Un tema de estos días: Alberdi sobre el gasto público y cuando se malgasta, invierte mal, se roba o se defrauda

Con los alumnos de la UBA Derecho completamos la lectura de Sistema Económico y Rentístico de Juan Bautista Alberdi, con la lectura del Capítulo VII: Objetos del Gasto Público según la Constitución Argentina. Algunos párrafos seleccionados:

“El gasto público de la Confederación Argentina, según su Constitución, se compone de todo lo que cuesta el “constituir la unión nacional, afianzar la justicia, consolidar la paz interior, proveer a la defensa común. promover el bienestar general, y asegurar los beneficios de la libertad”; en una palabra, el gasto nacional argentino se compone de todo lo que cuesta el conservar su Constitución, y reducir a verdades de hecho los objetos que ha tenido en mira al sancionarse, como lo declara su preámbulo.

Todo dinero público gastado en otros objetos que no sean los que la Constitución señala como objetos de la asociación política argentina, es dinero malgastado y malversado. Para ellos se destina el Tesoro público, que los habitantes del país contribuyen a formar con el servicio de sus rentas privadas y sudor. Ellos son el límite de las cargas que la Constitución impone a los habitantes de la Nación en el interés de su provecho común y general.

Encerrado en ese límite el Tesoro nacional, como se ve, tiene un fin santo y supremo; y quien le distrae de él, comete un crimen, ya sea el gobierno cuando lo invierte mal, ya sea el ciudadano cuando roba o defrauda la contribución que le impone la ley del interés general. Hay cobardía, a más de latrocinio, en toda defraudación ejercida contra el Estado; ella es el egoísmo llevado hasta la bajeza, porque no es el Estado, en último caso, el que soporta el robo, sino. el amigo, el compatriota del defraudador, que tienen que cubrir con su bolsillo el déficit que deja la infidencia del defraudador.”

“Teniendo cada provincia su gobierno propio, revestido del poder no delegado por la Constitución al gobierno general, cada una tiene a su cargo el gasto de su gobierno local; cada una lo hace a expensas de su Tesoro de provincia, reservado justamente para ese destino. Según eso, en el gobierno argentino, por regla general, todo gasto es local o provincial; el gasto general, esencialmente excepcional y limitado, se contrae únicamente a los objetos y servicios declarados por la Constitución, como una delegación que las provincias hacen a la Confederación, o Estado general. Este sistema, que se diría entablado en utilidad de la Confederación, ha sido reclamado y defendido por cada una de las provincias que la forman. (Constitución argentina, parte 2a, título 2°, y pactos preexistentes invocados en su preámbulo.)”

“Felizmente la Constitución federal argentina exige pocos empleados para el servicio del gobierno general, compuesto de poderes excepcionales y poco numerosos. – La policía, que forma una gran parte del gasto interior en los gobiernos unitarios, está reservada a los gobiernos provinciales por la Constitución argentina. Igual atribución les hace del servicio y sostén de los establecimientos de beneficencia.

En cuanto al gasto exigido por’ las obras públicas para promover el bienestar general, también es carga que la Constitución reparte entre el gobierno interior de la Nación y el de cada una de las provincias confederadas. (Art. 104.)”

“Los caminos, puentes, muelles y otras obras de esa utilidad pueden ser entregados temporalmente para su explotación a las empresas privadas que tomen a su cargo el construirlos.”

“Si la economía es el juicio en los gastos (Say), la disipación es la locura en el gobierno y en el país.”

“Observaré entretanto, para acabar de hablar del gasto público, que no todo él consiste en el gasto con que la sociedad satisface sus necesidades de orden público por conducto del gobierno, sino también en el que hace ella directa e inmediatamente, por la mano de sus habitantes, en la mejora, co-modidad y perfeccionamiento de sus ciudades, en el socorro y alivio de las clases desgraciadas, y en fin en todo ese orden de servicios que la sociedad se hace a sí misma, sin el intermedio de la autoridad, en el sentido de su prosperidad más rápida y más completa. – A ese gasto pertenecen las calles, los empedrados, las calzadas, los caminos, puentes, desagües, mejoras locales, monumentos, socorros públicos y eventuales, que se hacen por suscriciones voluntarias levantadas entre el vecindario.

Ese gasto es obra exclusiva del espíritu público, es decir, de la disposición y aptitud de los habitantes para unir sus esfuerzos y prestarlos, sin más coacción que el deseo del bienestar común, sin más mira que realizarlo. Los pueblos educados en servidumbre no tienen idea de esta contribución sin ley, que el patriotismo se impone a sí mismo, como el esclavo que todo lo hace para su amo y por su mandato no tiene idea del celo generoso.

La Inglaterra, los Estados Unidos deben la mitad de sus mejoras de orden local a esa contribución que el país paga sin que se lo exija la ley, nada más que por el placer de existir bien y de un modo digno del pueblo que sabe estimarse y respetarse hasta en su decoro externo, hasta en el aire distinguido y brillante de esas habitaciones colectivas para su mansión, que se denominan ciudades.”

