Cuando tres destacados académicos y autores escriben algo en conjunto, creo que vale la pena ver de qué se trata. Sobre todo si el tema es la influencia de la cultura en el progreso económico, a través de la forma que toman las organizaciones. En este caso se trata del artículo titulado ¿ Culture and Social Organizations in the Great Reversal: Europe and China, 1000-2000”. Los autores son Avner Greif, Stanford University; Joel Mokyr, Northwestern University y Guido Tabellini, Bocconi University, como parte de un capítulo para el libro de Benjamin Enke, Paola Giuliano, Nathan Nunn, and Leonard Wantchekon, eds., Handbook of Culture and Economic Behavior. Version of June 2025. El trabajo es adaptado del libro que escribieran juntos: Avner Greif, Joel Mokyr and Guido Tabellini, Two Paths to Prosperity: Culture and Institutions in Europe and China, 1000-2000. Princeton: Princeton University Press, por publicarse. https://www.ifo.de/DocDL/cesifo1_wp12023.pdf
“Una amplia literatura ha argumentado que la cultura es un mecanismo importante de persistencia histórica. Por un lado, la cultura evoluciona lentamente, por lo que los rasgos culturales actuales a menudo reflejan características del pasado lejano. Por otro lado, se argumenta que los rasgos culturales actuales influyen en los resultados económicos y el funcionamiento de las instituciones. En la mayor parte de esta literatura, el mecanismo de influencia cultural es directo: la cultura moldea las creencias y valores de los individuos, lo que a su vez afecta las interacciones económicas y políticas (Greif, 1994; Guiso et al. 2006, Tabellini 2008b, Roland 2020b).
En este artículo, analizamos otro mecanismo de influencia cultural, más indirecto, que opera a través de los efectos de la cultura en la forma que adoptan las organizaciones sociales. Ilustramos este mecanismo analizando cómo las antiguas y profundas diferencias culturales entre China y Europa Occidental contribuyeron a que estas dos partes del mundo siguieran caminos divergentes de desarrollo económico e institucional entre el año 1000 d. C. y el período que culminó con la revolución industrial. En todas las sociedades, un componente crítico del desempeño económico es el surgimiento de organizaciones sociales (no estatales) que sustentan la cooperación local. Los hogares no pueden prosperar de forma aislada y necesitan cooperar con otros para satisfacer muchas de sus necesidades esenciales, desde la defensa hasta los seguros (véase Seabright, 2010 para una excelente exposición). Cuando los estados eran relativamente débiles o incapaces de ejercer una autoridad efectiva a nivel local, las organizaciones sociales posibilitaron la cooperación y produjeron bienes públicos esenciales a nivel local y de clubes.
La importancia pasada de las organizaciones sociales para la vida económica y social ha sido subestimada.”