Más sobre la Escuela Austriaca, nuevas ideas y contribuciones recientes de esta escuela de pensamiento

Y más sobre la Escuela Austriaca en este artículo en la Annual Review of Economics  Volume 15, 2023  Boettke, pp 329-347, en un artículo titulado “New Thinking in Austrian Economics”, por Peter J. Boettke y Christopher J. Coyne, Department of Economics, George Mason University : https://www.annualreviews.org/doi/full/10.1146/annurev-economics-082322-021346

“Esta revisión analiza las características únicas de la economía austriaca y algunas de las contribuciones recientes de esta escuela de pensamiento. Organizamos estas contribuciones en diferentes “grupos” de investigación con la esperanza de que sean una guía útil para los lectores y al mismo tiempo demuestren la relevancia actual de la escuela austriaca de economía contemporánea para el avance del discurso científico. Los ámbitos de investigación discutidos incluyen economía política sólida, macroeconomía, economía monetaria, emprendimiento y proceso de mercado, economía del desarrollo, economía del comportamiento, gobernanza, economía social, desafíos de acción colectiva relacionados con la recuperación de desastres naturales y enfermedades infecciosas, y guerra y defensa.”

La Escuela Austriaca de Economía en un homenaje a Jesús Huerta de Soto: Dinero y el proceso de mercado

Algo más sobre la Escuela Austriaca pero ahora bajo la forma de un homenaje al profesor Jesús Huerta de Soto. Es un libro de Palgrave Macmillan titulado “The Emergence of a Tradition: Essays in Honor of Jesús Huerta de Soto, Volume I: Money and the Market Process”: https://link.springer.com/book/10.1007/978-3-031-17414-8?page=2#toc

Contenido:

Dynamic Efficiency, Economic Development, and the Ethics of Property; Shawn Ritenour

Puviani on Smith on Taxes; Carlos Rodríguez Braun

Milton Friedman’s Views on Method and Money Reconsidered in Light of the Housing Bubble; Joseph T. Salerno

Hayek’s Overinvestment Theory and the Stability of the Euro Area; Gunther Schnabl

The Two Gresham’s Laws: Parallel Currencies in a Small Country; Pedro Schwartz

Dynamic Efficiency in the Process of Desocialization; Josef Šíma

The Greatest Economist Who Ever Lived; Mark Skousen

The Entrepreneur and Entrepreneurship: A Practical Framework for Firm Analysis; Juan Torras

Well Rooted Lessons, Odd Offshoots, and the Realization that the Fruit Has Not Fallen Far from the Tree] Leonidas Zelmanovitz

La Escuela Austriaca de Economía en el siglo XXI: su evolución e influencia en la disciplina

Ahora un libro sobre la evolución de la Escuela Austriaca de Economía en el siglo XXI, discutiendo las ideas principales de esta escuela y su influencia en la disciplina. El libro se titula “The Austrian School of Economics in the 21st Century: Evolution and Impact”, editado por Annette Godart-van der Kroon y Joseph Salerno del Mises Institute: https://link.springer.com/book/10.1007/978-3-031-08502-4

Contenido:
A Short Introduction to the Theories of the Austrian School

Emergence of Fundamental Liberalism in the Economics of the Austrian School After WWI: In the Case of Ludwig Von Mises; Kiichiro Yagi

Capital and Time—Sources of Innovation in Economic Development. An Austrian Economic Perspective; Robert W. Ciborowski

History and the Present Situation

The Present Situation in the USA, Austrian Economics in the Twenty-First Century; Peter J. Boettke

The Austrian School in the USA: Institutions and Entrepreneurship; Peter J. Jacobsen, Christopher J. Coyne

The Present State of Austrian School of Economics in Europe; Krzysztof Turowski, Mateusz Machaj

The Present Situation in Asia] Hiroyuki Okon, Karras J. Lambert

The Political Realities of the Austrian School: Experiences from Parliament, Central Banks and Global Institutions; Steve Baker, Max Rangeley

