Derechos de los hijos y deberes de los padres: ¿tienen éstos la obligación legal de cuidarlos? (I)

¿Qué derechos tienen los padres sobre sus hijos? Toda filosofía política y jurídica busca ofrecer respuestas a todas las preguntas sobre derechos. También la libertaria, que, como otras, no está exenta de discusiones. Steven Horwitz, Charles A. Dana Professor of Economics at St. Lawrence University discute a un reconocido Libertario como Murray Rothbard, en su artículo “A Hayekian Theory of Parental Rights”: http://www.cato.org/policy-report/septemberoctober-2015/hayekian-theory-parental-rights

“Uno de los más completos y tristemente célebres discusiones sobre los derechos parentales se encuentra en el libro de Murray Rothbard: “Ética de la Libertad”. Rothbard correctamente sostiene que los niños tienen un derecho a la auto-propiedad en virtud de ser adultos potenciales. Esto impide que sean tratados estrictamente como propiedad de los padres. Sin embargo, Rothbard también argumenta que, aunque el derecho a la auto-propiedad de los niños prohíbe a cualquiera, incluyendo sus padres, agredirlos, ese derecho no crea ‘una obligación legal de alimentarlos, vestirlos o educarlos’. “La ley, por lo tanto no puede forzar a los padres a alimentar a un hijo para mantenerlo vivo”. En otras palabras, los padres no pueden abusar de sus hijos, pero pueden descuidarlos. Sus acciones pueden ser inmorales, pero no pueden propiamente ser consideradas ilegales.

La principal premisa en el argumento de Rothbard es que si la paternidad implicara una obligación de alimentar o vestir, significaría que los padres son coercionados para realizar ‘actos positivos…, privando a los padres de sus derechos. Como la versión libertaria de Rothbard se basa en derechos naturales y comienza con lo que llama “axioma de la no agresión”, cualquier situación en la que el estado fuerce a una persona (que no ha iniciado la fuerza) a actuar de una cierta forma, constituye una violación del derecho fundamental a no ser agredido. La respuesta natural es que los padres han aceptado voluntariamente esa obligación de cuidado en primer lugar, al haber creado al hijo, por lo que tener un hijo constituye una forma de obligación contractual de los padres. Si es así, asegurar que los padres no descuidan a los hijos no es un tema de coerción, sino un legítimo cumplimiento de un contrato.

La respuesta de Rothbard a esta crítica es presentar una serie de contra-ejemplos que buscan mostrar el absurdo de lo que llama “argumento creacionista”. Correctamente se pregunta si esto puede ser así en el caso de un hijo concebido en una violación. Pero también se pregunta cómo puede ser legítima la adopción o custodia si esa gente no participó en crear al niño. Lo que parece olvidar en la discusión es la idea que la obligación de cuidar a un niño no proviene de un acto sexual de creación per se, sino de asumir derechos legales asociados con convertir a un niño en ‘su hijo’. En la mayoría de los casos, la creación sexual y la asunción de derechos coinciden, cuando al nacer los padres cumplen ciertos pasos para establecer que desean mantener al niño y consienten con la obligación que lo acompaña. Sin embargo, padres adoptivos, tal vez aún más claramente que los padres naturales, tiene que cumplir ciertos pasos afirmativos en el sistema legal para obtener derechos paternales, lo que hace más claro que han consentido respecto a sus obligaciones con el niño que llega con esos derechos.

Las obligaciones parentales surgen cuando los padres realizan el acto positivo de tratar a los niños como de ellos, afirmando sus derechos paternales, y aceptando, por ende, sus correspondientes obligaciones. En este sentido, llevar a un niño a casa desde el hospital es análogo a ocupar una tierra sin dueño (homesteading): los padres están declarando a los demás que el niño es suyo, y que por lo tanto aceptan las responsabilidades de cuidarlos que vienen con el ejercicio de derechos paternales. Si alguien trae un niño al mundo y no quiere ocuparse, tiene la obligación de arreglar su cuidado encontrando alguien que lo haga y quiera asumir sus derechos y responsabilidades.

