La erupción del volcán Calbuco y el precio de los barbijos: otra vez los desalmados comerciantes

La erupción del volcán Calbuco en Chile lanzó sus cenizas sobre Argentina, provocando hasta la cancelación de vuelos en la ciudad de Buenos Aires. Y provocó, además, una intensa polémica económica, por el aumento notable de los precios de los barbijos y el agua mineral: http://www.infobae.com/2015/04/24/1724413-denuncian-sobreprecios-el-100-los-barbijos-y-el-agua-mineral-neuquen

Calbuco

Es un problema típico de este tipo de emergencias, y las respuestas son también típicas. La población va a criticar duramente a los comerciantes, y los políticos se van a sumar a eso para mostrarse del lado de la gente.

Tomemos el caso de los barbijos. Dice la nota que el precio se duplicó, de $55 a $110 (esto es, 4,4 a 8,8 dólares al tipo de cambio paralelo). Este sería el precio para dos barbijos. Parecería ser un caso bastante extremo; en este momento se pueden conseguir en WalMart Neuquén un set de tres al precio de $25,90 (8,63 pesos por unidad): https://www.walmartonline.com.ar/Busqueda.aspx?Text=barbijo&Departamento=Categoria

Al margen de cuanto aumentaron en definitiva, está claro que deben estar más caros ahora que antes de la erupción volcánica. ¿Por qué? Porque esa erupción multiplica la demanda, que debe haber sido muy baja antes, y no hay barbijos para todos los que los quieren ahora. Si no hay suficientes barbijos, muchos se van a quedar sin ellos, es decir la forma en que la cantidad ofrecida se ajusta a la cantidad demandada, es a través de un racionamiento de su cantidad.

Pero el mayor precio envía una señal. Está diciendo que hay que enviar barbijos desde otras localidades hacia Neuquén. Esos envíos se pondrán en marcha en forma inmediata, o más rápido cuanto más haya aumentado el precio. Habrá barbijos en estos momentos en Buenos Aires, o en Misiones, o en Salta, cuyos dueños estarán motivados para enviarlos inmediatamente a la zona afectada. En cuanto empiecen a llegar, los precios bajarán.

Este proceso se ve ahora favorecido por las facilidades que brinda Internet. El mismo artículo señala que se pueden conseguir paquetes de 100 unidades a 100 pesos, un precio unitario de $1 (aunque hay que agregar el costo del transporte). Y si estuviera abierta la importación podrían conseguirse, por ejemplo en EBay, ofertas de 50 unidades a 2,90 dólares, lo que da un precio en pesos por unidad de 0,725 pesos con envío internacional gratuito: http://www.ebay.com/itm/50pcs-Nail-Medical-Dental-Disposable-Face-Surgical-Mask-Respirator-With-Ear-loop-/201073632800?pt=LH_DefaultDomain_0&hash=item2ed0ec2620

Pero, ¿por qué el comerciante es tan insensible que aumenta el precio de esa forma en ese breve período desde que estalla la demanda hasta que llegan las nuevas cantidades? Al margen de los sentimientos que pueda tener es, probablemente, la única forma de que tuviera allí los barbijos esperando por tanto tiempo. Tal vez los tenía desde la erupción del Copahue en 2012, entretanto la demanda de barbijos había sido muy baja. Tener allí guardados los barbijos por tres años no es un negocio muy alentador: se ha pagado por el producto y hay que asumir sus costos de almacenamiento por ese período para recién recuperarlo a los tres años. Solamente en la expectativa de ese mayor precio es probable que el comerciante haya decidido guardarlos y esperar.

Por supuesto que un comerciante podría mantener el mismo precio ante la emergencia. Dado el análisis anterior, está claro que estaría asumiendo un costo, estaría vendiendo a pérdida porque no recuperaría sus costos. Puede hacerlo, sería como una acción filantrópica para beneficiar a su comunidad. Me pregunto: ¿se lo reconocerían así los demás?

