Las “imperfecciones” de la competencia: barreras al ingreso y el caso de las calificadoras de riesgos

Con los alumnos de la UBA Derecho, vemos el Capítulo 2 de “El Foro y el Bazar” que presenta los argumentos principales de la llamada “teoría de las fallas de mercado”. Aquí, lo que se refiere a las imperfecciones de la competencia:

La definición de competencia imperfecta es por defecto: consiste en una situación en la que no se alcanza la competencia perfecta. La visión tradicional de la competencia sostiene que la calidad e intensidad de la misma depende del número de participantes en el mercado. Así, pueden darse las siguientes posibilidades:

Monopolio: un solo vendedor y, por definición, ausencia de competencia. En cada uno de estos casos hay que considerar la alternativa de un solo comprador, lo cual da lugar a un monopsonio.

Oligopolio: existe un número pequeño de vendedores, y un pequeño número de compradores.

Competencia monopolística: ocurre cuando existen muchos vendedores de productos marcadamente diferenciados.

Un monopolio es el resultado de que un individuo o empresa ha obtenido un control total de un recurso, de tal forma que no hay un proveedor alternativo, ni tampoco un bien o servicio sustituto que pueda reemplazarlo. Lo que nos preocupa en este caso es que el monopolista pueda aprovechar su situación para obtener “precios de monopolio”, superiores a los de la “competencia”. Esto no quiere decir, por supuesto, que pueda cobrar cualquier precio, sobre todo cuando enfrenta una demanda con cierta elasticidad; es decir, que ante un aumento del precio reduce la cantidad demandada en mayor proporción.

Un oligopolio es un mercado en el que hay un reducido número de vendedores. Cada uno de ellos, por lo tanto, conoce las decisiones que los otros toman, las cuales influyen en su propia decisión, al mismo tiempo que la propia influye en las decisiones de los competidores. El reducido número de participantes permite o facilita el acuerdo entre ellos, ya sea explícito o tácito —cuando se sigue el precio de un “líder de mercado”—, para influir en el precio de la misma forma que un monopolista. Un acuerdo formal entre oferentes se denomina “cartel”.

Los monopolios y oligopolios son el resultado de barreras para el ingreso de competidores en el mercado, que pueden ser “naturales” o creadas por el Estado. Las naturales pueden ser removidas por innovaciones tecnológicas o creatividad empresarial; las otras demandarían un cambio en las regulaciones que impiden o restringen el ingreso de competidores. En un mercado oligopólico los participantes tienen incentivo para restringir la oferta —tanto sea la cantidad ofrecida como la calidad de lo que ofrecen— si es que los consumidores no los consideran sustitutos directos entre sí. Si así lo fuera, estaríamos en presencia de lo que se denomina un duopolio Bertrand , donde cualquiera de ellos que redujera un poco su precio se quedaría con todo el mercado, ya que como a los consumidores les da lo mismo el producto de uno o de otro, simplemente decidirían en base al precio. El resultado sería igual al de un mercado de competencia perfecta. Cualquier diferencia que los consumidores encuentren entre ellos —más que probable— les dejaría un cierto margen para restringir la oferta.

Un ejemplo de mercado oligopólico sería el de las calificadoras de riesgo. Básicamente hay tres: Moddy’s, Standard & Poors y Ficht. ¿A qué se debe esto? Una explicación basada en barreras “naturales” podría ser la reputación. Al que quisiera ingresar en este mercado le sería bien difícil generar la confianza que la reputación de cualquiera de esas tres brinda. Pero no es una barrera infranqueable. Alguien que ya tuviera reputación en otro campo, seguramente cercano a este, podría llevar su reputación a este e ingresar al mercado.

Una buena explicación es que hay barreras regulatorias. En sus intentos por controlar el riesgo en los mercados financieros y de capitales, distintas agencias gubernamentales fueron incorporando el requisito que favorecían la inversión de ciertas instituciones como bancos o fondos de pensión en activos que recibieran una calificación de instituciones aprobadas por la Securities and Exchange Commision (SEC) bajo la denominación de Nationally Recognized Statistical Rating Organizations (NRSRO), graduación que solamente recibieron estas tres. No es que no haya otras. Las hay, tales como Realpoint, Egan-Jones Rating Company, Rating and Investment Information, DBRS y otras; pero a todas ellas les ha costado años de gestiones poder alcanzar ese estatus (McClintock Ekins et al, 2012).

En este caso no es que las agencias hayan restringido la “cantidad” ofrecida. Al contrario, el número de acreditaciones ha aumentado significativamente en las últimas décadas pero, como se dijo antes, esa restricción “oligopólica” no necesariamente se refiere a la cantidad sino también a la calidad, en este caso de la información que proveían. Es reconocida la crítica que poco han servido estas calificaciones en casos tan impactantes como los de Enron, WorldCom o la crisis de las hipotecas del 2008.

En el caso de la competencia monopolística, los productores venden productos que son sustitutos, no iguales. La influencia que pueda tener en el mercado dependerá entonces de la lealtad a la marca o al producto específico. Si bien las condiciones de competencia se acercan a las de competencia perfecta, todavía queda en el productor un cierto poder para decidir sobre el precio. Este es un caso, obviamente, límite con el anterior, ya que a menos que el consumidor piense que son sustitutos perfectos estaríamos en presencia de un mercado de este tipo.

Hayek discute el concepto de “competencia perfecta”: ¿y en el caso de mercados como el de granos?

La economía neoclásica ha centrado su análisis sobre la competencia en el de la “estructura de los mercados”, determinando mayores o menores grados de “poder de mercado” en relación a la cantidad de participantes. Con los alumnos de Historia del Pensamiento Económico II (Escuela Austriaca) de Económicas (UBA), vemos el texto de Hayek “El significado de la competencia”. Algunos párrafos:

“El argumento en favor de la competencia no se basa en las condiciones hipotéticas que existirían si fuera perfecta. Empero, en los casos en que los hechos objetivos hicieran posible que se aproximara a la perfección, se garantizaría al mismo tiempo la asignación más efectiva de recursos. Y aunque, en consecuencia, siendo éste el caso se eliminarían todos los obstáculos humanos a la competencia, eso no quiere decir que ésta no dé por resultado el uso más efectivo posible de los recursos a través de los medios conocidos en aquellas situaciones donde la natura-leza misma del caso hace que sea imperfecta. Aunque lo (279) único que se asegure mediante la entrada libre en el mercado sea que en un momento dado se produzcan, con la menor cantidad de recursos presentes9 posible en un determinado momento histórico, todos los bienes y servicios para los que habría una demanda efectiva en caso de estar disponibles — aun cuando el precio que deba pagar el consumidor sea considerablemente mayor, y apenas inferior al costo del próximo bien destinado a satisfacer de la mejor manera su necesidad—, creo que esto es mucho más de lo que podemos esperar de cualquier otro sistema conocido. El punto decisivo radica en la consideración básica de que es muy poco probable (prescindiendo de los obstáculos artificiales que la actividad gubernamental crea o elimina) que durante un período de tiempo determinado un bien o servicio sea ofrecido únicamente a un precio al cual quienes no participan en el mercado pudieran esperar obtener un beneficio superior al normal si entraran en él.

