Parece un debate simple sobre los faros, pero es un debate esencial sobre las funciones del estado

Con los alumnos de la UBA Económicas, vemos a Samuelson y a Coase en un debate central. Es sobre los faros, pero en verdad sobre los bienes públicos y el papel del Estado.

En cuanto a la provisión de bienes públicos, la respuesta casi inmediata es que deben ser provistos por el Estado, ya que el mercado sería incapaz de hacerlo. El caso típico, presentado por distintos economistas, es el de un faro, en relación con el cual la imposibilidad de excluir a quien no pague, una vez que la luz es emitida, daría como resultado una conducta de free rider, que trataría  de evitar el pago, dado que es imposible evitar que vea la señal de todas formas. El ejemplo aparece en John Stuart Mill, Henry Sidgwick y Alfred C. Pigou, con ese mismo argumento de la “no exclusión”, y reaparece en Paul Samuelson con otro adicional, según el cual no tendría sentido excluir a los que no pagan, ya que no hay congestionamiento en el servicio; es decir, no hay ningún costo extra, si un barco más observa la señal del faro para guiarse. En este caso no solamente sería improbable que el sector privado proveyera los faros, sino que, de poder hacerlo, no sería conveniente, ya que cada barco desincentivado para navegar por dichas aguas debido al pago del peaje por los servicios del faro, representaría una pérdida económica social

Conocida es la respuesta de Coase (1974) a este ejemplo, después de estudiar la historia de los faros en Inglaterra y demostrando que durante varios siglos fueron financiados y administrados por los dueños de barcos y emprendedores privados. Durante varios siglos, en Gran Bretaña, los faros fueron construidos y mantenidos por Trinity House (Inglaterra y Gales), los Comisionados de Faros del Norte (Escocia) y los Comisionados de Faros en Irlanda, cuyo presupuesto provenía del Fondo General de Faros, formado a su vez por los cargos que pagaban los armadores de buques. Esto en cuanto se refiere a los faros que ayudaban a la navegación general, ya que los faros de tipo “local” eran financiados por los puertos, que recuperaban los gastos en que incurrían mediante los cargos que hacían a quienes los utilizaban.

Había pocos faros antes del siglo XVII. Trinity House era una institución que evolucionó desde un gremio de navegantes en la Edad Media, que en 1566 obtuvo el derecho a proveer y regular las ayudas a la navegación, que incluyen, además de los faros, boyas, balizas y otras marcas.

Coase (p. 360) sostiene que “a comienzos del siglo diecisiete, Trinity House estableció faros en Caister y Lowestoft. Pero no fue sino hasta fines de ese siglo que construyó otro. Entretanto la construcción de faros había sido realizada por individuos particulares. De 1610 a 1675 Trinity House no construyó ningún faro nuevo. Por lo menos diez fueron construidos por individuos particulares”. Trinity House se oponía a estas iniciativas privadas, pero los particulares evitaban el incumplimiento del control de tal organización obteniendo una patente de la Corona, que les permitía construir el faro y cobrar el peaje a los barcos que supuestamente se beneficiaban del mismo.

La intervención de la “Corona” y el cobro de un “peaje” parece indicar la participación estatal, por más que el faro fuera construido por algún particular. Es decir: se necesitaría el poder estatal para tener la posibilidad de cobrar peajes, en forma coercitiva, a los barcos que transitaran por tal ruta marítima. Pero no era este el caso. Coase subraya que el particular presentaba una petición de los armadores y operadores de buques sobre la necesidad del faro, el beneficio que obtendrían con él y su voluntad para pagar el peaje, por lo que se trataba de una operación voluntaria y el Estado participaba simplemente porque se había adueñado de la autoridad para erigirlos, ya que el acuerdo entre armadores y operadores y el particular se podría haber realizado de todas formas, sin seguir obligatoriamente ese camino, pues los primeros aceptaban voluntariamente el pago y no actuaban como free riders.

He aquí un tema importante, ya que, según la teoría de los bienes públicos de Mill/Sigdwick/Pigou/Samuelson, todos buscarían su beneficio inmediato, consistente en no tener que pagar dicho peaje, sabiendo que, una vez que el faro estuviera allí, no podrían excluirlos de su uso, y que, actuando todos de esa forma, el cobro del peaje y la provisión privada serían imposibles. Sin embargo, esto no ocurría; evidentemente había otros elementos que llevaban a una conducta diferente, entre los cuales podemos destacar dos: un sentido de cooperación entre los armadores, aunque fueran competidores entre sí, o que no se le diera importancia al hecho de que algunos pasarían por allí y recibirían el servicio gratuitamente.

Buscando algún ejemplo más cercano en el tiempo y el espacio, ya vimos que los residentes de Buenos Aires no tienen que ir más lejos del río junto al que se asienta su ciudad. Allí, en el canal por el que el río Luján desemboca en el Río de la Plata, hay una serie de boyas con la inscripción “UNEN” y una numeración. Esta sigla significa “Unión Nacional de Entidades Náuticas”, que reúne a los distintos clubes náuticos privados. La provisión de esta señalización proviene de aportes voluntarios privados, que realizan estos clubes, y en definitiva de las cuotas sociales que pagan sus socios. No parece que estos actúen como free riders e incluso, si algún barco pasa por allí y no pertenece a ninguno de esos clubes, ello no constituye impedimento para que los demás se organicen, y provean y mantengan este sistema de señales. Y no solo eso: los mismos clubes tienen en sus entradas sobre la costa balizas rojas y verdes, con el obvio fin de ayudar a sus socios en la maniobra de entrada y salida, pero brindando también un servicio gratuito a quienes pasan por allí. Nuevamente, la existencia de estos free riders no frena o limita la provisión de tales servicios.

¿Habría más señales de ese tipo, si pudiera cobrar a esos free riders? Depende de con qué se lo compare: si es con una supuesta condición ideal, parecería que sí, y en tal caso esa comparación daría como resultado una “falla” del mercado, pero Coase y Demsetz (en Cowen, pp. 107-120) denominan a esto “el enfoque Nirvana”: es decir, algo así como comparar las imperfecciones de este mundo con el ideal del Paraíso, dado que lo que corresponde es comparar arreglos institucionales alternativos; en este caso, esta provisión voluntaria privada, con una posible provisión estatal. En el caso de las boyas UNEN mencionadas, su misma existencia es una demostración del “fracaso de la provisión estatal”, ya que los clubes lo han hecho ante la inacción pública al respecto.

Comenta Coase una historia de notable espíritu emprendedor, relacionada con el famoso faro de Eddystone, erigido en un peñasco, a veinte kilómetros de Plymouth. El Almirantazgo británico recibió un pedido para construir un faro y Trinity House consideró que era imposible; pero en 1692 el emprendedor Walter Whitfield hizo un acuerdo con Trinity House, por el que se comprometía a construirlo y a compartir las ganancias. Nunca llegó a construirlo, pero sus derechos fueron transferidos a Henry Winstanley, que negoció un acuerdo mejor: recibiría todas las ganancias durante los primeros cinco años y luego los repartiría en partes iguales con Trinity House, durante otros cincuenta años. Construyó primero una torre y luego la reemplazó por otra, cuya conclusión tuvo lugar en 1699, pero una gran tormenta lo destruyó en 1703, cobrándose la vida de Winstanley y de algunos de sus trabajadores. Dice Coase (p. 364): “Si la construcción de faros hubiera quedado solamente en manos de hombres motivados por el interés público, Eddystone hubiera permanecido sin faro por largo tiempo. Pero la perspectiva de ganancias privadas asomó nuevamente su horrible cara”.

Otros dos emprendedores, Lovett y Rudyerd, decidieron construirlo de nuevo, y el acuerdo se pactó en mejores términos: una concesión por noventa y nueve años, con una renta anual de cien libras y el cien por cien de las ganancias para los constructores. El nuevo faro se completó en 1709 y operó hasta 1755, cuando fue destruido por un incendio. La concesión, que tenía todavía unos cincuenta años por delante, había pasado a otras manos y los nuevos propietarios decidieron construirlo nuevamente, para lo que contrataron al mejor ingeniero de esos tiempos, John Smeaton, que completó una nueva estructura de piedra en 1759, que se mantuvo operando hasta 1882, cuando fue reemplazado por una estructura nueva, elaborada por Trinity House.

Según Coase, un informe del Comité de faros de 1834 reporta la existencia de cuarenta y dos faros en manos de Trinity House, tres concesionados por ella a individuos, siete concesionados por la Corona a individuos particulares, cuatro en manos de propietarios según distintos permisos, un total de cincuenta y seis, de los cuales catorce estaban en manos privadas, amparados por distintos acuerdos de propiedad. Trinity House, recelosa de la competencia, y argumentando que bajo su égida los peajes serían más bajos, terminó consiguiendo el monopolio de los faros y todos quedaron bajo su órbita.

En una respuesta directa a Mill, Sidgwick, Pigou y Samuelson, Coase concluye: “… los economistas no deberían utilizar los faros como un ejemplo de servicio que puede ser provisto solamente por el Estado. Pero en este trabajo no se intenta resolver la cuestión de cómo debería organizarse y financiarse el servicio de faros. Eso deberá esperar estudios más detallados. Entretanto, los economistas que deseen señalar un servicio como mejor provisto por el Estado, deberían utilizar un ejemplo que tenga más fundamento” .

65 pensamientos en “Parece un debate simple sobre los faros, pero es un debate esencial sobre las funciones del estado

  1. Samuelson considera que los bienes públicos son aquellos para los que el consumo de un individuo no altera el consumo del resto de los individuos. Sostiene que ningún sistema de precios descentralizado puede optimizar el nivel de los bienes públicos. Según su punto de vista, el Estado debería proveer estos bienes. Además, mediante el ejemplo del faro, muestra que, si estos son propiedad privada, se produce una pérdida económica social, causada por el costo que generaría que los barcos que dejen de navegar por esas aguas debido a la imposición de un pago.

    Por otro lado, Coase intenta mostrar lo contrario a lo que dice Samuelson: que los bienes públicos pueden ser provistos por el mercado. Rechaza la creencia de que, como las empresas privadas no pueden asegurarse el pago de todos los barcos que se benefician de los faros, no es rentable el negocio de los faros para ellos. Además, resalta que cree que los economistas que llegaron a las mismas conclusiones que Samuelson, lo hicieron sin haber estudiado el financiamiento y la administración de faros. Considera que es necesario hacer generalizaciones, pero basadas en estudios detallados de cómo funcionan las actividades en distintos escenarios administrativos. Concluye invitando a quienes sostienen que los bienes públicos deben ser administrados por el gobierno a presentar un ejemplo con un respaldo más sólido que el de los faros.

    Creo que este último punto es muy interesante porque, pensando en el ejemplo sin haber investigado, pareciera que Samuelson tiene razón. Sin embargo, mediante la explicación de cómo funcionó por mucho tiempo el sistema británico de faros, Coase muestra que este es un servicio que puede ser administrado por empresas privadas. En Inglaterra, los faros de navegación general eran construidos y mantenidos con dinero de un Fondo General de faros, mientras que los Locales eran financiados cobrando a quienes los usaban. Los faros eran construidos por empresas privadas, y la única función del Estado era permitir el cobro de impuestos. Coase afirma que esto no tiene que ser así necesariamente. Según él, el Estado puede no tener ningún tipo de rol. De todas formas, esto muestra que los bienes públicos, o por lo menos los faros, pueden ser provistos por el mercado, pero lo que se puede discutir es si es esta opción, o la administración estatal, la mejor opción.

    Coase: ¿Considera que siempre es mejor que el Estado no provea bienes públicos? ¿Y que no intervenga como mediador, o con un rol que no sea el de administrador?
    ¿Piensa que si empresas privadas proveen este tipo de bienes no puede haber free riders? ¿O los hay, pero aún así es más eficiente este escenario?
    Para Samuelson: ¿La pérdida económica social podría darse en un contexto en el que el Estado provea los bienes públicos debido a los impuestos?

  2. Samuelson – Coase

    Resumen:
    Samuelson en su texto nos habla acerca de la Teoría del gasto público. En él incluye la definición de “bienes colectivos”, que son los que el Estado debería financiar y asegurarse de su funcionamiento para generar el bienestar social, los bienes públicos. Son bienes que a pesar de que toda la población obtiene utilidad de ello, es difícil definir a quienes se debería cobrar por ese servicio, por lo que ninguna empresa privada quiere invertir en ellos. El mercado es incapaz de proveerlos. Un ejemplo muy común que se utiliza para la comprensión del concepto, es el que habla Coase en el texto “The lighthouse in economics”, de los faros. El autor aclara que es erróneo tenerlo en cuenta, ya que se demostró que efectivamente se puede dejar en manos de un privado y cobrar un impuesto por su utilización como ocurrió en Gran Bretaña por varios siglos.

    Novedoso:
    Me parece muy interesante el análisis que realiza Coase. Por un lado, a pesar de las críticas hacia Samuelson, finalmente en su conclusión admite que en realidad lo que los economistas estudian para dar el ejemplo de un faro como un bien público es la economía administrativa del mismo y no el objeto y su historia en sí, pero que se deberían estudiar diferentes marcos institucionales previamente. Creo sin embargo que se podrían utilizar otros ejemplos más claros a la hora de definir un bien público, como lo es la justicia o la seguridad social.
    Por otro lado, Samuelson trae la mano invisible que ya había mencionado Adam Smith para la situación hipotética en la que, si no existiesen los bienes comunes, se podría resolver el problema de una manera más “simple”. El mercado siendo competitivo haría que los bienes sean producidos al mínimo costo y vendidos al costo marginal, mientras que el individuo, guiado por la mano invisible o su egoísmo, compraría el mejor producto para el bienestar social.

    Preguntas:
    – Samuelson al final de su texto menciona que el Laizze Faire funciona a la perfección en la teoría, ¿Es viable, actualmente, que un país se rija por este tipo de normas?
    – ¿Podría ocurrir que bienes públicos, tales como los mencionados (justicia, seguridad), sean provistos por privados? ¿Qué efectos tendría sobre los individuos que lo utilizan?
    – ¿Es posible alcanzar socialmente el “Óptimo ético observable” que menciona Samuelson? Si bien es bastante utópico, ¿Funcionaría mejor la sociedad?

  3. The Pure Theory of Public Expenditure – Paul A. Samuelson
    The Lighthouse in Economics – Ronald H. Coase

    Resumen del texto:

    En su “The Pure Theory of Public Expenditure”, Paul A. Samuelson comienza haciendo una distinción entre bienes de consumo privado; es decir, que pueden repartirse entre distintos individuos, y bienes de consumo colectivo; que tienen en común que el consumo por parte de un individuo no excluye el consumo de otro.
    Luego desarrolla un modelo incorporando éstos conceptos en el cual encuentra un óptimo de Pareto, es decir, una situación en la que ningún individuo puede mejorar su situación, sin empeorar la de otro. El problema está en que, dada la existencia de bienes de consumo colectivo, el incentivo individual está en enviar una señal en la cual se “subestima” la valoración de ese bien. Por lo tanto, en palabras del autor (me atribuyo la traducción), “ningún sistema de precios descentralizado puede servir para determinar de manera óptima estos niveles de consumo colectivo”.
    A lo largo de la historia, al menos desde John Stuart Mill hasta antes de la publicación de “The Lighthouse in Economics” de Ronald H. Coase, existía cierto consenso entre los economistas sobre los bienes públicos. La idea de no exclusión y no rivalidad se usaba para definirlos. En éste sentido, uno de los ejemplos más citados era el de los faros: no hay forma de excluir al que no paga (simplemente un barco puede hacerse pasar por un free-rider y “beneficiarse gratuitamente” con su luz) y el costo de extender el servicio a una persona más es cero, es decir, son “no rivales”.
    En este contexto, Coase, en el trabajo antes mencionado, se propone investigar en detalle el funcionamiento de los faros en inglaterra desde el S XVII y llega a una conclusión sorprendente: si bien Trinity House funcionaba como un intermediario entre los privados y la corona, una gran mayoría de los faros en Inglaterra eran privados.
    Los dueños de los barcos y los transportistas simplemente acordaban, en una transacción voluntaria, la construcción de dicho faro. El rol del gobierno estaba limitado a establecer y hacer cumplir los derechos de propiedad.
    La conclusión de su trabajo es contundente (me atribuyo la traducción): “Podemos concluir que los economistas no deberían usar los faros como ejemplos de un servicio que solo podría ser proporcionado por el gobierno. (…) Mientras tanto, el economista que desee señalar un servicio que es provisto de mejor manera por el gobierno debería usar un ejemplo que tenga un respaldo más sólido”.

    Lo novedoso o sorprendente:

    Lo que más me sorprendió del trabajo de Coase es cómo los individuos, más allá de la adversidad (Trinity House, la Corona, el ejemplo del incendio de un faro, etc) siempre terminan resolviendo sus problemas sin intervención del gobierno.
    Éstos trabajos me hacen afirmar aún más mi postura del rol limitado que debe tener el gobierno. Sobre ésto, me pareció interesante éste fragmento del texto (de nuevo, me atribuyo la traducción): “»Por lo tanto, encontramos ejemplos de personas que no solo, en palabras de Samuelson, eran «lo suficientemente raros como para intentar hacer una fortuna manejando un negocio de faros», sino que en realidad fueron exitosos en ello».
    Por otro lado me parece interesante el caso que plantea Coase de qué pasaría si los faros se financiasen con impuestos en vez de con cuotas: incrementarían la demanda de atención que tendría que prestar el gobierno y, particularmente el Tesoro, a la operación del servicio de faro. Haciéndolo más ineficiente.

    Tres preguntas que le haría al autor:

    1 – Pregunta a Samuelson: ¿Qué le parece las críticas de Coase? ¿Tuvo que reformular las posteriores ediciones de su libro de economía básica?
    2 – Pregunta a Coase: ¿Existe tal cosa como un bien público? En caso afirmativo, ¿qué características debe tener para serlo?
    3 – Pregunta a Coase: De la misma manera que en el caso de bienes públicos ¿Cuál es su opinión en casos de monopolio (u oligopolios)? ¿También debemos tener una mirada no intervencionista?

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    Ley, Derechos de Propiedad y Contaminación del Aire – Murray N. Rothbard

    Resumen del texto:

    En éste trabajo, Murray Rothbard se propone criticar gran parte de la teoría del derecho y, en particular, los trabajos de Coase y Demsetz.
    La crítica a los economistas de la “escuela de Chicago” es que han intentado establecer una teoría de los derechos de propiedad no basándose en normas éticas como la justicia, sino en alguna forma de “eficiencia social”. La idea de internalizar externalidades implica que no importa qué curso de acción se tome en una situación en particular (en el famoso ejemplo del ferrocarril que daña al granjero, no importa si el dueño del ferrocarril debe pagar por el daño o si lo debe hacer el granjero al dueño del ferrocarril).
    Los problemas con ésta teoría, según Rothbard, son varios: uno de ellos es que renta y riqueza son muy importantes para las partes afectadas. Resulta muy diferente para ellos quién paga a quien.
    Por otro lado, los costos no son sólo monetarios, sino que son en parte subjetivos. Ésto implica que no pueden sumarse, si no pueden sumarse, no hay tal cosa como los “costos sociales de transacción”.
    Luego, el autor desarrolla parte de la teoría del derecho libertario. La cual, como corolario, se basa en un principio normativo: “No debería considerarse ninguna acción como ilícita o ilegal salvo que invada o ataque a la persona o justa propiedad de otro (…) La invasión debe ser concreta y física”. Siguiendo ésta línea, agrega: “el axioma básico de la teoría política libertaria sostiene que todo hombre es propietario de sí mismo, teniendo jurisdicción absoluta sobre su propio cuerpo.”

    Lo novedoso o sorprendente:

    Éste trabajo me parece sorprendente por varios conceptos. En principio, si bien no es lo central en su artículo, me parece super interesante el concepto de que entidades como “el estado” o “la sociedad” son dudosas o inexistentes.
    Por otro lado, es interesante cuando sostiene que si bien el principio libertario básico es que debería permitirse a todos hacer lo que estén haciendo salvo que estén cometiendo un acto abierto de agresión contra otro; en situaciones en las cuales no pueda determinarse si una persona está cometiendo o no una agresión (un ejemplo claro podría ser uno de alguna externalidad negativa), la única solución libertaria es no hacer nada en pos de asegurar la no coacción a un hombre inocente.
    Por último, otro concepto novedoso es el del derecho de servidumbre, es decir, que a través de la ocupación, se gana un derecho prescriptivo de propiedad para la persona que realiza la acción.

    Tres preguntas que le haría al autor:

    1 – Cuando afirma que: “En la teoría libertaria, solo es permisible proceder coactivamente contra alguien si se ha probado que es un agresor y esa agresión debe probarse en el tribunal (o en arbitraje) más allá de cualquier duda razonable” ¿Qué sucedería en caso de que A mate a B en legítima defensa ante un crimen, pero ese crimen no pueda ser probado con certeza?
    2 – Siguiendo su afirmación del punto anterior y el ejemplo que usted da respecto a que el dueño de una carretera privada debería ser responsable por la contaminación de sus usuarios: ¿Cree que es de alguna manera posible comprobar en un ciento por ciento que la contaminación es atribuible al dueño de la carretera de manera tal de hacerlo responsable por la contaminación que sus usuarios generan?
    3 – Dada la tecnología actual ¿Cree que hoy es viable una sociedad anarco-capitalista?

  4. Resumen
    Samuelson en “The pure theory of public expenditure” empieza diferenciando dos tipos de bienes. Los bienes de consumo privado y los bienes de consumo colectivos. Analiza las mejores condiciones que existen para ofrecer bienes y desarrolla una nueva teoría de economía del bienestar donde agrega una ecuación adicional que intenta pretende demostrar una teoría pura de gasto del gobierno en bienes de consumo colectivo. Por otro lado, Ronald H Coase en su paper “The lighthouse in Economics” comienza citando a previos economistas que ya habían trabajado con estas ideas de manera preliminar. Su enfoque esta puesto en la idea del faro como bien público. Estudia cómo era el sistema de provisión de servicios de luz por medio de los faros en el Reino Unido e intenta demostrar que es posible ofrecer este servicio mediante el sector privado.
    Lo más novedoso
    Lo novedoso del texto de Samuelson es que desarrolla una versión propia de la nueva economía del bienestar. Utiliza fórmulas matemáticas para plantear el problema y analiza cuestiones como la imposibilidad de la descentralización para la oferta de bienes que son de carácter colectivo. Por otro lado, lo novedoso en el paper de Coase, es que estudia la visión de cuatro autores en relación con los bienes públicos: Mill, Sidgwick, Pigou and Samuelson. Más específicamente centra su atención en un bien particular como el faro, en donde hace un análisis de su historia en el Reino Unido en detalle. Hace una crítica a los economistas que se expresaban en este tema sin haber hecho un estudio acabado sobre el mismo. La conclusión, dada la historia de estos países, es que es posible ofrecer luz a los barcos de manera privada y sin la intervención del Estado. El único rol aquí simplemente seria asignar correctamente los derechos de propiedad.
    3 Preguntas
    1) ¿Cree que existe la posibilidad, como imaginan Rothbard, Huerta de Soto o Hans Herman Hoppe de que la totalidad de los bienes públicos actuales pasen a ser ofrecidos por el sector privado?
    2) ¿Cómo se solucionaría el problema de los free raiders?
    3) Bajo el supuesto de que no fuese posible proveer estos bienes desde el sector privado, ¿Cuál sería la manera más eficiente para que el Estado de ofrecerlos? ¿Podrían ofrecerse de manera mixta con el sector privado?

