En un mundo globalizado, normas contables homogéneas facilitan el cálculo económico, pero la diversidad de monedas lo complica

Con los alumnos de UCEMA vemos el texto de Mason & Dunung sobre Negocio Internacionales, en sus capítulos finales, 14 y 15. Aunque tratan de temas distintos, el fenómeno que se encuentra en la base de ambos es la diversidad que se encuentra en todo negocio global.

En el primero de esos capítulos se analiza el marketing internacional y la casi inevitable conclusión de que es necesario tomar en cuenta las diferencias existentes en cada país o sociedad. Claro, tomar en cuenta esas diferencias afecta las economías de escala que se pueden obtener cuando se produce y vende un bien o servicio homogéneo en todo el planeta. El extremo opuesto es, sin embargo, al cual tiende la economía moderna, no solamente a tomar en cuenta las diferencias culturales de cada sociedad sino de llevar la personalización de los bienes y servicios hasta el nivel individual. Esto es algo de lo que está produciendo el “big data”.

En el otro capítulo se considera el problema que enfrenta una empresa global para analizar sus resultados también globales. ¿Cómo se unifican los resultados que se obtienen en distintos países? Por un lado, existen una serie de normas contables que han evolucionado en el sector privado para medir los resultados bajo principios similares. Esto favorece el cálculo económico en este ámbito. Pero, lamentablemente, el sistema monetario internacional se ha modificado en relación a lo que podríamos llamar la primera globalización, la del siglo XIX. En ese entonces, si bien existían distintas monedas, existía también un patrón monetario común, o al menos bastante generalizado, que facilitaba ese cálculo. Hoy eso no existe, la empresa global lleva adelante sus tareas en un ámbito donde tiene que lidiar con una moneda diferente en cada país y los inconvenientes que se le presentan cuando los tipos de cambio se modifican.

Muchas veces, ganar o perder tiene más que ver con la evolución del valor de la moneda local que con la propia eficiencia de la empresa. Por cierto, no es que las empresas se han quedado de brazos cruzado ante estas dificultades, pero está claro que se dificulta la gestión y se distorsionan las decisiones de asignación de recursos.

Pero esto es lo que hay, y los managers globales tienen que aprender a lidiar con esto y a minimizar los costos y la incertidumbre.