Trocafone: le roban el celular el Palermo y decide armar un emprendimiento en Brasil

Con los alumnos de UCEMA analizamos casos exitosos de empresarios argentinos que desarrollan negocios Internacionales. En este caso, Santiago Chismechián analiza el caso de Trocafone. Aquí algunos párrafos de su trabajo:

“La empresa es fundada en Brasil, en el año 2014 por Guillermo Arslanian y Guillermo Freire. Ambos venían desarrollando su carrera laboral en el mercado corporativo. Arslanian, Ingeniero industrial del Instituto Tecnológico de Buenos Aires (ITBA) se asocia con Freire luego de haber dado sus primeros pasos en la empresa LAN donde era el responsable de la planificación estratégica. Por otro lado, Freire, con un MBA en Massachusetts Institute of Technology (MIT) y habiendo trabajado en Grupo Arcor y en la empresa Johnson & Johnson decide abandonar el mundo de las multinacionales y con el apoyo de su hermano Andy Freire (co fundador de Office-net y Restorando); ambos amigos crean Trocafone.

“En el año 2013, caminando descuidado por Palermo se me acercaron dos jóvenes que me robaron el celular. Por mi impaciencia, decidí comprarme uno nuevo por Mercado Libre pero la experiencia fue desastrosa. Yo carecía de los conocimientos necesarios para realizar una evaluación técnica del celular en el momento, así que le dí el dinero al vendedor en un bar  y finalice la transacción de manera rápida. Al llegar a mi casa y conectar el celular me dí cuenta que no funcionaba; pero la peor parte vino cuando caí en la cuenta que ni Mercado Libre, ni el vendedor asumirían la responsabilidad de lo ocurrido. Desilusionado y sin teléfono celular, le consulté  a Guille si le sobraba algún celular y si me lo podía prestar momentáneamente.” Relata Guillermo Freire uno de los fundadores de Trocafone. Ambos Guillermos relatan este evento como el desencadenante para la creación del nuevo negocio.

Luego de realizar distintos estudios de mercado y sacar una gran cantidad de conclusiones deciden comenzar con el start-up en Brasil a pesar de no tener una red de negocios ni facilidades con el idioma. Este proyecto es presentado al grupo inversor Quasar, el cual los ayudaría y proveería de capital para dar sus primeros pasos.

La idea inicial del proyecto fue conectar a la gran cantidad de personas que no podían darse el lujo de comprar un Smartphone con aquellas personas las cuales tenían más de un Smartphone sin darle uso alguno.

 

Trocafone vende smartphones usados al 60-70% del precio de venta de un modelo nuevo y la mayor parte de los ingresos proviene de la reventa de los mismos.

Los teléfonos se entregan certificados: esto implica que funcionan y que no provienen de la actividad delictiva. Están asociados al Groupe Speciale Mobile Asociation (GSMA) que tiene un listado de los teléfonos robados. Antes de comprar la unidad usada, chequean los números de identidad internacional de Equipo móvil (IMEI por su sigla en inglés) y si está en la lista negra no lo compran.

Para una rápida penetración en el mercado, en marzo del 2015, Trocafone firmó su primer contrato con Samsung, el fabricante más grande de teléfonos inteligentes de Brasil, cubriendo un 60% del mercado, para manejar el Trade In o Plan Canje en todas sus tiendas físicas en todo Brasil. Luego firmo con Motorola, Sony, LG, y en Junio de 2016, llego a un acuerdo con I-Place, el mayor distribuidor Apple en América Latina, con más de 100 tiendas de Apple en Brasil. Trocafone también maneja el Plan Canje de dos de las cuatro operadoras mas grandes de Brasil, Oi y TIM

Hoy los modelos Samsung Galaxy representan el 61% de los ingresos de Trocafone, el iPhone de Apple el 19%, los celulares Motorola el 11% mientras que otras marcas de celulares representan el 9%.”

Las malas políticas económicas terminan echando a los emprendedores innovadores: el caso Páez

Con los alumnos de UCEMA analizamos casos exitosos de empresarios argentinos que desarrollan negocios Internacionales. En este caso, Cristóbal de Atucha analiza el caso de Páez. Aquí algunos párrafos de su trabajo:

“Las alpargatas datan del siglo XIV. Algunas fuentes remontan su origen a España, mientras que otras la vinculan a Egipto. Generalmente usados por soldados, sacerdotes y mineros en toda Europa durante el siglo XVIII, los alpargatas habían emigrado con inmigrantes vascos, españoles y franceses a América del Sur, donde suplantaron la bota entre los trabajadores rurales. El calzado ligero, hecho de tela con suela de cuerda de yute trenzada, fue originalmente usado por gauchos masculinos y femeninos en las pampas, las planicies de tierras bajas de Argentina, que eran el hogar de las tierras de campo del país. Los gauchos valoraron la construcción robusta pero ligera del zapato y el agarre sólido, que era perfecto para trabajar largas horas en sus pies y para montar a caballo mientras pastoreaban el ganado.”

“Murray y Pando tenían la intención de crear una empresa que aprovechara y pudiera agregar valor a un producto argentino tradicional, que luego podría exportarse a otros mercados alrededor del mundo. Los fundadores imaginaron una compañía global con raíces en Argentina.

La alpargata era fácil de fabricar, fácil de comercializar y tenía ese toque argentino que formaban la combinación perfecta. Que los alpargatas ya estaban siendo vendidas por TOMS se consideraba tanto bueno como malo: malo porque su idea de negocio ya estaba siendo utilizada por otra persona, lo que les daba un fuerte competidor, y bueno porque eso significaba que el modelo de negocio ya estaba validado en la mercado.

