Educación: el énfasis de las políticas Públicas está en la cantidad, no en la calidad de sus resultados

Junto a Irene Giménez y Eloy Fisher, más otros colaboradores de Goethals Consulting en Panamá, hicimos un estudio, y luego un informe, sobre el papel de los emprendedores y de la educación privada en ese país, con el título “La iniciativa emprendedora en la educación: una alternativa menospreciada”. El sistema educativo panameño es muy similar al resto de América Latina, por lo que el análisis sirve también para otros países.

Aquí va parte de su contenido:

El énfasis de las políticas públicas dirigidas hacia la educación ha estado siempre sesgado hacia la cantidad y no la calidad, siendo ésta la realmente importante para la construcción de lo que se denomina “capital humano”. Más que las tasas de cobertura, de asistencia o los años de escolaridad, lo que verdaderamente hay que medir y considerar son los conocimientos y las habilidades incorporadas en el proceso educativo. Eric A. Hanushek, de Stanford University y    Ludger Woessmann, de la Universidad de Munich señalan, por ejemplo, que la diferencia de resultados alcanzados por los países asiáticos respecto a los latinoamericanos se explica más por los niveles de educación alcanzados en lectura y matemática que por los años de asistencia a la escuela (Hanushek & Woessmann, 2015).

La mención a mejoras en la matrícula de la educación preescolar y pre-media se corresponde con los datos oficiales, como se verá más adelante. La ausencia de mención en ese párrafo de la educación primaria se debe a que la matriculación ha caído en este nivel, sobre el cual se reconoce, además, una caída de su calidad:

“Sin embargo, a pesar de importantes avances, Panamá no ha logrado superar las deficiencias en la calidad de la educación primaria. Se requiere particularmente fortalecer la enseñanza de las asignaturas de español y matemáticas, básicas para la adquisición de conocimientos, que son las materias en las cuales los alumnos de primaria muestran las mayores deficiencias” (p. 97).

En cuanto a la Educación Pre-Media y Media dice: “En los niveles de pre-media y media, en el lado positivo vemos que, de acuerdo a la medición del Programa de las Naciones Unidas para el Desarrollo, (Informa sobre el Desarrollo Humano 2013), el 62,1% de la población ha completado la escuela secundaria… No obstante, al igual que en el nivel anterior, la calidad de la educación es un problema grave, particularmente en las materias básicas de español, matemáticas, ciencias naturales y ciencias sociales, y es especialmente preocupante el bajo dominio de los estudiantes en los ámbitos de la lectura, la escritura y la comprensión. La baja calidad de la educación impartida en el nivel primario, resulta en una base muy débil para los aprendizajes en este nivel” (p. 98).

El Banco Mundial (2012) confirma esto:

“El importante logro de Panamá en cuanto a años de educación no se refleja en la calidad de los graduados. El logro educativo de Panamá es cercano al promedio de los países desarrollados miembros de la Organización para la Cooperación y el Desarrollo Económico (OCDE); no obstante, la calidad de la educación en el país según la medición del PISA de 2009 está 150 puntos por debajo del promedio de la OCDE. Las estimaciones indican que un año de escolaridad debería aumentar el puntaje del PISA en 50 puntos. Por lo tanto, teniendo en cuenta la calidad, los años de escolaridad en Panamá no estarían cerca de los 11 sino de los 8” (p. 30) .

Los síntomas de la educación estatal son evidentes. En el nivel de enseñanza superior, por ejemplo, donde el costo por alumno universitario es el doble del costo promedio por estudiante en los demás niveles, la realidad es que “la mayor parte del presupuesto está destinado a gastos de operación, con menos del 10% disponible para gastos de inversión” (p. 98) .