Analizamos los cambios en la competitividad global, con varios artículos, entre ellos unos sobre la industria global

Con los alumnos de UCEMA completamos la materia sobre Empresas y Negocios Internacionales considerando las distintas circunstancias de la competitividad global, analizando distintos trabajos. UN análisis de las economías latinoamericanas realizado por LatinFocus,  otro de McKinsey que se titula “Competing in a world of sector without borders” y un tercero de la consultora Booz sobre la gestión de la empresa global.

Respecto al análisis de LatinFocus sobre América Latina, un breve resumen comenta:

Los datos recibidos sugieren que el impulso de crecimiento es en gran parte en toda la economía de América Latina y la recuperación permanece firmemente en camino. Los analistas de FocusEconomics estiman que el PIB se expandió 1.6% anual en el tercer trimestre, por encima del aumento del 1.1% en el segundo trimestre. Si confirmado, el resultado marcaría la tasa de crecimiento más rápida desde el primer trimestre 2014.

Aunque las cifras oficiales del PBI del Q3 todavía están pendientes de la mayoría de las economías, se espera que el crecimiento haya mejorado casi en todos los ámbitos. Gigantes regionales Argentina y Brasil se considera que han ganado fuerza a medida que emergen sus economías de recesiones profundas. En Brasil, baja inflación y reforma laboral mejoran la dinámica del mercado que se está apoyando el gasto de los hogares, mientras dolorosas reformas económicas finalmente están comenzando a dar sus frutos en Argentina.

Sin embargo, el jugador más importante, México, desafió la tendencia regional, y una estimación preliminar reveló que el crecimiento perdió algo de fuerza en el tercer trimestre. Alta inflación e interrupciones de dos terremotos en septiembre pesó sobre el resultado; sin embargo, una demanda externa robusta y los ingresos del turismo saludable impulsaron el crecimiento. Mientras tanto, la economía de Venezuela continúa en caída libre, aunque falta de los datos económicos oficiales hace que el alcance de la recesión difícil de juzgar.

En la arena política, el ciclo de elección de la región comenzó con una elección legislativa clave a medio plazo en Argentina el 22 de octubre. La coalición del presidente Mauricio Macri logró grandes avances, incluyendo en las cinco ciudades más grandes. El resultado debería proporcionar impulsoa su ambiciosa agenda de reformas, cuyo objetivo es reducir el déficit fiscal crónico del gobierno y la promulgación de políticas pro-negocios. Siguiente en la agenda, Chile irá a las urnas en una elección presidencial el 19 de noviembre. Las primeras encuestas apuntan a una victoria para el ex presidente de centroderecha Sebastián Piñera, quien es visto como pro-empresarial y probablemente conduzca a un mayor enfoque del gobierno en impulsar la competitividad y la inversión.

 

Artículo en el Cronista sobre la reforma impositiva: “Lo mismo de siempre: ¿nuevos tributos o menos gasto?”

Artículo en El Cronista

LA HISTORIA DE SIEMPRE: ¿NUEVOS TRIBUTOS O MENOS GASTO?

Muchos analistas han señalado la importancia del discurso pronunciado por el presidente Mauricio Macri el pasado lunes 30 de Octubre, esperado con ansiedad luego del triunfo electoral de Cambiemos. Ese día, el presidente presentó y desarrolló ciertos conceptos que, en general, los economistas reconocen y apoyan: el excesivo nivel del gasto público, el abuso de ciertos privilegios que el estado otorga, la necesidad de reducción del gasto, los límites al endeudamiento, la excesiva presión fiscal que perjudica la productividad y destruye empleos, la falta de competencia y otros.

No solamente señaló los problemas, sino que reiteró el camino del gradualismo, ahora llamado de reforma permanente, gradual pero continua. Pocos días después se conocieron los lineamientos generales de una reforma impositiva que se supone el Congreso tratará en breve.

Y toda la discusión saltó a los detalles: si se grava la renta financiera, cómo se ajustarían las jubilaciones, si ahora empiezan a pagar impuestos internos el vino o las embarcaciones. Esa letra chica desata, por supuesto, todo tipo de resistencias de parte de quienes se ven afectados. Son los inconvenientes que muy probablemente el gobierno ya anticipaba y que pueden resultar en negociaciones, cambios o demoras respecto a los proyectos originales. Nada nuevo hasta aquí.

Pero en este proceso de discusión hay un paso que se ha salteado y que ya no se discute, lamentablemente. Desde los objetivos fijados por el presidente a los instrumentos desarrollados por su ministro hay más de un camino, no solo el que ahora se conoce.

En la presentación de la reforma impositiva el ministro Nicolás Dujovne ha dicho que su propuesta tendrá un costo fiscal de 1.5 puntos de PBI. Esto sería lo que caería la recaudación fiscal al final de su implementación. Pero el camino por el cual se busca alcanzar ese objetivo no es el único posible. Es más, hay otros que podrían alcanzar ese mismo resultado, como así también los objetivos que se planteara Mauricio Macri.