Si, como muchos creen que debiera, el gobierno estableciera un precio fijo o máximo: nadie estaría motivado a enviar los barbijos existentes en Buenos Aires a Neuquén si es que van a recibir el mismo precio, y tampoco habría mucha motivación para mantenerlos guardados por largo tiempo sin venderlos.

Por último, todo aquél que repudie semejante actitud tiene una solución sencilla a mano: mantener siempre un stock de barbijos en su casa para no tener que salir urgentemente a buscarlos. Sobre todo en esas zonas rodeadas de volcanes, no es tan difícil prever que algo de esa naturaleza pasará en algún momento.

 

26 pensamientos en “La erupción del volcán Calbuco y el precio de los barbijos: otra vez los desalmados comerciantes

  1. El contenido de este articulo se puede vincular con Hayek. Este establecía que el sistema de precios es una forma de transmitir información. Justamente en este caso, el aumento a precios exorbitantes de los barbijos informa la escasez del producto. A menor cantidad de producto y mayor demanda mayor es su precio.no creo que sea justificable igualmente los precios que han fijado los comerciantes, que en mi opinión se están abusando de la situación. A la vez, como dice el articulo este aumento de precios sirve para informar que es un buen plan producir barbijos y enviarlos a las zonas afectadas por el volcán. Por lo tanto,los precios son un medio de brindar información en las economías que incide en la planificación de la asignación de recursos.

  2. El componente clave, mas alla de la incertidumbre, es la “preferencia temporal”, mas aun para el caso del agua mineral, considerado un “bien esencial”.

    El valor presente del agua es alto en eventos asi, de ahí surgen las demandas por intervención.

    El Estado, si se esta a favor de la intervención, debería asegurar el servicio de agua potable, no controlar el precio.

    Un caso similar sucedería en la catástrofe de Nepal.

  3. Debo decir que está muy bueno leer este análisis clásico de oferta y demanda, ajuste por precio y por cantidad, en un ejemplo real que a mí, como a muchos, nos pareció a priori, un abuso y aprovechamiento por parte del vendedor de barbijos de la necesidad de la población. Sin embargo, tras leer estas líneas, he repensado lo que sostuve pasionalmente en el momento que leí la noticia de los barbijos y me doy cuenta que lo que sucedió es, al menos, racional. Que desde un punto de vista humano suena y es, en la práctica, atroz, no cabe dudas. Pero que desde lo racional y económico es el funcionamiento normal que debía acontecer. Así que esto me lleva a pensar que antes de responder instantáneamente con agravios o descalificaciones ante movimientos bruscos como estos en los precios, primero hay que hacer un análisis económico del asunto y extraer si lo que ocurrió es racional o no, y en base a eso, tal vez siga pariéndonos injustificable pero al menos nos parecerá fundados en motivos económicos reales.

    • Me quedé pensando en este comentario. Agregué al post esta frase: Por supuesto que un comerciante podría mantener el mismo precio ante la emergencia. Dado el análisis anterior, está claro que estaría asumiendo un costo, estaría vendiendo a pérdida porque no recuperaría sus costos. Puede hacerlo, sería como una acción filantrópica para beneficiar a su comunidad. Me pregunto: ¿se lo reconocerían así los demás?

      • Martín, no creo que haya reconocimiento de nadie.

        Sin embargo, la pregunta es:

        ¿está vendiendo “debajo” del costo?

        O bien, está vendiendo por “debajo del Costo de oportunidad”, ya que los costos contables están hundidos.

        Entonces, ¿es a pérdida?

        Contablemente no sería a pérdida, económicamente tal vez sí (si es que no lo hace por filantropía).

