La polémica sobre las migraciones y su impacto en la calidad institucional: los inmigrantes traen su cultura (I)

Paper sobre la cuestión migratoria:

Resumen

El fenómeno migratorio global es no sólo importante sino que ha desatado una intensa polémica en los últimos años. El presente trabajo tiene como objetivo considerar el vínculo entre movimientos migratorios y la calidad institucional de los países, planteando la hipótesis, un tanto obvia, de que aquellos países con mejor calidad institucional atraen flujos inmigratorios mientras que los que muestran baja calidad institucional, en general, generan flujos emigratorios. Asimismo, se consideran los principales argumentos en discusión respecto los costos y beneficios de los flujos migratorios.

Las noticias no pueden ser más dramáticas, y su impacto se ve amplificado por la facilidad con que recibimos sus crudas imágenes: niños pequeños ahogados en una playa como resultado del intento de sus padres de obtener tanto sea refugio como mejor oportunidades laborales en otro territorio; cientos o miles de personas viviendo en campamentos provisorios esperando un permiso para poder trasladarse; otros cientos siendo rechazados y deportados a sus lugares de origen donde los espera la violencia, la represión o el hambre; muros que se levantan, en algunos casos para evitar la salida, en otros la entrada. Comenta la revista The Economist (2016): “Los refugiados son gente razonable en circunstancias desesperadas. La vida, para muchos de los más de un millón que buscan asilo en Europa huyendo desde Siria, Afganistán y otros países devastados por la guerra, se ha vuelto intolerable” .

En nuestra región también se ha generado una crisis aunque, por supuesto, no es de la magnitud de la que acontece ahora en Medio Oriente y Europa. Curiosamente, los primeros pasos para normalizar las relaciones entre Cuba y Estados Unidos, han desatado una fuerte corriente migratoria con destino a este último país. Es que muchos cubanos sospechan que esa normalización de relaciones puede dar fin a la Ley de Ajuste Cubano, que permite ingresar a ese país a todo cubano con “pies secos”, es decir, que haya llegado y se encuentre en territorio norteamericano, ya que si es interceptado en el agua es devuelto a su país de origen. Entonces se trata de llegar antes que la ley pueda eliminarse. Y los cubanos han logrado ahora la posibilidad de salir sin tener que obtener permiso del gobierno. Como resultado de esto, muchos cubanos han estado volando hacia distintos destinos, desde Ecuador hacia el norte, y desde allí se dirigen por tierra tratando de llegar al norte, utilizando los llamados ‘coyotes’ que venden sus servicios para cruzar esas zonas desérticas que limitan uno u otro país, y ocasionando todo tipo de polémicas en los países por donde transitan. Hay cientos o miles de cubanos varados en algunas fronteras centroamericanas.

El tema de las migraciones ha estado entre las principales noticias de los últimos años y plantea algunas cuestiones estrechamente relacionadas con la calidad de las instituciones. También, por supuesto, con cuestiones ética y económicas que serán consideradas aquí. La hipótesis que vamos a considerar aquí es simple: aquellos países con mejor calidad institucional tienden a atraer inmigrantes, a punto tal que algunos de ellos erigen barreras tanto físicas como regulatorias; mientras que aquellos países con peor calidad institucional tienden a generar emigrantes y en algunos casos extremos construyen muros para prohibir su salida.

Continuará

Terrorismo e inmigración; o crimen e inmigración: dos debates parecidos acerca de los límites al ingreso de extranjeros

Otro debate que, con sus diferencias, aparece tanto en el norte como en el sur, claro que en el primer caso vinculado al terrorismo y en el segundo más al crimen. Aquí un trabajo publicado por el Cato Institute, de Alex Nowrasteh, con el título “Terrorismo e Inmigración: Un análisis de riesgo”, disponibe acá: https://www.cato.org/publications/policy-analysis/terrorism-immigration-risk-analysis

Su resumen:

“El terrorismo es un peligro para la vida humana y la prosperidad material que debe abordarse de una manera sensata, por lo que los beneficios de las acciones para contenerla superan los costos. Los terroristas nacidos en el extranjero que ingresaron al país como inmigrantes o turistas fueron responsables del 88 por ciento (o 3.024) de los 3.432 asesinatos causados ​​por terroristas en suelo estadounidense desde 1975 hasta finales de 2015. En este artículo se presenta el primer análisis de riesgo de terrorismo De las categorías de visados ​​los terroristas nacidos en el extranjero solían entrar a los Estados Unidos.