Porque una reducción de la presión fiscal de 1.5 puntos del PBI es un resultado neto, ya que algunos impuestos se reducen y otros se crean o aumentan. El ministro no ha presentado ese dato por lo que pueden darse varias alternativas: que las reducciones de impuestos signifiquen una recaudación menor de 2 puntos del PBI y los nuevos impuestos una nueva recaudación de 0.5 puntos; o que las reducciones sean de 4 puntos del PBI y los nuevos impuestos ingresos por 2.5 puntos, y así otras posibilidades. En todos esos casos la reducción neta es de 1.5 puntos.

A simple vista, hay distintas alternativas posibles. Pero estas incluso van más allá, y es una pena que no se están ni siquiera mencionando. La más obvia es reducir el gasto. Es decir, siguiendo los ejemplos anteriores se podría reducir impuestos por 2 puntos y el gasto por un 0,5; o reducir impuestos por 4 puntos y el gasto en 2.5 puntos. El resultado neto sería el mismo que ahora se presenta.

¿Por qué no está esta alternativa en la mesa de discusión? Tal vez se piense que la reducción del gasto público genera costos políticos, pero también los tienen los nuevos impuestos. Tal vez los afectados por nuevos impuestos sean menos en número o estén menos organizados para resistir que los que se benefician del gasto. Puede ser, pero los primeros se quejan desde posiciones productivas (son productores de vinos, por ejemplo), mientras que los cientos de empleados de la Biblioteca del Congreso no podrían seguramente decir lo mismo, según propias palabras del presidente.

En definitiva, si la lamentable situación fiscal del país significa que se van a tener que pisar algunos callos, antes de discutir nuevos impuestos o alícuotas deberíamos bajar el gasto ya mismo y solo después, bastante después, considerar algún nuevo impuesto.

Y esto se ajustaría a lo expresado por el presidente, ¿o no?

 

El valor de la reputación se refleja en el valor de las marcas: las más valiosas de 2017

Con los alumnos de UCEMA, Negocios y Empresas Internacionales, vemos el papel que cumplen las marcas, y cuáles son las más importantes a nivel global. De un informe de Interbrand que comienza:

“El crecimiento ha tomado una nueva forma en la Age of You. A medida que nuevas dinámicas emergen y cambian la forma de los negocios por minuto, exigen nuevas formas para que las organizaciones aprovechen y canalicen ese cambio.

Para enfrentar estos desafíos, las organizaciones necesitan hacer de las marcas el centro de gravedad: Cuanto más cerca estás, más rápido creces.

Las marcas son lo que conecta a las empresas con las personas por dentro y por fuera, creando una verdadera proximidad entendiendo lo que las personas quieren y en lo que creen. Las marcas son lo que personaliza la tecnología para que se convierta en un medio de compromiso auténtico e inolvidables experiencias. Las marcas son la constancia que acelera el crecimiento del negocio, moviéndose a la velocidad de la vida, que refleja cómo la gente quiere crecer, crecer junto con ellos y destacarse en un paisaje cambiante”.

Según el informe, las diez marcas globales más valiosas en 2017, que se llevan el 42% del valor total de las marcas, son:

  1. Apple
  2. Google
  3. Microsoft
  4. Coca Cola
  5. Amazon
  6. Samsung
  7. Toyota
  8. Facebook
  9. Mercedes Benz
  10. IBM

Y entre las que más han crecido:

  1. Facebook
  2. Amazon
  3. Adidas
  4. Starbucks
  5. Goldman Sachs
  6. Huawey
  7. Morgan Stanley
  8. Fedex
  9. Paypal

Nuevos ingresantes entre las marcas top son: Netflix, Salesforce y Ferrari

Escenarios globales 2050. Tal vez haya que incluir un nuevo auge del populismo y el colapso del estado benefactor

Con los alumnos de UCEMA, vemos un informe de Deutsche Post donde se plantean diferentes escenarios para la economía global en el año 2050: http://www.dpdhl.com/en/media_relations/press_releases/2012/the_world_in_2050.html

Y sí, hay gente que tiene que estar pensando en el 2050, mientras muchos apenas sabemos lo que va a pasar el año que viene. La falta de una moneda sólida en el mundo y de crecientes endeudamientos en los principales países del planeta debería alertarnos ya que habrá turbulencias. La crisis del 2008 quedó atrás pero nada se ha hecho para evitar la próxima. Las políticas monetarias de los bancos centrales “generan” los ciclos económicos de auge y caída, no los suavizan. Sin embargo, nada de esto se menciona en el análisis del futuro de este reporte. Tampoco hay nada en relación a una generalización del populismo en los países ricos, eso que representa Donald Trump y que encontramos en Europa tanto en versiones de izquierda como de derecha. ¿Y cuáles son los escenarios que encuentran?

Escenario 1: Una economía sin control, con colapso a la vista. Pero curiosamente a ese destino se llegaría por “un materialismo y consumo sin límites, alimentado por el paradigma del crecimiento cuantitativo y el rechazo el desarrollo sustentable.” EL comercio mundial ha florecido por la eliminación de las barreras comerciales, Asia es el centro de la economía y una super-red de transpote global asegura rápidos intercambios entre los centros de consumo. Pero el cambio climático lleva a desastres naturales.

