Hayek teorizó sobre la competencia de monedas privadas y pocas décadas después el bitcoin y las criptomonedas lo confirman

Con los alumnos de la materia Proceso Económico II vemos la propuesta de Hayek sobre la banca libre y la competencia de monedas y luego el desarrollo del Bitcoin que parece conformarse a tales ideas. Aunque vemos otros textos, en su libro “Desnacionalización del dinero” Hayek trata el tema de la política monetaria y realiza una propuesta de “competencia de monedas”, cuya discusión es apropiada en todo país, como Argentina, que tiene dos monedas al menos, el peso y el dólar, o en Europa cuando se plantea la potencial salida de Grecia del Euro. El libro fue publicado en inglés por el Institute of Economic Affairs de Londres.

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“Si vamos a considerar seriamente la utilización de diversas valutas concurrentes para su aplicación inmediata en un área limitada, es evidentemente deseable investigar las consecuencias de la aplicación general del principio sobre el que se basa esta propuesta. En el caso de que se aboliera —dentro del territorio de un país— el uso exclusivo de una sola moneda nacional emitida por el gobierno, hallándose permitida la circulación de monedas emitidas por otros gobiernos, se plantearía la cuestión de si no sería más conveniente suprimir el monopolio gubernamental de emisión monetaria, permitiendo que la empresa privada ofreciera al público otros medios de cambio que éste pudiera preferir.

Actualmente, los problemas que plantea esta reforma tienen un carácter más teórico que los planteados por mi anterior propuesta [que las monedas de los distintos países europeos fueran aceptadas en los otros, en lugar de tener una moneda única como el euro], toda vez que esta sugerencia más extrema resulta todavía demasiado extraña al público para poder ponerse en práctica. Ni siquiera los expertos conocen suficientemente la problemática que surgiría La generalización del principio subyacente para poder hacer predicciones seguras sobre las consecuencias de dicho plan. Es evidente, sin embargo, que no es necesaria ni ventajosa la incuestionable y universalmente aceptada prerrogativa del gobierno de producir el dinero. De hecho, puede resultar perjudicial y su eliminación constituiría un gran avance, dando paso a repercusiones altamente beneficiosas. No es demasiado pronto, por tanto, para comenzar el debate. Aunque el plan no pueda ponerse en práctica mientras el público no esté mentalmente preparado y continúe aceptando sin críticas el dogma de la necesidad del privilegio gubernamental, tal circunstancia no debe ser un obstáculo para el estudio de los fascinantes problemas teóricos que plantea este proyecto.

Los economistas no han discutido la competencia entre monedas

Increíblemente, la competencia entre distintas valutas no ha sido examinada en serio hasta hace muy poco. En las publicaciones relativas al tema no se cuestiona la creencia universal de que el monopolio del gobierno en orden a la emisión monetaria es indispensable, ni tampoco se explica si esta creencia se deriva simplemente del postulado según el cual en un territorio dado sólo puede haber un tipo de moneda en circulación —lo que podía parecer una ventaja cuando se trataba de elegir entre el oro y la plata como posibles tipos de dinero—. Tampoco encontramos respuesta a la pregunta de qué sucedería si se suprimiera el monopolio y si el suministro de dinero se realizara mediante la competencia entre entidades privadas que proporcionaran distintas divisas. La mayoría de la gente piensa que la propuesta de que el dinero lo emitan empresas privadas significa que todas deben emitir el mismo (en dinero fiduciario, token money, esto equivaldría simplemente a una falsificación) en lugar de distintos tipos de dinero claramente diferenciabas por diversas denominaciones y entre los cuales el público pudiera elegir libremente.

El Bitcoin y la tecnología de blockchain podrían ser el fin de los bancos centrales: merecido lo tienen

Hay tecnologías que van a cambiar el mundo, y nuestras vidas, aunque es difícil anticipar cuál exactamente. Para quien quiera adelantarse a esas consecuencias recomiendo la serie inglesa Black Mirror, disponible en Netflix.