      • Para comenzar, quiero coincidir con Axel, tuve la misma inmediata reacción al leer la noticia en Infobae, no es concebible desde un punto humano que “entre vecinos” se aprovechen de una situación tan extrema y poco previsible como es la erupción de un volcán. Sin embargo, económicamente, por oferta y demanda, por el tiempo que los tuvo guardado en comerciante generandole un costo etc. entiendo que suba un poco el precio, dado que sino tal vez le de pérdida la venta del producto con una demanda tan elevada por el desastre natural.
        No creo sin embargo, que los vecinos vayan a reconocerle que haya dejado el mismo precio o un precio bajo por el producto (pensando en largo plazo) es decir, a las semanas o pocos meses la gente se olvidará y todo volverá a la normalidad “porque es lo que debía hacer el comerciante”. Éste se limito de cobrar un precio elevado en beneficio de sus vecinos, para que le reconozcan dicho actuar y tal vez lograr una clientela mas fiel, o que ésta crezca… Sin embargo repito, este reconocimiento al comerciante duraría poco tiempo volviendo a la normalidad.
        Vale recalcar también que a pesar de la lectura a este artículo sigo sosteniendo que es innecesario duplicar o triplicar el precio del producto, cuando perfectamente puede haber una ganancia extra subiendo el precio sin tener que poner precios completamente ilógicos.
        Si fuera un vecino de las localidades afectadas, sin ninguna duda estaría preparado para dichas catástrofes con provisiones para afrontarlas. Así evitaría esta situación de pagar precios elevados en el momento del caos, y nadie podría aprovecharse de la desesperación del momento.

  4. En mi opinión, se podría analizar varias posturas respecto al acontecimiento de la subida de precios de los barbijos. En principio, creo que hay un aprovechamiento por parte de los comerciantes, en cuanto a la búsqueda de su beneficio personal, para no ir a perdida o simplemente vender los barbijos que estos adquirieron tres años atrás multiplicando “ferozmente” su precio, a costa de la salud de la población. Por otro lado, podemos identificar la problemática de la escasez del mismo y el juego repetitivo de oferta de productos frente a la demanda de los consumidores. Igualmente , como ultimo punto y a modo de interrogante me gustaría hacer referencia al factor social, teniendo en cuenta que el terror humano, que lleva consigo la desesperación inevitable, que a su vez tiende a la consecuencia del hecho de comprar todo lo que este a su disposición para su beneficio individual, a raíz de esto, ¿ Cuantas personas mas pudieron beneficiarse con barbijos que quizá no hubiesen obtenido debido a que el cliente anterior los hubiese comprado por estar a un precio razonable?
    No creo que esto sea la solución lamentable al conflicto, ni mucho menos, pero no podemos esperar de otra cosa ante la ausencia de la intervención reguladora del Estado.

  5. Creo que la situación por la que estan atravesando nuestros hermanos en la Patagonia es angustiante en sí, y a eso se le suma la actitud egoista y abusiva de los comerciantes de la zona con respecto al precio de elementos básicos como el agua potable y los barbijos.
    Algo parecido se dio entre 2009/2010 cuando nos toco vivir el brote de la gripeA (H1N1) el precio de los barbijos y del alcohol en gel en comercio y farmacias se triplico, ante la demanda masiva de estos productos se volvio casi posible encontrarlos.
    Pero he aqui la intervencion del Estado una vez mas, a traves de la Oficina de Defensa del Consumidor, se enviaron inspectores a los comercios para controlar los precios de los mismos y que sean razonables en pos del interes
    general de toda la comunidad y no de unos pocos.
    Comprarto la idea de que cada uno trate de sacar el mayor provecho en cada transaccion pero no a tal extremo.

  6. Coincido con el comentario anterior efectuado, respecto del impulsivo rechazo que nos generan estas situaciones de aumentos intempestivos de precios ante situaciones de fuerza mayor o necesidad. Desde el plano moral son sumamente cuestionables estas decisiones, pero luego de pensarlo “racional/lógicamente” comienza a cobrar sentido.
    Leyendo el texto, me hizo acordar a lo sostenido por Bastiat respecto de lo que se ve y lo que no. A simple vista, observamos un aumento desmedido de precios, pero no podemos vislumbrar el aspecto que se oculta detrás: una ausencia de disponibilidad del producto, la necesidad de incentivar (a través de los precios) el envío de mercadería a la zona. Debemos entender que la economía no se mueve por las reglas de la moral, que cambia de cultura a cultura. El día que comprendamos eso, tal vez podamos no aceptar las injusticias que genera el mercado pero sí adaptarnos a sus hábitos para hallar soluciones que tengan menos impacto negativo.