Monetary Policy After the Coronavirus Crisis; Arkadiusz Sieroń

The Economic Effects of Pandemics; Jesús Huerta de Soto

The Austrian Perspective of Political Integration: An Overview; Roland Vaubel

Hayekian Federalism and European Integration; Federico Ottavio Reho

A Passage to Asia: What the Future of International Trade Partnerships Can Learn from the Past; Carmen-Elena Dorobat, Matthew McCaffrey

Does Chinese Economic Development Fit the Austrian Perspective?, Erich Weede

Will the Antagonism Between the Mainstream Theories and the Theories of the Austrian School of Economics Continue to Exist in the Future or Will More Ideas of the Austrian School Be Incorporated in Mainstream Economics? Philipp Bagus, Eduardo Blasco

La evolución de la teoría económica: ¿Todavía sería incapaz de explicar el proceso de la mano invisible?

Siempre vale la pena leer a quienes ya han recibido el premio Nobel en economía. En este caso se trata de Vernon Smith quien escribe sobre los clásicos y la evolución de la teoría económica en este artículo: Inoua, S. M., & Smith, V. L. (2019). “Classical economics: Lost and found”. The Independent Review, 25(1), 79-90. https://www.independent.org/publications/tir/article.asp?id=1493

Como anécdota tal vez, el artículo cita a un economista argentino, Rolf Mantel. Comienza así:

“A mediados del siglo XX, la teoría matemática neoclásica del valor culminó con el modelo de Arrow y Debreu (1954), que caracteriza el estado estático de equilibrio general de una economía. Sin embargo, esta descripción es insatisfactoria a menos que los mercados converjan hacia tal equilibrio. Que el modelo Arrow-Debreu no pudo lograr esto es una implicación del importante resultado de Sonnenschein, Mantel y Debreu, también conocido como el Teorema SMD (1972, 1973a, 1973b; 1974; 1974).2 El meollo del problema es que el principio de maximización de la utilidad individual no tiene implicaciones interesantes para la demanda agregada del mercado, ni siquiera la ley de la demanda; de hecho, la demanda es esencialmente arbitraria en esta teoría. Pero este problema de agregación es a menudo, aunque no intencionalmente, eludido mediante el artificio del Agente Representativo (Arrow, 1986; Kirman, 1992). Sin embargo, el problema es endémico, lo que llevó a Frank Hahn (1982) a sugerir que “tendremos que concluir que todavía carecemos de una teoría descriptiva satisfactoria de la mano invisible” (746). Yendo más lejos, F. M. Fisher (2013) concluye que “no tenemos una teoría del valor adecuada y hay una laguna importante en el centro de la teoría microeconómica. Sin embargo, los economistas generalmente se comportan como si este problema no existiera”.”

Cuando un modelo (competencia perfecta), frustra un interesante camino de investigación

Richard Langlois es un reconocido profesor y economista contemporáneo de la Escuela Austriaca quien ha escrito mucho sobre temas de empresarialidad, la empresa, el papel del emprendedor. Lo hace en este artículo en relación al reconocido Frank Knight. Se titula: “Frank Knight and the Problem of the Twentieth Century”, por Richard N. Langlois, Department of Economics The University of Connecticut: https://econpapers.repec.org/scripts/redir.pf?u=https%3A%2F%2Fmedia.economics.uconn.edu%2Fworking%2F2023-06.pdf;h=repec:uct:uconnp:2023-06

“Se ha escrito mucho, especialmente en economía y gestión, sobre la explicación de Frank Knight sobre la incertidumbre y el espíritu empresarial. Este artículo intenta poner esa teoría en el contexto más amplio de las corrientes intelectuales y, en gran medida, de la historia económica en la que se encontraba Knight. En respuesta al rápido crecimiento económico y al surgimiento de las grandes empresas industriales en Estados Unidos a finales del siglo XIX y principios del XX, muchos llegaron a creer que sería necesario modificar el liberalismo clásico del siglo XIX, si no desecharlo por completo. Frank Knight estaba entre ellos. Era, en algunas dimensiones, un progresista e institucionalista. Sin embargo, lo que lo distinguió de progresistas como John Dewey fue su teoría del conocimiento económico. Mientras que Dewey y otros insistieron en la panacea de la ciencia como solución a la “cuestión social”, Knight entendió que en un mundo de incertidumbre, la facultad cognitiva del juicio era esencial e inevitable, proporcionando así un nuevo sustento intelectual para muchas de las instituciones. del liberalismo del siglo XIX. Sin embargo, Knight no siguió las implicaciones de su teoría del conocimiento hasta sus conclusiones. Esto se debe a que –tal vez entre otras razones– comenzó con un modelo bien desarrollado de competencia perfecta que, a diferencia de contemporáneos como Joseph Schumpeter y F. A. Hayek, nunca estuvo dispuesto a abandonar como ideal normativo. Quizás resulte sorprendente que Frank Knight fuera progresista e institucionalista porque creía en el modelo neoclásico de economía.”