La economía explicada a mis hijos: conferencia y una nueva edición del libro, economía y literatura

Adrián Ravier ha sido tan amable de presentar en el blog que tenemos en conjunto (Punto de vista económico), la conferencia que diera el año pasado en el Seminario de Verano del Instituto Juan de Mariana, realizado en Lanzarote, Canarias. Ahora que Unión Editorial ha decidido publicar nuevamente el libro veo que la conferencia es una Buena forma de introducir ese texto, que trata de presentar los principios básicos de la economía a través de textos clásicos de literatura.Economia explicada

Aquí está la conferencia:

https://puntodevistaeconomico.wordpress.com/2016/02/04/la-economia-explicada-a-mis-hijos-video-por-martin-krause/

 

 

La evolución de la distribución de ingresos: el papel de la educación, para crear desigualdad o reducirla

El último premio Nobel en Economía, Angus Deaton, comenta en su libro The Great Escape, las causas de la desigualdad de ingresos y el papel de una educación “flexible”:

“La distribución del ingreso no puede reducirse a un solo mecanismo, tal como la oferta y la demanda en el mercado laboral, ni puede ser medida por un simple indicador como el coeficiente de Gini. Es el resultado de muchos procesos actuando en conjunto, como la historia, el mercado, la política, y la demografía.

Deaton

Jan Tinbergen, uno de los dos economistas que compartió el primer Premio Nobel en Economía, vio a la evolución de la distribución del ingreso no como podría haberse visto en el pasado, como una batalla entre el trabajo y el capital, sino como una carrera entre el desarrollo tecnológico y el avance en la educación… La tecnología utilizada en el trabajo requiere habilidades y entrenamiento o tal vez solo la adaptabilidad que llega con una buena educación general. Si la educación de los trabajadores se queda atrás de lo que pide el mercado, el precio de la educación subirá, y la desigualdad aumenta. Cuando la educación va adelante, por ejemplo cuando la Guerra de Vietnam llevó a muchos jóvenes a la universidad que de otra forma no hubieran ido –la oferta de habilidades aumentó y su precio, la prima por educación universitaria, cayó, reduciendo la desigualdad de salarios.

Durante casi todo el siglo pasado, los norteamericanos han estado adquiriendo más educación, por lo que la oferta de habilidades en el mercado laboral ha aumentado. Si nada más ocurriera, esta cadena de eventos habría reducido el valor de la educación y la brecha entre quienes tienen un título y quienes no. Sin embargo, la brecha ha aumentado, particularmente rápido desde fines de los 70s. Cuando el precio de algo sube pese a que su oferta aumentó, sabemos que la demanda ha de estar aumentando más rápido. Los economistas atribuyen este aumento al continuo aumento de las habilidades requeridas en el trabajo por las nuevas tecnologías de la información. Creen que la aceleración del progreso basado en la tecnología en los últimos treinta años es el principal motor de la creciente desigualdad en los ingresos. La creciente prima de una educación universitaria es la forma con que el mercado le dice a la gente joven la cambiante tecnología hace más y más valioso ir a la universidad, y el crecimiento en el nivel promedio de la educación muestra que la gente ha estado prestando atención.

Los rápidos cambios en la forma en que se usan las computadoras, Internet, y la rápida disponibilidad de información han creado una demanda acelerada de aquellos que pueden usar esa información en la toma de decisiones y en los negocios, y, al menos desde fines de los 70s, la educación no ha respondido lo suficiente. Por supuesto, esta tendencia puede no continuar para siempre. Si el sistema educativo se vuelve lo suficientemente flexible para producir las nuevas habilidades tan rápido como su necesidad crece, el aumento de la desigualdad eventualmente llegará a su fin.”

Los monopolios no son buenos, algunos se revelan contra el monopolio estatal en la educación

La Nación publica un muy interesante artículo sobre aquellos padres disconformes con el sistema educativo público, quienes deciden tomar la educación de sus hijos en sus propias manos y adecuarla a las vocaciones e intereses que sus hijos vayan presentando. Está bien el título: “Estudiar en casa: la opción anti-sistema de 2000 familias”, ya que es solamente un rechazo a las escuelas estatales sino a todo un sistema educativo (tanto en escuelas estatales como privadas, pues el curriculum y el método de enseñanza es impuesto por el estado). Esa cantidad llega en los Estados Unidos a los 2 millones. http://www.lanacion.com.ar/1740904-estudiar-en-casa

Home Schooling

Al margen de que se favorezca o se rechace este tipo de educación, el punto principal es que es la reacción ante un monopolio. El sistema educativo es más o menos algo así: puedes elegir el sastre, pero el traje tiene que ser gris; tal vez algún colegio le agregue el pañuelo en el bolsillo o mejores botones, pero no vas a poder tener un traje azul o negro.