Los niños deben ser cuidados, y no pueden consentir quienes serán sus cuidadores. Por ello, el acuerdo que asumen cuando asumen derechos y responsabilidades paternales no es con el niño directamente. En cambio, es un acuerdo implícito “con todos los demás”, que surge cuando los padres ejercen de facto derechos paternales que crean obligaciones de jure para ocuparse del cuidado de los niños. Y esta es la razón por la que toda forma de abuso o crueldad, una forma extrema de descuido, debe ser demandable en un mundo libertario. Aceptar derechos paternales pero rechazar las correspondientes obligaciones de cuidado es una forma de incumplimiento de contrato. De nuevo, el contrato implícito en cuestión no es con el niño, sino con ‘todos los demás’. Dada la incapacidad de los niños, alguien tiene que proveer su cuidado, y aquellos que actúan de forma que ejercitan derechos paternales están simultáneamente anunciando su voluntad para aceptar la obligación de cuidarlos. A través de la historia, hemos visto distintas tradiciones religiosas capturar la idea a través de ceremonias como el bautismo. Se han mantenido debido a la importancia de la declaración de la adquisición de derechos parentales y la aceptación de sus obligaciones.”

Entiendo el argumento porque el de Rothbard parece muy duro, aunque señala claramente la diferencia entre una condena moral a padres que no se ocupen de sus hijos y una legal, negando la segunda y aprobando la primera, pero me pregunto, qué otros ‘contratos con los demás’ tenemos?, y quién los ha firmado? Esto nos llevaría nuevamente al tema del contrato social…., sobre lo que ya se ha escrito bastante aquí.

Sigue…

Hay derechos de todo tipo pero: ¿tenemos derecho a tomar decisiones importantes sobre nuestra vida?

Los alumnos de Derecho creen que los “derechos humanos” han de ser restringidos por el Estado en pos del bien común. El “Estado”, al cual se asume explícita o implícitamente como perfecto, ha de limitar esos derechos porque interpreta el bienestar general como algo diferente del bienestar de cada una de las personas. David Boaz, comenta una visión diferente: http://www.cato.org/libertarianmind

“La visión libertaria es que cada persona tiene derecho a vivir su vida en la forma que elija en tanto respete el mismo derecho que los demás tienen. Defienden el derecho de cada persona a la vida, la libertad y la propiedad, derechos que la gente posee naturalmente, antes que se constituyeran los gobiernos. Según esta visión, todas las relaciones humanas deberían ser voluntarias; las únicas acciones que deberían ser prohibidas por ley son aquellas que involucran el inicio del uso de la fuera contra aquellos que no la usan, acciones tales como el asesinato, violación, robo, secuestro y fraude.”

“La mayoría de la gente vive usualmente siguiendo este código ético. No golpeamos a otros, no rompemos sus puertas, no tomamos su dinero a la fuerza, o los ponemos presos si viven pacíficamente de una forma que no nos gusta. Los libertarios creen que este código debería aplicarse consistentemente, y específicamente debería aplicarse a los gobiernos tanto como a los individuos. Los gobiernos deben existir para proteger derechos, para protegernos de otros que quieren utilizar la fuerza contra nosotros. Para la mayoría de los libertarios esto significa que la policía prevenga el crimen y arreste a los criminales, las cortes resuelvan las disputas y castiguen a los malhechores, y la defensa nacional nos proteja contra amenazas externas. Cuando los gobiernos utilizan la fuerza contra gente que no ha violado los derechos de otros, entonces esos gobiernos se vuelven violadores de derechos. Así, los libertarios condenan acciones como la censura, la conscripción, los controles de precios, la confiscación de propiedad y la intromisión en nuestras vidas privadas y económicas.”

“Puesta en esos términos, esta visión puede parecer de otro planeta, como una doctrina del universo de los ángeles que nunca existió y nunca va a existir. Por cierto, ¿en este mundo convulsionado los gobiernos tienen mucho para hacer? Pero he aquí la sorpresa: la respuesta es no. En verdad, cuanto más convulsionado y moderno sea el mundo, mejor funciona la libertad, especialmente cuando se la compara con la monarquía, las dictaduras e incluso el estatismo del Estado benefactor. Estas ideas no son una reliquia del pasado. Son una filosofía –más aún, un plan pragmático- para el futuro.”

