La “simpatía” hacia los demás en Adam Smith, ¿contradice la búsqueda del interés personal?

Vemos con los alumnos de la UBA Económicas al Adam Smith del libro “Teoría de los Sentimientos Morales” parece ser diferente del autor de “La Riqueza de las Naciones”. Muchos han planteado una contradicción entre la visión que Smith tiene del ser humano en uno y otro texto. Más adelante comentaremos las contribuciones de dos premios Nobel de Economía sobre este tema, que se ha dado en llamar “El problema de Adam Smith”. Estos dos autores, adelanto, sostienen que no existe una contradicción.

Entonces, ¿de dónde salió este problema? Bueno, parece estar presente ya en el primer párrafo del primer capítulo de la Teoría. Dice así:

“Por más egoísta quiera suponerse al hombre, evidentemente hay algunos elementos de su naturaleza que lo hacen interesarse en la suerte de los otros de tal modo, que la felicidad de éstos le es necesaria, aunque de ello nada obtenga, a no ser el placer de presenciarla. De esta naturaleza es la lástima o compasión, emoción que experimentamos ante la miseria ajena, ya sea cuando la vemos o cuando se nos obliga a imaginarla de modo particularmente vívido. El que con frecuencia el dolor ajeno nos haga padecer, es un hecho demasiado obvio que no requiere comprobación; porque este sentimiento, al igual que todas las demás pasiones de la naturaleza humana, en modo alguno se limita a los virtuosos y humanos, aunque posiblemente sean éstos los que lo experimenten con la más exquisita sensibilidad. El mayor malhechor, el más endurecido transgresor de las leyes de la sociedad, no carece del todo de ese sentimiento.”

AdamSmith

¿No es, acaso, Adam Smith quien nos habla de que las personas persiguen su interés personal, que no esperamos de la bondad del carnicero que éste tenga en su comercio la carne que necesitamos para nuestra comida de hoy? ¿Qué no apelamos a su bondad sino a su interés? Gran parte de la economía parece haberse quedado en estos aportes del autor y profundizado su visión del individuo egoísta denominado “maximizador de utilidad” y, en particular, de utilidad monetaria.

Ya veremos en siguientes posts opiniones diferentes, señalando desde distintas perspectivas que no hay tal contradicción. Una de esas interpretaciones es la que da mi amigo y profesor Walter Castro, aquí en esta breve conferencia: http://newmedia.ufm.edu/gsm/index.php?title=Castromercados

Para él, la moral es un “proceso de mercado”, un proceso evolutivo que se desarrolla a través de intercambios, y si hay intercambios, entonces, la relación entre lo que se entrega y lo que se recibe bien podría llamarse un precio. Serían, por ejemplo, de benevolencia por gratitud o magnanimidad por admiración. Para entender bien el punto pensemos en nuestras propias actitudes, ¿cuánto tiempo seguiremos haciendo favores a alguien si no recibimos ningún tipo de agradecimiento?

También habría otro tipo de “intercambios”, que llama de justicia, del tipo: no me matas, no te mato; no me robas, no te robo. Un tercer tipo sería el de “vindicación por daño”, ya que quien se siente dañado (no ya físicamente, sino moralmente) demanda una vindicación. Se intercambian sentimientos, comportamientos, juicios de aprobación.

Estos “intercambios” pueden explicarse a partir del concepto de “simpatía” que Adam Smith presenta en la TSM, esa atracción que tenemos hacia otros y esa aprobación que buscamos por parte de los otros hacia nuestros actos. “Como si estuviéramos esperando la aprobación del otro”. La “simpatía” se produce de una forma particular, nos ponemos en el lugar del otro y entendemos sus penas y sus alegrías, pero nunca lo serán en la misma intensidad de quien las tiene. Por eso, rebajamos el “tono” de nuestras pasiones para que el otro pueda aceptarnos.

Esa “simpatía” hacia los demás se va haciendo más débil a medida que nos alejamos en las relaciones, pero en el centro está uno mismo. De allí su pareja, familia, hijos, parientes, amigos, y se va inevitablemente debilitando a medida que nos alejamos del centro, que somos cada uno de nosotros. Como los demás también se posicionan ellos mismos en su centro, tenemos que “bajarnos” de allí, moderar nuestras pasiones, para encontrarnos a un nivel similar, que nos permita recibir su aprobación.

Es el proceso de socialización, el beneficio es que nos aprueben, el costo es que tenemos que bajar las pasiones y moderarlas, gracias a este gran proceso de intercambios. ¿De qué? De valores. Cuando un intercambio de ese tipo se hace general, es decir, que lo comparto con personas con las que incluso apenas tengo relación, se convierte en una norma social, por ejemplo, la condena general al asesinato.

22 pensamientos en “La “simpatía” hacia los demás en Adam Smith, ¿contradice la búsqueda del interés personal?

  1. La visión brindada por Adam Smith en los dos textos señalados para muchos representa una gran contradicción porque todos buscamos un interés personal en nuestras acciones , es así que en un mercado tanto la oferta como la demanda busca satisfacer un interés propio. Dicha vertiente se encuentra transmitida en el libro de la “Riqueza de las Naciones” y se contrapone con la visión de ” Teoría de los sentimientos morales” en cuanto en éste no se encuentra la noción egoísta de satisfacer sólo necesidades propias sino que hay una necesidad de satisfacer las necesidades del otro a través de un intercambio que busca un bien común. Estas posiciones no son contrarias sino complementarias del pensamiento económico , ya que para Adam Smith la moral es un proceso de mercado en el que intercambiamos cosas a cambio de gratitud , lo que también nos hace más humanos. Esto se da porque el ser humano es un ser social y necesita del otro , de su aprobación sin dejar de lado que uno es el centro y debe satisfacer sus demandas antes que los otros. Esto ocurre porque el ser humano se pone en el lugar del otro y permite entender su forma de sentir desde un lugar alejado y materializando el concepto de ” Simpatía” por el otro , que es mayor a medida que nos encontramos más alejado de ésa relación con los otros.
    En mi manera de ver las cosas , éstos conceptos se ven impregnados comúnmente en la sociedad y no por ello dejan de coexistir , no porque uno sea egoísta y busque su bienestar , no debe interesarle el otro. Los mercados económicos funcionan así también , basados en la escasez del que ofrece un bien o servicio y espera obtener otro bien y servicio para satisfacer primordialmente sus necesidades que en algún punto se interelacionan con el otro , ya que cuando uno ofrece algo lo hace teniendo en cuenta que alguien necesita ése bien o servicio. Por lo tanto hay una relación de reciprocidad y éso también genera simpatía en el otro. Dicha simpatía se traslada a todos los órdenes de la vida en cuanto a que en el fondo buscamos la aprobación de cada una de nuestras conductas.