  5. Paul Samuelson- “The pure theory of public expenditure”; Ronald Coase- “The lighthouse in Economics”
    Resumen
    En su trabajo, Samuelson asume dos categorías de bienes: bienes privados (los cuales poseen rivalidad en el consumo y exclusión por precio, por lo que aquel que no pueda pagar por ellos queda excluido) y bienes públicos, donde el consumo de una persona no restringe el consumo de otra y no hay exclusión por precios. Los bienes públicos, son clasificados como una falla de mercado, debido a que él mismo no los provee o los administra en una cantidad que no es suficiente; por lo tanto, Samuelson justifica la intervención estatal, basándose en un criterio de eficiencia donde el estado se ocupa de la provisión de financiamiento y no de la producción de estos. La consecuencia es que, al aparecer el problema del “Free rider o Polizón” por la no rivalidad y la no exclusión por precios, nadie querrá revelar sus preferencias, sabiendo que una vez que se decida la provisión del bien público, no podrá ser excluido de su consumo. Debido a esto, y a través de una serie de cálculos, Samuelson define que la curva de demanda será dada como una suma vertical de las demandas de los individuos donde todos consumirán las mismas cantidades independientemente de la valoración que posean del bien. En este caso, la sumatoria de los beneficios marginales igualaran los precios. Caso contrario el de los bienes privados, donde la curva de demanda estará definida por la suma horizontal de las demandas individuales, en donde el óptimo o condición de eficiencia estará dada por la igualación del beneficio y el costo marginales.
    Por su parte, Coase difiere de Samuelson en cuanto a la intervención estatal para suplir las falencias de asignación del mercado, al contrario, el encuentra una solución dentro del ámbito privado. Primero ejemplifica con el caso del faro y los dueños de los barcos pesqueros, quienes se aprovechan de la luz que este brinda, lo que no recompensa los gastos de construcción y mantención que fueron llevados a cabo.Coase analiza varios autores y sus análisis en cuanto a los bienes públicos, además de analizar el caso del sistema de iluminación marítima británica, donde concluye que la financiación estatal planteada por Samuelson nunca ha sido probada en Gran Bretaña, por lo que la solución se encuentra en el ámbito privado de los dueños de los barcos pesqueros como nombramos anteriormente.

    Llamativo o sorprendente
    Si bien había analizado a los autores previamente y tenía conocimiento de los mismo, me sigue pareciendo llamativo como ambos toman el mismo tema de externalidades y llegan a conclusiones y soluciones tan diferentes. Me llama la atención como Coase en otros escritos llega a la conclusión de que, si los derechos de propiedad están bien definidos, las externalidades negativas se pueden resolver mediante acuerdos entre los privados. Por su parte, me resulta extraño como Samuelson descansa la solución en la intervención estatal y confía en que asignara recursos de forma eficiente y equitativa.

    Preguntas a los autores
    1) ¿Podría ser efectiva una provisión combinada, es decir, que se encargue de ella el estado y el sector privado?
    2)Respecto a la pregunta anterior ¿Se podría alcanzar un “Nuevo estado de bienestar mixto” si se logra un resultado de asignación eficiente?
    3)Para Samuelson, ¿Seguiría pensando en que la provisión de bienes públicos debe ser dada por el estado incluso si fuera como el presente en Argentina hoy en día?

    • Resumen
      El sistema británico del faro brinda una nueva perspectiva sobre el ejemplo de quién debe proporcionar el faro. La empresa encargada de la construcción y mantenimiento de los faros en Inglaterra fue Trinity House, la cual cobra cuotas ya sea por cantidad de viajes, tipo de barcos, etc., así también otorgo excepciones. Sin embargo, la mayoría de los faros no fueron construidos por esta empresa sino por particulares que para cobraron peajes (se recolecta en los puertos) a los barcos beneficiados por el mismo. Fue mediante contratos con particulares que se construyeron faros, pasado el tiempo Trinity House fue comprando los foros, y debido al vencimiento de arrendamiento es que comenzó a operar la mayoría de los faros, y a través de una ley obtuvo el control total de los mismos. Mediante el pago que recibieron por la venta de faros y las cuotas que cobraron fue que algunas personas lograron hacer una fortuna. Entonces se ha logrado demostrar que una organización privada con deberes públicos puede brindar un servicio eficiente, el cual es financiado por los peajes, además existe un interés por parte del sector privado en el manejo del mismo por qué se pueden obtener ganancias. En tanto, Samuelson pone énfasis en el estudio de la teoría del gasto óptimo, de manera que distingue dos tipos bienes: privados y colectivos (el consumo de individuo no disminuye el de otro), así mismo realiza diferentes supuestos para intentar llegar al óptimo de bienestar social. Pero se llega a la conclusión que ningún sistema de precios descentralizado puede servir para determinar de manera óptima los niveles de consumo colectivo.
      Novedoso
      Me pareció interesante que hayan tomado la iniciativa los particulares en la construcción de los faros, pese a que muchos intelectuales hayan dicho que ese es el papel de estado puesto que el sector privado no podría obtener beneficios entonces no sé interesaría por la construcción o administración del mismo, siendo en la práctica lo contrario. Además, me pareció novedoso que se mencioné que el gobierno sería capaz de proveer el servicio de manera eficiente, y que mediante todo lo expuesto en este texto se haya llegado la conclusión que no es así, que puede un privado brindar un servicio óptimo, y que además puede ser la intervención misma del estado quién disminuya la eficiencia del servicio.
      Preguntas
      Coase: Por qué se sigue usando el ejemplo del faro como un bien público pese que como se ha visto no es cierto? Qué otro ejemplo considera usted adecuado para exponer los bienes públicos?
      Samuelson: ¿Que sugerencia le haría usted al estado para que de alguna manera pueda poder proveer de manera más eficiente los bienes públicos?
      Coase: ¿Considera usted que el servicio de las fuerzas armadas (gendarmería) funcionaría de manera eficiente si fuera administrado por el sector privado como en el caso del faro?

  6. RESUMEN

    En el escrito de «The pure theory of public expenditure», Samuelson habla de los denominados «bienes públicos». Plantea que estos son aquellos bienes donde se carece de incentivos privados para llevarse a cabo. La presencia de «free-riders» es decir, consumidores que se benefician de bienes sin pagar y que no revelan sus preferencias, hace difícil de determinar el precio que debe cobrarse por dichos bienes y a quienes. Es por eso que Samuelson plantea suponer las demandas de los mismos y sumarlas verticalmente, no horizontalmente. De este modo, ya no se determina una cantidad producida en relación al precio dado, si no que se suman precios y cantidades y con ese precio total, se hace un precio promedio que se reparte igual entre personas que pagan los impuestos. Esto sólo puede lograrse a través del Estado, que es quien tiene capacidad de financiarse imponiendo. Propone que el precio que cada individuo pagaría es tan pequeño que no solo evitaría la presencia de algunos free-riders sino que tampoco influiría en las personas. Su planteo aplica para la presencia de faros como bien público.
    Por otro lado, Coase en su escrito sobre el «Lighthouse», propone que tanto Samuelson como otros autores (Mill, Pigou o Sidgwick) han escrito algo erróneamente sobre el tema. Considera que el hecho de no saber como efectivamente funcionan los faros y su financiamiento (a lo largo de la historia) llevan a la ya mencionada conclusión de que no hay otra forma de financiamiento que no sea estatal, dado que se carecerían de beneficios privados. El autor plantea que esto no es así con numerosos ejemplos del sistema británico, mostrando que puede ocurrir que hayan intereses privados al respecto. Cree que a lo largo de la historia los economistas han optado por ese ejemplo sólo por no saber cómo funcionaban esos mercados efectivamente.

    NOVEDOSO:

    Me resulta interesante el hecho de que un autor cuestione al otro, especialmente no en el «qué» de su análisis si no en el «cómo». El hecho de que Coase no estuviera de acuerdo con Samuelson y los otros autores tiene que ver con su cuestionamiento sobre la falta de conocimiento real de la situación de los faros. Esto me hace pensar mucho en la los estudios de Esther Duffló y su «economista como plumero», que habla sobre como aumenta la capacidad de los economistas de solucionar problemas cuando se meten de lleno en las cuestiones, hacen estudios minuciosos de los asuntos y no simplemente hablan y proponen modelos sin conocer el funcionamiento real de las cosas. A la vez, me hace relacionarlo con un texto de Tiebout quien se apoya en Samuelson para escribir «a pure theory of local expenditures» y propone que las demandas de este tipo de bienes pueden ser conocidas si se hace el análisis local (por ciudades) y no nacionalmente, algo similar a ser más específico y conocer el comportamiento real de las personas. Estos textos como el de Samuelson y el de Coase, y tantos otros me hacen cada vez más interesarme y ver los escritos históricos a los ojos de la economía del comportamiento (o beheavioural), lo cual me resulta altamente atrayente.

    PREGUNTAS

    – ¿Hasta qué punto consideran ustedes que es necesaria la intervención del Estado en estas ocasiones?
    – ¿Realmente considera factible una situación en la que todos los barcos se comportasen como «free-riders» y decidieran no pagar nada?
    – ¿Qué cree que hace que las diferentes localidades actúen diferente en cuanto a su posición sobre cómo manejar un faro? La diversidad de manejos al respecto, ¿no les hace creer que no hay UNA sola fórmula correcta al respecto?

  7. Resumen de “The pure theory of public expenditure”:
    Samuelson establece que los bienes públicos son bienes de consumo colectivo. Es decir, son bienes que todos los individuos pueden disfrutan de manera simultánea, puesto que el acto de consumo de una determinada persona no disminuye las oportunidades de consumo de otra distinta. Para el autor, no existe ninguna solución de mercado para determinar el nivel del gasto en los bienes públicos. El problema fundamental tratado por Samuelson se refiere al mecanismo a través del cual los consumidores registran sus pertenencias de bienes públicos. El consumidor, en cierto sentido, se encuentra rodeado por un gobierno cuyo objetivo consiste en averiguar sus deseos de bienes públicos, haciéndolo tributar de acuerdo a estas preferencias. Samuelson sostiene que, bajo la naturaleza aditiva de las curvas voluntarias de la demanda, este problema tiene sólo una solución conceptual. Si de alguna forma se pudiera obligar a todos los consumidores a que revelaran sus verdaderas preferencias de bienes públicos, podría entonces determinarse la cantidad a producir de dichos bienes, así como los impuestos apropiados. No obstante, tal como son las cosas, no existe mecanismo alguno que obligue al consumidor a revelar sus verdaderas preferencias, ya que éste posee la esperanza de disfrutar de los bienes mientras logra evitar el impuesto. Cada individuo, como comprador competitivo, busca el mayor nivel de indiferencia condicionado a ciertos precios e impuestos dados. Según el autor, parece como que una Mano Invisible conduce a la gran solución de la máxima posición social.

    Resumen de “The lighthouse in Economics”:
    Muchos economistas, entre los cuales se hallan Mill y Samuelson, utilizaban a los faros costeros como el ejemplo perfecto de un bien necesariamente público. Mill, por su parte, establece que la operación de los faros costeros es una tarea de la que se debe encargar el gobierno ya que no es posible cobrar a los barcos que se benefician con su resplandor. Así pues, al igual que Mill, Samuelson explica que ningún empresario construiría este bien ya que es imposible extraer un pago de cada individuo al que la luz ilumina sin ningún tipo de discriminación. Asimismo, los economistas como Mill y Samuelson aseguran que, salvo en casos excepcionales como éste, todo lo demás debe ser administrado por el mercado y por las empresas privadas. Sin embargo, Coase manifiesta que lo que exponen estos economistas no es del todo cierto puesto que, a principios del siglo diecinueve, gran parte de los faros en Inglaterra fueron construidos y administrados por individuos privados. Aunque los arreglos institucionales eran complejos, Coase opina que el mecanismo de operación era sencillo dado que consistía en cobrar una tasa a cada barco que entraba o salía de los puertos. Este sistema, según el autor, deja en evidencia que no es necesario relegar al gobierno la operación de los faros costeros.

    Lo novedoso/sorprendente de “The pure theory of public expenditure”:
    Samuelson manifiesta, de manera novedosa, que muchos de los bienes que parecen carecer de los atributos cruciales de los bienes públicos pueden considerarse apropiadamente públicos si se incluye a las diversas economías externas en su consumo. El consumidor, según Samuelson, está seleccionando aquella comunidad que mejor se ajusta a su estructura de preferencias de bienes públicos. A nivel central, las preferencias del consumidor están dadas y el Gobierno intenta ajustarse a la estructura de dichas preferencias, mientras que a nivel local los diversos gobiernos tienen una estructura de ingreso y gasto más o menos dada. Considerando esta estructura de ingreso y gasto, el consumidor se desplaza a aquella comunidad cuyo gobierno local mejor satisface su conjunto de preferencias. Cuanto mayor sea el número de comunidades y cuanto mayor sea la varianza entre ellas, más se aproximará el consumidor a la realización plena de su posición de preferencia. Además, Samuelson afirma que ningún sistema de precios descentralizado puede servir para determinar de manera óptima los niveles de consumo colectivo. Este problema tiene una solución conceptual sólo para una parte sustancial de los bienes públicos o colectivos. Si los consumidores son totalmente móviles entonces van a adoptar los gobiernos locales apropiados, con una estructura fija de ingreso y gasto. La solución, según el autor, es la mejor que puede conseguirse con las dotaciones de recursos y las preferencias dadas.

    Lo novedoso/sorprendente de “The lighthouse in Economics”:
    Coase demuestra contundentemente que la intervención estatal, con la justificación de la necesidad de corregir las fallas del mercado, podría transformarse en un remedio aún más peligroso que la enfermedad en sí, sosteniendo que muchas de las cosas que solemos considerar como “bienes públicos” en realidad no lo son. El faro costero se ha vuelto el ejemplo más conveniente para explicar el concepto de los bienes públicos a los estudiantes de Economía, a los cuales se les enseña como postulado que las empresas privadas no pueden operar un faro con ganancias y, por esta razón, este bien debe ser provisto por el gobierno. Según Coase, el hecho de que algunos economistas afirmen que el sistema de faros es imposible sin la intervención del Estado se debe a la falta de un estudio integral acerca de cómo se financiaron y administraron los faros a lo largo de la historia.

    3 preguntas sobre “The pure theory of public expenditure”:
    1) ¿Cree usted que la intervención estatal sobre el mercado debe limitarse sólo a la administración de los bienes públicos?
    2) ¿Su teoría del gasto público considera únicamente a los bienes de consumo colectivo?
    3) ¿Piensa usted que es posible llegar a un balance eficiente entre el gobierno y el mercado en una economía?

    3 preguntas sobre “The lighthouse in Economics”:
    1) Como conclusión de su obra: ¿podría decirse que todos los derechos son mercancías y que es el mercado el que logra reasignarlos de la mejor manera posible?
    2) ¿Cree usted que existe algún ejemplo de un bien puramente público? ¿Qué opina acerca de los parques o del alumbrado de las calles?
    3) ¿Piensa usted que todos los bienes tienen un buen terreno para la privatización y la acción de la empresa privada?

  8. Resumen: Ambos textos hablan acerca de la distinción entre los bienes públicos y los privados. En el texto de Samuelson, lo aborda en términos de utilidad y bienestar. Menciona que hay ciertos bienes que deben ser provistos por el Estado, ya que estos son consumidos por toda, o casi toda, la población, y al ser provistas por el Estado, no entran en el juego de la determinación de precios por oferta demanda. Opina que hay un nuevo nivel de beneficio óptimo, el cual se alcanza maximizando la producción entre bienes públicos y privados.
    En el texto de Coase, también se habla de la división entre bienes públicos y privados, tomando el análisis de muchos economistas acerca de los faros y porque, para estos, debía ser un bien administrado por el estado, ya que, por la dificultad de cobrar pagos por el uso de la luz del faro, no le rendiría beneficios a un privado. Coase crítica esta opinión apoyándose en el caso de la administración de faros en inglaterra, la cual fue administrada por una corporación privada llamada trinity house, la cual se sustentaba cobrando impuestos en los puertos para mantener el funcionamiento de los faros.

    Lo novedoso: acerca del texto de Samuelson me resultó interesante la clasificación entre bienes de consumo privado (que son los bienes que se limitan al consumo de un solo individuo) y los bienes de consumo colectivo (los que el consumo de un individuo, no restringe el mismo consumo de otros agentes), veo útil esta división para determinar qué bienes pueden ser provistos por el estado (para mi opinion los bienes de consumo colectivo) y los que deben ser suministrados por privados.
    del texto de Coase me resultó interesante su crítica al análisis de los otros autores, diciendo que estos planteaban un supuesto teórico, sin observar datos históricos, podría decirse que se quedaron en la teoría sin ver la realidad del mundo.

    3 preguntas:
    1- Para Samuelson ¿opina que la división de bienes que plantea en su texto coincide con la división que existe de la producción de bienes entre privados y públicos?
    2- Para Coase, considerando su opinión acerca de que el Estado genera una óptima producción de bienes, ¿ cree usted que este debería encargarse de todos los bienes?
    3- Para ambos, viendo la distribución actualmente de argentina de los servicios esenciales (agua, gas, luz) los cuales están administrados por privados, ¿consideran que sería una mejor decisión que estos sean administrados por el Estado? ¿por qué?

  9. Registro:891551

    Resumen:
    Samuelson plantea principalmente que un bien público puede distinguirse de un bien privado en que, en el público el consumo de un individuo no reduce el consumo simultáneo de todos los demás individuos y todos los individuos consumen la misma cantidad de ese bien. Nos marca luego que el consumo de cada individuo de dicho bien público es simultáneo y complementario, por lo cual se debería tener una curva de demanda para cada individuo, no compiten por el bien sino que lo comparten o disfrutan de la misma manera. Eso es para él un bien público puro a grandes rasgos. Además el autor sostiene que las personas tienen sus propios intereses y preferencias, las cuales el gobierno no conoce por completo y que a veces pueden simular sus intereses para maximizar su beneficio, por lo cual es difícil determinar la asignación de los bienes públicos.

    Coase discute las funciones económicas del gobierno, eligiendo para esto al faro como un bien que muchos economistas caracterizan como público y justifican que este deba de ser así por la imposibilidad de asegurar un pago por parte de los propietarios de los barcos hacia los empresarios que quieren beneficiarse de la existencia del faro. En especial critica a Samuelson por contradecirse diciendo primero que el gobierno tiene que proporcionar faros porque las empresas privadas no pueden cobrar por sus servicios, pero si fuera posible que las empresas privadas se hicieran cargo, no se les debería permitir hacerlo, lo que también requiere una acción del gobierno. Luego comenta las reglamentaciones y cuotas arancelarias que rigen sobre los faros en Gran Bretaña, probando que a lo largo de la historia muchos privados lograron fortunas brindando estos servicios, sin necesidad de apoyo estatal. La reglamentación se cambio para tener una uniformidad en las cobranzas y una reducción en las cuotas (cercanas a los costos), liberalizando el transito naval. Concluye el autor marcando que las ideas esbozadas por otros economistas sobre los servicios públicos de los faros eran erróneas, demostrando que un privado puede llevar a cabo el negocio y negando el pedido de Samuelson de que los impuestos sobre el uso de los faros sean pagados al gobierno, sino que se paguen a Consejos navales para una mejor eficiencia y financiación del servicio.

    A destacar:
    Lo destacado en el texto de Samuelson es como interpreta a un bien público, cuando estos se consumen se destaca que esto sea simultaneo y en la misma cantidad, un planteamiento innovador para ese momento de la teoría económica. De esto se desprende que los precios no serán los mismos para cada persona, dependiendo de sus demandas. De igual modo las abstracciones que hace el autor implican que este modelo sea de difícil aplicación a la realidad.
    Impresiona como Coase realiza un estudio profundo de un bien caracterizado como publico por el general de las personas, demostrando que este puede ser realmente brindado por un privado. Además es destacable como alienta a otros economistas a realizar un trabajo como el que él hizo, resaltando que estudios como este permitirán ver qué factores son importantes y cuáles no, para llegar a cierto resultado. Además, así se podría mostrar las distintas alternativas sociales que hay para elegir o decidir qué políticas son necesarias para brindar el beneficio máximo a la comunidad.

    Preguntas al autor:
    • Para Samuelson: ¿Cree que exista en la realidad un bien público netamente puro como el que plantea en su teoría?
    • Para Coase: Sabiendo que el faro no es un buen ejemplo de bien público ¿Cree que existen otros bienes que puedan calificarse de esta manera? ¿Cuáles?
    • Para ambos: En la realidad tenemos muchos ejemplos de que el Estado no ha sabido brindar un servicio de la manera más eficiente o ha administrado mal sus recursos (Ej: Aerolíneas Argentinas), ¿Cuál sería la mejor manera de que el servicio pase a manos privadas? ¿Sería conveniente realizar este traspaso?

  10. 1) RESUMEN
    Samuelson, en su texto, supone dos categorías de bienes: de consumo privado y de consumo colectivo, en pocas palabras, esto hace alusión a bienes privados y públicos; principalmente se va a enfocar en la teoría pura del gasto público en bienes públicos, formulando su condición de eficiencia. Partiendo de esto, Coase en “The lighthouse in economics” muestra cómo algunos economistas tales como Mill, Sidgwick, Pigou y Samuelson estaban equivocados en el sentido de que consideraban algunas cosas como bienes públicos y en realidad quizás no lo eran; Coase expone esto a través del ejemplo de un faro (el ejemplo que toman los economistas), ya que este no puede ser considerado como un servicio que solo puede brindar el gobierno, puesto que menciona que a principios del siglo XIX los faros habían sido construidos, operados y financiados por individuos. Samuelson, por su parte, se refiere al faro como una actividad del gobierno en donde un empresario no puede construir un faro para obtener beneficios de este, por otro lado, si el sector privado proveyera los faros, se cobraría un “peaje” y esto generaría un desincentivo para cada barco ya que evitaría navegar por ahí o no pagaría dicho valor, lo que a su vez provocaría una pérdida económica social, esto quiere decir que cuando existen bienes públicos, se da la aparición de los “free riders” ya que consideran que son bienes que no se pueden excluir del consumo y se niegan a pagar por estos. El “problema” estaría en que no se ha realizado un análisis correcto de un sistema del faro ni se ha tenido en cuenta su evolución, es por esto que Coase nos plantea el ejemplo del sistema británico del faro, nos muestra su evolución a lo largo del tiempo y, sugiere que los economistas deben tomar otro ejemplo más consistente si se quiere hablar sobre bienes o servicios que proporciona el gobierno.

    2) CONCEPTOS NUEVOS
    *A partir de la distinción que hace Samuelson de los bienes, me resulta totalmente novedoso el análisis de Coase con respecto a los bienes públicos, no tenía conocimiento tan a fondo acerca de un sistema de faros ni su evolución, probablemente al igual que Mill, Sidgwick, Pigou y Samuelson me hubiese equivocado tomando a un faro como un ejemplo sólido de un servicio que solo puede brindar el Estado.
    *En el ejemplo del sistema británico del faro las autoridades que construyen y mantienen faros son Trinity House (para Inglaterra y Gales), los Comisionados de los faros del norte (para Escocia) y los Comisionados de Faros Irlandeses (para Irlanda). Estas eran organizaciones privadas con funciones públicas, el papel del gobierno solo se limitó al establecimiento y la aplicación de los derechos de propiedad en el faro.

