir, y algunos hasta descubrieron oro, por lo que dejaron de enviarlos en 1868. Las seis colonias que ahora forman sus estados recién se federaron y crearon este nuevo país en 1901 y como Melbourne y Sydney se disputaban la supremacía decidieron resolver el problema de la forma más cara: crearon una nueva ciudad para que fuera la capital, Canberra.

Y se ve que en ese poco tiempo y con tan poco afortunado comienzo han sabido progresar bastante. Ya en 1956 Melbourne fue sede de los Juegos Olímpicos, luego en Sydney en 2000, mientras que los próximos Juegos en Rio de Janeiro serán los primeros en Sudamérica, la única excepción latinoamericana siendo México en 1968.

Bueno, tal vez no es la única diferencia. Parece que las ideas del fascismo y el socialismo que se generaron en Europa tenían poco kilometraje y no pudieron llegar hasta tan lejos, pero sí les alcanzaba para America Latina o África. Este país ha pasado estos experimentos totalitarios del siglo XX sin haber intentado aplicarlos en alguna versión local. No sabemos de “socialismo australiano” o populismo “aussie”. Luego de algún maltrato han sabido reconocer a los pueblos aborígenes pero nadie pretende volver a imponer a todo el país sus normas y costumbres. Está claro que el “rule of law” heredado de Inglaterra funciona mejor, incluso para los pueblos aborígenes.

Sabemos tan poco de lo que pasa en Australia porque en verdad pasa muy poco, además cuando pasa algo el resto del mundo está durmiendo y no se entera.

Pero si miramos algunos datos, no les va nada mal. El PBI per cápita es de 38.633 dólares (Argentina u$s 14.525, según el FMI). Ocupa el octavo lugar en el Índice de Calidad Institucional (Argentina el 120º) y el segundo puesto en el Índice de Desarrollo Humano (Argentina 49º).

No obstante, como nosotros, tienen problemas de seguridad. En su caso, más que nada por los cocodrilos. En Palm Cove, una playa al norte de Cairns, la puerta de entrada para la increíble Gran Barrera de Coral, carteles alertan a los bañeros contra el peligro de cocodrilos y aguas vivas… que matan. En la entrada del Jardín Botánico de Cairns, junto a un arroyo, un cartel advierte sobre la presencia de cocodrilos al descolocado que quiera bañarse. Tal vez con la palabra “Warning” el cartel no tendría impacto suficiente por lo que además dice Achtung!, palabra alemana que si denota la precisión que siempre muestran los germanos, certifica entonces que los cocodrilos son un seguro peligro. Pero a pocos metros del cartel y del río una mesa y bancos invitan a hacer un picnic. Me pregunto, ¿a quién?, ¿a los turistas o a los cocodrilos? Y recuerdo aquella frase de Borges sobre la llegada de Solís al Rio de la Plata, cuando “ayunó Juan Díaz y los indios comieron”…., claro, a Solís. ¿Sera acá que en estas mesas los turistas ayunan…? Pero no, ya dije antes que tienen al problema de seguridad perfectamente controlado.

Con pocos problemas, los australianos tienen mucho tiempo para dedicarse a los deportes, en muchos de los cuales se destacan. Como los norteamericanos, llaman al futbol “soccer”. Al seleccionado nacional le llaman “Socceroos”, conjunción de las palabras fútbol y canguros que traducida no queda muy bien digamos: “futboluros”…

Y tienen su propia versión, el fútbol australiano. Alguna vez lo han pasado los canales de cable en la Argentina pero no ha tenido mucho éxito, ni en Argentina ni en el resto del mundo. Se juega con una pelota ovalada como la de rugby, en una cancha también ovalada y la pelota se patea o se pasapegándole con el puño. Como todo deporte que uno mira sin saber parece poco motivador, pero no es lo que dicen las tribunas, donde no cabe un alfiler. En estos días se jugó la final en Melbourne, entre Collingwood (108) y St. Kilda (52). Y al dÍa siguiente el diario local salió con la tapa “En la cima del mundo!”. Obvio, si no se juega en ninguna otra parte.

Claro, alguno nos podrá decir que los argentinos hacemos lo mismo con el polo, pero que se sepa los príncipes y millonarios de todo el mundo no invitan a los australianos a sus equipos de este deporte. El polo argentino, a diferencia del fútbol australiano, es como la NBA: se juega en muchos lados pero el campeonato local es el mundial.

