Samuelson y Coase en un debate central: la provisión de bienes públicos

Con los alumnos de UCEMA, Historia del Pensamiento Económico y Social, vemos a Samuelson y a Coase en un debate central. Es sobre los faros, pero en verdad sobre los bienes públicos y el papel del Estado.

En cuanto a la provisión de bienes públicos, la respuesta casi inmediata es que deben ser provistos por el Estado, ya que el mercado sería incapaz de hacerlo. El caso típico, presentado por distintos economistas, es el de un faro, en relación con el cual la imposibilidad de excluir a quien no pague, una vez que la luz es emitida, daría como resultado una conducta de free rider, que trataría  de evitar el pago, dado que es imposible evitar que vea la señal de todas formas. El ejemplo aparece en John Stuart Mill, Henry Sidgwick y Alfred C. Pigou, con ese mismo argumento de la “no exclusión”, y reaparece en Paul Samuelson con otro adicional, según el cual no tendría sentido excluir a los que no pagan, ya que no hay congestionamiento en el servicio; es decir, no hay ningún costo extra, si un barco más observa la señal del faro para guiarse. En este caso no solamente sería improbable que el sector privado proveyera los faros, sino que, de poder hacerlo, no sería conveniente, ya que cada barco desincentivado para navegar por dichas aguas debido al pago del peaje por los servicios del faro, representaría una pérdida económica social

Conocida es la respuesta de Coase (1974) a este ejemplo, después de estudiar la historia de los faros en Inglaterra y demostrando que durante varios siglos fueron financiados y administrados por los dueños de barcos y emprendedores privados. Durante varios siglos, en Gran Bretaña, los faros fueron construidos y mantenidos por Trinity House (Inglaterra y Gales), los Comisionados de Faros del Norte (Escocia) y los Comisionados de Faros en Irlanda, cuyo presupuesto provenía del Fondo General de Faros, formado a su vez por los cargos que pagaban los armadores de buques. Esto en cuanto se refiere a los faros que ayudaban a la navegación general, ya que los faros de tipo “local” eran financiados por los puertos, que recuperaban los gastos en que incurrían mediante los cargos que hacían a quienes los utilizaban.

Había pocos faros antes del siglo XVII. Trinity House era una institución que evolucionó desde un gremio de navegantes en la Edad Media, que en 1566 obtuvo el derecho a proveer y regular las ayudas a la navegación, que incluyen, además de los faros, boyas, balizas y otras marcas.

Coase (p. 360) sostiene que “a comienzos del siglo diecisiete, Trinity House estableció faros en Caister y Lowestoft. Pero no fue sino hasta fines de ese siglo que construyó otro. Entretanto la construcción de faros había sido realizada por individuos particulares. De 1610 a 1675 Trinity House no construyó ningún faro nuevo. Por lo menos diez fueron construidos por individuos particulares”. Trinity House se oponía a estas iniciativas privadas, pero los particulares evitaban el incumplimiento del control de tal organización obteniendo una patente de la Corona, que les permitía construir el faro y cobrar el peaje a los barcos que supuestamente se beneficiaban del mismo.

La intervención de la “Corona” y el cobro de un “peaje” parece indicar la participación estatal, por más que el faro fuera construido por algún particular. Es decir: se necesitaría el poder estatal para tener la posibilidad de cobrar peajes, en forma coercitiva, a los barcos que transitaran por tal ruta marítima. Pero no era este el caso. Coase subraya que el particular presentaba una petición de los armadores y operadores de buques sobre la necesidad del faro, el beneficio que obtendrían con él y su voluntad para pagar el peaje, por lo que se trataba de una operación voluntaria y el Estado participaba simplemente porque se había adueñado de la autoridad para erigirlos, ya que el acuerdo entre armadores y operadores y el particular se podría haber realizado de todas formas, sin seguir obligatoriamente ese camino, pues los primeros aceptaban voluntariamente el pago y no actuaban como free riders.

He aquí un tema importante, ya que, según la teoría de los bienes públicos de Mill/Sigdwick/Pigou/Samuelson, todos buscarían su beneficio inmediato, consistente en no tener que pagar dicho peaje, sabiendo que, una vez que el faro estuviera allí, no podrían excluirlos de su uso, y que, actuando todos de esa forma, el cobro del peaje y la provisión privada serían imposibles. Sin embargo, esto no ocurría; evidentemente había otros elementos que llevaban a una conducta diferente, entre los cuales podemos destacar dos: un sentido de cooperación entre los armadores, aunque fueran competidores entre sí, o que no se le diera importancia al hecho de que algunos pasarían por allí y recibirían el servicio gratuitamente.

Buscando algún ejemplo más cercano en el tiempo y el espacio, ya vimos que los residentes de Buenos Aires no tienen que ir más lejos del río junto al que se asienta su ciudad. Allí, en el canal por el que el río Luján desemboca en el Río de la Plata, hay una serie de boyas con la inscripción “UNEN” y una numeración. Esta sigla significa “Unión Nacional de Entidades Náuticas”, que reúne a los distintos clubes náuticos privados. La provisión de esta señalización proviene de aportes voluntarios privados, que realizan estos clubes, y en definitiva de las cuotas sociales que pagan sus socios. No parece que estos actúen como free riders e incluso, si algún barco pasa por allí y no pertenece a ninguno de esos clubes, ello no constituye impedimento para que los demás se organicen, y provean y mantengan este sistema de señales. Y no solo eso: los mismos clubes tienen en sus entradas sobre la costa balizas rojas y verdes, con el obvio fin de ayudar a sus socios en la maniobra de entrada y salida, pero brindando también un servicio gratuito a quienes pasan por allí. Nuevamente, la existencia de estos free riders no frena o limita la provisión de tales servicios.

¿Habría más señales de ese tipo, si pudiera cobrar a esos free riders? Depende de con qué se lo compare: si es con una supuesta condición ideal, parecería que sí, y en tal caso esa comparación daría como resultado una “falla” del mercado, pero Coase y Demsetz (en Cowen, pp. 107-120) denominan a esto “el enfoque Nirvana”: es decir, algo así como comparar las imperfecciones de este mundo con el ideal del Paraíso, dado que lo que corresponde es comparar arreglos institucionales alternativos; en este caso, esta provisión voluntaria privada, con una posible provisión estatal. En el caso de las boyas UNEN mencionadas, su misma existencia es una demostración del “fracaso de la provisión estatal”, ya que los clubes lo han hecho ante la inacción pública al respecto.

Comenta Coase una historia de notable espíritu emprendedor, relacionada con el famoso faro de Eddystone, erigido en un peñasco, a veinte kilómetros de Plymouth. El Almirantazgo británico recibió un pedido para construir un faro y Trinity House consideró que era imposible; pero en 1692 el emprendedor Walter Whitfield hizo un acuerdo con Trinity House, por el que se comprometía a construirlo y a compartir las ganancias. Nunca llegó a construirlo, pero sus derechos fueron transferidos a Henry Winstanley, que negoció un acuerdo mejor: recibiría todas las ganancias durante los primeros cinco años y luego los repartiría en partes iguales con Trinity House, durante otros cincuenta años. Construyó primero una torre y luego la reemplazó por otra, cuya conclusión tuvo lugar en 1699, pero una gran tormenta lo destruyó en 1703, cobrándose la vida de Winstanley y de algunos de sus trabajadores. Dice Coase (p. 364): “Si la construcción de faros hubiera quedado solamente en manos de hombres motivados por el interés público, Eddystone hubiera permanecido sin faro por largo tiempo. Pero la perspectiva de ganancias privadas asomó nuevamente su horrible cara”.

Otros dos emprendedores, Lovett y Rudyerd, decidieron construirlo de nuevo, y el acuerdo se pactó en mejores términos: una concesión por noventa y nueve años, con una renta anual de cien libras y el cien por cien de las ganancias para los constructores. El nuevo faro se completó en 1709 y operó hasta 1755, cuando fue destruido por un incendio. La concesión, que tenía todavía unos cincuenta años por delante, había pasado a otras manos y los nuevos propietarios decidieron construirlo nuevamente, para lo que contrataron al mejor ingeniero de esos tiempos, John Smeaton, que completó una nueva estructura de piedra en 1759, que se mantuvo operando hasta 1882, cuando fue reemplazado por una estructura nueva, elaborada por Trinity House.

Según Coase, un informe del Comité de faros de 1834 reporta la existencia de cuarenta y dos faros en manos de Trinity House, tres concesionados por ella a individuos, siete concesionados por la Corona a individuos particulares, cuatro en manos de propietarios según distintos permisos, un total de cincuenta y seis, de los cuales catorce estaban en manos privadas, amparados por distintos acuerdos de propiedad. Trinity House, recelosa de la competencia, y argumentando que bajo su égida los peajes serían más bajos, terminó consiguiendo el monopolio de los faros y todos quedaron bajo su órbita.

En una respuesta directa a Mill, Sidgwick, Pigou y Samuelson, Coase concluye: “… los economistas no deberían utilizar los faros como un ejemplo de servicio que puede ser provisto solamente por el Estado. Pero en este trabajo no se intenta resolver la cuestión de cómo debería organizarse y financiarse el servicio de faros. Eso deberá esperar estudios más detallados. Entretanto, los economistas que deseen señalar un servicio como mejor provisto por el Estado, deberían utilizar un ejemplo que tenga más fundamento” .UCE

17 pensamientos en “Samuelson y Coase en un debate central: la provisión de bienes públicos

  1. RESUMEN:
    Samuelson, en su texto titulado ‘The pure theory of public expenditure’ afirma que, en su mayoría, los economistas siempre buscaron optimizar el sistema impositivo, sin embargo sólo una minoría se especializó en la búsqueda de una teoría que se focalice en estudiar el gasto óptimo. El luego distingue entre dos tipos de bienes, por un lado, expone los bienes de consumo privado -individuales y divisibles- y por otro lado, muestra lo que él llama bienes de consumo colectivo o público -no excluyentes, el consumo de uno no afecta el consumo de otros-. Él desarrolló una fórmula relacionando la producción eficiente entre estos dos tipos de bienes que nos permite encontrar el óptimo de bienestar social y usando los puntos máximos de utilidad de los individuos. Este punto al que llega la fórmula lo que demuestra es la cantidad de un determinado bien privado que los consumidores estarían dispuestos a ‘perder’ si esto significa conseguir una unidad adicional de bien público, y el costo de proveer ese bien sean iguales. Llegado a este punto, la relación entre bienes públicos y privados está ‘satisfecha’, por ende cualquier intercambio de un bien público por uno privado deriva en la disminución del bienestar general.
    En otra parte de su texto, Samuelson introduce el tema de los ‘free riders’, que son aquellos individuos que hacen uso de ciertos bienes o servicios -públicos- sin necesariamente pagar por su uso (ya que no se los puede excluir de su uso), por ende están aprovechando que otros individuos pagaron por ellos. Lo que propone Samuelson para estos casos es la intervención del Estado ya que una cantidad enorme de free riders a expensas de una cantidad mínima de contribuidores, llevará a que estos bienes públicos y todos los beneficios que estos brindan sean insuficientemente abastecidos.
    La intervención estatal consistiría en gravar a los individuos y así imponer un pago obligatorio que sostendría la provisión de los bienes públicos.
    Coase con su texto ‘The Lighthouse in Economics’ critica las ideas de Samuelson en cuanto a este tema utilizando el caso de los faros en Gran Bretaña. La crítica parte de la base que en este país la mayoría de los faros en funcionamiento habían sido construidos mediante iniciativas privadas y no por empresas estatales. La corona inglesa ‘intervenía’ permitiéndole a estas identidades privadas el cobro de un ‘peaje’, siendo así que los barcos beneficiados por la existencia de los faros no debían pagarle al estado sino a la empresa que había construido la torre de luz en primer lugar.