    • Y esto no descarta que haya gente, comerciantes, que actúen de otra forma, que sientan “simpatía” por clientes que lo visitan regularmente y esté dispuesto a ayudar a sus clientes. Hasta podría ser en su “propio interés” ya que generaría una relación profunda con los clientes. Es algo similar a lo que hacen muchas empresas bajo los programas de “responsabilidad social”. Quieren mostrarse como “Buenos ciudadanos”, para tener una major reputación y major predisposición de nuestra parte.

  7. Este tema a mi me roza muy de cerca ya que soy de San Martín de los Andes y conozco la situación muy bien.
    Considero que la actitud de los comerciantes de subir los precios ante este tipo de manifestaciones naturales que afectan a muchos, y me formas severas, no debería darse. Creo que no es un caso comparable con un aumento de precio común, ya que por ejemplo, consumir agua corriente puede traer enfermedades, respirar cenizas también es, muchas veces tóxico, y afecta aún más a personas con problemas respiratorios, sin olvidar también las mascotas.
    Hay que tener en cuenta que muchos de los lugares que afecta el volcán no tienen supermercados grandes con precios competitivos como los que hay en Neuquén Capital. Y si bien hay farmacias y kioscos, la demanda de barbijos o de agua potable, sobrepasará el stock de los mismos. Así los precios aumentan según el cuadro de precio, por un lado, y cantidad por el otro, donde se pone un precio alto ya que la cantidad de los bienes no sirve para abastecer la necesidad de los éstos. Dando por resultado un precio alto y una poco cantidad de bienes. La situación se revierte cuando los barbijos son enviados de otras provincias, ya que la cantidad aumenta, por lo que el óptimo se encuadra con un precio más bajo.
    Para finalizar, es importante cuando se vive en zonas de riesgo tener provisiones de este tipo, pero creo que aprovecharse de tal situación pone en juego la salud de muchos habitantes y no justifica la ganancia que los comerciantes puedan recibir.

  8. En mi opinión creo que es lógico que ante la mayor demanda de barbijos que hay ahora por un hecho puntual se aumente su precio, pero no me parece correcto que ese aumento se vea reflejado en una actitud egoista y oportunista por parte de los comerciantes teniendo en cuenta que lo que afecta a la población de la Patagonia es un suceso natural y que las personas a fin de no ver perjudicada su salud tienen que salir corriendo en busca de barbijos para protegerse. Creo que en situaciones así debe privilegiarse el bienestar común y los valores de solidaridad por encima de los intereses personales de los comerciantes. No quiero decir con esto que tengan que salir a regalar los barbijos pero si que se vendan a precios razonables y no aprovechándose de la desesperación de las personas que están atravesando esta situación.

  9. Coincido con los comentarios anteriores, hay distintos tipos de comerciantes, hay algunos, como los de barrio que les interesa mas conservar los clientes, por lo que ponen mas atención en la calidad, y otros que piensan mas en las oportunidades de venta, cueste lo que cueste. En este caso es aprovechándose de una situación desagradable para muchos, los fabricantes de barbijos ven la oportunidad que se les presenta, ya que la demanda de sus productos va a tender a crecer y como es una necesidad de la gente, y no les queda otra opción que comprarlo, por una cuestión de salud, los individuos pagarían un poco mas con tal de tenerlo y protegerse. Esto es lo que advierten los comerciantes, y suben los precios para obtener mayores ganancias, pero en desmedro de la gente que tiene una necesidad y que esta pasando por una situación traumática.

  10. Y siempre pasa lo mismo. Aún recuerdo la inundación en Santa Fe y el precio del pan por las nubes. El aumento del precio de los barbijos con la irrupción de la Gripe A en 2009. Y miles de ejemplos más. Concluyo con uno más cómico; cuando la zona de Santa Fe y Juan B. Justo en la ciudad de Buenos Aires se inundaba producto de las fuertes lluvias, un señor no tuvo mejor idea que sacar su bote a la calle y cobrar una tarifa irrisoria por cruzar de un lado al otro de la vereda. Desalmado, desconsiderado, y a la distancia también un poco gracioso.

