Por uno…, por dos…, ¡por muchos más Singer!

Con ese título, ¿creyeron que sería el de los fondos buitre? Es otro:

Hace unos días publiqué un post con un artículo sobre Vietnam, trayendo a la memoria aquella consigna de las manifestaciones callejeras de los años 70: “por uno…, por dos…., por muchos más Vietnam”. Aunque le falta mucho, hoy Vietnam muestra varios ejemplos de apertura a la iniciativa emprendedora de sus habitantes.

Volviendo sobre el tema, podríamos decir que una sociedad abierta ofrece oportunidades para el progreso y la que sus miembros desplieguen su iniciativa creadora. En este caso, la consigna tendría que ser: “por uno…, por dos…, por muchos más Singer!”.

Singer

La historia está en La Nación: “Con $40 nació una marca emblemática”: http://www.lanacion.com.ar/1705288-con-us-40-nacio-una-marca-emblematica

Es corta, va la nota entera:

“Por la suma de US$ 40, un inventor con varios divorcios y 24 hijos diseñó la máquina de coser más vendida a nivel mundial. Este invento, que llevó su apellido, llegó a acaparar el 80% del mercado y logró introducir innovaciones que revolucionaron por completo la industria y, como consecuencia, la forma de confeccionar ropa.

Todo comenzó en Boston, Estados Unidos, en 1850, cuando Orson Phelps diseñó una máquina de coser bastante poco funcional y le pidió al inventor Isaac Merrit Singer que la revisara. Luego de 11 días de trabajo y con un costo de US$ 40, este inventor logró introducirle los cambios que le dieron origen a la máquina de coser “propiamente dicha”, a la que bautizó con su apellido, Singer.

Además de colocarle elementos como la aguja recta con ojo elíptico o un brazo de suspensión, fue Singer quien le introdujo el pedal de pie. Hasta ese momento, las máquinas que existían contaban con una manivela que debía girarse manualmente. Todos estos elementos ayudaron a que este artefacto se volviera una opción práctica y fácil de usar, y así se convirtió en un producto que se vendió en prácticamente en todo el mundo. En 1851, menos de dos años después de su fundación, la compañía era la más grande de Estados Unidos dentro del rubro, y rápidamente se convirtió en la primera multinacional, luego de desembarcar en la meca de la moda, París.

La marca de las letras rojas se caracterizó por su constante innovación. Incluso fue la primera que introdujo un motor eléctrico en una máquina de coser doméstica, en 1891. Pero la compañía estadounidense con más de 160 años de historia no sólo se destacó por su tecnología, sino que el diseño de sus máquinas fue clave para convertirlas en un emblema. ¿Quién no conoce a alguien que conserve una como adorno en su casa?”

Una sociedad de oportunidades es una que permite que estas florezcan, como las de este caso.

Es también un buen ejemplo para quienes se preocupan por los “monopolios”, ya que mientras que no hubo barreras para el ingreso de competidores y la innovación nunca hubo que preocuparse porque una empresa tuviera el 80% del mercado.

Hayek sobre las consecuencias del monopolio estatal de la moneda

De la “Desnacionalización del Dinero”:

Hayek

EL CONSTANTE ABUSO DE LA PRERROGATIVA ESTATAL

Al estudiar la historia del dinero, uno no puede dejar de preguntarse por qué la gente ha soportado un poder exclusivo ejercido por el Estado durante más de 2.000 años para explotar al pueblo y engañarlo. Esto sólo puede explicarse porque el mito (la necesidad de la prerrogativa estatal) se estableció tan firmemente que ni a los estudiosos profesionales de este tema se les ocurrió ponerlo en duda (incluido durante mucho tiempo el autor de este trabajo). Pero una vez que se duda de la validez de la doctrina establecida, se observa en seguida que su base es frágil.

No conocemos el detalle de las nefastas actividades de los gobernantes al monopolizar el dinero más allá de la época del filósofo griego Diógenes, quien en el siglo IV a. C. dijo que el dinero era el juego de dados de los políticos. Pero desde los romanos hasta el siglo XVII, momento en que el papel moneda empieza a cobrar importancia, la historia de la moneda se compone ininterrumpidamente de adulteraciones o de continuas reducciones del contenido del metal en las monedas y del correspondiente aumento del precio de los bienes.

La historia es en gran parte una serie de inflaciones provocadas por la autoridad

Nadie ha escrito todavía una historia completa de este proceso. Sería un relato monótono y deprimente, pero no creo exagerar si afirmo que la historia casi se reduce a la historia de las inflaciones y normalmente de las que las autoridades generan para su propio provecho —aunque los descubrimientos de oro y plata del siglo XVI tuvieron un efecto similar—. Los historiadores han intentado justificar repetidas veces la inflación sobre la base de que ha hecho posibles los grandes períodos de rápido progreso económico. Se han presentado diversas teorías históricas inflacionistas, que han sido, sin embargo, claramente refutadas por la evidencia: los precios en Inglaterra y en los Estados Unidos estaban, al final del período de su más rápido crecimiento, casi al mismo nivel que doscientos años antes. Pero sus insistentes redescubridores normalmente ignoran las anteriores argumentaciones.