    NOVEDOSO:
    Algo que me resultó interesante fue leer primero el texto de Samuelson y ver como planteaba como si fuese casi indispensable que el Estado interviniera en casos de provisión de bienes públicos, ya que, cuando estaba en 5to año del secundario en la materia de economía aprendimos sobre el plan de inversión público-privada que existe en Argentina. Por eso cuando leí el texto de Coase lo sentí más acertado, por el mero hecho que hoy en dia creo que no es necesario depender del estado para la provisión de algunos bienes, sino que como bien se ilustra en el ejemplo de los faros, es posible que las empresas privadas provean ciertos bienes con beneficios públicos. Sin ir muy lejos a Gran Bretaña, en Argentina este plan de contratos público-privados están destinados a la construcción de autopistas, rutas y otras obras de infraestructura, en donde se demuestra que no es INDISPENSABLE la participación única del estado, sino que el sector privado puede ir ganando terreno en estas áreas también.

    Preguntas:
    Samuelson: ¿Cómo ve usted esta idea de participación público-privada? Cree que tiene futuro o que eventualmente terminará siendo un fracaso?
    Samuelson: ¿Habría alguna forma de castigar a los free riders de forma individual? es decir, identificarlos y aplicarles una sanción?
    Coase: ¿en qué áreas cree usted que la provisión estatal podría ser más eficiente que la provisión privada, o en qué áreas cree que sería más difícil implementar una provisión privada?

  2. Resumen:
    En su texto “The pure theory of public expenditure”, Samuelson clasifica a los bienes en dos categorías distintas: bienes de consumo privado (individuales y divisibles) y bienes de consumo colectivo o público (no excluyentes).También diferencia aquellos bienes que siempre se quieren maximizar de aquellos que siempre se quieren minimizar. Mediante ecuaciones matemáticas define el estado de beneficio óptimo y explica cómo alcanzarlo utilizando los puntos máximos de utilidad de los individuos. Utilizando el fenómeno de los free riders, determina que una vez que el Estado provee un bien público, es imposible excluir a aquellos individuos que no hayan pagado por él de su consumo; son no excluyentes. Según Samuelson, si un bien es de consumo privado, debería haber competencia guiada por las preferencias de los individuos ya que se puede discernir entre aquellos que consumen el bien y aquellos que no. Por el contrario, si los bienes son públicos, en lugar de ser asignados por una institución privada que no generaría ningún beneficio o renta, su provisión debería ser estatal ya que en estos casos no se puede diferenciar entre los que se benefician de los que no se benefician de su consumo y los que aportan de los que no aportan. En “The Lighthouse in Economics”, Coase critica la postura de Samuelson mediante un estudio de la historia del sistema de faros británico. El autor postula que, aunque la Corona inglesa permitía el cobro de peajes, la mayoría de las construcciones de faros en Inglaterra era por iniciativa privada, no por iniciativa estatal. Coase establece que, al ser el sistema de faros administrado por una institución privada, aquellos barcos que se veían beneficiados por los faros, pagarían un peaje y ayudarían con su mantenimiento y financiamiento. Concluye con que el faro no es un bien que deba ser si o si provisto por el Estado sino que hay casos en los que conviene que su provisión sea privada.

    Novedoso/sorprendente:
    Lo que más me llamó la atención fue el análisis de Coase y cómo demostró que a través de arreglos institucionales el tema de la provisión de bienes públicos fue solucionado por iniciativa privada en vez de por el Estado. También es llamativo ver cómo, cuando se deja que el sector privado actúe por su cuenta, los actores pueden llegar a una solución que beneficia a todos; tanto al Estado como a las empresas y a los individuos que se benefician de un determinado bien.

    Preguntas:
    – Coase: Además de la defensa, ¿hay algún bien o servicio que deba ser necesariamente provisto por el Estado?
    – Coase: ¿La provisión privada siempre es eficiente o hay casos en los que sería más beneficiosa una provisión estatal?
    – Samuelson: ¿Qué incentivos se podrían utilizar para disminuir la existencia de free riders?

  3. RESUMEN
    Los autores explican la problemática del rol del Estado en el suministro de bienes y servicios públicos. Samuelson distingue entre bienes privados, aquellos que pueden repartirse entre diferentes individuos, y bienes de consumo colectivo que todos disfrutan en común, es decir que el consumo del bien por parte de un individuo no afecta a los demás.
    Coase explica en su texto que, distintos economistas intentaron establecer qué funciones debe cumplir un gobierno económicamente y explica sistemas para cumplir exitosamente con el funcionamiento.Coase no busca encontrar una solución para una administración eficiente de los faros sino que intenta demostrar que los economistas no deberían usar los faros como ejemplo de servicio que puede ser provisto únicamente por el Estado, ya que la historia prueba que esto no siempre fue así, por lo que se deberían realizar estudios más exhaustivos con mayores fundamentos sobre este tema para encontrar un ejemplo.
    Samuelson, intenta explicar el problema del gasto público. Y establece, a través de un cálculo matemático, que la provisión de un bien público deberá llevarse hasta el punto en el cual la cantidad de un bien privado dispuesto a ofrecer y el coste de proveer ese bien sean iguales.
    NOVEDOSO
    Lo que me llamó la atención del texto de Coase fue el énfasis que han tenido los economistas a lo largo de la historia en utilizar a los faros como ejemplo de un bien que solo puede ser provisto por el gobierno y que las teorías que se utilizan para explicar argumentos económicos no siempre se puede traer a la práctica

    PREGUNTAS
    ¿Existe algún bien o servicio que debiera ser provisto exclusivamente por el Estado?
    ¿En las sociedades donde el estado está presente en todos los ámbitos de la economía, los bienes deberían ser todos públicos?
    ¿Podría existir una economía con todos los bienes privados?

  4. Samuelson en su texto ‘The Pure Theory of Public Expenditure’ propone la existencia de dos tipos de bienes, los públicos y los privados, y cuestiona los ideales de economistas que niegan la teoría del gasto público en busca de la teoría que está basada en impuestos. Con la división de los bienes, Samuelson sostiene que ciertos bienes públicos tienen que ser provistos por el Estado, ya que tienen características que hacen que la existencia de free riders crezca y a su vez estos bienes no pueden ser explotados por los privados de forma correcta. El autor toma el ejemplo del faro para explicar los bienes públicos, no es posible restringir su uso mediante la distribución de un sistema de precios, un individuo disfruta del faro sin gastar, y lo pueden usar muchos al mismo tiempo, por esto determina que el Estado debe provisionar los bienes públicos. Por otra parte, el texto de Coase ‘The Lighthouse in Economics’ critica a ciertos autores y a Samuelson, ya que estos mismos fundamentaban que tenía que existir la intervención del Estado a la hora de administrar bienes públicos, a su vez apoyaban la recaudación de impuestos para financiarlos. Coase estudia entonces el sistema británico de faros, en la economía, los servicios de faros eran provistos como un bien privado, los que iban a los puertos pagaban por este servicio. Explica que son tres entidades las que regulan el funcionamiento de estos servicios, y los recursos vienen de un fondo general que está financiado por lo que se le cobra a los propietarios de los barcos. Con esto argumenta que el sector privado es el que tuvo la iniciativa e influencia de la construcción de faros.
    Lo que más me llamó la atención es la diferenciación que hace Samuelson entre los bienes que siempre se maximizan y los bienes que se minimizan, y mediante las ecuaciones matemáticas logra definir lo que es el estado de beneficio óptimo, y con esto explica cómo alcanzarlo. Es también interesante ver cómo el autor relaciona asuntos de política fiscal con los impuestos y el gasto público, y logra anclarlos y analizarlos con la gestión de los dos tipos de bienes.
    Coase: Si el Estado tiene que garantizar el bien público a todos los ciudadanos de la misma manera, aunque algunos individuos no paguen los impuestos, ¿cuál sería la solución de los free riders en este caso?
    ¿Cuál es el punto óptimo entre el mercado y el gobierno?
    Samuelson: Si no hay entidades que proporcionen los bienes públicos al igual que el Estado, ¿puede esto llevar a una calidad baja de los servicios (por parte del Gobierno) ya que no hay competencia y baja productividad?