El país cometió dos errores grandes en el siglo XX. Uno de ellos es Galípoli, esa península turca en los Dardanelos, cuando en la Primera Guerra Mundial mandaron al muere a miles de soldados (aunque los que dirigían eran ingleses y franceses); el otro ocurrió cuando un barco que llevaba turistas a ver los corales se fue y se los olvidó haciendo snorkel, dejándolos solos a más de dos horas de la costa. Recién a los dos días se dieron cuenta que faltaban y nunca se supo nada más de ellos. De todas formas, imaginemos una Argentina con solamente dos errores de ese tipo en todo el siglo: digamos que alguien se olvidó dos turistas en el glaciar Perito Moreno y, bueno, la guerra de Malvinas. Con todo lo trágico que esos eventos han o hubieran sido, en nuestro caso la lista es mucho más larga y parece interminable: golpes militares, hiperinflaciones, desaparecidos, corrupción, repudio de la deuda y de los depósitos bancarios. En fin, agregue los que quiera.

Un país con grandes recursos naturales, esta “sufriendo” los problemas del boom en commodities promovido por las reformas de mercado y el crecimiento de China e India. Con precios altos la tentación de los gobiernos es demasiado fuerte, incluso en Australia. No tienen retenciones, pero han implementado un impuesto extraordinario a las ganancias de las empresas mineras. Uno podría preguntarse: ¿por qué solamente a las mineras? ¿Qué diferencia hay entre las ganancias de la minería y, digamos, el turismo para ver koalas o canguros? Con toda su irracionalidad es incluso un poco mejor que las retenciones ya que para pagar el impuesto hay que tener “ganancias”, mientras que con las retenciones no, las pagan todos incluso si tienen perdidas.

Este es un país raro, ¡quién puede entenderlo! Es una monarquía constitucional y no aportan para la calefacción de la Reina en Westminster, pero su moneda se llama “dólar” y tiene en todas ellas, y en algún billete, la cara de la reina Isabel II de Inglaterra. Imaginemos eso, es como si nosotros la llamáramos “libra” y tuviéramos al rey Juan Carlos. Aunque, pensándolo bien no estaría tan mal: no estaríamos devaluando a nuestros propios próceres y los billetes tal vez podrían incluir esa famosa frase: “por qué no te callas”. Pero que todavía acuñen la cara de la reina inglesa no implica sumisión hacia ese país: si no lo cree mejor no salga a una cancha de rugby con la camiseta de Inglaterra si tiene enfrente a los Wallabies.

El dólar australiano se está revaluando, o sobre todo su homónimo norteamericano está cayendo, pero también lo ha hecho contra el euro. De hecho, hace poco alcanzó su nivel más alto desde que se le permitió flotar hace 28 años. En 2001 cotizaba a 0,47 contra un dólar ahora estaría llegando a la paridad. Pensemos eso: ¡1 a 1 con el dólar! Pensé en advertirlos acerca de la terrible situación que esa paridad podría acarrearles: incautación de los depósitos bancarios, default de la deuda, depresión, huída del gobierno en helicóptero, repudio de los contratos, pero aquí todos piensan al revés que en Argentina. Ven la fortaleza de su moneda como un reflejo de la de su economia, no como una medida artificial de su gobierno.

No obstante, el sector productivo está sintiendo el impacto de la revaluación. Las ganancias de las empresas caen, el turismo sufre, los australianos se van de vacaciones a todo el mundo. La empresa Beacon Marine, que construye espectaculares yates ha reducido el precio de uno de sus modelos de 2,4 millones de dólares a 1,3 millones y aun así el mismo barco se consigue por 800.000 en Estados Unidos mas unos 50.000 para su traslado. Antes tenían un stock disponible para potenciales clientes, ya no más, ahora solamente los construyen a pedido, y estos ya no son muchos.

Los empresarios no piden devaluaciones pero el gobierno no está siendo de mucha ayuda en un momento así. En lugar de aliviar la carga sobre las empresas, impuestos y regulaciones, para que puedan reducir sus costos y enfrentar la competencia externa, ha implementado otro de los tantos “paquetes de reactivación” y elevado los impuestos, aunque la principal reactivación, como en Argentina, viene de China.

Todo lo ecológico es “políticamente correcto”. Los buses muestran carteles de que han sido reformados para ser “amistosos con el medio ambiente”, los hoteles hacen gala de sus políticas para reducir el impacto, incluso en estos días el gobierno dio a conocer un informe que propondría una reducción del 30% en el suministro de agua a los productores agrícolas de la principal zona productiva el que, según la primera opinión expresada por los productores vendría a ser el equivalente de nuestras retenciones en cuanto a la eliminación de la rentabilidad y la desaparición de pequeños productores.