Coincidiendo con la publicación de este artículo, Raquel Merino publica otro en la web del Instituto Juan de Mariana, también sobre la educación monopólica estatal. http://www.juandemariana.org/comentario/7024/papa/quiero/peter/thiel/stuart/

Algunos de sus comentarios:

“Uno de estos campos hurtados a la competencia por el Estado es precisamente el de la educación. El nombre de por sí da verdadero pavor. No sé por qué en España hubo tanto revuelo con la asignatura de “Educación para la ciudadanía”. ¿Acaso no es redundante? Los propósitos verdaderos del Estado al garantizar la educación universal tienen mucho más que ver con el adoctrinamiento y la sedación de las mentes a través del mensaje igualitario y la consiguiente anulación personal, así como con granjearse apoyos entre el colectivo educativo (la típica alianza política y burocrática).”….

“Y aquí viene el segundo error de bulto de esta concepción elitista e ilustrada. Parte de una visión conservadora que pretende hacer ver que el conocimiento sólo se puede adquirir a través de una forma que demostró un grado de éxito relevante hace dos siglos: educación secundaria y universitaria. ¿No pueden evolucionar las cosas desde entonces? Porque la gente, los paradigmas productivos y los productos y servicios sí lo han hecho.

La imposición en este campo aniquila la experimentación a través de, por ejemplo, programas educativos cambiantes dentro de especialidades existentes, nuevas especialidades per se o nuevos métodos formativos que se adecúen a las necesidades evolutivas que rijan en cada momento, ya se lancen desde dentro o fuera del ámbito educativo más tradicional…

Pero, además, al partir esta imposición de las élites intelectuales, el sesgo es completo hacia quienes tienen o cultivan un tipo de habilidades muy específicas. Puede expulsar a personas con clases de inteligencia que no sean las puramente lógicas, matemáticas o verbales. Al estrechar la oferta formativa y convertir esa educación formal en universal, muchas personas están frustradas y se encuentran en el punto de mira por no ser amigos de los libros… Se ven truncadas al mismo tiempo sus verdaderas capacidades, que podrían desarrollarse a través de la inteligencia emocional (cuanto menos apego a los libros de manera obsesiva, por lo general, más se cultiva el trato humano y mayor comprensión de la naturaleza del que se tiene en frente…), de “aprender haciendo” (learn by doing) o de explorar simplemente nuevos caminos. Cuánto provecho no obtendrían esa persona y la sociedad misma de permitírsele la especialización desde edad temprana en aquello que hace relativamente mejor y que le va a hacer más feliz por dominarlo mejor y poder recoger los frutos de sus cualidades e intereses.

Por no hablar, por supuesto, de que los colegios hoy día no son ningún centro de élite. Si al menos aquello lo consiguieran, por más frustraciones que crearan en algunos niños, algo se alcanzaría… Con lo que nos encontramos, como nos explicó magistralmente el profesor Bastos en una universidad de verano, es, las más de las veces, con centros de delincuencia juvenil en que el matón de turno (mal estudiante que no debería estar nunca encerrado en ese agujero de manera forzosa) abusa sistemáticamente del indefenso empollón… Frustrados acaban todos.”

 

Un egresado de una universidad pública cuesta 60.000 dólares. Es más barato en la privada más cara

Amo a la UBA. Me gradué y soy profesor en esa universidad. Es mi casa. Pero que un egresado cueste 45.000 dólares es un escándalo. El promedio nacional es de 60.000 dólares, peor aún. En la Universidad Patagonia Austral el costo llega a los 424.408 dólares !!!. Sería más barato para los contribuyentes mandarlos a la Universidad de San Andrés, que tal vez sea la universidad privada más cara del país.