  2. Este tema es exactamente el que vimos hoy en clase con el otro profesor. El nos hablaba de que no hay dos Adam Smith que escribe uno y otro texto, sino que es el mismo autor el que habla de “maximizador de utilidad” y el que habla de una sociedad angelical, altruista.
    Adam Smith habla de “la mano invisible”, por la cual cada una de las personas sigue sus propios intereses y busca solo el beneficio personal, pero sin embargo satisfaciendo sus propios intereses, sin darse cuenta, ayuda a satisfacer los intereses de los demás y beneficia a la sociedad en su conjunto. Este pensamiento puede sonar muchas veces “egoista” y contradecirse con el pensamiento que Adam Smith expresa en el otro texto de una sociedad “autruista”. Pero en realidad no se contradicen, ya que muchas veces el egoismo se ve con una connotación negativa que no la tiene. En parte, todos somos “egoistas”, solo hay que tener en claro los limites de ese egoismo.
    Según esta misma linea de pensamiento, un bien o servicio es producto de muchas personas, y la persona que consume ese bien o servicio quizás ni lo sabe, solo le interesa obtener ese bien o servicio, sin importar las personas que intervinieron en su producción.
    Por otro lado, Adam Smith también habla de que no solo se intercambian bienes y servicios, sino también bienes morales, valores, que no tienen que ver con lo económico.
    Como conclusión queda claro que no es bueno la intervención del Estado para controlar la economía de un país, sino que esta debe manejarse según la sociedad y las personas que habitan en ella. Así, un Estado interventor coarta el libre intercambio de bienes y servicios en el mercado. Cada persona que persiga sus propios intereses y beneficio personal, beneficiara sin darse cuenta al resto de la sociedad.

  3. Justamente en la clase de economía política del día de hoy, el profesor mencionó esa aparente contradicción en la postura de Smith a través de las distintas obras. A simple vista y sin entrar en detalles, parecía obvio e imposible encontrar una postura compatibilizadora en esta antítesis, pero creo comprender a que se refieren estos autores que niegan tal situación de conflicto.
    Como alguna vez escuché en las clases introductorias a la economía, se trata de una ciencia social por tener por objeto de estudio al hombre y su conducta, acciones humanas tendientes a la satisfacción de necesidades recurriendo al intercambio de bienes y servicios. Conducta difícilmente predecible por los sistemas y métodos de las ciencias exactas. Entonces, ¿por qué no tener en cuenta uno de los valores que entran en juego en los intercambios? Por valor, me refiero a la simpatía a la que se hace alusión en el texto. Si el hombre puede ser tildado de “egoísta”, ¿por qué no sería posible vislumbrar lo opuesto? Pensándolo desde una perspectiva más “benévola” del ser humano, no tan crítica, el hombre siempre tiende a relacionarse con otros. A agruparse, como una suerte de instinto de la especie. Por ende, está inherente en la naturaleza del hombre tener en cuenta la existencia de otro como él, es decir, es consciente de que no es único ni está solo. Entonces, no resulta tan descabellado que al momento de actuar, sus motivaciones tomen en cuenta al resto.
    Aún así, el egoísmo que implica la búsqueda del interés personal no desaparece. De hecho busca el propio interés, pero podría ser que se encara tal búsqueda tratando de incluir la “simpatía”. No es que satisface sus intereses de la manera que le plazca e incluso dañando al otro a costa de conseguir lo que desea. Se podría pensar que el fin es la propia satisfacción, pero el medio es la simpatía, ya que más allá del resultado final, considera al otro. Tiene en cuenta que hay alguien más que el y que, quiera o no podrá ser parte del intercambio; alguien con quién se identifica y con quien trata de mimetizarse para obtener su aprobación.
    En conclusión y, como una especie de respuesta al titulo, no se cree que la simpatía por el otro contradice el interés personal, sino todo lo contrario. Se moderan mutuamente. Siempre buscaremos la propia satisfacción personal pero podría pensarse que una porción de esa satisfacción reside en una relación amistosa y de aceptación con el otro. El hombre podrá sentirse bien recibiendo tal reconocimiento del prójimo, en su búsqueda de su interés personal. Y aún más, en tal búsqueda, su actividad podría beneficiar al resto.

  4. Esto me recuerda a la película estadounidense, Pay it forward, traducida como Cadena de favores, impulsó a partir del año 2000 los bancos del tiempo, nacidos en Estados Unidos en los años 80. Esta singular forma de solidaridad a través del intercambio de favores no es más que un sistema por el que los usuarios ofrecen y demandan productos o servicios sin que intervenga la moneda oficial del país y consiguiendo fomentar la cooperación entre personas desconocidas y con necesidades distintas pero con la misma unidad económica: el tiempo.
    La efectividad de esta herramienta de favores a través de los bancos del tiempo está más que comprobada: habilidades, destrezas, conocimientos, cuidados… quien más y quien menos sabe hacer algo que siempre puede necesitar el otro o se le da bien algo concreto que puede ofrecer a los demás. En ambos casos, esa persona se sentirá útil, activa, optimista y generará un beneficio que siempre redundará en el grupo más allá de la persona a la que se ayude.
    Quienes participan en estas iniciativas comprueban a diario el alto grado de integración social que supone para aquellos sectores de la sociedad marginados o relegados, como los mayores, los discapacitados o los inmigrantes. Además, entre sus beneficios se encuentran también que facilita la actividad para todos los participantes; es un medio de ahorro al no utilizar dinero; promueve la imaginación y estimula la creatividad; consigue una red de interrelaciones cuyo resultado potencial siempre será superior a las partes, es decir, que si un centenar de personas construye una casa en una hora, una sola persona no lo conseguiría jamás en cien horas.

  5. Resumen: En este obra, Smith continua describiendo la naturaleza de los hombres, y desarrolla una nueva idea respecto al hombre egoísta. Más allá de su egoísmo, el hombre necesita la felicidad de los otros aunque de ella nada obtenga. Por medio de la imaginación, el hombre tiende a ponerse en lugar del otro y concibe estar sufriendo lo mismos tormentos ya que esa angustia del otro, comienza a afectar al hombre.