Entre los asesinados en los atentados terroristas del 11 de septiembre de 2001 (9/11), la probabilidad de que un estadounidense pereciera en un ataque terrorista en suelo estadounidense cometido por un extranjero durante los 41 años estudiados aquí es de 1 en 3,6 millones por año. El riesgo que representan los extranjeros que entran en diferentes categorías de visas varía considerablemente. Por ejemplo, la posibilidad de que un estadounidense sea asesinado en un atentado terrorista causado por un refugiado es de 1 por 3.64 mil millones al año, mientras que la posibilidad de ser asesinado en un ataque cometido por un inmigrante ilegal es un astronómico 1 por 10.900 millones al año. Por el contrario, la posibilidad de ser asesinado por un turista con una visa B, la visa turística más común, es de 1 en 3,9 millones por año. Toda respuesta gubernamental al terrorismo debe tener en cuenta la amplia gama de peligros que plantean los terroristas nacidos en el extranjero que ingresaron bajo diversas categorías de visas.

El gobierno federal tiene un papel importante que desempeñar en la detección de los extranjeros que entran en los Estados Unidos, y para excluir a aquellos que representan una amenaza para la seguridad nacional, la seguridad o la salud de los estadounidenses. Este análisis del riesgo de terrorismo de las categorías de visas individuales puede ayudar en la asignación eficiente de escasos recursos de seguridad del gobierno a aquellas categorías que son más explotables por los terroristas. Los peligros que plantean los terroristas nacidos en el extranjero no son lo suficientemente grandes como para justificar acciones extremas como una moratoria sobre la inmigración o el turismo.”

Con todo lo que pasa, esto genera polémica. Artículo en La Nación: los beneficios de la inmigración

Artículo en La Nación con el título: “Los beneficios de la inmigración”: http://www.lanacion.com.ar/1928158-los-beneficios-de-la-inmigracion

Los beneficios de la inmigración

El movimiento de personas a través de las fronteras genera debates en Europa y Estados Unidos; una mirada desapasionada a la luz de ciertos indicadores muestra que, pese a sus costos, se trata de un fenómeno en el que todos ganan

Las migraciones se han convertido en un tema central de discusión en Europa. Más aún luego de los atentados terroristas ocurridos en Bélgica, Alemania y Francia, y del Brexit. También son motivo de debate en la campaña electoral en los Estados Unidos. Las imágenes de este fenómeno nos muestran situaciones dramáticas y esto ha ayudado a que se desaten todo tipo de pasiones sobre el asunto. Sin embargo, un análisis más profundo demuestra que el movimiento de personas, tal como el de bienes y capitales, trae beneficios muy superiores a los costos, aunque éstos puedan ser más visibles.

Los temas en discusión son muchos, y tienen que ver tanto con cuestiones de “derechos” como de los costos o beneficios que se generan y en quien recaen.

Lo primero es responder si existe un derecho a migrar. En general, todos estamos de acuerdo en que existe un derecho a la “salida” -aunque esto no se verifica en todos los casos, como en Corea del Norte o hasta hace poco en Cuba- y consideramos que poner barreras a esto es una violación del derecho a trasladarse que cada persona tiene. ¿Existe, sin embargo, un derecho a la entrada? Aquí el consenso es mucho menor y la constelación de opiniones que lo niegan va de un extremo al otro del espectro político-filosófico.

En principio, pareciera que una barrera a la inmigración violaría el derecho del ciudadano a “invitar” a un extranjero a su casa o a entrar en algún tipo de relación con él. Digamos que quiero contratar a un extranjero para que trabaje conmigo, ¿por qué no podría hacerlo? ¿No resulta violado mi derecho a establecer relaciones contractuales con quien desee?

Los contratos libres entre dos o más partes, sin embargo, pueden generar efectos “externos”, o externalidades. En este caso, sin embargo, todo daño que pueda ocasionarse por estas circunstancias no es en nada diferente al que pudieran causar contratos similares entre nativos, cuyas consecuencias han de ser asumidas.

