Angus Deaton: ¿si un país es más rico su gente no es más feliz? Falso: importan mejoras relativas

En su libro “El Gran Escape”, el último premio Nobel en Economía, Angus Deaton habla sobre la desigualdad y el progreso y presenta un punto bien interesante sobre la relación que existe entre el ingreso per cápita y la felicidad.

Veamos el primer gráfico:

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Comenta Deaton al respecto:

“Si observamos la esquina de la izquierda y abajo, donde están los países pobres, vemos que la evaluación sobre la calidad de vida crece con el ingreso nacional muy rápidamente. Luego que pasamos China y la India, yendo de la izquierda abajo hacia la derecha arriba, el aumento en la evaluación de vida es menos pronunciado, y una vez que llegamos a Brasil y México los resultados son cercanos a 7 sobre 10, tan solo un punto menos que los países realmente ricos de arriba/derecha. El ingreso es más importante entre los muy pobres que entre los muy ricos. Por cierto, resulta tentador mirar al cuadro y concluir que una vez que el PIB per cápita alcanza unos 10.000 dólares por año, más dinero no mejora la vida de la gente, y muchos así lo han afirmado. Sin embargo, esta afirmación es falsa”.

El argumento de Deaton es que no importa la mejora absoluta sino la porcentual. Pone este ejemplo: uno que gana $200.000 recibe un aumento del 1% ($2.000); esto es más que uno que gana $50.000 y recibe un aumento del 2% ($1.000). Este último va a estimar que obtuvo mejor resultado, y el primero se verá frustrado.

Deaton reconfigura los mismos datos del primer cuadro en niveles que cuadruplican el ingreso; esto es, comenzando con 250 dólares (Zimbabue, Congo, luego 1.000 (Tanzania, Kenia), otro nivel de 4.000 (China e India), 16.000 (México y Brasil) y los países ricos con $64.000. En ese caso la figura es la siguiente:

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Lo que dice este gráfico es que diferencias porcentuales iguales en ingresos producen cambios absolutos iguales en la evaluación sobre la calidad de vida. En promedio, si nos movemos de un país a otro cuyo ingreso per cápita es cuatro veces superior, avanzaríamos un punto en calidad de vida.

“El Gráfico 2 es importante porque muestra que centrar nuestra visión en el ingreso es muy engañoso. Los países más ricos tienen mayores niveles de evaluación de vida, aun entre los más ricos del planeta”.

¿Quienes son los pobres, y los ricos, cuando hay movilidad social? ¿Qué dicen las estadísticas?

¿Quiénes son los pobres? ¿Acaso nos lo dicen las estadísticas? Por supuesto que tenemos un problema para determinar esto porque la manipulación de las estadísticas de precios también distorsionan las de ingresos y, por lo tanto, las de pobreza. De todas formas, la estadística tal vez nos aproxime a saber qué porcentaje de pobres hay, pero no quienes son precisamente. Eso lo dejamos en manos de los políticos. ¿Y quienes son los pobres en una de las economías más ricas del mundo?

Comenta el profesor de economía de Stanford, Thomas Sowell, en su libro “The Quest for Cosmic Justice” (1999):

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“Algunos estudios que han seguido a individuos norteamericanos por un cierto período de años han encontrado que la mayoría no permanece en el mismo quintil de la distribución de ingresos por más de una década. El primero de estos estudios fue realizado por un grupo de académicos de izquierda, quienes se encontraron confundidos con sus propios descubrimientos, basados en el seguimiento de los mismos individuos durante ocho años. Pero nada de esto debería sorprendernos. La gente es ocho años mayor luego de ocho años. Tienen ocho años más de experiencia, de madurez. Si han abierto un comercio, han tenido ocho años para conocerlo mejor y atraer más clientes. En las profesiones, han tenido ocho años para forjar una clientela. ¿Por qué no deberían estar en niveles superiores de ingreso al final de esos ocho años?”

“Los pobres, quienes suelen ser definidos como el 20% más bajo de la distribución del ingreso, son tan pasajeros en ese puesto como lo son los ricos. Solo el 3% de la población norteamericana permaneció en el 20% más bajo por ocho años. Entre los que estaban en ese 20% más bajo, más han alcanzado el 20% más alto al final del período de los que permanecieron en ese quintil. Sin embargo, ‘los pobres’ continúan siendo identificados como ese 20%, en lugar del 3% que se mantiene en el fondo. Nuestro discurso intelectual y nuestras políticas públicas se basan en la abstracción del 20% más con el verdadero 3% que son genuinamente pobres.”

“Parece recordar la historia de alguien a quien se dijo que, en la ciudad de Nueva York, alguien es atropellado por un auto cada 20 minutos. Su respuesta fue: “ya debe estar terriblemente cansado de eso”. Pero algunos de nuestros más renombrados intelectuales, para no mencionar a nuestros líderes políticos y morales, comenten el mismo error de pensar que siempre la misma gente todo el tiempo cuando hablan de abstracciones estadísticas como si estuvieran hablando de gente de carne y hueso que son pobres o ricos. Los genuinamente ricos, y los genuinamente pobres, juntos, no llegan al 10% de la población norteamericana. Sin embargo, estos dos grupos son los caracteres principales de melodramas morales que dominan la política, el periodismo e incluso el discurso académico y jurídico de los Estados Unidos.”