Ellos dicen que están “down, under” pero, si nos vieran, no saben lo que es verdaderamente estar down and under.

Gustave de Molinari sobre la producción de seguridad en competencia

Los alumnos de Historia del Pensamiento Económico de la UBA leyeron a Gustave de Molinari (1819-1912), “Sobre la producción de seguridad”, en el marco de la consideración del tema de bienes públicos.

Gustave de Molinari

Va el comentario de una alumna, y luego sus preguntas:

“Es muy interesante lo que destaca Molinari, acerca de que los productores de seguridad son más fuertes que los consumidores, y por lo tanto es muy sencillo para aquellos imponer un régimen de monopolio a estos últimos. Las razas más fuertes y guerreras se han atribuido el gobierno exclusivo y antidemocrático de las sociedades. Y buscan a través de más conquistas y expansión sobre otras sociedades, la extensión de su mercado. El Nazismo es un claro ejemplo y la máxima expresión, de una raza que se ha considerado a sí misma superior y mediante el uso de la fuerza ha arrasado con grupos sociales más débiles.”

“Molinari tiene mucha razón al decir que el hecho de que existan razas o grupos sociales con mayor fuerza que otros, conlleva a la violencia y el terror e inevitablemente a la guerra.”

“Creo que la sociedad termina actuando bajo los regímenes gubernamentales bajo el terror que éstos imponen con su fuerza. Y no me refiero necesariamente al gobierno intra-nación, sino el gran poder que le da a un gobierno o a un régimen, ser los poseedores de las más importantes fuerzas armadas. Éstos son un asegurador de hegemonía creada bajo la imposición de terror por parte de estos gobiernos tan fuertes y poderosos.”

Aquí van sus preguntas, y las respuestas:

  1. Supongamos una situación de crisis económica, en la cual los precios se disparan a la suba y los salarios apenas alcanzan a los consumidores para obtener sus bienes. ¿No cree que éstos gastarían sus salarios en forma prioritaria en bienes de consumo, y dejarían al consumo de la seguridad en un segundo plano? Si estamos en situación de crisis, entiendo que aumentaría la inseguridad, pero al mismo tiempo los consumidores tendrían menos posibilidades de comprar más seguridad. Por lo tanto, ¿no considera que caeríamos en una situación caótica, en la cual los mercados dedicados a la producción de seguridad no tendrían los recursos para asegurar la seguridad de la sociedad? Si bien creo que su propuesta es muy buena para escapar de los regímenes autoritarios y violentos que son posibles, debido a su gran poder que ganan mediante la fuerza, me parece que no sería posible la producción de seguridad bajo un sistema de libre competencia. Pues, a mi entender, en una situación de crisis, situación en la cual la inseguridad tiende a aumentar, la provisión de seguridad sería posible bajo el sistema que tenemos hoy en día, al cual  usted llamó comunista, pero no bajo un sistema de libre competencia.

Respuesta: Puede ser, pero la seguridad es un bien básico, sin el que sería difícil conseguir los otros bienes y servicios básicos necesarios. Esos “proveedores” de seguridad, actuarían como las compañías de seguros, tendrían “reservas” para estas épocas de “siniestros”.

  1. ¿No considera que al ser muchos los productores de seguridad, hay más posibilidades de que éstos descubran que con su fuerza, o bien unidos con la fuerza de otros productores, pueden imponer un régimen de monopolio a los consumidores de seguridad?Respuesta: En tal caso se volverían un estado.
  2. Coincido sin dudas con usted, cuando afirma que bajo la producción de seguridad mediante la libre competencia nacerá una constante emulación entre todos los productores, esforzándose cada uno por aumentar o por mantener su clientela a través del incentivo de un buen precio o de una mejor, más rápida, y más completa justicia. ¿No considera que este mismo fin podría lograrse a través de la creación de más de un productor de seguridad, pero siempre todos dependiendo del mismo gobierno? Hoy en día existe una diferenciación entre lo que es la seguridad a nivel nacional y lo que es la seguridad a nivel provincial (policía federal/policía metropolitana por ejemplo). Quizá creando más productores de seguridad dependientes de estos gobiernos, podríamos lograr una competencia entre ellos, pero siempre bajo el régimen “comunista”, mediante el cual, la producción de seguridad depende de los gobiernos elegidos democráticamente por el pueblo.Respuesta: En verdad lo que hace falta es que actúen bajo un paraguas general de normas de orden superior que resuelvan los problemas entre ellos. Podemos llamar a esto “gobierno”, pero podría ser el fruto de acuerdos entre los mismos productores de seguridad para elegir mediadores o árbitros en caso de conflictos. De nuevo, similar a como hacen actualmente las compañías de seguros para resolver casos de “siniestros” que involucren a clientes de unas y otras. Y los clientes preferirían aquellas compañías que muestren tener esos convenios con la mayor cantidad de otras compañías.