Fuertemente comprometidos y apasionados con su nuevo emprendimiento, Pando y Murray invirtieron $ 2.500 cada uno y declararon su intención de producir alpargatas fieles a sus raíces argentinas, con diseños frescos, materiales de calidad y producción nacional. Se comprometieron a que Páez se convirtiera en una marca que abrazara valores de transparencia y responsabilidad social, y su misión social abogaba por dos valores: el emprendimiento y la educación. Esperaban utilizar a Páez para impulsar el desarrollo de un ecosistema emprendedor en Argentina, algo que carece muchísimo. Para ello, crearon un acelerador, ofreciendo a los empresarios argentinos la oportunidad de aprender de Páez, aprovechar su red de distribución y obtener asistencia financiera. Ellos forjaron un acuerdo con el Gobierno de la Ciudad de Buenos Aires para permitir a sus empleados terminar la escuela secundaria. “La idea es enseñar a la gente a pescar, no darles una caña de pescar. Nuestra idea es integrar a las personas al sistema laboral a través de la educación “, explicó Murray.”

“Con clientes en 48 países y el 43% de las ventas originarias de Europa, los fundadores se dieron cuenta de que seguir creciendo la empresa desde Argentina sería casi imposible. Desde 2011, el gobierno argentino ha establecido estrictas barreras a la importación y controles cambiarios. La inflación fue alta y fue difícil atraer la inversión extranjera directa, lo que hizo que el clima de negocios difícil se llenara de incertidumbre. “Durante ese tiempo, la situación económica y política estaba empeorando en Argentina, lo que nos distrajo de centrarnos exclusivamente en las demandas de nuestro negocio”, recordó Pando. Considerando que España es el lugar más adecuado para atender a los clientes y que es compatible con la cultura y el idioma, trasladó su sede a Barcelona. Las actividades de back office, incluyendo recursos humanos, operaciones y finanzas, permanecieron en Argentina. Para el 2015, Paez tenía 63 empleados en Argentina y 26 en Barcelona.

Para financiar una mayor expansión geográfica, los fundadores participaron en otra ronda de recaudación de fondos que dio $ 500.000, la mitad de los cuales se utilizó para pagar a sus inversionistas iniciales, la otra mitad que se mantuvo como efectivo para financiar las operaciones. En el 2014, Francisco Piasentini decidió dejar Paez, pero permaneció como accionista. Para 2015, Pando, Murray y Piasentini poseían el 76% de Páez, el 24% restante  estaba en poder de inversionistas individuales.

La posterior contratación de un director ejecutivo, Horacio Broggi, y el director financiero, Roger Sobrepera, ambos anteriormente de Desigual, una marca global de moda casual, fue diseñado para transformar a Páez de un start-up a una pequeña empresa. El título de Pando cambió a presidente y él tomó la ventaja en la planificación de la expansión del negocio. Él era el rostro de Páez en Europa y estaba a cargo de operaciones y marketing. De vuelta en Argentina, Murray se convirtió en vicepresidente, fue encargado de la estrategia de distribución, y se centró en la franquicia de la marca y la firma de acuerdos con distribuidores en todo el mundo, así como el desarrollo de proyectos sociales. Ambos fundadores siguieron participando en el desarrollo de la estrategia.

Las ventas crecieron 113% en 2013 y 79% en 2014, generando ingresos anuales de $9.1 millones. En general, los fundadores estaban satisfechos con los resultados financieros de Páez. La compañía siempre ha sido positiva en efectivo y EBIDTA, con ganancias del 21% en 2012 y del 26% en 2013. Se esperaba que una reducción del EBITDA al 3% en 2014 como consecuencia de los problemas de la cadena de suministro se revertiría en 2015.

Páez consideraba que Europa era su mercado local, aunque su cobertura de distribución del continente era irregular. Portugal y España juntos representaron el 64% de las ventas europeas de la compañía. En países como el Reino Unido, Páez casi no tenía presencia debido a la intensa competencia, especialmente de TOMS. A pesar de que en la actualidad Argentina representó el 23% de las ventas de la compañía (y el 79% de sus ventas en América del Sur), los fundadores pronosticaron que su contribución bajaría a sólo el 12% de las ventas en 2017 debido a la difícil situación económica y política del país. En Asia, Páez se vende principalmente a través de mayoristas. En este punto, los fundadores todavía estaban pensando si expandir a los EE.UU., un mercado dominado por TOMS, pero donde la alpargata se había convertido en un armario de verano básico.”

El presidente Macri, por la radio, propone cambios en los valores y las ideas. Correcto, pero está sólo.

El presidente Macri dio una entrevista esta mañana por la radio bien extensa, donde se trataron muchos temas. Apenas terminada, los medios periodísticos comenzaron a buscar qué claves o datos políticos podrían sacarse de lo dicho. No niego que pueda haber señales políticas cuando habla un presidente, pero en este caso, como en otros antes, Macri habla más bien de “valores e ideas”, a punto que parece más un monje que un político.

En definitiva, creo que su actitud refleja una preocupación que ya he comentado antes en este blog: que el destino de una sociedad, en última instancia, depende de los valores e ideas que predominan en ella. En otras palabras, Macri está diciendo que si la gente, si los argentinos, no abandonamos las ideas populistas de las últimas décadas, y en particular, el populismo con esteroides de los últimos años, no hay mucho futuro. Porque no va a mejorar la calidad institucional más allá de haber puesto algo de orden y haber moderado las formas y si eso no cambia no habrá inversiones que lleguen, ni mucho crecimiento económico, ni mejorarán las oportunidades que tenga la gente.

