Sobre la provisión privada y voluntaria de bienes públicos. Hubo faros y se vienen las boyas y balizas

Es más que conocida ya la discusión sobre los bienes públicos y el ejemplo de los faros como el de un tipo de servicio que no podría ser provisto privadamente debido a que no se puede excluir a quienes no pagan y que el consumo de unos no reduce el de otros. Estaré presentando un paper en el próximo Congreso de Economía Austriaca de Rosario sobre este tema en relación a boyas y balizas: http://escuelaaustriaca.org/esp/inicio_esp.php

Va algo introductorio sobre el tema del cap. 7 del libro:

Faro

Comenta Coase una historia de notable espíritu emprendedor, relacionada con el famoso faro de Eddystone, en un peñasco de rocas a 20 kilómetros de Plymouth. El Almirantazgo británico recibió un pedido para construir un faro pero Trinity House consideró que era imposible, pero en 1692 un emprendedor, Walter Whitfield hizo un acuerdo con Trinity House por el que se comprometía a construirlo compartiendo las ganancias. Nunca llegó a construirlo, pero sus derechos fueron transferidos a Henry Winstanley quien negoció un mejor trato: recibiría todas las ganancias en los primeros cinco años y luego los repartiría por igual con Trinity House por 50 años. Construyó una torre primero y luego la reemplazó por otra finalizada en 1699 pero una gran tormenta en 1703 lo destruyó y se cobró las vidas de Winstanley y algunos de sus trabajadores. Dice Coase (p. 364): “Si la construcción de faros hubiera quedado solamente en manos de hombres motivados por el interés público, Eddystone hubiera permanecido sin faro por largo tiempo. Pero la perspectiva de ganancias privadas asomó nuevamente su horrible cara”.

Otros dos emprendedores, Lovett y Rudyerd decidieron construirlo de nuevo, y el acuerdo fue en mejores términos: una concesión por 99 años con una renta anual de 100 libras y el cien por cien de las ganancias para los constructores. El nuevo faro se completó en 1709 y operó hasta 1755 cuando fue destruido por un incendio. La concesión, que tenía todavía unos 50 años por delante, había pasado a otras manos y los nuevos propietarios decidieron construirlo de nuevo para lo que contrataron al mejor ingeniero de esos tiempos, John Smeaton, quien completó una nueva estructura de piedra en 1759 operando hasta 1882, cuando fue reemplazado por una nueva estructura por Trinity House.

Según Coase un informe del Comité de faros de 1834 reporta la existencia de 42 faros en manos de Trinity House, 3 concesionados por ella a individuos, 7 concesionados por la Corona a individuos particulares, 4 en manos de propietarios bajo distintos permisos, un total de 56 de los cuales 14 estaban en manos privadas bajo distintos acuerdos de propiedad. Trinity House, recelosa de la competencia, y argumentando que bajo su égida los peajes serían más bajos terminó consiguiendo el monopolio de los faros, todos pasaron a su órbita.

En una directa respuesta a Mill, Sidgwick, Pigou y Samuelson, Coase concluye que “… los economistas no deberían utilizar a los faros como un ejemplo de servicio que puede ser provisto solamente por el Estado. Pero este trabajo no intenta resolver la cuestión de cómo debería organizarse y financiarse el servicio de faros. Eso deberá esperar estudios más detallados. Entretanto, los economistas que deseen señalar un servicio como mejor provisto por el Estado deberían utilizar un ejemplo que tenga más fundamento”.

Encontrarlos no será sencillo, sobre todo teniendo en cuenta las objeciones que señala, por ejemplo, Hoppe (1993, p. 5): “Aun el análisis más superficial no dejaría de señalar que utilizar el mencionado criterio de no exclusión, más que presentar una solución sensible, lo pondría a uno en problemas. Si bien a primera vista parece que algunos de los bienes y servicios provistos por el estado califican ciertamente como bienes públicos, por cierto que no resulta obvio cuántos de esos bienes que son provistos por los estados caen bajo la definición de bienes públicos. Ferrocarriles, servicios postales, teléfonos, calles y otros parecen ser bienes cuyo uso puede ser restringido a las personas que los financian y parecen, por lo tanto, ser bienes privados. Y lo mismo parece ser en el caso de ese bien multidimensional llamado ‘seguridad’: todo para lo que podría obtenerse un seguro debería calificar como un bien privado. Sin embargo, esto no es suficiente. De la misma forma en que muchos de los bienes provistos por el estado parecen ser bienes privados, muchos bienes producidos privadamente parecen caer en la categoría de bienes públicos. Claramente, mis vecinos se beneficiarían de mi prolijo jardín de rosas – disfrutarían la vista del mismo sin tener que ayudarme con él. Lo mismo sucede con todo tipo de mejoras que podría realizar en mi propiedad las que mejorarían también el valor de las propiedades vecinas. Aun aquellos que no ponen dinero en su sombrero se benefician de la actuación de un músico callejero. Aquellos pasajeros en el ómnibus que no me ayudaron a comprarlo se benefician de mi desodorante. Y todo el que alguna vez se encuentre conmigo se beneficiaría de mis esfuerzos, realizados sin su apoyo financiero, de convertirme en la persona más sociable. Ahora bien, ¿tienen todos estos bienes –jardines de flores, mejoras en las propiedades, música en la calle, desodorantes, mejoras personales- siendo que claramente parecen poseer las características de bienes públicos, que ser provistos por el estado o con asistencia del mismo?”