Esto aparece en este artículo que comenta un estudio de Alieto Guadagni para el Centro de Estudios de la Educación Argentina (CEA),donde se señala además que el 44% de los alumnos en universidades públicas aprueba una materia por año. Y esto no por el tremendo grado de exigencia. Además, si hay algo en los que han insistido y logrado los centros de estudiantes en los últimos años es en tener más fechas de exámenes y más oportunidades para promocionar o aprobar una materia como alumno regular. http://www.lanacion.com.ar/1724763-bajo-rendimiento-en-las-universidades-nacionales

Es cierto que generar egresados no es la única tarea que las universidades cumplen pero también que se esa función se lleva casi todo el presupuesto.

Dice la nota:

“Si sumamos los estudiantes que después de un año no aprobaron ninguna materia y los que apenas aprobaron una materia, llegamos a la conclusión de que 44 de cada 100 estudiantes universitarios nacionales no llegaron siquiera a aprobar dos materias después de un año”, resume Guadagni.

En los albores del cepo al dólar, impuesto por la presidencia de Cristina Kirchner en 2011, cuando la moneda norteamericana se cotizaba a $ 4,14 promedio, el presupuesto total ejecutado por las 40 universidades nacionales fue de $ 18.829 millones o US$ 4548 millones.

En ese mismo año, entre las 40 universidades nacionales se graduaron 70.370 estudiantes. “Si se divide este presupuesto de US$ 4548 millones por la cantidad de graduados de las 40 universidades nacionales, tenemos un valor de US$ 64.633 por graduado”, señala Guadagni.

En la Universidad Patagonia Austral se graduaron 103 alumnos en 2011, con un costo de US$ 424.408,63 por estudiante. Le siguen San Juan (US$ 228.064,78) y Tres de Febrero (US$ 221.175).

La mejor relación costo-egresado se vislumbra en la Universidad Nacional de Lomas de Zamora (US$ 24.480), Rosario (US$ 32.220), Nordeste y la UBA (US$ 45.000, aproximadamente).

“La Universidad Patagonia Austral tiene un presupuesto por graduado que es 17 veces mayor que el de la Universidad de Lomas de Zamora”, puntualiza Guadagni, al advertir que en la primera casa de estudios “el 56,9% de los estudiantes no aprobó más de una materia tras un año de estudios, mientras que en el establecimiento del conurbano la cifra es de apenas 23,7%”.

Un artículo de Agustín Etchebarne que acompaña la nota señala que, en todas las universidades nacionales, hay más de 483.029 alumnos en esa condición. Sostiene:

“Ya es momento de recuperar un mínimo de sentido común en este debate. Se deben restablecer los exámenes de ingreso, otorgando un curso de nivelación para quienes no logren aprobarlo, pero sin permitir el ingreso a quienes no lleguen a superar un nivel determinado.

Dado que las universidades nacionales son pagadas por todos los contribuyentes, es razonable exigir a los alumnos que aprueben un mínimo de cinco a seis materias por año con un promedio superior a 7 (siete).”

Este tipo de requisitos son comunes en casi todos los países donde las universidades son gratuitas”.

Sobre el mayor gasto en la educación y el perverso “trato” que tienen los maestros

No hay campaña electoral en la que los candidatos no prometan un mayor gasto en educación. No es porque sí, interpretan correctamente que los votantes quisieran que la educación tuviera mayor prioridad. Esa opinión se ve confirmada en muchas discusiones, por ejemplo sobre cuestiones ambientales, donde muchos sostienen que la solución es una mayor educación de la población (en este caso sobre los problemas ambientales).