El (VAR) de la economía no acierta en los efectos de la política monetaria…. Y el problema es que haya «políticas»

Hace tiempo que la econometría se presentó como la parte más “científica”, precisa o exacta, de las ciencias económicas. En particular, desde hace unas décadas ya, predomina el uso de los que se denominan modelos vectoriales autoregresivos (VAR). Bueno, parece que no están funcionando para evaluar los efectos de las políticas monetarias. Claro el problema no es la evaluación, el problema es que haya una “política”, que busca manipular la moneda.

Comenta el tema John Cochrane en su interesante blog, en un artículo que titula “Interest rates and inflation part 2: Losing faith in VARs”, parte de una serie: https://johnhcochrane.blogspot.com/2023/08/interest-rates-and-inflation-part-2.html

Así comienza:

“Cuando la Fed sube las tasas de interés, ¿cómo responde la inflación? ¿Hay «retrasos largos y variables» en la inflación y el producto?

Hay una historia estándar: la Fed sube las tasas de interés; la inflación es rígida, por lo que aumentan las tasas de interés reales (tasa de interés – inflación); mayores tasas de interés reales menor producción y empleo; la economía más débil empuja la inflación hacia abajo. Cada uno de estos es un efecto retardado. Pero a pesar de 40 años de esfuerzo, la teoría se esfuerza por corroborar esa historia (próxima publicación), se ha tenido que ver en los datos (última publicación) y el trabajo empírico es efímero: esta publicación.

El vector de autorregresión y la proyección local relacionada son hoy las herramientas empíricas estándar para abordar cómo la política monetaria afecta la economía, y lo han sido desde el gran trabajo de Chris Sims en la década de 1970. (Vea la reseña de Larry Christiano).

Estoy perdiendo la fe en el método y los resultados. Necesitamos encontrar nuevas formas de aprender sobre los efectos de la política monetaria. Esta publicación amplía algunos pensamientos sobre este tema en «Expectativas y la neutralidad de las tasas de interés», varios de mis artículos de la década de 1990* y excelentes revisiones recientes de Valerie Ramey y Emi Nakamura y Jón Steinsson, quienes resumen elocuentemente la identificación y el cálculo difíciles problemas del trabajo empírico contemporáneo.”

Dos temas para terminar el año, bien diferentes: economía de la conducta o estructuralismo

En la última semana de lectura con los alumnos de la materia Historia del Pensamiento Económico y Social de UCEMA, pueden elegir entre dos temas. Uno de ellos es el desarrollo de la teoría económica en Argentina, la influencia del estructuralismo y su impacto en las políticas económicas.

Opcionalmente pueden ver temas que son más bien parte del futuro de la disciplina que de su pasado. Son dos lecturas: una es la conferencia de recepción del premio Nobel por Daniel Kahneman, quien recibiera el premio junto a Vernon Smith, a quien leímos al comienzo de la materia en referencia a Adam Smith. Kahneman es el único psicólogo que ha recibido este premio: Mapas de Racionalidad Limitada: Psicología para una Economía Conductual. El otro texto es de Leda Cosmides y John Tooby y se llama “Better tan Rational: Evolutionary Psychology and the Invisible Hand”.