    3) PREGUNTAS A LOS AUTORES
    *Para Samuelson: Usted se enfoca en la teoría pura del gasto público en bienes públicos, pero ¿qué pasa con los bienes privados?
    *Para Coase: A partir de su análisis, en la actualidad ¿se podría decir que algunos bienes que se consideran públicos “corren el riesgo” de no serlo?
    *Para los dos: ¿Consideran que existe alguna manera de evitar a los “free riders”?

  11. Resumen
    En las lecturas correspondientes a esta publicación, los autores Samuelson y Coase contraponen sus miradas respecto de la provisión de los bienes públicos. Samuelson presenta la dificultad según su criterio de la medición de la cantidad óptima en los bienes públicos y a su vez sostiene la idea de que estos bienes deben ser provistos por el Estado. Sin embargo, Coase encuentra errores en el argumento de Samuelson; el gobierno según la visión del autor cuestionado debe proveer bienes públicos dados los inconvenientes del cobro de los entes privados, pero si estos lograran establecer precios, no tendrían permitido implementarlo. A través de la evolución de la actividad de los faros en Inglaterra, Coase demuestra que los argumentos de Pigou, Mill y Samuelson no se manifiestan en dicho negocio.

    Conceptos Importantes
    Destaco de Coase la solvencia al derribar el “mito” de que ciertos bienes tales como los faros según presentan Sidgwick, Mill, Pigou y Samuelson, predominando también estas ideas en la actualidad en forma de “soberanía” y otras, deben solamente provisionarse mediante entidades públicas. A través del desarrollo histórico del British Lighthouse System muestra como en presencia de reglas las empresas privadas pueden proporcionar el servicio del faro y en ocasiones, ganan eficiencia respecto de la administración en mano de empresas públicas.

    Preguntas al autor
    Samuelson: Coase supone que los argumentos respecto del faro y la provisión de servicios públicos que usted presenta son derivados de su escasa información del funcionamiento del British Lighthouse System. Luego de leer la explicación de Coase, ¿cambiaría de punto de vista?
    Coase: ¿Cree que en algunos de los servicios públicos que actualmente brinda el Estado argentino fallaría la provisión del servicio en manos de entes privados? ¿En mayor o menor medida que las fallas que encuentra el Estado para brindarlos?
    Coase: Para que un ente privado pueda recibir la licencia para operar un bien que en la actualidad es provisto por el Estado uno de los mecanismos más transparentes se presenta en subastas del mercado energético, ¿se le ocurren otros mecanismos de transmisión de poder o exigencias a los entes privados para asegurar la correcta operación de los bienes?

  12. SINOPSIS
    En su texto, Samuelson, establece el problema de la determinación del nivel óptimo de bienes públicos, formulando la condición de eficiencia de estos bienes. Ellos son no rivales y no excluyentes y presentan la característica de que cualquiera puede hacer uso de ellos de manera independiente de quien financia su producción.
    Coase brinda un ejemplo de servicio gubernamental: faros. Estos salvan vidas pero los fareros no pueden acercarse para cobrar tarifas a los patrones. Según Samuelson el Gobierno tiene que proporcionar faros porque las empresas privadas no pueden cobrar por sus servicios. Sin embargo, Coase investiga el sistema de faros utilizado en Gran Bretaña y descubre que en realidad el ejemplo dado por Samuelson está errado. En Inglaterra el sistema se organiza a través de asociaciones privadas como “General Lighthouse Fund” que recolecta fondos que son pagados por dueños de barcos. Por lo tanto, el servicio de los faros es provisto a través de estas asociaciones de forma privada.

    SORPRENDENTE
    Samuelson comprendió a los bienes públicos tal como se aplican en la actualidad, es decir, asumió que las partes individuales no pueden lograr el óptimo de Pareto por si mismos, sino que debe existir un ente que regule las ventajas o desventajas que puedan llegar a tener los particulares, el Estado.
    Samuelson, Mill, Sidgwick y Pigou, quienes creían fundamental la intervención gubernamental para la administración de determinados bienes de forma pública van contra de los pensamientos de Coase quien es interesante leer como enfrenta sus puntos de vista, planteando su opinión propia.

    PREGUNTAS:
    1. Dado que todas las sociedades en general son de economías mixtas (con intervención del mercado y del estado) el mercado busca maximizar la eficiencia y hay fallas de este que el estado interviene para corregirlas. Como hace para perseguir la eficiencia? Es el estado eficiente?
    2. El criterio de eficiencia paretiana es individualista. Considera que los individuos son los que mejor juzgan sus propias necesidades, pero es que acaso todos los ciudadanos actúan según su propio interes?
    3. El sector público persigue la equidad y eficiencia y para lograrlo tiene su función de bienestar social. ¿Existe una función de bienestar social universal?

  13. Resumen
    Samuelson distingue entre dos tipos de bienes: los bienes comunes de consumo privado y los bienes públicos de consumo colectivo. A estos últimos les atribuye dos propiedades fundamentales: la no posibilidad de exclusión y la no rivalidad en el consumo. Como los individuos no pueden ser excluidos del consumo del bien, no tienen incentivos para revelar sus preferencias, por lo que podrían simplemente fingir desinterés en el mismo y no pagar por él (free-riders). Por este motivo, aunque sí exista una cantidad de equilibrio eficiente para la producción del bien a partir de la valoración colectiva de la sociedad, éste no será alcanzado precisamente porque los agentes no revelan sus preferencias. Debido a que no existe un sistema de precios descentralizado que permita determinar los niveles óptimos de estos bienes es que es el Estado quien, por su poder coercitivo, debe encargarse de la provisión del bien público, debido a que no existe una solución de mercado para determinar el nivel de provisión de estos bienes. Por su parte, Coase se concentra en el caso de los faros (utilizados por muchos economistas, entre ellos Samuelson, como ejemplos de bienes públicos que sólo pueden ser provistos por el Estado) y afirma, a partir de un estudio de su historia en el Reino Unido, que éstos pueden ser provistos por agentes privados. Por lo tanto, concluye que los faros no deben ser utilizados como ejemplo de bien público.

    Novedoso
    Me pareció interesante cómo Coase estudió en profundidad la historia de los faros para demostrar que pueden ser provistos por otros agentes además del gobierno. Sin embargo, no me parece que invalide el argumento de Samuelson, creo que sólo realiza un señalamiento válido sobre el caso particular de los faros.

    Preguntas
    1. A Coase, ¿cree que existen bienes que únicamente pueden ser provistos por el gobierno? ¿Cuáles serían?
    2. A Coase, ¿qué fallas de mercado cree que pueden ser resueltas por el gobierno?
    3. A Samuelson, ¿cree que existe alguna forma de resolver el problema de la no revelación de preferencias de los agentes en el caso de los bienes públicos?

  14. Guía de lectura – Samuelson y Coase-
    Resumen:
    En esta ocasión nos encontramos con dos opiniones sobre el trato de los bienes públicos, una a favor de la intervención del Estado en su provisión, la de Paul A. Samuelson, y otra en contra, la de R. Coase. En «The pure theory of public expenditure» Samuelson define los bienes públicos como aquellos que su consumo por parte de un individuo no significa menos consumo para otro, a diferencia de los bienes privados. Samuelson, al igual que Mill, Sidgwick y Pigou, consideraba que el Estado debería hacerse cargo del financiamiento y provisión de dichos bienes, justificando que en el caso de ciertos bienes no se puede excluir a los individuos que gozan de su consumo sin realizar el pago (free-riders), por lo que sería imposible el cobro de los peajes por parte de la administración privada, generalmente explicado con el ejemplo del faro.
    Contradiciendo lo explicado anteriormente, Coase demuestra con la historia de los faros en Inglaterra que la administración de los mismos por particulares si es posible, y es así como se dio durante varios años en dicho país. A partir de esto, el autor concluye que los economistas no deberían utilizar el ejemplo de los faros para respaldar su opinión sobre la intervención estatal, sino que deberían buscar otro ejemplo con una base más sólida.
    Aquello novedoso o importante:
    Me sorprendió el largo periodo de años en los que se siguió creyendo en la intervención del Estado para el caso de los faros, como el de otros bienes, y que recién con el texto de Coase se escriba sobre el caso contrario. Ya que antes que Mill, Sidgwick, Pigou y Samuelson escribieran, hubo una gran cantidad de escritores que demostraron que los individuos, generalmente, al seguir su propio interés llegan a un mayor beneficio que si lo hubieran hecho con la intervención del Estado. Además, me sorprende como ninguno de estos autores haya realizado un estudio profundo de la historia de los faros, lo cual es muy necesario cuando se investiga que medidas/políticas son mejores ante tales casos, debido a que es necesario presentar fundamentos sólidos para dar una opinión.
    Preguntas:
    1) Para Samuelson, ¿cuál sería su respuesta a la crítica de Coase?
    2) Para Coase, ¿cree Usted que ningún bien tendría que estar bajo la administración pública? De no creerlo, ¿qué bienes considera Usted que deberían estar incluidos?
    3) Para ambos, ¿qué otro ejemplo darían para mostrar sus puntos de vista?

  15. 1) En su texto, Samuelson desarrolla una teoría acerca de la maximización del bienestar en una sociedad donde coexisten bienes públicos (definidos como de no exclusión en su consumo) y bienes privados, con una preferencia de canasta de cada individuo. A través de este planteo, Samuelson propone que, dada la existencia de los bienes de consumo colectivo, es imposible la existencia de una solución espontánea descentraliza que coordine la oferta y la demanda de estos bienes hasta los niveles óptimos de consumo. La existencia de bienes de consumo colectivo es, en sí mismo, un incentivo para que cada individuo mande «señales» falsas al mercado en beneficio propio.
    En contraposición, Coase busca discutir esta proposición a través de la examinación de un ejemplo particular paradigmático a lo largo de la historia del pensamiento económico: el faro como un bien público. A través de un minucioso estudio del uso de este ejemplo por otro pensadores, contrapuesto al verdadero funcionamiento del sistema de faros en Inglaterra, Coase muestra como una administración estatal, tal como la propone Samuelson, causaría ciertos efectos subóptimos con respecto a la eficiencia de alocación de recursos. Así, estudiando el ejemplo que los teóricos de los bienes públicos dan para hacer su punto, Coase argumenta que en su desarrollo histórico, sí se dio la existencia de una solución privada.

    2) Creo que lo más interesante de estos dos textos es revisar un poco una tendencia que se da en la economía de que algo, por la simple fuerza del «prestigio» académica, se da por cierto; en este caso, los faros como un ejemplo arquetipico de un bien público. Si bien Coase no propone la inexistencia de tales bienes, sí pone en evidencia, por un lado, lo dicho anteriormente, y, por, el otro, como la fuerza de la tradición económica deja atrás otras proposiciones interesantes para ciertas problemáticas que se dan en la sociedad, siendo, en éste caso, la ya desarrollada solución jurídica que da Coase a las externalidades. Sin embargo, creo que ambos autores son clave para el desarrollo de un marco analítico rico para la Economía Política y el estudio de las políticas públicas.

    3) Preguntas que le haría a los autores:
    ¿Puede el servicio de seguridad y justicia tener una solución estrictamente privada? ¿No llevaría esto a un mundo de «poder del más fuerte»?
    ¿La solución privada en el caso de los faros, no funcionaría de forma similar si estuviésemos ante una institución estatal autártica/descentralizada?
    ¿Se podría construir un sistema jurídico de propiedad que reemplace el actual sistema fiscal por uno que pueda asignarle un «precio» a los bienes públicos? ¿Qué obstáculos se encontraría un sistema así?

  16. Resumen:

    Samuelson en su texto hace la distinción entre los bienes privados y públicos. Los primeros tienen como característica principal la disminución de consumo de un agente ante el aumento de otro, mientras que los segundos son no rivales y no excluyentes, por ende esto no ocurre. Para este autor el típico ejemplo de bien público que no puede ser proveído por el sector privado es el faro.
    Coase por otro lado pone en debate esta idea y adhiere algunas otras visiones contrapuestas de grandes exponentes como Mill, Pigou y Sidgwick.
    Estudiando a fondo el funcionamiento del sistema de faros en Gran Bretaña el autor logra demostrar su punto. Para el, a diferencia de lo que sostiene Samuelson y los otros economistas, los faros son bienes club ya que pueden ser excluibles mediante una recolección de fondos a los barcos que transitan y como muestra la historia del país, en sus orígenes los faros eran construidos y mantenidos por agentes o entes privados.

    Lo novedoso o sorprendente:

    De estos textos contrapuestos encuentro, en primer lugar, como novedoso en el escrito de Coase la crítica al resto de los economistas en el sentido de su falta de información acerca del funcionamiento del sistema de faros en Gran Bretaña. Es interesante ver cómo a través del estudio histórico el autor intenta demostrar que si en el origen los faros hubieran dependido plenamente del sector público estos no se hubieran desarrollado ni tan rápido ni de manera tan eficiente.
    Por el lado del texto de Samuelson encuentro novedoso el desarrollo matemático que utiliza para modelar y llegar a una función de bienestar social, sin dejar de lado la importancia del óptimo de pareto.

    3 preguntas que le haría a los autores:

    A coase, si extendemos el análisis a otros bienes públicos ¿Como cree que debe actuar el gobierno con respecto a los mismos?
    A Samuelson, Viendo la exposición de Coase acerca del sistema de faros en gran bretaña ¿Estas de acuerdos que el sector privado fue clave en el origen de los mismos?
    A ambos, en el caso de coincidencia entre los dos de un bien que indefectiblemente debe ser proveído por el estado ¿Como se debe actuar ante los free riders?

  17. Ronald H. Coase: ¨The lighthouse in economics¨
    Paul Samuelson: ¨The Pure Theory of Public Expenditure¨

    Resumen:

    Coase empieza diciendo que la luz del faro, no es más que una metáfora explicativa de las funciones económicas que debe abordar el gobierno. Apoyado en las citas de otros autores como Pigou, Mill, Sidgwick y Samuelson, donde todos concuerdan en que las actividades gubernamentales proporcionan los servicios públicos indispensables para la vida comunitaria. Aquí hay una discrepancia entre ellos dado que, los servicios que no pueden recaer en manos de empresas privadas por la posibilidad de realizar servicios incidentales a terceros y la dificultad de exigir un pago de los mismos, pero de ser así, debe ser a través de una Indemnización y recompensa por un impuesto obligatorio, ya que siguiendo con el ejemplo de los faros, los construirían por motivos de interés personal, necesitando de igual manera acción gubernamental. Coase concuerda con esta visión de Mill. Por otro lado encontramos a Pigou y Sidgwick, tratando de argumentar que podría llamarse a la intervención estatal si hubiera una imposibilidad de cobro en aquellos que se benefician del servicio, aunque no dejan muy claro cuál sería la medida de acción cuando los extrajeron utilizan estos servicios y no lo pagan. Ahora supongamos que el apoyo fuese general como Samuelson planteaba y los impuestos se sustituyen por cuotas más bajas a los consumidores del servicio, el gobierno y el tesoro supervisarán las operaciones de este, para mantener bajo control el monto el subsidio. Samuelson ve positivo este cambio en el financiamiento ya que muchos consumidores que se desaniman a utilizar los servicios, en un futuro podrían hacerlo. Trata de mostrar el funcionamiento de las finanzas y los aparatos administrativos, su estudio busca la manera de guiarnos para una mejor organización y financiamiento (no para resolverlo), y cómo estas actividades se llevan a cabo dentro de diferentes marcos institucionales. Dicho estudio permitirá descubrir qué factores son importantes, cuales dan resultado, mostrando alternativas entre en las cuales escoger. En fin aclara que un servicio no debe ser necesariamente provisto por el estado, sino que puede recaer en manos de empresas privadas con objetivos de brindar servicios públicos, aunque se tendrá que ver cómo hacen para estar organizados y financiados.

    En su texto Samuelson explica su idea de cómo la mayoría de los economistas se enfocan más en la teoría de los impuestos que en la teoría de los gastos públicos. Comienza con un sección que denomina ¨Suposiciones¨ y aquí asume que hay dos categorías de bienes bienes de consumo privado ordinario que se pueden repartir entre diferentes individuos según las relaciones y bienes de consumo colectivo que todos disfrutan en común, cada uno toma una parte del bien para no quitarle a otro. Explica qué se busca en los outputs (Productos) y los inputs (Insumos), maximizar outputs y disminuir los factores de inputs. También comenta que un sistema de precios descentralizado no puede servir para determinar de manera óptima los niveles de consumo colectivo, y que pueden verse modificados por los problemas en la economía social, los precios competitivos de los bienes privados, al igual que las economías externas y la acciones gubernamentales, por lo que explorando más a fondo el problema del gasto público nos llevaría a comprender la política de bienestar, de esto se encarga la un sector especial denominado economía política.

    Lo novedoso:

    En opinión personal es muy interesante como menciona a Cournot y su teoría de monopolios complementarios para extender la explicación del tema.
    Al mismo tiempo me parece medio ambigua la posición de Coase ya que cuando muestra la idea de Samuelson, hay un elemento de paradoja en su posición, donde el Gobierno
    tiene que proporcionar faros porque las empresas privadas no pueden cobrar por sus
    servicios. Pero si fuera posible que las empresas privadas hicieran tal cargo,
    no se le debe permitir hacerlo (lo que presumiblemente también requiere una acción de gobierno). Pero como él mismo ha dicho (Coase), estaba de acuerdo con la idea de Mill, distinta a la de Samuelson, y en opinión personal, en la conclusión de su texto, parecería que está de cierto modo de acuerdo con ambos.
    Estoy muy de acuerdo con el comentario de Coase, de que hacen un uso excesivo del ejemplo del faro, cuando en realidad, los todos los autores podrían dar también, algunos ejemplos de casos específicos y cómo se actuó en los ellos.
    Por otro lado, en el texto de Samuelson de la teoría del gasto público, me gusta como introduce conceptos microeconómicos, como presenta la fórmula de óptima utilidad y comenta cuando nos encontramos en un equilibrio de Paretto (cuando ningún agente puede beneficiarse más in perjudicar al otro). Como también comenta las condiciones de optimalidad y las posibilidad en la cuales no pueden darse correctamente.

    Preguntas al autor:

    ¿Si estuviera situado en esta línea temporal (Siglo XX/XXI), estaría de acuerdo en la forma que se manejan las empresas privadas que producen servicios públicos? Por ejemplo Edesur/Metrogas/etc, en Argentina

    ¿Qué pasaría a su criterio si la Defensa Nacional se viera provista por una empresa privada? No correría riesgo el Estado de no hacerse cargo el mismo?

    ¿No cree que necesitaría profundizar un poco más el tema del gasto público, o a lo mejor agregar alguna ejemplificación para profundizar y así lograr un mayor entendimiento de todos los conceptos expuestos?¿Qué pasaría si aparecen otro tipos de mercados no Puros?

  18. Resumen:

    El texto de Coase estudia el rol de los bienes públicos a través de la historia de los faros de Gran Bretaña.
    Cuestiona las posturas de autores como Pigou, Mill, Sidgwick y Samuelson que afirman que los faros deben ser de proveídos y administrados por el estado ya que al haber demasiados free riders sobre la iluminación del faro a los que el sector privados no podría cobrarles un impuesto o tarifa por el uso del servicios sería poco probable que este último decima llevar a cabo el negocio. Samuelson agrega que incluso si pudiesen hacerlo esto representaría una pérdida para la sociedad al desincentivar la llegada de barcos al puerto.
    Para contradecir dichas posturas explica funcionamiento de los faros en la historia de Gran Bretañ y ejemplifica varios casos donde estos fueron construidos por particulares privados y que más tardes terminaron en la administración del Trinity House, muestra como inicialmente el servicio era provisto de forma privada ya que había dueños de barcos dispuestos a pagar por el servicio.
    Por otro lado el texto de Samuelson utiliza un modelo matemático en el cual separa los bienes privados de los públicos, luego enuncia el concepto de preferencia del consumidor y su curva de utilidad para que se llegué a un optimo paretiano. Con esto el autor rechaza el uso de la teoria de los impuestos para el analisis de bienes publicos y explica que la teoria en la que deberían basarse los economistas es la del gasto público.

    Novedoso:

    Me resultó novedoso el análisis completo que hace de los faros para refutar a sus colegas.
    Como al explicar la construcción, financiación y administración de estos desde el siglo XVI al XIX en Gran Bretaña pone en evidencia la falta de conocimiento de los economistas de la época y les llama la atención diciendo “these references by economists to lighthouses are not the result of their having made a study of lighthouses or having read a detailed study by some other economist. Despite the extensive use of the lighthouse example in the literature, no economist, has ever made a comprehensive study of lighthouse finance and administration.”

    3 Preguntas:

    Samuelson ¿luego de la ejemplificación histórica de Coase como explicaría ahora la provisión de bienes públicos por parte del estado?

    Coase a pesar del ejemplo de los faros, ¿considera eficiente en otro casos particulares la intervención del estado en la provisión de ciertos que bienes?

  19. Resumen (Rtro: 888661)
    Samuelson habla sobre la existencia de otros bienes que no son de consumo privado, son de consumo colectivo por lo cual posee el carácter de no exclusión de consumo: Que una persona consuma uno de estos bienes no impide que otra pueda tambien hacerlo. De estos bienes, es mejor que el Estado se encargue de proveerlos
    Coase, por su parte, duda sobre si es imposible que los privados puedan financiar bienes de consumo colectivo y ofrece un ejemplo como el sistema británico de faros. En primer los que financian las tareas de construcción y mantenimiento de los faros son las autoridades de Trinity House junto a otros comisionados correspondientes a las regiones de Gran Bretaña. Detrás de ellos se encuentra el respaldo del Fondo General del Faro cuyos ingresos derivan de cuotas pagadas por los barcos. Y así es como en algunas ocasiones el propio mercado no necesita de la intervención gubernamental, y por ende, no hay preocupación por la aparición de free riders.

    Lo novedoso
    Que Coase advierta a aquellos economistas que no creen en los privados para brindar un bien de consumo no exclusivo como lo es el servicio del faro. El dice que debieron haber investigado mas profundamente, o por lo menos haber estudiado el caso del sistema británico de faros en donde «lo imposible» (para ellos) resulta.
    Es llamativo como los representantes de cada región de Gran Bretaña coordinan entre ellos para establecer las cuotas que ha de pagar cada barco en especifico, claramente habrá discriminación entre un barco británico y uno extranjero pero tambien según las actividades que realize el barco o en cuanto a su tamaño de embarcación.
    Tambien llama la atención la evolución de Trinity House desde que era tan solo un gremio de marineros, y fue de a poco obteniendo funciones en el área marítima adjudicadas por el propio gobierno británico mediante leyes, hasta que se convirtió en el único constructor de faros con el claro motivo de obtener mayores beneficios propios mas que en otorgar un bien publico/colectivo. Pero la intervención no tardaría en llegar, con subvenciones se trataría de acercar el precio de peaje a su costo marginal, y aún así el control de los faros seguiría en manos privadas.

    Preguntas hacia el autor
    1- Para Samuelson, ¿Puede un bien publico convertirse en bien privado? ¿En caso afirmativo o negativo, como actúan el carácter de no exclusión y no rivalidad en el consumo de dicho bien?
    2- Para Coase, ¿La intervención del gobierno británico fue una amenaza para el control privado de los faros? ¿Se lo puede llamar una señal de falla del mercado?
    3- Para Coase, ¿Tambien piensa como Smith en cuanto a la no intervención del gobierno en la economía? Sacando la provisión de bienes públicos, ¿Puede intervenir en defensa y seguridad?