    Conceptos importantes:
    La idea de lástima o compasión es el concepto más destacado de esta obra, y más aun cuando es comparada con el concepto de hombre egoísta. No considero que haya una contradicción, creo que esa contradicción se genera si uno asimila el egoísmo como un defecto, como una cualidad mala. Desde mi punto de vista el egoísmo resulta ser una cualidad buena siempre que se refiera a buscar el bienestar personal, respetando a los demás. Es natural para las personas actuar en pos de su bienestar y no creo que eso implique perjudicar la vida de los otros. Este concepto me hace pensar en la escritora Ayn Rand quien escribió al respecto en su obra “La virtud del egoísmo” y en “La Rebelión de Atlas”.

    Preguntas:
    Este texto me resulta sumamente interesante y lo que le preguntaría al autor sería si cree que hay excepciones para esta idea de “compasión” “simpatia” ya que a veces creo reconocer que en determinados estatus y posiciones de poder, este “ponerse en lugar del otro” no se da y es ahí donde el concepto de egoísmo toma su peor descripción.

  6. 1) Sinopsis
    Recorrido que profundiza sobre los sentimientos de la naturaleza humana y sus relativas posiciones que revela síntesis de importancia social.
    Es la imaginación la que nos permite ponernos en el lugar del otro con las impresiones de nuestros sentidos, no las ajenas. Así la aflicción y regocijo nos afectan con parecida emoción. La simpatía que tenemos hacia el otro, imperfecta, surge antes que todo conocimiento, no de contemplar la pasión sino del motivo que la mueve o la origina.
    Los grandes atormentadores del alma humana, muchas veces engaños de la imaginación, son un gran freno de la injusticia: aflige al individuo pero protege a la sociedad.
    La reciprocidad de los sentimientos requieren con más fuerza de su consuelo cuando son dolorosos, aunque el pensamiento de la propia seguridad se termine imponiendo. Aún así, los sentimientos mantienen una correspondencia mutua (jamás unísonos, sí concordantes) suficiente para mantener la armonía de la sociedad, remedio poderoso para restituir la tranquilidad.

    2) Conceptos
    -Imaginación: recurso con el que representamos las impresiones de nuestros sentidos, no las ajenas, pero nos permite entender qué sentiríamos si nos encontramos en el lugar de la otra persona sintiendo algo semejante a lo que siente ella.
    -Simpatía: interés común por toda pasión que surge instantáneamente, con prioridad a todo conocimiento. Sin embargo, es renuente hasta que se le revelan los motivos de la aflicción o el regocijo (la simpatía aviva la alegría y alivia el dolor). La conciencia que formamos de nuestra simpatía es la que funda nuestra aprobación a las opiniones ajenas.

    3) Preguntas
    Me perturbó la frase: ” cada facultad de un hombre es la medida porque juzga la misma facultad en otro”.
    a- ¿Es la empatía la que da origen a la lástima?
    b- ¿Esta necesidad de identificarnos y medirnos con un referente es de naturaleza egoísta?
    c- ¿La virtud es altruista?

  7. 1) ‘Teoría de los sentimientos morales’ es una concepción de la humanidad que uno no hubiera anticipado jamás en Adam Smith con solo conocer su vocación por comprender la economía política, y en particular la del individuo maximizador de la utilidad. Parece ser que Smith se decide a apartarse al menos por un momento de su objetivo para, en primer medida, comprender correctamente la naturaleza del ser humano. Si bien se puede pensar que las conclusiones sobre la compasión (la lucha contra el imposible que representa percibir en carne propia el dolor de otro) son contrarias al individuo egoísta que se ve en ‘La Riqueza de las Naciones’, el solo hecho de proponerse examinar la naturaleza propia del individuo es un mérito para el autor: toda una construcción acerca de la economía se derrumba si no está sustentada en una real comprensión de la naturaleza humana, y este parece ser el error en muchos economistas, que asumen como necesariamente ciertos algunos supuestos por demás discutibles.
    2) Creo que lo más interesante del aporte de Smith es el modo en el que se plantea la cuestión de la simpatía: el primer párrafo ya define a la compasión por la negativa, es decir por que ‘Por más egoista que se plantee al hombre, ciertos sentimientos morales son más fuertes que su egoísmo’. Según parece, Smith quiere decir que el pensamiento en el otro, si bien no es la norma y el móvil que guía la acción humana, está allí. Y no solo reconoce su existencia sino que se propone delimitar su alcance, y parece ser que es más grande de lo que uno creería de antemano: la simpatía surge -y prueba de ello son las películas y las novelas- de la situación que moviliza a la pasión, y situaciones que movilizan a pasiones existen en todo momento en todos lados.
    3) La pregunta más inmediata que surge de la lectura para Smith es, sencillamente; ¿en qué medida los sentimientos morales coartan la mano invisible provista por la vocación egoísta? Pero sin embargo la lectura me motivó una cuestión más. La Teoría de los Sentimientos morales dedica una porción importante a la compasión por los muertos: ‘nunca podremos sentir lo suficiente como quienes han padecido tan espantosa calamidad’. Eso me trae a cuento, a riesgo de caer en un tema demasiado reciente, en la repentina muerte de un fiscal en la Argentina. ¿Qué sucede cuando debemos analizar con frialdad y rigor la obra por la que se comprometió alguien que murió? Especialmente cuando lo hizo en circunstancias tan dudosas, en paralelo a la inevitable investigación acerca de si la muerte fue producida por ese compromiso. ¿Los sentimientos morales que tenemos sobre la muerte (‘pensar que todos nuestros esfuerzos son vanos’) no pueden influir en opiniones importantes, en este caso acerca del derecho penal y público internacional?

  8. Todos los seres vivos estamos compuestos por genes. La misión fundamental de esos genes son: Supervivencia y Reproducción.

    Todos los actos que realizan los seres vivos están dirigidos a tal fin. No quiero con ello quitar el sentimiento romántico a la vida y a la libertad. Pero la forma en que nuestra mente primitiva (emocional) y moderna (racional) ha evolucionado a lo largo de miles de años, con todos los diferentes matices que podemos encontrar en cada persona, no deja de estar siempre enfocado hacia la supervivencia y la reproducción de la especie. Es un dogma que ni siquiera sabemos que se encuentra allí, pero que conforma lo que cada ser vivo es. Aún dentro del grupo de los suicidas, ellos creen que cometiendo tal acto están tomando la decisión correcta (sin intención de herir ninguna susceptibilidad). La forma en que sentimientos, la forma en que pensamos, influido por el gran componente que ha sido la construcción social de la cual cada una de nuestras vidas se ha visto nutrida, siempre, subconcientemente, apunta a estos dos objetivos.

    Son esos genes los que nos hacen elegir una amistad y no otra, o encontrar atractiva a una persona y no a otra. Como mencione antes, todo este proceso se ve influido por los contextos sociales en los cuales hemos sido concebidos y criados.