21 pensamientos en “Sobre la provisión privada y voluntaria de bienes públicos. Hubo faros y se vienen las boyas y balizas

  1. Pienso que todo lo que se financia con tasas, o sea que se cobra en función del servicio prestado y recibido, cae en la categoría de bienes privados o susceptibles de ser prestados por la empresa privada.

    Los bienes que producen su impacto de modo generalizado, que obedecen su reconocimiento y deseabilidad a valores comunitarios y generalmente compartidos, como la defensa nacional, deberían ser prestados por el sector público.

    Los bienes generalmente considerados como intrínsecamente públicos pero cuyo impacto es individualizable, cuyo beneficio es más cercano a los sujetos económicos o está con mayor proximidad vinculado a los mismos, como los de justicia y policía del vecindario o de carreteras, pueden ser prestados con propiedad por medio de mecanisnos privados.

  2. El problema de los bienes públicos es que al no poderse restringir su uso se benefician personas que no pagan por él, apareciendo la existencia de los freeriders. Esto impide que el mercado pueda gestionar su uso y justifica que sea el Estado quien lo regule. Todo ello, no significa sin embargo, que todo aquel beneficio hacia un tercero, o todo servicio brindado en el cual no puede excluir a quien no pagó deba ser un servicio brindado por el Estado. Principalmente, porque no todos consideramos beneficios a las externalidades producidas, pues mientras a uno puede resultarle agradable el prolijo jardín de rosas, o la música del artista callejero, a otro puede sino, parecerle una externalidad negativa: encontrando aqui el conocido ejemplo del vecino que le tira la basura en la vereda, por lo cual creeriamos que es una externalidad negativa, cuando en realidad éste se ve beneficiado, ya que se dedica al reciclaje.
    Por otro lado, aunque concertáramos cuales son los bienes que benefician, no todos son necesarios en igual medida, por lo que el Estado se encargará de aquellos que son mas importantes, debiendo estar justificado para que el Estado intervenga e intente regularlos, y además busque maximizar el beneficio total.
    Hay que tener en cuenta también que la falta de precio del beneficio dificulta la realización de un estudio de coste-beneficio para ver si la inversión que el Estado quiere acometer está justificada.
    Con todo esto quiero decir que no todos los bienes que poseen características de bienes públicos deben ser brindados o asistidos por el Estado. No todos los bienes otorgan beneficios a la sociedad, ni todos justifican la inversión a realizar por parte del Estado.

  3. OMMA
    Economía e Instituciones
    Alumno: Miguel Ángel Guevara
    Profesor. Martín Krause
    Resumen de la lectura del documento: Capítulo 7. Soluciones institucionales
    En este capítulo del libro El Foro y El Bazar se ha tratado el tema correspondiente a las soluciones institucionales, teorema de Coase, externalidades, entre otros. En cuanto al Teorema de Coase, éste presenta una vía alternativa a la tesis de Pigou. Coase considera que no es la mejor opción aumentar los impuestos a las externalidades negativas y subsidiar a las positivas, ya que no se obtiene la máxima eficiencia, afirma, en cambio, que con bajos costos de transacción o en ausencia de los mismos las partes llegarían a concretar acuerdos satisfactorios. En cuanto a la provisión de bienes públicos es un tema polémico que divide las opiniones de los especialistas, es difícil delimitar lo que son bienes públicos de los privados e inclusive si los primeros son realmente una categoría especial que sólo puede proveer el Estado
    Aspectos importantes
    Me parece muy importante el planteamiento de Coase, en el cual centra su Teorema, de que al delimitar claramente los derechos de propiedad se reducirían los efectos de las externalidades negativas. O sea, las soluciones serían voluntarias. Igualmente, me resulta interesante el tratamiento de asentamientos informales y como se desarrollan los intercambios y esquemas de protección de la propiedad acudiendo a las autoridades para consolidar sus derechos precarios.
    Preguntas

    1. Coase asigna una importancia relevante a las instituciones en cuanto al reconocimiento de los derechos de propiedad y reducción del costo de las transacciones. ¿Significa que el Estado tendrá el rol permanente de vigilar y administrar que se cumplan y mantengan dichas normas para el funcionamiento eficiente de la economía?
    2. En Venezuela el gobierno populista construye viviendas y distribuye parcelas expropiadas, las asigna pero sin otorgar la propiedad, creándose un mercado informal donde hay compra venta sin traspaso de propiedad ¿Pueden ser estos mercados informales una alternativa a las regulaciones estatales?
    3. ¿Son los bienes públicos una invención de los estados populistas para mantener una cuota importante de poder y manipular a los votantes, o realmente estamos condenados a convivir con los monopolios de algunos servicios estatales?

  4. 1. Resumen
    Dado que la competencia es imperfecta, tanto el mercado libre como la función pública pueden presentar fallos en la asignación óptima de recursos. La eliminación de las barreras de entrada a nuevos competidores o la negociación voluntaria entre las partes para resolver las externalidades negativas, resolverían supuestos fallos de mercado sin intervención estatal. Además, la provisión de bienes públicos no siempre es resuelta eficientemente por el Estado.
    Por otro lado, el correcto funcionamiento de la justicia, tanto en su función de control a las actuaciones de los gobernantes como en su papel de garante de la defensa de los derechos de los gobernados, serían ejemplos de actuaciones para resolver los fallos ocasionados por el poder político.
    La calidad institucional de una sociedad se mide mediante por el aporte de ambos tipos de instituciones, públicas y privadas.

