Una noticia monetaria diferente: los suizos van a votar para tener más oro en su banco central

Al fin una noticia diferente en el ámbito de las políticas monetarias en el mundo. Cuando todos los bancos centrales están preocupados en cómo devaluar sus monedas a efectos de (supuestamente) evitar una “deflación”, los suizos estarán votando el próximo 30 de noviembre en referéndum si reforzar o no su sistema monetario con más oro.

Oro

La idea es rechazada, por supuesto, por el banco central suizo, el Swiss National Bank (SNB), y también por el Parlamento, pero los suizos tienen la posibilidad de opinar incluso contra la decisión de sus representantes, a través de mecanismos de democracia directa. No sería la primera oportunidad en que los votantes le han negado algún resultado deseado por los políticos: ya rechazaron la creación de un ejército o la de integrarse al euro.

La consulta contiene en tres puntos básicos:

  1. Prohibir la venta de las reservas de oro al Banco Central de Suiza (SNB).
  2. Repatriar todo el oro suizo que se guarda en el extranjero.
  3. Y reforzar el franco suizo con más oro, elevando las reservas de dicho metal hasta un mínimo del 20% de los activos del SNB.

Si triunfara esta propuesta el SNB perdería cierto poder para manipular su moneda ya que se vería obligado a comprar grandes cantidades de oro hasta alcanzar el 20% de sus activos.

Suiza, al igual que otros muchos países desarrollados (incluida España), ha estado vendiendo sus reservas de oro en la última década pasando del 30% al 10% del total de sus reservas.

El 90% de las reservas sobre el total de activos están conformadas por euros y dólares. Por el lado de los activos, el Banco Nacional de Suiza ha acumulado una gran cantidad de bonos alemanes y Americanos.

Comenta el candidato presidencial norteamericano Ron Paul:

“El pueblo suizo aprecia el esfuerzo de sus antepasados por acumular grandes reservas de oro, una moneda respetada, y construir un sistema bancario sólido e independiente. No quieren ver estos siglos de lucha dilapidados por un banco central. Los resultados de la consulta de noviembre pueden ser un referente, lo que indica cuán fuertes pueden ser los movimientos populares para que la banca central rinda cuentas y regresar a un sistema monetario respaldado en oro”, concluye.

David Ricardo y John Stuart Mill sobre las monedas fiduciarias y los bancos centrales

Se denomina a las actuales monedas de todos los países, “fiduciarias”, por no estar respaldadas por nada (oro, plata) que no sea la confianza en quienes las emiten. De hecho, la primera acepción del adjetivo fiduciaria en el Diccionario de la Real Academia dice: “Que depende del crédito y confianza que merezca”.

Por cierto que las monedas metálicas también estaban basadas en la confianza, sobre todo por no depender de la política. Dos economistas clásicos opinan sobre las monedas fiduciarias. En primer lugar David Ricardo, de un artículo titulado “The High Price of Bullion”(1811):

David Ricardo

“Se dice…., que el Banco de Inglaterra es independiente del Gobierno… Pero puede cuestionarse si un banco que presta muchos millones más que su capital y ahorros al Gobierno puede llamarse independiente…. Este es un peligro al que el Banco, dada su naturaleza, es confiable en todo momento. Ninguna prudencia de sus directores podría haberlo evitado… Era en última instancia debido a la estrecha conexión entre el Banco y el Gobierno que la restricción [la suspensión de la convertibilidad de sus billetes por oro metálico] fue necesaria… La única seguridad legítima que el público puede tener contra la indiscreción del Banco es obligarlos a pagar sus billetes con metálico.”

EL otro autor clásico es John Stuart Mill, en su libro Principles of Political Economy (1871):

john_stuart_mill

“Ninguna doctrina de la economía política descansa en fundamentos más obvios que la manipulación de una moneda papel que no se mantenga al mismo valor que la metálica, ya sea por convertibilidad, o por algún principio de limitación equivalente… Todas las variaciones en el valor de un medio circulante son manipulaciones que distorsionan los contratos y las expectativas y la carga de esos cambios hace que todo compromiso pecuniario de largo plazo sea totalmente precario. Grande como sería este inconveniente si dependiera de un accidente (la producción de oro), es mayor cuando está arbitrariamente a disposición de una persona o un grupo de ellas; quienes pueden tener cualquier clase o grado de interés en emitir cuanto [billetes inconvertibles] como sea posible, dando cada uno que se emita una ganancia. Sin agregar que los emisores tienen, y en el caso de billetes gubernamentales siempre tienen, un interés directo en devaluar el valor de la moneda porque es ésa el medio en que se computan sus deudas…. Dicho poder, quienquiera que lo posea, es un mal intolerable.”

Dólar: en el país de los ciegos, el tuerto es rey

Los argentinos no confiamos en nuestra moneda. A la hora de ahorrar pensamos en dólares, y preferimos tener esos billetes verdes aunque no rindan nada o ladrillos (que a su vez coticen en dólares). La explicación de esta conducta tiene que ver con décadas de “políticas monetarias” fracasadas, derivadas, por supuesto, de políticas fiscales que desembocaron en crisis por endeudamiento o inflación, o ambas.

Oro

Ahora bien, los norteamericanos, cuya moneda de todos los días es el dólar, que para nosotros es un refugio, no lo ven así y piensan en el oro o en las propiedades (tanto sea inmobiliarias como acciones). Si bien no han sufrido las catástrofes monetarias que hemos vivido por aquí, razón tienen ya que la política monetaria en los Estados Unidos ha llevado a una pérdida sustancial del poder adquisitivo del dólar, claro que en un período de 100 años, no en unos pocos como suele suceder por aquí. Y además, la desenfrenada emisión de los últimos años no es como para generar confianza, algo que refleja esta encuesta de Gallup: http://www.gallup.com/poll/168554/americans-sold-real-estate-best-long-term-investment.aspx?utm_source=alert&utm_medium=email&utm_campaign=syndication&utm_content=morelink&utm_term=Economy

Cuando se les pregunta cuál es la mejor inversión a largo plazo, el 30% contesta que las propiedades inmuebles, el 24% el oro y también el 24% las acciones (es decir, propiedad sobre empresas). El oro ha estado cayendo y las propiedades y acciones han subido en esos porcentajes pero las inversiones más directamente vinculadas al poder adquisitivo de la moneda como los depósitos a plazo fijo o en cajas de ahorro son preferidos por el 14% y los bonos por el 6% (lo cual parecería mostrar que no le tienen mucha confianza a la capacidad de su gobierno en honrar la deuda).

Los precios influyen en estas preferencias: el oro era preferido en 2011 cuando su precio estaba en lo más alto, y no tanto las propiedades, cuyos precios ahora se han recuperado.

Entre los sectores de menores ingresos, el ahorro preferido es el oro (31%), seguido de las propiedades (28%). Los de mayores ingresos prefieren las propiedades (38%) y luego las acciones (30%). Seguramente tienen más experiencia en estas últimas que los de bajos ingresos. Estos, sin embargo, también son propietarios de acciones, a través de sus fondos de pensiones.

En síntesis, no parece que los norteamericanos tengan confianza a largo plazo en su moneda y su deuda. Nosotros tendríamos más o, como dice el refrán: en el país de los ciegos, el tuerto es rey.