    Son estos genes los que nos permitieron la mutua cooperación entre los seres humanos, pues nuestras mentes racionalizaron que mediante dicha cooperación, nuestras posibilidades de supervivencia se acrecentaban. Son esos mismos genes los que hoy en día nos hacen elegir vivir en un estado de imperio de la ley.

    El comercio y la simpatía no son la excepción. Tampoco son tan contradictorios entre si. Elegimos el comercio para potenciar nuestro valor de supevivencia y reproducción. Cuando simpatizamos con otro ser humano, ha sido nuestra mente, que, en orden a los mandamientos impuestos por los genes, y en consonancia con el contexto social que nos ha nutrido, nos hace ver a la persona por la cual sentimos simpatía como una persona valiosa para nosotros.

    Hay quienes tratan de esquivar a los mendigos y hay quienes les ofrecen cobijo, pero ¿Cómo? Si ambos sujetos son seres humanos, ambos están influenciados por sus genes, ¿A qué se debe que muestren actitudes tan disímiles? La respuesta proviene del contexto social que ha formado la mente de cada individuo y se halla en la psicología de cada individuo. Hay
    quien ha sido criado en un contexto donde un mendigo no desmuestra ningún valor significativo para si (no posee ningún valor de supervivencia y reproducción), y hay quien ha sido criado en un entorno donde esto era significativo. ¿Es uno mejor que otro? No. Ambos son iguales de egoístas. Ambos otorgan valor a aquello para lo cual han sido psicologicamente condicionados. Es decir, ambos sujetos buscan proteger e incrementar su valor de supervivencia, pero uno de ellos ha sido criado en la creencia de que un mendigo no aporta a dicho valor, mientras que el otro ha sido criado en la conciencia de que si lo hace. Pero en el fondo seguimos teniendo a dos sujetos egoístas que lo único que hacen es velar por sus propios intereses. Lo único que lo diferencia son las valoraciones sociales del entorno donde se desarrollen. Por ejemplo, en nuestra sociedad fundada en valores altruistas cristianos, ayudar a un mendigo es generalmente bien recibido socialmente. Estoy seguro que los antiguos griegos, en su mayoría, no veían con ninguna contemplación que se socorriera a un esclavo, pues los valores sociales eran completamente disímiles a los de ahora.

    Volviendo al tema inicial. No, no hay diferencia entre la simpatía y el comercio, porque no los hay en el ordenamiento biológico y psicológico que los justifica. Estoy casi seguro de que ninguno de estos argumentos habrá influido en Adam Smith.

    Hablemos del amor, por ejemplo. En nuestra sociedad muchas veces se lo relaciona con el sacrificio, con el dar sin esperar recibir nada, sobre una completa visión altruista. En realidad, no hay nada más egoísta que sentir amor. Se siente amor cuando se valora a una persona, sin importar las diferentes cualidades que generen ese sentimiento en un ser humano. Uno puede sentir ira e incluso odio en el amor, pero nunca se podría amar a un ser
    que realmente se detesta. En el amor buscamos el propio placer a través de las cualidades ajenas que nos resultan tan satisfactorias para nosotros mismos. Cuando hablamos de sacrificios o altruismo en el amor, en realidad estamos respondiendo a otra necesidad interior de nuestra mente. Pero aún así creemos que a través de ese sacrificio vamos a ser felices. En realidad sigue siendo un acto egoísta. Todos los actos son egoístas. Todos los actos son guiados por nuestros genes cuya finalidad es la supervivencia y la reproducción. No quiero ser odioso. No quiero vaciar a la vida de contenido, al contrario, busco dárselo, pues creo que al saber porque hacemos lo que hacemos y sentimos lo que sentimos, estamos más cerca de entendernos a nosotros mismos y darle aún más valor a la vida.

    Lamento si herí alguna susceptibilidad.

    Hablé del amor porque, en pocas palabras, que mayor “simpatía” hay que el amor.

  9. 1) Nos muestra como nuestros sentidos jamás pondrán intruducirnos al dólor que sufre otra persona,como el parto,y como nuestra imaginación lo puedee reproducir a travez de nuestros sentidos, que lo podemos sentir de sólo pensarlo que es lo que esta sintiendo. Nos muestra como reaccionan nuestros sentidos, emociones en las ocaciones en que esta percepción se da con el dólor,con las
    conductas violentas ,pasivas ,afliciones,ira,ansiedad.
    2) Lo importante es que la experiencia de lo que el otro le pasa , lo podemos sentir como simpatía ,y que no es inmediato es a travez que nos sorpredemos de un dólor que tenemos una idea general y que no lo es cuando nosotros lo sentimos y sentimos más aflícion ó alegría según el caso.así como por ejemplo saber que vamos a morir , y que impresiona nuestros sentidos y que ademas no podremos ni imaginarnos , ni sentir. Y ademas puede ser que la generosidad y el egoísmo se mezclen simpatizar es compadecer, o´compartir el placer ó el dólor.

    3)..
    A..La simpatía surge de la percepción de una situación , es decir que nos ponemos en el lugar del otro.
    B.. Sí conocemos el dólor ,tenemos el mismo grado de dólor al conocer el otro.
    C.. Puede ser manipulado nuestros sentimientos para el beneficio ó perjuicio de otros.

  10. Nº de Registro: 865569

    1- Lo que podemos derivar de este Paper son las diferentes emociones que ocurren en los hombres, los grados de simpatía de los otros por ellos, grado de entendimiento por las pasiones y los orígenes de estas conductas. Según Adam Smith por mas egoísta que un hombre pueda ser, hay elementos en su naturaleza humana que lo hacen interesarse por como les vaya al resto, les genera placer ver la felicidad de ellos o lástima y compasión ante la miseria ajena, mostrando condolencia por el sufrimiento ajeno. No podemos sentir en el mismo momento lo que ellos están atravesando pero si podemos pensar qué seriamos nosotros capaz de sentir en aquella situación; solo por medio de la imaginación podemos pensar sus sensaciones, lo cual tampoco seria exacto ya que la imaginación reproduce solo las impresiones de nuestros sentidos y no las ajenas. La simpatía puede utilizarse para todas las pasiones, surge de la percepción de alguna emoción en otra persona, pero también hay algunas pasiones que no excitan ninguna simpatía y en vez de ver su origen van en contra.