Pero hay otra que está siendo ahora muy comentada: blockchain. No me pida que explique exactamente qué es pero se origina con el Bitcoin y su capacidad de encriptar y proteger información de forma tal de impedir todo tipo de manipulación o falsificación de esa moneda. Ya la revista The Economist destacó su importancia. Ahora es  la revista Strategy & Business de la consultora PWC la que primero comenta el libro de Nathaniel Popper “Digital Gold: Bitcoin and the Inside Story of the Misfits and Millionaires Trying to Reinvent Money” by Nathaniel Popper (Harper, 2015). Allí, supuestamente el autor, periodista del New York Times, cuenta los entretelones del origen del Bitcoin, aunque por supuesto que no devela el secreto de la personalidad de Satoshi Nakamoto, el supuesto japonés que firma el primer mensaje de presentación de esta cripto-moneda. http://www.strategy-business.com/article/00343?gko=d2de7

Luego publica una guía sobre blockchain para el estratega, para tratar de entender de qué se trata y cómo puede impactar diversos negocios, o incluso garantizar elecciones limpias, ya que cada voto estaría vinculado con un determinado votante, pero sería imposible saber quien es. Se mantiene, entonces, el voto secreto, pero no puede ocurrir fraude:

“En su corazón, blockchain es una tecnología de base de datos, autosustentable, peer to peer, para manejar y registrar transacciones sin ninguna participación de un banco central o sistema de clearing. Como la verificación de blockchain es manejada a través de algoritmos y consenso entre múltiples computadoras, se presume que el sistema es inmune al fraude o al control político. Está diseñado para proteger contra el dominio de la red por una sola computadora o un grupo de computadoras. Los participantes son relativamente anónimos, identificados solo por seudónimos y cada transacción puede ser confiable. Más aun, como cada transacción central se procesa una sola vez en un gran libro mayor electrónico compartido, blockchain reduce las repeticiones y demoras que existen hoy en el sistema bancario.” http://www.strategy-business.com/article/A-Strategists-Guide-to-Blockchain?gko=0d586

En esta otra nota comentan el origen y la evolución de las cripto-monedas: https://www.pwc.com/us/en/financial-services/publications/cryptocurrency-evolution.html

Aquí se explica qué es esencialmente el blockchain: http://www.pwc.com/us/en/financial-services/publications/qa-what-is-blockchain.html

Y aquí una breve historia del Bitcoin: http://www.strategy-business.com/blog/Best-of-Multimedia-Bitcoins-Turbulent-History?gko=a7b29

Pareciera que entre esta moneda y la tecnología del blockchain podrían desaparecer los bancos centrales. Las cripto-monedas eliminarían la necesidad de su gestión monetaria y el blockchain la de supervisar bancos y transacciones.

Algo menor, pero importante, que podría hacer el nuevo Banco Central: curso legal al Bitcoin

En su libro “Desnacionalización del dinero” Hayek trata el tema de la política monetaria y realiza una propuesta de “competencia de monedas”, cuya discusión es apropiada en todo país, como Argentina, que tiene dos monedas al menos, el peso y el dólar. Se suele pensar que la provisión de dinero es un ‘bien público’, una función indelegable del Estado. El libro fue publicado en inglés por el Institute of Economic Affairs de Londres.

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“LA MÍSTICA DE LA MONEDA DE CURSO LEGAL

El primer error de concepto es el que concierne a lo que se denomina “curso legal”. Para nuestro propósito, no es muy importante, pero sirve generalmente para explicar o justificar el monopolio gubernamental de emisión de moneda. Ante nuestra propuesta, la primera atónita réplica es: “Pero ¡tiene que haber una moneda de curso legal!”, como si esta idea justificara la necesidad de una única moneda gubernamental indispensable para la negociación diaria.

En sentido jurídico estricto, moneda de curso legal significa un tipo de moneda que un acreedor no puede rechazar como pago de una deuda, haya sido ésta contraída o no en dinero emitido por los poderes públicos. Aún así, es significativo que el término no tenga ninguna definición autorizada en el derecho estatutario inglés. En otros países indica simplemente el medio con el que puede saldarse una deuda, ya porque haya sido contraída en dinero gubernamental, ya porque un tribunal ordena el pago de esa forma. En la medida en que el poder público tiene el monopolio de la emisión de dinero y lo utiliza para establecer un solo tipo de dinero, debe tener también el poder de fijar los objetos con los que se pueden pagar las deudas expresadas en esta moneda. Ahora bien, ello no significa que todo el dinero deba ser de curso legal, ni tampoco que todos los objetos que la ley considera de curso legal tengan que ser necesariamente dinero. (En algunos casos, los tribunales han obligado a los acreedores a aceptar, como pago de sus deudas, bienes que difícilmente podrían calificarse de dinero; por ejemplo, el tabaco.)