  20. 1) Resumen:
    En ambos textos, los autores tratan un tema en común: los bienes públicos. Por un lado, Samuelson plantea sus supuestos y muestra las ecuaciones que llevarían al óptimo, agregando un nuevo elemento, el gasto público en bienes de consumo colectivo. Comienza explicando que teóricamente, el sistema de precios podría asignar de manera eficiente los bienes públicos, ya que los individuos podrían revelar sus preferencias a través de “señales”, y así, analizando sus valoraciones, se los haría pagar una suma de dinero determinada. Pero el autor asegura que, en la realidad, resulta imposible hallar una solución descentralizada a partir del mecanismo de precios debido a la existencia de los “free-riders”, individuos que disfrutan de estos bienes sin financiarlos. Por lo cual, para este autor, lo correcto sería que el Estado se encargara de proveerlos. Por otro lado se encuentra Coase, que mediante el ejemplo de los faros británicos, logra plantear una postura contraria. Este autor detalla el proceso por el cual pasó el sistema de faros, y destaca el hecho de que, en un principio, este servicio fue brindado por privados, los cuales cobraban un peaje a aquellos barcos que se beneficiaban de él. Demuestra así que muchos economistas no están en lo cierto cuando avalan la intervención del Estado en ciertos servicios como única solución.
    2)
    Personalmente, externalidades y bienes públicos son temas que me interesan bastante. El análisis de Samuelson sobre bienes públicos es el más popular (y el único conocido en mi caso) ya que expresa lo que muchos piensan: la imposibilidad de cobrar de manera privada una suma de dinero por el uso de estos bienes. Lo novedoso de su texto es el elemento clave en su teoría: el gasto público en los bienes mencionados. El texto de Coase también fue interesante, ya que, mediante la utilización del ejemplo de los faros, hizo entendible y defendió su postura. Lo que me sorprendió fue su detallada investigación del sistema de este servicio que operaba en Reino Unido en ese entonces, dejando en evidencia lo poco instruidos que estaban los demás economistas en el tema.
    c) Preguntas al autor:
    A Samuelson:
    – Considerando que la población proporciona al Estado una suma importante de dinero mediante impuestos, ¿cree usted que es justo que este se haga cargo de los bienes públicos cuando hay personas que no los utilizan?
    – ¿Cree que sería posible llegar a algún tipo de acuerdo/contrato entre el Estado y agentes privados para proveer un bien público?
    A Coase:
    – ¿Cuál sería entonces para usted la solución correcta, dejar algunos “bienes públicos” en manos de privados (que en ese caso ya no serían bienes públicos), o que el Estado se haga cargo de ellos?

  21. 1) Es de público conocimiento que quienes se erigen a favor de la intervención del Estado en aspectos económicos se amparan sobre las fallas del mercado. Un ejemplo es el de los faros. Donde la provisión “no puede” ser privada. Mill, Pigou y Sidgwick creen que no hay posibilidad de excluir a quienes no paguen por este servicio. Y Samuelson añade que no hay rivalidad en el consumo. Por lo que el costo marginal de proveer luz a un barco más es nulo. Resultando más que obvia la necesidad de provisión pública en casos como este. Pero Coase pone un freno a esta narrativa. Porque sí existen individuos privados interesados en proveer bienes con características como la de los faros. El problema es que esos intereses no están ligados al bienestar social como planteaban los autores mencionados, sino que detrás de esas acciones hay incentivos por el bienestar individual. Ergo, al igual que con los demás bienes provistos por privados en un sistema de mercado, Coase sostiene que la provisión de faros puede y debe ser privada, en tanto y en cuanto los beneficios sean positivos. Incluyendo dentro de los costos la inevitable, aunque no significativa aparición de “free riders”.

    2) Es interesante la postura de Coase. Al igual que en lo relativo a los derechos de propiedad, propone un cambio de enfoque. Explicando que no habrá individuos que persigan el bienestar social y estén dispuestos a obtener beneficios negativos; pero no obstante, sí habrá individuos que vean la posibilidad de obtener beneficios positivos priorizando su propio interés e indirectamente fomentando ese bienestar social. Y que a raíz de ello, pueda primar la cooperación y la necesidad de organización por sobre el egoísmo y la avaricia. Asimismo, quien provee dicho bien no contempla los costos de atraer a free riders, ya que según Coase la demanda es poco sensible a cambios en los costos (peajes). Contrariamente, todo el análisis de Samuelson descansa en la reducción de barcos (y bienestar) ante la imposición de nuevos costos (peajes). Descartando finalmente el argumento de la provisión de faros necesariamente pública ya que antiguamente eran un bien cuya provisión era privada.

    A su vez, me resulta llamativo cómo Coase se asemeja a los clásicos. Sabiendo lo suficiente de cada área. Considerando aspectos históricos para refutar teorías económicas. Teniendo en cuenta nociones sociales pero sin dejar de lado la búsqueda de eficiencia económica. Se aparta de las visiones tradicionales y él mismo (intuyo sin darse cuenta) se coloca como un clásico, con conocimientos más allá de lo esencialmente económico, cuando se pregunta cómo es posible que hombres tan inteligentes hayan errado en el enfoque que eligieron al abordar el tema de los faros. Cómo no acudieron a la historia de los faros para comprender el problema en su totalidad. Justamente lo que él realizaba.

    3) A – Samuelson: ¿Acaso no considera que la operación voluntaria en el pago de peajes y la cooperación de los armadores y operadores de buques en pos de obtener beneficios puede darse sin necesidad de algún tipo de intervención del Estado? Digamos, ¿no podría estar vinculado a la cuestión de la reciprocidad positiva y negativa que destacaba Vernon Smith? Siendo mucho mayor el costo de querer ser un free rider (en un mercado que es poco flexible en el corto plazo).

    B – Coase: ¿A qué cree que se debe la ignorancia generalizada por la historia de los faros y cómo su provisión pasó de ser privada a pública? ¿Cree que Mill, considerado un clásico que no limitaba su conocimiento a la economía, pudo haber desconocido esta génesis de los faros en Gran Bretaña, siendo precisamente británico?

    C – Samuelson: ¿La pérdida económica social que usted cree que provocaría la provisión privada de los faros (dado el costo de los peajes establecidos) supone que es mayor a la pérdida económica social producto de la ineficiencia del Estado en administrar y financiar estos faros? Porque si bien cuando el faro sea provisto por el Estado, estaría óptimamente disponible para todos, no estaríamos disponiendo de otros bienes que reporten mayor utilidad. Generando la tan temida pérdida económica social gracias a la intervención estatal.

  22. N° Registro 880.754 – Paul Samuelson y Ronald Coase

    Resumen:
    Ambos autores realizan un análisis sobre la provisión de bienes públicos y papel que interpreta el Estado en dicha situación.
    Samuelson, cuyo artículo fue publicado 20 años antes que el de Coase, construye un modelo donde hace la distinción entre bienes de consumo privado y bienes de consumo público. Su principal diferencia es que estos últimos se consideran sin exclusión y sin rivalidad de consumo, es decir que existe imposibilidad de excluir a quien no paguen y además no hay congestionamiento en su consumo, respectivamente. En este modelo el individuo es maximizador de utilidad y elige su combinación óptima de bienes de consumo privado y de consumo colectivo. La optimalidad del modelo es definida matemáticamente por condiciones de marginalidad.
    Sin embargo, la sencillez en la resolución del modelo depende de la presencia o no de los bienes públicos. Es decir, en caso de ausencia los mismos, el proceso lo lleva a cabo un individuo egoísta que persigue su propio interés en un entorno donde funcionan de los mecanismos de la competencia perfecta, y por tanto queda asegurada una situación de máximo bienestar social. Cabe destacar la similitud con el mecanismo de la mano invisible de Adam Smith.
    Por otro lado, en presencia de bienes públicos, sostiene Samuelson “ningún sistema de precios descentralizado permitirá la determinación óptima de los niveles de consumo colectivos”. Para sostener esto introduce la noción del free-rider. Es decir, el individuo no tiene incentivos a revelar sus preferencias de consumo de bienes públicos y brindan falsas señales con el objeto de contribuir menos, pero aprovechando las ventajas de la no rivalidad y no exclusión de consumo.
    Coase, tiempo después, utilizando un caso particular del sistema de faros, realiza una fuerte crítica a los economistas sobre su generalización, según él, en muchos casos infundada sobre que la provisión de bienes públicos debe llevarse a cabo por el estado porque es su mejor (y único posible) proveedor. Los economistas nombrados como defensores de esta postura son Mill, Sidgwick y Samuelson, cuyos principales argumentos son la imposibilidad de asegurar el pago por parte de los usuarios (comportamiento free-rider) y por lo tanto el privado no tiene ningún incentivo en aventurarse en un negocio cuya rentabilidad sería muy baja. En palabras de Samuelson dichas personas serían “lo suficientemente raras como para intentar hacer una fortuna manejando un negocio de faros”.
    Lo sorprendente del artículo es que Coase, a partir de un estudio histórico de Inglaterra desde el SXVII, demuestra que los hechos de la realidad son totalmente contradictorios con lo propuesto por los economistas mencionados.
    El Sistema de Faros que describe Coase fue durante siglos administrado y financiado por particulares. Los privados obtenían permisos para la construcción de los faros de la Corona y se les garantizaban los ingresos provenientes de los peajes. El papel del gobierno se limitó al establecimiento y la aplicación de los derechos de propiedad en el faro. Cabe destacar la importante observación de que la iniciativa se daba por parte de todos los operadores de busques los cuales estaban dispuesto a pagar, es decir, no se observaba el comportamiento free-rider que sostenían los economistas. Esta manera de operar fue producto del recelo por la iniciativa privada por parte de la Trinity House (organización privada con deberes públicos) que en ese momento tenía el derecho a proveer y regular las ayudas de la navegación.
    En 1834 un informe reportó 14 faros en manos privadas y 42 en manos de la Trinity House, aunque hubo un período en el que la participación privada era mayor que la pública. Coase utiliza a la Trinity House en varios ejemplos para destacar el espíritu emprendedor, contando que el famoso faro de Eddystone no hubiese sido construido de no ser por iniciativa privada. En palabras de Coase, “Si la construcción de faros hubiera quedado solamente en manos de hombres motivados por el interés público, Eddystone hubiera permanecido sin faro por largo tiempo. Pero la perspectiva de ganancias privadas asomó nuevamente su horrible cara”.
    Luego la Trinity House logró monopolizar el negocio argumentando la necesidad de una baja de peajes (que en realidad no se llevó a cabo hasta que la obligaron).
    Como conclusión, Coase dice con severidad lo siguiente “…los economistas no deberían utilizar los faros como un ejemplo de servicio que puede ser provisto solamente por el Estado. … Mientras tanto, los economistas que deseen señalar un servicio como mejor provisto por el Estado, deberían utilizar un ejemplo que tenga más fundamento”.

    Conceptos importantes y/o novedosos:
    Me parece importante el análisis sobre el financiamiento del sistema de faros mediante impuestos generales que sustituyan los “light dues”, visión acorde a las ideas de Samuelson. Según Coase, esto generaría un aumento de ineficiencias ya que el gobierno deberá supervisar el sistema de faros, para mantener bajo control el importe de subsidios. Además, se generaría una deficiente administración del servicio debido a que, en caso de “light dues”, los ingresos se recaudan directamente de los consumidores del servicio, estos tienen mayor injerencia a través de comités y el servicio es más sensible a sus reclamos, pero si la recaudación proviene de impuestos generales, la eficiencia del servicio sería menor. El autor sostiene que “el beneficio que vendría del abandono de las “light dues” sería muy poco importante y que habría alguna pérdida por el cambio en la estructura administrativa.”
    A su vez, Coase concluye diciendo que las posturas de la mayoría de los economistas acerca de la provisión del servicio de faros no provienen de estudios detallados, sino que son usados como ilustración sin haber analizado el caso.
    También me resulta muy interesante la postura de Coase en cuanto a la necesidad de adoptar un enfoque de estudio que sirva para hacer generalizaciones que nos brinden orientación sobre la mejor forma de organizar y financiar diversas actividades. Pero dichas generalizaciones deben ser producto de estudios sobre cómo se llevan a cabo tales actividades dentro de diferentes marcos institucionales. De esta forma se podrán obtener generalización de bases sólidas.

    Preguntas:
    1) De acuerdo con la critica que recibe Samuelson por parte de Coase, ¿cree que las principales conclusiones de su trabajo fueron afectadas por las observaciones de Coase? ¿cree que lo podría mejorar de alguna manera lo expuesto en “The pure theroy of public expediture”?

    2) De acuerdo con la postura de Coase ¿Qué opinaría sobre la afirmación de Samuelson que sostiene que el estado es el mejor proveedor de la justicia interna, defensa nacional y administración legislativa?

    3) Si bien Coase no se enfoca en la determinación de la organización o financiación del servicio del faro, en el caso de que se justifique la provisión pública de un bien o servicio, ¿este siempre deberá financiarse vía impuestos específicos relacionados con los usuarios o beneficiarios de esa actividad o debería financiarse mediante impuestos generales?, ¿Le importar en su análisis, que estos últimos puedan dar lugar a políticas redistributivas del ingreso?

  23. Samuelson en su texto refiere a la existencia de fallas de mercado, una de ellas es la de bienes públicos. La principal diferencia que establece el autor entre estos y los privados es la no rivalizacion en su consumo. Con no rivalizacion en su consumo a lo que refiere es que el consumo de uno o mas individuos de dicho bien no genera reducción en la utilidad que le brinda el mismo a los demás, a su vez no es posible la exclusión por precio. La no posibilidad de excluir por precio genera que los individuos no revelen su preferencia hacia el, con el fin de no pagar por el ya que de todas formas lo podrán consumir.
    Además estableció el ejemplo del Faro en el cual indica que es necesario que el estado brinde dicho servicio, ya que la no rentabilidad de este hace que los privados no lo brinden. Coase se apoya en este ejemplo para establecer sus criticas a Samuelson, realizo un estudio detallado de como fue que en Inglaterra se brindaba el servicio y llego a la conclusión que lo brindaban privados mediante el cobro de un simil a un impuesto a los propietarios de los barcos, esto impulso su desarrollo privado, contrario a lo que indicaba Samuelson de que los privados no tendrían incentivos para su desarrollo.

    Llama la atención como en el texto de Samuelson vuelve a aparecer el hombre egoísta que solo piensa en su bienestar propio, y no en el de los demás, al no revelar su preferencia por el bien ya que no podrá ser excluido y lo podrá consumir al igual que los que paguen por el.
    También es llamativo como los dos autores utilizan el mismo ejemplo para establecer sus posturas que son contrarias, la discusión entre privado y publico se realiza con un mismo ejemplo y en ambos casos seria optimo que lo brinden dos agentes distintos según la postura de cada autor.

    -Según lo explicado por Coase la no exclusión por precios puede ser solucionada para que el privado tenga incentivos a brindar el servicio y se evite la intervención estatal. ¿Esto aplica para todos los bienes públicos o solo algunos? En el ejemplo del faro se puede pensar en un barco extranjero que utiliza el faro pero que la empresa no tiene poder para cobrar una tasa por la posesión del barco.
    -Si el estado paga a un privado por brindar un servicio, ¿sigue siendo un bien público?
    – En caso de una sociedad que la totalidad de los bienes públicos sean provistos por el Estado, ¿como podría controlarse para que no se produzcan concesiones a monopolios?

  24. Resumen del texto
    Economistas como John Stuart Mill, Henry Sidgwick, Arthur Pigou y Paul A. Samuelson utilizaron el servicio de faros como ejemplo de un servicio que tiene que brindar el gobierno, porque no le resultaría conveniente a ninguna empresa privada por la imposibilidad de cobrarlo a los que lo utilizan.
    Samuelson justifica su postura diciendo que al ser el faro un bien colectivo, el mercado no puede determinar un precio óptimo como con los bienes privados. Aunque se pueda cobrar a todos los buques que usan el faro, no tiene costo para la sociedad dejar que un buque lo use, pero si hay un costo social si los buques evitan entrar a los puertos para no pagar el uso del faro. Entonces es más conveniente para la sociedad que entre todos paguen el faro, aunque no lo usen.
    En la actualidad (de la publicación) el servicio de faros en Gran Bretaña está en mano de distintas administraciones, de las que se destaca la Trinity House, que están bajo el control del Department of Trade del gobierno británico. Pero la historia indica que no siempre fue así. Había pocos faros en Inglaterra hasta el siglo XVIII. La Trinity House era la encargada de verificar el funcionamiento de la señalización hecha por privados, pero después pasó a controlar también los faros.
    Empresas privadas construían faros y cobraban sus servicios a los dueños de las embarcaciones cuando llegaban a los puertos. Pero la Trinity House no quería los faros privados, y como no los construía, permitía que privados los construyan, y los daba en concesión o en alquiler. Desde 1834 no hay más faros privados, que no sean de la Trinity House, que es considerada por el gobierno británico como una entidad privada.

    Lo novedoso o sorprendente
    Me sorprende que economistas tan importantes como Mill hayan usado el faro como ejemplo sin haberlos estudiado previamente, y que no hayan encontrado otro mejor.
    Me parece interesante la justificación de Samuelson, porque limita el costo social solo a bienes colectivos no excluyentes. Pero no presenta una forma óptima de repartir el costo social entre los individuos, por lo que se asume que el costo que va a tener que asumir cada uno puede ser injusto dado que se desconoce el beneficio que va a recibir, si es que recibe alguno, mientras que el beneficio para los usuarios del faro es bien claro, lo que se hace aún más injusto el reparto del costo social.

    Preguntas al autor
    Coase: ¿Cree que el ejemplo equivocado del faro es un indicio de que las ideas principales de los economistas citados están también equivocadas?
    Samuelson: ¿También consideraría bienes público a los faros que guían barcos a puertos privados?
    Samuelson: ¿Quién mantendría los faros que están cerca de límites territoriales?

  25. Resumen:
    Ambos textos tratan sobre el rol del estado en la economía. Asumiendo agentes racionales y distinguiendo dos tipos de bienes (privados y públicos) Samuelson establece una función del bienestar social, para la cual desarrolla unas ecuaciones, que al ser maximizadas generan una condición optima de Pareto. Su conclusión es que la única manera de que este bienestar social sea máximo es a través de la intervención estatal. Aclara que si se viviera bajo un mercado perfectamente competitivo con información perfecta, este si podría determinar este óptimo. Por otro lado Coase opina que el argumento de los economistas que piden por la intervención estatal es invalido. Su punto lo ilustra con el ejemplo de los faros en Gran Bretaña, que podría parecer que no son rentables para el sector privado (Samuelson, Pigou y otros usan este ejemplo) pero se ve que a través de la historia los faros aquí fueron financiados por privados. Además se explaya en que cuando los faros estuvieron bajo cierta orbita estatal, esta organización era financiada por privados y en que los free riders no son un problema para el sistema. Su conclusión es que sería falaz creer que el privado no puede proveer ciertos servicios y que el estado lo haría mejor.

    Sorprendente/novedoso:
    Me parece que este debate es central en la economía, y se suele analizar el rol del estado principalmente viendo los tipos de política que debe aplicar. Sin embargo que grado de interferencia es necesario y que sectores parecieran ser ineficientes para el mercado es un debate que he leído poco. Me parece sorprendente que Samuelson admita que un mercado de competencia perfecta es eficiente en la asignación de recursos y me parece razonable su solución a no poder tener mercados perfectos, pues es una noción que por ejemplo planteaba Von Wieser con la creación de sindicatos para proteger a los trabajadores ante monopolios. Pero a la vez me parece congruente que Coase plantee que el estado no tiene por qué hacerlo mejor y que además siempre puede existir algún privado que esté dispuesto a financiar bienes que se suele pensar como puramente públicos.
    Preguntas:
    Coase: Si bien existen indicios de que el mercado puede financiar bienes públicos, como los contratos de participación público-privado para construir rutas, ¿Cómo cree que se podrían financiar cuestiones como la seguridad nacional?
    Samuelson: Usted cree que el la competencia perfecta puede hacer que se asignen bienes de manera eficiente para la sociedad, ¿por qué promueve políticas que llevan al mercado hacia el otro extremo, en vez de buscar hacerlo lo más perfecto posible?
    Samuelson: ¿Por qué cree que el estado puede calcular perfectamente la función de bienestar social?

  26. Sinopsis:
    R. H. Coase, en su texto “Lighthouse in Economics” reflexiona sobre la siguiente cuestión: los faros a menudo son utilizados como ejemplo de algo que debe ser proporcionado por el gobierno y no por la empresa privada. Lo que los economistas generalmente parecen tener en mente es que la imposibilidad de asegurar el pago de los dueños de ciertos barcos que se benefician de la existencia del faro hace que no sea rentable para ningún individuo o empresa privada construir y mantener un faro, aquí nos plantea las opiniones de otros autores como: J.S Mill, Sidgwick, Pigou y Samuelson.
    Coase sostiene en su texto que Trinity House no construyó faros por varios años y durante ese tiempo, al menos diez fueron construidos por individuos particulares. Los particulares obtenían una patente de la Corona, que les permitía construir el faro y cobrar un peaje a los barcos que se beneficiaban del mismo. Coase recalca que el pago del peaje era una operación voluntaria, y el gobierno solo participaba por una cuestión burocrática pero no era estrictamente necesario. Coase arriba a la siguiente conclusión: los economistas no deberían utilizar los faros como un ejemplo de servicio que puede ser provisto solamente por el Estado.
    Por otro lado, Paul A. Samuelson, en su texto “The pure theory of public expenditure” supone dos categorías de bienes: bienes de consumo privado, que pueden dividirse entre diferentes individuos; y por otro lado los bienes de consumo colectivo que todos disfrutan en común, en el sentido de que el consumo de cada individuo de tales bienes no conduce a la resta del consumo de ese bien por parte de cualquier otro individuo. Samuelson nos plantea que un sistema de precios descentralizado no puede determinar el nivel optimo de consumo de los bienes colectivos, por lo cual el gobierno debe intervenir en contraposición a las ideas planteadas por Coase.
    Novedoso:
    Desde hace mucho tiempo, los economistas han utilizado a los faros como ejemplo de un bien público, se argumenta que nadie podría beneficiarse construyendo y manteniendo un faro por sí mismo. No obstante, los faros son necesarios para la navegación, por lo tanto, debemos tener faros y la única opción parecía ser que sean administrados por el gobierno. Coase demostró que esto no es correcto. Me resultó sumamente novedoso el punto de vista de Coase, dado que en otras materias han usado a la luz del faro como ejemplo de bien público, dada la imposibilidad de excluir a quien no pague, una vez que la luz es emitida, daría como resultado una conducta de free rider, que trataría de evitar el pago. Pero Coase nos plantea otro enfoque, donde no necesariamente es un servicio que debe proveer el gobierno. En cuanto a la provisión de bienes públicos, se suele considerar que estos deben ser provistos por el gobierno, ya que el sector privado sería incapaz de hacerlo, pero Coase nos hace replantearlo si es necesario que el gobierno brinde tantos otros servicios.
    Preguntas al autor:
    1. ¿Cuál cree es la razón por la cual se busca, en general, atribuirle más funciones al Estado? Volviéndolo cada vez más grande, y en casos como en Argentina, cada vez más deficitario.
    2. Analizando la coyuntura actual, ¿Qué bienes o servicios están siendo innecesariamente brindados por el Estado?
    3. ¿Considera que un privado manejará de forma más eficiente estos bienes o servicios que el sector público? ¿Cuáles son los incentivos del sector público a ser eficiente?