Escenario 2: Mega-eficiencia y mega-ciudades. Un mundo en el que las ciudades son los grandes motores del progreso y el estado nacional queda en un segundo plano. Las ciudades se benefician del crecimiento “verde”. Para superar problemas como la congestión y las emisiones se han convertido en campeonas de la colaboración. Los consumidores cambiaron sus hábitos, los productos ya no tanto se compran sino que se alquilan.

Escenario 3: Estilos personalizados. La individualización y el consumo personalizado se han extendido por doquier. Los consumidores pueden diseñar y crear sus propios productos, con impresoras 3D. Esto se complementa con una infraestructura energética descentralizada.

Escenario 4: Proteccionismo paralizante. A partir de las crisis económicas, el nacionalismo excesivo y las barreras proteccionistas, la globalización se ha revertido. El desarrollo tecnológico es lento. Los altos precios de la energía y la escasez de su oferta llevan a conflictos internacionales sobre los recursos.

Escenario 5: Resistencia global, adaptación local. Describe un mundo caracterizado por un alto nivel de consumo gracias a la producción automatizada y barata. Pero el acelerado cambio climático y las frecuentes catástrofes naturales quiebran las cadenas de suministro global y se producen constantes fallas en la oferta. El paradigma económico cambia de la maximización de la eficiencia a la mitigación de la vulnerabilidad. Esto lleva a duplicar sistemas para superar esos inconvenientes aunque la eficiencia termina sacrificada.

En fin, puede ser que alguno o más de uno de los escenarios descriptos se produzca: el auge de las ciudades, la personalización del consumo. Pero tal vez el escenario más importante será el que determinará las políticas fiscales y monetarias de los gobiernos ya que si hay una amenaza en el planeta actualmente es que tienen las manos libres para hacer lo que quieran, sin mayores controles y lo que quieren suele ser gastar y emitir. Todo, por supuesto, con los mejores argumentos acerca del impulso de la “demanda agregada” y las terribles amenazas de la deflación.

Tal vez haya que incorporar un escenario que describa el colapso del estado benefactor, o el auge del populismo, o una combinación de ambas, hundido en un mar de deuda y emisión monetaria. ¿Y después?

Negocios internacionales: la globalización no es homogeneización sino diversidad, atender a las culturas locales

Existe un temor o preocupación general de que la extensión de la globalización va a generar un mundo monótono, donde se perderá la diversidad cultural y todo será estilo McDonalds.

Sin embargo, cuando vemos con los alumnos de UCEMA el texto de Mason & Dunung sobre International Business, lo que se encuentra es algo bien diferente: las grandes empresas internacionales en vez de homogeneizar al mundo realizan grandes esfuerzos para adaptarse a las culturas locales. Es decir, cuando se trata de aprender marketing internacional, se trata fundamentalmente de cómo adaptarse a las preferencias locales. Esto no es nada nuevo en realidad. Ya sabemos que el emprendedor tiene éxito cuando logra captar cuáles son esas preferencias, y nada es distinto cuando se trata de negocios internacionales. M&D presentan algunos ejemplos básicos:

  • Kentucky Fried Chicken tuvo éxito en China cuando se adaptó a las condiciones locales, incluyendo la fuerte preferencia por la comida local, así que en lugar de ofrecer ensalada de repollo, ofrece brotes de bambú y loto. También sirve un sándwich de pollo en el mismo estilo que se sirve el famoso pato pequinés. También ofrece una sopa de cerdo y pickles para el desayuno.
  • Dice el texto: “Algunos productos, como Coca Cola o el café de Starbucks necesitan pocas, o ninguna modificación. Pero incluso estas empresas crean variaciones de productos para adaptarse a los gustos locales. Por ejemplo, Starbucks introdujo un frapuccino de té verde en China, que ha sido muy exitoso.
  • Ni qué hablar de la atención que las empresas internacionales tienen que prestar al lenguaje local: Clairol tuvo que cambiar el nombre de su peine para hacer rulos “Mist Stick” en Alemania porque descubrió que allí es el lunfardo de “bosta”. La alemana Volkswagen tuvo que cambiar el nombre de su modelo Jetta por Bora en la Argentina ya que estaba muy cerca del vocablo lunfardo “yeta”, que significa mala suerte.
  • Tomar en cuenta las diferencias culturales es algo permanente. Dice el texto que Procter & Gamble “utilizó una técnica de focus groups e investigación dentro de los hogares en Alemania para comprender cómo los consumidores usaban los productos. Ya saben que porque un cierto producto se venda bien en un mercado, no lo será en otros. Por ejemplo, las toallas de papel “Bounty” se venden bien en los Estados Unidos, pero su lanzamiento solo fue exitoso en dos de los 12 mercados europeos en los que fueron lanzadas. ¿Por qué? P&G descubrió que el concepto de toalla de papel da la idea de desperdicio en los alemanes y, por lo tanto, no las compran.”