La generación espontánea de dinero destruye la superstición

El término “curso legal” se ha rodeado en la imaginación popular de una penumbra de vagas ideas acerca de la necesidad de que el Estado suministre el dinero. Es la supervivencia de la idea medieval según la cual el Estado confiere de alguna forma al dinero un valor que de otra manera no tendría. Esto, a su vez, es cierto sólo en la medida en que el gobierno puede obligarnos a aceptar cualquier cosa que determine en lugar de la contratada; en este sentido, puede dar al sustituto el mismo valor para el deudor que el objeto original del contrato. Pero la superstición de que el gobierno (normalmente llamado “Estado” para que suene mejor) tiene que definir lo que es dinero, como si lo hubiera creado y éste no pudiera existir al margen de los poderes públicos, se originó en la ingenua creencia de que el dinero debió ser “inventado” por alguien y que un inventor original nos lo proporcionó. Esta creencia ha sido totalmente desplazada por el conocimiento de la generación de semejantes instituciones involuntarias a través de un proceso de evolución social del que el dinero es principal paradigma (siendo otros ejemplos destacados el derecho, el lenguaje y la moral). Cuando el renombrado profesor alemán Knapp resucitó, en este siglo, la doctrina medieval del valor impositus, se abrió el camino para una política que en 1923 condujo al marco alemán a un valor de 1 partido por 1.000.000.000.000.”

Hayek anticipa al “bitcoin”. El mundo del futuro será ‘hayekiano’, con muchas monedas compitiendo

En su libro “Desnacionalización del dinero” Hayek trata el tema de la política monetaria y realiza una propuesta de “competencia de monedas”, cuya discusión es apropiada en todo país, como Argentina, que tiene dos monedas al menos, el peso y el dólar, o en Europa cuando se plantea la potencial salida de Grecia del Euro. El libro fue publicado en inglés por el Institute of Economic Affairs de Londres.

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“Si vamos a considerar seriamente la utilización de diversas valutas concurrentes para su aplicación inmediata en un área limitada, es evidentemente deseable investigar las consecuencias de la aplicación general del principio sobre el que se basa esta propuesta. En el caso de que se aboliera —dentro del territorio de un país— el uso exclusivo de una sola moneda nacional emitida por el gobierno, hallándose permitida la circulación de monedas emitidas por otros gobiernos, se plantearía la cuestión de si no sería más conveniente suprimir el monopolio gubernamental de emisión monetaria, permitiendo que la empresa privada ofreciera al público otros medios de cambio que éste pudiera preferir.

Actualmente, los problemas que plantea esta reforma tienen un carácter más teórico que los planteados por mi anterior propuesta [que las monedas de los distintos países europeos fueran aceptadas en los otros, en lugar de tener una moneda única como el euro], toda vez que esta sugerencia más extrema resulta todavía demasiado extraña al público para poder ponerse en práctica. Ni siquiera los expertos conocen suficientemente la problemática que surgiría La generalización del principio subyacente para poder hacer predicciones seguras sobre las consecuencias de dicho plan. Es evidente, sin embargo, que no es necesaria ni ventajosa la incuestionable y universalmente aceptada prerrogativa del gobierno de producir el dinero. De hecho, puede resultar perjudicial y su eliminación constituiría un gran avance, dando paso a repercusiones altamente beneficiosas. No es demasiado pronto, por tanto, para comenzar el debate. Aunque el plan no pueda ponerse en práctica mientras el público no esté mentalmente preparado y continúe aceptando sin críticas el dogma de la necesidad del privilegio gubernamental, tal circunstancia no debe ser un obstáculo para el estudio de los fascinantes problemas teóricos que plantea este proyecto.

Los economistas no han discutido la competencia entre monedas

Increíblemente, la competencia entre distintas valutas no ha sido examinada en serio hasta hace muy poco. En las publicaciones relativas al tema no se cuestiona la creencia universal de que el monopolio del gobierno en orden a la emisión monetaria es indispensable, ni tampoco se explica si esta creencia se deriva simplemente del postulado según el cual en un territorio dado sólo puede haber un tipo de moneda en circulación —lo que podía parecer una ventaja cuando se trataba de elegir entre el oro y la plata como posibles tipos de dinero—. Tampoco encontramos respuesta a la pregunta de qué sucedería si se suprimiera el monopolio y si el suministro de dinero se realizara mediante la competencia entre entidades privadas que proporcionaran distintas divisas. La mayoría de la gente piensa que la propuesta de que el dinero lo emitan empresas privadas significa que todas deben emitir el mismo (en dinero fiduciario, token money, esto equivaldría simplemente a una falsificación) en lugar de distintos tipos de dinero claramente diferenciabas por diversas denominaciones y entre los cuales el público pudiera elegir libremente.

