Ayn Rand, no como filósofa objetivista sino como educadora economista: ¿mejor que Milton Friedman?

En la revista Discourse, James Broughel, quien es senior research fellow en el Mercatus Center de  George Mason University y adjunct professor of law en la Antonin Scalia Law School, reivindica a Ayn Rand, no ya por su filosofía objetivista, sino por su obra educativa en el campo de la economía. En una nota titulada “Ayn Rand and the Persuasive Power of Popular Culture”, comenta:

“Ella no tenía un doctorado. en economía de una institución elegante. Ella no era una estadística. Fue novelista, autora de ficción y filósofa. Más importante aún, era una comunicadora de ideas, particularmente ideas económicas, quizás la única en el siglo pasado que rivaliza con Milton Friedman en sus habilidades.

 

Lo más impresionante del trabajo de Rand fue su capacidad para transmitir mensajes económicos a través de la cultura pop. “La rebelión de Atlas” aparece repetidamente como uno de los libros más influyentes de todos los tiempos, a menudo clasificándose cerca de la Biblia en dichas listas. «The Fountainhead», que es la historia de un arquitecto independiente que no está dispuesto a comprometer su talento y su visión solo para salir adelante, se convirtió en una película de éxito en la década de 1940, una película que aún se mantiene en pie hoy. Ninguna otra película o libro libertario que se me ocurra ha tenido tanto éxito entre una audiencia popular.

Rand reconoció, quizás mejor que nadie de su generación, que para influir profundamente en la política, uno necesita dominar nuestra cultura en general. Al fin y al cabo, los políticos, los que parecen esclavizar a los economistas modernos, son en realidad esclavos de la opinión pública. Y, sin embargo, curiosamente, pocos en la derecha parecen estar siguiendo el ejemplo de Rand. En una entrevista, Rand dijo correctamente sobre su marca de ficción ideológica: «Creo que soy la única que sabe cómo hacerlo correctamente».”

https://www.discoursemagazine.com/ideas/2022/07/13/ayn-rand-and-the-persuasive-power-of-popular-culture/

Primera reunión del club Read to Lead: de Ayn Rand, Filosofia, ¿quién la necesita?

Eduardo Marty organizó, con la Fundación para la Responsabilidad Individual que dirige, la primera jornada del importante club Read to Lead, donde un grupo se reúne luego de haber leído un texto para discutirlo y conversar.

La reunión, en el Jockey Club, fue muy interesante y en su primera sesión discutimos el texto de Ayn Rand, Filosofía: ¿quién la necesita? De allí unos párrafos:

«Si usted no siente nada excepto aburrimiento al leer
las teorías virtualmente ininteligibles de algunos filósofos, tiene mi simpatía más profunda. Pero si las rechaza,
diciendo: “¿por qué debería estudiar esas cosas si sé que
son disparates?”, está equivocado. Son disparates, pero
usted no lo sabe, no mientras acepte las conclusiones
de esos filósofos, mientras adopte las perniciosas frases
engañosas generadas por ellos. Y no lo sabrá mientras
sea incapaz de refutarlos.
Esos disparates se ocupan de lo más crucial, de cuestiones tales como la vida y la muerte, que son esenciales
para la existencia del hombre. En la raíz de cada teoría
filosófica importante hay un tema legítimo, en el sentido
de que hay una necesidad auténtica de la conciencia del
hombre, que algunas teorías luchan por aclarar y otras se
empeñan en confundir y corromper, para impedir que el
hombre alcance la verdad. La batalla de los filósofos es
una batalla por la mente del hombre. Si usted no comprende sus teorías, es vulnerable a lo peor de ellas.
La mejor manera de estudiar filosofía es acercarse a
ella como uno se acerca a una novela policial: siguiendo
cada pista y cada implicancia, para descubrir quién es
un asesino y quién es un héroe. El criterio de detección
se encuentra en dos preguntas: ¿por qué? y ¿cómo? Si
una tesis le parece verdadera, ¿por qué? Si otra tesis le
parece falsa, ¿por qué? Y ¿cómo puede comprobarlo?
Aunque no encontrará inmediatamente todas las respuestas, adquirirá un atributo inestimable: la habilidad
de pensar en términos de cosas esenciales.»

Filosofía: ¿quien la necesita? Ayn Rand señala que el grado de confianza que te tengas tiene que ver con las respuestas que aceptes

Con los alumnos de Ética de la Libertad, UFM, vemos ahora a Ayn Rand y el texto de una de sus conferencias: «Filosofía, ¿quién la necesita?:

La filosofía estudia la naturaleza fundamental de la existencia, del
hombre, y de la relación del hombre a la existencia. Contrariamente a las
ciencias especiales, que tratan sólo de aspectos particulares, la filosofía
trata de aquellos aspectos del universo que tienen que ver con todo lo que
existe. En la esfera de la cognición, las ciencias particulares son los
árboles, pero la filosofía es el suelo sobre el que crece el bosque.
La filosofía no te dirá, por ejemplo, si estás en Nueva York o en Zanzíbar
(aunque te daría los medios para averiguarlo). Pero esto es lo que sí te
dirá: ¿Estás en un universo gobernado por leyes naturales y, por lo tanto,
estable, firme, absoluto – y conocible? ¿O estás en un caos
incomprensible, un reino de milagros inexplicables, un flujo
impredecible e imprevisible, que tu mente es impotente para captar? ¿Las
cosas que ves a tu alrededor, son reales – o son sólo una ilusión? ¿Existen
independientemente de cualquier observador – o son creadas por el
observador? ¿Son el objeto o el sujeto de la consciencia del hombre?
¿Son lo que son – o pueden ser modificadas por un mero acto de tu
consciencia, tal como un deseo?
La naturaleza de tus acciones – y de tu ambición – será diferente, según
el conjunto de respuestas que aceptes. Estas respuestas pertenecen al
ámbito de la metafísica – el estudio de la existencia como tal o, en
palabras de Aristóteles, del «ser cual ser» –, la rama básica de la filosofía.
Sean cuales sean las conclusiones a que llegues, te verás obligado a
responder a otra pregunta corolaria: ¿Cómo lo sé? Dado que el hombre
no es omnisciente ni infalible, tienes que descubrir qué puedes considerar
conocimiento y cómo puedes demostrar la validez de tus conclusiones.
¿El hombre adquiere conocimiento mediante un proceso de razón – o por
revelación instantánea de un poder sobrenatural? ¿Es la razón una
facultad que identifica e integra el material provisto por los sentidos del
hombre – o se alimenta de ideas innatas, implantadas en la mente del
hombre antes de nacer? ¿Es la razón competente para percibir la realidad
– o posee el hombre alguna otra facultad cognitiva superior a la razón?
¿Puede el hombre llegar a tener certeza – o está condenado a la duda
perpetua?
El grado de confianza en ti mismo – y de tu éxito – será diferente según
el conjunto de respuestas que aceptes. Estas respuestas pertenecen al
ámbito de la epistemología, la teoría del conocimiento, que estudia los
medios de conocimiento del hombre.