El tema más general de la influencia del comercio y los negocios en la cultura fue claramente desarrollado por Tyler Cowen en su libro “In Praise of Commercial Culture”: http://www.amazon.com/Praise-Commercial-Culture-Tyler-Cowen/dp/0674001885/ref=sr_1_1?s=books&ie=UTF8&qid=1414888660&sr=1-1&keywords=in+praise+of+commercial+culture

Así lo describe Amazon:

¿Una economía de mercado alienta o desalienta la música, literatura o las artes visuales? Dañan la creatividad las fuerzas económicas de la oferta y la demanda?… El economista Tyler Cowen sostiene que la economía capitalista es un marco institucional vital pero poco apreciado en el apoyo a la pluralidad cultural y artística, ya que provee un continuo flujo de nuevas creaciones, apoya tanto la cultura sofisticada como la popular, ayuda a los consumidores y a los artistas a refinar sus gustos y brinda homenaje al pasado capturando, reproduciendo y diseminando el arte.

“Una exitosa cultura refinada usualmente surge de una saludable y próspera cultura popular. Shakespeare y Mozart eran muy populares en su tiempo. La posterior música de Beethoven, menos accesible, fue posible en parte por esta anterior popularidad. Hoy, la demanda de los consumidores asegura que pueda encontrarse tanto grabaciones de archivo de blues, una amplia gama de actuales y pasadas sinfonías, y los top 40 de esta semana. La alta y la baja cultura se complementan.”

“La filosofía del optimismo cultural de Cowen se enfrenta a muchas variedades del pesimismo cultura que se encuentran en conservadores, neo-conservadores, la Escuela de Frankfurt y algunas versiones de lo “políticamente correcto” y movimientos multiculturales, como también algunas figuras históricas como Platón o Rousseau. Muestra que cuando la cultura contemporánea florece, parece degenerar, dada la extendida aceptación del pesimismo.”

Artículo en La Nación sobre los 100 años de fracaso socialista: “Las promesas del socialismo no se cumplieron”

Artículo en La Nación: http://www.lanacion.com.ar/2072766-las-promesas-del-socialismo-no-se-cumplieron

Como un regalo de Navidad para muchos, el 25 de diciembre de 1991 se arrió la bandera roja soviética por última vez. El más importante experimento socialista de la historia había concluido en un notorio fracaso.

Se cumplen ahora cien años de esa revolución. Es muy poco lo que hay que festejar: tan sólo la remoción del vetusto régimen zarista (no el fusilamiento del zar, su mujer, cinco hijos y cuatro colaboradores), aunque lo que siguió fue peor, y la lucha en el frente oriental contra el ejército nazi que contribuyó a la caída del otro gran totalitarismo del siglo XX.

Y si fueron necesarios 74 años para reconocer la realidad, los resultados a esperar de la colectivización y planificación de la economía fueron señalados mucho antes, incluso a los pocos años de la revolución y en pleno fervor mundial con el experimento.

Tan sólo tres años después, en 1920, el economista austríaco Ludwig von Mises publicaba un artículo titulado “El cálculo económico en la sociedad socialista”, con una crítica demoledora y profética: la planificación colectiva es imposible. Dos años después la completaba y profundizaba en un libro: Socialismo: análisis económico y sociológico.

El argumento simplificado es así: los factores de producción se asignan en el mercado a través de los precios; es decir, un emprendedor evalúa las necesidades de los consumidores y realiza un cálculo acerca de la mejor forma de satisfacerlas utilizando factores disponibles. Por ejemplo, evalúa que la gente necesita sillas, estima su demanda, el precio al que pueden venderse y tiene que decidir si las sillas serán de madera, de metal, de plástico o de algún otro material. También debe decidir cuánto trabajo y cuántas maquinarias usar. Todo eso lo hace realizando “cálculo económico”, en otras palabras, presupuestando, gracias a que tiene precios disponibles para evaluar los posibles resultados.

En la economía de mercado los precios son el resultado de numerosos intercambios, y los intercambios no son otra cosa que intercambios de derechos de propiedad entre personas que valoran los bienes o los factores de producción en forma diferente.

En el socialismo se elimina la propiedad privada sobre los factores de producción, por lo que no hay intercambios de derechos y no hay precios. Éstos son reemplazados por decisiones del planificador, que asigna un número a la madera, al metal o al plástico, pero éstos no son precios que reflejen los mejores usos que se podrían dar a esos recursos, sino que reflejan las preferencias del planificador.

Y el problema es que el planificador no tiene la información necesaria para tomar decisiones acertadas. El conocimiento se encuentra disperso en la sociedad y gran parte de él no se puede transmitir al planificador para que tome decisiones. Es el dueño del tambo quien conoce sus vacas e instalaciones y está en la mejor posición para decidir si producir leche, queso o manteca tomando en cuenta los precios en el mercado.

La planificación económica fue un fracaso desde su inicio. El primero fue tal que el mismo Lenin tuvo que dar marcha atrás con la abolición de la propiedad privada, los intercambios y el dinero, en lo que se llamó Nueva Política Económica. Al poco tiempo, su heredero, Joseph Stalin, lanzó el primer plan quinquenal (planes que tanto les gustaban por aquí a Perón y a los militares) y comenzó la colectivización de la agricultura, que ocasionó unos 20 millones de muertos de hambre en Ucrania, a los que luego hay que sumar varios millones más del Gulag, las purgas y las ejecuciones de opositores.

