Cuando un 55% del precio de un auto son impuestos, no es extraño que el poder de compra sea bajo

Si la mayoría de la población comprendiera la relación entre estos dos gráficos que publica el diario La Nación, gran parte del programa económico del populismo sería descartado. Las notas está publicadas sin relación una con otra, pero su vínculo es clave. a-primera-vista-2255689w620

El gráfico muestra el nivel de precios, los salarios y el poder de compra en distintas ciudades.

EL segundo es parte de un artículo que se titula “El 54,8% del precio de un auto son impuestos: http://www.lanacion.com.ar/1929897-el-548-del-precio-final-de-un-auto-0-km-son-impuestos

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Si el tema es la desigualdad, la Academia Sueca decidió por el que sabe de eso: Deaton, no Pikkety

Cuanto más avanzo en la lectura del libro “The Great Escape”, del último premio Nobel en Economía, Angus Deaton, más me parece que la Academia de Ciencias de Suecia (este premio es financiado por el Banco de Suecia, no por la Fundación Nobel como los otros), puede ser un intento de balancear el impacto que tuvo el libro de Pikkety. Es decir, si el tema en discusión a nivel global son las diferencias de ingresos, vamos a darle el premio a quien más ha estudiado el tema, y lo ha hecho más profesionalmente: Deaton.

Deaton

Deaton tiene un don: sabe analizar las estadísticas y saca todo tipo de conclusiones, todas ellas interesantes, aunque pueda uno no compartir todos sus juicios de valor. A diferencia de Piketty, Deaton no ve a las diferencias de ingresos como algo inherentemente malo (aunque puede serlo cuando son el resultado del lobby y el capitalismo de amigos). Así dice:

“Comenzando a mediados del siglo XVIII en Inglaterra, la longevidad comenzó a mejorar en todos los países del mundo. A medida que la gente escapaba de las enfermedades y la muerte temprana, los estándares de vida también comenzaban a mejorar y, en gran medida, la salud y el nivel de vida se movían en paralelo. Las ideas de la Revolución Científica y el Iluminismo produjeron eventualmente una revolución en el bienestar material, como también lo hicieron en la extensión de la vida. Estas revoluciones paralelas, impulsadas por las mismas causas finales, trajeron vidas mejores y más largas para muchos, pero también crearon un mundo de diferencias a través de lo que el economista Lant Pritchett ha memorablemente llamado “Divergencia, gran momento”. Le crecimiento económico trajo mejores estándares de vida como también una reducción de la pobreza. Es difícil medir todo esto en forma precisa pero un estudio minucioso estima que el ingreso promedio de todos los habitantes del planeta aumentó entre 7 y 8 veces entre 1820 y 1992. Al mismo tiempo, la fracción de la población mundial en extrema pobreza cayó de 84 a 24%. Este aumento sin precedentes de los estándares de vida llegó con enormes aumentos de la desigualdad de ingresos, tanto entre países como entre individuos dentro de los países. La naturaleza de la desigualdad también cambió. En el siglo XVIII, la mayor parte de la desigualdad se daba dentro de los países, entre los ricos aristócratas propietarios de tierras en un lado, y la gente común en el otro. Para el año 2000, en contraste, las mayores brechas se dan entre países, el resultado final de la gran divergencia.”

“La desigualdad puede, a veces, impulsar el crecimiento, si muestra a los demás una vía para beneficiarse con las nuevas oportunidades. Pero puede también menoscabar la mejora material e incluso extinguirla por completo. La desigualdad puede inspirar e incentivar a aquellos que quedaron atrás para alcanzar a los de adelante, generando mejores para ellos y para otros. O puede ser tan severa, y las ganancias tan concentradas en las manos de unos pocos, que el crecimiento económico se ahoga y se compromete el funcionamiento de la economía.”

Valores y calidad institucional (II)

Continuamos viendo algunas categorías sobre la encuesta World Values Survey que realiza Gallup y su relación con la calidad institucional

Igualdad de ingresos

La siguiente pregunta es: 1 si está de completamente de acuerdo con la frase “los ingresos deberían hacerse más iguales” versus 10 para la frase “Necesitamos diferencias de ingresos más amplias como incentivos”.