 

Hayek sobre las consecuencias del monopolio estatal de la moneda

De la “Desnacionalización del Dinero”:

Hayek

EL CONSTANTE ABUSO DE LA PRERROGATIVA ESTATAL

Al estudiar la historia del dinero, uno no puede dejar de preguntarse por qué la gente ha soportado un poder exclusivo ejercido por el Estado durante más de 2.000 años para explotar al pueblo y engañarlo. Esto sólo puede explicarse porque el mito (la necesidad de la prerrogativa estatal) se estableció tan firmemente que ni a los estudiosos profesionales de este tema se les ocurrió ponerlo en duda (incluido durante mucho tiempo el autor de este trabajo). Pero una vez que se duda de la validez de la doctrina establecida, se observa en seguida que su base es frágil.

No conocemos el detalle de las nefastas actividades de los gobernantes al monopolizar el dinero más allá de la época del filósofo griego Diógenes, quien en el siglo IV a. C. dijo que el dinero era el juego de dados de los políticos. Pero desde los romanos hasta el siglo XVII, momento en que el papel moneda empieza a cobrar importancia, la historia de la moneda se compone ininterrumpidamente de adulteraciones o de continuas reducciones del contenido del metal en las monedas y del correspondiente aumento del precio de los bienes.

La historia es en gran parte una serie de inflaciones provocadas por la autoridad

Nadie ha escrito todavía una historia completa de este proceso. Sería un relato monótono y deprimente, pero no creo exagerar si afirmo que la historia casi se reduce a la historia de las inflaciones y normalmente de las que las autoridades generan para su propio provecho —aunque los descubrimientos de oro y plata del siglo XVI tuvieron un efecto similar—. Los historiadores han intentado justificar repetidas veces la inflación sobre la base de que ha hecho posibles los grandes períodos de rápido progreso económico. Se han presentado diversas teorías históricas inflacionistas, que han sido, sin embargo, claramente refutadas por la evidencia: los precios en Inglaterra y en los Estados Unidos estaban, al final del período de su más rápido crecimiento, casi al mismo nivel que doscientos años antes. Pero sus insistentes redescubridores normalmente ignoran las anteriores argumentaciones.

Más sobre los faros, Coase, la provisión privada y el GPS

Los alumnos de Historia del Pensamiento Económico de la UBA leyeron a Ronald Coase, “El faro en la economía”, en el marco de la consideración del tema de bienes públicos.

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Va el comentario de unos alumnos, y luego sus preguntas:

“El aporte de Coase es muy importante dado que, desafiando el ejemplo más común sobre los bienes públicos y argumentando que el servicio de faros puede ser provisto por agentes privados, obliga a revisar toda la teoría tradicional sobre este tema.”

“Sin embargo, no debemos perder de vista que en este rubro no existe libre mercado y los agentes privados sólo tienen beneficios porque el Estado les da la potestad de exigir el pago de peajes o impuestos.”

“Considero que el desarrollo de Coase debe recordarnos que no se debe descuidar el nivel de abstracción dentro de la teoría económica, lo cual resulta más usual en estos tiempos. Un buen análisis económico debe tener una base teórica fuerte que le de su carácter científico pero también un sustento empírico que la fundamente, de lo contrario carecería de aplicabilidad”.

Esto último es muy importante. Digámoslo de otra forma: la teoría nos tiene que servir para entender la realidad. Si no lo hace, no nos sirve. Según la teoría de los bienes públicos desarrollada por algunos clásicos, pero sobre todo la versión de Samuelson, los faros privados no podrían existir. Coase señala que la historia muestra que lo fueron por varios centenares de años. De allí que sea muy correcta la afirmación anterior respecto a que “obliga a revisar toda la teoría tradicional sobre este tema”.

Otro comentario:

“En el texto es interesante ver como se cuestiona el uso de un ejemplo tan clásico para la explicación de externalidades y de cómo se justifica la intervención del estado para la prestación de varios servicios. De hecho, en la materia Finanzas Públicas, donde se ven estas cuestiones, es común el uso del manual de Stiglitz, donde figura el ejemplo del faro, sin ponerlo en tela de juicio” (¡!!)