Éste es el resumen de la conferencia de Kahneman:

“La labor considerada por el Comité del Nobel fue realizada conjuntamente con Amos Tversky (1937-1996) durante una larga e inusual colaboración muy estrecha. Juntos, exploramos la psicología de las elecciones y creencias intuitivas y examinamos su racionalidad limitada. Nuestra investigación pretende obtener un mapa de racionalidad limitada, explorando los sesgos sistemáticos que distinguen las creencias que tiene la gente y las elecciones que realiza respecto a las elecciones y creencias óptimas supuestas en los modelos del agente racional. Mi labor con Tversky incluye tres programas de investigación diferentes, algunos de los cuales fueron desarrollados con otros colaboradores. El primero exploraba la heurística que utiliza la gente y los sesgos a los que tiende cuando realiza diversas tareas relacionadas con el hecho de juzgar algo en un contexto de incertidumbre, incluyendo las evaluaciones y predicciones de las pruebas. El segundo se centraba en la teoría prospectiva (prospect theory), un modelo de elección en un entorno de riesgo y con aversión a las pérdidas en las elecciones libres de riesgo. La tercera línea de investigación se ocupaba de los efectos marco (framing effects) y de sus implicaciones para los modelos del agente racional. El presente ensayo revisa estas tres líneas de investigación a la luz de los avances recientes en la psicología de la elección y el juicio intuitivos.”

En cuanto a Cosmides & Tooby, comentan:

“La aplicación más sencilla de la psicología evolutiva a la economía implica la probabilidad de que las dos comunidades en colaboración podrían ser capaces de crear una ciencia de las preferencias (por ejemplo, en la sesión sobre «Preferencias» en la reunión de la Asociación de ciencias sociales de 1994, los papers de Gary Becker y Casey Mulligan, Robert Frank, y Paul Romer). Una arquitectura  psicológica que simplemente adquirió un conjunto de preferencias arbitrarias, siempre que fueran presente en el entorno social, no podría haber sido plausiblemente producidas por el proceso evolutivo (Tooby y Cosmides, 1992a).

En cambio, la psicología evolutiva debe ser capaz de proporcionar una lista Preferencias universales de humanos y de los procedimientos por los cuales son las preferencias se han adquirido o reordenado. Modelos de tales mecanismos deben ser capaces de abordar problemas de larga data en la economía ampliando el alcance de las preferencias más allá la noción habitual de bienes y servicios (por ejemplo, preferencias de participación en coaliciones. [Tooby and Cosmides, 1988, para riesgos como una función del sexo y la edad, e incluso para ciertas «Reglas del juego» [Cosmides y Tooby, 19921).

“En suma, la teoría económica puede cada vez más fundamentarse en los modelos teóricos y empíricos derivados de la toma de decisiones humanas por la maquinaria que actualmente se está construyendo dentro de la psicología evolutiva.”

La teoría del valor-trabajo de Marx, una interpretación de Trotsky y la crítica de Böhm-Bawerk

Con los alumnos de Historia del Pensamiento Económico y Social de UCEMA, vemos a Marx sobre la teoría del valor trabajo en el Cap I de El Capital, o a Trotsky sobre Marx, y luego Eugen von Böhm-Bawerk en una discusión central con Marx sobre la Teoría del Valor. BB lanza sus críticas a las bases teóricas de la teoría del valor-trabajo en varios escritos. Pero no deja de analizar porqué esas teorías erróneas terminaron por tener tanta aceptación. Aquí la esencia de la controversia según Trotsky:

«Es completamente imposible buscar las causas de los fenómenos de la
sociedad capitalista en la conciencia subjetiva –en las intenciones o planes- de
sus miembros. Los fenómenos objetivos del capitalismo fueron formulados
antes de que la ciencia comenzara a pensar seriamente sobre ellos. Hasta hoy
día la mayoría preponderante de los hombres nada saben acerca de las leyes
que rigen la economía capitalista. Toda la fuerza del método de Marx reside en
su acercamiento a los fenómenos económicos, no desde el punto de vista
subjetivo de ciertas personas, sino desde el punto de vista objetivo del
desarrollo de la sociedad en su conjunto, del mismo modo que un hombre de
ciencia que estudia la naturaleza se acerca a una colmena o a un hormiguero.»

