El liberalismo clásico no pudo contener el avance del populismo: ¿debería renovarse?

El liberalismo clásico abrió las puertas para un período de progreso como nunca se viera en la historia. Al mismo tiempo, también podría decirse que no pudo contener el avance del populismo y el estatismo que terminaron  generando un estado enorme, altos impuestos y regulaciones. Estos profesores de George Mason University creen que el liberalismo debe renovarse. Lo hacen en este artículo, Quintas, André and Novak, Mikayla, “In Search for Open Democracy: Don Lavoie and the Remaking of Twenty-First Century Liberalism” (March 26, 2026). Available at SSRN: https://ssrn.com/abstract=6474898

Resumen:

“El liberalismo está en crisis y necesita renovarse. A pesar de haber sido aclamado como el único sistema político y económico viable tras el colapso del comunismo, el liberalismo ha llegado a ser visto como moral, económica y políticamente agotado, si no directamente sospechoso. En este artículo sostenemos que Don Lavoie, una figura poco reconocida en la tradición de la economía política liberal, previó esta crisis y comenzó a articular un camino hacia la renovación. Nos centramos en dos aspectos de su pensamiento. Primero, su diagnóstico de los errores del liberalismo. Escribiendo durante un período que muchos consideraban el «fin de la historia», Lavoie identificó las vulnerabilidades más profundas del liberalismo en los ámbitos moral, político y económico, que pronto resurgirían. Segundo, examinamos su visión del liberalismo radical, que se fundamenta en un marco de democracia abierta y extensa, lo que denominamos «democracia lavoieana». Este marco sostiene que la apertura, el conocimiento disperso y la participación cívica genuina no son características incidentales de una sociedad libre, sino los criterios mismos por los que deben juzgarse sus instituciones políticas. Analizamos las implicaciones institucionales de esta visión en cuatro ámbitos: la rendición de cuentas electoral, las libertades civiles, el Estado administrativo y la gobernanza. El resultado es un liberalismo que recupera su carácter emancipador y radical original: uno genuinamente capacitado para abordar los déficits democráticos que definen nuestro momento actual. Sugerimos que esta es también la respuesta más convincente del liberalismo al desafío populista contemporáneo, al promover un liberalismo que toma en serio la demanda de participación y rendición de cuentas y encuentra en la democracia lavoieana su hogar institucional natural.”

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