  27. 1-Paul A. Samuelson en “The pure theory of public expenditure” diferencia a los bienes entre privados y públicos. Mientras que en los primeros la cantidad disponible disminuye con el consumo, en los segundos la cantidad disponible no se ve afectada por el consumo simultáneo, es decir, son no rivales y no excluyentes. Ejemplifica como bien público a los faros los cuales según afirma deberían ser provisto por el Estado necesariamente para evitar el problema de los free riders.
    Por otro lado, Ronald H. Coase en “The lighthouse in economics” sostiene que los faros no deberían considerarse como bienes públicos. Para ello, explica que, en Gran Bretaña, el sistema de faros fue inicialmente organizado a través de asociaciones privadas. De esta forma, establece que la teoría de Samuelson estaba errada, siendo falso el problema de los free riders porque podía solucionarse negándose a comerciar con ellos.

    2-Me resulto muy llamativa la manera en la que Coase busca entender el contexto en el escribieron Mill, Sidgwick, Pigou y Samuelson. Mientras que Sidgwick y Pigou sostienen que solo era necesaria la intervención del Estado en caso de que no puedan recaudar peajes a los buques, Mill afirmaba que era necesaria la formación de un sistema de financiación y administración. Por otro lado, Samuelson consideraba que el sistema de faros solamente podía llevarse a cabo mediante la gestión estatal.
    Para poder entender a los autores, Coase decide hacer un estudio integral sobre el sistema de faros en Gran Bretaña a través del tiempo. De esta forma logra exponer que el sistema de faros británico se organizó a través de asociaciones privadas que cobraban una tasa a cada buque que entraba y salía de los puertos.
    Destaco la importancia que le otorgó el economista británico a la realización de un análisis profundo sobre el objeto de estudio. En consecuencia, la falta de información consistente puede considerarse como una de las causas que generaron este error de análisis de los economistas mencionados.

    3-¿Considera Coase que existe algún bien que deba ser provisto de manera exclusiva por el Estado?

    ¿Qué impuestos cree Samuelson que son los más eficientes para que el Estado logre financiar los faros?

    ¿Reconsideraría Samuelson su teoría de bienes públicos a partir de lo establecido por Coase posteriormente?

  28. 1.Tanto en “The Lighthouse in Economics”, de Coase, como en “The Pure Theory of Public Expenditure”, de Samuelson, se plantea el dilema de los bienes públicos. Coase difiere de los economistas que plantean que un faro nunca se podría haber creado sin un Estado de trasfondo, relacionándolo con la situación que transcurría en Gran Bretaña durante los siglos XVII y XIX. Aunque algunos sostienen que los faros privados, sin ayuda del gobierno, no sobrevivían, Coase creía que esa no era la razón por la cual quebraban, sino por culpa de políticas deliberadas, como la compra de faros privados por parte de una empresa conocida como brazo de la corona, Trinity House. En cambio, Samuelson busca explicar mediante la “Condición de Samuelson” que, dentro de una economía de bienestar, hay una relación óptima entre bienes públicos y privados, una sociedad va a maximizar su bienestar cuando se produzca la mayor cantidad de bienes posibles con lo que se tenga al alcance.
    2.Es interesante resaltar la conclusión a la que llega Samuelson sobre la forma en que interdependencia cambia la naturaleza tanto del óptimo eficiente de Pareto, como del óptimo social de Pareto. Esto ocurre porque, si buscamos que en ambos casos los individuos tengan igual preferencia por bienes públicos y privados, con la presencia de la utilidad interdependiente, la renta de ellos no va a poseer la misma distribución.
    Por otro lado, es notable que el pensamiento impuesto por Coase es real, donde a diferencia de Samuelson, no es necesaria la intervención por parte del Estado. Claramente los bienes públicos pueden ser administrados de manera privada y seguramente se obtendrá un resultado eficaz.
    3.Samuelson: ¿Qué opina usted de un país como Argentina, donde la salud pública no funciona de manera correcta y, no solo eso, sino que en el caso de que no hubiese salud privada, no alcanzaría para toda la población? ¿Piensa que están en un óptimo? ¿No piensa que el sistema de salud privado esta mejor administrado que el público??
    Coase: ¿Cree que, un caso similar a los faros, y que demuestra que las empresas privadas pueden existir, es el caso de los peajes? Donde se sabe que son empresas privadas que son subsidiadas en una parte y, proveen una mejor autopista con el paro de una tarifa.
    Ambos: ¿Por qué cree que la plata de los impuestos no alcanza y se cobran tarifas a parte para poder mantener bienes que se supone que son públicos?
    Victoria Mendoza Attademo

  29. 1) Paul Samuelson en su texto nos dice que los bienes de consumo privado se producen en el libre mercado de la manera más eficiente espontáneamente, esto sin embargo, no se da con los bienes públicos. Para maximizar el bienestar social la “mano invisible” falla y hay que recurrir a algún tipo de acción política. Samuelson también desconfía de cualquier tipo de votación o intercambio de información ya que ve la posibilidad de que las personas busquen el beneficio personal de manera egoísta. Ronald Coase, en su ensayo sobre los faros en el Reino Unido, deja en evidencia a distintos autores que afirman la imposibilidad del mercado de proveer bienes públicos cuando la historia muestra lo contrario. Él muestra como el no poder cobrar a todos aquellos individuos que gocen de los beneficios de los bienes públicos no es un impedimento a la producción de los mismos, es decir, no ve un problema fulminante con los free riders. Coase es un desconfiado del gobierno y de su eficiencia en la resolución de necesidades, aun así concluye que no sabe cuál es la mejor manera de llevar a cabo los bienes públicos pero que no hay que descartar al libre mercado.
    2) Me pareció muy interesante de manera en que Coase muestra su punto simplemente exponiendo la realidad. No hay necesidad de explicar que los bienes públicos se pueden generar de manera privada si muestro un caso en que efectivamente se da así.
    De Samuelson me intereso esto de ver a los bienes públicos como un problema de información en el sentido de que no tengo un sistema de precios como el que se da en el libre mercado una vez que hay derechos de propiedad claramente asignados a cada individuo. Por lo tanto para producir de manera eficiente los bienes públicos habría que resolver esta falta de información.
    3) (Para Coase) ¿Cree que todos los bienes públicos se pueden dar espontáneamente en el ámbito privado?
    (Para Samuelson) ¿Así como ve problemas en que los individuos mientan en sus preferencias no desconfía en que los políticos actúen de manera egoísta?
    (Para ambos) ¿Cómo se puede reducir la ineficiencia en la provisión de bienes públicos?

  30. Resumen
    El texto de Samuelson parte de la premisa de que existen dos tipos de bienes, a saber, públicos y privados. Los bienes públicos presentan características especiales (no rivales, ni excluyentes) que facilitan la existencia de free riders, por lo que se cree que deben ser provistos por el Estado, debido a las fallas de mercado. Para dar cuenta de esto, Samuelson da como ejemplo de bienes públicos un faro, dado que no es posible excluir de su uso y lo pueden usar muchos al mismo tiempo. Así, Samuelson plantea que uno de los roles del Estado debe ser la provision de bienes públicos y fundamenta en qué casos esto es necesario.
    Sin embargo, Coase estudia detalladamente el sistema de faros utilizado en Gran Bretaña y descubre que en realidad el ejemplo dado por Samuelson está errado. En Inglaterra el sistema se organiza a través de asociaciones privadas como “General Lighthouse Fund” que recolecta fondos que son pagados por dueños de barcos. Por lo tanto, el servicio de los faros es provisto a través de estas asociaciones de forma privada. Para ello en general utilizaban otro tipo de servicio que obligara a los dueños a que realicen los pagos para poder usar el faro
    Novedoso
    En mi caso particular, siempre supuse dado que para el caso del faro el Estado sería el encargado de brindar dicho servicio y que, de otra manera, estos no serían construidos (llevando en parte alguna de las conclusiones de J.S.Mill). Aun así, la evidencia histórica que Coase presenta en su texto del surgimiento de los primeros faros, en el caso particular del Reino Unido, en manos de privados en oposición a las normativas Estatales y de la Trinity House revierten en gran medida la ciega creencia de que bienes públicos como los faros, entre otros, demanden ser administrados por organizaciones publicas.
    Preguntas
    ¿ La clave para la provisión privada de bienes públicos, sin una participación activa del Estado, podría estar en la publicidad? Un ejemplo podrían ser las emisoras de radio.
    ¿Cuál es el papel que debe desempeñar el gobierno central y los gobiernos descentralizados en la provisión de este tipo de bienes?
    ¿Se puede relacionar en algún sentido la idea de Coase “operación voluntaria” con el concepto de mano invisible?

  31. Samuelson hace un análisis conciso y matemático sobre la imposibilidad de alcanzar un punto óptimo en una economía con bienes públicos tan solo mediante el mecanismo de precios. Explica una falla del mercado para optimizar el consumo de estos bienes, así como las externalidades no regularizadas ya que los agentes se aprovecharían a consumir el máximo sin minimizar los costos. No obstante, imagina una solución utópica posible si se supiesen las preferencias exactas de los agentes para poder alcanzar un optimo en lo que llama la función de bienestar social.
    Coase por otro lado, examina como se utilizó en la historia el ejemplo del faro como una actividad necesaria para el bienestar social pero que no podría subsistir si no fuese por el Estado. Explora las ideas de economistas anteriores que decían que un faro 100% privado no podría subsistir porque sería imposible cobrarles a todos los barcos que utilizan su servicio. Sin embargo, muestra que ha habido casos que prueban lo contrario y que el gobierno solo se limitaba al establecimiento y defensa de los derechos de propiedad, mientras que empleados del faro cobraban en los puertos a los a los barcos que habían utilizado el servicio.

    Me interesó el tratamiento formal que Samuelson utiliza para demostrar que mientras los bienes sean de propiedad colectiva o pública, es prácticamente imposible alcanzar un punto óptimo de su consumo para el bienestar social. Sin embargo, si estos fuese todos bienes privados, dicho óptimo seria sin duda alcanzable, por lo menos en la teoría. Es interesante ver el problema de como las preferencias quedan bien reveladas en cuanto a los bienes privados, pero no en los públicos.
    Me llamó la atención como Coase piensa la diferencia entre si el faro estuviese financiado por impuestos generales a la población o por impuestos a los barcos. Es razonable como concluye que el primer caso aumentaría el trabajo necesario del Tesoro reduciendo la eficiencia de la administración. Creo que muestra como muchas veces los costos de una reducción de la eficiencia en la administración gubernamental no son tenidos en cuenta a pesar de su gran importancia.

    1) Samuelson: ¿Por qué a pesar de demostrar la imposibilidad de un óptimo en bienes públicos mediante el sistema de mercado en su paper, insiste en financiar el faro a través de impuestos?
    2) Coase: Luego de desacreditar el ejemplo del faro, ¿cree que exista algún ejemplo de un servicio que solo pueda subsistir al ser brindado por el Estado?
    3) Coase: ¿Cómo resolvería el problema de los barcos extranjeros free-riders en un sistema de financiamiento totalmente privado? ¿Si el empleo de agentes en puertos extranjeros puede no ser suficientemente rentable como para cobrarles, es posible que no exista solución y debemos rendirnos a aceptar la existencia de free-riders?

  32. SINOPSIS:
    Samuelson divide los bienes en dos: de consumo privado (rival y excluyente) y de consumo colectivo (no rival y no excluyente). Supone que cada individuo tiene un conjunto consistente de preferencias ordinarias con respecto a su consumo de todos los bienes. Explica que existe un problema en los bienes públicos; puede haber personas que den señales falsas y que muestren menos interés del que realmente tienen, por ende no permiten revelar sus verdaderas preferencias.
    Samuelson termina concluyendo que no existe un sistema de precios descentralizado que indique cuál es el nivel óptimo de consumo colectivo. Los agentes privados carecen de incentivos para producir los bienes públicos y debido a esto deben ser provistos por el Estado.
    Coase, en su paper “The lighthouse in economics” plantea la contradicción de utilizar faros como bienes públicos provistos por el Estado tomando el ejemplo de Gran Bretaña, donde los faros en algunos momentos estuvieron en manos de empresas privadas. Samuelson exponía que los faros eran un ejemplo de un bien que debía proveerse por el estado; contrariamente Coase plantea que los faros puede ser excluibles cuando se cobra una tasa y que los free riders no son un problema.
    NOVEDOSO:
    Es interesante estudiar los conceptos de los bienes públicos y privados ya que es posible observar que en la actualidad sigue habiendo controversias de cómo y quién los brinda. Además, es un tema que se puede observar en muchos sectores, como en la salud o la educación.
    No conocía la discusión que se había generado entre los autores, sin embargo, me parece que el ejemplo del faro es algo antiguo ya que hoy en día, para este caso en particular, existen tecnologías.
    PREGUNTAS:
    1) Teniendo en cuenta que la discusión se basa en la provisión de bienes públicos; pensando en la situación de pandemia que se vive actualmente y teniendo en cuenta que el sector salud está compuesto por una canasta de bienes privados ¿consideran que los barbijos deberían proveerse de forma gratuita, es decir, considerarlos como bienes privados brindados por el estado, con el objetivo de disminuir su rivalidad?
    2) Samuelson, ¿considera que es posible detectar y excluir a los free riders?
    3) Coase, usted plantea que el faro no debe tomarse como ejemplo para explicar los bienes que deben ser provistos por el gobierno. Señala que los economistas que deseen señalar un servicio que es mejor proporcionado por el gobierno deben utilizar ejemplos más sólidos. ¿Cuáles considera que sería un bien solido?

  33. Resumen

    En el texto de Samuelson, el autor expone un concepto por el cual se podría justificar los impuestos y la intervención estatal en la garantía de provisión de ciertos bienes con características especiales. A esto se lo conoce como la condición de Samuelson y básicamente enuncia que ante bienes públicos (No rivales ni excluibles) el mercado privado falla proveyéndolos por lo que se debe recaudar un impuesto igual a la suma marginal de las utilidades que genera tal bien para poder financiarlo.
    Por otra parte, Coase argumenta como un contraejemplo a los Faros donde claramente son un bien no rival ya que la luz consumida por un barco no perjudica a otro y tampoco se podría impedir que algún barco navegando por la costa consuma tal luz. Su investigación revela que a pesar de estas características de bien público en repetidas oportunidades de la historia inglesa individuos privados se decidieron a construir y operar los faros como negocio poniendo en jaque la postura de Samuelson

    Sorprendente

    Mientras que el argumento de Samuelson es en términos matemáticos y teóricos elegante, como expone Coase con la historia de los faros se puede ver que no se aplica a la realidad de la manera que uno quisiera para poder justificar la intervención en el mercado. Por otro lado, me parece importante destacar uno de los argumentos con los que cierra Coase su artículo sobre cómo las generalizaciones o ejemplos deben tener de trasfondo un análisis que las sustente y no simplemente argumentos que parezcan tener sentido (más allá de la ideología de la persona esto debería ser considerado siempre). Por último, me impresionó el detalle con que Coase relata la historia de los faros y también el monto que abona la Trinity House por los faros (Aproximadamente $145.200.000 de Libras actuales – http://inflation.iamkate.com/ )

    Preguntas

    Samuelson – ¿De la misma manera que los individuos son capaces de cooperar y establecer un gobierno no serían capaces de organizarse y proveerse ellos mismos de bienes públicos sin necesidad de recurrir a impuestos?

    Coase – Dada una situación donde un bien genera externalidades positivas, ¿Podría llegar a existir una solución privada para el mismo?

    Samuelson y Coase – ¿Ante la evidencia que pueden haber soluciones privadas a los bienes públicos, sigue siendo necesario el estado en situaciones de este estilo?

  34. Los textos hablan de la distinción entre bienes privados y públicos. Exponen como según sus costos, funciones algebraicas, bienestar social que producen y como a lo largo del tiempo se ha buscado eficiencia en su producción. Asimismo, se demuestra como históricamente el Estado ha intervenido en la producción de estos bienes, sin necesidad de producirlos él.
    El tema del gasto público es abordado indirectamente por ambos textos para criticar o incentivar una intervención estatal más activa.

    Lo nuevo fue la utilización de parte de las llamadas “cuotas” para el beneficio social de la gente que trabajaba en el gremio marítimo.
    Por otra parte, la imposibilidad de que haya un sistema de precios descentralizados que ayuden a obtener un nivel óptimo del consumo colectivo es un concepto poco explicado en economistas.

    1. ¿Este tipo de comisiones podría ser viables en un mundo en donde cada país goza de derechos propios en determinados territorios marítimos?
    2. Cuándo lo construye un privado el faro, ¿lo toma como una externalidad positiva la economía?
    3. ¿Puede decirse que Trinity House socialmente se comporto como un sindicato moderno?

  35. Sofía Marinkovic Dal Poggetto
    Nro de Registro: 888766
    Texto: “The lighthouse in economics” (Coase) y “The Pure Theory of Public Expenditure” (Samuelson)
    1- Resumen
    El debate que está entre los dos textos es sobre si el estado debe intervenir o no en la economía cuando existen bienes públicos (no excluyentes y no rivales). Particularmente se centran en el ejemplo de los faros.
    Por un lado, Samuelson argumenta que cuando los bienes son privados y cada individuo maximiza su utilidad se consigue el óptimo paretiano. Sin embargo, cuando aparecen bienes públicos es necesario que el estado intervenga porque el sector privado no puede proveerlo correctamente (no tiene incentivos y si los tuviera tendría muchos free riders aprovechándose de la situación alejando el resultado del óptimo social).
    Por el otro lado, Coase argumenta que el ejemplo clásico de bien público que necesita intervención estatal que generalmente se da (la provisión de iluminación en los puertos por faros) lejos esta de ser un caso de esto. Toma la historia de los faros en Gran Bretaña y muestra que sí había incentivos privados y que de hecho la gran mayoría de los faros en un momento fueron construidos por privados.
    2- Conceptos/novedades
    a. Es interesante la forma que la que Coase presenta su argumento, basándose en la historia de Gran Bretaña con lujo detalle de cómo era el funcionamiento y la provisión de iluminación con los faros. Con esto tira abajo el argumento de los autores que sí creían que era beneficiosa la intervención estatal basándose en el clásico ejemplo de los faros, concluyendo que para hacer este tipo de argumentos necesitan basarse en ejemplos más sólidos.
    b. Me gustaría remarcar el artilugio que utiliza Samuelson para explicar por qué es necesaria la intervención estatal cuando se refiere a bien públicos. Está de acuerdo que cuando se trata de bienes privados cada individuo maximizando su utilidad conseguirá el beneficio social (hace referencia a “la mano invisible del mercado” de Adam Smith), pero cuando se trata de bienes públicos la falta de un sistema de precios descentralizado que funcione como señal no permite alcanzar el óptimo social y es necesaria la intervención del estado.
    3- Preguntas
    a. Coase. Si bien el clásico ejemplo del faro no es bueno ¿puede existir algún bien que sí necesite la intervención estatal?
    b. Coase. Suponiendo que un bien público lo pueda proveer exclusivamente el sector privado ¿no podría suceder que la provisión no sea suficiente? ¿Qué se necesite la intervención del estado para que se provea el bien en determinados sectores donde es deseable a nivel social pero no es rentable para el sector privado?
    c. Samuelson. ¿Podría existir otra forma de corregir la falta de incentivos vía precios sin una intervención estatal directa?

  36. Samuelson explica que hay dos categorías de bienes, los de consumo privado (que pueden dividirse entre los individuos) y los de consumo colectivo (cuyo consumo por parte de alguien no reduce el consumo de otra persona). El autor supone que los individuos tienen preferencias regulares de consumo. Explica que existe una frontera de posibilidades de utilidad que es eficiente en el sentido de Pareto, en la que se puede hacer que una persona este mejor compensando que otra persona este peor. Según esta idea se puede redistribuir dotaciones siendo eficiente en el sentido de Pareto. Señala que el sistema descentralizado de precios no puede determinar el óptimo de los niveles de consumo colectivo. Con un conocimiento suficiente, las decisiones óptimas siempre se pueden encontrar examinando todos los estados alcanzables del mundo y seleccionando el que según la función de bienestar ético es el mejor. El problema es como “encontrar” dicha función, dado que los individuos no revelan sus preferencias.
    En su artículo Coase expone el funcionamiento del sistema de faros en Gran Bretaña a lo largo del tiempo, destacando durante varios siglos la existencia de faros administrados por agentes privados. Señala que en determinado momento el Parlamento se pronuncia a favor del control de todos los faros por parte de la Trinity House, con el pretexto de que bajarían las tarifas para mantener los faros, pero denuncia que no explican cómo se bajarían dichas tarifas. Deja en claro que Mill se equivocaba cuando decía que la operación privada de los faros era imposible. Para Coase no tiene sentido eliminar las tarifas para que nuevos barcos naveguen (son muy pocos los que dejan de navegar por las tarifas) dado que son mayores las perdidas de eficiencia por no cobrar las tarifas y cambiar la estructura administrativa. La mayoría de los economistas que usan el ejemplo de un faro como bien publico ni siquiera conocen como funciona dicha industria.

    Me pareció novedoso e interesante el texto de Coase en el que argumenta contra el uso del ejemplo de un faro como bien publico típico. En cualquier curso de finanzas publicas se utiliza ese ejemplo para explicar los principios de no rivalidad y no exclusión de un bien público. Pero el análisis de Coase demuestra claramente que los faros han sido administrados de manera privada en Gran Bretaña por muchos siglos. De hecho, el ejemplo utilizado por Samuelson no fue nunca provisto de manera publica en su país. Es sorprendente que utilice un ejemplo que no surge de su realidad cercana. Probablemente dicho ejemplo se use porque resulta muy ilustrativo para explicar los conceptos ya mencionados de no rivalidad y no exclusión, así como el de los free-riders. No obstante, es oportuna la apreciación de Coase, señalando que no se debería usar un ejemplo mas solido para explicar la provisión publica de bienes.

    ¿Por qué si los faros son un bien público por excelencia (son utilizados como ejemplo) es posible su suministro privado? ¿No es esto contradictorio?
    Para que sea posible la administración privada de los faros era necesario que la corona otorgue una patente. ¿Es imprescindible para la administración privada que haya derechos de propiedad definidos?
    ¿Hubo alguna experiencia en algún país en la que se financiaban los faros con impuestos generales como sugería Samuelson? ¿Fue eficiente?

  37. Samuelson diferencia entre dos tipos de bienes, por un lado, los bienes privados y por el otro los bienes públicos, lo cuales tienen como característica que el uso de un individuo no perjudica al otro. Además, el autor sostendrá que los bienes públicos deben ser provistos por el Estado ya que los privados tienden a excluir y que existe un menor beneficio social. En contraposición el autor Coase discrepara con Samuelson usando el ejemplo de los faros de luz argumentando que el sector privado es capaz de financiar al mismo sin existir tal perdida del beneficio social. También el autor justificara dicha teoría usando los faros en Inglaterra ya que la mayoría de ellos eran de capital privado. En conclusión, ambos autores mostraran distintas posturas en los textos sobre que rol debe tomar el Estado con los bienes públicos y si el sector privado es capaz o no de proveer, en este caso, el servicio de luz.