    2. Conceptos relevantes (a mi juicio)
    El Teorema de Coase explicado mediante el ejemplo del panadero y el médico: independientemente del derecho, la solución depende de quién valora más el recurso. Sin embargo, si el coste es muy elevado, se impone la solución legal: partiendo del análisis del beneficio obtenido frente al coste asumido, es posible una doble interpretación de la solución (negociación voluntaria o decisión judicial).
    Los ejemplos de los barrios informales (favelas, villas, ranchitos, etc), donde las soluciones voluntarias para resolver externalidades negativas se producen allí donde no llega la justicia formal. En algunos casos, es necesario acudir a organizaciones informales para que administren justicia (propiedad, crimen), haciéndolo en un entorno competitivo.
    Los barrios privados como ejemplo de solución a la tragedia de los comunes, sirviendo como modelo de bienes públicos (calle, alumbrado, seguridad, etc) provistos por el mercado.
    Relación entre las normas constitucionales y el crecimiento económico: a mayor independencia judicial, menor tamaño del Estado.
    El concepto de gobernabilidad unido al de calidad institucional.

    3. Preguntas
    a) ¿No es una contradicción considerar que los barrios informales presentan algunas características institucionales, tales como la existencia de derechos de propiedad o la administración de justicia? Al fin y al cabo, la mafia también puede conseguir unos resultados muy parecidos.
    b) Según los estudios comentados en el texto, cuanto menor es el tamaño del Estado, mayor es su calidad institucional: ¿es siempre recomendable la descentralización? ¿No parece que el Estado necesita un tamaño mínimo para poder garantizar cierta estabilidad a sus ciudadanos?
    c) ¿Es el dinero un bien red? ¿Se cumple la ley de rendimientos marginales decrecientes para el dinero siempre? Me refiero al oro, no al papel moneda inconvertible.

  5. Alumno: Artur Nadal
    Economía e Instituciones – profesor Martín Krause

    RESUMEN

    Las soluciones a las fallas de mercado pueden intentar resolverse de diferentes formas, parte mediante alternativas institucionales o mejorando la competencia, es decir, el mercado. Las externalidades derivadas de los derechos de propiedad, según Coase, pueden ser internalizadas no en función del derecho sino de la eficiencia del resultado, lo cual no tiene en cuenta el carácter subjetivo de las decisiones. Desde el punto de vista de Hayek, las soluciones responden al orden espontáneo (justicia y derechos de propiedad en barrios).
    En lo referente a la provisión de bienes públicos, no siempre el Estado es el más eficiente y las asociaciones y condominios es un ejemplo de eficiencia en la gestión y mantenimiento de bienes comunes en barrios y urbanizaciones privadas. Así también el sector privado puede perfectamente realizar inversiones en infraestructuras, como carreteras y autopistas, evitando que los burócratas realicen inversiones improductivas socialmente incentivados por el voto a corto plazo.
    Las soluciones a la asimetría informativa no necesariamente brotan del Estado sino que el “orden espontáneo informativo” de la sociedad aporta resultados válidos: garantías, asociaciones de consumidores, internet, intermediarios, franquicias, reputación profesional y revistas especialidades son los medios.

    TEMAS RELEVANTES

    Es importante la capacidad de resolución de problemas derivados del uso de la propiedad comunal (espacios públicos) mediante el “orden espontáneo” que deriva en asociaciones y condominios. Esta forma voluntaria de administrar barrios o urbanizaciones conlleva incentivos y responsabilidad de los usuarios. Otro factor importante es la cercanía en la toma de decisiones de estas agrupaciones ya que la propiedad y cercanía de la propiedad común implica ejercitar la responsabilidad .
    En segundo lugar la provisión de bienes públicos de manera voluntaria o bien ofertados por la iniciativa privada condicionan una mejora inmediata ya que las inversiones o gestión de los bienes se realiza en función de la demanda de la sociedad y del uso, lo cual favorece la satisfacción de las preferencias de un mayor número de personas.

    PREGUNTAS

    Viendo que en muchos casos la gestión de barrios privados y urbanizaciones es mucho más eficaz cuando está realizada por agrupaciones voluntarias de copropietarios, ¿Cómo es posible que la tendencia a la supervisión y gestión de estos espacios sea realizada por administraciones públicas con la aquiescencia generalizada de sus usuarios?

    Si el orden espontáneo es útil para dirimir problemas derivados de externalidades y gran parte de los bienes públicos pueden ser provisionados por la iniciativa privada, ¿cuál sería la función del Estado?

    La provisión privada de bienes públicos, en los casos que exista capacidad de exclusión, como en autopistas o carreteras de peaje (“pago por uso”), ¿No sería ésta una forma mucho más coherente y justa de gestión al no castigar fiscalmente al ciudadano que no utiliza dicho servicio o bien público? ¿Por qué estas propuestas políticas de privatización despiertan tanta animadversión entre la ciudadanía?