Como sabemos, Carl Menger presentó una teoría subjetiva del valor que destruye las bases de la teoría de la plusvalía. Sin embargo, Marx tuvo mucho éxito.  Así lo explica Böhm Bawerk:

“La buena suerte de Karl Marx como autor

Como autor, Marx fue un hombre de envidiable ventura. Su obra no se puede clasificar entre los libros fáciles de leer o de comprender. La mayoría de los libros de este tipo –aun aquellos con una dialéctica más asequible y una ilación matemática más liviana— habrían encontrado completamente obstaculizado el camino hacia la popularidad. Pero, contrariamente, Marx se ha transformado en el apóstol de un amplio círculo de lectores, incluyendo a aquellos que, por norma, no leen libros difíciles. Más aún, la fuerza y la claridad de su razonamiento no eran tales como para convencer a nadie. Al revés, hombres calificados como los pensadores más serios y valiosos de nuestra ciencia, por ejemplo Karl Knies, han afirmado, desde un comienzo, mediante argumentos imposibles de pasar por alto, que la enseñanza de Marx estaba repleta, de principio a fin, de toda clase de contradicciones, tanto de lógica como de hechos. Podría fácilmente haber sucedido que la obra de Marx no hubiera encontrado partidarios ni entre el público común —que no podía entender su difícil dialéctica— ni entre los especialistas, que sí la comprendían, pero captaban demasiado bien sus limitaciones. Sin embargo, en la práctica, ha sucedido lo contrario.

Tampoco ha sido perjudicial para su influencia el hecho de que la obra de Marx haya permanecido como una estructura incompleta durante su vida. Generalmente, y con razón, desconfiamos de los primeros volúmenes, no proyectados a nuevos temas. Los principios universales pueden describirse seductoramente en las «Secciones Generales» de un libro, pero sólo se pueden corroborar si realmente poseen la fuerza de convicción que les atribuye su creador cuando, en la elaboración del sistema, se confrontan con todos los hechos minuciosamente. En la historia de la ciencia, muchas veces se ha dado el caso de que un primer volumen, promisorio y respetable, no ha sido continuado en un segundo volumen simplemente porque, bajo el propio análisis investigador del autor, los nuevos principios no soportan la prueba de las situaciones concretas. Pero la obra de Karl Marx no ha sufrido estos contratiempos. La gran masa de sus seguidores, basándose en la fuerza de su primer libro, tenía una fe ciega en sus obras aún no escritas.

Circunstancias que contribuyeron al éxito de Marx

Esta confianza, por una parte, fue sometida a una severa e inusual comprobación. Marx había expresado, en su primer libro, que todo el valor de las mercancías se basaba en el trabajo involucrado en ellas y que en virtud de esta «ley del valor» deberían intercambiarse en proporción a la cantidad de trabajo en ellas invertido; que, además, la rentabilidad o plusvalía ganada por el capitalista era el fruto de la explotación del trabajador; que, sin embargo, el monto de la plusvalía no estaba en proporción al monto total del capital invertido por el capitalista, sino sólo al monto de la parte «variable» —esto es, a aquella parte del capital pagado en sueldos y salarios—, mientras que el «capital constante», el capital empleado en la adquisición de los medios de producción, no aumentaba la plusvalía. En la vida diaria, sin embargo, la rentabilidad del capital está en proporción al capital total invertido; y, principalmente por esto, las mercancías no se intercambian de hecho en proporción a la cantidad de trabajo invertido en ellas. En este punto, por lo tanto, había una contradicción entre teoría y práctica que escasamente admitía una explicación satisfactoria. Pero esta contradicción manifiesta tampoco escapó al análisis de Marx. Con respecto a ella, el autor dice: «Esta ley (esta ley, a saber, establece que la plusvalía está en proporción sólo con la parte variable del capital) contradice claramente toda la experiencia prima facie». Pero al mismo tiempo declara que la contradicción es sólo aparente y su solución requiere juntar muchos cabos sueltos, postergándose para los siguientes volúmenes de su obra. La crítica especializada pensó que podía anticiparse con relativa certeza que Marx nunca cumpliría su compromiso, ya que, como era difícil probarla, la contradicción era insoluble.

