Böhm-Bawerk sobre la función del ahorro, que luego sería repudiada por Keynes, entronando al gasto y el consumo

Con los alumnos de Historia del Pensamiento Económico II, UBA, vemos un artículo que Böhm-Bawerk publicara en Estados Unidos (sus obras en inglés se publicaron antes y más que las de Menger mismo, y luego las de Mises, por eso esos autores no eran conocidos para los economistas de habla inglesa, pero sí lo era BB). Se titula “La función del ahorro” y es antecede al ataque feroz que lanzara Keynes a través de su conocida idea de la “eutanasia del ahorrista”, para colocar al consumo como el único motor de la economía. Dice:

Bohm Bawerk - Positive Theory of Capital

“En respuesta me gustaría simplemente insistir en que no he confundido dos conceptos de “ahorro” en mis escritos, sino que sencillamente he procurado analizar completamente un concepto y presentar al lector una visión exhaustiva del proceso del “ahorro”. Para concretar, que lo que “todo el mundo conoce como ahorro” tiene en primer lugar su lado negativo, esto es, el no consumo de una porción de nuestros ingresos o, en términos aplicables a nuestra sociedad que utiliza el dinero, el no gasto de una porción del dinero recibido anualmente. Este aspecto negativo del ahorro es que es más evidente en las conversaciones cotidianas y a menudo es el único que se tiene en cuenta, puesto que comparativamente pocas personas consideran el destino subsiguiente de las sumas de dinero ahorrado, más allá de la ventanilla de caja del banco o la compañía financiera. Pero es aquí justamente donde comienza la parte positiva del proceso del ahorro, para completarse lejos del campo de visión del ahorrador, cuya acción, sin embargo, ha dado el primer impulso a toda la actividad posterior: el banco recoge los ahorros de sus depositantes y los pone a disposición de la comunidad empresarial de una forma u otra –a través de préstamos hipotecarios, empréstitos a compañías ferroviarias y a otras compañías a cambios de los bonos que éstas emiten, alojamientos para gestores de negocios, etc.-, para su empleo en posteriores iniciativas productivas, que sin esa ayuda no podrían tener éxito o al menos no lo alcanzarían con la misma eficiencia. Si aquéllos que ahorran hubieran evitado hacerlo y, en cambio, hubieran vivido más lujosamente, esto es, hubieran comprado y consumido más o mejor comida, vinos, ropa u otros objetos de lujo, habrían estimulado su producción, a través del incremento de la demanda de estos productos; frente a ello, el resultado de ahorrar y depositar en los bancos porciones de sus ingresos, hubiera sido dar un impulso a la producción en forma de incremento en la manufactura de dispositivos productivos, en ferrocarriles, fábricas, máquinas, etc.”

Y más adelante:

“… uno puede preguntarse ¿hacia qué tipo de bienes de consumo se dirigirá la producción si no se conoce por cuáles se decidirán los ahorradores? La respuesta es muy simple: quienes dirigen la producción no lo saben mejor, pero tampoco peor, acerca de la especial demanda de los ahorradores, que lo que saben de la demanda de los consumidores en general. Un sistema de producción altamente complejo, capitalista y subdividido normalmente no espera a las solicitudes que les hagan antes de proveer, sino que tiene que anticiparse a ellas con tiempo suficiente. Su conocimiento de la cantidad, el tiempo y la dirección de la demanda de bienes de consumo no se basa en información positiva, sino que solamente puede adquirirse mediante un proceso de prueba, suposición o experimentación. Por supuesto, la producción puede cometer serios errores en esta conexión y cuando esto ocurre lo expía a través de la situación de crisis que no es familiar. Sin embargo, a menudo encuentra su camino, generando suposiciones para el futuro a partir de la experiencia del pasado, sin grandes contratiempos, aunque a veces pequeños errores se corrijan con dificultad mediante una desagradable redistribución de las fuerzas productivas mal empleadas. Estos reajustes se facilitan materialmente, como tratado de demostrar en detalle en mi “Teoría positiva”, mediante la gran movilidad de muchos productos intermedios.”

3 pensamientos en “Böhm-Bawerk sobre la función del ahorro, que luego sería repudiada por Keynes, entronando al gasto y el consumo