  5. Resumen
    En su ensayo “The Pure Theory of Public Expenditure”, Paul Samuelson se concentra en la temática del gasto público, declarando que la mayoría de los economistas no se han ocupado de la teoría del gasto público optimo, sino que han preferido estudiar la teoría de los impuestos. El autor asume dos categorías de bienes: los bienes de consumo privado y los bienes de consumo colectivo, estos últimos poseen la característica de que su consumo por un individuo no disminuye o impide el consumo por parte de otros. Samuelson aclara que no asume una mente colectiva que disfruta el consumo colectivo de bienes, sino que asume que cada individuo tiene una serie de preferencias ordinales con respecto al consumo de todos los bienes, tanto los colectivos como los privados. Las cantidades económicas se dividen en dos grupos: los “outputs” (bienes que todos quieren siempre maximizar) y los “inputs” (factores que todos quieren siempre minimizar). El autor también establece que existe una frontera de utilidad máxima, a partir de la cual solo podes mejorar las condiciones de un individuo empeorando las de otro.
    La otra lectura de esta semana es de Ronald Coase, un autor que ya habíamos trabajado, en este caso desarrolla el tema de los faros con una perspectiva económica. Los faros son un tema tratado por muchos economistas en relación a las funciones económicas el gobierno, ya que se usan como ejemplo de un servicio que debe ser provisto por el Estado en vez de por una empresa privada. Esto es así porque resulta muy difícil asegurar el pago de los dueños de los barcos que se benefician de la luz del faro, por lo tanto no es económicamente beneficioso para ningún privado construirlo y mantenerlo. Coase hace referencia a Samuelson, citándolo en su obra “Economics”, destacando su idea de que los gobiernos proveen servicios indispensables para la vida en sociedad pero que, por su naturaleza, no pueden dejarse en manos de privados, entre los ejemplos que da está el caso del faro. Samuelson dice que los faros son una actividad del gobierno justificable por efectos externos. Coase también explica el funcionamiento de los faros en Gran Bretaña.
    Novedoso
    El aspecto más importante para destacar del ensayo de Samuelson es su utilización de la matemática para ilustrar el tema que desarrolla. El autor se sirve de fórmulas y expresiones matemáticas para calcular cosas como el optimo de Pareto y ciertas condiciones óptimas relacionadas con el mejor estado de la sociedad, con estos cálculos justifica y explica sus ideas.
    En el caso de Coase, todo su desarrollo me resultó sumamente novedoso, la utilización del faro para explicar el concepto de los bienes públicos es muy interesante e ilustra muy bien el tema. También me generó mucho interés la explicación de cómo funcionaba el sistema de faros en Gran Bretaña, ya que sirve para poder observar el tema tratado en un ámbito real.
    Preguntas
    1. ¿Por qué los economistas han preferido estudiar teoría sobre impuestos y no la teoría del gasto público optimo?
    2. ¿Cuáles son los efectos externos que justifican que los faros sean una actividad del gobierno?
    3. ¿Sería posible que un faro estuviese en manos privadas si un grupo de barcos cumpliesen los factores necesarios que establece Mancur Olson para la acción colectiva?

  6. RESUMEN
    El texto de Coase titulado “The lighthouse in Economics” busca ilustrar el tema de la intervención gubernamental en materia de bienes públicos. El autor nos comenta que en el campo de la economía suele usarse el ejemplo de un faro como aquel bien que tiene que ser provisto por el Gobierno, más que por una empresa privada. Esto se postula así ya que la utilidad que genera el faro, así como otros bienes de su misma naturaleza, resulta prácticamente imposible de controlar, ya sea por parte de quien lo produce o por parte de un eventual comprador del mismo. Pigou, por ejemplo, los define como “servicios no compensables” por los que resulta muy difícil cobrar algo por su uso. Volviendo al ejemplo del faro, este alerta a todos aquellos que lo vean, haciendo imposible que un hombre de negocios construya uno en su búsqueda de obtener beneficios, ya que le resultaría imposible reclamar dinero de parte de cada usuario del faro. Es por esto que en este tipo de bien debe ser asumido como proveedor el Gobierno (Samuelson).
    Si, por el contrario, la creación de un faro descansara en manos privadas y se cobrara por el uso del mismo, los barcos encontrarían un factor desmotivante en navegar por las aguas de cercanas a dicho faro, lo que llevaría a una pérdida económica enorme, que no compensaría el cobro por el uso del faro.
    Coase nos explica el funcionamiento del “British Lighthouse System”. El dinero obtenido del uso de los faros era pagado al General Lighthouse Fund. Los barcos de “Home Trade” no pagaban por el uso del faro luego de los primeros 10 viajes en un año, y lo mismo sucedía en el caso de los barcos “Foreign-going”, salvo que en este caso se daba luego de los 6 viajes. Eso era respecto de los barcos de comercio y pasajeros grandes: para yates particulares y pequeñas embarcaciones regían otras condiciones. Aquellos faros de puertos particulares y no “de navegación general” o comerciales, no eran pagados por el Fund, sino que los pagaban las autoridades de los puertos.
    El autor nos comenta la existencia de una organización llamada Trinity House, que se encargaba no solo de tareas de caridad sino también de las boyas y “seamarks” en tierra firme, antes de pasar a ocuparse también de los faros. Su responsabilidad era asegurarse de que los seamarks privados fueran mantenidos. Por ejemplo, si un particular cortaba sin permiso un conjunto de árboles que servían como seamark, se le imponía un castigo.
    Hubo una política del Trinity House que mantenía sus derechos sobre los faros e incrementaba sus ganancias. Trinity House pedía una patente para construir un faro, y le concedía luego el alquiler a un individuo que se comprometía a construir un faro con su propio dinero. Un ejemplo de esto fue la construcción de los faros que tuvo Eddystone, donde uno de los acuerdos fue hecho por Walter Whitfield, quien se comprometía a construir el faro siempre y cuando Trinity House dividiera todas las ganancias producidas por el faro a medias. Luego se sucedieron varias negociaciones con otros inversores privados, y hubo varios faros construidos por capital privado y cuyas ganancias eran divididas entre Trinity House y el inversor inicial o la familia de este. Así es como muchos de los faros de Trinity House no fueron construidos originalmente por ellos, sino que fueron adquiridos por la compra o por caducar el alquiler.
    Las ganancias obtenidas por Trinity House de los faros eran utilizados con fines caritativos hasta 1853. Posterior a ese año, se hizo posible reducir los costos de la utilización de los faros, y el precio se acercó al coste marginal. Coase termina el texto considerando qué pasaría si los faros se mantuvieran por medio de impuestos generales y no propios del uso mismo de los faros (aclara que esto es lo que querría Samuelson). Considera que si esto sucediera, el Gobierno se vería obligado a supervisar el buen funcionamiento del servicio de faros, con el fin de controlar el monto del subsidio. Es por esto que desplazar el soporte de los faros hacia un fondo propio de impuestos generales resultaría en una estructura administrativa menos apropiada. El autor nos comenta que el ejemplo del faro solo busca ilustrar un tipo de bien, que sería un bien público, cuyo uso es muy difícil de limitar y de cobrar. La conclusión es que la historia muestra que, contrariamente a lo que piensan muchos economistas, un servicio de faros sí puede ser provisto por una empresa privada. Lo mismo aplica a otros bienes de la misma naturaleza.
    El texto de Samuelson explica con modelos económicos matemáticos básicamente lo mismo que nos explica Coase en su texto sobre los faros. El autor considera que los economistas han descuidado la teoría del gasto público óptimo, centrándose demasiado en los impuestos. Él divide en dos tipos de bienes: aquellos bienes de consumo privado y aquellos bienes de consumo colectivo. Podríamos calificar al faro como un bien de consumo colectivo. El autor nos comenta que existe una utilidad máxima ordinal, que actúa como una frontera que determina los puntos óptimos de Pareto: llega un punto en el que solo puede dársele más a una persona si se le quita algo a otra. Samuelson estudia las Condiciones Óptimas para estudiar el gasto gubernamental y niega la existencia de una resolución espontánea y descentralizada al problema del gasto público.

    NOVEDOSO/SORPRENDENTE
    Lo que más me llamó la atención del texto de Coase era el castigo que imponía la Trinity House a aquellos propietarios privados que alteraran su terreno eliminando “seamarks” que antes servían a los barcos para orientarse. Me parece sorprendente que no se tuviera para nada en cuenta que los paisajes cambian, que el propietario tiene el derecho de talar los árboles de su propiedad si así lo desea, y que si el Gobierno quisiera asegurarse de que esos árboles o “seamarks” no sean destruidos, debería compensar de cierta manera al propietario de dicho seamark, ya que estaría invadiendo su derecho a modificar su propiedad como desee. Me pareció sorprendente además que la Corona no interviniera cuando la Trinity House alquilaba a particulares las patentes cedidas para construir un faro, ya que me suena dudoso el concepto de alquilar una patente que ha sido dada a una empresa bajo ciertas condiciones, a menos que el alquiler de dicha patente esté dentro de estas condiciones.
    Respecto al texto de Samuelson, me resultó difícil entender lo que quería explicar el autor, y por eso tengo más preguntas que nociones que me hayan parecido novedosas o sorprendentes al respecto del texto.

    PREGUNTAS
    1) ¿Cuál es la diferencia entre un cobro privado por el uso de los faros y el cobro que efectuaba la Trinity House por el uso de los mismos? ¿Por qué el primero se califica como insostenible y el segundo no?
    2) ¿Habría alguna diferencia entre un “collective consumption good” y la definición económica actual de “bien público”?
    3) ¿A qué se refiere Samuelson con el término “decentralized spontaneous solution”?