En mi opinión, la enseñanza práctica de todo esto es que no deberíamos preocuparnos tanto porque la competencia sea perfecta en un caso determinado, y ocuparnos mucho más de que haya competencia. Lo que nuestros modelos teóricos de industrias separadas ocultan es que, en la práctica, el abismo que divide a la competencia de la ausencia de competencia es mucho mayor que el que separa a la competencia perfecta de la imperfecta. Con todo, la tendencia actual en las discusiones es ser intolerante ante las imperfecciones y callar ante las restricciones que se oponen a la competencia. Es factible, que aprendamos aún más acerca de la trascendencia real de este proceso si estudiamos los resultados que habitualmente se producen cuando se lo suprime deliberadamente que si nos concentramos en sus deficiencias en la vida real si se lo compara con un ideal que no es pertinente en una situación objetivamente dada. Y digo cuando se suprime (280) deliberadamente la competencia” y no “en ausencia de competencia”, porque sus efectos esenciales operan, aunque con mayor lentitud, siempre y cuando no se la suprima abiertamente con el apoyo o la tolerancia del estado. La experiencia nos enseña que, por lo general, los males que derivan de la restricción de la competencia están en un plano distinto de los que pueden provocar las imperfecciones de ésta. El hecho de que muy probablemente un monopolio artificial tenga costos mucho mayores que los necesarios es más grave que la situación en la cual los precios no correspondan a los costos marginales. Por otra parte, un monopolio que deba su existencia a una eficiencia superior provoca un daño relativamente menor, en la medida en que se asegure que desaparecerá tan pronto como aparezca alguien más eficiente para satisfacer las necesidades de los consumidores.”

Y en un tema que no deja de ser relevante para la Argentina, Hayek comenta la competencia en el mercado que suele ser puesto siempre como ejemplo de “competencia perfecta”, el de granos:

“Cuando comparamos un mercado “imperfecto” como éste con un mercado relativamente “perfecto” como lo es, por ejemplo, el de los granos, nos encontramos en mejor posición para señalar la distinción que ha estado presente en todo este análisis: la diferencia entre los hechos objetivos fundamentales constitutivos de una situación que la acción humana no puede alterar, y la naturaleza de las actividades competitivas en función de las cuales los hombres se adaptan a esa situación. En casos como éste al que hacemos referencia estamos frente a un mercado sumamente organizado de un bien totalmente estandarizado producido por gran número de productores, en el cual la necesidad de que haya actividades competitivas, o el alcance que pueden tener, son limitados en virtud de que, por la naturaleza misma de la situación, las condiciones que esas actividades podrían originar ya están satisfechas desde un principio. En la mayoría de los casos, todos los participantes del mercado cuentan con el mismo grado de información respecto de los mejores métodos para producir un bien, su naturaleza y aplicaciones. El conocimiento acerca de cualquier cambio se difunde con tal rapidez y la adaptación correspondiente se efectúa en (277) forma tan inmediata que habitualmente se atribuye poca importancia a lo que sucede durante esos breves períodos de transición, y el análisis se limita a comparar los dos períodos de cuasi-equilibrio que existen antes y después de ellos. Sin embargo, es precisamente durante ese intervalo breve y subestimado cuando operan y se hacen visibles las fuerzas de la competencia. Y son justamente los hechos que tienen lugar en este intervalo los que debemos estudiar si queremos “explicar” el equilibrio que lo sucede.”

Los economistas no discuten la competencia entre monedas, cuando, en verdad, está entre nosotros

En casi todos los países latinoamericanos circulan al menos dos monedas: la local y el dólar. Esto quiere decir que la competencia entre monedas no es un fenómeno tan extraño. Hayek discute esto en “Desnacionalización del Dinero”: Los economistas no han discutido la competencia entre monedas:

Hayek

“Increíblemente, la competencia entre distintas monedas no ha sido examinada en serio hasta hace muy poco. En las publicaciones relativas al tema no se cuestiona la creencia universal de que el monopolio del gobierno en orden a la emisión monetaria es indispensable, ni tampoco se explica si esta creencia se deriva simplemente del postulado según el cual en un territorio dado sólo puede haber un tipo de moneda en circulación —lo que podía parecer una ventaja cuando se trataba de elegir entre el oro y la plata como posibles tipos de dinero—. Tampoco encontramos respuesta a la pregunta de qué sucedería si se suprimiera el monopolio y si el suministro de dinero se realizara mediante la competencia entre entidades privadas que proporcionaran distintas divisas. La mayoría de la gente piensa que la propuesta de que el dinero lo emitan empresas privadas significa que todas deben emitir el mismo (en dinero fiduciario, token money, esto equivaldría simplemente a una falsificación) en lugar de distintos tipos de dinero claramente diferenciabas por diversas denominaciones y entre los cuales el púbico pudiera elegir libremente.

Aunque yo había llegado por mi cuenta a comprender las ventajas de que monedas independientes compitan entre sí, debo reconocer que, ignorado por mí hasta hace poco, el profesor Klein, en un folleto escrito en 1970 y publicado en 1975, exponía con claridad las principales ventajas de la competencia entre monedas.

Ventajas iniciales del monopolio estatal del dinero

Quizás cuando la economía monetaria se extendía lentamente a todas las regiones y uno de los principales problemas era enseñar a la gente a calcular en dinero (y de esto no hace tanto tiempo) se pudiera considerar conveniente tener un solo tipo de moneda fácilmente reconocible. Se puede argüir que dicho tipo uniforme y su uso exclusivo fue de gran utilidad para la comparación de precios y por tanto al objeto de ampliar la competencia y el mercado. Asimismo, cuando para determinar la autenticidad del dinero metálico era necesario emplear un difícil proceso de aquilatamiento y los particulares no tenían ni los medios ni la capacidad para hacerlo, pudo haber sido de utilidad (al objeto de garantizar la ley de las monedas) el sello de una autoridad generalmente reconocida que, fuera de los grandes centros comerciales, sólo podía ser el Estado.

Pero hoy en día estas ventajas iniciales, que pudieron servir de excusa para la apropiación por el Estado del derecho exclusivo de emitir dinero en metálico, no compensan las desventajas del sistema. Tiene los mismos defectos que todos los monopolios: es forzoso utilizar su producto aunque no sea satisfactorio, y, sobre todo, impiden el descubrimiento de métodos mejores de satisfacer necesidades, métodos que el monopolista no tiene ningún interés en buscar.

Si el público comprendiera el precio que paga en inflación periódica e inestabilidad por la conveniencia de utilizar un solo tipo de moneda en las transacciones normales y contemplara las ventajas de emplear varios, seguramente encontraría el precio excesivo. Tal comodidad es mucho menos importante que la de utilizar una moneda fidedigna que no trastorne periódicamente el flujo normal de la economía —oportunidad de la que el público ha sido privado por el monopolio gubernamental. Ahora bien, la gente nunca ha tenido ocasión de descubrir la alternativa. Los gobiernos siempre han alegado poderosos motivos para convencer a las gentes que el derecho de emitir moneda debía pertenecerles en exclusiva. A todos los efectos, mientras se trataba de la emisión de monedas de oro, cobre o plata, no importaba tanto como hoy en día, cuando conocemos la existencia de todo tipo de posibles monedas, incluido el papel, que el gobernante cada vez suministra peor y de las que puede abusar más que del dinero metálico.”

La competencia como proceso de descubrimiento: La necesitamos porque no conocemos los hechos

Con los alumnos de Microeconomía de OMMA-Madrid vemos el significado de la competencia leyendo el artículo de Hayek “La competencia como proceso de descubrimiento”:

Hayek

“Es difícil defender a los economistas del cargo de haber discutido la competencia, por cerca de 40 o 50 años, basándose en conjeturas que si reflejaran la verdad del mundo real harían que la competencia fuera algo sin interés e inútil. Si alguien conociera efectivamente todo lo concerniente a aquello que la teoría económica llama datos, la competencia sería, en realidad, un método inútil para asegurar un ajuste a estos hechos. No es sorprendente, por tanto, que algunos se hayan visto inducidos a concluir que podemos prescindir totalmente del mercado, o que los resultados de éste sólo deberían usarse como un primer paso para garantizar una producción de bienes y servicios que podamos manejar, corregir o redistribuir del modo que queramos. Otros, cuya idea de la competencia pareciera derivar únicamente de los textos modernos, han concluido, naturalmente, que ésta no existe.

Contra esto es útil recordar que dondequiera que se pueda justificar racionalmente el uso de la competencia, ello será sólo sobre la base de que no conocemos anticipadamente los hechos que determinan las acciones de los competidores. Ya sea en los deportes como en los exámenes, y no menos en la adjudicación de contratos gubernamentales o de premios a la poesía, sería obviamente inútil organizar competencias si supiéramos de antemano quién será el ganador. Como se indica en el título de la conferencia, propongo que la competencia sea considerada como un procedimiento para descubrir hechos que, de no recurrir a ella, serían desconocidos para todos o, por lo menos, no serían utilizados.