Existen otros efectos “externos” que suelen plantearse como originados por la inmigración. Uno de ellos es la cuestión de si la inmigración perjudica al empleo local.

Según una encuesta de Gallup, un 58% de los residentes de países de altos ingresos señalan que los inmigrantes ocupan empleos que esos mismos residentes no desean ocupar, y un 18% afirma lo opuesto. Esto mismo se repite en los diez principales países receptores de inmigrantes.

Un estudio de la OCDE (2014) informa que en los 10 años hasta 2012 los inmigrantes representaron un 47% del aumento de la fuerza laboral en los Estados Unidos y un 70% en Europa, y que representaron alrededor de un cuarto de todos los ingresos en las ocupaciones que más han declinado en los Estados Unidos (28%) y Europa (24%), básicamente operarios; ocuparon así funciones que, como lo confirma la encuesta, no son consideradas atractivos por los locales.

Un informe del Banco Mundial de 2005 encontró que si los 30 países de la OCDE permitieran un crecimiento del 3% en el tamaño de su fuerza laboral a través de reducir las restricciones a la inmigración, los beneficios para los ciudadanos de los países pobres serían de unos US$ 300.000 millones. Esto es US$ 230.000 millones más que la ayuda internacional que estos países destinan a los países pobres. Si hubiera fronteras abiertas por completo se duplicaría el PIB mundial en pocas décadas, virtualmente eliminando la pobreza global.

Pero no terminan aquí los debates que genera este complejo problema.

¿Son los inmigrantes una carga fiscal? El estudio de la OCDE sugiere que el impacto de olas sucesivas de migración en los últimos 50 años hacia los países más desarrollados es en promedio cercano a cero, rara vez excediendo 0,5% del PIB, tanto sea en términos positivos como negativos. El impacto es mayor en Suiza y Luxemburgo, donde los inmigrantes proveen un beneficio neto estimado de cerca de 2% del PIB a las finanzas públicas. “Contrariamente a la percepción general -dice el estudio-, los inmigrantes con baja educación tienen una posición fiscal [la diferencia entre sus contribuciones y los beneficios que reciben] mejor que sus pares locales. Y cuando los inmigrantes tienen una posición fiscal menos favorable, no es por tener una mayor dependencia de los beneficios sociales sino porque tienen a menudo salarios más bajos y tienden, entonces, a pagar menos”.

¿Pueden los inmigrantes trastrocar la cultura local? La existencia de barrios enteros en algunas ciudades europeas y norteamericanas hace temer que esto ocurra, pero de ahí a afirmar que sea posible existe un largo trecho. La cultura occidental, la de los países que más inmigración reciben, es la que les permitió desarrollar las instituciones que permitieron su crecimiento y riqueza. Si han deteriorado sus instituciones ha sido más por modificaciones culturales propias que importadas a través de inmigrantes. Después de todo, las grandes ideologías totalitarias del siglo XX, que causaron estragos y catástrofes en todo el mundo son de origen europeo, no importadas por los inmigrantes. Argumentos similares pueden desarrollarse en relación con el temor que ingresen inmigrantes que cometerán crímenes. La evidencia empírica muestra la tasa de criminalidad de los inmigrantes no es superior a la de los locales, y el argumento se puede extender a todo tipo de migración interna o a la existencia de criminales en los barrios informales, pese a que sean nacionales.

¿Los que se van perjudican a los que se quedan? Este no es, en realidad, un tema de debate, sino la consideración de un hecho que debe ser tenido en cuenta. La llegada de los migrantes, tanto refugiados como laborales, acerca a quienes provienen de sociedades con baja productividad debido a la escasez de capital invertido a otras donde su productividad es mucho mayor. Esto les genera ingresos muy superiores a los de los lugares de origen, siendo éste uno de los principales incentivos para emigrar. Y esos mayores ingresos se han convertido en el programa de ayuda más importante y con mayor sustento moral que pueda imaginarse: las remesas.

El Banco Mundial estima que las remesas en 2015 alcanzaron la suma de US$ 588.199 millones, unas cuatro veces más que toda la ayuda internacional. Para algunos países se han convertido en su principal ingreso. Por ejemplo, las remesas son un 41,7% del PIB de Tayikistán y un 29,9% del de Nepal. En América latina, significan el 22,4% del PIB de Haití, el 17,8% del de Honduras y 16,8% en el caso de El Salvador.