    Lo que encuentro muy novedoso acerca de ambos textos son los distintos puntos de vista que tienen los autores con sus respectivas fundamentaciones. Si bien es verdad que es un tema que actualmente sigue siendo tema de debate considero que el autor Coase plantea fundamentos y datos concretos siendo muy interesante el ejemplo que utiliza. Además, como explica que si el Estado tuviera que financiar los bienes públicos (en este caso los faros) los mismos serian mas ineficientes que si los mismos fueran del sector privado.

    1) ¿Por qué el Estado es mejor para la provisión de Bienes Públicos?
    2) ¿No cree que el Sector Privado podría hacer de mejor forma siendo más útil y beneficioso?
    3) ¿Hubo respuesta por parte de Samuelson a partir de la critica efectuada por Coase?

  38. Resumen

    Samuelson comienza el texto dividiendo a los bienes en dos. Por un lado están los bienes de consumo privado en los cuales la competencia perfecta va a hacer que se llegue al optimo social. Por otro lado, están los bienes de consumo colectivo donde todos pueden consumir el bien sin que el otro deje de consumirlo. En este caso no se logra llegar al óptimo debido a que cada individuo buscara demostrar menor interés por estos bienes por lo que verdad tiene. Samuelson menciona que en estos casos no puede haber una solución espontánea descentralizada sino que se necesita la acción del Estado.
    Coase en “the lighthouse in economics” critica a Samuelson y otros economistas de utilizar a el faro como ejemplo de bienes públicos que deberían ser provistos por el Estado. El autor realiza un trabajo minucioso para demostrar que los faros no solo pueden ser provistos por empresas privadas sino que surgieron gracias a estas en el caso de Inglaterra. El concluye que los economistas que eligieron el faro como ejemplo no conocían su historia y que deberían buscar un ejemplo con un respaldo empírico más sólido.

    Novedoso

    En general no me resultaron novedosos ambos artículos. Sin embargo, me pareció destacable como desarrollo Coase su investigación acerca de los faros en Inglaterra. Es interesante como la evidencia empírica presenta una anomalía en la teoría de bienes públicos y creo Coase hizo un excelente trabajo para demostrar esto.

    Preguntas

    Samuelson: ¿Qué otros ejemplos podría dar como bienes públicos que solo podrían ser provistos por el Estado de manera eficiente?
    Coase: ¿Cree usted que el Estado puede proveer bienes de consumo colectivo de manera más eficiente, en términos de Pareto, que lo haría el sector privado?
    Samuelson: Luego de leer la crítica de Samuelson, ¿Cree usted que el faro debería ser provisto por el Estado? ¿Por qué?

  39. Resumen
    Tanto Samuelson como Coase debaten acerca del rol del Estado en cuanto a la provisión de bienes públicos, haciendo alusión a las diferentes posturas que creen este debe tomar en pos de lograr un equilibrio. Por el lado de Samuelson, él sostiene que, si se deja en manos de privados la provisión de bienes públicos, no podremos encontrarnos nunca en un equilibrio Pareto-eficiente debido a que estos intentarán obtener algún beneficio ‘egoísta’ extra. La existencia de free riders hace que la única garantía de optimalidad en la provisión de bienes públicos recaiga en la intervención del Estado en dichas políticas, y utiliza, para ilustrar esta idea, el ejemplo del manejo de un faro costero. Coase, por su parte, intenta refutar este postulado ofreciendo un contraejemplo sobre el funcionamiento del manejo de la propiedad de los faros en Inglaterra, donde muestra muchos casos en los que estos eran administrados por privados que encontraban en su ganancia, un incentivo para garantizar este tipo de provisiones. Tras ofrecer una serie de ejemplos pragmáticos, llega a la conclusión de que el arquetipo utilizado por Samuelson, Mill, Sidwigk, entre otros, no tiene fundamentos suficientes para explicar cómo ciertos servicios deben ser provistos por el Estado, en lugar de privados. Incluso Coase responde a las críticas sobre las fallas de mercado, haciendo alusión a que estas son como un ‘enfoque Nirvana’ donde se las compara con un mundo ideal utópico, e incluso para responder a ellas señala ejemplos donde la acción privada soluciona fallas estatales, que de otra forma no habrían sido posibles. De esta manera, deja a las claras como no es condición necesaria que el Estado garantice los bienes públicos, pudiéndose lograr equilibrios igual o aún más eficientes en manos de privados.
    Novedoso
    Me resultó interesante el respaldo matemático de Samuelson en su teoría de la política del gasto público y el contraste con las teorías sobre gravámenes de impuestos. Creo que, más allá de que a veces la matemática pueda abstraernos un poco de la cuestión empírica económica, es muy necesaria para demostrar cómo ciertas teorías que no gozan de este respaldo pierden poder explicativo y justificación. Tan cierto como que una teoría solo justificada matemáticamente, sin contraste empírico, no tiene sentido alguno de aplicación. Por otra parte, del texto de Coase, me sorprendió que su argumento se centrara en refutar el ejemplo de los faros exclusivamente y no fuera más allá en sus ideas sobre las soluciones del mercado y los incentivos individuales, para encaminar su noción de políticas públicas. Más incluso se vuelve confuso, cuando concluye que simplemente el ejemplo del faro no es adecuado para mostrar estas fallas, pero no se adentra en el debate sobre cómo, para él, la acción de privados lleva a equilibrios más que la intervención estatal. Tal vez hubiese esperado un contrapunto que se desarrolle más allá de solo refutar este ejemplo de los faros.
    Preguntas
    1) COASE ¿Qué opina acerca de la provisión de bienes públicos en casos donde no serían rentable para los privados (por ejemplo: gastos en salud, educación y cultura)? ¿Cree que no existen dichos casos? ¿Cree que, en caso de que los haya, si el mercado de por sí no interviene no tendría sentido que el Estado lo hiciese?
    2) COASE ¿Cuál es su postura acerca de la seguridad nacional? ¿Cómo debería ser gestionada? ¿Qué opinión le merece los países que actúan como paraísos fiscales, que paradójicamente en su mayoría no cuentan con seguridad nacional, ya que la misma está provista por las grandes potencias debido a su calidad justamente de off-shores (casos como los de Andorra, Panamá,Liechtenstein, entre otros)?
    3) SAMUELSON Si comparásemos su teoría con un esquema de La Teoría de los Juegos ¿No cree que, al tratarse de un juego de repetición, este desembocaría en una opción de cooperación por parte de los agentes, más que buscar el beneficio individual? Esto, teniendo en cuenta las innumerables pruebas empíricas de juegos de repetición de esta escuela, donde los resultados muestran que ante reiteradas partidas, tiende a desarrollarse la cooperación entre los agentes, conscientes de las reprimendas posteriores a las que se arriesgan.

  40. Resumen
    En los siguientes textos, ambos autores realizan una descripción de lo que conocemos como “Bienes públicos”. Samuelson y describe la existencia de dos categorías de bienes, los de consumo público y los de consumo privado. Realiza un desarrollo matemático a fin de llegar a un óptimo donde introduce una función de utilidad social. Los bienes públicos son aquellos que tienen como característica presentar no exclusión y no rivalidad. En su desarrollo, incluye como elemento agregado el conjunto que constituye una teoría pura del gasto público en bienes de consumo colectivo. Sostiene que las decisiones óptimas se pueden encontrar y que la solución «existe», pero el problema está en cómo «encontrarlo».
    Coase por su parte, a partir de lo observado en Inglaterra en los siglos VVI y XVII con los faros (Un típico ejemplo de bien público hasta el momento) busca dar una nueva perspectiva al respecto.
    Autores como Pigou, Sigdwick, mil y Samuelson habían ejemplificado sobre la provisión de estos bienes en cuestión. La visión de Samuelson en particular es algo distinta a la del resto, se refiere al faro como una «actividad gubernamental” justificable por efectos externos. A través del ejemplo de Trinity, Coase muestra como la iniciativa propia y las fuerzas de mercado encuentran una solución sin intervención gubernamental. Termina sugiriendo que se utilice otro típico ejemplo para aquellos bienes que requieren del Estado porque el de los Faros no resulta contundente.

    Sorprendente
    Nuevamente me encuentro sorprendido con la cantidad de detalles y ejemplos con los que Coase trata a algunos de los casos que consideramos, según la teoría tradicional, como ejemplos o casos típicos de los bienes públicos en este caso. Me resulto confuso en un momento poder separar lo que es un bien público por definición a que ese mismo no requiera de acción gubernamental. Para ser un bien público debe contar con ciertas características ya mencionadas pero que no evitan de ninguna manera que se puedan encontrar alternativas propias de mercado. Creo también que esta asociación que en mi caso realicé está muy arraigada en el común de los estudiantes.

    Preguntas
    ¿Qué opina de los ejemplos detallados por Coase con respecto a los faros británicos durante los siglos XVI y XVII? Para Samuelson
    En cuanto a la clasificación del bien, ¿Cree que con el correr del tiempo puede modificarse la clasificación de uno? ¿Qué factores podrían influir? Para Samuelson
    ¿Cree que hay algún bien en particular que sea incuestionable su provisión por parte de los gobiernos? En caso afirmativo, ¿Cuál y por qué?

  41. Samuelson en su texto “The pure theory of public expenditure” se dedica a explicar la diferencia entre bienes públicos y privados explicando que la diferencia, radica, en que en los bienes de carácter público el consumo del mismo no limita o excluye el consumo de otro individuo. Luego de esta distinción desarrolla un modelo en el cual destaca las condiciones deseables para ofrecer bienes y desarrolla una nueva economía de bienestar.
    Coase en su texto “The lighthouse in economics” se propone analizar la situación de los faros como bienes públicos. Para ello hace un análisis detallado del funcionamiento de los faros en Inglaterra y de distintas reflexiones que hacen Samuelson, Mill, Sidgwick y Pigou. Todos estos economistas coincidían en que los faros podían ser un claro ejemplo de que hay bienes que deben ser suministrados por el gobierno. Coase difiere por lo que realiza un análisis del funcionamiento de los faros llegando a la conclusión de que hay arreglos entre el Trinity House (organismo ingles que regulaba los faros) y los privados. Estos acuerdos consistían en que los privados conseguían la patente por parte de la corona para construir y un permiso para subir los “toll”(consiguiendo así el beneficio necesario para que haya un incentivo a construir). Al finalizar su texto Coase afirma que los faros no deberían utilizarse como ejemplos de un bien o servicio que debe ser provisto por el gobierno y que se debe buscar un ejemplo que tenga mejor respaldo.
    Lo novedoso en primer lugar, fue enterarme de que el suministro de faros en Inglaterra era, en su mayoría, de carácter privado. Me gusta el enfoque de coase que al analizar un tipo de bien no se centra solo en sus “propiedades” (no exclusión-no rivalidad) sino que se analiza también el sistema en el que interactúa. Creo que este enfoque es más acertado a la hora de analizar los bienes. Me parece alucinante como los incentivos privados cuando ven una posibilidad de negocio rentable, se las ingenian y se hacen paso frente a la ley.

    Preguntas:
    1. A Coase: Considera usted que siempre que haya un bien público que pueda ser una oportunidad para algún privado, se hará paso a través del mercado para lograrlo?
    2. Coase: Cree usted que todos los bienes, de poner bases claras, pueden ser provistos por privados?
    3. Samuelson: Considera “reformular” su modelo y su teoría de bienes públicos a la luz de lo aclarado por coase?

  42. Resumen: En resumen, los textos buscan argumentar la intervención del estado a la hora de proveer los bienes denominados ¨públicos¨ expresados Enel debate sobre el caso típico de los faros de iluminación para barcos. Paul Samuelson explica que el sector privado no se encuentra capacitado para el cobro del peaje debido a que es imposible de cobrarle a todos los barcos que se ven beneficiados con la iluminación lo cual genera un comportamiento free-rider mientras que también ve como injusto cobrarles a todos los barcos ya que esto derivaría es una pérdida del beneficio social innecesaria ya que muchos barcos dejarían de navegar por el aumento de costos. Es por eso por lo que debe ser provisto por el estado. Por otro lado, Ronald Coase analiza y estudia el desarrollo de la actividad de faros en el reino unido y concluye que los faros, en sus comienzos, han sido construidos, financiados y administrados por el sector privado el cual solo requería del sector público el reconocimiento de la propiedad privada para poder ejercerla con libertad. Y concluye que los bienes ¨públicos pueden ser provistos por privados.
    Novedoso: lo novedoso del texto para mi radica en que, como la sociedad asume que por que el estado provee ciertos bienes, si o si la provisión deber venir desde esa dirección y la sociedad no se replantea si de otro modo se podría lograr un mayor nivel de eficiencia. El estudio minucioso de Ronald Coase yendo en contra de todos los pensamientos de la época demuestra, una vez, más que el estado no debe meterse en la economía más que para garantizar la propiedad privada y los derechos individuales de los individuos. Que el sector privado siempre, por su naturaleza misma, es un mejor asignador de recursos que el sector público. El caso particular de los faros es concluyente de que en casi la totalidad de los casos (salvo aquellos bienes ¨públicos¨ que su costo es mayor) el estado debería dejar que el sector privado asigne los recursos ya que como bien sabemos, la mano invisible llevará a la población a un mejor nivel de bienestar general.
    Preguntas:
    1) ¿Los costos de transporte aumentaron o disminuyeron una vez que la Trinity House logró monopolizar los faros en manos de privados?
    2) ¿En qué casos cree correcto (Coase) la intervención del estado para proveer bienes?
    3) ¿Por qué cree que el estado siempre busca participar en el mercado? ¿Cree que existe una intención de poder dominar y ejercer poder a su gusto por parte del sector público (caso de argentina de hoy)?

  43. Resumen
    Samuelson señala que no hay forma de que los agentes revelen sus verdaderas preferencias para los bienes de consumo público, por lo que para alcanzar el óptimo social tiene que haber una solución centralizada, es decir, la intervención del gobierno. Por otro lado, Coase decide encarar la problemática estudiando en profundidad un ejemplo paradigmático de bien público empleado por muchos economistas para justificar que es imprescindible la intervención del gobierno: los faros. Al repasar como se desarrolló la dinámica del sector en el Reino Unido durante el Siglo XlX, queda en evidencia la preponderancia de la iniciativa privada. La búsqueda de ganancias motivó la gran mayoría de las construcciones de faros mediante contratos de explotación y cesión de derechos con la entidad regulatoria. De esta manera, Coase comprueba que los faros no pueden ser utilizados como un ejemplo donde la intervención del gobierno lleva siempre al mejor resultado posible.
    Lo sorprendente
    Me resultó interesante como la experiencia del Reino Unido en materia de faros deja en evidencia el poco interés de grandes economistas por la contrastación empírica de sus teorías. Alcanzaba con remitirse a los anales de la “Trinity House” y sus intercambios tanto con otras instituciones del gobierno británico como sus contratos con el sector privado para encontrar que los avances en el sector se basaron en la búsqueda de estos últimos por maximizar las ganancias de su capital. Al mismo tiempo, me llamó la atención el efecto que algunas veces tiene el uso del lenguaje matemático para exponer una teoría como lo hace Samuelson. Al exponer la mayor parte de su planteo en ese lenguaje, creo que le da una noción de credibilidad mayor que cuando este se hace de manera verbalizada. Sin embargo, por más de que la lógica de su argumento sea correcta, y que su planteo respecto de que las preferencias de los individuos para un bien de consumo público son imposibles de obtener pueda ser correcto para algunos casos, alcanzó con remitirse a la realidad para encontrar que estas nociones no siempre se correspondían.
    Preguntas
    1. A Coase. ¿Cuál te parece el ejemplo para el que la intervención del gobierno es inequívocamente la mejor alternativa?
    2. A Samuelson. ¿Pensás que hay bienes de consumo público para el que los privados pueden ser forzados a revelar sus preferencias verdaderas y como resultado conseguir una provisión eficiente del bien?
    3. A Coase. ¿Pensás que tus colegas desconocían la experiencia británica en materia de faros o simplemente decidieron desentenderse de esta a fines ilustrativos, sin reparar en que alguien efectivamente ahondaría en el tema para refutarlos?

  44. Stephani Orellana Jimenez
    Registro: 878283
    1.- Para Samuelson los bienes públicos son disfrutados por muchos y representan un desafío debido a que pueden ser consumidos sin ser pagados (free rider), generándose fallas de mercado. Por lo que sugiere que la provisión debe ser llevada a cabo por el estado ante la dificultad de que los privados puedan explotarlos debidamente, usando como ejemplo el faro ya que hay una imposibilidad de excluir al que no paga por el servicio una vez que la luz haya sido emitida, además nota que si se cobrara un peaje desincentivaría la navegación de los barcos, generando pérdidas económicas y sociales. Para Coase el faro no es el ejemplo adecuado de bien público que debería ser provisto por el estado y no por privados ya que en el caso ingles resulto ser exitosamente provisto por el sector privado. Trinity House proveía los faros, los privados evitaban el incumplimiento del control de la organización junto con la cooperación de los armadores y pasando por alto algunos free riders. Llegando a la conclusión de que la existencia de estos últimos no entorpecía la provisión de este servicio.
    2.- Coase muestra cómo un bien público puede ser bien provisto por los privados. Por otro lado, Samuelson resalta que la no revelación de las preferencias de los individuos es la razón por la cual es difícil proveer un bien público. La experiencia mostro que los privados pudieron gestionar y organizar la provisión de faros. Mostrando que mientras existan reglas y posibilidad de lucro se generan los mecanismos necesarios que hacen posible el funcionamiento del sistema.
    3.- Coase – Si los bienes fueran provistos por los privados. ¿Habría que incluir en la función de costos a los free riders?
    Samuelson – ¿Cómo es que la falta de revelación de preferencias de los individuos lleva a la ineficacia de la provisión de bienes públicos de manos de privados?
    Coase – ¿Qué otros bienes públicos podrían ser bien provistos por los privados?

  45. 1- Empezando por el texto de Samuelson, se diferencia de los otros economistas, con que ellos intentaban explicar todo con la teoría de los impuestos, pero nunca se basan en la teoría de la expansión pública. Considera que para los bienes se busca “el mejor estado del mundo”. Trata sobre los bienes colectivos que son los que al fin y al cabo se obtiene una mayor utilidad de ellos y deberían ser propulsados por el Estado.
    Sobre el texto de Coase, el faro simboliza a la participación del gobierno en la economía. Menciona a varios autores que usaron este concepto, como Mill, que habla del faro como necesario para la seguridad de la navegación. También el faro simboliza un bien necesario para toda la sociedad que no discrimina si pagan o no la cuenta. En esto entran los faros de Inglaterra, cuando parecía el ejemplo perfecto el faro, de un bien proporcionado por el Estado, resulta que en Inglaterra eran por varios siglos proporcionados por una empresa privada. Demostrando así, que se puede convivir con que un bien tan necesario sea proporcionado por una empresa privada.

    2- Bajo el primer concepto en el texto de Coase, donde veo a la economía como el sinónimo de navegación, noto que los faros serían el gobierno. Donde se puede ver una amplia libertad de comercio, expresada por el océano, y una intervención necesaria para evitar catástrofes. Pero no me resulta un ejemplo tan exacto, ya que si considero cada barco como un empresa, noto muy natural el acto de la navegación, mientras que la economía, con los controles bajo la moneda, no lo veo nada similar a lo natural de la navegación. Cuando trata sobre los faros de Inglaterra, noto que quiere explicar que se podría perfectamente tener un buen desarrollo económico con cada vez menos participación del gobierno, como es el caso de solo verificar los derechos de propiedad.
    Sobre el texto de Samuelson, me sorprendió como logra bajo ecuaciones matemáticas explicar una nueva economía de bienestar.

    3- 1) Teniendo en cuenta las ecuaciones matemáticas que usa Samuelson para explicar. ¿Usted diría que la economía esta más relacionada a la sociología o a la matemática?
    2) ¿Usted cree que surgirán nuevos bienes necesarios de los que el Estado se tenga que hacer cargo?
    3) En el caso de una cuarentena obligatoria, ¿Servicios esenciales como el agua o la luz deberían ser como un faro proporcionado por el Estado, ya que son bienes necesarios y no deberían tener en cuenta quien paga o quien no?

  46. Resumen de los textos.

    Samuelson en su ensayo «The Pure Theory of Public Expenditure» señala que hay dos tipos de bienes, por un lado estaban los bienes privados y por el otro los bienes públicos. Indica que estos últimos, al existir «free riders», tienen un inconveniente en su producción y encuentra la solución en el Estado, es este quien debe proveerlos. Para eso puede existir un impuesto que sea tan pequeño que no sea relevante para los individuos y que sirva para financiar los bienes publicos.
    Coase en su texto «The lighthouse in economics» se enfoca en un bien en particular: los faros. Señala que hay muchos autores que lo dan de ejemplo para señalar que es un bien publico y que no puede ser provisto de forma privada. Pero al hacer un recorrido histórico de los últimos 500 años en Inglaterra y Gales descubre que una gran mayoría de los faros han sido construidos por particulares y que se pudo llegar a la financiación mediante acuerdos voluntarios sin necesidad de preocuparse por los «free riders» y de una participación coactiva del Estado.

    Novedoso de los textos:

    Lo mas novedoso de los textos lo destaco en lo que señala Coase al final de su ensayo. Indica que muchos autores dan ejemplos para acoplar su teoría a la realidad pero que muchas veces lo hacen sin tener una noción de la misma. El ejemplo de los faros es un ejemplo perfecto, durante mucho tiempo han sido promovidos de forma privada y luego el estado fue quien los compro y los regulo. Por ende si en el día de hoy analizamos los faros de Inglaterra veremos que el Estado es el único quien ejerce un rol en su mantenimiento, pero eso no nos dice nada, no podemos llegar a conclusiones únicamente viendo esa «imagen», debemos ver la «película» entera y luego ahí es cuando uno puede llegar a una conclusión correcta.

    Preguntas a los autores.

    1. (Samuelson) Siguiendo el ejemplo de los faros… ¿Que opina acerca del hecho de que algunas personas paguen impuestos para mantener un faro sin ni siquiera utilizarlo? ¿Es realmente justo que una persona con bajos recursos deba pagar ese mantenimiento?

    2. (Coase) ¿Que opina específicamente sobre la posición de Samuelson en donde señala que si fuera posible que los privados provengan los faros el estado ni siquiera debería dejarlos?

    3. (Samuelson) Luego de leer la critica que le hace Coase sobre los faros, ¿Estaría dispuesto a modificar la teoría acerca de los bienes públicos o mantiene su postura?

  47. Resumen
    Samuelson comienza su texto introduciendo los supuestos que considera para abordar el tema de la provisión de bienes públicos. Una vez planteado esto, informa las condiciones de optimalidad, y luego indica que no es tan simple resolver el problema de la provisión de bienes públicos como lo sería si se pudieran completar las funciones con valores ciertos y conocidos, y resolver utilizando la condición previamente nombrada. Entonces, la manera en la que se soluciona la provisión es mediante el mecanismo de mercado, pero este mecanismo funciona cuando no existen bienes públicos.
    Como el mecanismo de mercado no permite calcular correctamente la cantidad óptima de provisión de los bienes públicos, surgen otras alternativas, como por ejemplo la votación, que, según Samuelson, también son ineficientes.
    Por su parte, Coase, habla sobre la provisión de bienes públicos y sobre el ejemplo del faro utilizado por muchos economistas para justificar la provisión pública de determinados bienes o servicios.
    Menciona distintos economistas que han utilizado el ejemplo: Miil, Sidgwick, Pigou y Samuelson. Con respecto a este último, destaca su aporte según el cual el gobierno proporciona servicios públicos que son indispensables para la vida comunitaria pero que por su naturaleza no pueden dejarse en mano de una empresa privada, y aunque esto último pudiera hacerse, no necesariamente resultaría eficiente.
    Coase introduce el sistema británico de faros, para luego concluir con que las afirmaciones por parte de Mill, Sidgwick y Pigou con respecto al ejemplo del faro son erróneas porque estos autores no estudiaron en detalle los faros y su provisión. Dice que la evidencia demuestra que los faros pueden ser provistos por una empresa privada, por lo que los economistas deberían utilizar otro ejemplo para justificar la provisión pública de bienes y servicios.