No voy a negar la importancia de la educación, aunque suelo pensar que el destino de las sociedades está más ligado a los “valores” e “ideas” que predominan en ellas que a un cierto grado de educación formal. Después de todo, puede que no hubiera pueblo más educado que el alemán en la década de 1930 y sin embargo se embarcaron detrás del espantoso proyecto nazi.

No obstante, al margen del impacto del nivel educativo en la sociedad, lo cierto es que tiene un impacto en las oportunidades personales que se abren a quienes la poseen. En un mundo cada vez más basado en el conocimiento y las tecnologías, poseer educación es un activo importante. La gente sabe eso, por eso la valora y reclama por ella.

O sea que todo eso no está en discusión. Tampoco que la inversión personal que cada uno realiza en educación no sea finalmente rentable. Pero sí quiero discutir la idea de que mejorar la educación significa gastar más en ella, al margen de la estructura institucional de ese mercado en particular.

trends-american-public-schooling-since-1970

Hay gráficos que hablan por sí mismos. Es sobre el gasto en educación primaria en los Estados Unidos desde 1970 (espero que salga bien el gráfico). La línea más empinada corresponde al gasto total, la segunda al número de empleados, las demás son sobre el desempeño de los alumnos.

Lo que muestra es notable: la cantidad de empleados se ha duplicado, el costo total se ha triplicado. Los resultados no han cambiado. Se gastan ahora unos 164.000 dólares por alumno (ajustados por inflación) contra casi 57.000 en 1970.

Los datos son de “State Education Trends”, una publicación de Cato Institute, y su autor es Andrew Coulson: http://www.cato.org/publications/policy-analysis/state-education-trends. Hay estados que han aumentado aún más ese gasto sin tener mejores resultados y, más notable, hay quienes han reducido el gasto sin que caigan sus indicadores. El informe también comenta que esto ha ocurrido en un período en el cual las nuevas tecnologías han elevado la productividad en todos los campos, y tecnologías que son de particular aplicación e impacto en la educación.

La contundencia del gráfico tal vez nos lleve a discutir otra cosa. El estado termina proveyendo educación mala y cara, y regulando al sector privado para que la de éste sea parecida. Los maestros están atrapados en un acuerdo perverso: nosotros pretendemos trabajar, ellos pretenden pagarnos. No quieren saber nada de evaluaciones ni de controles de presentismo, tienen cantidad de días de licencia y también de vacaciones; pero no parecen estar dispuestos a un trato que sea mayor productividad por mayor ingreso y, como pasa en las empresas, ingresos vinculados con resultados obtenidos.

¿Cuál es su negocio? Bueno, el que aparece en el gráfico, recibir más presupuesto sin entregar nada a cambio. Es un negocio pésimo.

Educación para los pobres: ¿pública o privada?

En momentos de conflicto salarial de docentes y clases que no comienzan, es buena coincidencia tratar un tema relacionado con la educación de los pobres.

Una pausa en el tema de los valores y las instituciones.

Un alumno de la materia Applied Economics realizó la presentación de un texto de James Tooley y Pauline Dixon sobre la educación privada para los pobres, disponible aquí: http://www.elcato.org/pdf_files/ens-2006-11-15.pdf

Hace ya más de 20 años, realizando un trabajo para el Banco Mundial, Tooley descubrió, para su asombro, que los pobres del barrio más pobre de Lagos, Nigeria, enviaban a sus hijos a escuelas privadas en lugar de escuelas públicas cercanas. Se sorprendió, no pensaba que existieran. Cuando lo contó a sus compañeros del BM no le creyeron. A partir de allí recorrió los barrios más pobres del mundo, en la India, Paquistán, Ghana, China, y en todos ellos encontró escuelas privadas para los pobres. En el artículo mencionado resume las conclusiones de sus años de investigación.