Lentamente, se produce en el mundo un proceso de competencia entre las distintas jurisdicciones de la que la salida y entrada de migrantes es un efecto y un indicador. La calidad institucional es un elemento fundamental en esa competencia y pone presión sobre los países, porque aquellos con buena calidad atraen recursos y los de peor calidad los expulsan, como a los migrantes. Parece haber una tendencia hacia una mejora de esa calidad institucional, aunque muchos eventos presentes o de un pasado cercano generan ciertas dudas y retrocesos. Es un proceso impulsado por esa competencia. En el pasado, ésta tenía un contenido básicamente militar; con la llegada del capitalismo y la globalización es esencialmente comercial y económica. Aunque, como vemos, la primera no ha dejado de estar presente: los refugiados son el resultado de la competencia militar; los migrantes, de la económica.

Cerrar las puertas a ambos limita esa competencia y crea un riesgo: el reemplazo de la competencia económica por la militar. Por cierto, el proceso no está exento de costos, pero podemos razonablemente esperar que continúe ejerciendo presión para lograr una mejora institucional en los países donde hoy no existe y mejoren así las oportunidades de progreso para sus habitantes.

Profesor de Economía, Universidad de Buenos Aires

Alberdi buscaba atraer el capital, y también el trabajo, favoreciendo y promoviendo la inmigración

Con los alumnos de la UBA Derecho vemos EL Sistema Económico y Rentístico de Juan Bautista Alberdi. Si antes hizo énfasis en la importancia de respetar la propiedad y promover el ingreso de capitales, aquí hace referencia a la población:

Alberdi 3

“Expresión de esta necesidad suprema de un país desierto, la Constitución argentina aspiró ante todo a poblarlo. Midió el suelo, contó la población que debían regir sus preceptos; y hallando que cada legua cuadrada contenía seis habitantes, es decir, que el país que iba a recibirla era un desierto, comprendió que en el desierto el gobierno no tiene otro fin serio y urgente, que el de poblarlo a gran prisa.

Admitido el principio de que en América gobernar es poblar, convenidos en que la Constitución argentina es la expresión fiel de ese principio, viene ahora esta cuestión, a saber: -¿Cómo poblar? ¿Por qué sistema, según qué método, por cuáles medios atraer y agrandar la población, que todos creemos necesaria? – Esta cuestión práctica es del dominio de las leyes orgánicas, y a ellas toca resolverla. Pero toda ley orgánica debe hacer pie en la Constitución; de ella debe tomar sus fines y sus medios.

En la ciencia y en la Constitución esos medios se reducen a dos clases principales. Unos son directos y consisten en medidas y expedientes especiales, encaminados a traer pobladores y fundar colonias. Otros son indirectos, los cuales forman un sistema de instituciones encaminado a formar corrientes de población espontánea.

La Constitución consagra el sistema de población por medios directos, en sus art. 25, 64 (inciso 16) y 104.

“El gobierno federal (dice el art. 25) fomentará la inmigración europea, y no podrá restringir, limitar, ni gravar con impuesto alguno la entrada en el territorio argentino de los extranjeros que traigan por objeto labrar la tierra, mejorar las industrias e introducir y enseñar las ciencias y las artes”.

El art. 64, inciso 16, atribuye al Congreso la facultad de proveer lo conducente a la prosperidad del país, promoviendo la inmigración y la colonización de tierras de propiedad nacional… por leyes protectoras de estos fines y por concesiones temporales de privilegios y recompensas de estímulo.

El art. 104 da esa misma facultad a los gobiernos locales de provincias.

Tales son los medios directos que autoriza la Constitución para atraer pobladores. Esos medios, que parecen ser los más eficaces, son los más secundarios.

Los medios realmente poderosos son los medios indirectos, los que tienen por objeto abrir corrientes de inmigración, fomentar la población espontánea, agrandar las ciudades, multiplicar la población de las campañas, en lugar de colonizar tierras desiertas.

Esos medios residen en los siguientes principios, consagrados por la Constitución argentina. Los reúno aquí en cuerpo de sistema para auxilio y guía del legislador economista.