Esto puede parecer tan obvio e indiscutible a primera vista como para que no merezca ninguna atención. No obstante, de la formulación explícita del aparente axioma anterior se siguen de inmediato algunas interesantes consecuencias, las que no son tan obvias. Una de ellas es que la competencia es valiosa sólo porque, y en tanto, sus resultados son imprevisibles y diferentes, en general, de aquellos que alguien pudiera haber perseguido deliberadamente. Y, aún más, que los efectos generalmente provechosos de la competencia deben incluir el desilusionar o derrotar algunas expectativas o intenciones particulares.

En estrecha conexión con esto hay una interesante consecuencia metodológica, la que es de gran utilidad para explicar el descrédito en que ha caído el enfoque microeconómico de la teoría. A pesar de que esta teoría, a mi juicio, pareciera ser la única capaz de explicar el papel de la competencia, ya no es comprendida ni siquiera por algunos supuestos economistas. Por consiguiente, vale la pena decir inicialmente algunas palabras acerca de la peculiaridad metodológica de la teoría de la competencia, cualquiera ésta sea, puesto que ella ha hecho que sus conclusiones resulten sospechosas para muchos de los que aplican habitualmente una prueba sobre-simplificada para decidir qué es lo que están dispuestos a aceptar como algo científico.

La consecuencia necesaria de la razón por la que utilizamos la competencia es que en aquellos casos en que es relevante nunca puede demostrarse la validez empírica de la teoría. Podemos someterla a pruebas en modelos conceptuales y podríamos examinarla en situaciones reales, creadas artificialmente, donde los hechos que deberían ser descubiertos por la competencia son ya conocidos por el observador. Pero en tales casos ello no tiene ningún valor práctico, de modo que llevar a cabo el experimento no justificaría su costo. Si no podemos conocer los hechos que esperamos descubrir por medio de la competencia, nunca podremos comprobar cuán efectiva ha sido ésta para descubrir aquellos hechos que podrían revelarse.

 

¿Acaso la competencia entre jurisdicciones ‘protege’ al contribuyente como al consumidor en el Mercado?

Con los alumnos de Economía e Instituciones, de OMMA-Madrid, vemos el Capítulo 10 sobre Globalización y Competencia Institucional.

El proceso competitivo del mercado es eficiente, porque obliga a los proveedores a prestar atención a los consumidores y a sus necesidades. Esto es así porque los primeros necesitan la aprobación voluntaria de los últimos en un intercambio que tiene que ser mutuamente beneficioso para realizarse. En el ámbito de las acciones del Estado eso no sucede, porque quien ofrece los servicios no requiere tal aprobación, al menos directamente. Esta desvinculación entre prestación y pago está en la raíz del problema, y mientras exista el problema de la ineficiencia del monopolio y el abuso de poder subsistirá.

En tal sentido, el proceso de competencia intra-, inter- y extra-jurisdiccional actúa como un mecanismo adicional de control, ya que establece límites a lo que se puede realizar sin el consentimiento explícito de los ciudadanos. En la medida que la movilidad de los factores ejerce presiones positivas y negativas, introduce un mecanismo de premios y castigos que fuerzan al gobernante a prestar atención a esos movimientos y actuar en consecuencia.

Pero estamos hablando de monopolios territoriales, con una imperfecta (aunque creciente) movilidad por parte de los ciudadanos y con imperfecta información respecto a los costos y beneficios provenientes de las distintas jurisdicciones, debido a la ausencia de precios en estos servicios. Por eso la competencia genera mejores condiciones mientras el individuo puede trasladarse, pero, al mismo tiempo, estamos lejos del grado de competencia que existe cuando, sin necesidad de hacerlo, puede optar entre un producto o servicio y otro. Un caso similar al comentado sería el existente en algunos países en relación con las concesiones de servicios telefónicos en redes donde existen distintos proveedores, pero cada uno de ellos con un monopolio regional: el individuo puede ejercer su poder de opción trasladándose de una región a otra, pero no dentro de una de ellas.

No obstante, como hemos visto, ese traslado existe y se hace más intenso a medida que se reduce el tamaño de la jurisdicción a cargo de la provisión del servicio. De ahí que las bondades de la descentralización vayan más allá que el conocimiento de las condiciones específicas de tiempo y lugar, al permitir un incremento proporcional de la movilidad y, por ende, de la competencia.

Las semanas previas a un acto electoral nos muestran una intensa actividad, que bien podríamos denominar “competencia”: los candidatos, al menos durante ese breve periodo, compiten entre sí. ¿Es esa la única competencia en el ámbito de la política? Después de todo, la definición de un “gobierno” es la de poseer el “monopolio” de la coerción y la palabra monopolio sugiere todo lo opuesto a competencia.

No obstante, el análisis económico de la política ha señalado dos formas en las que la competencia “entre gobiernos” se manifiesta. A una de ellas podríamos llamarla “competencia por comparación”: es aquella desde que la gente observa lo que pasa en el gobierno de al lado y demanda políticamente algo similar. Para eso no hace falta que la gente o los recursos se muevan de donde están. La otra forma de competencia es, precisamente, la que genera esa posibilidad de trasladarse de una jurisdicción a otra.

Que los capitales pueden trasladarse resulta claro, pero ¿son también móviles otros recursos? En concreto, ¿se traslada la gente comparando condiciones según un gobierno u otro? La respuesta es, por supuesto, afirmativa. Basta recordar las recientes noticias sobre los africanos que querían ingresar a Europa por Ceuta y Melilla o al ocasional balsero cubano. Suele decirse que, a nivel intergubernamental, la gente “vota con los pies”, y para tener una idea de la calidad institucional en cada caso solo hace falta observar de dónde quiere salir la gente y a dónde quiere entrar.

Los gobiernos están preocupados por esta competencia: la existente entre aquellos que pierden recursos, precisamente porque se les escapa su “base imponible”, y aquellos que los reciben, porque, se sostiene, en un mundo en competencia para atraerlos hay que reducir constantemente las tasas impositivas. Ahora bien, esta es una cuestión mucho más acotada que la anterior: ¿compara la gente distintas presiones impositivas y decide mudarse de un lado a otro cuando solamente hay diferencias en los impuestos?

Feld y Reulier (2005) han estudiado este fenómeno analizando los cantones suizos desde 1984 hasta 1999. Su conclusión es que, efectivamente, existe una movilidad relativamente importante, inducida por la carga impositiva. La elección de Suiza como objeto de estudio no es caprichosa, pues en ese país los cantones pueden fijar las tasas de impuestos a los ingresos y la diferencia entre ellos es mucho más notoria que en cualquier otro país europeo. Los cantones suizos obtienen el 50% de sus ingresos de estos impuestos y las tasas varían desde el 12% en el cantón de Zug hasta el 28% en Ginebra.

Los autores descubren algunos hechos interesantes. La competencia existe y en el periodo analizado las tasas se han reducido en todos los cantones. Esta competencia parece ser mucho más intensa en cantones vecinos, ya que la gente está más dispuesta a mudarse, por ejemplo, de Zurich a Zug, pero no tanto desde Ginebra, donde las diferencias culturales y de idioma son importantes. Ginebra compite con Vaud y la ciudad de Basilea con el condado del mismo nombre.

Asimismo, esa competencia es mucho más intensa en el nivel de ingresos medios, que va desde 70 mil a 100 mil francos suizos anuales. ¿Por qué? Fled y Reulier sostienen que quienes están en esa franja suelen ser profesionales jóvenes a quienes hay que atraer. Ya después tendrán ingresos mayores, pero también menor movilidad, por cuestiones de familia: hijos, colegios, amistades. Con más ingresos y menor movilidad, ya se puede subir la tasa.