  7. El fragmento de Samuelson desarrolla en muy pocas páginas amplios conceptos de gran peso en la economía. En una primera instancia encontramos que el autor logra unificar la utilidad de los bienes y las preferencias de los individuos sobre estos, logrando así pavimentar lo que ahora en macroeconomía entendemos como la frontera de utilidad. Éste forma gráficamente una curva donde se encuentran las múltiples posibilidades de utilización y distribución de los diversos bienes que un individuo quiere adquirir. Por otro lado, Samuelson argumenta que la existencia de individuos que generan señales falsas en una economía acaba por generar desequilibrios en los precios, por lo que no es posible alcanzar una perfecta maximización de utilidad si los precios nunca están en el valor que podrían alcanzar cuando el común denominador de las personas entregan a un organismo centralizado información acerca de sus preferencias.
    El texto de Coase explica el concepto de los faros en el pensamiento económico, este edificio ha sido utilizado por pensadores como Mill o Sidgwick como ejemplo para determinar las funciones en las que un aparato estatal tiene la legitimidad y necesidad de intervenir en el mercado que se desarrolla en su sociedad. El autor evidencia, por medio de un estudio histórico de creación y administración de faros en Inglaterra y Gales, que realmente el desarrollo de faros ha sido impulsado en mayor medida por individuos particulares o grupos de individuos particulares agrupados. Además, los momentos en que el estado aparece directamente en la infraestructura naval, la cantidad de faros creados empieza a decaer, demostrando nuevamente las ineficiencias que la intervención genera en una economía.
    CONCEPTOS INTERESANTES
    Para el texto de Coase quisiera remarcar la curiosa forma con la que desarrolla su argumento, si bien me llamo la atención que un personaje con tanta calidad académica como él haya utilizado un ejemplo tan contra argumentable, su trabajo deja bien en claro la intención que se trata de dar: Demostrar las problemáticas que trae la intervención del aparato estatal, llevando la eficiencia de un bien (o servicio) a un punto inferior al que podría estar bajo administración privada. Por otra parte, el texto del texto de Samuelson me interesó la forma en la que presenta el fallo de mercado por medio de los individuos egoístas, aunque entiendo que este supuesto lo planteo, como el menciona, bajo “condiciones óptimas” (situación imaginaria), por lo que este extracto de su obra me gusta considerarla como una interesante interpretación de filosofía económica que podría realizarse en algún ejemplo de economía experimental, por ejemplo, en algún pequeño reducto urbano, como el barrio de Christiania en Dinamarca.
    PREGUNTAS
    1. A Samuelson. Como usted menciona en el fragmento leído “una persona podría desear, bajo un deseo egoísta, beneficiarse de maneras que no serian posibles bajo una política de precios competitivos en un mercado de bienes privados” ¿Podríamos definir a este sujeto como un free-rider? Si esto fuera asi ¿no debería la misma existencia de estos afectar al pensamiento racional de los consumidores, haciendo que todos se vuelquen hacia un precio menor o, en caso contrario, dejar fuera del mercado al free rider?
    2. A Coase. En mi opinión, el resultado del estudio de la propiedad de los faros en Inglaterra termina perdiéndose un poco en el tiempo ¿Por qué digo esto? Creo que el desarrollo de la infraestructura naval para actividades de índole no militar, durante los periodos que Coase describe, hubiera sido con escasa probabilidad capaz de ser desarrollado por una entidad pública, incluso para un país tan desarrollado como Inglaterra. Es posible que el tiempo haya jugado en contra de Coase, pero, por ejemplo, países como Noruega desarrollaron su infraestructura naval desde una entidad pública y en el siglo XX, con la existencia de faros privados. Realmente no encuentro una relación entre hechos de políticas económicas del siglo XVIII que justifiquen desincentivar o separar la actividad pública de los “bienes comunes” en el siglo XX. En cambio, si le doy un punto a favor a Coase en cuanto al análisis económico de la eficiencia, pero, reitero, el tópico tratado me parece que no es el indicado y puede ser utilizado en su contra.
    ¿Consideraría aceptable esta interpretación?
    3. Samuelson trata en su paper de incorporar a un “actor centralizado” que pueda regular los bienes en una sociedad siempre que los consumidores entreguen, por algún sistema no descubierto, sus utilidades marginales ¿No consideraría peligroso que una entidad pueda tener tal tipo de información, comprometiendo a la privacidad de los individuos?

  8. RESUMEN

    En su texto Coase hace referencia a cómo los economistas han utilizado los faros, más precisamente en el Reino Unido, para explicar de manera detallada la intervención del Estado o de un privado en la prestación del servicio de estos faros. Coase toma a varios autores como John Stuart Mill, Sidgwick y Pigou.
    Resumiendo todo lo dicho por el autor en el texto, es posible decir que al final de su obra se encuentra la parte más concreta en donde se puede ver como da los puntos de vista de los autores previamente mencionados junto a otro, Paul Samuelson. Entre sus conclusiones más destacables se encuentran aquellas donde menciona que la intervención va a empeorar la eficiencia del servicio prestado por los faros y que tan errados están la mayoría de los economistas que utilizan los faros ya que, desde su punto de vista, el enfoque que usan no es el conveniente para convertirse en regla generla para otras actividades. Según Coase, debería buscarse otro ejemplo en el cual se pueda comprender cómo estas otras actividades pueden organizarse tanto financiera como administrativamente, es decir, cree que un enfoque diferente puede derivar en un modelo mejor que sirva como guía para distintas actividades o servicios.
    Por su parte Samuelson en su texto, inicialmente, comenta que la gran mayoría de los economistas se dedicaron a temas relacionados con las teorías tributarias. Luego se propone categorizar los bienes en dos tipos: los bienes de consumo privados y de consumo colectivo. A su vez también habla acerca de las preferencias que tienen los individuos y que estas pueden ser ordenadas en un índice de utilidad según consideren estos consumidores. Seguidamente, continúa usando el término ordinal para referirse nuevamente al orden de preferencias de los individuos como también de un orden en el que ellos se pueden ubicar. Más adelante se dedica a explicar las ecuaciones que presenta en este escrito y finalmente, qué soluciones se pueden encontrar para resolver los problemas tributarios y que para esto se deben incluir las partes más matemáticas de la sociología y la política.

    NOVEDOSO

    Personalmente, no tenía conocimiento de que los economistas utilizaran el ejemplo de los faros en Inglaterra para explicar temas relacionados a la intervención tanto pública como privada y que también este ejemplo pueda servir como guía para el desarrollo de otro tipo de actividades, como explicaba Coase, en términos administrativos y financieros. Aunque este autor no estuviera de acuerdo con este modelo usando por gran parte de los economistas, es llamativo como un servicio que tal vez no sea tan importante en la actualidad puede ser capaz de ejemplificar muchos temas actuales como la intervención o en manos de quién se encuentra la prestación de un servicio.

    PREGUNTAS AL AUTOR

    1- ¿Por qué cree que los autores mencionados y otros economistas se enfocaron más en la teoría tributaria o de los impuestos? (Samuelson)
    2- ¿Por qué considera que los economistas no han buscado otras maneras u otros ejemplos además del faro como usted propone? (Coase)

  9. Guía Samuelson y Coase
    The pure theory of public expenditure
    The Lighthouse in Economics

    Franco Marconi

    Resumen:
    Iniciando por el breve texto de Samuelson, The pure theory of public expenditure, el autor inicia por hacer una serie de descripciones teórica sobre distintas fórmulas y productos de la economía. Sobre tales, describe dos tipos de consumición de bienes, siendo estos privados y colectivos; luego añade que cada individuo tiene preferencias ordinales en respecto a este consumo, por lo que no habrá preferencias mayores por lo privado o público y viceversa. Continuando en esta línea, describe que la cantidad de bienes económicos puede ser dividida en productos que siempre quieren ser maximizados y factores que siempre quieren ser disminuidos. Luego realiza una salvedad teoría sobre la función de bienestar social y el impacto de la desigualdad en las preferencias individuales, describiendo que matemáticamente sería muy complejo y que por tanto lo simplifica al mero incremento o decrecimiento de las preferencias ordinarias. Ahora bien, el autor busca teorizar sobre el mejor estado posible de bienestar, demostrando que con un gasto eficiente esto podría llegar a ser. Es aquí donde cita una serie de autores y termina por concluir en que, al adicionar todos los puntos óptimos de utilidad de cada individuo en un gráfico, terminamos con una representación más vertical que horizontal, y por tanto derivamos que existen una serie infinita de posibles puntos óptimos de utilidad. Luego, Samuelson mira y analiza la competencia perfecta, eliminando los bienes colectivos y manteniendo las instituciones y la estructura. Aquí encuentra que todas las personas en este sistema deberían demostrar o dar una cierta señal de preferencia para orientar los precios y la producción de forma correcta, sin embargo, añade el autor, estos tienden a dar falsas señales debido a que se encuentra en su propio beneficio hacerlo; tal es así que, al colocar los bienes colectivos, en principio funcionaria de igual manera que en la competencia perfecta sin estos bienes. Es sobre esta supuesta falla del mercado que Samuelson teoriza que, el óptimo puede ser encontrado y de esta forma se podría mejorar la distribución económica, solo que, el mayor problema es la forma en que se encuentra este, cómo se hace para descubrirlo. En cuyo caso, vemos un asunción y salvedad teórica donde Samuelson dice que, si todos fuésemos burócratas adoctrinados para siempre dar las señales correctas y decir siempre lo que pensamos, se podría aplicar su teoría.
    Virando ahora hacia Coase y su texto, The Lighthouses in Economics, vemos cómo el autor cita una serie de textos y autores para introducir la temática de la necesidad o no necesidad de ciertas funciones en el gobierno; siendo el ejemplo esta vez en los faros. Se discute sobre la imposibilidad de la construcción y manutención de estos debido a que es imposible cobrar por sus servicios a los barcos, y, por tanto, el interés privado no vería beneficio alguno para algo que socialmente tiene muchísimo valor; aquí es donde entraría el gobierno. Luego de discutir sobre ciertas ambivalencias en varios escritos, vemos que el autor decide analizar el sistema británico de los faros para buscar comprender hasta qué punto es real esta visión. En principio, Coase muestra cual es el estado de estos faros y describe la relación entre las autoridades que los manejan, y que luego se transforman en el General Lighthouse Fund, y el Estado, representado este en el Department of Trade. Vemos aquí la descripción que realiza el autor explicando el cómo se cobra y que se mantiene en base a esta cobranza, realizando un presupuesto y presentando esta ante las autoridades; en suma, como cualquier rama del gobierno. Descarta luego los faros locales por considerarlos menores y adhiere solo al mantenimiento de aquellos que son de interés general para toda la nación. En propósito de comprender mejor los intrínsecos del sistema, Coase hace una exhaustiva revisión de la historia y los procedimientos de los faros en Inglaterra y Gales. A lo largo de esta sección, se demuestra que, en un inicio, los faros eran construidos por manos privadas debido a la inacción de las autoridades del gremio y las peticiones de los capitanes de barco. Es sobre esto que se describe luego un sistema de apoyo a estas iniciativas por parte del gremio, para luego obtener de forma legal y mediante compras, todos estos faros; consolidando así lo que seria el sistema. El propósito de esta ejemplificación y demostración histórica es demostrar el hecho de la existencia de fortunas y millonarios provenientes del servicio mismo del faro, mostrando que existen formas de cobrar por el uso del mismo y que por tanto esta es una actividad rentable. Se dio luego la estatización del mismo bajo mandato del gobierno en búsqueda de resolver una supuesta falla, siendo esta los precios a pagar. Así es como el gremio consolido su poder sin reducir sus gastos hasta que fue ordenado por el Estado y por tanto tuvieron que cesar otras activades con beneficios sociales que producía este gremio. Tal es este racconto histórico, que luego Coase describe la reorganización del sistema hacia la forma simplificada que fue descripta más arriba, arrogando a otra secretaria estatal funciones que eran desarrolladas por tanto el gremio como por manos privadas. Para finalizar, vemos que el autor revive lo dicho por todos aquellos a los que citó y demuestra que su proposición de ejemplo como un servicio obligadamente público no tenia fundamento. Es así que demuestra que, con la inducción histórica y un estudio detallado se pueden obtener las muestras necesarias para sustentar los dichos. El autor aquí no rechaza ni propone modelo alguno para los faros ni para los servicios públicos en general, sino que llama a una nueva metodología para estudiar los ejemplos utilizados para ilustrar puntos de vista y por tanto renovar, con un aire más fundamentado, la economía.
    Novedad:
    Para iniciar con el texto de Samuelson, considero bastante engorrosa la matemática utilizada por el autor, aunque reconozco el hecho de que así es como se teorizan estos modelos. Ahora bien, considero que, si fuese tan sencillo plantear la economía en cuestiones de señales, se hubiese propuesto desde hace tiempo la burocratización de la enseñanza para facilitar el reconocimiento de las tendencias, sin embargo, tomando la frase de Jefferson, ‘Si todos los humanos fuésemos ángeles no necesitaríamos gobierno’; tal es así que, para optimizar aquello que no se puede modelizar matemáticamente y por tanto es complicado encontrar su punto, es mejor dejarlo ser. Considero que el error de Samuelson es tratar de encapsular dentro de la matemática algo que no se puede encapsular siquiera en palabras; esto es las preferencias de los individuos en una sociedad dinámica y cambiante. Creo fervientemente que, hasta cierto punto, ni los propios individuos conocen sus preferencias o el porqué de sus acciones; es por esto que es mejor dejar a la acción humana actuar.
    Ahora bien, pasando al texto de Coase, resalto la exposición detallada y estudiado de los hechos. La metodología de estudio que propone es lógica, y creo yo, correcta. Considero relevante mencionar también que, a lo largo de la demostración histórica que realiza el autor, vemos que hasta aquello que parece de producción enteramente estatal, puede, y hasta en ciertos puntos debe, manejarse mediante manos privadas; sólo cuando lo encomendó el gobierno debido a una supuesta falla del mercado en los altos precios de las cuotas de luz, es que se decidió monopolizar el mercado suponiendo que así se regularía y por tanto permitiría bajar los precios; algo claramente falso. El monopolio que generó artificialmente el gobierno no produjo ningún beneficio, ya que, en el ejemplo utilizado por Coase, el gremio no redujo los precios hasta que le fue ordenado; y hasta a expensas de otras funciones sociales que proveía. Si bien no encuentro nada nuevo en su pensamiento, es importante su demostración de la realidad sobre los servicios públicos, al menos conceptualmente. Destaco que, al menos teóricamente, las supuestas fallas del mercado no se resuelven con una intervención deliberada del gobierno, ya que esta puede resultar en perjuicios más que beneficios, por lo que tal vez, la ayuda o simplemente la no intervención para dejar actuar a los individuos y a los empresarios es la mejor solución.
    Preguntas:
    ¿Por qué busca Samuelson modelizar matemáticamente algo tan infinitamente complejo que no se puede siquiera describir en palabras?
    Considerando, por un lado, que las preferencias mundiales de los individuos son infinitamente diferentes e incomparables; y por el otro, el constante cambio de las tendencias mundiales y de las preferencias individuales con cada acción que proviene de otro individuo mediante la interacción social, ¿Existe un mejor estado de cosas eterno e invariable?