Los artículos 4 y 64 favorecen la población fijando el carácter de la aduana, que es, según ellos, un impuesto, y no un medio de protección y de exclusión.

Los artículos de 9, a 13 la favorecen, aboliendo las aduanas interiores y refundiéndolas en una sola exterior, y proclamando la libertad completa del tráfico interior por agua y tierra.

Los artículos de 14 a 21 la favorecen, por una concesión amplia y completa de los derechos civiles de libertad, igualdad, propiedad y seguridad a todos los habitantes de la Confederación, sin exclusión de extranjeros.

Y para que esto no sea materia de interpretación y duda, la Constitución argentina, sin ejemplo en esto en la América del Sud, declara terminantemente por sus artículos 20 y 21 que: – “Los extranjeros gozan en el territorio de la Confederación de todos los derechos civiles del ciudadano: pueden ejercer su industria, comercio y profesión; poseer bienes raíces, comprarlos y enajenarlos; navegar los ríos y costas; ejercer libremente su culto; testar y casarse conforme a las leyes. No están obligados a admitir la ciudadanía. ni a pagar contribuciones forzosas y extraordinarias. Obtienen nacionalización residiendo dos años continuos en la Confederaci6n; pero la autoridad puede acortar este término a favor del que lo solicite, alegando y probando servicios a la República”… – “Los ciudadanos por naturalización son libres de prestar o no este servicio (militar) por el término de diez años, contados desde el día en que obtengan su carta de ciudadanía”

Suizos y franceses contra la “inmigración masiva”

Desde Adam Smith, y sobre todo desde David Ricardo, sabemos que no hay mejor alternativa al libre comercio. A partir de allí, siempre ha sido nuestra propuesta de maxima la apertura unilateral, y el modelo más cercano de su éxito la política chilena, implementada por Pinochet pero (y no es menor el tema), profundizada por la Concertación. Siempre hemos pensado que los tratados regionales o bilaterales de libre comercio eran una forma de eludir la apertura completa.

Quiero señalar aquí, sin embargo, ciertos beneficios de ese tipo de tratados, que no tiene que ver con el comercio, sino con las limitaciones al poder que imponen. Nada menos que los suizos, un pueblo civilizado si los hay, ha votado ahora en contra de un acuerdo de libre inmigración laboral con Croacia. El rechazo triunfó con el 50.3%, lo que habla, en cierta forma, a favor de los suizos, ya que al menos señala que hay casi un 50% que está a favor. Esto es aun más valioso si notamos que la pregunta que tuvieron que contestar era si estaban a favor o en contra de la “inmigración masiva”.

http://www.lemonde.fr/europe/article/2014/02/16/la-suisse-renonce-a-ouvrir-son-marche-du-travail-a-la-croatie_4367482_3214.html

Los politicos no son tontos, saben cómo presentar las preguntas. Así planteada es como si me preguntaran si estoy de acuerdo que la hinchada de Boca pueda entrar en mi casa a su gusto. Si, aun así, el 50% dijo que sí, confirma que no hay pueblo más civilizado que los suizos.

Uno no imagina a  Roger Federer diciendo que Novak Djokovic no puede entrar a su país. Algo similar sucede con los franceses.

Según una encuesta reciente, un 59% apoya una restricción de la circulación de ciudadanos “europeos” en Francia. Imaginen lo que pensarán de los inmigrantes sudacas o africanos.

http://www.lepoint.fr/politique/libre-circulation-en-europe-59-des-francais-veulent-imiter-les-suisses-15-02-2014-1792088_20.php

Ahora bien, los suizos se han generado un problema, porque tienen varios tratados firmados con la UE abriendo su Mercado laboral, y Croacia es ahora un miembro de la UE. Funcionarios europeos han señalado ya que si Suiza repudia ese tratado, caen en forma inmediata todos los tratados con la UE. Y está claro que la mayor parte del comercio suizo se dirige a Europa. Algo similar ocurre con los franceses, una política tal significaría el repudio a un principio central de la UE, la libre circulación de las personas. Entonces, la pregunta es, y al margen de que estos tratados sirvan para promover la apertura commercial o no, ¿sirven como una limitación a la barbarie?