  11. El aumento de los precios es razonable en virtud del análisis explicado en el texto. Hay una mayor demanda de la gente, un stock limitado, por ende para que no haya desabastecimiento de los productos el vendedor tiende a elevar el precio.
    Como a su vez, se explica, ese aumento de precio conlleva una información: en la Patagonia hay escasez de barbijos, con lo que los productores del resto del país deben interpretar que es su oportunidad para comerciar su propia producción y enviarla a esa zona en la cual, por el precio, se entiende que hay escasez. Es plenamente lo que explica Hayek.
    En lo que respecta a la decisión o no por parte del gobierno de fijar los precios para que no haya este “abuso” (entre comillas, porque no existe tal), opino que no se debería llegar a un precio establecido inamovible. Aplicando a Heyne, la fijación de precios por parte del Estado desestabiliza las valoraciones monetarias, hace prevalecer las valoraciones personales e impide la eficiencia económica. En un libre mercado obtendría el barbijo quien está dispuesto a pagar más por el dependiendo el momento, demostrando a su vez cuanto más valioso es tener uno a tener el dinero en su bolsillo.

  12. Se pueden citar cientos de ejemplos más relacionados al caso, y es lo que siempre ocurre con el aumento de productos ante la urgente necesidad de las personas de adquirirlos; y no considero que haya un aprovechamiento por parte de los comerciantes, porque como bien se menciona en la nota tener guardados los barbijos por tres años no es un negocio muy alentador: se ha pagado por el producto y hay que asumir sus costos de almacenamiento por ese período para recién recuperarlo a los tres años. Si los vendiese al mismo precio recuperaría apenas el costo. Y además la gente sabe que estos fenómenos ocurren; tal como en lugares turísticos, se sabe que una botella de agua no cuesta lo mismo en el Parque Nacional Perito Moreno que en un autoservicio chino. No estoy diciendo que salgamos a comprar todo lo que posiblemente necesitemos en un futuro, pero tampoco esperar a que llueva para comprar el paraguas.

  13. Creo que hay un poco de todo. Por un lado, existe cierto aprovechamiento de los comerciantes al vender los barbijos a un precio alto. En mi opinión, los comerciantes buscan aprovecharse de aquellos turistas brasileños o europeos, por considerar que éstos, ante la emergencia, estarán dispuestos a pagar el precio.

    Por otro lado, puede que el comerciante los tuviera y los vendiera al mismo precio pero, ante la mayor demanda, el comerciante intentará conseguir más barbijos para vender y no los encontrará al mismo precio que antes de la erupción.

  14. Las leyes de la microeconomía establecen que ante un aumento de la demanda, el precio del producto subirá, siempre y cuando la oferta no lo haga. Tiene sentido este principio, ya que al haber una determinada cantidad de oferta fija, un aumento de la demanda, hará que más personas quieran tenerlo y será el mejor postor quien se lo lleve. Pero, ¿es ético basarse en esta premisa en un ambiente de emergencia? Como enuncia el texto, quizás el comerciante tuvo los barbijos durante años guardados, generándole costos de almacenamiento y oportunidad. A pesar de esto, ¿sigue siendo ético? La respuesta puede llevar a grandes discusiones, ya que mientras que el comerciante quiere aprovechar ese costo perdido, las personas necesitan el barbijo para vivir.
    En conclusión, yo creo que el aumento no debería ser tan elevado, ya que de cierta manera se estarían aprovechando de la necesidad de las personas es esta situación tan vulnerable. Un aumento del precio del 100%, como cita el texto, es excesivo.