  10. Resumen
    En su escrito “The Lighthouse in Economics”, Coase aborda el uso del concepto del faro por una gran variedad de economistas para explicar la provisión de bienes públicos, pero considera que la manera en la que se ha tratado la idea del faro ha estado errada todo este tiempo. Este concepto funciona como una cierta metáfora, de la cual los economistas se han valido para generalizar que hay ciertos bienes en la economía que jamás podrían ser operados o proveídos por un privado. Como se considera que no hay posibilidad de asegurarse de que aquellos que han disfrutado de la luz del faro paguen por sus servicios, un privado nunca generaría un beneficio de operar un faro. Por lo tanto, es necesario que el gobierno tome las riendas. Coase menciona una serie de autores como Mill, Sidwick, Pigou y Samuelson que han llegado a esta misma conclusión de que no es posible dejar en las manos de una empresa o un individuo privado la organización de bienes públicos utilizando la metáfora del faro.
    Sin embargo, Coase considera que se encuentran equivocados y que el uso de esa metáfora no es correcta para explicar la provisión de bienes públicos por parte del Estado. Esto es debido a que, si se mira la historia del servicio de faros en Gran Bretaña (país del que estos autores se valían para sus dichos), se puede ver como la mayoría de ellos fueron construidos por empresas o individuos privados y operados también por privados hasta aproximadamente el año 1834. En ese año, el Parlamento comienza a darle más poder a la organización Trinity House para tomar el control de la operación y los derechos de propiedad de los faros para homogeneizar el funcionamiento de ellos. Además, los costos de funcionamiento comenzaron a ser financiados por tarifas que, desde 1898, van hacia el General Lighthouse Fund. Entonces, podemos establecer que nunca se implementó el mantenimiento de faros únicamente mediante el uso de impuesto y que, durante muchos años, la operación de los faros estuvo controlada en su mayoría por privados. De esta manera, Coase prueba su hipótesis de que la equivocación y malas conclusiones a las que han llegado los economistas a lo largo del tiempo a partir del uso de la metáfora del faro se debe a que ninguno ha hecho un estudio completo y comprensivo de la financiación y administración de un faro.
    Por otro lado, en el texto de Samuelson se hace una distinción muy importante entre bienes privados y públicos. Estos últimos se destacan ya que cumplen con la condición de que su consumo es no excluyente, es decir, el consumo de un individuo no resta ni impide a otro consumir el bien. Siguiendo lo antes formulado por parte de Coase, un ejemplo de un bien público para Samuelson son los faros y los servicios de faros que provee el Estado. Luego, hace hincapié en que las preferencias individuales se encuentran vinculadas a la función de bienestar social, por lo que el aumento o decrecimiento de la función de preferencias ordinales hace que la función de bienestar social aumente o decrezca con ella. Frente a esta idea, se plantea la idea de un óptimo de consumo entre bienes públicos y privados, aunque la idea principal de Samuelson es que el mercado solo no es capaz de llevar a la sociedad al óptimo. Justamente como existen bienes públicos que los individuos o empresas privadas no pueden proveer, será necesaria la intervención estatal en cierto punto para llegar al equilibrio.

    Lo novedoso/importante
    Nunca había escuchado hablar del uso del ejemplo de la administración de un faro para explicar cómo funcionan los bienes públicos, así que el uso de esa metáfora así como también cómo la usan diferentes autores fue algo que me pareció bastante novedoso. Definitivamente el punto principal de Coase es el mal uso que se le ha dado a esta metáfora debido al poco entendimiento y la poca profundidad sobre la que se ha ahondado en el funcionamiento de un faro en sí. Como logra probar a lo largo de su artículo, el sistema de faros en el que la mayoría de los autores mencionados se basa jamás funcionó como los autores proponían en sus escritos. Es más, justamente la idea del financiamiento a través de impuestos generales jamás fue una realidad en Gran Bretaña así que, entiendo yo, parece ser un error que fue arrastrado a lo largo de los años y que nadie se ocupó de corregir debido a que se tomaba por sentado que esa era la mejor manera de explicar los bienes públicos. Por lo tanto, la generalización que los economistas mencionados hacen de que para proveer bienes públicos se necesita de intervención estatal e impuestos no puede sostenerse bajo el modelo de los faros, sino que debe buscarse un nuevo ejemplo sobre el cual apoyarse para explicar los bienes públicos. Por otro lado, del texto de Samuelson rescato la importancia de su desarrollo en torno al gasto público, la búsqueda de un óptimo entre bienes públicos y privados y la misma distinción entre estos, que es un punto central en el estudio económico.

    Preguntas
    Para Coase: ¿Se le ocurre algún ejemplo que pueda sustituir al del faro para futuros economistas?
    Para Samuelson: ¿Existe un punto exacto en el que consideraría que la intervención estatal para la provisión de bienes públicos comienza a ser perjudicial?
    Para Coase: ¿Cómo entran los free-riders en su desarrollo teórico?

  11. THE PURE THEORY OF PUBLIC EXPENDITURE-PAUL A. SAMUELSON / THE LIGHTHOUSE IN ECONOMICS-R.H.COASE

    RESUMEN

    • Para esta clase, seguimos discutiendo cuestiones relacionadas al economista R.H Coase, el cual quizás carece de renombre en la escena de la economía o no es tan reconocido como otros autores a pesar de los aportes que hizo a la ciencia. Por otro lado, hemos leído el paper de Paul A. Samuelson, personalmente me pareció que este autor ha sido el mas “cuantitativo” o el que mas herramientas ha empleado de tipo matemático, quizás para respaldar de forma dura lo que menciona en su texto. Samuelson, menciona que los economistas han descuidado cual debe ser el punto optimo de gasto publico, junto a una teoría de optimo de impuestos o tributación. Menciona también, la existencia de dos categorías de goods que intuyo que se refiere a dos formas de organizar el consumo, por un lado, el consumo privado ordinario, que esta relacionado con el consumo privado de los seres humanos (Xj= ∑ Xi) , en contraposición esta la sumatoria de consumos colectivos goods (bienes) (Xn + 1, Xn + 2) intuyo de esta utilización de símbolos que se refiere a la sumatoria de consumos individuales. Simultáneamente, en la combinación de consumos de bienes individuales y colectivos, hay preferencias ordinales (las personas elijen y tienen preferencias de combinaciones de canastas de consumo) en el consumo total de bienes, a su vez, las utilidades colectivas son la sumatoria de utilidades individuales ( U i = U i (X i1 + Xi2 + …) los estiramientos de índices de utilidades representan índices admisibles de preferencias.