 

Artículo en la revista del New York Times: ¿Puede el Bitcoin conquistar Argentina? El dólar ya lo hizo…

En un año electoral en el que se avecina un inevitable cambio de gobierno resulta inevitable que se discutan cambios (o no cambios) en las políticas. Sin embargo, puede haber otros cambios en la sociedad que no están vinculados con decisiones políticas. Cambios, tal vez más profundos que resultan más difíciles de ver, pero que pueden terminar siendo más importantes que otro cambio de gobierno. ¿Será el Bitcoin uno de ellos? La revista del New York Times trae un artículo titulado “¿Puede el Bitcoin conquistar Argentina?”: http://nyti.ms/1DN0Rp6

Bitcoin

Comienza contando la vida de uno de los tantos cambistas del centro de Buenos Aires, pero éste, además, cambia bitcoins. Algunos párrafos:

“Su ocupación es una de las más antiguas, pero continúa siendo parte conspicua de la vida moderna en Argentina: la calle Florida, una de las principales del centro de Buenos Aires, está llena día y noche de hombres y mujeres diciendo ‘cambio, cambio, casa de cambio’ para atender a los residentes locales que cambian los volátiles pesos por monedas más estables y transportables como el dólar.”

“Esa tarde, un músico regordete de 48 años fue uno de los varios clientes en llegar a su oficina. Un cliente alemán le había pagado en Bitcoin por unas composiciones, y el músico necesitaba convertirlos en dólares…. Si el cliente alemán hubiera enviado Euros a un banco argentino, el músico hubiera tenido que llenar un formulario y hubiera recibido, como resultado de los controles de cambio, un 30% menos por cambiar euros en pesos. El Bitcoin también facilita mover dinero en la otra dirección. El día anterior, el dueño de una pequeña industria compró el equivalente de 20.000 dólares en Bitcoin para pagar a un vendedor en los Estados Unidos, una transacción mucho más simple y barata que hacerlo a través de los bancos.”

“Ese servicio rutinario –que promueve la utilidad diaria del Bitcoin- es lo que tanto excita a algunos inversores y emprendedores sobre Argentina. En cualquier parte, los bancos guardan y transfieren dinero; hacen posible que el dinero funcione tanto como reserva de valor y medio de cambio. Pero gracias en gran parte a la historia argentina de inestabilidad financiera, un pequeño pero creciente número de argentinos está utilizando ahora el Bitcoin para llenar esas funciones. Mantienen esa moneda en sus “monederos”, cuentas digitales a las que acceden con una contraseña, y utilizan su red cuando necesitan pagar o transferir dinero,…, porque el Bitcoin puede ser más barato y más conveniente que el sistema financiero argentino. En efecto, los argentinos están llevando adelante un experimento ambicioso, uno que finalmente amenaza extenderse a los Estados Unidos y perturbar algunos de los servicios más básicos que los bancos tienen para ofrecer.”

“EL Bitcoin apareció a comienzos de 2009, introducido por una oscura figura conocida como Satoshi Nakamoto. El software en que se basa su creación estableció que serán emitidos lenta y regularmente hasta que haya 21 millones: en ese punto no se crearán más. Esas reglas produjeron dos resultados algo predecibles, especialmente luego de la crisis financiera y el salvataje gubernamental a los grandes bancos. Su emisión regular y limitada apeló a los libertarios, quienes han sido escépticos de que los gobiernos puedan emitir moneda en cantidades limitadas. (Cuando Rand Paul anunció su candidatura a presidente el mes pasado, la página de su campaña comenzó a aceptar donaciones en Bitcoin). El sentido implícito de escasez también llevó a la gente a considerar al Bitcoin como un tipo de oro digital, con un valor que probablemente aumente con el tiempo –en otras palabras, algo para comprar y vender como una inversión especulativa. Los millones de traders, muchos de ellos en China que han apostado al precio de esta moneda han mantenido el valor total acumulado de todos los Bitcoins existentes bien por sobre los 2.000 millones de dólares desde fines de 2013. Al mismo tiempo, esa actividad especulativa ha hecho que mucha gente se pregunte porqué estas monedas virtuales tienen algún valor.”