“También es interesante pensar que como este ejemplo, deben existir muchísimos ejemplos tomados como mera ilustración que si se analizan en detalle, no deben funcionar como ejemplo, dejándonos a los economistas con cada vez menos herramientas”

Aquí van sus preguntas, y las respuestas:

  1. ¿Cómo trataría una empresa privada el caso de los “free riders”, muy común en el servicio de faros?Respuesta: He comentado esto en un post anterior: http://bazar.ufm.edu/wp-admin/post.php?post=534&action=edit donde señalo la provisión totalmente privada de boyas y balizas en el Río de la Plata.Eran otras épocas, ahora podrían simplemente activar el faro por medio de un celular; o, lo que ha sucedido, simplemente usar el GPS.
  2. Otros autores han señalado que los emprendedores buscarían soluciones diversas: unos pensaron que se podría hacer que los barcos indicaran por radio su necesidad de recibir el servicio de faro, y éste se encendería luego de asegurar el pago; otros sugirieron que el proveedor destacaría botes en la ruta de los barcos para ofrecerles y contratar el servicio.
  3. ¿Cuáles son las fuentes de ineficiencia a las que se refiere Coase cuando habla de la propiedad estatal de los faros?

Respuesta: Las usuales en el sector estatal: incentivos débiles para la gestión, permeabilidad al lobby, etc.

  1. ¿Tiene incentivos el sector privado para mejorar la eficiencia del servicio?Respuesta: Ya lo ha hecho, ahora hay GPS.

Corteo, Cirque du Soleil y el emprendedor y fundador se llama Laliberté!

Fui a ver Corteo, el espectáculo que presenta en estos días Cirque du Soleil en Buenos Aires. Como siempre, notable creatividad, ingenio y habilidades. Pero lo más interesante es el ejemplo de espíritu innovador y emprendedor.

Había leído ya el libro “The Spark: Igniting the Creative Fire that Lives within Us”. De Lyn Heward y John Bacon: http://www.amazon.com/Cirque-Soleil-Igniting-Creative-within/dp/0385516517

the spark

Y su fundador y CEO se llama “Guy Laliberté”!!!

El programa describe la misma historia del libro: “En 1982 un grupo de jóvenes artistas creado por Gilles Ste-Croix se mezcla con los turistas, artistas y coleccionistas en Baie Saint-Paul, la Meca de los pintores de Quebec. Se trata del Club des talons hauts (Club de los Tacos Altos).”

“Subidos en zancos, estos artistas de la calle –entre los que estaba Guy Laliberté- hacen malabarismo y tragan fuego. Ante el gran interés de los turistas, los artistas crean la Fete foraine de Baie Saint-Paul, una feria, donde el público atestiguó los comienzos de lo que pronto terminaría por convertirse en el Cirque du Soleil.”

“En 1984, sólo 73 personas trabajaban para Cirque du Soleil. Hoy, la compañía cuenta con 4.000 empleados de más de 40 países, entre ellos 1.000 artistas. Todos los artistas pasan por un entrenamiento artístico y acrobático mientras están en el estudio Creation. El entrenamiento incluye talleres de actuación, movimiento y percusión.”

“Los artistas provienen de distintas formaciones, incluyendo gimnasia artística, acrobacia, acrosport, natación, buceo, danza, canto y música. Para supervisar los programas de entrenamiento, el Estudio Creation emplea a 20 entrenadores de todo el mundo especializados en campos tales como la danza, el teatro, el canto y las acrobacias”.

Los resultados alcanzados por esta “visión empresarial” de Laliberté, aparecen también en el programa:

“Desde su creación, en 1984, Cirque du Soleil ha dejado impresionados a más de 90 millones de espectadores en más de 200 ciudades de los 5 continentes. La compañía cuenta actualmente con 8 espectáculos en gira (incluyendo Japón y Macao) y 12 permanentes repartidos por todo el mundo, los próximos destinos son Los Ángeles y Dubai. En 2009 Cirque du Soleil presentó 21 espectáculos simultáneamente en todo el mundo.”

“El trabajo artístico de Cirque du Soleil se caracteriza por su renovación constante y sus arriesgadas apuestas creativas. Además de sus espectáculos emblemáticos, Cirque du Soleil inicia en 2002 una diversificación de sus contenidos artísticos mediante producciones en vivo. Zummanity, cabaret erótico para adultos; KA, espectáculo épico en el que se utiliza el lenguaje del cine; LOVE, producción inspirada en la música de The Beatles, y Delirium, espectáculo musical que se representa en recintos deportivos.”

“La historia internacional de Cirque du Soleil es una historia de comunión sorprendente entre los artistas y los espectadores en todo el mundo, ya que, a fin de cuentas, son los espectadores los que mantienen y alimentan la pasión de Cirque du Soleil.”