  15. Casualmente, durante un almuerzo familiar veíamos que en los medios de comunicación se hablaba sobre la noticia de dicho Volcán y sus consecuencias. A raíz de un comentario de un miembro de la familia: “Que aprovechadores son los comerciantes”, surgió debatir el tema del aumento de precios en estos casos, algunos tendieron a opinar lo mismo, otros, entre esos yo, opinamos que no se trata de “comerciantes desalmados” necesariamente, como se tendería a pensar a priori, además no es algo nuevo, siempre ocurre ante situaciones de esta índole, en este caso nos ocupa un desastre natural, pero ya nos ha ocurrido con el fenómeno de la gripe A por ejemplo, u otros volcanes al entrar en erupción, etc, y originan que muchos artículos esenciales suban abruptamente de precio como en este caso el agua mineral y los barbijos, por lo que comparto la idea de que la razón de este fenómeno se deba a que algunas personas tienen una mayor demanda de tales productos. Ante esto, están dispuestas a pagar más cuando la oferta de artículos es limitada, razón que genera que los precios más altos logren una asignación eficiente de los recursos escasos. A su vez como se muestra en la nota, podrían contar con otras alternativas a su alcance, pero acá si vale hacer una critica a ciertos políticos, en el sentido de que la importación se encuentra trabada por medidas que se han tomado.

  16. Coincido totalmente en que cada ciudadano de Neuquen y alrededores tenga en su casa un stock de primeros auxilios para sobrevivir a estas situaciones… Me parece totalmente fuera de foco lucrar y sacar ventaja en estas situaciones… esta bien que quizá los comerciantes hayan almacenado estos barbijos durante tiempo, pero nada justifica que vayan pisando las cabezas de sus vecinos intentando “salvarse” con la venta de barbijos…
    Mas alla que la oferta en estos momentos caiga y la demanda suba, nada justifica para venderlos al doble del precio que estaban hace unos días atrás.
    Muchos comerciantes creen que se salvan por el solo hecho de vender la necesidad del momento al doble del precio. No lo comparto.

  17. ¿Por qué el comerciante es tan insensible que aumenta el precio de esa forma en ese breve período desde que estalla la demanda hasta que llegan las nuevas cantidades?
    Esta pregunta me lleva a pensar, ¿solo el comerciante es un insensible o “busca hacer la diferencia”? ¿Si tuviesemos la posibilidad de maximizar los beneficios no haríamos lo mismo?
    Para mi el conflicto de la falta de barbijos y su creciente valor hasta la llegada de nuevos barbijos se debe analizar de la siguiente manera:
    **El conflicto se debe analizar desde el objetivo o meta, que se compone de un sustrato (es el objeto, en este caso el barbijo) y un valor (contenido axiológico que le da el conflictuante)
    Dentro de este marco se puede entender que el sustrato, o sea el barbijo, tienen un valor propio que se lo da el costo de la producción; y el valor se determinara desde la óptica del dueño del barbijo y de quien lo quiere adquirir. El dueño solicitará “x” cantidad de dinero para desprenderse del objeto, y el que lo quiere adquirir deberá analizar si su necesidad es tal para pagar esa suma “x” de dinero que solicita quien posee el barbijo.
    ¿Esto quiere decir que si o si, y sin otra alternativa, ante semejante hecho y necesidad del barbijo uno tendrá que pagar lo que sea por preservar su salud? No. Esto se puede evitar desde la prevención. Si cada ciudadano de lugares próximos a volcanes que pueden presentar actividad tuviese en su hogar barbijos listos para estas situaciones, se evitaría el caos en busca de barbijos ante la emergencia y desesperación, logrando que los precios no se disparen por la escaces.

  18. El aumento de los precios de los barbijos y el agua mineral en Neuquén, como está muy bien explicado en el post, se debió a la erupción del volcán Calbuco, que ocasionó el aumento de la demanda de esos bienes, que antes era muy baja. Debido a una falta de stock, no hay la cantidad de barbijos ni de agua mineral en el instantáneo plazo para saciar la inminente y cuantiosa demanda, en éste caso la cantidad ofrecida se equilibrará con la cantidad demandada ajustando la cantidad ofrecida.

    El precio transmite información, los emprendedores buscan tener el menor gasto posible en recursos para obtener la mayor cantidad de productos posibles y así poder ser eficientes, ya que es el objetivo del cálculo económico. Los oferentes no tienen toda la información, no saben exactamente cuántos barbijos les serán demandados, ni a qué precios la gente estará dispuesto a pagarlos, la información está dispersa.