    Siguiendo esta linea, las variables económicas de producción se dividen en dos grupos, por un lado los outpouts que tienen como objetivo MAXIMIZAR e inputs con el objetivo de MINIMIZAR (creo aquí que costos o factores, no se bien si se refiere a eso). “Para mantener los supuestos de producción en el nivel mínimo de simplicidad, asumo un calendario de posibilidades de producción regularmente convexo y suave en relación con los totales de todas las salidas determinados y sujetos a leyes generalizadas de rendimientos decrecientes.” (Samuelson) Las fronteras de producción/impuestos se buscan utilizando la linea del máximo ordinal, representados por el optimo de Pareto, sujeto a los extremos y los puntos en donde se empeora a algunas personas para mejorar a otras. Aquí el autor menciona los “juicios normativos” sobre la conveniencia de configuraciones para “equilibrar” a aquellos que tienen mas con los que tienen menos, puede ser mediante un sistema o conjunto de normas interpersonales que se ordenen de forma ordinal o con una función de bienestar social que pueda representar al conjunto. El problema es que, siguiendo lo que menciona el autor, no hay un quorum sobre como debe hacerse o como debe organizarse esto, ya que podría hacerse de muchas maneras. Por los símbolos que coloca el autor al final, no estoy seguro si comprendo bien lo que menciona ya que podría significar varias cosas, pero habla de las preferencias ordinales de los individuos como una sumatoria mayor a cero, U i > 0.
    Las condiciones optimas para organizar una economía mas “justa” el autor lo define como “el mejor estado del mundo”. Samuelson nos da algunas formulas y construye una teoría, la cual apoda “new welfare economics” y lo divide en 3 ecuaciones. En primer lugar, las relaciones de utilidades y subutilidades deben ser medidas por el optimo de Pareto. O sea, utilizando lo aprendido en Micro I, el autor se refiere a que cuando una persona no puede mejorar su situación sin perjudicar a otra, se ha llegado al optimo de Pareto. La segunda ecuación es relacionada al gobierno o a la teoría del gobierno sobre el consumo de bienes colectivos o públicos (S – I) y el tercer punto de ecuaciones es los suministros para conformar un mejor estado.
    El 3 capitulo del paper es impossibility of decentralized spontaneous solution, o sea, la falta de una calculadora inteligente que pueda calcular en proporciones cual debe ser el mejor equilibrio de todas las variables. Lo que si existe son mercados con precios competitivos que nos pueden dar un puntapié de como debe ser. La producción debe ser organizada con rendimientos constantes a escala y rendimientos decrecientes generalizados, existencia de “contornos de indiferencia de los individuos tengan convexidad regular” y existencia de bienes privados buenos y vastos. La ecuación para colocar los precios uniformes de mercado es pi/pr junto a las restricciones de presupuesto de cada individuo (Samuelson cita una formula larga en el texto) junto a la igualdad con L (tax (tributos o impuestos) podrían formar teóricamente al “best” state of the world. Aquí Samuelson menciona que en el texto no hablo de los bienes colectivos o la distribución de los mismos, ya que con la organización estatal/productiva apropiada a los rendimientos a escala de fabricas y rendimientos marginales decrecientes, junto al pago de L y todo el material desarrollado, no haría falta. Es la mano invisible la que va a traer la solución social. La mano del gobierno, lo que generara, será una TRANSFERENCIA de riqueza de una mano a la otra (L1 …. LS) y no generara un optimo. Pero, el consumo de bienes colectivos no será cero, sino que estará determinado por las 3 ecuaciones que mencione anteriormente. “Sin embargo ningún sistema de precios descentralizado puede servir para determinar óptimamente estos niveles de consumo colectivo” (Samuelson) La conclusión la voy a guardar para hacer la parte de llamativo/interesante.

    Voy a continuar con el segundo texto que teníamos que leer para la siguiente clase, un autor que ya habíamos visto la clase pasada, R-H Coase. En este texto, el autor nos ilumina, como el nombre de su texto, sobre cual debe ser el rol del gobierno en cuestiones económicas. Por ejemplo, el rol de los gobiernos y las empresas privadas o el sector privado.
    Jhon Stuart Mill, autor que hemos leído con anterioridad, nos habla del gobierno desde el principio Laissez-Faire or Non-Interference Principle “It is a proper office of government to build and mantain lighthouse, establish buoys , etc. For the security of navigation: for since it is impossible that the ships at sea which are benefited by a lighthouse, should be made to pay a toll on a ocasión of its use, no one would build lighthouse from motives of a personal interets ( motivado por el interes personal)”
    Henry Sidgwick nos menciona el hecho de no recibir una remuneración por los servicios es prácticamente impracticable, por ende, no se pueden esperar relaciones de producción basadas en eso, además, de que hay bienes o servicios públicos que por naturaleza son incapaces de ser o existir, cita el ejemplo de un buque.
    Pigou, otro autor que hemos mencionado en la asignatura en reiteradas ocasiones, cita el ejemplo del buque de Sidgwick, para mencionarnos el hecho de que hay bienes que no pueden ser bienes públicos por incapacidad o dificultad para ser pagado por las partes que lo utilizan.
    Samuelson, autor que desarrolle en el bloque anterior, cita como bienes públicos las cosas mas comunes, seguridad nacional, ley interna y administración o justicia, pero no excede de eso. Además, mas adelante, habla de que las actividades del gobierno deben ser juzgadas por sus efectos externos y posteriores. La posición de Samuelson es muy clara, el gobierno debe proveer algunos faros (entiendo por faros que se refiere a servicios) pero entiendo que Samuelson también quiere decir que las empresas privadas también tienen que ofrecerlos, no se si estoy haciendo una lectura correcta o errónea. La postura de Samuelson es muy distinta al resto de los autores, considerando que el argumento de Mill es ambiguo. JSM opina que el gobierno debe hacer y mantener los “faros” porque los barcos no pueden pagar este peaje entonces las empresas privadas no pueden proveer este servicio. Entiendo que luego Mill agrega que el servicio no es sostenible a menos que el estado “subsidie el servicio”. Couse opina que Mill tenia en mente la primera alternativa, donde la obra publica y los faros sean sostenidos por el gobierno. Sobre el punto de Pigou, Sidwick agrega que los beneficios de un faro mejor posicionado que los otros, podría venirle bien a los barcos que no tienen o no pueden pagar peaje. Eso no quiere decir que no le pueden cobrar, sino que todo lo contrario, hay casos o circunstancias en los que mas de benefician de los faros podrían evitar pagar peajes. Luego el autor menciona que no puede mencionar precisamente lo que opinarían los autores anteriormente mencionados sobre el sistema de faros Británico.
    Las autoridades británicas construyen y sostienen los faros, las expensas se le pagan al general que sostiene los faros. Los ingresos de ese fondo son financiadas por los dueños de los barcos para mantenerlo, el dinero era derivado al fondo de transacciones o departamento de transacciones. La relacion con el departamento de transacciones con los faros de luz es similar a la relacion entre el tesoro británico y el gobierno británico. También existe una especie de comité conformado por los pilotos de los barcos y los miembros de los mismos, lo cual es financiado con el fondo y tiene el objetivo de discutir posibles reformas en estos establecimientos. Por ejemplo, cuales tienen que ser los limites de toneladas que pueden transportar los barcos. El fondo también tiene como propósito sostener y mantener las condiciones del servicio, además de pagar los sueldos de los empleados del puerto.
    En el capitulo 3 Couse nos menciona que Sidwick escribió luego de JSM, por lo que para entenderlos hay que saber como evoluciono la historia de los faros durante el siglo XIX. La autoridad principal de los faros y el establecimiento en Inglaterra y Gales es Trinity House, que se encarga de la administración general y los comités que mencione antes, le da hogar a los marineros, etc, a pesar de que ha ido cambiando su rol a lo largo de los años, principalmente y en la actualidad es esa su principal responsabilidad. Parecía que en Gran Bretaña antes del siglo 17 había pocos faros, en el siglo 18 fue similar, pero esto tuvo que ser remediado pronto cambiando la organización de los barcos, por lo que cambio la regulación de los mares. A principios del siglo 17, por ejemplo, se colocaron nuevos faros en Caister y Lowestsoft, a diferencia de la antigüedad que lo construían personas, esta vez, lo construyo la Trinity House. Hubo un periodo en donde la Trinity House no construyo y fue construido por personas individuales. El método utilizado por las personas infringía el reglamento de la Trinity House, por lo que pidieron una petición a los dueños de los barcos diciendo que si la Trinity House no hacia faros, ellos estaban dispuestos a pagar la cuota igual a los individuales.
    El autor menciona que había personas en los puertos que cobraban estas cuotas, el precio variaba dependiendo de lo que llevaba el barco y por que puerto pasaba. La Trinity House tomo cartas en el asunto rápidamente, estableciendo una política que sostenía su monopolio de cobro de cuotas. También, quiso patentar la construcción de faros, para que las personas que quieran hacer faros deban pagarle a ellos.
    La Trinity House realizo un acuerdo con Henry Winstanley para remediar esta situación, ya que Winstanley construyo un faro y el acuerdo tenia como objetivo compartir los ingresos por 5 años con la posibilidad de poderlo construir y cobrar una parte. El acuerdo finalmente se rompió por problemas de catástrofe natural.
    Dos personas mencionadas con posterioridad también realizaron un faro que fue destruido por un incendio.
    De 56 faros que existían en total, 14 eran realizados por personas, que habían hecho acuerdos con la Trinity House (o sea con el estado) y estaban funcionando 42 a cargo de la Trinity House, el estado le dijo que compre todos los otros que estaban operando y eran de las personas. La idea a largo plazo, intuyo, era que los faros se conformen en su totalidad por la Trinity House y que se reporte los ingresos que representaba esto para el tesoro. Aquí comienzan las suposiciones de que los faros no funcionaban bien, por lo que sugirieron que los faros deberían pagarse con la hacienda publica, eso llevaría a que no haya mas cuota de luz. Esto no fue implementado, pero se pensó que se disminuya el costo del servicio pero que el pago no sea 0, ya que, supongo que ese dinero era necesario para ayudar a las viudas, la luz, los orfanatos, etc.
    El costo luego disminuyo, se acerco al costo marginal y muchas familias y marineros podían pagarlo. Finalmente, la Trinity House fue corriéndose a un lado y la reorganización coloco a la Marina como responsable de esto. En 1898 volvió a cambiar, se creo la General Lighthouse, que se encargaba del mantenimiento del servicio. También cambio la forma de las luces, para que menos luces abarquen mas territorio. La conclusión del texto también la utilizare para hacer la parte llamativa e interesante del texto.