  1. RESUMEN
    La parte positiva del proceso se da lejos del campo de visión del ahorrador. Es cuando el banco recoge los ahorros de sus depositantes y los pone a disposición de la comunidad empresarial de una forma u otra –a través de préstamos hipotecarios, empréstitos, etc para su empleo en posteriores iniciativas productivas, que sin esa ayuda no podrían tener éxito o al menos no lo alcanzarían con la misma eficiencia. Si aquéllos que ahorran hubieran evitado hacerlo y hubieran vivido más lujosamente, esto es, habrían estimulado su producción, a través del incremento de la demanda de estos productos; frente a ello, el resultado de ahorrar y depositar en los bancos porciones de sus ingresos, hubiera sido dar un impulso a la producción en forma de incremento en la manufactura de dispositivos productivos, en ferrocarriles, fábricas, máquinas, etc.
    Por otro lado, es mucho más probable que las demandas de bienes de disfrute se dividan entre las distintas ramas de la producción en la misma proporción que haya ya determinado la dirección de procesos productivos previos o a un ritmo que no se apartará repentina y violentamente del estándar ya establecido. El efecto compensatorio de la ley de los grandes números se refuerza posteriormente por el hecho de que la demanda de bienes de consumo que aparece por la nueva demanda de los ahorradores no está sujeta a ninguna influencia aislada, sino que se funde con las demás demandas de bienes de consumo de todas las otras clases presentes en una sociedad industrial para formar una gran demanda compuesta.

    TEMA QUE ME LLAMO LA ATENCION
    Me sorprendio la afirmacion de BB en el sentido de que una restricción en el consumo implica no una restricción en la producción en general, sino sólo, a través de la acción de la ley de la oferta y la demanda, una restricción en determinadas ramas de la misma. Es decir que si por ahorrar compramos menos heladeras, ropa o zapatos se producirá posteriormente una menor cantidad de estos bienes, pero no una menor producciòn de bienes en general, ya que la menor producción de bienes de consumo inmediato será compensada por un incremento en la producción de bienes “intermedios” o de capital. Durante el kirchnerismo nos han convencido de alguna manera que lo mejor que uno puede hacer para ayudar a la economía es consumir al máximo, y consumir nacional.

    TRES PREGUNTAS
    1) ¿Porqué es tan exitosa esta moda o como se llame, de mover la economía promoviendo el consumo en vez del ahorro, como nos enseñaban los abuelos?
    2) ¿Puede ser problemático para un país ahorrar demasiado?
    3) ¿Hay alguna herramienta que aconseje para fomentar el ahorro en la Argentina luego de tantos años de subsidio y glorificación del consumo?

  2. En el texto Bohm-Bawerk realiza su defensa contra las críticas a la influencia del ahorro en la formación del capital, formalizada en su obra “Teoría Positiva del capital”. Sus respuestas fueron que el ahorro tiene dos efectos, uno negativo vinculado por el no consumo y uno positivo por su empleo en una mayor producción futura. El autor consideraba que el segundo efecto es el que predomina, pues genera una mayor eficacia productiva por expansión de lo la producción de bienes de capital o por adoptar procesos productivos más extensos.
    Por otro lado, el autor responde que suponer que se ahorra una cuarta parte del ingreso es solo una simplificación improbable y poco natural.
    Por ultimo con respecto a la última crítica, Bohm-Bawerk plantea que el argumento de Bostedo es contradictorio y confuso, pues no habrá una menor producción de bienes en general, dado que el aumento del ahorro sólo es restrictivo en algunas ramas de la producción, que serán compensadas por el aumento de los bienes intermedios.

    Me sumamente importante la dimensión temporal que incluye Bohm-Bawerk en sus análisis, puntualmente para diferenciar los efectos del consumo y la justificación de cuál efecto predomina. Tambien es interesante como incorpora indirectamente el origen del interés, que está vinculado por la decisión de posponer consumo presente para aumentar el consumo futuro.

    -¿En fases recesivas, si se capta ahorro externo y se utiliza para expandir la producción de bienes de capital, se podría recuperar la economía?
    -¿Cree que uno de los problemas del país está asociado a que la principal fuente de ahorro es la tenencia de dólares, que no pueden ser canalizados en la generación de procesos productivos?
    -¿Existe alguna relación optima entre ahorro y gasto que permita un crecimiento estable? ¿Cree que en Argentina la proporción del ahorro es lo suficientemente baja para frenar el crecimiento?

  3. El autor habla respondiendo a una crítica de un trabajo previo propio. En este explica cómo el ahorro de una persona facilita el capital para el emprendimiento de terceros que producirán bienes o servicios diferentes a los disponibles al alcance del consumidor. Estos nuevos bienes no podrían existir sin estos préstamos que dependen de los ahorros.
    El autor explica que el ahorro implica una restricción al consumo de bienes en el momento pero que en el futuro quien ahorra podrá consumir. Señala que no desparece una demanda sino que se demora en el tiempo.
    El autor también se refiere a cómo cambia la producción la utilización de este capital prestado.

    Interesante: El enfoque es completo y abarcativo. No parecen haber lazos sueltos.

    Preguntas al autor: ¿podría ahondar más en cómo es que las inversiones de capital terminan orientandose a proyectos de más largo plazo aparentemente? Habla de ferrocarriles, fábricas, máquinas, etc. No dice que se vayan a fabricar más bienes lujosos.

Deja un comentario

Tu dirección de correo electrónico no será publicada. Los campos obligatorios están marcados con *