    2- Es interesante notar las descripciones detalladas que hace sobre cada sentimiento y pasión que acontece a los hombres (Lástima, compasión, aflicción, regocijo, tristeza, felicidad, etc.), y el grado de simpatía de algunos para ponerse en su lugar y pasar por lo que ellos están pasando. El pavor a la muerte, uno de los más importantes principios de la naturaleza humana, es considerado como un veneno de la felicidad pero también un freno de la humana injusticia, aflige y mortifica al individuo pero lo defiende y protege de la sociedad.
    La simpatía por otros es capaz de avivar su felicidad, dando una mayor satisfacción, y alivia el dolor, albergando la única sensación agradable que en ese momento es capaz de percibir. Las personas están mas deseosas de comunicar las pasiones desagradables que las agradables, ya que de la simpatía obtienen mas satisfacción en el primer caso que en el segundo. Se obtiene alivio debido a que pueden descargar parte de sus desdichas y comparten parte de ella, aliviando lo que sienten. Según el autor las personas esperan mas que simpaticen con ellos ante actos en los que hayan sido victimas, con el resentimiento, ante de aquellas situaciones de agradable pasión. Las pasiones agradables son fáciles de satisfacer sin necesidad de un placer adicional, mientras que las desagradables requieren el consuelo de la simpatía.

    3- ¿Solo podría simpatizar una persona que transito alguna emoción semejante a la que trata de imaginar?, ¿O podría llegar a imaginarse casi por completo todo lo que aquella persona esta viviendo, sin haber tenido emociones semejantes?
    ¿Podemos determinar alguna causa de la simpatía o como se provoca/genera?
    ¿Hasta que punto las personas prefieren que simpaticen con ellas sobre aquellas pasiones desagradables antes que las agradables?, ¿Siempre ocurre esto?

  11. Resumen
    Por más egoísta que quiera suponerse al hombre, hay elementos en su naturaleza que lo hacen interesarse en otros. Por medio de la simpatía, nos imaginamos cómo nos sentiríamos en una situación semejante. Además, nada nos gusta más que advertir en el prójimo simpatía hacia uno y nada nos subleva tanto como presenciar lo contrario. Esto es así porque la simpatía aviva la alegría y alivia el dolor. En este sentido, las pasiones dolorosas tienen mayor necesidad del consuelo de la simpatía. Por otra parte, cuando las pasiones de la persona a quien conciernen se encuentran en armonía con las emociones de simpatía del espectador, parecerán justas y decorosas, el efecto contrario ocurre sino. Sin embargo, ocurre que las emociones del espectador son propensas a quedar cortas con respecto a las del padeciente, por eso es necesario que estos rebajen su pasión, para que puedan ser alcanzadas por los espectadores.
    Conceptos destacados
    Me parece sorprendente la descripción que Smith hace de la naturaleza humana, principalmente al hablar de la simpatía mutua, ya que me siento identificado con cada una de las relaciones que establece. También me resulta interesante el hecho de que las pasiones puedan ser transferidas sin saber sus causas, porque implica que no necesariamente tenemos que saber qué les pasó a otros para sentirnos acorde. Además, me resultó muy reveladora la posibilidad de sentir simpatía por otro cuando este es incapaz de tener esa pasión, porque es algo que sin duda sucede en la realidad ante la ocurrencia de sucesos muy negativos. Por último, me pareció novedosa su explicación de las disparidades de simpatía entre los hombres, en el sentido que pueden llegar a causar ofensa y mal humor.
    Preguntas al autor
    1) Smith aclara que intensidad de la simpatía que siente una persona ante una pasión puede variar en uno y otro caso pero que, sin embargo, afecta a todo espectador. ¿Por qué esto es así? ¿No puede haber personas que ante la presencia de una pasión no sientan nada?
    2) En la página 35, el autor dice que los hombres simpatizan hasta con los muertos. ¿No es la situación que describe temor a la muerte más que simpatía por los que mueren? Por otra parte, Coase comenta su creencia en un dios. En este sentido, ¿no cree en una vida en el más allá? ¿Qué hay de quienes sí lo creen? Estos no estarían temerosos de morir por lo que podrían no sentir simpatía ante estos.
    3) Smith dice que la diferencia en proporción EN TODOS LOS CASOS incurrirá en una desaprobación en la otra persona. ¿Por qué en todos los casos? ¿No toma en cuenta otros sentimientos que pueda sentir el hombre? (Por ejemplo que alguien se encuentre más afligido que yo por una pasión de un tercero lo puedo considerar calidez y no sentir así resentimiento).

  12. La primer diferencia que veo es aquel concepto surgido de la primer clase del curso; “lo que es” y “lo que debería ser”, y supongo que casi nada, en cuanto a lo social, escapa a esta disyuntiva. Smith, probablemente en TSM hable de lo que debería ser para un buen ordenamiento social, la empatía frente a la felicidad o sufrimientos del otro por medio de la imaginación, la colocación imaginaria de nuestra persona en situaciones semejantes que vivan los demás y viceversa, Smith lo explica casi de un modo normativo, pero hacia el final de la sección va como negandolo cuando dice que esa forma de imaginar no es perfecta, porque si fuera perfecta, si la vara fuese muy alta, “ninguna obra humana podría llegar” en comparación al modelo ideal, al virtuosismo. Por eso es necesario “disminuir” el punto de comparación al “grado de excelencia comúnmente alcanzado en ese arte”.
    Análogamente al concepto de “mano invisible” Smith toma el mismo criterio para disertar sobre otro tema, en este caso económico; los hombres deberían buscar su interés propio para beneficiarse y así de modo colateral beneficiar a otros y equilibrar el sistema; pero “Las Riquezas…” no dejan de ser ideas y conceptos que si uno los busca examinar con lo que realmente sucede cae en el error de hacer una comparación con un ideal perfecto, con una vara inalcanzable.
    La idea de intercambio, no solo de bienes sino de también de gestos morales, como dice W. Castro en el vídeo, existen, pero agrego que esos mercados también son imperfectos, también viven en “desequilibrios” constantes y las ideas normativas, “lo que debería ser”, ayuda a que esos mercados tiendan lo más rápido posible a los equilibrios buscados por las sociedades y sus reglas. Con esto quiero decir que lo que espera Smith que suceda en cuanto a moralidad también espera que suceda en cuanto a mercado de bienes, pero de ninguna manera podríamos cargarle la gran responsabilidad de lo que realmente sucede.
    Podríamos preguntar en tal caso, observando la realidad, si la curva de intercambio de bienes se cruza en algún punto con la curva de intercambios morales, y si este punto es un optimo para toda la sociedad; ¿acaso no hay sociedades donde la economía esta en un punto optimo pero la brecha de desigualdad es escandalosa?. Tal vez el esfuerzo de Smith en TSM vaya por ese lado, tal vez esperaba que la “mano” no se olvide de ocuparse de la correcta distribución de las riquezas de las naciones.