Entiendo ese punto, Macri ha asumido una tarea apostólica, y tal vez titánica, de convencer a los argentinos que abandonen las promesas cortoplacistas del populismo que ya muchas veces nos han dejado en la ruina. Entre otras, esas ideas típicamente son: que los derechos se defienden en la calle, haciendo piquetes, y no en la justicia; que obtener una mayoría circunstancial habilita a ejercer el poder sin ningún tipo de límites; que la política se maneja con dinero y por eso hay que extraer lo máximo posible del estado; que la división de poderes es un invento para eludir a la voluntad popular; que la inflación la genera la avaricia de los comerciantes y empresarios; que es mucho mejor una empresa estatal, con déficit, que varias en competencia que brinden mejores servicios y más baratos; que todos tenemos el derecho a nuestro propio privilegio y que nadie se atreva a tocarlo (ya sea abriendo algún mercado o el comercio internacional o desregulando) porque entonces volvemos al comienzo de esta lista, y así sucesivamente.

Los políticos hacen su propio juego, no es de extrañar. Sus principios se miden por los votos que pueden generarle, no hay que esperar de ellos otra cosa si los votantes están finalmente dispuestos a avalarlos.

Pero si la intención de Macri es la que he esbozado, hay algo que está débil, y es que nadie más en su propio gobierno se preocupa por las ideas y los valores. Se trata de un gobierno de gerentes, tal vez buenos gerentes, que se dedican frenéticamente a su gestión sin sacar a la luz los principios que están en juego. Entonces ninguno de ellos termina contribuyendo a la competencia de ideas en la que se ha involucrado su presidente.

Por ejemplo, en estos días, se discutió en una audiencia pública la posibilidad de abrir el mercado aeronáutico a nuevas empresas aéreas que quieran ingresar o ampliar sus servicios. ¿Alguno de los funcionarios pregonó acaso los beneficios de la competencia para los consumidores, no para las empresas? ¿Alguno mencionó los exitosos procesos de apertura que ocurrieron en Estados Unidos y en Europa? ¿Alguno fue acaso tan osado como para plantear que, como individuos, deberíamos tener el derecho a elegir viajar como se nos dé la gana? ¿No dice el artículo 14 de la Constitución que tenemos derecho a trasladarnos libremente dentro del territorio? Nada de eso, entonces los sindicatos, y la empresa estatal, que viven de los privilegios, presenta esa tibia apertura como un negocio para empresarios. ¿Cuánto cambiaron entonces las ideas populistas? Nada.

En fin, en este campo de los valores y las ideas se juega el destino de esta sociedad. Más sobre el tema en estos posts anteriores:

http://bazar.ufm.edu/wp-admin/post.php?post=713&action=edit

http://bazar.ufm.edu/wp-admin/post.php?post=217&action=edit

http://bazar.ufm.edu/wp-admin/post.php?post=175&action=edit

Están en contra de las ‘low cost’ porque cuidan sus privilegios, que son los ‘high costs’ que pagamos nosotros

Hace unos días participé en un panel sobre “Economía” organizado por Hacer y Estudiantes por la Libertad, en el cual pude escuchar las acertadas críticas a ciertos aspectos de la política económica argentina, en particular, a la situación fiscal y el gasto público, un problema que, en general, todos los economistas reconocen. El tema, por supuesto, es qué se puede hacer y cuánto se puede avanzar, las que son preguntas políticas más que económicas. Y el carácter político de esas preguntas deriva, en última instancia, en ciertas ideas y valores que predominan en la sociedad.

Y, en muchos aspectos, se sigue mostrando una matriz claramente populista: en un país donde el populista de turno ha otorgado privilegios a tal o cual sector, luego cada intento de reducirlos genera una resistencia que, en algunos casos, hasta puede ser violenta. Nadie quiere resignar nada, y el Estado no da un buen ejemplo porque tampoco resigna nada, y afloja ante la más mínima resistencia.

Ahora, uno de los últimos casos, tiene que ver con el cambio en la presidencia de la compañía aérea estatal, Aerolíneas Argentinas, y las supuestas causas. Hay otras, pero me voy a concentrar en una de ellas: la supuesta resistencia de la presidente ante el posible ingreso de nuevos competidores en el mercado, especialmente algunas ‘low cost’.

Escuchaba a un periodista en la radio alabar a la funcionaria, la que se habría ido en virtud de que quería ‘defender a la empresa estatal’. Hoy, el secretario de la Asociación de Personal Aeronáutico figura diciendo que “decididamente vamos a impedir el arribo de las ‘low cost’.

“Vamos a impedir” no suena muy bien. Más bien, suena a que vamos a violar los derechos de otros. Y esos derechos son los de todos los ‘consumidores’ o ‘pasajeros’ argentinos a quienes se les quiere impedir tener el derecho a elegir, y la posibilidad de poder viajar más barato.

Se da prioridad a tener una “empresa estatal” de bandera, como si fuera un gran orgullo nacional, orgullo que nos costaba 700 millones de dólares al año y ahora, al menos ha costado 300. Y tienen prioridad, por supuesto, los sindicatos: la empresa no es para servir a los ciudadanos que quieran o necesiten viajar, la empresa es para los gremios y los empleados. Y los beneficios que estos tienen los pagarán, por ejemplo, los que viven en Formosa y se tienen que tomar un ómnibus por 24 horas para visitar a alguien en Buenos Aires. Todo eso, por supuesto, en nombre del pueblo y la empresa “nacional y popular”.

Donde más ciegos son es en aferrarse a ese pequeño privilegio, que no solamente perjudica a quienes quieren viajar, sino que a ellos mismos. En todas las desregulaciones que han tenido lugar en los últimos tiempos, principalmente en Estados Unidos y en Europa, el resultado ha sido una explosión de nuevas empresas, en la cantidad de vuelos y en el número de trabajadores en la industria, sin contar los beneficios de todos los vinculados con el turismo y otros.