    LLAMATIVO/INTERESANTE:

    Para la parte mas llamativa del texto reserve ambas conclusiones de los textos. En primer lugar, voy a hacer una apreciación personal del texto THE LIGHTHOUSE OF ECONOMICS DE Couse. A lo largo de los párrafos leídos, en mi mente, iba haciendo una reseña y destacando algunos puntos del texto. Todos los argumentos conducen a afirmar que hay algunos bienes públicos que no pueden tener provisión por medios que no sean estatales, ya sea por limitaciones (territoriales, naturales, culturales) como por cuestiones de presión gubernamental, los faros son un caso de presión gubernamental, ya que la Trinity House estaba constantemente queriendo apoderarse de los faros que emprendían los particulares. En la conclusión del texto, se menciona la imposibilidad de emprender esto por medios privados mencionados por Mill, ya sea porque no se puede pagar o por otro motivo (por ejemplo, el de las nacionalidades que se habla en el texto). Además, hay algunas complejidades que se le suman al otorgarle al estado el monopolio de los faros, por ejemplo, que también debe encargarse de supervisar y controlar estas cuestiones, por ende, hay que sumar costos administrativos, no me queda muy claro si el autor esta de acuerdo con que los faros sean financiados mediante hacienda o esta de acuerdo con el pago de cuotas, pero menciona en un párrafo posterior que los economistas pueden estar de acuerdo con que los faros no deben ser provistos o ser un ejemplo de servicio otorgado por el gobierno, pero hay otros ejemplos que si pueden serlo, veo en Couse una postura mas moderada que en otros autores. El otro texto, tiene una conclusión mas breve, el cual menciona que para solucionar el problema del gasto publico hay que tener en claro que debe ser resuelto mediante la matemática o el calculo matemático relacionado a la sociedad, utilizando las propiedades simples de la tradición económica y buscando un punto lo mas optimo posible mediante herramientas numéricas.

    PREGUNTAS

    ¿Cuál debe ser el equilibrio ideal entre impuestos cobrados y gasto publico?

    ¿Cuáles servicios deben ser ofrecidos por el estado y cuales por empresas privadas?

    ¿Los individuos de Gran Bretaña debían aceptar la oferta de la Trinity House y adaptarse a las reglas o debían luchar contra el monopolio que quería conformar el estado británico?

  12. 1)
    El primer texto es The Pure Theory of Public Expenditure de Paul A. Samuelson. El autor comienza tu texto diciendo que la mayoría de los economistas se enfocan en teoría impositiva en vez de teoría del gasto público. Hace una distinción entre dos tipos de bienes: los bienes de consumo privado y los bienes de consumo colectivo. Los bienes de consumo privado son aquellos que, al ser usados por un individuo, ya no pueden ser utilizados por otros. Los bienes de consumo común son aquellos que, al ser usados por un individuo, no significa que otro ya no lo pueda usar. Además, hace una distinción entre aquellos que hay que maximizar y los que hay que minimizar. Argumenta que hay ciertos bienes que tienen que ser proveídos por el estado debido a la problemática de los free riders, personas que usan bienes comunes sin pagar por ellos, ya que es imposible prevenir su uso. Para demostrar esto habla de los faros. Es imposible que una persona no utilice la luz del faro, y también es imposible forzar que aquellos que la usen paguen por el. Si el estado lo instala, se paga entre todos, y nadie es excluido o tomado ventaja.

    Coase diverge de la postura de Samuelson en su texto “The Lighthouse in Economics”. Coase explica que, a pesar de que es imposible cobrar a una persona por usar a su ventaja la luz de un faro, en la historia del Reino Unido la gran mayoría de los faros habían sido construidos por el sector privado. El autor explica que, a pesar de que es imposible hacer que todos los que miren el faro tengan que pagar, si es posible hacer pagar a aquellos que sin él no pueden trabajar, i.e. los barcos. Al cobrarles la tarifa o el peaje a aquellos que usan el puerto se incluye costos de mantenimiento del faro. De esta manera, aquellos más beneficiados por el faro si pagaran, y no tendrían que pagar los millones que jamás lo usaran.

    2)
    Me parece interesante el punto que hace Samuelson de que hay algunos bienes que tienen que ser otorgados por el estado. Me recuerda a lo que decía Adam Smith de que el estado tenía que proveer aquellos bienes que beneficien a la sociedad en general, pero que no generan suficiente utilidad en los individuos como para financiarlo ellos mismos. Aun así, considero que la analogía del faro que usa Samuelson es errónea, principalmente por una falta de visión o emprendimiento de Samuelson. Creo que no toma demasiado tiempo pensar como un faro puede ser mantenido por el sector privado, y estoy totalmente de acuerdo con Coase en este caso. Es cierto lo que dice Coase, que es imposible que alguien use a su ventaja el faro y que es imposible obligar a todos a pagar. Lo que no es imposible, sin embargo, es saber quienes si o si necesitan el faro: los barcos que entran y salen de los puertos. Si, no es posible cobrar a todos los que se beneficien de él, pero el dinero perdido por aquel barquito de pesca o aquel que usa el faro para ubicarse que no pagan su mantenimiento es totalmente irrelevante al dinero que pagarían las grandes compañías pesqueras, de transporte marítimo, etc. que si pagaron su mantenimiento. Además, mantener las luces prendidas de un faro no cuesta tanto dinero.

    3)
    No creo que lo que diga Samuelson sea incorrecto, sólo que un faro no es el mejor ejemplo. ¿Qué ejemplos existen de bienes comunes que tendría que financiar el estado debido a que es imposible impedirle el uso, u obligar a pagar, a aquellos que lo utilizan?

    ¿Hay alguna forma de averiguar quiénes son los free riders, sin depender de un monitoreo excesivo por parte del estado?

    ¿Existe algún caso en el que un servicio estatal sea de mayor calidad que uno hecho por el sector privado?

  13. En el texto «The pure theory of public expenditure» de Samuelson el autor menciona como se puso el foco en la teoria impositiva dejando desatendida la problematica del gasto publico. Distingue dos tipos de bienes, los de consumo privado y los de consumo colectivo. Destaca que existe una frontera de utilidad máxima para el consumo en la que se puede beneficiar a una persona solo empeorando la situación de otra. Cada individuo tiene una serie de preferencias para todos los bienes, las cuales ubica de manera ordinal. Hace una distinción también sobre aquellos bienes que se quieren minimizar y aquellos que se quieren maximizar. Hay un fenómeno que se da en todos los consumidores de buscar la condición social mas optima. Menciona que hay algunos bienes que deben ser provistos por el estado dado que no seria conveniente para el sector privado proveer ciertos bienes que alguna gente no pagaría al utilizar. Los faros son un ejemplo de esto.

    Coase difiere de Samuelson en «The lighthouse in economics» y sostiene que a pesar de que es imposible cobrar a cada individuo que se beneficia de La Luz del faro si se pueden cobrar tarifas a aquellos que se sabe con certeza que se benefician de el cobrando tarifas de paso en los que indirectamente se incluya el costo de mantenimiento del faro.Menciona también que varios de los faros de Inglaterra habían sido financiados por el sector privado.

    Me siento mas identificado con la postura de Samuelson, ya que opino que hay ciertos bienes ue deben ser provistos por el estado por el hecho que menciona de los freeriders. Esta situación no resulta como un estimulo para que el sector privado financie ciertos bienes.

    para Samuelson: Cual seria una solución para el problema de los freeriders?
    Para Coase: Hay algunos bien que debería ser provisto por el estado?
    Para Samuelson: Cual es el limite para decidir si un bien debe ser provisto por el estado o por el sector privado?

  14. RESUMEN
    En “The pure theory of public expenditure” Paul Samuelson parte de la premisa que gran parte de los economistas han estudiado la teoría del sistema impositivo y solo una minoría se interesó en buscar una teoría que se especialice en el gasto óptimo.
    Comienza diferenciando los bienes privados que son competidores, donde el consumo de un individuo impide el consumo de otros de los bienes públicos que son aquellos que no tienen rivalidad, exclusión ni congestión y deberían ser provistos por la autoridad pública.
    Asumiendo preferencias ordinales respecto al consumo de estos bienes, existe un estado en el que se alcanza un óptimo de Pareto, que sería el mejor caso del mundo. Alcanzar esta solución en forma espontánea y descentralizada es imposible a partir del mecanismo de precios para el caso de los bienes públicos, ya que los free-riders son el problema fundamental. Teóricamente la solución sería el mecanismo de precios , dado que podría asignar eficientemente la provisión de bienes públicos. Se podrían establecer los precios basándose en señales por parte de los individuos que expresen la valoración que siente por el bien en cuestión y, en función de ello, cobrar un precio que refleje esta valoración, de todas formas el autor expresa la negativa de que no es posible que suceda en la práctica, dado que los individuos no tienen incentivos a revelar sus preferencias y como consecuencia pueden disfrutar del bien en su totalidad dejando que otros afronten los costos, lo que nos lleva a el problema del free-rider.
    Ante esto Samuelson desarrolló una fórmula para llegar al óptimo de bienestar social, mediante una relación eficiente de producción entre bienes privados y públicos. Este punto óptimo de bien común hace que los consumidores de bien privado estén dispuestos a perder con el fin de obtener una unidad adicional de bien público, y el costo de proveer ese bien sean iguales. Cuando esta relación se satisface, cualquier sustitución de bien público por privado lleva a una disminución de la utilidad general
    En el texto “The Lighthouse in Economics” de Ronald Coase critica los argumentos de autores como Mill, Samuelson, Pigou y Sidgwick que justificaban la intervención estatal para el caso de los bienes públicos. Algunos de ellos defendían que era imposible cobrar un peaje a aquellos individuos que son beneficiados por un faro. Mientras que Samuelson argumentaban que no debería cobrarse ningún peaje a aquellos que usaran el bien.
    De esta forma Coase hace un estudio de la historia del sistema británico de faros para mostrar fueron provistos de forma privada en un principio con la intención de cobrar por el uso de los mismos, dando a entender que no es el Estado quien debería proveer todos los bienes públicos ya que algunos podrían ser provistos por el sector privado.
    LO NOVEDOSO
    Me resulto interesante el análisis que hace Coase a partir del ejemplo de la provisión de faros, en donde se basa en la historia británica, de esta forma le da un respaldo a la critica que le realiza a los autores nombrados.
    Mientras que del texto de Samuelson es llamativo el análisis que realiza en términos de bienestar social y no es posible calcular un estado óptimo de consumo de bienes públicos, mientras se den las condiciones de mercado, lo más cercano a una solución es el óptimo en el caso del consumo de bienes privados
    PREGUNTAS
    ¿Existe algún bien público que sólo pueda ser provisto por el Estado o no es necesaria su intervención en ningún caso? Coase
    ¿Es posible un acuerdo entre el Estado y privados para provisionar bienes públicos? Samuelson
    ¿Qué piensa de los free riders? ¿Existen señales para poder identificarlos? Coase