    El proceso de descubrimiento lo realizan los emprendedores, las circunstancias de tiempo y de lugar que está viviendo actualmente Neuquén produce información que es receptada por los emprendedores, ya que descubren las necesidades de los consumidores. Mientras el precio de los barbijos y del agua mineral esté libre y no regulado, brindará información a los emprendedores para que ellos sepan cómo administrar sus recursos de la forma más eficiente posible para satisfacer las necesidades de los demandantes.

    Cuando empiecen a llegar los barbijos y el agua mineral que tanta falta hacen a Neuquén, ocurrirá lo mismo que en el campo de concentración de Radford cuando la Cruz Roja hacía llegar los diferentes productos o especialmente los cigarrillos, los precios disminuirán porque la demanda quedará satisfecha.

    Lamentablemente, cómo la economía no se maneja con sentimientos, la búsqueda de la eficiencia hace al emprendedor tener que subir los precios inevitablemente, para poder tener la menor cantidad de input con la mayor cantidad de output posible. Ya que no sería eficiente vender a pérdida.

    La estrepitosa diferencia en los precios de los barbijos que puede llegar a haber entre un almacén de barrio neuquino versus una gran multinacional de Hipermercados demuestra claramente el juego de la oferta y la demanda y cómo es que la falta de información por parte de los demandantes hace que los oferentes con precios tan diferenciadamente altos puedan seguir comerciando.

  19. Sin duda, el caso resulta muy interesante y nos permite apreciar diferentes enfoques sobre el mismo. Por un lado, la visión exclusivamente económica que se limita a analizar el problema como un simple ejercicio de oferta y demanda, con prescindencia de la cuestión social que subyace. Por el otro, una visión basada en el drama social sin considerar los principios del derecho comercial.
    En realidad, estas dos miradas parecen corresponderse con el comerciante, en el primer caso, y con los clientes, en el segundo, y resultan claramente contrarias.
    Ahora, cabría preguntarse ¿puede existir una sociedad que prescinda de la economía? y ¿puede existir la economía sin la sociedad?, seguramente que no. Por lo tanto, no se debe considerar de modo parcial este caso, hay que hacerlo en forma integral.
    Seguramente el comerciante que hasta el día anterior vendió sus barbijos a un precio determinado, ya lo había ajustado en forma periódica y, por lo tanto, al producirse la erupción no tiene ningún motivo para aumentarlo, salvo la mayor demanda. Ante esta situación solo le cabe o mantener el precio y vender hasta agotar el stock, lo cual no lo perjudica y le genera una ganancia inmediata; o aprovechar para aumentar el precio, lo cual genera una clara discriminación entre quienes pueden pagarlo y quienes no, y un profundo desprecio de sus clientes por aprovecharse de una catástrofe.
    Imaginemos si esta última conducta se repitiera en otros comerciantes, él ganaría con los barbijos pero debería pagar más cara la carne, el agua mineral, el pan, la escoba, etc. Lo que ganó con el aumento lo perdió con lo que gastó en otros productos. Es como el efecto de la tribuna, para ver mejor una jugada uno se para y esto obliga a quien está atrás a pararse también y así sucesivamente hasta que todos quedamos parados y seguimos viendo igual que al principio pero más incómodos.
    Vivimos en sociedad, nos guste o no, no somos actores en una isla. Por lo tanto, debemos respetar las normas establecidas por las personas que la componen, siendo el sobreprecio y la especulación prácticas ilegales que deben ser penadas. Nadie pretende del comerciante una acción filantrópica, pero si un comportamiento responsable (no tiene que perder, pero tampoco que ganar especulando).
    El precio fijo o máximo fijado por el gobierno (es una solución extrema), no necesariamente desalienta la provisión si respeta un margen razonable de ganancia, ya que debe considerarse que existe una mayor demanda comprobada del producto y una ganancia asegurada.
    Finalmente, sería como “invertir la carga de la prueba” pretender que la responsabilidad sea del ciudadano por no hacerse de una reserva de barbijos, para eso tenemos un sistema comercial que cuenta con los recursos para la provisión de productos, en particular de los productos más necesarios para cada localidad. No tener barbijos para vender en zonas volcánicas, es como no tener protector solar en zonas de playa.