En fin, un ejemplo de iniciativa emprendedora en el ámbito del arte y la cultura que no necesitó subsidios ni privilegios, solamente la visión del emprendedor, la innovación y la capacidad de asumir riesgos e invertir el capital acumulado.

Para el resto de los artistas que buscan rentas promoviendo el subsidio estatal a la cultura y el arte, la respuesta de Cirque du Soleil es que se puede empezar desde la calle, no con el apoyo de políticos y funcionarios sino con el de la gente.

¿Quién aprueba el impuesto de la inflación? Impuestos con consentimiento dice Juan de Mariana

La inflación hace que muchos paguen impuesto cuando antes no pagaban. Peor aún, la inflación “es un impuesto”. La pregunta es: ¿quién lo votó? ¿No es que los impuestos se aprueban en el Congreso como parte de una larga tradición que dice que no pueden ponerse impuestos sin el consentimiento de los ciudadanos? Parece que eso no corre para la inflación. Pero el principio es claro, está en la Carta Magna (1215) y lo comenta Juan de Mariana (1536-1624):

Juan de Mariana

Si el rey puede cargar pechos sobre sus vasallos sin consentimiento del pueblo

Algunos tienen por grande sujeción que los reyes, cuanto al poner nuevos tributos, pendan de la voluntad de sus vasallos, que es lo mismo que no hacer al rey dueño, sino al común; y aun se adelantan á decir que si para ello se acostumbra llamar á Cortes, es cortesía del príncipe, pero si quisiese, podría romper con todo y hacer las derramas á su voluntad y sin dependencia de nadie conforme á las necesidades que se ofrecieren. Palabras dulces y engañosas y que en algún« reinos han prevalecido, como en el de Francia, donde refiere Felipe Comines, al fin de la vida que escribió de Luis XI de Francia, que el primero que usó de aquel término fue el príncipe de aquel reino, que se llamó Carlos VIl. Las necesidades y aprietos eran grandes; en particular los ingleses estaban apoderados de gran parte de Francia; granjeó los señores con pensiones que les consignó á cada cual y cargó á su placer al pueblo. Desde el cual tiempo dicen comunmente que los reyes de Francia salieron de pupilaje y de tutorías, y yo añado que las largas guerras que han tenido trabajada por tantos años á Francia en este nuestro tiempo todas han procedido de este principio. Veíase este pueblo afligido y sin substancia; parecióles tomar las armas para de una vez remediarse con la presa ó acabar con la muerte las necesidades que padecían, y para esto cubrirse de la capa de religión y colorear con ella sus pretensiones. Bien se entiende que presta poco lo que en España se hace, digo en Castilla, que es llamar los procuradores á Cortes, porque los mas de ellos son poco á propósito, como sacados por suertes, gentes de poco ajobo en todo y que van resueltos á costa del pueblo miserable de henchir sus bolsas; demás que negociaciones son tales, que darán en tierra con los cedros del Líbano. Bien lo entendemos, y que como van las cosas, ninguna querrá al príncipe á que no se rindan, y que seria mejor para excusar cohechos y costas que nunca allá fuesen ni se juntasen; pero aquí no tratamos de lo que se hace, sino de lo que conforme à derecho y justicia se debe hacer, que es tomar el beneplácito del pueblo para imponer en el reino nuevos tributos y pechos. No hay duda sino que el pueblo, como dice el historiador citado, debe siempre mostrar voluntad de acudir á la de su rey y ayudar conforme lo pidiesen las necesidades que ocurren; pero también es justo que el príncipe oiga á su pueblo y se vea si en él hay fuerza y substancia para contribuir y si se hallan otros caminos para acudir á la necesidad, aunque toquen al mismo príncipe y á su reformación, como veo que se hacia antiguamente en las Cortes de Castilla. Digo pues que es doctrina muy llana, saludable y cierta que no se pueden poner nuevos pechos sin la voluntad de los que representan el pueblo. Esto se prueba por lo que acabamos de decir, que si el rey no es señor do los bienes particulares, no los podrá tomar todos ni parte de ellos sino por voluntad de cuyos son. Item, si, como dicen los juristas, ninguna cosa puede el rey en perjuicio del pueblo sin su beneplácito, ni les podrá tomar parte de sus bienes sin él, como se hace por via de los pechos. Demás que ni el oficio de capitán general ni de gobernador le da esta autoridad, sino que pues de la república tiene aquellos cargos, como al principio señaló el costeamiento y rentas que le parecieron bastantes para ejercellos; así, si quiere que se las aumenten, será necesario que haga recurso al que se las dio al principio. Lo cual, dado que en otro reino se permitiera, en el nuestro está por ley vedado, fecha y otorgada á pedimento del reino por el rey don Alonso el Onceno en las Corles de Madrid, año de 1329, donde la petición 68 dice así: «Otrosí que me pidieron por merced que tenga por bien de les no echar ni mandar pagar pecho desaforado ninguno especial ni general en toda la mi tierra sin ser llamados primeramente á Cortes é otorgado por todos los procuradores que vinieren: á esto respondo que lo tengo por bien é lo otorgo.» Felipe de Comines, en el lugar ya citado, por dos veces generalmente dice en francés: «Por tanto, para continuar mi propósito no hay rey ni señor en la tierra que tenga poder sobre su estado de imponer un maravedí sobre sus vasallos sin consentimiento de la voluntad de los que lo deben pagar, sino por tiranía y violencia»; y añade poco mas adelante «que tal príncipe, demás de ser tirano, si lo hiciere será excomulgado », lo cual ayuda á la sexta «comunión puesta en la bula In Coena Domini, en que descomulga á los que en sus tierras imponen nuevos pechos, unas bulas dicen : «sin tener para ello poder»; otras «fuera de los casos por derecho concedidos»; de la cual censura no sé yo cómo se puedan eximir los reyes que lo contrario hacen, pues ni para ello tienen poder ni por derecho les es permitido esta demasía; que como el dicho autor fue seglar y no persona de letras, fácilmente se entiende que lo que dice por cosa tan cierta lo pone por boca de los teólogos de su tiempo, cuyo parecer fue el suyo. Añado yo mas, que no solamente incurre en la dicha excomunión el príncipe que con nombre de pecho ó tríbulo hace, las tales imposiciones, sino también con el de estanque y monipodio sin el dicho consentimiento, pues todo se sale á una cuenta, y por el un camino y por el otro toma el príncipe parte de la hacienda de sus vasallos, para lo cual no tiene autoridad. En Castilla de unos años á esta parte se han hecho algunos estanques de los naipes, del solimán, de la sal, en lo cual no me meto, antes los tengo por acertados; y de la buena conciencia del rey, nuestro señor, de gloriosa memoria, don Felipe II, se ha de creer que alcanzó el consentimiento de su reino; solo pretendo probar que lo mismo es decir poner estanques que pechos y que son menester los mismos requisitos.