Escribió recientemente un libro donde comenta todas sus experiencias:

The beautiful tree

En el contexto de los temas que estamos viendo en las clases la investigación es importante por lo siguiente:

–          En la visión predominante, los bienes y servicios se clasifican como privados o públicos según dos características:

  • La capacidad de excluir a los que no pagan
  • La rivalidad en el consumo

–          En cuanto a la exclusión se refiere, si no se puede excluir a quienes no pagan, no habría incentivo para proveer ese bien o servicio a través del mercado. Imaginemos una cafetería en la universidad, si pudiéramos simplemente pasar y llevarnos el café sin pagar, al día siguiente el dueño no estaría allí; para qué comprar café y otros insumos si luego no puede recuperar esos costos y ganar algo.

–          La rivalidad en el consumo se refiere a que un mismo bien o servicio no puede ser consumido por varias personas al mismo tiempo. EL café que yo me tomo, no lo puede tomar otro al mismo tiempo.

–          Según Samuelson, los bienes que tienen características de exclusión y rivalidad, son “privados”, y pueden ser provistos por el mercado; y los que no, son “públicos” y deberían ser provistos por el estado, ya que todos tenderíamos a ser usuarios gratuitos, “free riders”, siendo que todos valoramos pero no nos pueden obligar a pagarlo. El ejemplo más emblemático es el de un faro, que luego Ronald Coase discutiría (se trata este caso en el libro con mucho detalle).

En general, la gente afirma que la educación debería estar a cargo del estado o que éste debería cumplir un papel importante en ella. Pero atengámonos a la clasificación de Samuelson: ¿es la educación un bien público o privado? Bueno, es privado, ya que se puede excluir al que no pague (si no paga no puede ingresar al aula), y hay rivalidad en el consumo (en un aula entra un cierto número de alumnos, luego se produce congestión).

La prueba de que es un bien “privado” en este sentido es que el mercado lo provee sin inconvenientes. Entonces, ¿cuál es el carácter “publico” que justificaría el papel del estado como proveedor?

Tal vez podrúa argumentarse que el mercado puede proveer educación, pero que no va a proveer educación para los pobres. Este es el punto que contradice la investigación de Tooley: el mercado también provee educación para pobres.

Entonces, el problema a discutir tal vez sea otro, no ya si la provisión es posible o no; si no su financiamiento. Tooley muestra que los padres pobres están dispuestos y pagan la educación de sus hijos. En fin, pero son pobres, entonces el tema a considerar sería ése. En tal sentido, remito a los posts anteriores sobre soluciones a la pobreza.

Asimismo, puede ser que estas escuelas sean de muy Baja calidad. Esto es lo que resume el alumno en su presentación:

•Este paper trata sobre una investigación hecha en Ghana, Nigeria, Kenya e India para determinar que tan buena es la calidad de las escuelas privadas –y muchas veces clandestinas- dirigidas a las clases pobres, y que tanta penetración de estas instituciones existe en ese estrato social.
•A su vez, la idea es contrastar estos datos con los obtenidos sobre el sistema publico gratuito, y comparar las preferencias del usuario
•El hecho de que existan un gran numero de escuelas privadas, no registradas, podría ser una fuente de errores en el studio.
•Existe un gran interés en la población de escasos recursos en matricular a sus hijos en escuelas privadas
•Las escuelas privadas no registradas tienden a tener menores precios que las registradas
•Existe una tendencia de las escuelas privadas no registradas a ser fundadas después de la aparición de las escuelas privadas registradas, lo que sugiere una reacción a la falta de oferta.
•Las escuelas tienden a ser administradas por sus propietarios
•Los incentivos de cambiar a un hijo a una escuela publica, ej. la gratuidad de la primaria, no es muy potente en lograr un fuerte numero de cambios, y que estos cambios sean permanentes.
•Como una generalidad, las escuelas privadas –registradas o no- tenían mejor infraestructura que las publicas, y mayor presencia de docentes.
•En exámenes de desempeño la tendencia era clara a que hubiese mejores calificaciones en los alumnos de escuelas privadas
•Contrastando con estos resultados, los docentes de las escuelas publicas recibían salarios varias veces mayores que los docentes en escuelas privadas –ambos mostraron satisfacción con sus niveles de ingresos-