    Qué me sorprendió
    Principalmente, destaco del texto de Coase el ejemplo brindado sobre la provisión de faros en Inglaterra. Es muy interesante ver como el sector privado pudo gestionar la provisión con una mínima intervención del estado y como esto sirve para ver que el ejemplo normalmente utilizado por muchos economistas no es correcto. También de este autor, me llamó la atención la idea de que la existencia de free ridders no necesariamente justifica la provisión pública de un bien.
    Con respecto al texto de Samuelson, me parece muy importante su mención a las alternativas de asignación que aparecen cuando el mecanismo de mercado no funciona eficientemente.
    Es interesante ver como los textos tratan el mismo tema que es la provisión de bienes públicos, pero mientras uno lo hace con una mirada más bien matemática y teórica, el otro lo aborda con ejemplos reales.

    Preguntas
    1. (Coase) ¿Cree que el Estado tiene que intervenir en la provisión de determinados bienes y/o servicios, o considera que tiene que dejar la misma siempre en manos de privados?
    2. (Samuelson) ¿Cree que existen bienes públicos que pueden ser administrados por empresas privadas?
    3. (Samuelson) ¿De qué manera cree que se puede hacer que los individuos revelen sus preferencias?

  48. Registro 894554
    Resumen:

    En los textos leídos de Samuelson y Coase se plantean dos perspectivas distintas del problema de los bienes públicos.
    El texto de Samuelson tiene como objetivo mostrar teóricamente el por qué el Estado se debería encargar de los bienes públicos. Para ello categoriza primero dos tipos de bienes: los “private consumption goods” y los “collective consumption goods”. Este último, al ser, según el autor, imposible aplicarle un sistema de precios que lo optimice, generaría que ninguna empresa privada se aventurase a invertir en este tipo de bienes.
    El texto de Coase critica la perspectiva de Samuelson y de otros autores que tenían ideas similares como Pigou y Mill. Los fundamentos para su crítica es el proceso histórico en el cual se dio la construcción de los faros (bien público utilizado como ejemplo de la perspectiva de Samuelson) en Inglaterra y Gales. La construcción de los primeros faros se dieron, a diferencia de la teoría de Samuelson, en su mayoría por manos del sector privado y no del público. Con el tiempo, la empresa privada Trinity House, con deberes públicos, se iría apropiando de la totalidad de faros. En consecuencia, Coase critica que se use este tipo de bien como ejemplo de que el Estado se debería encargar de los bienes públicos cuando en este caso no ocurrió en su totalidad a lo largo de la historia analizada. También critica que se debería hacer estudios más detallados para cada situación.

    Novedoso:

    Lo novedoso de estos textos es el contraste entre la teoría de Samuelson y los hechos relatados por Coase. Por un lado tenemos el planteo teórico de Samuelson, el cual intenta definir el comportamiento de la sociedad en relación con estos bienes. Sin embargo, Coase, con su relato de los hechos, muestra que el comportamiento de la sociedad es completamente opuesto a los planteos de Samuelson.
    Con esto, lo que me parece importante resaltar es lo importante de la investigación empírica de un planteo teórico. Particularmente en economía, donde se tiende a describir matemáticamente el comportamiento de los individuos, es muy importante contrastar estos comportamientos propuestos con los hechos empíricos.

    Preguntas:

    a Coase

    ¿Podría el privado encargarse de la totalidad de los bienes públicos? ¿En qué bien no podría o sería muy difícil y por qué?

    ¿Cuál piensa que es la utilidad de una empresa privada encargada de los bienes públicos como la Trinity House?

    A Samuelson

    ¿Cual método cree que sería el más eficiente para recaudar y administrar los bienes público por parte del Estado?

  49. RESUMEN.
    Samuelson parte de la idea que los economistas no suelen enfocarse en el estudio del gasto público óptimo, sino que se centran en la teoría de impuestos. Además, diferencia dos tipos de bienes, los de consumo privado y los de consumo colectivo. Estos últimos tienen la particularidad de que cuando una persona los consume, no puede evitar que los demás también lo hagan, propiedad conocida como no exclusión. Adicionalmente, sostiene que el costo marginal de que una persona más consuma el bien es cero, por lo cual no seria óptimo que se paguen precios positivos.
    Coase, por su parte, comienza citando tanto a Samuelson como a Pigou, Mill, y Sidgwick, quienes según él tienen el concepto equivocado acerca de la imposibilidad de que el sector privado provea los bienes que poseen la propiedad de ser a priori no excluyentes. A través del estudio histórico de los faros Británicos, muestra que fueron provistos por el sector privado que cobraba por su utilización. Por lo tanto, le asigna al Estado solamente el rol del establecimiento y aplicación de los derechos de propiedad.
    NOVEDOSO.
    El texto de Coase es muy interesante por el hecho de traernos una discusión que no solemos tener. Habitualmente llamamos a los bienes con propiedad de no exclusión y no rivalidad como “públicos puros” y sostenemos que estos deben ser provistos por el Estado en todos los casos. Coase, en cambio, nos trae el ejemplo de los faros Britanicos para mostrar que en realidad el sector privado siempre tendría incentivos para proveer estos tipos de bienes. De esta forma, el Estado solo debería defender la aplicación de los derechos de propiedad.
    PREGUNTAS
    ¿Hay algún bien que encuentre Coase que deba ser provisto por el Estado?
    ¿Le asignaría Coase algún rol al Estado para evitar mercados de competencia imperfecta?
    ¿Cuál sería la opinión de Samuelson sobre la provisión de la educación, que podríamos encasillar como no rival por tramos?

  50. Resumen.

    Samuelson y Coase realizan un análisis sobre la teorización de los bienes públicos en la teoría económica y el rol del gobierno en su provisión.
    En primer lugar, Samuelson distingue a los bienes públicos de los privados a partir del hecho de que los primeros son no rivales, ya que el consumo de un individuo no limita el consumo simultáneo de otros, y no excluyentes, dado que no puede evitarse el consumo de estos bienes por parte de agentes que así lo desean. El autor introduce un modelo en el cual un agente representativo elige su canasta óptima de bienes de consumo privado y de consumo colectivo, y concluye que en presencia del último tipo de bienes, no existe ningún mecanismo de precios descentralizado que permita llegar a una asignción óptima del consumo colectivo. Samuelson fundamenta que esto sucede ya que los agentes tienen incentivos a brindar señales erróneas y no revelar sus preferencias de consumo de bienes colectivos, de modo de no tener que pagar por su consumo vía impuestos y asumir un comportamiento del tipo free-rider. Bajo estas condiciones, ninguna empresa privada podría prosperar y el Gobierno debería asumir la provisión de los bienes públicos.
    Por otra parte, Coase señala lo difícil que es conceptualmente definir un bien público puro y se propone demostrar que los faros no son un claro ejemplo de este tipo de bienes, por más que algunos economistas como Pigou, Wicksell y Samuelson insistan que sí lo son y que su provisión debe ser resposabilidad del Gobierno. Coase señala la contradicción en el argumento de estos economistas, ya que demuestra con ese mismo ejemplo que sí es posible establecer un sistema de provisión privada de un servicio del que es imposible exluir a quien no pague por él. El autor tomó como fundamento el Sistema de Faros Británico, en el cual una política de impuestos dirigidos a los servicios marítimo y una clara delimitación de los derechos de propiedad permitió el desarrollo de gestiones privadas en la provisión de faros. De esta manera, concluye que el uso del faro como ejemplo de un servicio que exclusivamente debe proveer el Gobierno no es del todo acertado.

    A destacar:

    Me llamó la atención la manera en que Coase concluye señalando lo perjudicial que puede ser utilizar ejemplos no fundados para teorizar, ya que muchos autores tomaron como ejemplo a los faros para sus teorías sobre el rol del Gobierno en la provisión de bienes públicos, cuando en verdad la realidad demuestra lo contrario. De hecho, Coase señala puntualmente que “los economistas que desean demostrar que algún servicio específico debe ser provisto por el gobierno deberían utilizar un ejemplo con fundamentos más sólidos”.
    Asimismo, me resultó novedosa la discusión acerca de cómo se financiaría la provisión de un bien público en el caso de que el Gobierno deba asumir su responsabilidad. Samuelson explica que el funding se obtendría a partir de la recaudación de impuestos generales, y por este motivo los individuos tendrían mayores incentivos a evitar su pago, mientras que Coase propone una solución un tanto distinta. Coase hace hincapié en que el financiamiento debe conseguirse a partir de impuestos específicos afines a la provisión de dichos bienes, y esta visión me resulta más coherente con lo observado en la vida real, por ejemplo pensando en los impuestos a los servicios públicos por alumbrado y barrido de las calles.
    Finalmente y a modo de curiosidad, me pareció muy importante a nivel teórico el aporte de Samuelson de sumar verticalmente la demanda de cada agente para obtener la demanda total del bien público, en vez de sumar horizontalmente, ya que el consumo de cada individuo no compite con el de otro.

    Preguntas a los autores:

    1) A Samuelson, ¿no encuentra una contradicción en su definición de bienes públicos en el sentido de que define sus características más importantes, aunque ellas no sean exclusivas de este tipo de bienes?
    2) A Coase, ¿existe algún tipo de bien cuya provisión pueda financiarse con impuestos generales, que por más que no son del todo convenientes para este fin pueden contribuir a la redistribución del ingreso?
    3) A ambos autores, ¿qué opinión les merecen los proyectos con participación del sector público y del sector privado en los que el Estado busca reducir los costos de las obras públicas mediante el financiamiento privado?

  51. The public theory of public expenditure, Paul Samuelson
    Samuelson marca las diferencias, muy señaladas en los manuales de finanzas públicas, que existen entre los bienes de consumo público y aquellos de consumo privado. Las características distintivas de los primeros son que su consumo es rival -el consumo de un individuo impide, en cierto grado, el consumo por parte de otro- y que cuentan con la propiedad de exclusión, esto es, los bienes pueden ser parcelados. Luego, introduciendo unas condiciones de optimalidad y una función de bienestar social, plantea la imposibilidad de una solución espontanea que arroje un nivel óptimo de consumo de bienes colectivos bajo un sistema descentralizado de precios.

    A destacar:
    Es importante que Samuelson indique los problemas que acarrea la construcción de una función de demanda de bienes públicos. Esta última se obtiene sumando la disposición a pagar de cada individuo, esto es, la utilidad que genera el consumo del bien colectivo en cada individuo. Según el economista keynesiano, su estimación se ve afectada por los incentivos a subdeclarar la verdadera utilidad que reporta el consumo de este bien ya que, siguiendo ese curso de acción, su pago por ese bien vía impuestos mermaría.

    The lighthouse in economics, Coase
    El autor emprende una investigación histórica acerca del funcionamiento del sistema de señalización marítima en Gran Bretaña, compuesto principalmente por faros. La motivación de este estudio es poner a prueba la veracidad de la hipótesis referente a que solo el gobierno puede proveer, de manera satisfactoria y abundante, bienes públicos – en este caso, el ejemplo más difundido en la literatura económica, la iluminación mediante faros. Este ejemplo, empleado por Pigou, Sidgwick y Samuelson, se basa en el argumento de que no es posible para los eventuales constructores de faros asegurarse que los propietarios de barcos paguen por el servicio que reciben en concepto de iluminación. Por lo tanto, el sector privado no tiene incentivos para proveer este bien público, y es el estado quien debe proveerlos. Coase muestra empíricamente que esto dista de ser así, y que ya desde el S.XVII, la construcción y mantenimiento de faros eran, casi en su totalidad, iniciativas de individuos privados. El método que utilizaban los estos emprendedores era solicitarle una licencia a la corona británica –o al parlamento según el periodo histórico- para obtener el derecho de cobrarle peajes a aquellos barcos que se beneficiasen de su alumbrado, lo que hacía redituable el aprovisionamiento de estos bienes públicos.
    En síntesis, conclusión a la que arriba Coase, es que estos bienes públicos, contrariamente a lo que se cree, pueden ser provistos eficientemente por emprendimientos privados.

    A destacar:
    Sinceramente capturó mi atención que un sistema de señalización marítima mediante faros, boyas y balizas pueda ser levantado y administrado por privados. Durante toda mi vida estuve convencido de esto no era factible.

    Preguntas:
    • A Samuelson: Ante las fallas señaladas bajo el sistema descentralizado ¿Qué alternativa propone?
    • A Coase: Desde su punto de vista ¿tiene alguna ventaja la concentración estatal de los faros llevada a cabo mediante la Act of Parliament (1936)?
    • A Coase: ¿Sus conclusiones puede ser extrapoladas hacia otros bienes públicos?

  52. Resumen
    Samuelson hace una clara diferenciación entre ‘bienes ordinarios de consumo privado’ divisibles entre individuos, y los ‘bienes de consumo colectivo’ donde el consumo de un individuo no limita el consumo de los demás individuos. Establece además que aquellos bienes donde se presenten divergencias entre el beneficio privado y el beneficio social deberán ser provistos por el Estado. Samuelson da como ejemplos de estos últimos: la defensa, la justicia, el orden y menciona también el caso de los faros.
    El trabajo de Coase tira abajo todos los postulados sobre el caso del faro como ejemplo predilecto de bien que debe ser brindado necesariamente por el Estado. En un acabado estudio repasa cómo se administraban y financiaban los faros en Reino Unido. Demostrando no solo que es posible que el sector privado se ocupe de la provisión y mantenimiento de los faros, sino que es lo que actualmente ocurrió bajo la administración de la Trinity House y el desarrollo de menores inversores privados.

    Me pareció interesante:
    Como, tal cual remarca Coase al final de su trabajo, tanto Mill, Sidgwick, Pigou y Samuelson (como otros economistas y pensadores de la época) pudieron haber usado tan livianamente el ejemplo del faro como bien público sin haberse interiorizado en las particularidades del caso.
    Me parece bien la conclusión a la cual llega Coase, o por lo menos mi interpretación, de exigir que no se lleguen a conclusiones apresuradas sobre ejemplos de bienes públicos sin primero haber estudiado el caso de cada uno. Hacer eso no solo daría un mayor entendimiento del caso, sino que proveería a los hacedores de política de mejores y más variadas herramientas a la hora de definir el modo de participación de los distintos organismos en cuanto bienes y servicios.

    Preguntas
    Coase: Si bien dejó en claro que hay que estudiar cada caso para determinar qué posición tomar sobre la posición de un bien/servicio, ¿hay algún bien público que considere necesario?
    Coase: Samuelson nombra otros ejemplos ‘obvios’ a los cuales hace referencia al inicio de su trabajo: defensa, justicia y orden nacional, ¿qué opina al respecto?
    Samuelson: ¿Qué opina sobre las críticas de Coase? ¿Cambiaría su postura?

  53. Los textos de Samuelson y Coase abordan el tema de los bienes públicos. En ambos casos se pone cómo ejemplo a los faros. Samuelson menciona que existen inconvenientes para determinar el presupuesto a destinar para este tipo de bienes, al mismo tiempo que se intenta alcanzar el óptimo de pareto. A diferencia de lo que ocurre con los bienes privados en los cuales el precio de mercado determina las cantidades óptimas, los bienes públicos se financian a través de impuestos, lo que disuade a la parte demandante de estos bienes de mostrar sus preferencias reales. Coase por su parte menciona las dificultades que presentan este tipo de bienes para ser provistos por un privado. El inconveniente radica en la dificultad de cobrar por dichos servicios y el rol de los freeriders. Además, se discute que el cargo por el uso de un bien público, cuyo costo marginal es cero, nos alejaría del óptimo social en caso de que los usuarios decidan no utilizar, en este caso, los puertos británicos. Por último, se demuestra que hubo una época en la cual los faros eran parte de un servicio privado, los cuales cobraban impuestos en los puertos, y por lo cual este servicio no debería ser considerado un ejemplo de servicio ineficiente para los privados por la imposibilidad de imponer un cargo a los usuarios.

    Lo llamativo desde mi punto de vista es el análisis de las externalidades positivas. En ambos papers se menciona al óptimo social como un factor determinante por el cual los usuarios de, en este caso, los faros, no deben ser alcanzados por un cargo directo por el uso del servicio. El texto de Coase sobre todo, menciona a los free riders, y se detiene a analizar, por ejemplo, las ventajas que obtienen aquellas embarcaciones de países extranjeros que no pagan impuestos al estado que mantiene aquellos faros de los cuales hacen uso. El otro contrapunto llamativo es el que le hacen a los faros cómo el bien más representativo de los bienes públicos. Desde su punto de vista, en el cual demuestran que en el pasado estos tipos de servicios eran prestados por privados nos deja a la seguridad nacional y justicia cómo los máximos exponentes de bienes públicos.

    1- Según el texto de Coase, cómo los faros presentan externalidades positivas, no debemos hacerles pagar a los usuarios de manera directa para no disuadirlos de su uso (en el caso de que exista un sistema para individualizarlos y poder obligarlos a pagar), y alejarnos de esta manera del óptimo social. ¿Cómo deberíamos considerar entonces a los medicamentos, alimentos y otros bienes que presentan evidentes externalidades positivas como puede ser el tener una población sana y apta para el desarrollo de sus actividades?

    2- En el texto de Coase se menciona que los faros del Reino Unido les cobraban a aquellas embarcaciones que llegaban al puerto por el uso del servicio prestado. Si el faro no estuviera en Inglaterra, y en su lugar estuviese en una zona de tránsito de menor envergadura en términos comerciales, donde las embarcaciones no tienden a amarrarse para comerciar o hacer otro tipo de paradas técnicas, podría ser viable este sistema de propiedad?

    3- Así cómo existe esta disyuntiva respecto de cobrar por aquellos bienes que presentan externalidades positivas, ¿cómo deberíamos manejarnos con aquellos bienes que presentan externalidades negativas? ¿Habría que gravar con mayores impuestos a aquellas empresas que contaminan un río o el océano, perjudicando a quienes se dedican a la pesca?¿Habría que cederles los permisos del río para que ellos puedan cobrarles a los pesqueros por hacer uso del mismo?

  54. RESUMEN:
    Coase busca responder por qué en tantos escritos económicos se utiliza de referencia a los faros como un bien que sólo puede ser proporcionado por el Estado y no por empresas privadas. Su respuesta inmediata es que tanto Mill, que afirma que la administración privada es imposible, como Samuelson que busca establecer las condiciones de optimalidad para proveer bienes de consumo colectivo (sin exclusión), no realizaron estudios exhaustivos sobre la administración de los faros, los mencionan simplemente a modo de ilustración. En concreto, el economista británico muestra que la evidencia histórica contradice a este ejemplo que suelen dar los autores para justificar que no se puede excluir a ciertos barcos de usar la luz del faro y a otro no. En su detallado estudio sobre la evolución del sistema británico del faro muestra que hasta que en 1594 se le entregó a la Trinity House los derechos de balizamiento y flotación, la construcción de faros había sido asumida por los particulares durante el siglo XVII, pero luego también: en 1820, 35 de los 46 faros existentes habían sido construidos por privados. Así utiliza al faro para evidenciar que gran parte de los ejemplos que se utilizan para justificar al gobierno como único prestador de ciertos servicios no tienen sustento empírico.

    NOVEDOSO:
    Me resultó interesante la parte del texto de Coase donde explica mediante el Informe del Comité Selecto de la Cámara de los Comunes en 1834 las razones por las cuales fue tan fuerte el apoyo a la consolidación de los faros en la Trinity House: se creía que así habría cuotas más bajas ¿muy similar a un debate que se está dando actualmente en nuestro país, no?. Por otro lado, fue interesante leer el texto original de Samuelson al que no puedo dejar de relacionar con el de la semana pasada, también de Coase, y el ejemplo del panadero y médico, cuando afirma que la única manera de alcanzar un óptimo de Pareto es con la regulación gubernamental
    PREGUNTAS:
    1) A Coase: Más allá de la evidencia que presenta en su trabajo ¿Considera que hay ciertos bienes públicos, como espacios verdes, que es correcto que financie el gobierno porque sino nadie lo haría?
    2) A Samuelson: ¿Está de acuerdo con la realización de acuerdos entre el sector privado y público para la construcción de lo que usted denomina “bienes públicos puros”?
    3) A Coase: ¿Generan ineficiencias lo ciudadanos que usan excesivamente un bien o servicio aprovechándose de la no exclusión?

  55. Samuelson, se adentra en la distinción de leyes que deberían tener principios básicos normativos para que no adquieran ventajas ciertos grupos, llegando a la ley normativa, que vuelve al ejemplo de las cosechas y ferrocarril, buscando solucionar quien paga a quien, con el derecho de propiedad, pero con el problema de la subjetividad de costos, se adentra en el problema la invasión a la propiedad privada sea tangible o no y hasta donde abarca la explotación de esta. Concluyendo que ningún sistema de precios es eficiente para determinar el consumo optimo colectivo. Por el otro laso Coase contando la historia de los faroles en Inglaterra en donde la empresa Trinity House, un privado, proveía de un servicio que se considera que solo la puede brindar el estado, como así también su financiamiento y la construcción de nuevos faroles cobrando una tasa a los barcos entrantes y salientes, contradiciendo de alguna manera lo dicho por Samuelson.

    Lo novedoso fue la parte que comenta “juristas y economistas de la “escuela de Chicago” han intentado desarrollar teorías de del derecho de la propiedad libre de valores”, teniendo en cuenta la eficiencia social. También el debate de tratar de incluir la ley de agravios en la ley penal o juntarlas es interesante. Y la diferencia también entre el castigo y la defensa de la persona y la propiedad no son lo mismo y deben tratarse de manera diferente. Por el lado del texto de Coase que no sabia de un caso de un bien que por el general de las personas lo consideramos como algo “necesariamente público”, pero muchas veces por el hecho de no plantearse una forma mas eficiente de manejar ese servicio, ya se por venir de años y años que uno esta con el “chip” de que tal cosa debe ser provista por el Estado, así que desde ya muy atrapante el ejemplo nombrado.
    Samuelson:
    -Usted en un fragmento dice que los empleadores deben hacerse cargo de los actos ejercido por sus empleados porque ellos obtienen ganancias de estos últimos, pero ¿No considera que con tantas leyes de protección al trabajador, antidespidos, doble indemnización, el trabajador pierde responsabilidad sobre sus actos y pierde libertad el empresario de contratar gente, y se le hace más costoso contratar personal por ende más arriesgado reduciendo el nivel de empleo?
    – La aclaración o definición que realiza de gasto publico no abarca bienes privado, ¿No encuentra un problema allí?
    -Coase: ¿Considera que hay algún bien o servicio que debe ser administrado o provisto por el Estado, como casos excepcionales?