 

¿Son un problema los oligopolios? Y, ¿es lo mismo si se generan en el Mercado o por regulaciones? (IV)

Los alumnos de OMMA en Madrid, discuten sobre olligopolios en base a este comentario:

¿Se le ocurre algún mercado oligopólico? ¿Cuál sería?

¿Genera esto algún inconveniente? ¿Debería hacerse algo al respecto?

Pongo un ejemplo: ¿no es oligopólico el mercado de calificadores de riesgo? Pues hay básicamente tres: S&P, Moody’s y Ficht’s. ¿Habría que hacer algo?

Sus opiniones:

  • De acuerdo los austriacos, es oligopolio un mercado si es el Estado con sus normativas el que impide le libre acceso al mismo. Lo relevante no es por tanto que el numero de jugadores sea pequeño.

En el caso de las agencias de rating, donde el numero de jugadores (ofertantes”) es relativamente pequeño (tres principales y luego otros jugadores mas pequeños), NO ES UN OLIGOPOLIO ya que NO HAY REGULACIONES ESTATALES que impidan el libre acceso. Lo que hay son tres jugadores que hacen muy bien su trabajo y por eso consiguen cada uno de ellos una gran cuota de mercado. No hay que hacer por tanto nada al respecto, ya que no hay regulaciones estatales que impidan el libre acceso, y de hecho el merado funciona muy bien (que hagan bien su trabajo NO SIGNIFICA que sean perfectas).

De hecho, hacen tan bien su trabajo que han servido de chivo expiatorio a gobiernos y bancoscentrales de todo el mundo para echarles la culpa de la crisis.

Recordemos que las agencias de calificación tan solo hacen eso, CALIFICAR, es decir, emitir opiniones. Y que luego cada uno es RESPONSABLE de sus decisiones de inversión.

Tipicos mercados oligopolisticos en España han sido el de telefonía móvil y el de la energia. Pero en el primero, las regulaciones estatales para impedir la competencia no han podido evitar que esta apareciera, y al final la competencia creciente de un numero de operadores que fueron entrando por los resquicios que las normas les permitían han creado una creciente competencia y finalmente han reducido en mucho los precios.

El de la energia en España es un mercado oligoolico, terriblemente regulado, lo cual genera precios desorbitados para la energía.

Habria que libralizarlo y permitir el libre acceso al mismo, como única vía de convertir e eficaz lo que ahora es carísimo y malo.

  • Mis compañeros han mencionado en España la electricidad, telefonía, materias primas cobre ,etc.

A mi entender en España tenemos bastantes ejemplos de oligopolios controlados por el estado.

Farmacias: en España no se puede abrir una farmacia libremente, es necesario una licencia del estado. Esta licencia asegura una zona de influencia y sin competencia al poseedor de la misma.

Notarios, registradores de la propiedad, es necesario aprobar una oposición que te garantiza una plaza (zona de influencia sin competencia).

Estancos, requieren una licencia que salen a subasta pública cada cierto tiempo.

Taxis, para poder ejercer como taxista es necesario una licencia, las cuales son limitadas.

¿Genera esto algún inconveniente? ¿Debería hacerse algo al respecto?

Partiendo del ejemplo de los taxis, por causa de la crisis en España descendió el número de usuarios, se redujo la demanda de su servicios, pero como es un sector regulado se permitieron el lujo de subir las tarifas, es decir disminuye la oferta y subes el precio del servicio. Si fuese un servicio no regulado y con libre competencia tendríamos una reducción de precio para intentar aumentar la demanda, pero como está controlado tenemos esta situación.

Creo que deberían eliminarse las licencias permitiendo la entrada de nuevos competidores y nuevos servicios como uber.

Pongo un ejemplo: ¿no es oligopólico el mercado de calificadores de riesgo? Pues hay básicamente tres: S&P, Moody’s y Ficht’s. ¿Habría que hacer algo?

En mi opinión es un oligopolio por el escaso número de vendedores. Por otro lado desconozco el sector, pero por los comentarios del foro, entiendo que son empresas privadas y que el acceso al mercado no está restringido por ningún organismo. Nuevos competidores son posibles, pero la entrada es muy difícil por la posición domínate de estas tres empresas.

Personalmente creo que el mercado se puede regular solo, si la calificación de riesgo fuese un negocio muy lucrativo aparecerán nuevos competidores.

  • Entendiendo oligopolio como la concentración de la oferta industrial y comercial en un número reducido de empresas siempre y cuando exista colaboración mutua entre ellas para evitar la competencia. Entiendo que este último punto es la clave para determinar si existe un oligopolio o no. Hay muchos casos dónde el mercado se concentra en un número reducido de empresas ya que existen importantes barreras de entrada pero no necesariamente se trata de oligopolios, ya que no se cumple con la otra de las condiciones que es que exista colaboración mutua entre estas empresas para evitar la competencia.

Un ejemplo de oligopolio fue el del sector telecomunicaciones en España por el que fueron multadas con un total de 120MM de euros Telefónica (45MM), Vodafone (43MM) y Orange (29MM) como consecuencia de haber pactado precios desde el año 2000-2009

Las diferencias más importantes que suelen existir entre un mercado oligopolístico de uno que no lo es, suelen ser los precios más elevados y la producción inferior. De ahí la importancia de no confundir mercados de libre competencia concentrados con oligopolios.

Desde mi punto de vista los mayores ejemplos de monopolio u oligopolio que pueden existir son los que dependen directamente del Estado. Es éste quien anula cualquier tipo de competencia y fija los precios aparentemente para atender a los intereses generales, pero la realidad es otra muy distinta, ya que se reduce la producción, los precios suben y se disparan los costes de producción, ya que se es mucho menos eficiente que en un mercado de libre competencia.

Para que fuera considerado oligopolio el mercado de las agencias de calificación tendría que exisitir colaboración mutua entre ellas para evitar la competencia. En este caso creo que existe oligopolio no tanto porque no haya competencia entre ellas si no porque son controladas de alguna forma por los Estados Unidos y por los intereses de sus propietarios. Ninguna agencia de calificación se atrevió a quitar la triple AAA a EEUU en los peores momentos de la crisis.

Un informe negativo de estas agencias de calificación puede destruir la reputación de cualquier compañía del mundo por lo que el poder que tienen es enorme, por tanto si se equivocan deberían incurrir en responsabilidades de igual envergadura a los daños ocasionados a esas compañías por calificaciones erróneas. Está claro que tendrían que responder por los errores en sus calificaciones de alguna forma y no lo hacen. Lo que no puede ser es que las tres agencias calificaran el día antes de la quiebra de Lehman Brothers con la triple AAA a esta compañía y que no incurrieran en ninguna responsabilidad. Por este error las tres agencias deberian haber sido fulminantemente invalidadas para la calificación de compañías. La única explicación que se me ocurre es que a “alguien” no le interesa que se perjudique a estas agencias por algún motivo.

Y yo me pregunto ¿Quien son los dueños de estas agencias? Hombre!! si aparece nuestro amigo Warren como uno de los mayores inversores institucionales de Moody´s…

  • En España además de las empresas de telecomunicaciones y de electricidad que pactaron precios como ya han apuntado varios compañeros tambien han pactado precios las petroleras durante años de las gasolinas y gasoleos.

Esta distorsion de la libre competencia perjudica claramente a los consumidores porque estan manteniendo artificialmente los precios altos en su propio beneficio. La apertura en los supermercados de gasolineras ha contribuido en mi opinión a abrir el mercado. Las multas del tribunal de la competencia creo que no sirvieron para nada en este caso.

Creo que si es un oligopolio, copan el 96% del mercado y además persiste la duda de su imparcialidad. Destacar que Buffet y Bill Gates son accionistas importantes de Moody`s con lo cual la rentabilidad será muy interesante. Evidentemente que se deberia hacer algo pero despues de los errores que han cometido cuando Lehman Brothers y otras empresas sin que cambie nada, parece dificil que suceda.