    Preguntas:
    1) En época de pre-revolución industrial muchos agricultores sufrían la expulsión de sus tierras hacia las grandes ciudades: ¿TSM se refiere un poco a esta situación?
    2) ¿Veía Ud. ciertas actitudes inmorales en el sector burgués incipiente de la época?
    3) En CAP III (pág. 52): “…yo juzgo de tu vista por mi vista, de tu oído por mi oído, de tu razón por tu razón…”: ¿Pueden tener hombres de distintas clases sociales misma vista o razón?¿Porqué Ud. no diferencia estos puntos de vista de las diferentes clases sociales existentes?

  13. A. Smith: Teoría de los sentimientos morales

    La importancia de esta obra radica en la descripción de las acciones humanas para enfrentar la vida en un marco que excede lo meramente económico e identificar al individuo no sólo como tal sino como miembro de una familia, de un Estado y en fin de una sociedad.
    De la simpatía deriva el sentido de justicia, la base principal de la estructura social. Smith aboga por el cultivo de valores como la concordancia y la conversación, “condenar el aislamiento” pues conduce en general al deterioro de la mente, el ser humano es un ser naturalmente gregario. Las circunstancias que hacen que una buena acción sea eso y las que exceden ese grado lo sean en grado de virtud. La búsqueda de la armonía donde el te amarás a ti mismo como a tu prójimo guíe las conductas de tal manera que nuestras acciones tengan en cuenta los efectos que en otros causen. La importancia de que haya reciprocidad de sentimientos ajenos frente al dolor que acontece cuando estos faltan. La manera en que formulamos nuestros juicios en caso que concuerden o no con los de los otros. Todos estos, elementos que hacen a la convivencia y búsqueda de una armonía universal.

    Reconociendo que la conducta humana es movida naturalmente por egoísmo, conmiseración, deseo de libertad, reconocimiento del derecho a la propiedad, el hábito del trabajo y la tendencia al trueque y creado un orden natural, la misión de los filósofos era descubrir las leyes que hicieran posible esa felicidad. Y la principal ley era que la Providencia había encomendado a cada humano el resguardo de su propio bienestar y no el cuidado del de los otros: siguiendo conductas acordes con la justicia los hombres generalmente contribuyen al bienestar general.
    Dadas estas características, cada ser humano es el mejor juez de sus propios actos y hay que darle la más absoluta libertad pues de esta manera luchará por su propio provecho y también impulsará el bien común. Las diferentes motivaciones, los distintos intereses se hallan en equilibrio de tal manera que el beneficio de un individuo no puede oponerse al bien común. Este análisis del comportamiento humano supone colocarse en el lugar del otro pero a sabiendas que juzgamos con nuestra mente, nuestra propia experiencia. Todas estas consideraciones muestran otra faceta de Smith que nos ayuda a entender mejor su pensamiento desarrollado en La riqueza de las Naciones.

    ¿No resulta limitado pensar que el propio bienestar se extenderá al general sin más?
    ¿Resulta convincente dudar de la existencia de formas altruistas en el accionar humana a pesar de todas nuestras miserias?
    ¿Tomaba en cuenta la estrategia del otro al considerar estos temas?

    Luis M. Pinasco
    Reg. 452907

  14. Sinopsis:
    Adam Smith en la “Teoría de los Sentimiento Morales” nos hace un recuento de como las personas interactuamos, el considera que todos tenemos sentimientos, y mientras más un persona comparta o congenie con nuestro sentimientos es más probable que nos relacionemos con ella. Sin embargo esperamos que las personas a nuestro alrededor compartan nuestros sentimientos de preocupación o dolor. Smith considera que incluso “mayor malhechor, el más endurecido transgresor de las leyes de la sociedad, no carece del todo de ese sentimiento”
    Destacado:
    Me llamo mucho la atención que Smith hable de personas egoístas que pueden tener todos estos sentimientos atravesándolos todo el tiempo. Otro punto destacable es que él cree necesario que mientras menos simpaticemos con una persona es más necesario que sepamos conservar la armonía. Finalmente es interesante como Smith considera que inicialmente comparamos las cosas que observamos con un ideal de la misma y luego poco a poco las comparaos con equivalentes reales y así podemos observar su belleza y no sus fallas.
    Preguntas:
    ¿Qué entiende por egoísmo?
    ¿Puede una persona ser egoísta si tiene las características descritas en el libro?
    ¿Las personas descritas en La teoría de los Sentimientos Morales y las descritas en La Riqueza de las Naciones son las mismas?

  15. Resumen
    Smith describe la capacidad humana de simpatizar con las situaciones que otros seres humanos están atravesando, sean situaciones ficticias o reales. La simpatía se basa en nuestra aprensión por otros, nos imaginamos cuales son las sensaciones que el otro está atravesando, ya que no se tiene experiencia inmediata. La simpatía puede utilizarse para significar el interés común por toda pasión. Smith plantea que el hombre se regocija cuando advierte que otros hacen suyas sus propias pasiones y se aflige sino. Smith destaca que la simpatía aviva la alegría dando un nuevo motivo de satisfacción y alivia el dolor. Por otro lado, Smith juzga la propiedad (simpatizar) o impropiedad (no simpatizar) de los sentimientos ajenos según si concuerdan o no con los propios. El sentimiento cordial puede ser considerado en una doble relación: en relación con las causas que lo provocan y con el fin que se propone. Esta concordancia o disonancia se puede aplicar en dos situaciones: los objetos considerados no tienen relación con uno mismo (a una tercer parte) y respecto a objetos que nos afectan o afectan a la persona cuyos sentimientos se juzgan. El individuo considera tolerable el discernimiento en cosas que no lo afectan, pero si lo hacen se vuelven intolerables.
    Comentarios
    Me pareció interesante la forma en que Smith describe la admiración, explica que cuando dos individuos coinciden en cosas obvias y fáciles y de esta manera uno le concede aprobación al otro, pero no merece alabanza o admiración, pero cuando no solo coinciden sino que los guían y orientan los hace merecedores de la admiración y el aplauso. Por otro lado, Smith destaca dos esfuerzos, el del espectador intentar sentir lo que la persona afectada y el de esta por rebajar sus emociones al límite hasta donde pueda llegar el espectador. Sobre estos se fundan dos tipos de virtudes: las tiernas, apacibles y amables, de condescendencia y humana indulgencia y las virtudes de negación de sí mismo, de dominio propio que subyugan las pasiones, que necesitan dignidad, honor y decoro de la conducta. Concluye que el gran precepto de la naturaleza es tan solo amarse a si mismo como amamos a nuestro prójimo, o como este es capaz de amarnos.
    Preguntas
    1. Cuál es la importancia de este texto para la historia del pensamiento económico?
    2. La simpatía de los hombres no impide el progreso de la sociedad, al que se llega persiguiendo los intereses individuales?
    3. La falta se de simpatía, da origen al egoísmo?