Pero no, todo eso se sacrificará en aras de ese pequeño coto de caza que algunos quieren sostener. Estar en contra de las ‘low cost’ significa, de una forma u otra, estar a favor de las ‘high cost’.

Para embarrar el tema lo máximo posible he visto que sostienen que se estarían dando privilegios a Avianca porque habría comprado la empresa que era del padre de Macri. Todo puede ser en este país, pero en tal caso, corresponde que no exista tal privilegio como tampoco los que tienen ahora. Por más que fuera cierta, esa denuncia no hace mella en el argumento en favor de más competencia.

Ahora que el populismo es una amenaza en todo el mundo, lo investigan economistas de todo el mundo

Ahora que el tema del populismo dejó de ser un fenómeno latinoamericano para presentarse, bajo distintas formas, en países desarrollados, no es de extrañar que los economistas de esos países hayan comenzado a ocuparse del tema.

Por ejemplo: Nicholas Chesterley, de Oxford University y Paolo Roberti, de la Universidad de Bologna, presentan este paper titulado “Populism and Institutional Capture”: http://amsacta.unibo.it/5455/1/WP1086.pdf

Va el resumen y los primeros párrafos (se pueden encontrar las referencias en el paper):

“Este trabajo considera la conducta electoral y la captura institucional cuando los votantes escogen entre un político populista y otro no-populista. Los políticos populistas proveen a los votantes un boom de utilidad seguido de consiguiente colapso, como en Dornbusch y Edwards (The Macroeconomics of Populism in Latin America, University of Chicago Press, 1991).

Los no-populistas proveen un nivel constante de utilidad. Sin embargo, una vez en el poder, políticos de los dos tipos pueden tomar control de las instituciones y asegurarse la reelección. Mostramos aquí que, en equilibrio, los políticos populistas pueden capturar las instituciones y evitar ser reemplazados durante la crisis: pero los no-populistas no. Los votantes, eligen racionalmente a un populista si los votantes descuentan suficientemente el futuro o si es demasiado costoso para el populista tomar control de las instituciones. Desgraciadamente, ambos tipos de políticos pueden preferir instituciones débiles, tanto para permitir su captura o para desalentar la elección del populista. “

“Es ampliamente reconocido que el populismo es un fenómeno destacado de comienzos del siglo XXI, aunque resulta difícil de definir. El concepto típicamente incluye a figuras tan dispares como Chávez, Cristina Fernández, Berlusconi y Putin, como también movimiento tales como el Frente Nacional en Francia o el Movimiento 5 Stelle en Italia. Los cientistas políticos suelen analizar al populismo a través del contraste entre un discurso marxista y uno populista (Mudde, 2004), M’eny and Surel (2002). Mientras la retórica marxista hace referencia a la lucha de clases, la retórica populista subraya el contraste entre el pueblo como un todo y una élite corrupta.

Dornbusch & Edwards (1991) analizaron el contenido económico de las propuestas populistas, y concluyeron que el populismo presenta soluciones fáciles a problemas complejos, lo cual puede mejorar el bienestar en el corto plazo, pero resulta costoso en el largo plazo. Esta visión es compartida por Sachs (1989), quien llama a este tipo de dinámica “el ciclo político populista”. Un ejemplo reciente es Venezuela bajo Chávez, donde las políticas redistributivas junto a una conducta fiscal imprudente llevaron luego de varios años a una espiral inflacionaria y pusieron al país el borde del colapso. Argentina experimentó un resultado similar bajo la presidencia de Fernández”.

Los efectos de largo plazo de las políticas populistas son analizados por Dornbusch & Edwards (1991) se contradicen con la persistencia en el poder de líderes populistas durante los últimos años, y sugiere que el uso de alguna forma de ventaja del incumbente los ayuda a perpetuarse en el poder. El principal objetivo de este trabajo es comprender si los políticos populistas tienen más incentivos para mantenerse en el poder a pesar de la voluntad de los votantes, y estudiar los incentivos de los votantes para elegir políticos que puedan intentar esa captura.”

Alfajores: otro producto típico argentino que se larga a competir en el resto del mundo

Con los alumnos de UCEMA analizamos casos exitosos de empresarios argentinos que desarrollan negocios Internacionales. En este caso, Francisco Caprile analiza el caso de Havanna. Aquí algunos párrafos de su trabajo:

“Con el paso del tiempo se dieron cuenta que el alfajor marplatense era un producto único, entonces surgió la iniciativa de abrir las puertas a la exportación. Lo que los ejecutivos pensaban era que querían tener el control de la cadena de valor del producto, pero se dieron cuenta que por ahora no tenían la fuerza necesaria como para poder abrir locales de alfajores.

Ahí es cuando nace la disyuntiva de cómo llegar al consumidor final: a través de sus locales o si tenían que terciarizar la distribución. Por eso es que se vieron obligados a tener que vincularlo con otro producto, para poder abrir sus propios locales con el sello Havanna. De este modo, notaron que los alfajorestenían un fuerte vínculo con la costumbre de tomar café. Así fue que lo asociaron con el concepto de las cafeterías.

Lo que primero que hicieron fue hacer la marca conocida a nivel nacional, esto se logró gracias a su red de cafeterías. Para poder lograr este objetivo, la empresa se vio obligada a abrir franquicias y es ahí cuando se empezó a invadir todos los shoppings o lugares céntricos de las principales ciudades de la Argentina.

En el plano internacional,se pudo ver que Havanna firmo convenios con los free shops de los aeropuertos de todo Argentina para que ofrezcan sus productos. Con este convenio se logró llegar a los turistas que no tuvieron la oportunidad de cruzarse con un local. Para ese entonces lanzarlo la línea “mini”, que son los mismos productos tradicionales, pero en formatos mas pequeños. La principal idea fue competir contra los chocolates de este formato.