El segundo problema se relaciona con los incentivos. Si el objetivo es una igualación de los ingresos de la población, no hay incentivos materiales para producir más y mejor, quedan solamente las llamadas a construir un “hombre nuevo” o apelar al fervor revolucionario o patriótico, que funciona al comienzo o cuando el país se ve amenazado, pero se debilita en situaciones normales.

Si trabajamos en una mina de carbón y yo produzco catorce veces más que el resto, ¿es justo que reciba una paga similar a los demás? En tal caso, trabajo como los otros y todo se iguala para abajo. De hecho, los soviéticos encontraron un trabajador así, Alexei Stajanov, y lo convirtieron en un héroe, quien ya no trabajó más en las minas, sino que se dedicó a arengar a los trabajadores. En épocas de amenaza nazi esto funcionaba, pero luego la Guerra Fría no fomentaba tanto fervor patriótico y la gente simplemente quería acceder a bienes de consumo y servicios que no estaban disponibles. Conocido es el chiste de aquel que compró un Lada y le dijeron que se lo entregarían dentro de tres años y dos meses, y preguntó si por la mañana o por la tarde. Ante la mirada asombrada del funcionario vendedor, le explicó que ese día también esperara al plomero.

Tan importante fue el problema de los incentivos que Nikita Khrushchev, en el XX Congreso del Partido Comunista, en 1956, reintrodujo los incentivos materiales para motivar a los trabajadores, y esto fue el principio del cisma con los maoístas chinos, quienes terminaron de acusar a los soviéticos de “revisionistas”, aunque después de Mao comenzaron a abrir la economía con Deng Xiaoping.

Mientras todo eso sucedía, en la Argentina el peronismo enfrentaba a los comunistas y a los socialistas por el control de los sindicatos, pero asumía parte de su teoría “combatiendo al capital” (salvo el capital amigo o propio) y contribuyendo a décadas de estancamiento y decadencia. Hasta los militares fueron amigos de los soviéticos cuando les vendíamos granos y los norteamericanos los criticaban por las violaciones de derechos humanos.

Otro ingrediente del proceso fue la mentira. Al mejor estilo Indec K, el mismo Khrushchev se jactó, en 1961, de que alcanzarían a la economía norteamericana hacia 1970 y superarían su nivel de vida. The New York Times y Le Monde lo tomaban en serio. El premio Nobel de Economía Paul Samuelson aceptaba esta hipótesis en un libro que fue el texto básico de todo estudiante de economía. En la edición de 1989, meses antes de la caída del Muro de Berlín, seguía afirmando que el crecimiento extraordinario de la URSS era prueba de su factibilidad. Esto cambió en ediciones posteriores. En 1989 la economía norteamericana era 11 veces más grande que la soviética, y hoy lo es 14 veces. El ingreso per cápita era cuatro veces superior, aun con cifras poco creíbles.

El tercer elemento de la economía planificada es que exacerba el poder. Ya no hay transacciones voluntarias entre partes, sino que hay órdenes, el poder para darlas y la amenaza a quienes no las cumplan. No es de extrañar que estos regímenes terminen en el totalitarismo, como lo muestra hoy Corea del Norte, e incluso Venezuela, con una versión de “socialismo del siglo XXI” que obtiene similares resultados.

La eliminación de la democracia, de la oposición (de los Trotsky, Kamenev, Zinoviev, el hermano de Kim Jong-un y tantos otros), de las libertades más básicas como la de opinar, salir del país, practicar una religión o producir, han sido componentes naturales de estos procesos.

El objetivo final de la revolución socialista era el “fin de la historia”, que establecería la armonía social perfecta aboliendo la explotación, superando la alienación y transformando la sociedad del reino de la necesidad al reino de la libertad. La colectivización de la producción iba a eliminar la escasez, superando el carácter “irracional” y desordenado del capitalismo, que lleva a la creciente monopolización de la producción y la pauperización de la población.

Nada de eso ocurrió: las promesas de progreso del socialismo nunca se alcanzaron, ni de cerca, y las tragedias del capitalismo no fueron tales. Pocas utopías han tenido la oportunidad de aplicarse como ésta. Dados los resultados, no merece otra.

Profesor de Economía, Universidad de Buenos Aires

La preocupación por el predominio de empresas grandes en el mercado: también fracasan y estrepitosamente

Con los alumnos de ‘Empresas y Negocios Internacionales, de UCEMA, vemos los capítulos 8 y 9 del libro de Mason & Dunung.