  16. Por Fernando Del Puerto

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    fdelpuer13@cema.edu.ar
    @fernadp

    Adam Smith afirmaba que el ser humano se ve impulsado a refugiarse en la sociedad, no por ningún amor natural hacia sus semejantes, sino porque, sin la colaboración de los otros, es incapaz de subsistir fácilmente y protegido de todo peligro. Por este motivo la sociedad se convierte en una necesidad para él.
    En consecuencia, el problema que intenta analizar la filosofía moral de Smith es cómo ese ser complejo, necesitado del concurso de sus semejantes, puede acceder a constituirse como sujeto moral propiamente dicho. Por tanto la intención de su filosofía moral será resolver el problema del sujeto liberal: la conciliación entre uno y el resto.
    Desde el principio de la obra, Smith presentará a la simpatía como la solución de ese problema. Ya sea como sentimiento inmediato que nos hace salir de nosotros mismos e interesarnos por la suerte del conjunto, ya sea como fundamento de nuestros juicios morales de aprobación o desaprobación, o ya como campo de experiencia a partir del cual, por inducción, se fijan las reglas que informan nuestro sentido del deber moral. En todos los casos es la simpatía el mecanismo de conversión que constituye moralmente al ser humano.

    Lo importante del texto es que Smith critica la concepción del utilitarismo tal como lo hace David Hume. El desarrollo de la obra lleva al descubrimiento del «espectador imparcial», la voz interior que dictaría la propiedad o impropiedad de las acciones. Este espectador imparcial puede asociarse al concepto de “superyó”, de Sigmund Freud. El autor explica el origen y funcionamiento de los sentimientos morales: el resentimiento, la venganza, la virtud, la admiración, la corrupción y la justicia. El resultado es una concepción dinámica e histórica de los sistemas morales, en oposición a visiones más estáticas como las determinadas por las religiones. En términos filosóficos, la naturaleza humana estaría diseñada para avanzar fines o causas finales que no necesariamente son conocidos por los sujetos, que se guían por las causas eficientes

    Preguntas para el Autor:

    _ ¿ Puede considerarse en Adam Smith el comienzo en una estrecha relación entre economía y filosofía política dando origen la teoría de la elección u opción publica ?

    – Si es posible determinar la concepción de la naturaleza humana y la felicidad que sostiene Smith en esta obra, ¿seria posible también deducir que sistemas políticos y funciones de gobierno son las mas adecuadas para promover la felicidad del hombre en nuestro país?

    – ¿ Como se explica la contradicción que existía en la imagen del hombre en el texto bajo análisis, caracterizado por la benevolencia y la simpatía hacia el prójimo con respecto a los rasgos egoístas como el amor propio y el interés personal expresados en la Riqueza de las naciones?

  17. RESUMEN
    Smith entra en el mundo de la naturaleza humana intentando aportar una visión mas positiva sobre los seres humanos. Para él la imagen del egoísmo no puede ocultar otros comportamientos donde la felicidad como concepto ideal no solo depende de cada individuo en si mismo sino que también el mundo que lo rodea lo afecta de manera sensible. Remarca la comunicación entre los individuos como el elemento mas destacado, podemos sentir a través de lo que se cuenta (aunque no sea lo mismo) y nos identificamos o no según nuestra idea sobre ciertos temas. El resultado de esa comunicación modifica sustancialmente la manera en la cual se escucha, se interpreta, se reacciona y hasta de como se siente una persona.

    CONCEPTOS DESTACADOS Y NOVEDOSOS
    Me encontré sorprendido con esta obra de Smith en un rol casi de filósofo sobre el comportamiento humano, tanto individualmente como en sociedad. Mas allá de su visión sobre el tema el hecho de intentar un análisis de este estilo me pareció muy valorable.
    Como concepto destacado resalto su firme postura en destacar la solidaridad que tenemos los seres humanos como acción natural que se puede ver perturbada por el egoísmo pero que sin dudas nos pertenece.

    PREGUNTAS
    Como considera que este comportamiento del hombre afecta en la economía?
    Cree que en temas relacionados al dinero la tendencia al egoísmo es mayor?
    Hay alguna circunstancia que pueda ser aceptable la pérdida de la razón?

  18. Yo no creo que la visión del hombre de Smith en la “Teoría de los sentimientos morales” contradiga a la visión que el autor tiene en “la riqueza de las naciones”, recordemos que el primer texto fue escrito en 1759 y el segundo casi 20 años después (1776). En mi opinión, ambos textos se complementan.
    El mismo Smith menciona que está en la naturaleza del hombre la necesidad de presenciar la felicidad de otros, aunque no obtenga nada de ella más que el placer de presenciarla. Con lo cual se podría pensar que cuando Smith piensa en la maximización de la utilidad del individuo, está tomando en cuenta que dentro de su propia utilidad, de manera indirecta, se encuentra la utilidad de los demás. Una persona, al consumir un bien o servicio, ayuda a su vez a las personas que produjeron ese bien o brindaron ese servicio. Aun cuando el consumidor no tuvo la intención consiente de ayudar al otro.

    La pregunta que yo le haría al autor, puede parecer obvia, pero quien mejor que él para responderla… ¿Cree usted que “La riqueza de las naciones” contradice a la “Teoría de los sentimientos morales”?
    Otra pregunta que le haría es: ¿Cuando usted habla de una sociedad “altruista”, se refiere a un altruismo consciente o inconsciente?

  19. Resumen
    Luego de haber planteado que hay en la naturaleza humana un sentimiento de hace al hombre interesarse por la suerte de los otros y describir distintos grados de adecuación de los mismos, Smith llega al centro de la cuestión diciendo: “En la Adecuación o inadecuación, en la proporción o desproporción que el afecto mantenga respecto a la causa u objeto que lo mueve, consiste la propiedad o impropiedad, el decoro o el desgarbo de la acción consiguiente.”
    Plantea luego que “Cada facultad de un hombre es la medida por la que juzga de la misma facultad en otro” y que lo hace en dos distintas ocasiones: “cuando consideramos los objetos que estimulan sin particular relación con nosotros”, buen gusto y discernimiento “o, segundo, cuando se les considera como afectando particularmente al uno o al otro”,” en donde la sociedad y la conversación son los remedios más poderosos para restituir la tranquilidad a la mente”.