  • Entiendo que cualquier tipo de negocio donde las barreras de entrada sean muy altas favorece la aparicion de oligopolios. Por ejemplo muchos de nosotros hemos puesto el ejemplo de las electricas en España por ser un caso notorio en nuestro pais.

No creo que sea necesario que las empresas se pongan de acuerdo en no competir entre ellas para que tenga lugar un oligopolio. Este supuesto daría lugar a un cártel, que entiendo es un tipo de oligopolio.

Siempre que exista competencia real entre los componentes del oligopolio y no existan trabas regulatorias para evitar que nuevas empresas se puedan incorporar a esa actividad económica, no creo que suponga ningun problema ni se deba hacer nada al respecto.

  • Hay pocos países donde las filiales de multinacionales ganen tanto dinero como en Brasil. Este país aporta entramado burocrático y dificultad de trabajo, incluyendo un infierno regulatorio y tributario, con tasas aduaneras de país bananero, etc.

Por dar un ejemplo, 176 horas anuales son las necesarias en media mundial para cumplir con las obligaciones tributarias. En Brasil, decid un número… más alto… aún más alto… no seáis tímidos… más alto aún… 2.600 horas. En el gráfico adjunto se ve lo brutal de la diferencia. Por dar un ejemplo, el departamento tributario de Fiat en Brasil cubre casi 1.000 empleados.

Todas estas dificultades facilitan muchísimo la creación de oligopolios, naturales y tácitos. Naturales en cuanto a que son competencia soft, de poca presión competitiva, con lo qué para qué bajar los precios… y tácito con el “jeitinho brasileiro” tantas veces visto por aquí.

Al final todo redunda en muchísimo beneficio para las empresas, muchísima ineficiencia y aspectos inusuales como el BigMac index, o que el precio oficial más alto para iPhone en el mundo se de en Brasil. Tengo compañeros que al saber que están esperando un bebé han tomado avión a Miami, comprado todo lo que necesitan, tomado una semana de vacaciones, y ahorrado con la diferencia de precio habida si hubieran comprado todo lo del bebé en Sao Paulo.

¿Son un problema los oligopolios? Y, ¿es lo mismo si se generan en el Mercado o por regulaciones? (III)

Los alumnos de OMMA en Madrid, discuten sobre olligopolios en base a este comentario:

¿Se le ocurre algún mercado oligopólico? ¿Cuál sería?

¿Genera esto algún inconveniente? ¿Debería hacerse algo al respecto?

Pongo un ejemplo: ¿no es oligopólico el mercado de calificadores de riesgo? Pues hay básicamente tres: S&P, Moody’s y Ficht’s. ¿Habría que hacer algo?

Sus opiniones:

  • Por oligopolio entendemos un mercado dominado por muy pocas empresas. En este sentido podría mencionar el sector de las telecomunicaciones en España donde el mercado está dominado por Telefónica, Vodafone (ha comprado recientemente ONO) y Orange (que podría comprar recientemente Jazztel). También el mercado eléctrico/gas dominado por Endesa, Iberdrola y Gas Natural. Además, son mercados donde la regulación y los requerimientos de inversión hacen difícil la entrada de nuevos competidores.

Creo que un oligopolio no tiene por qué generar inconvenientes. En el caso de las telecomunicaciones (antes mencionado), la competencia entre las empresas ha sido positivos para los consumidores haciendo que 1) los precios desciendan (principalmente en el ámbito de telefonía móvil) y 2) las prestaciones mejoren (en el caso de acceso a Internet). En el caso mencionado de las eléctricas, los precios no han mejorado, pero se ha debido más (desde mi punto de vista) a las decisiones políticas de sucesivos gobiernos.

Desde mi punto de vista, lo importante es eliminar lo máximo posibles los aspectos regulatorios para que cada mercado sea libre y haya máxima competencia. Y que sean los empresarios los que decidan entrar en un mercado u otro. Si hay libertad, la existencia de oligopolios será por cuestiones empresariales y no políticas.

Desconozco el mercado de calificadores de riesgo. Sin embargo, he oído que estas empresas generan sus ingresos a partir de lo que empresas, fondos,… les pagan por valorar la calidad de sus activos/deudas/… y por tanto puede existir un conflicto de intereses. Además, creo que hay una empresa con mayor “influencia” americana y otra europea. En cualquier caso, creo que la valoración del riesgo que un inversor debe hacer no debe basarse en la calificación que una empresa de riesgos realice, sino de su propia valoración.

  • En el caso de Rumanía, parece haber un Oligopolio en el servicio de los supermercados.

Hay una cadena de supermercados llamada Mega Image que ha ido comprando los pequeños supermercados de la ciudad de Bucarest y se le ha ido quitando terreno a otras pocas cadenas de supermercados existentes en el mercado Rumano, al menos en Bucarest.

Se podría decir que hay unas 4 cadenas de supermercados que dominan el mercado y podríamos decir que estamos en presencia de un Oligopolio en este país.

Como comentan algunos de mis compañeros y estoy absolutamente de acuerdo, sucede que si estas, digamos 4 cadenas de supermercados que han sobrevidido hasta ahora en Rumanía, es porque son las que mejor han podido ofrecer su servicio a los precios del mercado y han sido los consumidores lo que han ido dando pie a esta situación al preferfir hacer la compra en los sitios que ofrecen los mejores precios, la mejor varidedad y el mejor servicio.

Los economistas neoclásicos, critican las situaciones de Oligopolio y demonizan el Monopolio alegando que en estas situaciones se tiende a explotar al consumidor mendiante el alza de los precios de los bienes de consumo porque son los empresarios los que pueden poner el precio que quieran. Pero debemos recordar que son los consumidores de los productos finales o de consumo quienre determinas los costtes de producción, comerialización, etc, siendo los que conforman el oligopolio, o el monopolista que mejor sobrevive a estas condiciones ajustando sus costes para poder vender a los precios que se ajustan a las valoraciones subjetivas de los compradores finales (el consumidor).

De modo que no debería haber inconveniente cuando estamos en presencia de un Oligopolio, o aún un Monopolio, no debería haber inconveniente y se debe dejar funcionar libremente. Eso sí, debe haber una condición, debermos estar en presencia de un libre mercado y debe haber ningún tipo de restricciones para aquellos empresarios que quieran entrar a competir en el mercado.

La presencia de un Oligopolio indica también, que los empresarios y sus recursos que han ido quedando en el camino durante el proceso competitivo, han ido asigando su tiempo, esfuero y redirigido sus recursos a otras actividades empresariales mas productivas, y a satisfacer otras nesidades de la sociedad que no han sido explotadas hasta ahora.

  • Ejemplo muy interesante. Asumo que el consumidor se ha beneficiado de la economía de escala que supone una mejor distribución. ¿Han bajado los precios, se han mejorado la calidad de los productos?
  • Efectivamente un ejemplo claro de oligopolio es la industria que forman las agencias de rating ya que estas tres que comenta el profesor en su ejemplo acaparan el 90% de la cuota del mercado. Esto es así porque existe una fuerte barrera de entrada en este tipo de negocio.

Existen denuncias sobre el presunto comportamiento colusivo de estas agencias, por ejemplo esta noticia en el diario El Economista

Un ejemplo de oligopolio es la industria de la gasolina, las gasolineras que se encuentran próximas tienen precios muy similares. Si una de ellas intentara aumentar su precio, los clientes acudirían a cualquiera de las otras y dicha gasolinera perdería clientes. No obstante, si la misma gasolinera baja sus precios conseguiría nuevos clientes, pero solo hasta que el resto de gasolineras próximas bajaran también sus precios. Estas acciones si no son independientes, es decir, si las gasolineras deciden aumentar simultáneamente sus precios de forma acordada incurrirían en colusión.

  • Cuando hay oligopolios pueden aparecer los cárteles, que son el acuerdo de varias empresas dentro de un oligopolio. Este acuerdo establece el precio que cobraran las empresas por sus productos, por lo tanto el precio no se regula de forma natural y libre por los agentes del mercado sino que están manipulados por unas pocas empresas.