“El gobierno es una cosa seria. Pero algunos conceptos profundos sobre el gobierno han sido expresados por humoristas, incluyendo a P.J. O’Rourke quien resumió su filosofía política de esta forma: ‘Dar dinero y poder al gobierno es como darle whiskey y las llaves del auto a un adolescente’. La visión de gobierno de Thomas Paine se refleja en la explicación de Dave Barry: ‘La mejor forma de comprender todo este asunto es observar lo que el gobierno hace: toma dinero de algunas personas, se queda con una buena parte, y da el resto a otras’.

En síntesis, podríamos decir: El libertarianismo es la idea que individuos adultos tienen el derecho y la responsabilidad de tomar decisiones importantes sobre sus propias vidas.”

 

¿Qué es ser “libertario”?, y ¿Quienes son son? Libertad, dignidad, derechos individuales, anti-imperialismo

¿Qué es ser “libertario”? y ¿Quiénes los son? En un reciente libro publicado por Cato Institute, David Boaz responde a esas preguntas: http://www.cato.org/libertarianmind

Comenta Boaz que las ventas de “La Rebelión de Atlas”, el libro de Ayn Rand y “Camino de Servidumbre” de F. A. Hayek, se han multiplicado en los últimos años. Según investigadores, solamente entre un 2% y un 4% de norteamericanos se dicen “libertarios”, pero entre 15 y 20% tienen visiones libertarias en muchos temas (entre 30 y 40 millones de personas). La encuesta e Gallup “Governance Survey” encuentra que el 25% de los encuestados caen en el cuadrante “libertario”, monto similar al de “conservadores” o “socialdemócratas”. Y si se les pregunta si se definirían como “conservadores fiscales” y “liberales sociales” un 44% (100 millones) aceptan esa definición.

Pero, ¿qué es ser “libertario”? Así lo define Boaz:

“Libertarianismo es la filosofía de la libertad. Es la filosofía que, en distintas formas, ha inspirado a través de la historia a quienes lucharon por la libertad, la dignidad y los derechos individuales –los primeros partidarios de la tolerancia religiosa, los opositores de la monarquía absoluta, los revolucionarios de América, los abolicionistas (de la esclavitud), los protestantes contra la guerra y los anti-imperialistas, los opositores al Nazismo y al socialismo.

Los libertarios creen en la presunción de la libertad. Esto es, los libertarios creen que la gente debe ser libre para vivir como elijan a menos que los proponentes de la coerción puedan presentar un argumento sólido. Es el ejercicio del poder, no el ejercicio de la libertad, que requiere justificación. Si seguimos la presunción de la libertad, nuestras vidas serán más libres, más prósperas, y mas satisfactorias.

El peso de la prueba tiene que estar en aquellos que quieren limitar nuestra libertad.

Debemos ser libres para vivir nuestras vidas como queramos en tanto respetemos los mismos derechos de otros. La presunción de libertad debe ser tan fuerte como la presunción de inocencia en un tribunal penal, por la misma razón. De la misma forma que no puedes probar tu inocencia contra los posibles cargos en tu contra, no puedes justificar todas las formas en las que deberías poder actuar.

Pero muy a menudo se nos dice que debemos justificar cada ejercicio de nuestra libertad. ¿Quieres agregar un dormitorio más a tu casa? ¿Quieres fumar marihuana? ¿Quieres tener un arma? ¿Quieres navegar Internet con privacidad? ¿Quieres comenzar una nueva empresa de taxis? Prueba que necesitas esa libertad.