Una vez ya instalada como marca nacional, se empezó con un ambicioso plan de expansión. El mismo tiene la meta de llegar a los 5 continentes. Pero para poder logar eso hay que hacer un estudio de las diferentes culturas. Para empezar la marca empezó a radicarse en los países de Latinoamérica, con la excepción de Ecuador y Colombia. Por el lado de Colombia, la excepción se debe a que el mismo país es considerado una de las regiones más cafeteras del mundo. La estrategia de la compañía es hacerse fuerte en toda la región y luego poder introducirse en el mercado colombiano.

Hoy en día se puede ver que Havanna tiene sucursales en Francia, España y Estados Unidos. En los países europeos hay sucursales en París y Barcelona. En Estados Unidos, se firmó un contrato con un franquiciante que se comprometió a abrir más de 50 sucursales a lo largo de todo el estado de Florida.

En el 2016 Havanna empezó a cotizar en la bolsa de Buenos Aires (Merval), para la primera oferta al mercado, la compañía ofreció el 10% de sus Acciones y se logró una recaudación de 158 Millones de pesos. Con esta recaudación lo que se busca es poder terminar la nueva planta en la ciudad de Batan. La misma tiene como objetivo poder satisfacer la demanda de todas las sucursales. Debido a que el rendimiento de mercado de capitales fue superior a las expectativas, Havanna decidió abrir 20 sucursales nuevas en Brasil.”

Un profesor se la juega ante lo ‘políticamente correcto’ y propone, con Deaton, no demonizar al capitalismo

No sé qué pasa pero estoy encontrando este fin de año varios artículos muy buenos en La Nación. Ahora quiero destacar uno de Lori Zanatta, profesor de la Universidad de Bologna, titulado “Reducir la desigualdad sin demonizar al capitalismo”: http://www.lanacion.com.ar/1969015-reducir-la-desigualdad-sin-demonizar-el-capitalismo

Como siempre, uno puede discutir algún argumento, pero es interesante que el profesor se anime a una opinión tan “políticamente incorrecta” en estos tiempos. Comenta en el artículo el trabajo de Angus Deaton, premio Nobel en Economía en 2015, a quien también he comentado y citado varias veces en este blog. He aquí algunos párrafos de este artículo:

“Se habla mucho, por milésima vez en la historia, de la decadencia de Occidente y de su “modelo”, pero la economía capitalista reina hoy donde fue aborrecida: desde Rusia hasta China, pasando por ese Tercer Mundo que tanto la combatió creyendo así emanciparse. De hecho, aquellos que tanto denostaron la civilización occidental, de ella tomaron precisamente el mercado, rechazando lo que en Occidente suele templar sus efectos y garantizar las libertades: la filosofía liberal, la democracia política. La pregunta es: ¿por qué esta conversión, inimaginable en la época de Stalin, Mao, Ho Chi Minh? La respuesta es cruda: porque sus ideologías igualitarias no tuvieron éxito; y no sólo en crear bienestar. Tampoco aseguraron igualdad. Pensemos en Cuba: en los 60, Fidel Castro apostó a que el socialismo transformaría Cuba en el país más rico e igualitario del mundo; consta en sus discursos. Llegado a La Habana en 1970, Ernesto Cardenal quedó encantado: aquí son todos pobres, ¡reina el evangelio! Pobres sí, padre, y mucho -le confiaron los jóvenes católicos- pero no todos; los dirigentes eran ya una nueva clase de mandarines.”

Por todas estas razones, me pregunté por qué había tenido tan poco eco, en comparación con el auge de Picketty, la concesión del Nobel de Economía en 2015 a Angus Deaton, estudioso de ese mismo tema: la desigualdad en el mundo. Así que decidí estudiarlo y terminé leyendo a varios autores. Por ejemplo, al llegar al final de un brillante estudio sobre la dramática desigualdad en la distribución mundial de la riqueza escrito años atrás por Branko Milanovic, economista del Banco Mundial, caí en un pasaje atrevido: era motivo de esperanza, se leía, la subida al poder de líderes como Kirchner y Chávez, prueba que América latina, concluía, era “la única región del mundo que experimenta políticas nuevas y alternativas”. Sobre ese juicio yace una lápida y sería de mal gusto ironizar. Pero pensé: qué buenos son ciertos economistas para captar los problemas, y qué ingenuos para entender sus causas y soluciones.

No es el caso de Angus Deaton. Tras preguntarse por qué el nivel medio de vida entre países ricos y pobres no converge como ciertas teorías dicen que debería, contestó: “La mejor respuesta es que los países pobres carecen de instituciones apropiadas, de burocracia capaz, de una justicia que funcione, de un sistema tributario eficiente, de protección efectiva de los derechos de propiedad y de una tradición de confianza mutua”. Más que económico, es un problema político e institucional, lo que hace más complejo, no más simple, el problema de la desigualdad. De ser así, y no dudo que lo sea, los relatos redentivos que alimentan el victimismo de los países pobres al descargar sobre los países ricos la culpa de su pobreza, pierden mucho de su sentido. Los ricos tienen sus responsabilidades, pero esto no exime a los países pobres de las suyas.

En su crudeza, Deaton echa también por tierra muchos mitos apocalípticos en boga hoy en día: por regla general, observa, el hombre no nace rico y se convierte en pobre porque alguien le roba, sino que nace pobre y sólo en los últimos siglos ha empezado a liberarse de la pobreza, la enfermedad, la inseguridad. Nos afligen la pobreza y las enfermedades en el mundo; pero no hay que olvidar los enormes progresos que se han realizado desde que la economía de mercado se ha difundido. No por casualidad Deaton habla del gran escape de la pobreza; un gran escape que, como el de la famosa película, no tiene éxito para todos al mismo modo y al mismo tiempo. El progreso y la desigualdad son dos caras de la misma moneda, fenómenos que se persiguen y alimentan entre ellos. Reducir las desigualdades es un deber; demonizarlas es inútil, incluso perjudicial si del mito de la igualdad se sirvieran, como muchas veces se sirven, regímenes políticos que perpetúan las malas instituciones y, por tanto, la pobreza.