Para que se produzca el fracaso de los cárteles es necesario que aparezcan nuevas empresas que entren en el mercado, que estén incentivadas para vender a precios más bajos, con diferentes estructuras de costes provocadas por estos precios más bajos, de este modo, estas nuevas empresas no cumplen con lo establecido en el “acuerdo” del cártel. Cuanto mayor sea el número de empresas compitiendo libremente más difícil es mantener la “disciplina” del cártel.

  • Existen distintos mercados oligopolicos, lo que solemos ver son oligopolios creados por el poder estatal. Recuerdo ahora mismo el caso del envío de paquetes. Hay pocas empresas que se dedican a esto en España (o por lo menos por mi zona) ¿A que se debe esto? A que el Correos público compite en este mercado, lo que hace que sea muy complicado que haya empresas capaces de competir con ellos.

Luego estan las regulaciones, como es el caso de los bancos y las electricas. En estos mercados oligopolicos es el estado el que se encarga de implantar barreras legales para que otros competidores puedan acceder a estos mercados y asi vallar el cortijo.

Por supuesto esto genera muchos inconvenientes, el principal es que en ausencia de competitividad los consumidores salen perjudicados al no poder acceder a mejores ofertas para satisfacer sus demandas, ofertas que en mi opinión podrian ser dadas por otros empresarios que localizasen esos nichos de mercado y ofreciesen productos acorde a las necesidades de algunos potenciales clientes.

Desconozco el caso de las agencias de Rating, pero de todas formas imagino que algo tan ligado a los poderes públicos debe ser oligopolico por definición. A ningún estado o supraestado le interesa que califiquen su deuda con poca nota así que les interesa controlar esto y por su puesto cuantas menos agencias haya mejor control se puede hacer.

La solución al tema de las agencias de Rating es no hacer mucho caso, los bonos, por ejemplo, deben ser valorados por uno mismo o por una fuente de verdadera confianza antes de tomar alguna decisión de inversion.

  • Todos estos despropósitos son posibles porqué el estado tiene a su mano la Ley, para vulnerar la libertad.

Este ensayo – http://www.elcato.org/la-ley – de 1848 lo deja claro. ¿porqué no se lee este texto en las escuelas?

  • Por hacer un ultimo comentario, yo creo que la mayoria de monopolios/oligopolios considerados y perseguidos por las “autoridades” directamente no lo son. Son simple fruto de la competencia o nacen por las economias de escala. En casi todos los paises hay 4-5 empresas que dominan el sector supermercados. Quizas en Rumania el proceso es mas reciente, pero es asi en muchos paises.

Creo que hay tambien mucho de demagogia y de populismo. Se refuerza la imagen del empresario explotador. Se dice a la poblacion que el estado “defiende sus intereses” y se ganan votos. Se hacen autenticas campañas de desprestigio de empresas como Microsoft, Google que han sido creadores de riqueza a una escala monumental. La politica una vez mas invadiendo el espacio de la libertad individual y economica.

La competencia en el mercado del petróleo: ¿hay competencia? ¿Hay un cartel? ¿es sostenible? (V)

La Consultora Accenture informa que las importaciones netas de petróleo de Estados Unidos han caído 56% desde 2005: http://www.accenture.com/us-en/Pages/insight-stats-energy-net-oil-imports-united-states-fallen.aspx?c=glb_acnemalert_10001751&n=emc_0215&emc=20747806:emc-030215

Los alumnos de OMMA en Madrid, discuten sobre la competencia en el mercado del petróleo en base a este comentario (van sin los nombres completos):

“Dice la noticia, ya por todos conocida:

El petróleo de Texas (WTI) rebotó hoy 5,27 % y cerró en u$s 48,69 el barril, terminando la semana con un alza del 0,68 %, la primera subida tras siete semanas de retroceso. Al término de la sesión de hoy en la Bolsa Mercantil de Nueva York (Nymex), los contratos futuros del WTI para entrega en febrero próximo, que se toman como referencia, subieron 2,44 dólares respecto al cierre del jueves. Tras varios días de fuerte volatilidad, el petróleo de referencia en Estados Unidos cerró la semana con un alza de 33 centavos, lo que le sirvió para romper la tendencia negativa que arrastraba.”

¿Hay competencia? ¿Hay un cartel? ¿Cómo impactarán los costos en la actividad hacia el futuro?

Sus opiniones:

  • José, hasta ahora se mantenia aunque sus costes de producción eran diferentes, porque mantenian un mercado con precios altos y a todos les salian las cuentas. A partir de ahora veremos el camino que toma cada uno.
  • En el mercado del petroleo se está dando una dura competencia entre los agentes productores.

La OPEP quiere recuperar la cuota de mercado que ha perdido en los últimos tiempos por parte de los Estados Unidos que, con la revolución que ha supuesto el fracking, había logrado producir más que Arabia Saudí.

Los productores que tienen costes menores perciben que si el precio baja los productores con un mayor coste saldrán perjudicados y serán expulsados del mercado. Por contra estos últimos si quieren evitar esta situación deberán lograr ser más eficientes reduciendo los costes ya que los precios han bajado (son los precios los que determinan los costes).

En resumen, la guerra de precios está servida, y la consecuencia de esto es que algunos agentes se verán beneficiados, en este caso las economías globales que importan petroleo para sus actividades y los consumidores finales.

Se podría comparar este proceso como una competencia bilateral entre vendedores, la cual beneficia al comprador. El precio quedará fijado entre la valoración del que vende y la del segundo que pedía menos, siendo la valoración del comprador irrelevante.

Yo pienso que si se mantiene este proceso de competencia entre vendedores perjudicará al cartel y cada vez tendrá menos poder en la determinación del precio del petroleo.

  • Sin tener apenas conocimientos en la materia, estoy de acuerdo con la opinión mayoritaria de mis compañeros.

Existe un cártel que durante años ha restringido la oferta con el fin de poder disfrutar de un alto margen de beneficios.

Ello ha llevado a investigar y obtener nuevas tecnicas de extracción. En la medida en que se han ido incorporando al mercado nuevos productores, no petenecientes al cártel, esta teniendo lugar una competencia muy dura actualmente, con un aumento de la oferta. Ello esta llevando al cártel a tener cada vez un peso menor y muchos de sus componentes lo estan pasando francamente mal puesto que sus economías se basan fundamentalmente en su actividad productora y exportadora de petroleo.

Me parece muy interesante el análisis geopolítico que ha compartido Carlos con nosotros. Estoy de acuerdo en que este aspecto, junto con la situación en China, influyen tambien de manera importante en lo que esta sucediendo pero entiendo que el factor necesario y decisivo en todo lo que esta sucediendo viene dado por el avance tecnológico en las nuevas técnicas de extracción.

En la evolución de los precios influirá la evolución de la economía mundial (que determinará que la demanda aumente o disminuya) así como la oferta (habrá que ver de entre las empresas que tienen mayores costes de extracción, cuales son capaces de aguantar el tirón). Tambien, como comenta Jose Teruel, habra que ver la evolución de aquellas energías que puedan sustituir parcialmente o completamente al petroleo y derivados.

  • Hay competencia, por supuesto. El petroleo es una materia prima fundamental en el desarrollo y día a día de la economia de muchos paises y estos países hacen lo que creen que es mejor para sus arcas. En este caso por ejemplo, yo diría que si había una especie de cartel hasta que uno de sus socios se desmarcó y empezó a mirar por su bien y no por el de sus vecinos.

La reducción del coste de esta actividad pienso que beneficiará a la economía global, los costes de energía serán menores (ya se esta viendo en el precio de los combustibles) y esto llevará a un abaratamiento de la producción y de los precios de los productos finales (siempre y cuando los bancos centrales no se vuelvan locos y empiecen a imprimir a lo bestia)

  • Me llama la atención que sea precisamente durante los dos mandatos de Obama que el fracking se haya desarrollado tan exponencialmente.