    Puntos de interés
    Es interesante ver cómo Smith se vale de una concepción moral – teológica para fundamentar un concepto moral – antropológico, si se quiere, al decir que “Y así como amar a nuestro prójimo como nos amamos a nosotros mismos es el gran principio cristiano, así el gran precepto de la naturaleza es tan sólo amarse a sí mismo como amamos a nuestro prójimo, o, lo que es lo mismo, como nuestro prójimo es capaz de amarnos.”

    Preguntas que le haría a A. Smith
    ¿Es posible que este sentimiento de “simpatía” promueva concordemente el bien común? ¿O será necesario algún tipo de intervención para orientarlo?
    ¿Cuál sería el indicador para categorizar como propia o impropia una acción sobre el mercado?
    ¿Qué tipo de relación se puede ver entre la finalidad que persigue el individuo en cuanto a su bienestar y la acción sobre la sociedad toda?

  20. Resumen:
    Smith comienza hablando del “fellow feeling”. Indica que, a pesar del egoísmo natural del hombre, éste se interesa también en el bienestar de los demás, porque solemos ponernos en el lugar del otro y experimentar su situación mediante la imaginación, con lo que ante la miseria o felicidad de un tercero, sentiríamos también nosotros cierto malestar o alegría, según corresponda. Si los sentimientos de una persona se corresponden con los de otra ante una determinada situación, estos serán aprobados. Si no, producen desagrado. Esta simpatía, según el autor, aviva la alegría y alivia el dolor. Es posible, además, que aunque no haya correspondencia sentimental, ante un caso extremo nos solidaricemos sentimentalmente, ya que hay ciertos principios o reglas generales de conducta que sirven para no perdernos completamente en el amor propio y justificar todos nuestros actos. De cualquier modo, las emociones de quien realmente están experimentando algo, siempre son mayores que las de los espectadores.
    Conceptos novedosos:
    Me asombra el estudio que Smith hizo de la conducta humana. Me cuesta mucho disentir con él cuando leo lo que escribe. Lo más interesante, en mi opinión, es la forma en la que describe la manera en la que nos comportamos sin dejar nunca, y en ningún momento, nuestro egoísmo a un lado. Además, el concepto de simpatía me pareció muy interesante: es el vínculo entre las emociones que una persona experimenta y lo que sienten quienes están fuera de ella acerca de la misma situación, y esto se puede aplicar para todas las situaciones de la vida.
    Preguntas al autor:
    1- ¿Cree que hay excepciones en cuanto a lo que respecta la actitud egoísta? Es decir, ¿existe la actitud desinteresada?
    2- En los casos donde no hay correspondencia sentimental, ¿qué es lo que produce el rechazo hacia los sentimientos del otro? ¿Por qué no indiferencia?
    3- En cuanto a la relación que el texto podría tener con el comportamiento económico de la sociedad, ¿qué aspectos de la conducta humana se ven reflejados en el mercado?

  21. Sinopsis:

    En el fragmento analizado del texto “Teoría de los Sentimientos Morales”, Adam Smith nos muestra otra cara respecto de su popular obra “la riquezas de las naciones”. El autor nos presenta un estudio sobre las conductas de la interacción humana, centrando su atención en el concepto de “simpatía”.
    Desde el enfoque de Smith dicha idea se relaciona con el modo en que los seres humanos pueden compartir y hacer propias las sensaciones y pasiones de otros individuos.
    Del mismo modo, se establecen las condiciones y los distintas formas en que pueden presentarse estas conexiones y se ejerce una valoración sobre la “Virtud” de los hombres en su desarrollo, una noción muy importante en el antiguo imperio Romano y en la evolución histórica de los siglos posteriores.

    Concepto destacado:

    El concepto de “simpatía” presentado por el autor me pareció muy interesante y poco habitual desde el terreno económico. Sobre todo porque este tipo de relaciones que se construyen entre los individuos nos pueden ayudar a formar una idea de las pasiones que hay en juego, y de las las cuales los hombres no se pueden desligar, al establecer relaciones comerciales de mercado.
    Si bien en el pasaje analizado aún no se construyen demasiados lazos con la disciplina económica, podemos empezar a pensar como dichas conductas pueden apartar al “Homo Economicus” de sus objetivos de maximización y de la “Razón” como única conductora de sus acciones.

    Preguntas:

    1- ¿Es posible que este tipo de análisis sobre la sensibilidad de los individuos pueda ayudarnos a elaborar principios más precisos sobre el modo en los individuos forman sus expectativas?

    2- Bajo distintos contextos y estructuras económicas ¿Es posible establecer este tipo relaciones de las pasiones humanas como conceptos dados, independientes de dicha realidad?

    3- ¿Hasta qué punto las teorías económicas vigentes en su época tienen este cuenta este tipo de conceptos sociales y psicológicos?

  22. Analizados ambos textos, “La Teoría de los Sentimientos Morales” y la “Riqueza de las Naciones “ de Adam Smith, considero que este autor sí tiene contradicciones en su teoría en cuanto a su visión general de cómo funciona la economía dentro de una sociedad civilizada.

    En el primer texto, hace referencia a que “la naturaleza del hombre es tener lástima o compasión ante la miseria ajena. “De esta manera, el hombre se interesa por la suerte de los otros, lo cual se ve plasmado en la empatía que le genera la situación del otro, ya sea felicitando los logros que obtuvo la otra persona como conteniendo a éste en una situación de aflicción.

    Sin embargo, esta supuesta “empatía” del ser humano, se contradice totalmente con el egoísmo del hombre dentro del mercado: se habla de un individuo que es maximador de utilidades. En el texto de “la Riqueza de las Naciones” habla de que el individuo que necesita del otro (como consecuencia de la división del trabajo) no puede obtener los bienes de la benevolencia del otro; sino que conseguirá los bienes “interesando en su favor el egoísmo de los otros y haciéndoles ver que es ventajoso para ellos hacer lo que les pide. Quien propone a otro un trato le está haciendo una de esas proposiciones. Dame lo que necesito y tendrás lo que deseas, es el sentido de cualquier clase de oferta. y así obtenemos de los demás la mayor parte de los servicios que necesitamos.” En resumen, la única manera posible de obtener bienes en una economía es la consideración del otro individuo en su propio interés. En otras palabras, Adam Smith sostiene que “no invocamos sus sentimientos humanitarios sino su egoísmo; ni les hablamos de nuestras necesidades, sino de sus ventajas.”

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