Pongamos ejemplo para que esto se entienda. En Castilla se ha pretendido poner cierto pecho sobre la harina; el reino hasta ahora ha representado graves dificultades. Claro está que por via de estanque si el rey se apoderase de todo el trigo del reino, como se hace de toda la sal, lo podría vender á dos reales mas de lo ordinario, con que se sacaría todo el interés que se pretende y aun mas, y que seria impertinente pretender no puede echar pecho sin el acuerdo dicho, si por este ú otro camino se puede sin él salir con lo que se pretende. Por lo menos de todo lo dicho se sigue que si no es licito poner pecho, tampoco lo será hacer esta manera de estanques sin voluntad de aquellos en cuyo perjuicio redundan.

Cien años de libertad económica eran necesarios para erradicar 300 de coloniaje: no se llegó

De nuevo, plantea Alberdi que los principios no pueden ser alterados por leyes. Sin embargo, así lo fueron. El rol de la Corte Suprema de Justicia es, precisamente, velar por esos principios que allí aparecen en la Constitución. Pero no lo hizo. Termina Alberdi diciendo que hacían falta 100 años de libertad económica para destruir tres siglos de coloniaje. No se llegó a eso, tal vez fueron menos de 70, hasta la crisis de 1930, aunque los cambios pueden verse antes. La Corte Suprema comienza a modificar la doctrina del “poder de policía restringido”, hacia uno de “poder de policía amplio” con el fallo  “Ercolano c/Lanteri de Renshaw” en 1922 y abre la puerta precisamente a lo que Alberdi quería evitar.

Alberdi 3

Dice en El Sistema Económico y Rentístico:

“Para reglar la libertad no es menester disminuir, ni alterar la libertad; al contrario, disminuirla es desarreglar su ejercicio, que por la Constitución tiene por regla el ser y mantenerse siempre ella misma, y no su imagen mentirosa.

En efecto, para no dejar al legislador la menor duda de que el poder de reglamentar no es el poder de alterar o disminuir la libertad, le ha trazado la siguiente regla, que envuelve toda la teoría fundamental del derecho orgánico y administrativo argentino: – Los principios, derechos y garantías reconocidos en los anteriores artículos (los ya citados) no podrán ser alterados por leyes que reglamenten su ejercicio (artículo 28).