Muchos alumnos se preocupan por el peso y la influencia de las grandes empresas en la economía. Por supuesto que hay que preocuparse, pero cuando se trata de sus relaciones y vínculos con la política y el estado, ya que ahí pueden buscar algún tipo de favor o privilegio. Pero no es lo mismo en el mercado, donde los consumidores tienen en cuenta la calidad y el precio de los productos y servicios. Allí no es necesario “sobornar” a funcionarios sino “seducir” a los clientes. En el libro de Carpenter Mason and Sanjyot P. Dunung (2011), International Business, se presenta un caso de “grandes” y “multinacionales” que pierden con más pequeños y locales, e incluso luego éstos tienen éxito en otros mercados:

“La cadena minorista JCPenney entró en Chile en 1995 abriendo dos locales. La francesa Carrefour ingresó en 1998. Ninguna de ellas lo hizo a través de una alianza con una empresa minorista local. Ambas se vieron forzadas a cerrar sus operaciones chilenas debido a las pérdidas ocasionadas. Un análisis de la Universidad Adolfo Ibañez explicó las razones detrás de estos fracasos: los administradores de estas empresas no lograron conectarse con el mercado local, ni comprendieron las variables que afectan a los negocios en Chile. Específicamente, el mercado minorista chileno era avanzado, y también era muy competitivo. Los nuevos ingresantes (JCPenney y Carrefour) no llegaron a comprender que los principales minoristas existentes tenían sus propios bancos y ofrecían servicios bancarios en sus locales minoristas, lo cual era una de las principales razones de su rentabilidad. Los recién llegados asumían que la rentabilidad en este sector se basaba solamente en las ventas minoristas. No vieron la importancia de los vínculos bancarios. Otro error típico que las compañías cometieron es asumir que un nuevo mercado no tiene competencia porque los competidores tradicionales no estaban en él.

Pero continuemos con el ejemplo y veamos cómo los minoristas chilenos ingresaron en un mercado nuevo para ellos: Perú. Estos minoristas eran exitosos en su propio mercado pero querían expandirse más allá de sus fronteras para obtener clientes en nuevos mercados. Eligieron Perú.

El mercado minorista peruano no era muy desarrollado, y no se ofrecía crédito a sus clientes. Los chilenos entraron en el mercado a través de una asociación con firmas peruanas, e introdujeron el concepto de tarjetas de crédito, que era una innovación en el poco desarrollado mercado peruano. Ingresar con un socio local los ayudó porque eliminó la hostilidad y facilitó el proceso de inversión. La oferta de tarjetas de crédito distinguió a los minoristas chilenos y les dio una ventaja sobre la oferta local.”

Un estudio de CEPAL llega a las mismas conclusiones: “Las empresas chilenas de comercio minorista han logrado construir sólidas ventajas competitivas. Estas se sustentan en un modelo de negocios que aprovecha las sinergias obtenidas de la operación conjunta de una serie de actividades relacionadas. El desarrollo de esta fórmula de comercio minorista integrado surgió directamente de la intensa competencia en un mercado chileno que, por su tamaño limitado, hacía muy difícil ser rentable en un solo segmento de la industria del comercio minorista. La clave del éxito ha sido la combinación de las mejores prácticas de los líderes internacionales con el conocimiento local, una oferta diversificada que incluye servicios bancarios y la capacidad de supervivencia en un mercado altamente competitivo. En este contexto, las compañías de comercio minorista han visto en la expansión internacional la mejor opción para iniciar una trayectoria de crecimiento sustentable”: http://www.cepal.org/cgi-bin/getProd.asp?xml=/revista/noticias/articuloCEPAL/4/27644/P27644.xml&xsl=/revista/tpl/p39f.xsl&base=/tpl/top-bottom.xslt

Cuando se discute una reforma impositiva, Alberdi sobre la Constitución en relación a los capitales, locales y extranjeros

Con los alumnos de la UBA Derecho vemos a Alberdi sobre el papel que cumplen los capitales:

Los capitales no son el dinero precisamente; son los valores aplicados a la producción, sea cual fuere el objeto en que consistan. Para pasar de una mano a otra, se con vierten ordinariamente en dinero, en cuyo caso el dinero sólo hace de instrumento del cambio o traslación de los capitales, pero no constituye el capital propiamente dicho.

Los capitales pueden transformarse y convertirse en muelles, en buques de vapor, en ferrocarriles, puentes, pozos artesianos, canales, fábricas, máquinas de vapor y de todo género para beneficiar metales y acelerar la producción agrícola, así como pueden consistir en dinero y mantenerse ocupados en hacer circular otros capitales por su intermedio.

Bajo cualquiera de estas formas o trasformaciones que se consideren los capitales en la Confederación Argentina, ellos constituyen la vida, el progreso y la civilización material de ese país.

La Constitución federal argentina es la primera en Sud-América que, habiendo comprendido el rol económico de ese agente de prosperidad en la civilización de estos países, ha consagrado principios dirigidos a proteger directamente el ingreso y establecimiento de capitales extranjeros.

Esa mira alta y sabia está expresada por el art. 64, inciso 16 de la Constitución Federal, que atribuye al Congreso el poder obligatorio en cierto modo de: “Proveer lo conducente a la prosperidad del país, al adelanto y bienestar de todas las provincias, y al progreso de la ilustración del país, dictando planes de instrucción general y universitaria, y promoviendo la industria, la inmigración, la construcción de ferrocarriles y canales navegables, la colonización de tierras de propiedad nacional, la introducción y establecimiento de nuevas industrias, la importación de capitales extranjeros y la exploración de los ríos interiores, por leyes protectoras de estos fines y por concesiones temporales de privilegios y recompensas de estímulo”.