Invitado al Vaticano, Deaton desafió la impopularidad: respecto al pasado, dijo, “estamos más sanos y ricos, los derechos de la mujer están más protegidos, las minorías son menos discriminadas, las democracias son más generalizadas, la vida media es más larga, la mortalidad infantil ha caído en picada”. Esto sin importar lo que pensemos de la globalización y el capitalismo. Es cierto, agregó, “hay guerras, migraciones” y hay que enfrentarlas; pero sin “destruir lo que hemos logrado”, cerrar lo que hemos abierto. Una cosa, suele decir, es no retirar la escalera para que otros puedan subirse a ella en el gran escape de la pobreza; para esto sirven instituciones eficientes e incluyentes. Otra cosa muy distinta es unirse al coro anticapitalista que se eleva una vez más en el mundo: no gracias, dice Deaton renunciando así al papel de estrella mundial que merecería más que otros.”

La riqueza de un país también puede evaluarse por la cantidad de empresas multinacionales: Arcor

Con los alumnos de UCEMA analizamos casos exitosos de empresarios argentinos que desarrollan negocios Internacionales. En este caso, Agustín Fuchs analiza el caso de Arcor, una de las pocas y reales multinacionales argentinas. Aquí algunos párrafos de su trabajo:

“La historia de Arcor se puede dividir en cinco etapas definidas, según su estrategia y su crecimiento.

1er etapa: una empresa de caramelos (1951-1964)

El 5 de julio de 1951, un grupo de jóvenes emprendedores liderados por Fulvio Pagani inauguran una fábrica de caramelos en Arroyito, fundando la empresa Arcor. Su objetivo era ofrecer a los consumidores de todo el mundo productos de calidad a un precio justo. El nombre Arcor surge en honor a Arroyito y a Córdoba, fusionando las primeras letras de cada palabra.  Para el año 1958, la fábrica ya producía 60.000 kilos de golosinas por día y ya había dejado de ser una empresa productora solamente de golosinas, sino que había comenzado a expandirse verticalmente para poder autoabastecerse y ofrecer un producto con una buena relación precio-calidad, tal cual habían soñado al momento de la creación de Arcor. Hacia el año 1960, Pagani ya había puesto sus ojos en el mercado internacional, comprendiendo el potencial de crecimiento que este significaba

2da etapa: una empresa multiproducto  (1964-1976)

A mediados de los años 60, Arcor había integrado a su línea de producción los negocios del chocolate, galletas y alimentos, a partir de un crecimiento sostenido y el desarrollo de nuevos mercados. El crecimiento estuvo apoyado en el diseño de un sistema de distribución minorista que evolucionó de acuerdo a la expansión de la compañía y le permitió un alcance máximo a nivel nacional, que actualmente es replicado a nivel regional. En el año 1964, Arcor comenzó a realizar sus primeras ventas en el exterior y a participar de ferias internacionales. En 1970, cuando se realiza la primera Feria de las Golosinas en Alemania, Arcor contaba con su propio stand.

Las primeras ventas fueron de extractos de glucosa en 1964 y de golosinas a los Estados Unidos en 1968. Debido a su inexperiencia, los primeros productos exportados se derritieron, llegando a destino en mal estado. La empresa se sobrepuso a estos inconvenientes y ganó credibilidad. De todas formas, la empresa se dedicaba casi exclusivamente a la producción nacional con sus ventas en el interior del país. La expansión hacia la Capital Federal comenzó a principios de la década del 70´.

La estrategia hasta mediados del 70 fue de integración vertical con la construcción de plantas industriales para la fabricación de distintos insumos necesarios, desde envases hasta energía.

3ra etapa de Arcor: Su temprana proyección regional (1976-1989)

A partir de mediados de los 70´, la empresa comenzó en una etapa de crecimiento regional, radicándose en distintos países. En 1976 llegan a Paraguay, en 1979 a Uruguay, donde abren oficinas comerciales. En el año 1981 desembarcan en Brasil con la adquisición de Nechar y en 1989 en Chile, con la compra de Indal. Mientras que en la Argentina se diferenciaban a través de la creación de marcas como Bon o Bon, en los distintos países de la región replicaban estos productos exitosos, según el potencial de crecimiento.

4ta etapa de Arcor: La consolidación de su carácter multinacional (1990-2000)

El 29 de diciembre de 1990, tras la muerte de Fulvio, su hijo mayor, Luis Alejandro Pagani, asume la presidencia de la compañía y comienza la etapa más fuerte de crecimiento internacional de la empresa. Para ello profesionalizan el management y compran algunas nuevas plantas. En 1995 llegan a Perú y en 1998 compran la mayor empresa de galletas de Chile. Para el año 1999, instalan en Brasil una nueva planta de producción de moderna tecnología en Brasil y abren una oficina comercial en los EEUU. Es importante también comentar que en 1997 abren el Museo Arcor en Arroyito, que recibe más de 5000 visitantes al año.