  6. Resumen:

    En el capítulo dedicado a las soluciones institucionales se analizan las diferentes alternativas a las externalidades a través de la asignación de derechos de propiedad y otras soluciones que provee el libre mercado allí donde el Estado no aparece o, simplemente, falla. La iniciativa privada y voluntaria puede resultar más eficiente asignando recursos y satisfaciendo las necesidades de la gente gracias a los mecanismos de mercado que son imposibles en la planificación pública.

    Temas a resaltar:

    La cantidad de regulación institucional no estatal que convive en nuestras sociedades sin que nos demos cuenta como las regulaciones deportivas, barrios privados, etc.

    La importancia del derecho de la propiedad en la vivienda para terminar con la extrema pobreza en los casos en los que se asignaron tras regímenes socialistas. Algo parecido ocurre con los alquileres públicos que son descuidados por sus inquilinos mientras que las viviendas de protección pública en propiedad tienden a ser mejor cuidadas por sus propietarios de sectores igualmente pobres de la sociedad.

    La rapidez con la que la iniciativa privada es capaz de cubrir las necesidades que el Estado desatiende. Además de las mencionadas en el libro pienso en los casos de patrullas ciudadanas en aquellos barrios donde la inseguridad crece pese a los servicios de seguridad públicos.

    Preguntas:

    ¿No cometemos un error al denominar como servicios públicos a aquellos que provee el Estado? Igual de públicos son, por ejemplo, los servicios de un bar pero se diferencian en su propiedad.

    ¿Puede una sociedad acostumbrado que ciertos servicios que eran provistos por el Estado de forma “gratuita” pasen a tener un precio directo en lugar de ese precio difuso que suponen los impuestos?

  7. Resume Capitulo 7
    Las accion del individuo es la base que mueve la actividad del mercado, cuanto menor sea el costo de transaccion mejor para el individuo pero es necesario tener en cuenta que los costos son subjetivos e inherentes al individuo. Al evolucionar una sociedad y como metodo de control a la hora de unirse en una sociedad se van llegando a acuerdos que evolucionan en normas/ politicas que pueden interferir con la evolucion de un mercado libre. La institucion mas importante en una sociedad es la de la propriedad privada. Su definicion es de suma importancia, luego viene su delimitacion. Si el mercado es intervenido por bienintencionadas que sean las politicas, siempre habra un costo para alguien en esa sociedad. Se podrian dar soluciones voluntarias, sin embargo para que tales soluciones funciones es necesario tener un marco de instituciones claras y solidas.

    Preguntas:
    1. “resultado de tradiccion de pautas de contucta, transmitidas por un proceso ciego implica absorpcion cultural” En un mundo globalizado estas pautas pueden entrar en conflicto o se asume que estas pautas son universales? Se puede argumentar subjetividad en las pautas?
    2.En el caso de los barrios en latino america pre narcotrafico- se da un inherente poder coercitivo que da autoridad al lider o grupo de lideres que negocian o deciden en una disputa, como se decide los parametros de ese liderazgo teniendo en cuenta que estos barrios son “no mans land”?

  8. “…dos categorías de bienes: bienes ordinarios de consumo privado…, los que pueden ser divididos entre distintos individuos…; y bienes de consumo colectivo que todos disfrutan en común en el sentido de que el consumo de ese bien por cada individuo no lleva a substracciones del consumo de ese bien por parte de ningún otro individuo” (Samuelson, 1954).
    Dicho lo anterior, verificamos dos características esenciales de los bienes públicos:
    No rivalidad en el consumo y no exclusión.
    Cuando hablamos de la provisión de bienes públicos, se llega a la casi inmediata respuesta, de que deben ser provistos por el Estado. Sin embargo, esto no es así; en la práctica, el Estado provee tanto bienes públicos, como privados; a su vez, los bienes públicos son muchas veces provistos por el mercado, ejemplo: televisión abierta, radio, etc.
    En definitiva, entonces, antes de cargar al Estado con la provisión de todo tipo de bienes y servicios, porque presentan las condiciones de no exclusión y no rivalidad, hay que verificar si no hay soluciones voluntarias, que permitan obtenerlos.
    Las acciones comunitarias, son una solución para la provisión de bienes públicos.
    El conjunto de soluciones voluntarias y políticas públicas determina la calidad institucional de nuestros países, y cuanto mayor es esta calidad, mayores serán las oportunidades para que las personas alcancen los objetivos que deseen.

