Alberdi sobre el financiamiento del gasto con deuda y su preocupación por que un gobierno dejara de pagarla

Con los alumnos de la UBA Derecho, vemos a Alberdi en Sistema Económico y Rentístico, tratar el tema del “crédito público”, o sea, de la deuda.

Dice:

“Siendo el crédito del Estado el recurso más positivo de que pueda disponer en esta época anormal y extraordinaria por ser de creación y formación, será preciso que los gobiernos argentinos sean muy ciegos para que desconozcan, que faltar a sus deberes en el pago de los intereses de la deuda, es lo mismo que envenenar el único pan de su alimento, y suicidarse; es algo más desastroso que faltar al honor, es condenarse a la bancarrota y al hambre. El gobierno argentino acaba de dar una prueba de que comprende esta verdad en toda su latitud, cambiando la organización que había ensayado por error para su crédito público, por otra que le restablece a sus bases más normales y más firmes.

La estabilidad y subsistencia de los compromisos de crédito contraído por el gobierno es garantía que acompaña a los del gobierno actual de la Confederación Argentina, por ser constitucional y enteramente legítima su existencia, lo cual hace que sea la Nación misma, más bien que el gobierno, que la sirve de intermedio, quien se obliga por los actos legislativos del Congreso que la representa, y a cuya autoridad ha dejado la facultad de contraer empréstitos de dinero sobre el crédito de la Confederación, por el art. 64,. inciso 3 de su Constitución federal. Y como ese mismo Congreso vota anualmente por ley la forma en que ha de invertir los valores obtenidos a préstamo como todos los que sirven al gasto público, la Constitución, que esto determina, da en ello una nueva garantía a los prestamistas, de que la inversión útil, moderada y tal vez reproductiva de los fondos prestados, se hará de un modo que asegure el pago de su renta y sostenga el valor de sus capitales escritos. De este modo el gobierno constitucional y responsable contribuye, por el hecho mismo de existir, a ensanchar las riquezas del Estado.

En cuanto a la estabilidad del gobierno, es decir, a la paz y al mantenimiento del orden, en que reposa el edificio del crédito y de toda la industria, jamás la Confederación ha tenido garantías comparables a las que hoy aseguran su tranquilidad.

La paz es firme y estable hoy día, porque hay un gobierno nacional que cuide de mantenerla. Ese gobierno ha faltado enteramente por espacio de treinta años, en que las provincias vivieron aisladas unas de otras y destituidas de gobierno interior común. En la ausencia total del gobierno interior, la paz no podía existir por sí sola en las provincias del Plata, como no existiría en los condados de Inglaterra, si faltase el gobierno general del Reino Unido, cuyo principal atributo es sostenerla.

El gobierno será estable porque tiene elementos reales de poder, lo cual no sucedía en el tiempo en que las provincias privadas del comercio directo por la clausura de sus ríos, en vano tenían el derecho abstracto de gobernarse a sí mismas como Nación independiente y soberana; las rentas, en que consiste el poder de hecho, quedaban en manos de la provincia que tenía el privilegio exclusivo de la aduana exterior.

El comercio directo a que deben las provincias el goce de sus medios materiales de gobierno es estable para siempre, porque descansa en la libre navegación de los ríos, en cuyas márgenes están los puertos de las provincias, abiertos a ese comercio directo de la Europa, por tratados internacionales de duración indefinida.”

¿El financiamiento con bonos y el litigio de los holdouts pondría un límite al gasto público?

Es difícil tratar el tema de la deuda, default y fondos buitres en forma desapasionada en estos momentos. Veamos si la academia se permite plantear algunos temas que sería difícil plantear aquí.

Buitres

Stephen Kaplan, de George Mason University y Kajj Thomson de Maastricht University escriben un paper titulado: “La Economía Política del Endeudamiento Soberano: explicando las decisiones políticas en países altamente endeudados”: http://www.gwu.edu/~iiep/assets/docs/papers/2014WP/KaplanIIEPWP201410.pdf

Estas son sus conclusiones:

“Cuando los países tienen una débil transparencia institucional y pocos límites efectivos, la teoría de la economía política espera que los políticos usen los déficits fiscales para generar un auge cercano a las elecciones, conocido como el ciclo económico electoral. Pero, ¿por qué podríamos observar austeridad a pesar de su desarrollo institucional? En este trabajo hemos mostrado que la extensión de la globalización tiene profundos efectos en la política local. Cuando los políticos acuden a los descentralizados mercados de bonos (más que a préstamos centralizados de bancos u organismos internacionales), suelen mostrar más disciplina fiscal. Hemos mostrado también que este efecto disciplinante es particularmente fuerte durante períodos electorales.”

Pero, ¿qué dice de Argentina?

“Estos ciclos (de aumento de gasto antes de la elección) pueden ocurrir, como lo muestra la expansión del gasto hacia la elección del gobierno de Cristina Fernández de Kirchner, pero es más probable que aparezcan en países que descansan menos en los mercados globales de capital. Argentina ha estado excluida de estos mercados desde el default de 2002”.

¿Siempre la excepción? Además esa excepción continúa ya que en el peor momento de este conflicto y con crecientes restricciones al acceso a mercados Internacionales de todo tipo, el gasto público alcanza nuevos records.

Por otro lado, el artículo también toca un tema interesante y polémico, con una visión opuesta a lo que suele leerse:

“…será interesante explorar cómo cambios recientes en la arquitectura financiera afectan esta dinámica. Por ejemplo, El Mecanismo de Estabilidad Europeo establecido en 2013, ha buscado aislar a los ciudadanos europeos de la fuga de capitales demandando que todos los nuevos bonos europeos tengan cláusulas de acción colectiva. Estas cláusulas facilitan las negociaciones entre acreedores y deudores permitiendo que una supermayoría obligue a los ‘holdouts’ y, por ende, facilite una restructuración. Hemos sostenido que mayores porcentajes de acreedores en bonos catalizan la salida de acreedores, dificultando la restructuración y haciendo más probable la austeridad.

Sin embargo, si la adopción de cláusulas de acción colectiva ayuda a obtener el consenso de bonistas, estos acreedores se conducirían como prestamistas bancarios centralizados, facilitando las reestructuraciones y haciendo que un default sea menos probable. Los menores costos de financiamiento pueden abrir la puerta a más gasto (¡!) permitiendo a los gobiernos responder más a los votantes locales.

Un tema importante relacionado es cómo los litigios de ‘holdouts’, como se observa en Grecia y Argentina, afectarán futuros intentos y las políticas públicas. Estos, generalmente rechazan negociar y demandan un pago total. Temiendo que una restructuración consensuada creará nuevos precedentes, prefieren sostener la tradición legal de que los gobiernos no pueden renegar de sus contratos con acreedores individuales. Si esa estrategia se hace más común, podrían amenazar las reestructuraciones de deuda diluyendo la coordinación de los acreedores e intensificando su salida.

Bajo estas condiciones, el default es más probable si los gobiernos intentan restructurar sus deudas. Los mayores costos de financiamiento restringen la posibilidad de gasto y reducen la capacidad del gobierno de administrar la economía, frustrando sus intentos de mantener redes de seguridad social durante las crisis financieras.”

El punto es interesante, pero asume gobiernos bondadosos que sólo piensan en gastar en beneficio social y que es precisamente el gasto el que ocasiona la crisis financiera. También podría interpretarse que esos límites también reducen “todo gasto”, sobre todo el gasto ineficiente, inútil, clientelista, dejando menos para gastar pero que los gobiernos podrían dedicar a lo que sea prioritario.