El banco central ruso compra oro; las criptomonedas avanzan: ¿están en retirada las monedas estatales?

Del Mises Wire:

El Bitcoin, el oro y la batalla por el dinero sólido

Doug French

Aquí en los EE.UU. los mercados financieros se están centrando en los mensajes monetarios heréticos del presidente de la Reserva Federal, Jerome Powell, mientras que políticamente la noticia es que las dos elecciones de Trump para la junta del banco central se han salido de la carrera.

Herman “9-9-9” Cain y Stephen Moore no pudieron soportar la presión y retiraron sus nombres de la consideración, o sus nombres fueron retirados a través de twitter.  Ambos tenían mucho equipaje, pero lo que tenían en común era que, en su pasado, mencionaban el regreso al patrón oro. Eso es un no-no. Washington está lleno de delincuentes de #metoo, pero los chiflados #goldbugs no están permitidos.

Ese tipo de charla se gana la simpatía de los dos partidos a partir de una disputa seria.

Mientras tanto, Sputnik News informa que Rusia (Vlad y Elvira, el jefe del banco central de Rusia) sigue desechando dólares en favor de la antigua reliquia que tanto desprecia Washington.

Las nuevas compras continúan la tendencia establecida a principios de año, con Rusia comprando la exorbitante cantidad de 31,1 toneladas en febrero, que se suman a las 6,22 toneladas compradas un mes antes. Rusia ha comprado ya unas 55,98 toneladas de oro en los tres primeros meses de 2019, lo que la sitúa en el buen camino para igualar la compra media anual de más de 200 toneladas durante la última mitad de la década.

Uno se pregunta ¿qué traman el Sr. Putin y la Sra. Nabiullina?. Por cierto, la Sra. Nabiullina no es sólo una cara bonita, sino que fue nombrada la mejor Gobernadora de Banco Central de Europa en 2016 por la revista financiera internacional, The Banker, superando a gente como Mario Draghi.

Su compra de oro me hace pensar que ha leído The Bitcoin Standard: The Decentralized Alternative to Central Banking.  No dejes que el título te engañe. Este libro no es de tapa a tapa una adoración a las criptomonedas y un repudio al oro que otros autores intentan meternos en la garganta.  El Dr. Ammous es en realidad un profesor de economía, y nada menos que el autor de «Cisne negro», Nassim Taleb, escribió la introducción.

El Tour de Force del profesor Ammous comienza donde debe: los orígenes del dinero, luego los metales monetarios, la toma del control del dinero por parte del Estado, la preferencia temporal, la teoría del ciclo económico austriaco, el dinero y la libertad y, por último, el dinero digital.  Para aquellos que quieren saber qué diablos es un Bitcoin, puede parecer una larga espera. Los cambios en el dinero no ocurren de la noche a la mañana. Todas sus preguntas sobre Bitcoin se responden en el Capítulo 10. Sin embargo, con una bibliografía cargada de Hoppe, Higgs, Hazlett, Mises, Raico y Rothbard, no salte adelante.

Si no se conociera el título, un lector juraría que el profesor Ammous está defendiendo el retorno al patrón oro:  No es un falso patrón oro de Bretton Woods, sino el verdadero patrón oro antes de la ICM.

El artículo completo en: https://mises.org/es/wire/el-bitcoin-el-oro-y-la-batalla-por-el-dinero-sólido

 

Hayek sobre la libre competencia de monedas: un buen tema en un país que usa dos, y en mundo lleno de criptomonedas

Con los alumnos de la materia Proceso Económico II vemos la propuesta de Hayek sobre la banca libre y la competencia de monedas y luego el desarrollo del Bitcoin que parece conformarse a tales ideas. Aunque vemos otros textos, en su libro “Desnacionalización del dinero” Hayek trata el tema de la política monetaria y realiza una propuesta de “competencia de monedas”, cuya discusión es apropiada en todo país, como Argentina, que tiene dos monedas al menos, el peso y el dólar, o en Europa cuando se plantea la potencial salida de Grecia del Euro. El libro fue publicado en inglés por el Institute of Economic Affairs de Londres.

Hayek5

“Si vamos a considerar seriamente la utilización de diversas valutas concurrentes para su aplicación inmediata en un área limitada, es evidentemente deseable investigar las consecuencias de la aplicación general del principio sobre el que se basa esta propuesta. En el caso de que se aboliera —dentro del territorio de un país— el uso exclusivo de una sola moneda nacional emitida por el gobierno, hallándose permitida la circulación de monedas emitidas por otros gobiernos, se plantearía la cuestión de si no sería más conveniente suprimir el monopolio gubernamental de emisión monetaria, permitiendo que la empresa privada ofreciera al público otros medios de cambio que éste pudiera preferir.

Actualmente, los problemas que plantea esta reforma tienen un carácter más teórico que los planteados por mi anterior propuesta [que las monedas de los distintos países europeos fueran aceptadas en los otros, en lugar de tener una moneda única como el euro], toda vez que esta sugerencia más extrema resulta todavía demasiado extraña al público para poder ponerse en práctica. Ni siquiera los expertos conocen suficientemente la problemática que surgiría La generalización del principio subyacente para poder hacer predicciones seguras sobre las consecuencias de dicho plan. Es evidente, sin embargo, que no es necesaria ni ventajosa la incuestionable y universalmente aceptada prerrogativa del gobierno de producir el dinero. De hecho, puede resultar perjudicial y su eliminación constituiría un gran avance, dando paso a repercusiones altamente beneficiosas. No es demasiado pronto, por tanto, para comenzar el debate. Aunque el plan no pueda ponerse en práctica mientras el público no esté mentalmente preparado y continúe aceptando sin críticas el dogma de la necesidad del privilegio gubernamental, tal circunstancia no debe ser un obstáculo para el estudio de los fascinantes problemas teóricos que plantea este proyecto.

Los economistas no han discutido la competencia entre monedas

Increíblemente, la competencia entre distintas valutas no ha sido examinada en serio hasta hace muy poco. En las publicaciones relativas al tema no se cuestiona la creencia universal de que el monopolio del gobierno en orden a la emisión monetaria es indispensable, ni tampoco se explica si esta creencia se deriva simplemente del postulado según el cual en un territorio dado sólo puede haber un tipo de moneda en circulación —lo que podía parecer una ventaja cuando se trataba de elegir entre el oro y la plata como posibles tipos de dinero—. Tampoco encontramos respuesta a la pregunta de qué sucedería si se suprimiera el monopolio y si el suministro de dinero se realizara mediante la competencia entre entidades privadas que proporcionaran distintas divisas. La mayoría de la gente piensa que la propuesta de que el dinero lo emitan empresas privadas significa que todas deben emitir el mismo (en dinero fiduciario, token money, esto equivaldría simplemente a una falsificación) en lugar de distintos tipos de dinero claramente diferenciabas por diversas denominaciones y entre los cuales el público pudiera elegir libremente.