  56. Sinopsis
    En The Pure Theory of Public Expenditure, el economista estadounidense, Paul Samuelson, realiza un análisis meramente teórico sobre la provisión de bienes públicos y el rol que debe ejercer el Gobierno en esta cuestión. En primer lugar, el autor distingue entre bienes de consumo privado, que su principal característica son los principios de rivalidad y exclusividad, y bienes de consumo colectivo, que tienen en común que el consumo por parte de un individuo no excluye el consumo de otro. Luego, a través de un desarrollo microeconómico y matemático analiza si es posible alcanzar un óptimo de Pareto, teniendo en cuenta tanto el consumo de bienes privados y públicos. Samuelson sostiene que, si no fuese por la existencia de bienes de consumo público, el problema de optimización sería muy fácil de resolver. El problema está en que, dada la existencia de estos últimos, siempre existe un incentivo individual en enviar una señal falsa, pretendiendo tener menos interés en la provisión de este bien o servicio público de la que realmente se tiene, para así de esta manera verse favorecidos. En resumidas cuentas, el autor atribuye el problema de la optimización a los free riders. Por esta razón, según Samuelson, ningún sistema de precios descentralizado puede servir para determinar de manera óptima los niveles de consumo colectivo.
    En The Lighthouse in Economics, Ronald Coase analiza desde una perspectiva histórica y económica el funcionamiento de los faros a lo largo de los siglos, en especial en las Islas británicas. ¿Sin embargo, por que el autor analizo la provisión de faros de forma tan detallada? Antes de la publicación de este articulo existía cierto consenso entre los economistas sobre la provisión los bienes públicos y el rol que debía jugar el Gobierno en esta cuestión. Uno de los ejemplos más citados para mostrar la incapacidad del mercado para proveer ciertos bienes era el de los faros. Según ciertos autores, no hay forma de excluir al que no paga, por lo tanto, un empresario no encontraría incentivos a construirlos, a pesar del gran beneficio social que generaría la provisión hipotética de este bien. En su investigación, Coase descubre que la gran mayoría de los faros en Inglaterra estaban en manos de privados antes de la campaña de nacionalización a principios del siglo XIX. Comenta Coase en un pasaje que, si la construcción de faros hubiera quedado solamente en manos de hombres motivados por el interés público, Eddystone, situado a 9 millas al sur oeste de Rame Head, hubiera permanecido sin faro por largo tiempo, generando un perjuicio social enorme. Contrario lo que muchos economistas pensaban, Coase demuestra, a través de la recopilación de datos históricos, que el servicio del faro puede ser provisto por privados.
    Por último, el economista británico concluye que los analistas no deberían usar a los faros como ejemplo de un servicio que puede ser únicamente provisto por el Gobierno. Sin embargo, aclarando que este articulo no pretende establecer como los servicios de faros deberían funcionar, organizar y su financiamiento, ya que, esto demandaría un mayor nivel de análisis.

    Lo novedoso
    Me resulto realmente interesante el análisis de Coase, debido a que a diferencia de muchos economistas anteriores a él que solo hacían uso de la teoría para analizar la situación de la provisión de servicios de los faros, Coase a través de la búsqueda de evidencia histórica que respalde su postura, trata de derribar la concepción generalizada entre economistas, demostrando que el servicio del faro puede ser provisto por privados, y que, de hecho, en el pasado esta cuestión era moneda corriente. Me pareció también muy acertado de su parte aclarar que en su artículo no pretende establecer como los servicios de faros deberían funcionar, organizar y su financiamiento, ni tampoco un manual de como deberían actuar las autoridades ante la provisión de bienes y servicios comunales en general. Sino que simplemente, su propósito era demostrar que la construcción y operación privada de los faros era factible. Por lo tanto, los economistas deberían buscar otro ejemplo.

    Preguntas
    Suponiendo una situación hipotética donde es necesario la construcción de un faro producto de los numerosos accidentes que se generaron esa zona, donde los agentes recolectores del pago por el servicio brindado se encuentran imposibilitados de hacer su trabajo, ya que, no hay cerca un puerto donde esta transacción sea posible efectuarse y tampoco existe un poderoso grupo de interesados donde sea posible castigar al que no coopera en el pago por este servicio brindado, es decir, el servicio de transporte marítimo no se encuentra concentrado. ¿Inevitablemente el Estado deberá intervenir en la provisión de este servicio o existe otra alternativa?

    Dejando de lado el análisis en particular sobre los faros, ¿Coase cuál es su postura sobre la provisión de bienes públicos por parte del Gobierno en general? ¿En qué situaciones usted cree que el Estado debe participar en la provisión de bienes y servicios públicos?

    Tomas Menzaghi – Nro. de registro 894 025

  57. En ambos textos, los autores plantean su visión sobre la provisión de bienes públicos. En el texto “The pure theory of public expenditure”, Samuelson, plantea una clasificación de dos tipos de bienes: bienes de consumo privado, los cuales pueden dividirse entre distintos individuos, son excluyentes y rivales y bienes de consumo colectivo, estos tienen la característica de ser no excluyentes y no rivales, el hecho de que alguien lo consuma no genera que alguien se quede sin consumirlo. Plantea algunos supuestos y define matemáticamente una solución óptima de bienestar social. Propone que los bienes públicos deben ser otorgados por el Estado. Da el ejemplo de un faro ya que los barcos no pueden ser privados de su luz, pague o no el servicio, concluyendo que no hay incentivos a pagar por el mismo. Por otra parte Coase da como ejemplo el sistema de faros de Gran Bretaña, demostrando como el desarrollo de los mismos fue fomentado mayormente por privados y en menor medida por el sector público. Plantea que la iniciativa privada genera más emprendimientos y precios más bajos. Llega a la conclusión de que no se debería usar el ejemplo de los faros como un servicio que solo puede ser provisto por el Estado.
    Lo interesante son las diferentes posturas sobre un mismo tema que son los bienes públicos y quien debe proveerlos, de como Samuelson con su ejemplo de faros, explica los bienes públicos y como Coase profundizando con el mismo ejemplo refuta ese ejemplo en particular con un hecho histórico en donde un bien público, según Samuelson, fue provisto por el sector privado.
    ¿El Estado puede proveer algún tipo de bien?, De ser asi, cual o de que tipo (Coase) ¿Cambiaría su teoría sobre bienes públicos después de lo demostrado por Coase? (Samuelson) ¿Qué medida se podría implementar para desincentivar el accionar de los free-raiders? (Samuelson)

  58. Resumen del texto:
    Este texto representa una contestación directa para el pensamiento económico mainstream que gira en torno a los bienes no rivales-no excluyentes y su provisión correspondiente por parte del Estado. La teoría de bienes públicos prevaleciente es que, estos bienes, son fallas de mercado y por tal condición, siempre tiene que solucionarlo el Estado que, mediante impuestos podrá reparar estas fallas y darles su debido mantenimiento. La pregunta es ¿solo el Estado puede hacerse cargo de ello? Coase diría que no. La tesis de él se basa en la evolución histórica y su resolución en Gran Bretaña del típico ejemplo de clases sobre bienes sociales: el faro. A través de la historia, Coase nos muestra que los faros nacen por iniciativa privada y por las posibles ganancias que los emprendedores puedan recibir del cobro por la utilización de los “bienes públicos”; el negocio ha ido evolucionando con el tiempo pero principalmente se mantiene que la necesidad que tuvieron un grupo de marineros que voluntariamente aportaron lo que consideraban necesario para erigir el faro y el mantenimiento de este se iba a dar gracias a la contribución que den las personas que lleguen a puerto gracias a él. El free rideo nunca les preocupo mucho y tratar de evitarlo -mediante impuestos generalizados- sí podría llevar a óptimos sociales mas bajos.
    Lo interesante o novedoso:
    Primeramente, lo novedoso fue leer el trabajo de Coase en inglés, no me considero muy bien lector en ese idioma y me resulto un poco mas complejo de lo normal. Segundo, fue un cambio total del “chip sobre bienes públicos” ya que, siempre me enseñaron a que la solución tenia que ser el Estado y -como nada es gratis- la respectiva suba de impuestos; ahora se que esto no siempre tiene que ser así, antes de la creación de los Estados, existen estas fallas y yo no veo que no se hayan provisto sus ciudadanos -gracias a las iniciativas de los mismos ciudadanos- de bienes públicos, escribo esto pensando en la ágora Salónica en Grecia y así se me ocurren infinitos ejemplos más. Aparte son muy pocos los casos donde definitivamente no se pueden excluir a los individuos del beneficio de un bien o, donde el consumo es no rival y gracias a la tecnología e innovación -motivada nuevamente por incentivos de ganancia personal- cada vez son menos los ejemplos aplicables a esta lógica. Coase vuelve a su convicción férrea de que lo único que nos basta es establecer los derechos de propiedad para que podamos llegar a los máximos económicos posibles.
    Preguntas al autor:
    1. Sinceramente el caso de los faros no me permite generalizar la misma regla para todos los bienes públicos ¿si no es mediante un pago en la entrada a un parque, como se podría proveer este?
    2. ¿hasta qué cantidad free riders es permitirle bajo esta lógica?
    3. Entonces ¿la carga impositiva que tenemos debería reestructurarse para solo respaldar sueldos de instituciones públicas? ¿no debe redireccionarse para ningún tipo de provisión de subsidios o “bienes sociales”?

  59. Perdón la demora, lo tenía listo antes de que se cree esta entrada y me olvidé de revisar.
    Resumen:
    En la búsqueda del “mejor” estado social, Samuelson reconoce que un escenario de mercado competitivo aseguraría eficiencia de producción, precios al costo marginal y que los factores de producción reciban su productividad marginal. Añade que a pesar de siempre ser necesaria un marco institucional que lo sostenga y decisiones políticas, estas no decidirían por los individuos que, en su búsqueda de maximización, asignan óptimamente y tienden a la maximización social por la mano invisible. Sin embargo, postula que un sistema descentralizado solo sería óptimo para la categoría de bienes de consumo privado, y no para determinar los niveles óptimos de consumo colectivo, que intrínsicamente, al igual que las actividades gubernamentales, implican externalidades -i.e. falsas señales de los agentes por intereses egoístas-. Finaliza indicando que esta falla no niega que la solución socialmente “óptima” social exista, que podría encontrarse evaluando todas los estados posibles y eligiendo el mejor según la Función de Bienestar Social.
    Coase indaga sobre el postulado de que habría funciones bajo el rol del Gobierno pues el sector privado no las tomaría por, por ejemplo, falta de incentivos económicos. Coase demuestra con el ejemplo de los faroles, que históricamente estos no se vincularon siempre a una función del Gobierno, si no que se desarrollaron bajo el sector privado, y en arreglos entre ambos; y con un rol del primero más enfocado a reforzar los derechos de propiedad de los segundos. Con esto implícita que habría alternativas, entre las que no siempre la vinculada al Gobierno sería la óptima o únicamente realizable.

    Novedoso / Importante:
    Es novedoso como Samuelson, con un desarrollo de maximización que es conocido por los economistas, llega a la conclusión de que existiría una falla en el escenario de mercado descentralizado en el intento de llegar a un óptimo social, pues esto parece ser contradictorio con su postulación de que la mano invisible “existe” o “funciona” y hace que los individuos asignen óptimamente. Parece ser incluso contradictorio que decisiones egoístas de los individuos generen resultados distintos a los de bienestar social. Es importante también destacar que parece implicarse el rol estatal como corrector de esta falla. Y también es importante, en la misma línea, que Coase no niega este rol estatal, si no que simplemente desestima su necesidad absoluta en un solo ejemplo, como dejando abierto la discusión de este rol en otros escenarios.
    Preguntas:
    ¿Por qué si la idea de la mano invisible es válida, esta no guía el interés egoísta de los individuos al óptimo social? Es decir, ¿por qué las externalidades vinculadas a bienes de consumo colectivo sería una “excepción” a la dinámica de la mano invisible?
    ¿Sería posible deducir -según vimos en clases anteriores- que según el desarrollo de Samuelson, esta falla o excepción sea resultado de que la teoría no es “universal” per se? -Como cuando vimos la teoría del valor y concluimos que la del trabajo tenía tantas excepciones que no sería universal, traba que no sufre la de la revolución marginalista-
    ¿Es posible determinar una función de bienestar social? y en caso de serlo, ¿cuáles serían elementos que la definirían?

  60. RESUMEN
    En su texto, Samuelson establece que los bienes públicos son aquellos en los cuales su consumo por parte de un individuo no impide que otros también puedan hacerlo otros. A su vez, considera que estos tipos de bienes deben ser provistos por el Estado, ya que ningún sistema privado podría proveerlo de manera eficiente. Samuelson ejemplifica esto a través del ya conocido ejemplo del faro, mencionando que resultaría costoso para quienes hagan quieran hacer uso de ese bien, a la vez que es ineficiente porque resulta que todos lo necesitan; sumado a que ninguna empresa tendría incentivos a proveerlo ya que al ser un bien público resulta imposible saber a quién cobrarle, por lo tanto muchos sacaran provecho de esto sin necesidad de abonar. Por lo tanto es el propio Estado quien debe encargarse de brindar este tipo de bienes para generar un bienestar social y satisfacer a quienes deseen consumir el bien.
    Por su parte, Coase, en contraposición a esto, considera que los bienes que poseen ese carácter pueden ser provistos por el sector privado. A su vez, investigando respecto a lo ocurrido en Inglaterra con los faros de navegación, y demuestra que el sector privado puede ofrecer este servicio sin inconvenientes.

    IMPORTANTE
    Si bien coincido con la aclaración que hace Coase respecto al ejemplo del faro en Reino Unido, y la posibilidad y eficiencia que tiene el sector privado para poder proveer el bien, me parece importante rescatar la observación de Samuelson en el hecho de considerar ciertos bienes que son de carácter público en materia de bienestar, y que el consumo que hay de estos bienes debe ser proporcionado por el propio Estado, aunque se debe poner especial énfasis en ellos porque el hecho de que estos bienes sean provistos por el Estado no implica necesariamente que lo hagan de manera eficiente, de hecho muchas veces no ocurre.

    PREGUNTAS
    Samuelson: Ante la refutación por parte de Coase, ¿Qué otros ejemplos podría brindar para dar a conocer la necesidad imperiosa del Estado en la provisión de ciertos bienes?
    Samuelson: ¿Cómo explica la ineficiencia muchas veces del Estado cuando interviene en la economía?
    Coase: ¿No considera que hay ciertos servicios que deben ser brindados por el Estado a sabiendas de que proveerlas no generan beneficios para los privado?

  61. The Pure Theory Of Public Expenditure and The Lighthouse in Economics

    (Textos de Paul A. Samuelson y Ronald H. Coase)

    Daniel Perman Numero de registro: 886639

    Resumen
    En el texto de Samuelson, se trata de dos tipos bienes de consumo, bienes de consumo “privado” y “conjunto”, dice el autor que no hay manera descentralizada de establecer las cantidades optimas de los bienes de consumo conjunto ya que las señales de los agentes económicos no serán claro o en otras palabras no revelaran sus preferencias y a eso dice que constituye un problema para la solución descentralizada . Coase dice que grandes autores toman el ejemplo de los faros con bienes públicos ya que no se los puede cobrar y que son de bien público, pero demuestra que la gran cantidad de faros fueron creados por privados, menciona los argumentos en contra de eso y los desmiente haciendo alusión a una posible solución de la mano del mercado.

    Conceptos importantes

    -El primer concepto que entiendo que es de gran importancia es el concepto de bienes de consumo conjunto de Samuelson que es una primera aproximación de los bienes públicos como hoy se los conoce, estos presentan características que la mayoría de los bienes de consumo no tienen (no son excluibles y no son rivales) y por eso se decide que hay incentivo para que el mercado privado los ofrezca.

    -El segundo concepto que me parece central es el concepto de función del estado, ya que en si el concepto no es algo fijo y establecido sino que cada economista tiene un punto de vista diferente, donde según el modelo el rol de estado cambia para mayor o menor intervención.

    Preguntas a los autores (Este caso Paul A. Samuelson y Ronald H. Coase)

    1. ¿El hecho que se pueda proveer ciertos bienes de forma privada pesa más que los beneficios sociales que dan los bienes públicos?

    2. ¿Existen los bienes públicos puros o son públicos hasta cierto punto de uso?

    3. ¿Cómo se sabe que los faros con impuestos tan altos no generarían mayor daño que beneficio general?

  62. Resumen
    Samuelson en su teoria del gasto público habla sobre los bienes privados y colectivos, señalando que el consumo de estos últimos no afecta al consumo del resto de la sociedad. Sostiene que el estado debería encargarse de estos que, entonces, sería los bienes públicos. Samuelson plantea la superioridad de la administración pública sobre la privada con respecto a la provisión de estos bienes debido a la falta de incentivos que suponen estos para los privados. El ejemplo de Samuelson para explicar esto es el de un faro y como no podría ser manejado por privados debido a que al no poder garantizar un pago a todos los barcos que lo utilizan estos no tendrían incentivos para invertir.
    Coase plantea algo muy diferente para refutar la idea de que estos bienes públicos no pueden ser manejados por los privados y rechaza totalmente y hasta subestima el ejemplo de los faros nombrados anteriormente argumentando que los economistas que se apoyaban en este deberían utilizar un respaldo más sólido y nombra como ejemplo a muchos faros de Inglaterra que eran privados, donde los dueños de los barcos acordaban para construir dichos faros.

    Novedoso
    De Samuelson me sorprende el análisis tan exhaustivo y matematico por asi de decirlo que le dedica a un tema para llegar a la conclusión, que yo personalmente no comparto, de que este tipo de bienes deben ser provistos por el estado y como esto, con sus matices, se convirtió en una tan importante Teoria.
    Me llama la atención el está observación o crítica que realiza Coase de alguna manera refiriéndose a aquellos economistas a priori o que determinaban cuestiones de la realidad sin experiencia empírica, es decir, basándose en modelos teoricos.
    Por último no deja de sorprenderme como de un tema en específico se pueden desprender muchas ideas tan interesantes y complejas, las cuales, ambas parecen tener mucho sentido y yo personalmente aunque me encuentre más cercano a una de estas, hay cosas que rescato de la otra y creo que es una forma muy interesante de estudiar las teorías

    Preguntas
    Coase, ¿existen bienes cuya provisión solo pueda estar en manos del estado según ud. o simplemente “el Mercado no es perfecto pero no hay nadie que lo pueda hacer mejor”?
    Pregunta en general: ¿sería poco realista concebir una sociedad sin free riders para obtener un modelo óptimo o simplemente hay que adaptarlo?
    Samuelson, ¿No Cree que bajo su teoría solo se conseguiría gradualmente aumentar el tamaño del estado ya que para muchos sería entendido como un círculo vicioso en el cual el estado cada vez se vería con mayores facultades para disponer de lo privado y consecuentemente esto provocaría un estado ineficiente?

  63. Samuelson y Coase: debate sobre los bienes públicos y el papel del Estado

    Resumen:

    Samuelson considera como bienes públicos aquellos bienes que están disponibles para todos y cuyo uso individual no altera el consumo de ese bien por otros individuos. Para él, es el Estado el que debe gestionar todos los bienes públicos de forma centralizada. ¿Por qué entonces? Utiliza el ejemplo del faro para argumentar su punto de vista. El faro aquí es un bien público que los barcos pueden disfrutar. Si este faro pasa a ser de propiedad privada y, por lo tanto, depende de la gestión privada, habrá, según el autor, una pérdida económica y social para los marinos y para la empresa que lo gestiona, ya que la necesidad de pagar para beneficiarse del faro hará «huir» a algunos de los individuos que lo utilizaron. Por lo tanto, recomienda la gestión pública de los bienes públicos.

    Por su lado, Coase intenta argumentar el punto de vista contrario. Trata de demostrar que los economistas están arraigados en la sabiduría convencional de que el mercado no puede proporcionar o administrar bienes en el interés público, principalmente porque no sería rentable. Señala que el ejemplo del faro es un ejemplo muy específico y que, en su opinión, las conclusiones de Samuelson no pueden generalizarse a todos los bienes públicos de todos los sectores. A juicio de Coase, la posibilidad de creación y gestión de bienes públicos por entidades privadas debe estudiarse caso por caso, es decir, sector por sector, administración por administración. Porque concluye que los argumentos presentados a favor de la gestión estatal de los bienes públicos no están suficientemente fundamentados e implacables.

    Novedoso o interesante:

    Más allá de utilizar el ejemplo del faro como bien público, que me pareció el ejemplo perfecto para comprender la complejidad que rodea la gestión de los bienes públicos, me parecieron muy interesantes las observaciones finales de Coase, en las que criticó el hecho de que muchos economistas siempre han visto sólo la posibilidad de una gestión por parte del Estado. En efecto, su reflexión es simple pero lógica: ¿por qué generalizar el hecho de que el Estado es absolutamente el mejor actor para gestionar la administración de los bienes públicos? De hecho, la gestión por parte de agentes privados debería intentarse de manera descentralizada pero local, lo que tal vez reportaría beneficios.

    Preguntas a los autores:

    A Samuelson: ¿Por qué la descentralización de la gestión de los bienes públicos no es una opción para usted?

    A Coase: ¿Puede dar algunos ejemplos de bienes públicos que podrían ser producidos de manera viable en el mercado? En caso afirmativo, ¿en qué condiciones y legislación económica?

    A Coase: ¿Cómo podemos asegurarnos de que el mercado como gestor y creador de bienes públicos no altere la definición misma de un bien público: es decir, que sea accesible a toda la población, sin segregación económica?

  64. Samuelson-Coase
    Por un lado tenemos la visión de Samuelson quien postula que con una función de producción neoclásica, un set de precios dados e individuos maximizadores de utilidad es posible llegar a un óptimo paretiano (habiendo bienes públicos) y que además cumpla con las normas éticas que la sociedad impone en cuanto a la distribución. Por otra parte, su teoría plantea que en un sistema descentralizado es imposible alcanzar este óptimo, ya que, los costes marginales de lo que él entiende por bienes públicos son cero y por ello el bienestar social es mayor a diferencia del sistema de mercado. Ronald Coase es muy crítico de Samuelson en cuanto a los faros como bien público porque cree que este ha generalizado sobre una base de investigación frívola y sin sustento empírico o estudio profundo. Para Coase no hay (aún) un sistema que merezca ser generalizado en lo que refiere al levantamiento de faros, el cobro de tasas o como determinar quién debe pagar la cuota por el uso de este. Sí cree que la administración gubernamental mediante el cobro de impuestos generalizados lo hace ineficiente porque elimina la negociación entre las partes interesadas en busca de un precio óptimo, en este sentido el sector privado prevalece a la administración pública.
    Lo interesante del texto es que Coase argumentando notablemente reconoce no tener la formula de la verdad y deja la puerta abierta para que investigaciones posteriores consigan un sistema eficiente. Para mí la clave del texto está en que es imposible llegar a un precio óptimo mediante los impuestos generales (en este caso financiado por el tesoro británico). Porque de esta manera queda abolida la negociación (bargaining) entre los propietarios de los barcos y los encargados de construir los faros en busca de maximizar sus ganancias o minimizar sus “pérdidas” y no operar la mano invisible. Por último destacar la ineficiencia del sector público (Trinity house) ante los reiterados reclamos por nuevos faros en zonas estratégicas, es por esto que Coase señala, que aunque el sector privado cobra, por lo menos hace su trabajo.
    Samuelson: ¿Cuál es la justificación moral para imponerle a la sociedad el pago de un impuesto para subsidiar la “gratuidad” de circulación a los barqueros?
    Samuelson: ¿Cómo hace para saber que la sociedad valora más los barcos que ingresan por la gratuidad de su modelo que el dinero que deben abonar?
    Coase: ¿No sería eficiente establecer derechos de propiedad sobre las costas y que cada propietario decida como gestionar su parcela?

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