Sus argumentos, sin embargo, no produjeron ninguna impresión en el conjunto de sus seguidores. Su simple promesa excedía todas las refutaciones lógicas. La larga demora de Marx para cumplir con su promesa de resolver la paradoja La inquietud fue mayor aún cuando en el segundo volumen de la obra de Marx, que se publicó después de la muerte del maestro, no aparece ningún intento por lograr la anunciada solución (que, de acuerdo al plan completo de toda la obra, se reservaba para el tercer volumen), y tampoco existía el menor indicio sobre el rumbo que Marx tomaría en la búsqueda de una respuesta. Pero el prólogo del editor, Friedrich Engels, no sólo reafirmaba que la solución estaba en el manuscrito dejado por Marx, sino que también incluía un abierto desafío, dirigido principalmente a los seguidores de Rodbertus, para que, en la etapa previa a la aparición del tercer volumen, intentaran con sus propios recursos solucionar el siguiente problema: «cómo puede y debe ser creada una tasa promedio equitativa de rentabilidad sin contraponerse a la ley de valor, sino en virtud de ella».

Respuesta insólita a la propuesta de Engels de presolucionar la paradoja de Marx

Considero que uno de los tributos más impactantes que pudo recibir Marx como pensador fue que el desafío no lo recogió únicamente el grupo al que estaba dirigido, sino que muchísimas otras personas provenientes de diferentes círculos. No sólo los seguidores de Rodbertus, sino que hombres de la misma línea de Marx, e incluso economistas no adheridos a ninguno de estos líderes de la escuela socialista, aun los que Marx llamó probablemente «economistas comunes y corrientes», se enfrentaron en el intento de penetrar la posible trama teórica de Marx, cubierta aún por un velo de misterio. Entre 1885 (año en que apareció el segundo volumen de «El Capital» de Marx) y 1894 (publicación del tercer volumen) se desarrolló un concurso ordinario de premios en ensayo sobre «la tasa promedio de rentabilidad y su relación con la ley de valor».

De acuerdo con el punto de vista de Engels —ya fallecido al igual que Marx— planteado en su crítica a estos concursos ensayísticos, nadie logró resolver el problema ni obtener el premio.

La «solución» de Marx publicada finalmente en 1894, con 27 años de retraso

Finalmente, después de una larga demora en la conclusión del sistema de Marx, el tema ha llegado a una etapa en la cual es posible establecer una decisión definitiva. De la simple promesa de una solución, cada uno podía pensar como quisiera. Eran incomensurables los argumentos. Incluso las refutaciones acertadas frente a los intentos de solución hechos por sus opositores, aun cuando estos autores afirmaron haberlas concebido y realizado en el espíritu de la teoría de Marx, no fueron aceptadas por los partidarios de Marx, ya que éstos siempre podían apelar a la precaria conformidad del prometido original. Pero, finalmente, éste ha sido publicado y ha proporcionado, después de 30 años de lucha, un campo de discusión sólido, escrupuloso y bien definido, donde ambos bandos pueden adoptar una posición y luchar por sus ideas, en vez de, por un lado, contentarse con la esperanza de futuras revelaciones y, por el otro, pasarse de una interpretación falsa a otra, a la manera de Proteo.”

 

Adam Smith para todos los gustos y sobre todos los temas: Journal of the History of Economic Thought

Y para agregar a la interminable serie de artículos sobre los 300 años del nacimiento de Adam Smith, he aquí un número entero de la revista Journal of the History of Economic Thought dedicado a nuestra gran autor. Éste es el contenido:

Smith at 300: Introduction, By:  Duarte, Pedro; Hurtado, Jimena

URL:      http://d.repec.org/n?u=RePEc:osf:socarx:a4bgp&r=hpe

Smith at 300: Adam Smith on Equity, Society, and Stability, By:   Ramos, Aida

URL:      http://d.repec.org/n?u=RePEc:osf:socarx:jyh9s&r=hpe

Smith at 300: How selfish soever man may be supposed, By:       Horn, Karen

URL:      http://d.repec.org/n?u=RePEc:osf:socarx:gcvtp&r=hpe

Smith at 300: The Natural Recompense of Labor, By:       Andrews, David

URL:      http://d.repec.org/n?u=RePEc:osf:socarx:tmdp3&r=hpe

Smith at 300: Adam Smith and the idea of «police», By:  Cunha, Alexandre Mendes

URL:      http://d.repec.org/n?u=RePEc:osf:socarx:wt2mz&r=hpe

Smith at 300: A Violent Fit of Laziness, By:           Skwire, Sarah

URL:      http://d.repec.org/n?u=RePEc:osf:socarx:v7fbn&r=hpe

Smith at 300: Negative Justice and Political Wisdom, By:               Carrasco, Maria

URL:      http://d.repec.org/n?u=RePEc:osf:socarx:qhpgr&r=hpe

Smith at 300: Reading and Rereading «The Corruption of Moral Sentiments, By: Liu, Glory M.

URL:      http://d.repec.org/n?u=RePEc:osf:socarx:avkmc&r=hpe

SMITH AT 300: MEN OF BLESSED AND BEGUILING INGENUITY, By:             Drylie, Scott

URL:      http://d.repec.org/n?u=RePEc:osf:socarx:75phv&r=hpe

Smith at 300: Adam Smith on rhetoric and the philosophy of science: By:              Dow, Sheila

URL:      http://d.repec.org/n?u=RePEc:osf:socarx:g43ye&r=hpe

Smith at 300: Adam Smith on Edinburgh and Glasgow, By:            Smith, Craig

URL:      http://d.repec.org/n?u=RePEc:osf:socarx:7q54p&r=hpe

Smith at 300: Commercial Society and The Women’s Question, By:          Kuchar, Pavel

URL:      http://d.repec.org/n?u=RePEc:osf:socarx:se64h&r=hpe

Smith at 300: Useless Companies, By:     Rothschild, Emma

URL:      http://d.repec.org/n?u=RePEc:osf:socarx:rhxs5&r=hpe

Smith at 300: Universal Human Nature, the Division of Labour and African Development, By:      Lange, Jérôme

URL:      http://d.repec.org/n?u=RePEc:osf:socarx:pu2hc&r=hpe

SMITH AT 300: SMITH ON EMPATHY AND SYMPATHY, By:               Fontaine, Philippe

URL:      http://d.repec.org/n?u=RePEc:osf:socarx:s3be2&r=hpe

Smith at 300: The dignity of trade, By:    Paganelli, Maria Pia

URL:      http://d.repec.org/n?u=RePEc:osf:socarx:sfzqr&r=hpe

Smith at 300: The Lure of Poetry and Profit, By: Dekker, Erwin

URL:      http://d.repec.org/n?u=RePEc:osf:socarx:mvcdh&r=hpe

SMITH AT 300: ON REGULATION OF THE LABOUR CONTRACT, By:              Aspromourgos, Anthony

URL:      http://d.repec.org/n?u=RePEc:osf:socarx:5dm92&r=hpe

Clásicos del siglo XIX: dos franceses (Jean Baptiste Say y Frederic Bastiat y un inglés (John Stuart Mill)

Los alumnos de UCEMA, Historia del Pensamiento Económico y Social leen a Jean Baptiste Say (1767-1832), un ‘clásico’ francés quien nunca debe haber sospechado la importancia que adquiriría en la política económica del siglo XX. Tambien a otro clásico que comparte su opinión como John Stuart Mill y a Frederic Bastiat.

Seguramente han conocido la famosa “Ley de Say” presentada como “toda oferta crea su propia demanda”. Desde el punto de vista, digamos, del ‘marketing’, la frase parece absurda; nadie tiene garantizado que simplemente por ofrecer algo exista alguien que esté dispuesto a comprarlo. Pero, ¿es eso lo que dijo Say?, o ¿es eso lo que quiso decir?