Este límite constitucional, trazado al poder del legislador y de la ley, es una grande y poderosa garantía en favor de la libertad y del progreso económico de nuestra República, antes colonia española.

Esa limitación era una necesidad fundamental de nuestro progreso.

Prohibir esa alteración legislativa, es admitir la posibilidad de su existencia. No podía dejar de admitida una Constitución leal y sincera, que se propone fundar la libertad en un país que ha recibido de manos del mayor despotismo económico su existencia, su organización, sus leyes y sus hábitos de tres siglos.

La Constitución sabía que lo que ha existido por tres siglos no puede caer por la obra de un decreto. Muchos años serán necesarios para destruido. Se puede derogar en un momento una ley escrita, pero no una costumbre arraigada: un instante es suficiente para derrocar a cañonazos un mo-numento de siglos, pero toda la pólvora del mundo sería impotente para destruir de un golpe una preocupación general hereditaria. Así la costumbre, es decir, la ley encarnada, la ley animada por el tiempo, es el único medio de derogar la costumbre. Un siglo de libertad económica, por lo menos, será necesario para destruir del todo nuestros tres siglos de coloniaje monopolista y exclusivo.

Gasto público, deuda, holdouts y la ausencia de límites al oportunismo político

Un comentario sobre los límites al oportunismo politico en el caso de la deuda, publicado en el diario La Tercera, de Chile:  http://diario.latercera.com/2014/06/21/01/contenido/opinion/11-167101-9-argentina-sin-limites.shtml

Griesa

ARGENTINA SIN LÍMITES

ARGENTINA ES un país exuberante, un país que no reconoce límites. Y lo que pareciera ser un don, en cierto sentido es una plaga en el ámbito de la política y el Estado. Como no tiene límites, éstos le llegan desde afuera. La Corte Suprema de los Estados Unidos decidió en estos días no tomar el caso que enfrenta al Estado argentino con aquellos acreedores que no aceptarán el canje de deuda en el año 2005, llamados holdouts, y decidieran seguir la vía judicial. Ganaron en primera instancia, luego en segunda, y ahora al no aceptar el caso quedan firmes las anteriores.

Estas implican que los pagos que se realicen a los bonistas que sí aceptaron el canje, es decir, bonos que se cumplen, pueden ser embargados para pagar proporcionalmente a los así llamados “buitres”. Como uno de estos pagos es a fin de mes, Argentina puede caer en default nuevamente en cuestión de días.

Al margen de todos los argumentos que se presentan en estos días, quiero señalar aquí que es este un nuevo caso que muestra la ausencia de límites al abuso de poder, o al oportunismo político. Todo esto empezó, por supuesto, con aquellos que alegremente aprobaron el excesivo gasto público que hubo de ser financiado con emisión de deuda, que luego no pudo ser pagada, que fuera después demandada y hoy, exigida.

En todo este proceso no hubo un solo límite interno para frenar un proceso que lleva luego, inevitablemente, a encontrar un límite externo. El primero de ellos fue décadas atrás, cuando el mercado le dijo a la Argentina que no aceptaría bonos con jurisdicción local, ya que la justicia argentina no es confiable, porque no es independiente del gobierno de turno. Esto forzó a distintos gobiernos a emitir bonos con jurisdicción extranjera.

Bien podría no haber sido el caso si los gobernantes hubieran dado prioridad al orden fiscal que no demandara endeudamiento. Pero no fue así y llevaron la deuda hasta el segundo límite, el que les puso el mercado en 2001/02, señalando que no estaba ya dispuesto a seguir prestando, porque ya no había tasa de interés que cubriera semejante riesgo. Default.

El tercer límite fue el de quienes no aceptaron las propuestas y presiones del gobierno para renegociar la deuda con una importante quita, y así cerraron las posibilidades de financiamiento externo durante los últimos 10 años. El límite externo pudo tener el saludable efecto de limitar la sed de gasto, pero no fue así. Como no hay límites internos, el gobierno continuó gastando y endeudándose tomando las fuentes internas disponibles (el sistema de seguridad social, reservas del Banco Central).

El cuarto límite llega ahora, impuesto por la justicia externa, no por ningún tipo de límite institucional interno, y hace que el gobierno argentino tenga que confrontarse con las consecuencias de sus propios actos. Saldrá de alguna forma de esta encrucijada o dejará la escena con la bandera en alto y el país destruido. Después de todo, hay pocos pueblos tan acostumbrados y conocedores de cómo atravesar tormentas.

Martín Krause
Profesor de Economía Universidad de Buenos Aires