5ta etapa de Arcor: Una empresa global (2000-actualidad)

En el 2000 abren oficinas comerciales en Colombia y México, además de un nuevo centro de distribución en Chile. Un año más tarde adquieren Nestlé y e instalan oficinas comerciales en Canadá. En el 2002 sucede un hecho muy importante, desembarcan en Europa con la apertura de una oficina comercial en Barcelona. Dos años más tarde, demostrando un compromiso con la sociedad, fundan un instituto en Brasil para luchar contra la desigualdad. En el año 2005 se asocian con la empresa francesa Danone y surge Bagley Latinoamérica, una de las empresas de galletas líderes en Sudamérica. Este proceso de crecimiento continuó con la adquisición de distintas empresas productoras de alimentos. Además, en este período llegan a África y Asia, con la instalación de oficinas comerciales.”

Copiado de Mussolini, Paula Urien describe en La Nación, en forma impecable, el sistema laboral argentino

No la conozco a Paula Urien, periodista del diario La Nación, pero su artículo titulado “Diez prácticas cuestionadas del actual modelo sindical” merece una felicitación. El artículo está aquí: http://www.lanacion.com.ar/1967992-diez-practicas-cuestionadas-del-actual-modelo-sindical

Pero es tan bueno y preciso que me permito, aunque sea un poco largo, reproducirlo completo:

“¿Qué legado nos dejó Benito Mussolini que es protagonista de la vida cotidiana de empleadores y trabajadores? Gran parte del modelo sindical. “En 1935 y hasta 1939, Juan Domingo Perón fue agregado militar en Italia, y ahí pudo analizar con mucho detalle el modelo de Mussolini, que consiste sobre todo en el unicato. La Carta del Lavoro (1927) establece que el eje central de toda la vida de un país es el poder ejecutivo. Para consolidar su poder está la figura del unicato, donde en cada actividad había un único representante. Así, hay un único sindicato por actividad”, dice el abogado laboralista Julián de Diego.

Al respecto, Santiago Senén González, autor de varios libros sobre el movimiento obrero argentino, agrega que el modelo italiano incluía a los patrones, mientras que el local (1945), que establecía el régimen sindical, no.

Lo cierto es que las asociaciones sindicales son una parte importante de la Constitución de este país, y también figuran como un elemento primario en las relaciones del trabajo para la Organización Internacional del Trabajo (OIT).

El artículo 14 bis de la Constitución Nacional habla de una “organización sindical libre y democrática reconocida por la simple inscripción en un registro especial. Queda garantizado a los gremios: concertar convenios colectivos de trabajo; recurrir a la conciliación y al arbitraje; el derecho de huelga. Los representantes gremiales gozarán de las garantías necesarias para el cumplimiento de su gestión sindical y las relacionadas con la estabilidad de su empleo”.

Sin muchos cambios a lo largo del tiempo (aunque sí hubo algunos intentos fallidos por modificar el statu quo), hace unos días, hubo algo nuevo bajo el sol. El presidente Mauricio Macri pidió “una renovación interna sindical” e hizo referencia a “los dirigentes que conducen gremios desde hace 20 o 30 años”. Además, fue más allá y pidió “analizar y discutir todos los convenios laborales” para generar empleo y avanzar en la lucha contra la pobreza.

Consultada la cartera laboral, afirmaron que “no es la idea hacer grandes cambios, sino modernizar algunas cuestiones (no detallaron cuáles) en consenso con los diferentes representantes gremiales”.

“Los cuatro capítulos más importantes del derecho laboral, que son remuneración, jornada, descanso y condiciones de trabajo no tienen nada que ver con el mundo real”, dice de Diego. En este sentido, diversos especialistas detallan algunos puntos para revisar.

1- Politización

Cuando se habla del modelo sindical actual, no se puede dejar de ver qué afinidad existe entre sindicatos y políticos. “El ministerio de Trabajo, Empleo y Seguridad Social de la Nación actúa como “autoridad de aplicación”, no solo del régimen sobre asociaciones sindicales, sino también en materia de negociaciones colectivas, conflictos y otras situaciones que se generan en el campo de las relaciones laborales”, dice el profesor de Derecho del Trabajo Alberto Rimoldi.

“El ministerio tiene una importante injerencia, dado que es quien en definitiva otorga la “personería gremial” aprueba los estatutos de las asociaciones, homologa los convenios colectivos otorgándoles validez, aprueba la cuota sindical, interviene en los conflictos a pedido de parte o de oficio y ejerce facultades de inspección, control y sancionatorias”.

Para el especialista en derecho laboral, se trata de un modelo que tiene un componente político insoslayable. “No podrá hallarse un sistema laboral totalmente aséptico a la política, pero el exceso institucionalizado, sobre todo cuando se entrelaza con el partido gobernante, cae en excesos que se traducen en efectos contrarios al funcionamiento democrático, comprometen su autonomía y suelen postergar sus objetivos esenciales.”

“Uno de los problemas que presenta el modelo sindical argentino se vincula con el mecanismo, poco claro y arbitrario para el otorgamiento de la personería gremial, que ademas otorga derechos exclusivos y excesivos a los sindicatos que la obtienen, tales como la administración de las obras sociales o la retención obligatoria de la cuota social”, opina el experto en materia laboral Ricardo Foglia.

“El sindicato que representa a los trabajadores no es elegido por los trabajadores, sino que es el Ministerio de Trabajo el que le otorga la personería gremial. También lo que firman los sindicatos es controlado por el gobierno a través de la homologación de los convenios colectivos”, coincide De Diego.

2- Sindicato único

“La OIT cuestiona en la Argentina el unicato sindical. Hay libertad para formar sindicatos, pero no tanto, porque solo uno tiene representación, aquel al que el Ministerio de Trabajo otorga la personería gremial”, dice el abogado Gustavo Gallo.

“El Gobierno se ha relacionado con los «gordos» u ortodoxos históricos para poder gestionar y negociar”, confiesa una fuente cercana al Ministerio de Trabajo. De ahí que el unicato persiste.