  9. Coase plantea la posibilidad de provisión privada de los faros, se opone claramente a las posiciones de Samuelson y Mills que definen al faro como un bien necesariamente público que debe ser provisto únicamente por el Estado.
    El autor demuestra con hechos históricos como los faros no deben ser usados como ejemplos de bienes que solo pueden ser provistos por el gobierno y que el debate sobre la mejor forma de provisión de este servicio aun no concluyó. Así expone de qué manera los faros en Gran Bretaña eran construidos y administrados por privados que los financiaban con tasas pagadas por los usuarios de los puertos, consiguiendo de cierta forma la exclusión de muchos usuarios. Lo dicho plantea el interrogante de si la construcción de faros podría ser mejor suministrada por la empresa privada o proveída por el Estado.
    Un segundo interrogante es el de sí el progreso de la tecnología ofrece una posibilidad aún mayor para la provisión por parte del sector privado. En el ejemplo del faro, el actual progreso tecnológico, tal como la guía del señalamiento electrónico global basado en satélites (GPS) combinada con la encriptación, vuelven más excluibles los servicios de señalamiento electro-magnéticos, y de esa manera los predispone mejor para el suministro y el financiamiento privado, haciendo anticuado e innecesario el uso del faro.
    Al igual que los faros las boyas tienen todas las características de un “bien público”: no exclusión y no rivalidad en el consumo. Cualquier barco puede pasar por allí y beneficiarse sin tener que pagar, puede ser un free rider (de los esfuerzos de los demás) y no hay forma de impedirle que se guíe por esas boyas. Sin embargo es provisto en forma voluntaria como consecuencia de la inacción del Estado, es decir, las personas tienden por medio de la cooperación a suplir ellos mismos el problema. En este caso los clubes náuticos ante esta situación vieron que era más beneficioso para ellos organizarse para financiar estas boyas, evitando así los riesgos de una abandonada señalización (existe incentivo a cooperar).
    El articulo nos demuestra que si bien la teoría de los bienes públicos describe correctamente las características de esos tipos de bienes y servicios, la provisión estatal de bienes públicos no es la única alternativa posible, pudiendo ser también provistos por agentes privados, y por ello Coase obliga a revisar toda la teoría tradicional sobre este tema.

  10. Como hemos visto en este articulo, no podemos considerar que ciertos bienes en si mismos sean públicos. Debido a que como hemos visto, muchos de ellos han de ser producidos por privados. Ello nos demuestra que aun existiendo “free riders” hay personas que deciden involucrarse y generar de manera privada estos bienes o servicios.
    Resulta interesante destacar esto, ya que, el “típico ejemplo” de los faros como bien publico hoy en día ya no es así. Es por ello que no podemos determinar que existe una determinada categoría especifica de bienes públicos, ni tampoco una que sea sobre bienes privados. En la actualidad muchos ejemplos que tomábamos como bienes públicos, hoy en día son privados y viceversa.

  11. Estoy de acuerdo con la directa respuesta de Coase donde concluye que los economistas que deseen señalar un servicio mejor provisto por el estado deberían utilizar un ejemplo con mas fundamentos. Porque considero que el estado es un monopolio en un territorio y un monopolio es considerado ineficiente al no generar competencia, los recursos no se mueven y la sociedad se estanca porque se crean negativas tanto en la política como en la economía. Lo que necesitamos entonces son limitaciones al oportunismo político con esto podemos establecer trabas y limites a las conductas negativas del estado.Estas conductas son por ejemplo el aumento a los impuestos de bienes públicos que solo pagan unos y otros se benefician creando freeriders donde esto es solo una estrategia para privilegiados generando solo política.Lo que deberíamos hacer es bajar impuestos para así poder recaudar mas y así también evitaremos crear informalismo. se tendría que controlar y justificar el gasto publico,no se tiene que gastar mas de lo que se recauda.
    Coase hace hincapié con gran importancia a las instituciones en cuanto a los derechos individuales,derechos de propiedad privada para obtener descentralización y así poder reducir costos de transacción.Esto significa que el estado tendrá un papel fundamental,el de regular, administrar y vigilar para poder obtener una economía mas eficiente. También es importante resaltar la eliminación de privilegios a quienes realizan la política y al estado mismo es importante al igual que la reducción de las regulaciones que generan incentivos para lobby.Porque a mi entender considero que cuando hay privilegios perdemos individualidad y perder individualidad significa también perdemos libertad.

  12. En mi opinión, la idea expuesta (en el post al inicio del presente) acerca de la dificultad de calificar a los bienes como públicos o privados (en razón de que muchas veces los bienes provistos por el Estado podrían entrar en la categoría de bienes privados y en sentido contrario, muchos bienes producidos privadamente parecerían ser bienes públicos) puede ser relacionada con la existencia del ser humano como hombre “egoísta” que persiguiendo siempre su propio bienestar, en el caso de poder obtener un bien sin pagar por el mismo, lo hará, dando entonces lugar al fenómeno de los “free riders”. Sin embargo, entendiendo que en este fenómeno se dan simultáneamente: el efecto de “la no exclusión” (como característica propia de los bienes públicos) y asimismo que una persona pueda obtener los efectos/beneficios de un bien sin realizar aporte alguno por ellos, vale aclarar que ellos no permiten calificar al bien como público en tanto a mi parecer, no se trata de bienes que deben ser provistos por el Estado (toda vez que no serían necesidades públicas que ameriten la realización de un gasto público) sino que por el contrario, creo yo: el Estado debería arbitrar los medios para evitar el fenómeno antes mencionado generando incentivos para que la gente quiera adquirir los productos por sí y no aprovechándose de otros.