Cuando el alcalde de Nueva York, Michael Bloomberg, trató de imponer una prohibición en las botellas grandes de bebidas gaseosas, los activistas del estado “protector” proclamaron que ‘nadie necesita una botella grande de gaseosa’. Puede ser, pero, ¿qué pasa si quieren una? ¿No tiene la gente el derecho para elegir lo que va a comer o beber? El ex senador Richard Lugar dijo que quería prohibir ciertas armas ‘para las que no veo ningún propósito legítimo’. ¿Qué otros productos pueden no tener un ‘propósito social legítimo’? ¿Los cigarrillos? ¿Los cepillos de dientes eléctricos? ¿La cerveza ‘light’? ¿Las autobiografías de los políticos? En una sociedad libre los políticos y las mayorías políticas no deberían ser árbitros sobre lo que puede venderse y comprarse por quienes quieren hacerlo.

En forma similar, los defensores de la supervisión masiva de nuestras llamadas telefónicas y navegación por Internet nos demandan que presentemos nuestros argumentos en favor de nuestra libertad y privacidad. Están equivocados. La carga de la prueba debería recaer en aquellos que están dispuestos a compilar completas bases de datos sobre nuestras actividades. La libertad debería ser la presunción. Las restricciones a la libertad con las que necesitan justificación.

Literatura y Libertad: Nuevo texto por Unión Editorial sobre Borges, Vargas Llosa y Octavio Paz

Gracias a la iniciativa de Angel Soto, Unión Editorial ha publicado una serie de ensayos sobre Literatura y Libertad, donde apareceré uno mío sobre Jorge Luis Borges.

Borges

Va el texto de la invitación a la presentación que tendrá lugar en Lima, Perú: BORGES, PAZ, VARGAS LLOSA: Literatura y Libertad en Latinoamérica, editado por Ángel Soto (Instituto Democracia y Mercado, Chile), con ensayos de Martín Krause (Universidad de Buenos Aires, Argentina), Carlos Sabino (Universidad Francisco Marroquín, Guatemala), Héctor Ñaupari (Instituto de Estudios de la Acción Humana, Perú) y el editor. Presentará el libro el distinguido pensador, periodista y político hispano cubano Carlos Alberto Montaner, Director de Firmas Press, Presidente de la Unión Liberal Cubana y Vicepresidente de la Internacional Liberal.

El evento de la presentación se anuncia aquí: https://www.facebook.com/events/1563836447190052/

Un extracto del texto:

“Borges y la política han dado mucho que hablar, pero la atención que sus opiniones generaran se ha centrado generalmente en la anécdota de aquél personaje que poca atención le prestaba a las noticias diarias, y que basaba buena parte de su consideración en criterios estéticos, y particularmente épicos: desde su admiración por los militares patrios y su lucha por la independencia y libertad argentinas hasta su afiliación al Partido Conservador porque sólo los caballeros se suman a las causas perdidas.

Lamentablemente estas opiniones políticas le costaron el premio Nobel , negado por quienes prefirieron dar prioridad en la entrega de un premio literario a lo “políticamente correcto” en lugar de lo literariamente extraordinario.

Sin embargo, y pese a que pueden encontrarse en su historia decisiones y opiniones políticas diversas, y hasta contrapuestas, es opinión de quien escribe que existe una clara filosofía política en Borges, consistente y reconocida, la que se mantuvo durante el transcurso de su larga vida sin modificaciones y es intención de este artículo presentarla. ¿Cómo puede una filosofía política consistente llevar a decisiones políticas que no lo son e incluso algunas contradijeran a esa misma filosofía? La respuesta que se propone es que si la primera era consistente las segundas se basaban en esos otros criterios que las llevaron, lamentablemente, a diferir de los principios.

Los elementos centrales de la filosofía política de Borges se ajustan en forma muy clara a principios filosóficos asociados con el liberalismo clásico e incluso con un sesgo de lo que ahora se ha dado en llamar “libertarianismo”, el que, a diferencia del primero, no propone un Estado limitado sino que cuestiona hasta su misma existencia sin que esto signifique caer en el anarquismo, entendido éste como “ausencia de normas”. Algo más cercano a lo que ahora suele denominarse “anarco-capitalismo”, que propone la eliminación del “monopolio” del Estado y la provisión de sus servicios en competencia.”