Escala Promedio total
Los ingresos deberían hacerse más iguales 12.4 %
2 5.4 %
3 7.0 %
4 6.8 %
5 11.8 %
6 8.8 %
7 12.1 %
8 13.3 %
9 7.6 %
Necesitamos mayores diferencias de ingresos como incentivos 14.9 %

 

Los porcentajes para algunos países para las dos posiciones límites son las siguientes. En cuanto a los países con mayor calidad institucional: Finlandia (8,5 y 2,0), Nueva Zelanda (11,8 y 6,4), Suiza (22,1 y 1,8), Suecia (6,2 y 6,2), Australia (10,5 y 7,8), Canadá (7,0 y 5,1), Noruega (8,3 y 1,9), Reino Unido (12,9 y 6,5), Holanda (8,2 y 5,4), Estados Unidos (6,1 y 8,5).

En cuanto a los países latinoamericanos y caribeños presentan estos porcentajes: Chile (23,4 y 7,3), Uruguay (13,5 y 8,7), Perú (7,7 y 35,0), Trinidad y Tobago (10,7 y 34,3), Colombia (23,5 y 21,7), México (20,4 y 23,2), Brasil (15,3 y 15,6), Guatemala (10,8 y 31,3), Argentina (26,8 y 20,1).

Nuevamente aparece la mayor polarización en los países latinoamericanos respecto a los de mayor calidad institucional pero con la curiosa diferencia entre países con claro predominio de la preferencia por la igualdad de ingresos y otros por las mayores diferencias (Perú y Trinidad y Tobago).

Negocios privados o públicos

La siguiente pregunta se refiere a si, 1, debería “incrementarse la propiedad privada en los negocios”, o 10, “debería incrementarse la propiedad gubernamental en los negocios”.

Escala Promedio total
Debería incrementarse la propiedad privada en los negocios 10.2 %
2 6.1 %
3 8.6 %
4 9.0 %
5 18.7 %
6 9.6 %
7 9.2 %
8 9.3 %
9 6.3 %
Debería incrementarse la propiedad gubernamental en los negocios 13.0 %

 

Nuevamente, los porcentajes para algunos países para las dos posiciones límites son las siguientes. En cuanto a los países con mayor calidad institucional: Finlandia (4,7 y 1,4), Nueva Zelanda (13,8 y 3,0), Suiza (7,2 y 3,0), Suecia (7,3 y 1,7), Australia (12,4 y 5,0), Canadá (11,4 y 2,1), Noruega (3,3 y 3,0), Estados Unidos (19,4 y 1,4).

En cuanto a los países latinoamericanos y caribeños presentan estos porcentajes: Chile (5,8 y 16,1), Uruguay (7,5 y 6,5), Perú (8,7 y 23.8), Trinidad y Tobago (21,0 y 16,9), Colombia (15,1 y 26,9), México (20,2 y 17,6), Brasil (17,2 y 13,7), Guatemala (11,0 y 20,0), Argentina (6,8 y 35,7).

Nuevamente puede observarse la mayor polarización en la región con un predominio por la preferencia por mayor grado de propiedad gubernamental en los negocios, mientras que en los países de mayor calidad institucional la polarización es menor y hay una mayor preferencia por los negocios privados.

Redistribución del ingreso y democracia

La pregunta en este caso es si “cobrar impuestos a los ricos y subsidiar a los pobres es una característica esencial de la democracia”, siendo 1 no esencial y 10 totalmente esencial.

Escala Promedio total
No es una característica esencial de la democracia 9.3 %
2 3.9 %
3 4.9 %
4 4.9 %
5 11.5 %
6 7.9 %
7 10.8 %
8 13.3 %
9 8.6 %
Es una característica esencial de la democracia 24.9 %

 

Los porcentajes para algunos países para las dos posiciones límites son las siguientes. En cuanto a los países con mayor calidad institucional: Finlandia (1,6 y 9,2), Suiza (6,1 y 17,8), Suecia (5,5 y 12,7), Australia (7,9 y 12,5), Canadá (4,1 y 6,7), Noruega (3,5 y 9,8), Reino Unido (7,1 y 9,7), Holanda (4,9 y 13,6), Estados Unidos (16,4 y 6,6).

En cuanto a los países latinoamericanos y caribeños presentan estos porcentajes: Chile (9,0 y 21,8), Uruguay (11,7 y 14,7), Perú (8,3 y 20,2), Trinidad y Tobago (11,2 y 24,2), Colombia (23,5 y 21,7), México (24,5 y 18,2), Brasil (27,1 y 8,7), Guatemala (10,8 y 31,3), Argentina (17,4 y 32,3).