La primera decisión de Bush hijo una vez asumido el mando fue autorizar la prospección petrolífera en Alaska, empujado por lobby petrolero y enfrentándonos a numerosos lobbies conservacionistas. En cambio, con Obama, no precisamente alineado con lobby petrolero, es cuando realmente se ha vivido la segunda revolución del petróleo en EEUU.

Para los amantes de las teorías conspiratorias y estrategias geopolíticas para con la manipulación del precio del petróleo, cómo es que ha sido con una Administración no intervencionista en asuntos petroleros como la de Obama con la que se han dado todos estos sucesos.

En mi opinión, una vez más, en mercados libres las reglas no son dictadas, surgen de las oportunidades.

  • En el mercado de petroleo SI hay competencia. Hay un numero elevado de oferentes ofreciendo un producto bastante homogéneo (los diferentes tipos de petroleos, q son bastante sustitutivos entre si), y sin normativas estatales que impidan el libre acceso como oferentes a este mercado (ya que el petróleo se produce y se distribuye, gracias a dios, en un gran numero de países diferentes).

La mejor demostración de que hay competencia en este mercado es la fuerte caída del precio que ha habido en el mismo; es mas, la caída del precio ha sido mucho mayor (en proporción) que la aparente” o esperada” caída del consumo, lo cual solo puede ser explicado por la fuerte presión de a competencia entre los diferentes jugadores (aparte de las teorías conspirativas).

Existe un cartel, la OPEP, pero no es un cartel viable porque ya no puede controlar ni los precios ni las cantidades que se ofertan en el mercado.

Respecto de los costos, y dado nuestro enfoque austriaco, hemos de pensar que si los precios de venta del petróleo siguen bajos (a 50$ el barril), los costos de producción también bajaran para adecuarse a este precio de venta.

Recordemos que según los austriacos es el precio de venta el que va determinar los costes de los factores de producción, y no al revés.

  • ¿Hay competencia?

Existe una competencia limitada. Intento explicar: si se analiza la tabla de producción por país, uno se da cuenta de que la cuota de mercado más alta la tienen los miembros de la Organización de Países Exportadores de Petróleo (OPEP), controlando los recursos de petróleo más grandes y más accesibles del mundo. En el pasado, se han esforzado muchísimo en colaborar para maximizar sus beneficios colectivos a través de restricciones de la producción. Cuestión que un economista “mainstream” definiría como una “falla del mercado”, pero que humildemente considero que se trata de una condición particular en la que los recursos están en manos de unos pocos países (casi todos ellos con gobiernos tiránicos (excepto: Noruega, EEUU y UK)

¿Hay un cartel?

No al 100%. Existe un número importante de competidores que no están afiliados a la OPEP.

¿Cómo impactarán los costos en la actividad hacia el futuro?

Con una bajada de precios, de casi el 50%, en mi opinión se producirán tres cosas: a) algunas empresas quebrarán, b) otras, gracias a los empresarios, descubrirán mejores formas de extraer y procesar petróleo para atender la nueva estructura de precios.

¿Son un problema los oligopolios? Y, ¿es lo mismo si se generan en el Mercado o por regulaciones? (II)

Los alumnos de OMMA en Madrid, discuten sobre olligopolios en base a este comentario:

¿Se le ocurre algún mercado oligopólico? ¿Cuál sería?

¿Genera esto algún inconveniente? ¿Debería hacerse algo al respecto?

Pongo un ejemplo: ¿no es oligopólico el mercado de calificadores de riesgo? Pues hay básicamente tres: S&P, Moody’s y Ficht’s. ¿Habría que hacer algo?

Sus opiniones:

  • Evidentemente creo que los mercados oligopolistas perfectos no se han de intervenir, ya que según la definición de estos hay una competencia entre las empresas y ninguna de ls cuales es la dominante.

También creo que la clasificación de duda las agencias de calificación actual en tandem monopolista ¿no crees?, muy dependientes de las direcciones político-financieras

  • Yo creo que el profesor ha seleccionado este ejemplo porque no habiendo una ley que obligue a usar agencias con nombre y apellidos; si que hay que usar calificaciones de riesgo y deben ser de “reconocida solvencia”.

O sea, es un oligopolio sutil, disfrazado, …

Me recuerda a los sistemas de puntuacion de las oposiciones en la Universidad de mi epoca. En vez de poner que el candidato debia llamarse Pedro Perez se puntuaba mucho la docencia y casi nada las publicaciones para que ganase Pedro Perez 🙂

Aqui pasa algo similar. Si una aseguradora va al regulador con su cartera de bonos AAA segun S&P/Moody’s/Fitch no hay ningun problema. Si tu y yo creamos “Ros & Rod Risk Management” y la misma empresa va con nuestras calificaciones al regulador/banco/stakeholder como que no va a colar facil.

  • Interesantísimo el párrafo en el que hablas de que no es necesario intervenir en un mercado con estructura de oligopolio para que haya competencia y que el abuso se genera con el amigopolio.

Totalmente de acuerdo contigo. Es una auténtica pena que los políticos y los gobiernos de turno no se den cuenta de esto y que no tomen cartas en el asunto. Realmente hacen todo lo contrario: siguen colocándose en sus consejos de administración, probablemente, a cambio de favores del pasado y del futuro. Y no es que yo esté en contra del lobbismo, todo lo contrario, pero esto, desde mi punto de vista no es lo mismo. Los políticos y los gobiernos, cuanto mas lejos de la empresa privada estén, será mejor para todos!!!

  • No sólo se me ocurre un mercado oligopólico se me ocurren muchos.

El caso de España es el que conozco de primera mano, con las energéticas y la compañía Telefónica. Inconvenientes podemos encontrarlos como barreras de entrada para posibles competidores, precios fijados, todo regulado por y para ellos. Como se dice ” Ellos se lo guisan, ellos se lo comen”

En cuanto a la última pregunta, si bien en un principio no se observa oligopolio, parémonos a pensar en su funcionamiento, igual algo nos nos cuadra.

Coincido con Juan totalmente, creo que pertenecen a Lobbys fuertes y poderosos, que deciden el cómo, el cuándo y el por qué.

  • Creo que la pregunta debería ser: ¿es posible la existencia de un oligopolio sin la intervención del estado? – a mi me da la impresión que en un mercado libre es complicado encontrarse con un oligopolio. He aquí un ejemplo del resultado de la intervención del estado en el mercado de las medicinas en un país pobre: http://www.elcato.org/el-salvador-el-colmo-moral-y-economico-del-oligopolio
  • El oligopolio como se indico en clase es un grupo de vendedores que se pone de acuerdo para no competir entre si. Bajo este prisma existe oligopolios en nuestras sociedades. En los comentarios anteriores se han indicado ya bastantes, (de energia, de minerales, de telecomunicaciones etc etc).

Desde mi punto de vista el problema es la relación de este tipo de empresa con el poder político (el estado). Si realmente el estado solo se centrase en defender la propiedad privada y en alguna cuestión adicional creo que la creatividad humana llevaría a que los oligopolios no perdurasen en el tiempo. Sin embargo el estado hace todo lo contrario y favorece a este tipo de actores de mercado con regulaciones que favorecen sus intereses. Los problemas que generan es que estan amparados por la regulación confeccionada a medida y a partir de aqui generan unas barreras de entradas importantes para los competidores perjudicando en ultima instancia a los consumidores. De todos es conocido los acuerdos entre estas empresas para mantener los precios a un determinado nivel que les favorece. Luego se les pilla, el estado maquilla la situación con una multita millonaria que sale en los medios y a volar. en españa el ultimo caso mas sonado en relación a esto se ha dado en el sector energetico.

Yo lo que intentaria hacer sería evitar por todos los medios que los politicos pudiesen entrar despues de sus mandatos en este tipo de empresas como recompensa a servicios prestados.