  13. No hay discusión al respecto sobre la existencia de dos tipos de bienes: los públicos, por un lado, que se caracterizan por la no exclusión y por la no rivalidad en el consumo; los privados, por el otro, que son aquellos en donde se puede excluir al que no paga y en donde el consumo por parte de alguien, no permite el consumo de otro. Los bienes públicos, tienen la consecuencia negativa de engendrar free riders (sujetos que se benefician del uso de un bien sin pagar por ello, conllevando a la depredación del recurso). Es por ello, que se entiende que debe intervenir el Estado para regular dicha situación. Pero esto no significa que él se limite únicamente a la provisión de este tipo de bienes, ya que también proporciona recursos privados. Ni tampoco que toda ventaja obtenida del uso de un bien, en donde no se abonó dinero por ese uso y en donde no es posible la exclusión en la utilización del mismo, implique que deba ser prestado por el Estado. Aquí entran en juego las valoraciones y ya sabemos que son subjetivas: lo que para uno es agradable, puede no serlo para el otro y viceversa. Si por ejemplo, yo coloco rosas en el frente de mi casa y eso eleva el nivel atractivo del barrio y por ende el de las viviendas cercanas (que gozarían de una externalidad positiva sin tener que pagar por ello), puede suceder que esas flores atraigan a insectos como abejas y mi vecina que es alérgica a ellas se vea perjudicada (externalidad negativa).
    Con todo esto pretendo aclarar que no todos los bienes que se asemejan a un bien público tienen que ser aportados por el Estado. A lo largo de los años, las cosas se han ido modificando y no hay una fórmula matemática que nos permita determinar cuándo un recurso es público y cuando es privado. Muchos bienes públicos se han convertido, hoy en día, en bienes privados. En el capítulo II, al hablar de bienes públicos, se mencionó un ejemplo del servicio que brindan los bomberos, cuestionándose dos cosas: -si por momentos es rival (cuando están apagando un incendio) y en otros no (cuando están en la estación sin hacer nada); -¿quién debería prever el bien o servicio?: ¿el mercado o el propio Estado?

  14. Como en toda distinción, evidentemente existen casos que son claros, y existen determinados bienes y servicios que quedan en una zona gris, de forma que al final nos encontraremos con que dependiendo donde pongamos la línea divisoria, un bien será público o privado. Los ejemplos de estas situaciones están básicamente en la educación y en general con los mecanismos de protección social como pensiones y sanidad.
    Por tanto hay determinados servicios que pueden ser considerados tanto como públicos como privados, ya que si bien en su esencia son completamente privados, la cultura del país impone que sean considerados públicos, como se ve por ejemplo en España donde vemos la sanidad como algo universal, algo como el aire, que no puede ni debe escasear, de tal forma que en este sentido se ha convertido en un bien público, de forma que la sanidad privada tendrá que ofrecer algo distinto a cobertura sanitaria, por ejemplo la rapidez.

  15. Teniendo en cuenta la división entre bienes privados y públicos y siendo estos últimos los que se caracterizan por la no exclusión y no rivalidad en el consumo, surge el interrogante de cuál es el límite y quien debe encargarse de proveerlos. El faro, es un típico ejemplo que suele utilizarse de bien público, pero en este post se ve como en alguna época fue impulsada la construcción por parte de privados y me pregunto si en la actualidad no habría forma de que sigan siendo privados. Con el desarrollo que poseen hoy en día las telecomunicaciones creo que habría formas de tener faros privados y mediante comunicaciones informar cuando un barco que pague por el uso del faro necesite de la iluminación y sino que el faro mantenga su luz apagada. Podría buscarse alguna forma de hacer pagar algún tipo de peaje por el uso o una cuota mensual. De todas formas también puede ser un bien provisto por el estado de la forma en que viene haciéndose, debe recordarse que el estado es quien mediante impuestos realiza una recaudación y debe hacer las inversiones en los sectores que crea que más lo necesitan, pero no debe olvidarse que al ser los recursos escasos se debe dar prioridad a unos sobre otros, logrando que no puedan satisfacerse todos los sectores a la vez ni con la misma intensidad.
    Pero no es necesario que el estado asista o provea completamente la totalidad de los bienes públicos, siendo que hay cuestiones como las mencionadas en el post, donde el que se beneficia por ejemplo por tener una casa más arreglada es el propietario de la misma y solo genera una externalidad positiva a sus vecinos pero no les implica ni perdidas ni ganancias y esto es algo que se produce por la propiedad privada de los bienes, donde el propietario se hace cargo de los costos en las mejoras o en los deterioros que sufra su bien por su descuido.

  16. Según entiendo no todo bien que es provisto por el Estado tiene que ser denominado bien público, ya que por ejemplo: el Estado otorga a TODOS los jubilados una tarjeta que se llama “Argenta”, es un bien cuyo beneficios pueden usarlo todos los jubilados pero que a su vez excluye al que no paga, (porque se tendrá que pagar como todo crédito) así presenta la particularidad de contener una de las características de un bien privado que es la exclusión.
    Pero en el caso en cuestión, se trata de los faros que parecen tener la característica de un bien público que es la no exclusión y la no rivalidad en el consumo, pero como vimos en la historia la mayoría de los casos fueron provisto de forma privada por Trinity House por ejemplo.
    Ahora bien considero que es una de las mejores alternativas que sea provisto de forma privada ya que esto incentiva al cuidado, porque como nos explica Garret Hardin la propiedad común (ósea los bienes públicos que son, de todos, pero a su vez, no son de nadie) se vería arruinada “… en un mundo de riqueza material limitada y deseos ilimitados termina inevitablemente en la ruina”, es por eso que me parece la mejor opción de que los faros sean provisto de forma privada ya que incentivaría al cuidado y manteamiento de estas.
    A su vez esto se relaciona con el dilema del prisionero, ya que si el faro es un bien público, todos estaríamos motivados a traicionar ósea a beneficiarnos del faro sin ninguna motivación a cooperar, es decir sin ningún inventivo en el mantenimiento y cuidado produciéndose el deterioro como suele suceder con las balizas y las boyas por ejemplo.
    Es por esto que me parece una mejor opción que estos bienes sean provisto como bienes privados y no públicos.

