¿Incluso si son los países con mayor libertad económica relativa, esto es, en relación a los demás que están peor, podemos decir que son “capitalistas”? ¿Es eso el capitalismo? El tema aparece en este artículo de profesores de George Mason University: Quintas, André and Boettke, Peter J. and Boettke, Peter J., “Competing Visions of Cronyism within the Virginia School of Political Economy” (April 27, 2025). GMU Working Paper in Economics No. 25-16, Available at SSRN: https://ssrn.com/abstract=5280451 or http://dx.doi.org/10.2139/ssrn.5280451
“El creciente entrelazamiento entre las élites políticas y económicas ha alimentado la preocupación por la desigualdad, el estancamiento y la erosión democrática. Tanto los críticos del capitalismo como los pensadores liberales clásicos condenan los privilegios y la búsqueda de rentas que surgen en este contexto, pero difieren en sus diagnósticos. Los críticos ven estas consecuencias como consecuencia del capitalismo. Los liberales clásicos, en cambio, las ven como una traición a los principios fundamentales del capitalismo. Esta paradoja plantea dos preguntas fundamentales: primero, ¿refleja realmente nuestro sistema actual el capitalismo? Y segundo, incluso si no lo hace, ¿cuál es la naturaleza de nuestro sistema y cuál es su relación con el capitalismo? Para explorar estas preguntas, recurrimos a la tradición de la Economía Política de Virginia (EVP), comenzando con la teoría de la búsqueda de rentas de Buchanan, Tullock y Tollison. Siguiendo esta línea de investigación, Randall Holcombe y Richard Wagner argumentan que nuestro sistema actual se describe con mayor precisión como clientelismo que como capitalismo. Sin embargo, difieren en sus interpretaciones de los orígenes e implicaciones del clientelismo. Holcombe considera el favoritismo como una distorsión del sistema de libertad natural de Adam Smith, una consecuencia involuntaria pero inevitable del capitalismo. En contraste, Wagner lo concibe como una característica inherente a todos los sistemas económicos, no como una desviación del capitalismo, sino como una realidad fundamental del entrelazamiento político-económico. Si bien ambos coinciden en que nuestro sistema actual no es capitalista, Holcombe argumenta que el capitalismo conduce al favoritismo, mientras que Wagner sostiene que el favoritismo es anterior al capitalismo y condiciona activamente su desarrollo, en lugar de surgir de él.”