Nuevamente los extremos están mucho más poblados aunque en ambos casos la dirección es coincidente, dando a la redistribución un papel importante en el funcionamiento de la democracia, salvo los casos de Estados Unidos y Brasil, México y Colombia en menor proporción.

Importancia de la democracia

En todos los países se considera importante la democracia con opiniones predominantes respecto a que es “absolutamente importante” (10) hasta las menos, “nada importante” (1):

Escala Promedio total
Nada importante 1.5 %
2 0.5 %
3 0.7 %
4 1.1 %
5 5.9 %
6 4.7 %
7 7.4 %
8 14.1 %
9 14.4 %
Absolutamente importante 49.6 %

 

Los porcentajes para algunos países para las dos posiciones límites son las siguientes. En cuanto a los países con mayor calidad institucional: Finlandia (0,6 y 44,7), Suiza (0,5 y 68,0), Suecia (0,3 y 77,8), Australia (1,0 y 64,1), Canadá (0,6 y 56,6), Noruega (0,2 y 66,8), Reino Unido (1,7 y 56,0), Holanda (0,4 y 46,0), Estados Unidos (1,9 y 51,9).

En cuanto a los países latinoamericanos y caribeños presentan estos porcentajes: Chile (1,3 y 41,1), Uruguay (0,9 y 62,3), Perú (2,4 y 49,7), Trinidad y Tobago (1,5 y 58,7), Colombia (4,6 y 35,4), México (4,4 y 51,8), Brasil (2,4 y 42,1), Argentina (1,0 y 65,8).

Esta tal vez sea la pregunta en la cual los países de la región más se acercan a los países de mayor calidad institucional sobre todo en la dirección de las respuestas, aunque con algunos porcentajes más bajos en la respuesta “absoluta” en los casos de Colombia y Chile.

Importancia de la política en la vida

Veamos las respuestas respecto al papel que ocupa la política en la vida de los ciudadanos.

Escala Promedio total
Muy importante 14.6 %
Bastante importante 30.1 %
No muy importante 34.2 %
Nada importante 21.1 %

 

Tomemos nuevamente los porcentajes para algunos países para las dos posiciones límites. En cuanto a los países con mayor calidad institucional: Finlandia (2,6 y 22,6), Nueva Zelanda (6,3 y 12,0), Suiza (12,5 y 8,9), Suecia (15,5 y 8,1), Australia (9,8 y 9,8), Canadá (11,7 y 14,2), Noruega (9,9 y 6,2), Reino Unido (9,2 y 20,3), Holanda (7,1 y 17,0), Estados Unidos (11,0 y 8,6).

En cuanto a los países latinoamericanos y caribeños presentan estos porcentajes: Chile (5,7 y 46,7), Uruguay (12,3 y 36,9), Perú (11,3 y 30,9), Trinidad y Tobago (11,1 y 29,5), Colombia (4,6 y 35,4), México (20,2 y 24,6), Brasil (14,7 y 18,7), Guatemala (19,0 y 30,1), Argentina (8,5 y 36,5).

Nuevamente la polarización aparece más pronunciada en la región y con un mayor porcentaje de personas que consideran a la política como Nada Importante.

Fuerte liderazgo

Finalmente, veamos la importancia que se le otorga a la existencia de un líder político “fuerte”:

Escala Promedio total
Muy bien 12.1 %
Bastante bien 26.0 %
Mal 29.7 %
Muy mal 32.2 %

 

En los países con mayor calidad institucional las posiciones extremas en la escala son: Finlandia (4,0 y 40,4), Nueva Zelanda (4,1 y 58,7), Suiza (2,8 y 53,0), Suecia (3,7 y 54,5), Australia (5,8 y 46,8), Canadá (5,5 y 51,8), Noruega (3,0 y 55,5), Reino Unido (7,7 y 49,1), Holanda (8,4 y 30,6), Estados Unidos (6,9 y 35,2).

En cuanto a los países latinoamericanos y caribeños presentan estos porcentajes: Chile (6,4 y 34,0), Uruguay (7,2 y 20,1), Perú (16,1 y 19,8), Trinidad y Tobago (15,4 y 48,4), Colombia (5,2 y 21,3), México (20,2 y 24,6), Brasil (19,5 y 11,2), Guatemala (14,3 y 7,7), Argentina (6,8 y 25,6).

En general los porcentajes para posiciones muy favorables a la presencia de un líder fuerte son más elevados en los países de la región y son mucho más elevadas las visiones negativas en los países de mayor calidad institucional.