  17. En este caso habría que analizar la existencia o no de un “dictador benevolente”. Es decir, un gobernante que persigue el bien común, para que todos se beneficien del uso del faro y pueda ser parte de un bien común. Pero, por un lado, un gobernante en una democracia se elige por intermedio de la votación. Por lo tanto, ¿cómo hacer para satisfacer el bien común al existir infinitas diferencias entre las preferencias individuales a la hora de votar? ¿El faro sería un bien común? ¿Cuál sería el bien común en ese caso? Por otro lado, al hacer la comparación entre la economía y la política, encontramos que los gobernantes son como los consumidores, es decir, persigue su propio interés y no el de sus gobernados. Estamos a merced de lo que el gobernante crea un bien común necesario o no, y hacerlo y mantenerlo o no. Esto es lo que nos muestra este artículo, en donde claramente hay que “dividir” preferencias a cambio de una remuneración a los privados. Por intermedio de un canon, le implementamos la preferencia a un privado de que mantenga el faro. Claramente el único interés que va a tener el individuo es el propio y va a intentar conservar esa fuente de ingreso, con un efecto secundario que es favorecer al resto de la sociedad en la no exclusion del uso del faro y la no rivalidad en su consumo. Ergo, el privado va a construir un bien común y a mantenerlo en pos de la comunidad, aunque no con esa motivación original. Equilibrio.

  18. Al leer es te articulo, recuerdo una de las clases que tuvimos sobre el tema de los bienes públicos y los bienes privados, la diferencia radica en que el primero no hay rivalidad en en consumo, el recurso no se agota y todos pueden utilizarlo a la misma vez y algo muy importante es que no es excluyente, en cuanto al segundo, si hay rivalidad en el consumo y ademas es excluyente. También vimos los ejemplos de cada uno de las clases de bienes, y uno de los mas comunes es el ejemplo del bien publico que es el de un Faro.
    Con respecto, a lo que nos cuenta dicho articulo, coincido en que no todo bien que es provisto por el Estado tiene que ser calificado como bien publico, pero a su vez, aunque parezca contradictorio pensarlo y decirlo, es difícil poder distinguir los bienes públicos que no sean provisto por el Estado.

  19. En base al artículo y a lo visto en clase, sabemos que hay dos tipos de bienes. Los públicos tienen la particularidad de la no exclusión y la no rivalidad. Los privados, por otro lado, tienen como característica la exclusión y la rivalidad, es decir, se puede excluir al que no paga y si una persona utiliza el bien, otra no puede hacerlo. Por ende, podemos decir que los bienes públicos generan free-riders, es decir, aquellas personas que se benefician por usar un bien por el cual no pagaron.
    Para poder evitar este tipo de situacion, el Estado debe intervenir a través de políticas públicas (sobre todo a largo plazo, ya que los políticos realizan aquellas que son a corto plazo porque es lo que dura su mandato y lo que los beneficia a ellos solamente).
    Por otro lado, no todos los bienes que proporciona el Estado son públicos. Como bien dice el artículo, hay bienes privados que son suministrados por Este, como el ferrocarril, teléfono, correo, etc.
    Y también sucede lo contrario. Hay bienes públicos que son proporcionados por personas privadas. Un ejemplo claro que vimos en clase fue el de una mujer que se pone un perfume francés y sube al colectivo. Los demás pasajeros se benefician con el aroma y no hay pagado un centavo para disfrutarlo.

  20. Jaime Juárez Rodríguez:
    Máster de Economía OMMA
    Capítulo 7, El Foro y el Bazar: Soluciones Institucionales.

    Resumen:
    Generalmente se habla de dos mecanismos para determinar cuáles son las preferencias de las personas y para guiar nuestras acciones hacia su satisfacción: el mercado y el Estado; aunque ambos tienen lo que los teóricos denominan “fallas” (en efecto, como se ha venido viendo en el libro, la realidad no es perfecta, y menos si la analizamos desde un “enfoque Nirvana”, en el que comparamos esa realidad –y sus imperfecciones-, con el ideal del Paraíso). No obstante, existen soluciones voluntarias que se desarrollan (o pueden desarrollarse) para resolver esos problemas o resultados “imperfectos” que arroja el “mercado” (para lo cual es necesaria la remoción de las barreras –generalmente burocráticas- a la competencia; dejar que sea la solución negociada la que solucione los problemas de las externalidades negativas, o la “provisión vinculada” de bienes públicos etc…). De igual forma, existen estructuras de gobernabilidad (división de poderes, buen funcionamiento de la justicia, vigencia del derecho, control de actos de gobierno, participación democrática etc…) que permiten resolver las “fallas” políticas, o, al menos, minimizar sus errores.

