Decisiones morales y sicología evolutiva: no llegamos al mundo como una página en blanco

Nora Bär publica un artículo en La Nación titulado “Decisiones morales: revelan sus engranajes cerebrales”: http://www.lanacion.com.ar/1712212-decisiones-morales-revelan-sus-engranajes-cerebrales

Se presenta como una novedad pensar que nuestras valoraciones morales pueden tener algún tipo de sustento cerebral y no que sean totalmente fruto de nuestra formación. Por ejemplo, dice:

“Nuestra civilización ubica a la moral en el pináculo de las creaciones culturales humanas y la atribuye casi por completo a la educación. Sin embargo, dos nuevos trabajos científicos que acaban de publicarse en Scientific Reports, del grupo Nature, y en el Journal of the American Medical Association (JAMA Neurology) sugieren que nuestro juicio moral depende de una variedad de otros procesos que a su vez tienen sustento biológico y pueden estar afectados tanto por experiencias psicoafectivas tempranas como por lesiones neurológicas.”

No es algo nuevo. Toda un área conocida como psicología evolutiva considera este tema y cuestiona el supuesto tradicional de que llegamos al mundo como una “hoja en blanco” y luego vamos formando nuestra conducta con lo que recibimos a través de nuestros sentidos.

Trato este tema en el Capítulo 6 del libro que se llama “¿Es posible la cooperación?” donde comento, entre otros, el trabajo de Cosmides & Tooby. En forma muy simple, digamos que nuestro cerebro no llega vacío a este mundo, sino que ya llega con algún “programa”. Y que no es solamente que lleguemos con el sistema operativo “Windows” o “Linux”, si no que traemos algo más. Siguiendo con el ejemplo, llegamos ya con Office, y estos “programas” son el fruto de largos procesos evolutivos.

Algunos párrafos del libro:

“La psicología evolutiva busca explicar la conducta de los seres humanos como resultado de largos procesos evolutivos donde han resultado seleccionadas ciertas características por medio de la selección natural que favorecen la supervivencia y la reproducción. Barkow, Cosmides y Tooby (1992) concluyen que existe un conjunto de supuestos e inferencias sobre los seres humanos, sus mentes y su interacción, a lo que denominan el Modelo Estándar de las Ciencias Sociales (MECS) que ha aislado a las ciencias sociales de las ciencias biológicas. Y si bien ciertos supuestos de ese modelo serían correctos, sus defectos explicarían ciertos problemas crónicos que se encuentran en las ciencias sociales. Según el MECS el ser humano nace como una “página en blanco” y la mente se estructura por el proceso de aprendizaje de las condiciones físicas y sociales del entorno. Los individuos “aprenden” su lenguaje, su cultura, a caminar.”

“Pero los avances de disciplinas tales como la biología evolutiva, las ciencias del conocimiento, la antropología social y biológica o la neurobiología permitirían derribar esta barrera y desarrollar un nuevo modelo que denominan “Modelo Causal Integrado” (MCI) cuyos elementos central incluyen sostener que la mente humana consiste en un conjunto de mecanismos para el procesamiento de información que residen en el sistema nervioso y que estos mecanismos y el “software” que los produce serían el resultado de la selección natural en entornos ancestrales. Muchos de estos mecanismos se especializaron en producir conductas que resuelven problemas de adaptación tales como la selección de parejas, la adquisición de lenguaje, las relaciones familiares y la cooperación. Estos mecanismos generan algo del contenido de la cultura humana, incluyendo ciertas conductas y representaciones lingüísticas. El contenido generado de esta forma está disponible para luego ser adoptado o modificado por los mecanismos psicológicos presentes en otros miembros de la población, los que también proveen información intencionalmente o no. Esto dispara ciertos procesos que explicarían la generalización de las normas en la sociedad.”

“Uno de los prominentes economistas que vinculara las teorías evolutivas a la economía y los mercados ha sido F. A. von Hayek, quien retomara por un lado, los desarrollos de los filósofos escoceses, en particular Bernard de Mandeville, David Hume, Adam Ferguson y Adam Smith quienes enfatizaran el carácter de orden espontáneo del mercado y su carácter evolutivo; por otro los aportes de Carl Menger, en particular el carácter evolutivo y espontáneo del dinero. Hayek sostiene que la evolución genética es demasiado lenta como para explicar el rápido desarrollo de la civilización, por lo que nuevas prácticas se extienden a través de la imitación y la adquisición de hábitos en un largo proceso en el que ciertas respuestas innatas son reemplazadas por normas aprendidas.”