3- Poder económico

“Entre la obra social, la cuota sindical, la cuota solidaria y las cuotas obligatorias adicionales, el sindicato recauda el 15% del payroll”, explica De Diego.

4- Juventud, excluida

La juventud no se siente representada. Está lejos de las decisiones y de los dirigentes gremiales, por lo que existen “bases” rebeldes que no responden al sindicato.

5- Poca renovación

Y siguen los mismos de siempre. Por ejemplo, a fines de noviembre, Hugo Moyano redobló la apuesta, se presentó con su hijo Pablo como compañero de fórmula para conducir camioneros y ganó por séptima vez consecutiva. Está permitida la reelección irrestricta e ilimitada de los dirigentes, algo muy cuestionado por organismos internacionales . En la mayoría de los países se permiten dos mandatos continuos o tres mandatos alternados.

6- Obra social

Un agujero negro sin mucho control. “La obra social tiene un aporte obligatorio dividido en dos partes: una retención al trabajador que es el 3% de su sueldo, y una contribución del empleador del 6%. En total las obras sociales sindicales reciben el 9% de todos los salarios. El presupuesto de la obra social de empleados de comercio es mayor que el de 11 provincias. Por eso el poder sindical es tan grande. Además, el 90% de las obras sociales no están brindando bien los servicios”, dice De Diego.

Según el abogado, la Argentina es el único país donde la salud está a cargo de los sindicatos.

7- Delegados

Tienen beneficios que los protegen y así debe ser, aunque desde las empresas hay reclamos para que además de sus funciones de representación, no descuiden sus tareas.

8- Legislación laboral

En otros países, según De Diego, “democratizaron el modelo sindical: se acotaron las reelecciones, no se les deja manejar la salud, tienen que presentar declaraciones patrimoniales al ingreso y egreso”.

9- Convenios colectivos

“Hoy se quiere cambiar el contenido de los convenios colectivos, para vincularlos más con la productividad que con la antigüedad”, asegura Gallo.

En este sentido, expertos ponen como ejemplo los duros convenios de petroleros, que llevan a que sea más competitivo invertir en otros países.

10- Ultraactividad y costos laborales

“Para poder renegociar los convenios colectivos de trabajo del 75, como sugiere el presidente Macri, es necesario lograr un nuevo alcance para la ultraactividad”, dice el abogado Ariel Cocorullo. La ultraactividad es la aplicación automática de un convenio colectivo, más allá de la vigencia prevista en su propio texto “Los convenios se pactan siempre por dos años, pero en el año 1975 se pactaron convenios colectivos que siguen vigentes justamente porque son ultraactivos. Es por eso que los sindicatos no aggiornan los convenios, porque se paran en las conquistas que fueron obteniendo en los momentos políticos más propicios y no ceden frente a las nuevas realidades productivas. Ello provoca importantes y crónicos costos laborales. Hoy un sindicato que negocia un nuevo convenio colectivo parte de lo que ya ganó en el 75 y eso siempre tiene un valor económico que no están dispuestos a reasignar: adicionales, premios por productividad, etc. Hay que dejar de lado estas rigideces del sistema legal.

Para finalizar, Cocorullo propone “el modelo de negociación colectiva para ubicarse en un mundo globalizado y competitivo.”

¿Será algún día la Starbucks del té? Tea Connection llega a Chile, Brasil y México

Con los alumnos de UCEMA analizamos casos exitosos de empresarios argentinos que desarrollan negocios Internacionales. En este caso, Clara Karzmirchuk analiza el caso de Tea Connection. Aquí algunos párrafos de su trabajo:

“En el año 2006, en la República Argentina todavía no habían arribado las tendencias a la alimentación sana o como se la llama hoy en dia “Fit”. A pesar de esto tres amigos, Pablo Lorenzo, Alejandro Cilley y Ato Vidou sin experiencia previa en el rubro gastronómico vieron esta oportunidad y crearon con US$ 100.000 a Tea Connection con el objetivo de generar hábitos saludables y sorprender en cada experiencia de visita.

Esta empresa tiene como fin conjugar tres tendencias; el desarrollo del té en hebras, la comida saludable (rica, creativa y natural) y una experiencia diferente que trae consigo el diseño.”

“En el 2011 abrieron su primero local internacional en San Pablo, Brasil, luego en el 2012, abrió en Mexico y por último en 2014 abrió en Chile.  Según los dueños, no son franquicias ya que te alejan de la experiencia y es el principio del fin de una empresa.

Por el contrario, se apuesta a que sea una marca global, que con el tiempo pueda competir en el mercado mundial y llegar a tener presencia en Nueva York, Londres o Estocolmo. Existen diversas diferencias entre cada uno de los países a los cuales arribó Tea Connection.

En primer lugar, el nivel de competitividad que existe en cada país, es decir el grado de desarrollo que tienen en el rubro y la vara con la que se los mide. Esos dos factores son distintos en economías grandes como las de México y la de Brasil que si se comparan con las de Chile o Argentina. Por otro lado, existe una diferencia en la aceptación de cada país; en Chile la gente es más receptiva a marcas extranjeras que en otros países.

Buenos Aires, está más acostumbrada al desarrollo de tendencias creativas que llegan de distintas partes del mundo. Otro punto a destacar, es el nivel de adaptación que requiere cada país para que el producto “Tea Connection” sea entendido.

Por ejemplo, en Santiago de Chile no requirieron mucho esfuerzo ya que en esa región se registró el mayor consumo de té por cápita. Por lo contrario, en San Pablo y en México, son grandes productores de café y el té no les resulta muy cercano. Tampoco les fue fácil instalar la marca como un sinónimo de comida saludable porque en esos países tenían mucha competencia.

Muchas veces se encontraron que los asociaban más a Starbucks que con lo que realmente son.”