    Temas más relevantes:
    – Es muy interesante toda la lista de ejemplos que se exponen en el capítulo, con los que se muestra cómo las soluciones voluntarias, libres de la intervención estatal, aseguran la resolución de problemas que, según algunos teóricos, sólo podrían ser resueltos por el Estado. En todo caso, es esencial tener en cuenta, como también señala el texto, que “si bien es esta una solución voluntaria de las partes, demanda que el mecanismo de gobernabilidad funcione”… Y es que unas condiciones sociales mínimas que garanticen ciertas “estructuras de gobernabilidad” son esenciales incluso en una sociedad completamente anarcocapitalista.

    – Por otra parte, es también muy interesante el debate que se deduce del texto, a la hora de determinar los motivos que deben llevar a permitir o fomentar determinadas acciones, o reconocer determinados derechos: ¿Deben garantizarse los derechos de propiedad por sí mismos, como algo inherente a la dignidad y naturaleza humanas, o por el beneficio que su protección ofrece a los ciudadanos? ¿A la hora de aplicar/imponer/administrar justicia, los jueces deben hacerlo buscando la solución más eficiente, en términos económicos, para el conjunto de la sociedad, o por otras motivaciones más relacionadas con el derecho natural? En ese sentido, es esencial tener en cuenta lo que también señala el texto: “el subjetivismo en las valoraciones y la imposibilidad de hacer comparaciones interpersonales de utilidad tornaría a la decisión de maximizar la riqueza económica en algo complicado”.

    – En línea con lo que acabamos de señalar, también quiero resaltar algo que se deduce del texto, como conclusión a los ejemplos que en él se señalan, y que no siempre recuerdan los políticos y algunos científicos sociales: 1) las personas son los primeros interesados en progresar y mejorar sus condiciones de vida, generalmente cooperando, de forma que, si no siempre se hace, es, normalmente, i) o porque corregir teóricas “fallas de mercado” es demasiado costoso –al menos por ahora- en relación con el beneficio que reporta, dado el statu quo (lo que no quiere decir que no se pueda cambiar) o ii) porque el Estado, de buena o mala fe, establece barreras para impedirlo y 2) si bien es cierto que la motivación cortoplacista y estrictamente pecuniaria tiene importancia, existen otras muchos fines, perseguidos por los individuos, subjetivos, y que no siempre son tenidos en cuenta por esos teóricos y políticos, ya que los mismos no siempre son previsibles y/o evidentes para un tercero observador hasta que se concretan en acción. De ahí que sea tan peligroso que los teóricos o los políticos y burócratas traten de solucionarnos la vida a los ciudadanos como si fuésemos incapaces o porque ellos –teóricos y burócratas- creen saber mejor lo que nos interesa. Un resumen de todo ello se concreta en la afirmación contenida en el texto, y que contradice lo señalado por Samuelson y otros muchos economistas mainstream, según la cual: “la presión de los pares también actúa como un mecanismo de presión para evitar free riders, aún en ausencia de coerción por parte del Estado”. Y es que, como también se señala en el texto, “antes de cargar al Estado con la provisión de todo tipo de bienes y servicios porque presentan las condiciones de no exclusión y no rivalidad, hay que estudiar muy bien si no hay soluciones voluntarias, que permitan obtenerlos”, máxime cuando, como también afirma el autor, “la provisión estatal puede terminar desplazando este tipo de soluciones”, refiriéndose a las voluntarias.

    – Por último, quiero también resaltar lo que se señala al final del texto, y es que “contar con esos arreglos institucionales no es sencillo: influyen en ello cuestiones culturales, históricas, políticas, económicas, pero resulta esencial para generar condiciones de crecimiento y progreso” y es que no existen reglas infalibles de cómo o que rasgos definidos tienen que tener las instituciones para que sus frutos sean óptimos, dado que son muchos los factores que influyen, pero también es cierto que hay una serie de elementos “centrales de la gobernabilidad”, que presentan una “alta calidad institucional”, la cual posibilita el desarrollo económico, el aumento de los ingresos y, en definitiva, la mejora de la calidad de vida.

  21. Resumen UFM:
    I.
    La sociedad funciona bajo un manto de acciones individuales que son coordinadas a través de dos tipos distintos de instituciones: el mercado y el estado. Si bien es cierto que ninguna de ambas es perfecta existen mecanismos que cada una posee para reducir el grado de ineficiencias al momento de la toma de decisiones. El primero se centra en coordinar “a través de la mano invisible” las acciones para dar a luz a un conjunto de objetivos que van siendo llevados a cabo de acuerdo a las preferencias. Por otro lado, el estado por medio de instituciones políticas busca minimizar la ineficiencia pero carece de los mismos controles que el mercado. Sin embargo, el estado debe representar la “voluntad” de los representados por lo que la coordinación a veces es contradictoria.
    II.
    Lo más interesante fue el set de ejemplos que se expuso para mostrar las soluciones privadas a supuestos problemas públicos. Además fue interesante cómo se mostró los problemas inherentes al ámbito público y la imperfección de ambas formas de coordinar en la sociedad.
    III.
    ¿Existe algún beneficio del estado sobre el mercado?
    ¿Que hay de los efectos de las instituciones entre ellas…es decir, no socava una a la otra?
    ¿puede el mercado proveer los mismo bienes y servicios que el estado?

Deja un comentario

Tu dirección de correo electrónico no será publicada. Los campos obligatorios están marcados con *