  20. Sin duda, el caso resulta muy interesante y nos permite apreciar diferentes enfoques sobre el mismo. Por un lado, la visión exclusivamente económica que se limita a analizar el problema como un simple ejercicio de oferta y demanda, con prescindencia de la cuestión social que subyace. Por el otro, una visión basada en el drama social sin considerar los principios del derecho comercial.
    En realidad, estas dos miradas parecen corresponderse con el comerciante, en el primer caso, y con los clientes, en el segundo, y resultan claramente contrarias.
    Ahora, cabría preguntarse ¿puede existir una sociedad que prescinda de la economía? y ¿puede existir la economía sin la sociedad?, seguramente que no. Por lo tanto, no se debe considerar de modo parcial este caso, hay que hacerlo en forma integral.
    Seguramente el comerciante que hasta el día anterior vendió sus barbijos a un precio determinado, ya lo había ajustado en forma periódica y, por lo tanto, al producirse la erupción no tiene ningún motivo para aumentarlo, salvo la mayor demanda. Ante esta situación solo le cabe o mantener el precio y vender hasta agotar el stock, lo cual no lo perjudica y le genera una ganancia inmediata; o aprovechar para aumentar el precio, lo cual genera una clara discriminación entre quienes pueden pagarlo y quienes no, y un profundo desprecio de sus clientes por aprovecharse de una catástrofe.
    Imaginemos si esta última conducta se repitiera en otros comerciantes, él ganaría con los barbijos pero debería pagar más cara la carne, el agua mineral, el pan, la escoba, etc. Lo que ganó con el aumento lo perdió con lo que gastó en otros productos. Es como el efecto de la tribuna, para ver mejor una jugada uno se para y esto obliga a quien está atrás a pararse también y así sucesivamente hasta que todos quedamos parados y seguimos viendo igual que al principio pero más incómodos.
    Vivimos en sociedad, nos guste o no, no somos actores en una isla. Por lo tanto, debemos respetar las normas establecidas por las personas que la componen, siendo el sobreprecio y la especulación prácticas ilegales que deben ser penadas. Nadie pretende del comerciante una acción filantrópica, pero si un comportamiento responsable (no tiene que perder, pero tampoco que ganar especulando).
    El precio fijo o máximo fijado por el gobierno (es una solución extrema), no necesariamente desalienta la provisión si respeta un margen razonable de ganancia, ya que debe considerarse que existe una mayor demanda comprobada del producto y una ganancia asegurada.
    Finalmente, sería como “invertir la carga de la prueba” pretender que la responsabilidad sea del ciudadano por no hacerse de una reserva de barbijos, para eso tenemos un sistema comercial que cuenta con los recursos para la provisión de productos, en particular de los productos más necesarios para cada localidad. No tener barbijos para vender en zonas volcánicas, es como no tener protector solar en zonas de playa.

  21. El mercado, descansa en el libre juego de la oferta y la demanda y es sabido que el ajuste de los precios se da por la cantidad ante la escasez de un producto los precios de estos irán a la alza este es un movimiento de ajuste que realiza el propio mercado a través de sus actores. Además debemos reconocer que el comerciante tuvo costos que debió asumir al mantener el producto almacenado y ellos deben ser reconocidos y es evidente que ellos se trasferirán a los precios.
    Ahora bien desde el punto ético me parece absolutamente reprochable que ante una emergencia hayas quienes se aprovechen de tales circunstancias y suban los precios de forma excesiva, habrá que evaluar puntualmente el caso para establecer si se dio tal abuso. No estoy encontró de que se aumenten los precios ante la escasez y para sortear ciertos costos. En lo que no voy a coincidir es en el abuso.

  22. Esto es parte de las cosas que tenemos que cambiar ,no permitir que los especuladores (en el mal sentido) de siempre , arruinen las otras grandes cosas que muchos argentinos hacen en forma solidaria. Tenemos muchas herramientas para defendernos , lo importante es involucrarse y no dejar pasar estas cosas.

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