“El número de usuarios de Bitcoin en Argentina es relativamente pequeño; apenas se registra en los cuadros de usuarios. Pero ha crecido lentamente su reputación en círculos tecnológicos como el primer, y tal vez el único, lugar donde los Bitcoins son utilizados regularmente por gente común para transacciones comerciales reales. Una cantidad de grandes empresas norteamericanas ha comenzado a aceptar pagos en Bitcoin, pero por el momento hay poco incentivo para que sus clientes paguen con esta moneda.”

La persecución estatal a las monedas privadas como el Bitcoin, Liberty Dollar y E-gold

Todos tenemos alguna preferencia u opinión sobre el que podría ser el mejor sistema monetario. Algunos proponen una moneda manejada discrecionalmente por la autoridad monetaria, otros que sea sujeta a algún tipo de regla, como sea vincular el valor de la moneda con otra o con algún objetivo de inflación; otros más adoptar la moneda de otro país o región (el dólar o el euro, por ejemplo), y más allá quienes proponen el retorno a una moneda metálica.

Bitcoin

Por cierto que, al margen de este debate, el mercado mismo está dando una respuesta alternativa. Esta es, monedas privadas y en competencia, que la gente puede eventualmente elegir. El caso más conocido de estas es el Bitcoin.

Pero no es la única. Larry White, profesor de Economía de George Mason publica un artículo en el Cato Journal donde cuenta la historia de otras dos monedas privadas, el Liberty Dollar y el E-gold; que terminaron mal, con sus creadores en prisión y sus activos confiscados por el gobierno norteamericano: http://object.cato.org/sites/cato.org/files/serials/files/cato-journal/2014/5/cato-journal-v34n2-5.pdf

¿Acaso porque hubo algún tipo de fraude? Pues no, más bien parece que a los gobiernos, monopólicos por definición, no les gusta la competencia. En el caso de estas dos monedas había responsables visibles, con domicilios establecidos, que aprovecharon las autoridades para capturarlos. Claro, en el caso del Bitcoin no sabrían ni a quién detener, ni dónde ir a buscarlo, ya que no se sabe ni quién lo creó y tampoco hay nadie que lo maneje, se trata de un algoritmo que ha creado un mercado donde demandantes y oferentes realizan transacciones en esa moneda.

Lo que está ocurriendo es fascinante e impensado, aunque no tanto. Ya hace unas décadas, F. A. von Hayek había lanzado la idea de la competencia de monedas, dejando que sea la gente que decida la moneda que quiere usar. Decía en “Choice in Currency”:

“¿Por qué no dejar a la gente elegir libremente la moneda que quiere usar? Por “gente”, quiero decir los individuos que deberían tener el derecho a decidir si quieren comprar o vender por francos, dólares, marcos u onzas de oro”.

Los potenciales competidores a las monedas de cierto gobierno podrían ser:

  1. Las monedas fiduciarias de otros gobiernos (es nuestro caso, por ejemplo, con el dólar)
  2. Las monedas de oro o plata y billetes convertibles en ellas, como quería ser el Liberty Dollar
  3. Balances contables en oro transferibles electrónicamente, como era el E-gold
  4. Las Ciber monedas, por ejemplo el Bitcoin o el Litecoin.

Concluye White:

“Las barreras legales a la competencia de monedas en los Estados Unidos no son solamente (1) las leyes de curso legal en la medida que generan dudas si una corte estadounidense podría exigir una resolución específica de un contrato que no sea en dólares, (2) los impuestos a las ganancias de capital y los impuestos a las ventas de los estados sobre los metales preciosos y (3) las normas que prohíben la emisión privada. Superando las barreras legales para un estándar monetario paralelo, como muestra el caso del E-gold, debe incluir también (4) la eliminación de todo elemento de las leyes anti-lavado, o de secreto bancario, o de requerimiento de licencias para transferencias monetarias o su aplicación por agencias federales, que discriminan contra sistemas de pago que utilicen unidades distintas al dólar. Esta última barrera está siendo más importante en la medida que FinCEN avanza para restringir al Bitcoin y a los mercados de Bitcoin.