En verdad, en la misma página de La Nación, un artículo de Facundo Manes, rector de la Universidad Favaloro plantea este tema: http://www.lanacion.com.ar/1712213-un-tema-cientifico-prioritario-para-la-sociedad

“Teorías evolutivas sugieren que la moralidad humana sería el producto de un rango de mecanismos cognitivos específicos diseñados por la selección natural para resolver problemas de cooperación que estaban presentes ya en las épocas de nuestros ancestros. Estos problemas incluyen altruismo, cooperación, mutualismo y resolución de conflictos. En los últimos años se ha producido un gran cuerpo de evidencia científica que desafía las visiones establecidas de la relación estrecha entre moralidad y racionalidad. En diversos experimentos se han documentado influencias inconscientes en el juicio moral con escaso contenido consciente. Tanto en estudios de neuroimágenes en voluntarios como en pacientes con lesión frontal se relacionó la respuesta a dilemas morales de manera no utilitaria con áreas cerebrales relacionadas con la emoción. Otros estudios mostraron que las razones que la gente aduce para justificar juicios morales son frecuentemente razonamientos realizados a posteriori de la decisión moral.”

Pero la conclusión de Bär plantea un tema peligroso. Si la moral no es fruto de nuestras decisiones o del entorno familiar, etc, que nos rodea, no podríamos atribuir responsabilidad a los comportamientos inmorales. Comentando sobre experimentos con jóvenes que vivieran “institucionalizados”, comenta: “Sin embargo, estos tests detectan daños muy sutiles en el juicio moral, que plantean dilemas incluso en el plano legal. ¿Habría que desarrollar herramientas más sensibles para evaluar la aptitud? ¿Se puede culpabilizar a adolescentes que tienen retraso madurativo en estas áreas? Sin duda, a la luz de estos conocimientos, habrá que dar éstas y otras discusiones.”

4 pensamientos en “Decisiones morales y sicología evolutiva: no llegamos al mundo como una página en blanco

  1. Pienso que este es un asunto de la mayor importancia. Me pregunto que si es que las personas vienen con conformaciones cerebrales y nerviosas que son las que determina sus juicios y comportamientos, estamos entonces a las puertas de aceptar las tesis de condicionamientos genéticos y de superioridad de unas razas o naciones o conjuntos sociales sobre otros?

    De otro lado, las civilizaciones de antigua raigambre y con fuertes tradiciones culturales y de creencias como las orientales, en particular la hindú, señalarían que cada individuo ya viene con una carga de conocimientos, actitudes, tendencias y condicionamientos adquiridos en otras vidas y que los espíritus decidirían reencarnar en determinados medios.

    Ahora bien, el artículo parecería rechazar la tesis que la moral está determinada en buena parte por la educación. Sinembargo, señala que el juicio moral está afectado por experienias psicoafectivas tempranas. No será que esas experiencias psaicoafectivas tempranas son en buena parte de origen cultural? No dependen en buena parte de la cultura que predomina en el entorno inmediato del niño? No veo que el artículo sea claro en el asunto. Me recuerda un tanto a tesis de Chomsky sobre el lenguaje y cómo se adquiere.

    • Claro, no es para tanto. No parecería ser que estamos determinados por nuestras conformaciones cerebrales, sino que traemos algo de ellas, que luego modificamos y complementamos con la experiencia cultural. Es decir, un poco de cada cosa: ni somos una página en blanco, ni somos una biblioteca complete ya escrita. Traermos algunas páginas y luego escribirmos muchas otras.

  2. Stephen Pinker llama a uno de sus libros “No somos un tabula rasa” y relaciona esa teoría a la voluntad del Estado de obtener seres sumisos mediante la educación. Las neurociencias demuestran que Hayek tenía razón: el cerebro es producto de la civilizacion y la civilizacion es producto del cerebro. No existe una “mente” separada del proceso evolutivo, no hay tal cosa como un Ego cartersiano que comprende al mundo fuera de él. La mente es un producto de la evolución biológica y cultural.

  3. El ser humano es atravesado por el lenguaje. Se diferencia asi de cualquier otro ser vivo. Por eso se va formando su cultura en lo social, con sus normas y sus reglas. A mi parecer, a pesar que se forma con su entorno, tiene una base biologica para poder adquirir ese resultado. Pensandolo de esta manera, esta bueno que se investigue la injerencia que tiene esta base biologica ya no para poder desarrollarse en el mundo social, sino como una pre-determinación de su moral. Es un tema muy complejo, y realmente es necesario saber a ciencia cierta si esto es así, ya que no carece de importancia la idea de no poder atribuir responsabilidad, o dar ésta excusa de moral ya existente ante comportamientos inmorales.

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