El art. 104 de la Constitución, comprendiendo que los capitales son una necesidad de cada provincia, al paso que de toda la Confederación, atribuye aquellas mismas facultades a los gobiernos de provincia, sirviéndose de las mismas expresiones.

Se ve que la Constitución considera como cosas conducentes a la prosperidad del país la industria, la inmigración, los ferrocarriles y canales, la colonización de tierras nacionales. Y como todas estas cosas conducentes a la prosperidad no son más que trasformaciones del capital, la Constitución cuida de colocar a la cabeza de esas cosas y al frente de los medios de promover las la importación de capitales extranjeros.

Ella señala como medio de provocar esta importación de capitales, la sanción de leyes protectoras de este fin y las concesiones temporales’ de privilegios y recompensas de estímulo.

Toca a las leyes orgánicas, de la Constitución satisfacer y servir su pensamiento de atraer capitales extranjeros, empleando para ello los medios de protección y de estímulo más eficaces que reconozca la ciencia económica, y que la Constitución misma haga admisibles por sus principios fundamentales de derecho económico.

No debiendo las leyes orgánicas emplear otros medios de proteger la venida de los capitales que los medios indicados por la Constitución misma, importa tener presente cuáles son esos medios designados por la Constitución, como base fundamental de toda ley que tenga relación con los capitales considerados en su principio de conservación y de aumento, y en sus medios de acción y de aplicación a la producción de sus beneficios.

Esos medios de protección, esos principios de estímulo, no son otros que la libertad, la seguridad, la igualdad, asegurados a todos los que, habitantes o ausentes del país, introduzcan y establezcan en él sus capitales.

En un mundo globalizado se compite en y con todo el mundo, pero es necesario ver las diferencias culturales

Con los alumnos de UCEMA, vemos el impacto de la cultura en los negocios internacionales. El capítulo tres del texto de Mason & Dunung trata sobre las diferencias culturales. Es un tema de moda en la economía, ciencia invasora si las hay, que crece ahora con mucho ímpetu bajo el nombre de “economía de la cultura”. Tal vez los economistas no abordaron este problema hasta ahora porque el término “cultura” es bastante vago y difícil de definir.  

A este problema se le suma la falta de fuentes de datos que permitan un análisis comparativo en cualquiera de esos estratos. Tomemos el caso de las investigaciones realizadas por Gert Hofstede, un sicólogo social pionero en la realización de estudios culturales comparativos. En base a los datos de una investigación realizada originalmente por IBM para entender las diferencias culturales entre los agentes de la empresa en distintos países desarrolló luego un extenso trabajo comparativo que, si bien se basa principalmente en el análisis de los valores de personas como miembros de organizaciones, establece diferencias a nivel nacional. Es decir, el trabajo evalúa las diferencias entre un país y otros, no entre una organización y otras dentro de un mismo país.

El universo de las consultas realizadas no se corresponde con las elites que menciona Converse, quien considera principalmente a las elites políticas, pero nos dará una primera vista de las ideas y valores que predominan en algunos estratos medios.

En un primer momento desarrolló cuatro categorías:

1.            Distancia en el poder: se refiere a la aceptación de las jerarquías por parte de aquellos que están abajo, no en la cúspide de ellas. Podríamos interpretarlo como en qué medida se aceptan las opiniones de superiores jerárquicos sin mayor cuestionamiento o en qué medida se siente confianza para diferir con el superior.

2.            Evitar la incertidumbre: es la tolerancia por la incertidumbre y la ambigüedad. Las culturas que buscan minimizar estas situaciones tienen leyes y normas estrictas y la creencia en una verdad absoluta a nivel filosófico y religioso. Los opuestos aceptan la incertidumbre, son más tolerantes de opiniones diferentes, tratan de tener la menor cantidad de reglas posibles, pero cumplirlas.

3.            Individualismo: se refiere a cuánto están los individuos integrados en grupos. Por un lado hay sociedades donde se espera que los individuos se arreglen por sí mismos y con sus familias, mientras que otros se encuentran integrados en grupos muy fuertes y cohesivos, que los protege a cambio de su lealtad.

4.            Masculinidad: los valores masculinos parecen diferir entre sociedades más de lo que difieren los femeninos. Los primeros son aquellos que enfatizan una conducta decisoria y competitiva mientras que los valores femeninos enfatizan la modestia y la bondad. En los países “femeninos” las mujeres y los hombres comparten esos valores de modestia y bondad, mientras que en los “masculinos” hay más diferencia porque los hombres son más decisorios y competitivos.

Luego se agregaron otras dos categorías:

5.            Orientación hacia el largo plazo: Las sociedades orientadas al largo plazo fomenta virtudes pragmáticas como el ahorro, la persistencia, y la adaptación a circunstancias cambiantes. Las orientadas al corto plazo, en cambio, hacia virtudes relacionadas con el presente y el pasado como el orgullo nacional, respeto por la tradición y cumplir ciertas obligaciones sociales.

6.            Indulgencia versus contención: en ciertas sociedades se permite la libre gratificación de ciertos impulsos relacionados con el disfrute de la vida y el entretenimiento y las otras las suprimen y regulan con normas sociales muy estrictas.