  15. The Pure Theory of public expenditure – Paul A. Samuelson
    The lighthouse in economics – Ronal H. Coase

    Resumen:
    En el texto “sobre la teoría del gasto público” de Samuelson, el autor nos presenta con un breve argumento de porque la economía de mercado no sería capaz de proveer una cantidad óptima de bienes públicos. Esto se debería a que en una economía de mercado los demandantes de cierto bien, emiten una señal al mercado, en función de su necesidad, es decir muestran que necesitan cierta cantidad de un bien por el cual estarían dispuestos a pagar. Lo que sucede con los bienes públicos es que, dado que no son excluyentes a la hora de su consumo, hay una gran tentación por parte de los demandantes a no revelar su necesidad individual y efectuar el pago por los bienes, dado que asumen que alguien más lo hará y de todas maneras percibirán el beneficio siendo free-riders. Así según Samuelson, a la hora de proveer bienes públicos como un faro de navegantes, el mercado falla, dado que todos los individuos con su interés egoísta tratarían todos de ser free-riders y el bien público no sería provisto en el nivel que maximice la utilidad general.
    Ronald Coase nos propone en respuesta al texto de Samuelson un análisis sobre el caso de la economía de los faros de navegantes. En el texto Coase pasará a contrastar los postulados teóricos con respecto a la provisión de bienes públicos y la necesidad de la intervención estatal esgrimidos por Pigou, Sidgwick, John Stuart Mill y Samuelson. Según se demuestra no todos ellos hacen el mismo punto de porqué sería necesaria la intervención estatal y de qué manera, sin embargo, todos están de acuerdo en que el mercado por si solo sería insuficiente y por tanto que los faros de navegantes jamás podrían ser producto del mercado y deberían ser provistos y gestionados por el estado. En contraste, Coase continúa trayendo a la mesa un análisis histórico de la gestión y provisión de los faros de navegantes en Gran Bretaña, con el cual demuestra que la realidad se encuentra muy alejada de lo que sostenían estos economistas. El autor señala como a lo largo de la historia los primeros faros de navegantes aparecieron gracias al interés individual de los dueños de barcos y puertos, cuyos beneficios les permitían costear el faro de navegantes, sin importar si otros se beneficiaban además de ellos. Una vez que ya intervino el estado, lo hizo a través de Trinity house, una organización a quién dotó de autoridad para regular los faros, su gestión y creación, pero se demuestra que el rol de aquella era de simple mediadora y habilitadora legal, generalmente casi todos los faros eran creados y gestionados por privados, denotando la gran innecesaridad de la regulación estatal. Así Coase concluye su texto marcando la gran falta de análisis histórico por parte de sus colegas junto con la insostenibilidad de sus ideas, demostrando una vez más que el rol preferible del estado debe ser el de reforzar y demarcar claramente los derechos de propiedad de cada individuo, para facilitar el éxito del proceso de mercado.

    Lo novedoso:
    Una vez más me sorprende la gran capacidad de análisis por parte de Coase, pero por sobre todas las cosas, la gran necesidad que se muestra de hacer un análisis histórico/empírico previo sobre los fenómenos que se pretenden explicar desde una perspectiva puramente teórica. Lo que principalmente me parece novedoso de estas lecturas es que por pensar en que somos interesados en nuestro propio bien, como lo hace la gran mayoría de los economistas, se suele no pensar en la gran cantidad de maneras que pueden cooperar los individuos para articular sus intereses y lograrlos, algo que Coase nos permite vislumbrar.

    Preguntas:
    ¿Cómo cree usted que podría alcanzar el nivel de utilidad máxima general? (Para Samuelson)
    ¿Cree que la seguridad y justicia podrían ser provista por los privados de una manera similar a lo que sucede con los faros? (Para Coase)

  16. Resumen:
    En el texto de Samuelson, “La teoría pura del gasto público” explica principalmente las condiciones que se deben tener en cuenta en la provisión de bienes públicos.
    Estos se definen como un consumo en donde las funciones de la utilidad individuales debe igualar la condición marginal de transformación del bien público.
    A partir de esto se puede definir 2 grandes conceptos para obtener un estudio empírico. El primero trata de analizar los estudios empíricos que explican detalladamente el gasto público desde la teoría económica. Y el segundo se trata de desarrollar una aproximación para entender este fenómeno a través de factores explicativos.
    Estos bienes son importantes para poder entender el comportamiento como el de la competencia fiscal o crecimiento endógeno.
    Esta teoría es importante para las contribuciones de este cambio ya que se la considera como el fundamento de la teoría moderna de estos bienes.
    Por otra parte, en el artículo «The Lighthouse in Economics» de Ronald H. Coase se detalla en describir lo que son los faros de bienes públicos.
    El autor basa esta investigación sobre Gran Bretaña en los siglos XVII al XIX dando un contexto importante para la evolución de los sistemas de faros.
    Uno de los argumentos más importantes es acerca de los faros en ámbitos privados. La crítica que hace Samuelson es sobre este tema. Coase explica que cuando los faros son administrados por el ámbito privado se podría ejercer beneficios gracias al cobro de peajes.
    Además, el autor explica que el gobierno necesitaba proporcionar los faros a estos sectores para poder tener ganancias.
    En conclusión, Coase explica que cuando se dicta una asociación público- privada en donde el sector privado es responsable de obtener ganancias no se iguala con la provisión total del gobierno.

    Novedoso/sorprendente:
    Para empezar, en el texto de Samuelson me sorprende que utilice fórmulas matemáticas para poder explicar los sucesos. Creo que es una buena forma de justificar los conceptos.
    Además, me pareció importante que establezca que son los “free riders” quienes se conocen como individuos que ejercen bienes o servicios públicos sin pagar por ellos. Para el autor se debe terminar con esto ya que el costo de mantener estas acciones puede perjudicar a la economía.
    Por otra parte, el texto de Coase me pareció el más completo ya que el contexto que se sitúa el autor hace entender la realidad de Gran Bretaña a través de los datos. Que se utilice los faros para entender el comportamiento económico me pareció sorprendente.
    Además, el rol de la corona sirve para entender este funcionamiento de los faros ya que sin una autorización no se podría ejercer este servicio.

    Preguntas:
    -¿La Corona debería dejar de intervenir en el funcionamiento de los sectores como los faros?
    -¿Los servicios son más eficientes siendo públicos o privados?
    -¿Los controles del gobierno tienen consecuencias a largo plazo?

  17. Resumen:
    Primeramente Samuelson nos presenta cuatro conceptos o etapas del gasto público: supuestos, condiciones óptimas, imposibilidad de una solución descentralizada espontanea y sus conclusiones. Lo primero que él hace es asumir ciertas cosas como el orden cardinal de preferencias que todos tenemos, luego presentar cuáles deberían ser las condiciones en un mundo ideal, cuales son las mejores condiciones, y por último provee argumentos a favor de la competencia perfecta, del mercado competitivo, concluyendo así que seguir indagando en el gasto publico nos llevaría a “welfare politics”.
    Coase por el otro lado nos presenta muchos autores en un mismo escrito en torno a algo. Pero no cualquier algo, sino un algo que es objeto, servicio y ejemplo todo en uno, se trata de un faro. Como dice en su escrito, el faro representa las cuestiones de las funciones económicas del gobierno, si el gobierno se encarga de la instalación y mantenimiento, etc o si por ejemplo, el faro es un bien privado que la gente (las embarcaciones y su tripulación) debe pagar (lo cual Coase también discute desde las perspectiva de distintos autores si puede/debe ser un bien privado pago o no), y que en caso de ser pago, existe la posibilidad de que los pagos deban ser regulados y monitoreados por el gobierno. Coase analiza las perspectivas de Mill, Pigou, Samuelson y Sidgwick agregando la historia y rol de la Trinity House. Cada uno de los autores mencionados llega a una conclusión en donde todas ellas son variaciones de lo mismo. Hay diferencia de pensamientos al respecto, pero todos conllevan cierta similitud. Por ejemplo Mill propone un impuesto (toll) por el uso del faro, pero como sabemos Samuelson por el otro lado, describe los bienes colectivos y no apoya la privatización del faro ya que es considerado un bien público. Sidgwick apoya a Mill y con su pensamiento particular llega a la conclusión de que es posible privatizarlo y gravarlo.

    Novedoso/interesante:
    A pesar de ser algo tan común, sigue llamándome la atención que con la diferencia de pensamientos entre los autores presentados por Coase todos llegan a una conclusión distinta (guardan similitudes entre ellos algunas veces pero la realidad es que son análogos uno al otro, diferentes y similares a la vez). Por ejemplo empezando con Mill quien propone un impuesto al uso del faro, pero es un haz de luz al fin y al cabo, no se puede decidir a quien si y a quien no se le permite su servicio. Análogo a Mill se encuentra Sidgwick (a quien Pigou hace referencia), sosteniendo que fácilmente muchas embarcaciones van a usar el faro sin pagar, por lo tanto, al evitar pagar van a querer gravarlo para que no lo usen gratuitamente y se aprovechen de quienes si pagan el servicio y por ende, al gravarlo, se vuelve un bien privado, concluyendo que si es posible privatizarlo, a diferencia de lo que postula Samuelson al decir que el gobierno debe proveer ciertos servicios públicos indispensables sin los cuales la vida comunitaria seria impensada y que por la naturaleza de la misma no se le puede entregar a la empresa privada. Con estos casos podemos ver explícitamente lo que nos quiere probar Coase y vemos las diferentes conclusiones al respecto donde una línea de pensamiento para llegar a dichas conclusiones no es inherente ni exclusiva a otra. El ejemplo del faro nos provee con la estabilidad de un ejemplo práctico y real pero con la abstracción de las interpretaciones y conclusiones que se le puede dar, como es con cada uno de los autores mencionados.

    3 preguntas:
    1) ¿Puede haber una institución u organización independiente del Estado que sea la encargada de regular tanto los pagos en caso de faros privatizados como de los faros en sí en el caso de considerarse bienes públicos?
    2) Si hipotéticamente los faros son controlados y mantenidos por el Estado, ¿no sería más conveniente que de los faros considerados públicos se encargue el Estado y que los privados los regulen empresas privadas pero que coexistan geográficamente?
    3) ¿No le parece imposible controlar un haz de luz (ya que no puede iluminar a una embarcación y a otra no)?

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