Por otro lado el mercado de calificaciones es claramente un oligopolio. Algun compañero indico que no, que si alguien tenia 2.000 millones podía hacer una cuarta agencia y listo. No estoy para nada de acuerdo. Es un mercado muy reducido, controlado y con muchos intereses por parte de todos los agentes ecónomicos y de hay que la barrera de entrada sea enorme (2.000 millones¡¡¡¡¡¡). El porque de esto según mi punto de vista:

  1. Para empezar las agencias de calificación son una visagra clave en el mercado financiero. Por una absurda sensación de seguridad los inverores quieren predicciones. Que alguien les diga que comprar, que es seguro, etc etc.
  2. Los gobiernos vieron en esta necesidad de predicciones y de seguridad un escudo frente a sus malas politicas. Los ciclos llevan pasando desde hace 200 años (ya lo dijo jose ignacio) y en esa época no habia agencias de calificación. Vieron como digo un escudo, a quien acusar en caso que las cosas fuesen mal.
  3. Para ello se crean las agencias y las empresas para cubrirse dicen que ellos sólo emiten una “opinión”. Lo vimos claramente cuando fueron llamados a declarar en EEUU por el crash de las subprime.
  4. Precisamente por lo anterior (para dar una sensación de seguridad a los inversores, para cubrirse las espaldas), hay que tener controlado a quien emite las calificaciones. Se crean legislaciones a medida, marcas reconocidas (con el paso del tiempo eso si), barreras de entrada etc.
  5. Hay por ley “obligación” de pasar por ellos para poder invertir a nivel institucional (Fondos de pensiones, fondos de inversión) y tambien para poder realizar emisiones de deuda (que compraran los institucionales).
  6. Todos estos factores hacen que favorezca la aparicion del oligopolio en este sector y a nadie le interesa que esto cambie. Ni una sola de esta agencias vio, por poner un ejemplo, que lehman, freddie y fannie mac eran empresas de riesgo (las calificaban antes de su colaapso como triple AAA) que perjudicaban a los inversores claramente. Luego quiebran, las llevan al congreso, dicen que era su opinión y ninguna consecuencia.

Hay un claro oligopolio en el sector de las agencias de calificación. Y si no intentad responderme a esta pregunta. ¿quien se equivocaba al valorar estas empresas, warrent buffet que no las tocaría ni con un palo o las agencias de calificación? y ahora lo mas importante ¿porque tenian esa valoración?

Mi repuesta: Oligopolio vs sentido común,

  • Se me ocurren varios ejemplos de mercado o sectores oligopólicos en España: sector del agua, energía, telecomunicaciones…

Los inconvenientes que un mercado oligopólico pueda generar, vendrían originados por mala praxis (negociación y fijación de precios entre empresas, aunque esté prohibido) de los ejecutivos de dichas empresas quizás producidos, en parte importante, por excesos continuos en la regulación de dichos sectores y quizás también por un ambición desmesurada por parte de sus directivos (aunque este punto es mas discutible).

Lo que, a priori, parece claro es que suele tratarse de sectores que proveen productos de necesidad sin los cuales es difícil funcionar. Por este motivo, tienen una posición de fuerza importante si los comparamos con otros mercados. Además tienen una generación de recursos muy potente y relativamente estable. Las barreras de entrada son muy fuertes y es casi imposible que dejen de ser oligopolios en pro de la competencia.

Según parece, hoy en día existen más de 70 agencias de rating en todo el mundo aunque lo cierto es que el 90% del mercado está en manos de 3 de estas: Standard & Poors, Moody´s y Fitch. Desde ese punto de vista, se puede decir que este sector funciona casi como un oligopolio, pero no es menos cierto que si estos no hiciern bien su trabajo, el otro 10% restante podría llegar a incomodarlos. Aunque difícil!!

¿Una aerolínea estatal que pierde dinero o un Mercado competitivo, incluso con aerolíneas extranjeras?

La discusión en Argentina sobre la aerolínea estatal se concentra en si ésta gana o pierde dinero. Con todo lo importante que ese tema es, no es el más importante, ya que lo es más tener la posibilidad de viajar con buenos servicios a precios competitivos. Y esto no depende de una mejor o peor gestión de la empresa, sino del marco regulatorio del sector. Si éste, como ocurre, impide la competencia, entonces hay pocas opciones; si los precios son regulados no podemos esperar buenas ofertas.

Aerolineas

En muchos países, por el contrario (Estados Unidos, Europa), los mercados fueron desregulados, abiertos a la competencia, con resultados espectaculares. Aun así, todavía quedan cosas por hacer. Comenta al respecto Kenneth Button en un artículo publicado en la revista Regulation del Cato Institute (“Really Opening Up the American Skies”): http://www.cato.org/regulation/spring-2014

“Desde que se eliminaron la mayor parte de los controles económicos a fines de los 70s, el volumen de tráfico se ha multiplicado varias veces, las tarifas ajustadas por inflación han caído, la computarización a revolucionado la forma en que compran los pasajes, las millas de viajeros frecuentes se han convertido en una segunda moneda, el rango de rutas disponibles –siempre que estés dispuesto a cambiar de avión- ha aumentado a un nivel irreconocible y las empresas de bajos costos llegaron, y algunas, se fueron. La mayor parte de las aerolíneas ya no nos cobra por las valijas que otros llevan o la comida que no queremos aun en los raros casos en que era buena. Por cierto, la naturaleza del servicio ha cambiado, con menos espacio para las piernas y menos refrescos, cargos por valijas chequeadas, filas para subir al avión y, Dios lo permita, un pasajero al lado. Volar ahora es transporte, no una experiencia, se ha vuelto un producto.”

“Las ganancias fueron de distinto tipo, incluyendo tarifas más bajas, más servicios, más opciones de rutas, dando como resultado que la cantidad de pasajeros transportados creció de 250 millones en 1978 a 815 millones en 2012. Según la Asociación Americana de Transporte Aéreo las tarifas cayeron un 67% en relación a las del período regulado. Y si bien el número de vuelos a ciudades pequeñas se redujo un 25% entre 1970 y 1975 la competencia llevó a que muchas más de ellas recibieran vuelos directos en 1983 de los que recibían en 1978. La cantidad de trabajadores en la industria aumentó en 30.000 a los dos años de la desregulación.”

Pero como la regulación cierra la entrada a la competencia extranjera, el mercado se ha ido concentrando en unas pocas aerolíneas grandes: American (21,1%), Delta (16,3%), United (16%, Southwest (15,1%).

El artículo menciona que si bien la desregulación abrió el mercado a la competencia, no lo abrió a la competencia internacional. El mercado local sigue protegido: una línea aérea extranjera puede realizar vuelos internacionales hacia y desde los Estados Unidos pero no puede ofrecer vuelos locales. Si esa barrera cayera la competencia se multiplicaría en forma casi inmediata. No hay barreras “técnicas” de entrada porque las aerolíneas extranjeras ya tienen la capacidad como para ingresar al mercado: una línea aérea podría hacer un vuelo Frankfurt-Nueva York-San Francisco y subir pasajeros en NY hasta SF, algo que ahora no puede hacer porque ese en un vuelo de “cabotaje”.

Imaginemos ahora si en Argentina, Air Europa pudiera hacer un vuelo Madrid-Buenos Aires-Mendoza, y pudiera ofrecer el tramo Buenos Aires-Mendoza. O TAM hiciera un vuelo San Pablo-Córdoba-Bariloche y también ofreciera el tramo Córdoba-Bariloche.

Y no solo eso, imaginemos si Avianca o Copa o Lufthansa pudieran ofrecer, no ya un tramo de un vuelo internacional sino directamente vuelos locales: Rosario-Tucumán o Buenos Aires-Salta, o Córdoba-Misiones, o lo que fuera. ¿Los pasajeros se verían perjudicados? Siguiendo los resultados de la desregulación mencionados antes, las tarifas caerían, los vuelos se multiplicarían y hasta habría más empleos en la industria.

O sea que no son solamente las pérdidas de Aerolíneas Argentinas, sino todos los beneficios que los consumidores pierden.