La lectura es sobre el capítulo de su libro ‘Tratado de Economía Política’ donde precisamente presenta esta idea:

Jean Baptise Say, A treatise on political economy, capítulo XV «Of the demand of market for products»: http://www.econlib.org/library/Say/sayT15.html#Bk.I,Ch.XV

En castellano: http://www.eseade.edu.ar/files/Libertas/33_10_Say.pdf

“Una persona que dedique su esfuerzo a invertir en objetos de valor que tienen determinada utilidad no puede pretender que otros individuos aprecien y paguen por ese valor, a menos que dispongan de los medios para comprarlo. Ahora bien, ¿en qué consisten estos medios? Son los valores de otros productos que también son fruto de la industria, el capital y la tierra. Esto nos lleva a una conclusión que, a simple vista, puede parecer paradójica: es la producción la que genera la demanda de productos.”

“Si un comerciante dijera: «No quiero recibir otros productos a cambio de mi lana; quiero dinero», sería sencillo convencerlo de que sus clientes no podrían pagarle en dinero si antes no lo hubieran conseguido con la venta de algún bien propio. Un agricultor podrá comprar su lana si tiene una buena cosecha. La cantidad de lana que demande dependerá de la abundancia o escasez de sus cultivos. Si la cosecha se pierde, no podrá comprar nada. Tampoco podrá el comerciante comprar lana ni maíz a menos que se las ingenie para adquirir además lana o algún otro artículo con el cual hacer la compra. El comerciante dice que sólo quiere dinero. Yo digo que en realidad no quiere dinero, sino otros bienes. De hecho, ¿para qué quiere el dinero? ¿No es acaso para comprar materias primas o mercaderías para su comercio, o provisiones para su consumo personal? Por lo tanto, lo que quiere son productos, y no dinero. La moneda de plata que se reciba a cambio de la venta de productos propios, y que se entregue en la compra de los de otras personas, cumplirá más tarde la misma función entre otras partes contratantes, y así sucesivamente. De la misma manera que un vehículo público transporta en forma consecutiva un objeto tras otro. Si no puede encontrar un comprador, ¿diría usted que es solamente por falta de un vehículo donde transportarlo? Porque, en última instancia, la moneda no es más que un agente que se emplea en la transferencia de valores. Su utilidad deriva de transferir a sus manos el valor de los bienes que un cliente suyo haya vendido previamente, con el propósito de comprarle a usted. De la misma manera, la próxima compra que usted realice transferirá a un tercero el valor de los productos que usted anteriormente haya vendido a otros. De esta manera, tanto usted como las demás personas compran los objetos que necesitan o desean con el valor de sus propios productos, transformados en dinero solamente en forma temporaria. De lo contrario, ¿cómo es posible que la cantidad de bienes que hoy se venden y se compran en Francia sea cinco o seis veces superior a la del reinado miserable de Carlos VI? ¿No es evidente que deben haberse producido cinco o seis veces más bienes, y que deben haber servido para comprarse unos a otros?”

Y aquí el párrafo que diera lugar a esa interpretación llamada “Ley de Say”. ¿Parece tan ilógico como alguien (¿quién?) lo quiso presentar?:

“Cuando un producto superabundante no tiene salida, el papel que desempeña la escasez de moneda en la obstrucción de sus ventas en tan ínfimo que los vendedores aceptarían de buen grado recibir el valor en especie para su propio consumo al precio del día: no exigirían dinero ni tendrían necesidad de hacerlo, ya que el único uso que le darían seria transformarlo inmediatamente en artículos para su propio consumo.

Esta observación puede extenderse a todos los casos donde exista una oferta de bienes o servicios en el mercado. La mayor demanda estará universalmente en los lugares donde se produzcan más valores, porque en ningún otro lugar se producen los únicos medios de compra, es decir, los valores. La moneda cumple sólo una función temporaria en este doble intercambio. Y cuando por fin se cierra la transacción, siempre se habrá intercambiado un bien por otro.

Vale la pena señalar que desde el instante mismo de su creación el producto abre un mercado para otros por el total de su propio valor. Cuando el productor le da el toque final a su producto, está ansioso por venderlo de inmediato, por miedo a que pierda valor en sus manos. De la misma manera, quiere deshacerse del dinero que recibe a cambio, ya que también el valor del dinero es perecedero. Pero la única manera de deshacerse del dinero es comprando algún otro producto. Por lo tanto, la sola creación de un producto inmediatamente abre una salida para otros.”