Al fin la globalización no aparece como culpable: reducción de la pobreza mundial y distribución del ingreso

Fue una agradable sorpresa encontrar en La Nación un artículo de Juan J. Llach titulado “La globalización no tiene la culpa”: http://www.lanacion.com.ar/1993365-la-globalizacion-no-tiene-la-culpa

Digo esto porque el último que recuerdo del autor (puede que hubo otros entretanto) es uno alabando a Piketty. Éste, en cierta forma, revierte los argumentos del otro, aunque no del todo, como veremos. Entre los mejores párrafos:

“La globalización está en el banquillo y, con más pasiones que razones, se discuten sus resultados. Se sigue repitiendo, erróneamente, que crece la brecha entre países ricos y pobres. El nivel de vida de los países más avanzados era en 1990 casi ocho veces el de los emergentes y hoy es menos de tres veces. Los otrora países “en desarrollo” generan ya casi el 60% del producto mundial anual. Esto se debe sobre todo a Asia, con China a la cabeza. Pero desde la crisis de 2008 también el África subsahariana y, algo menos, América latina han crecido más que los avanzados. Entre éstos hay grandes diferencias. Corea creció desde la crisis 25%, Italia cayó 8% y Grecia, 30%. Lo mismo se ve dentro de cada país, como los contrastes entre el ahora famoso “cinturón oxidado” y California.

Las personas disconformes con esta etapa global en Europa y en Estados Unidos ven una realidad amenazante. Asiáticos y africanos perciben, en cambio, mejoras. Pese a que en sus continentes vive el 95% de los 705 millones de personas en pobreza extrema, hace un cuarto de siglo eran 1850 millones los afectados por este flagelo y representaban un 35% de la población mundial, contra menos del 10% hoy. En forma paralela, ha habido allí aumentos muy significativos en la esperanza de vida o en la escolarización y fuertes caídas de la mortalidad infantil. El rápido crecimiento de muchos países pobres desde 1990, en especial China, hizo caer la desigualdad de la distribución del ingreso mundial, y la cantidad de personas de clase media se ha duplicado de 1500 a 3000 millones en este siglo.”

Impecable. Aunque tras esto presenta una preocupación por la distribución del ingreso:

“Al mismo tiempo, la desigualdad aumentó en muchos países, y en casi todos los desarrollados, con el agravante de una enorme concentración del ingreso en el 1% más rico -que se apropia del 15% o más del ingreso nacional- y aun en el 0,1% más rico. En fin, es tan cierto que el mundo de hoy tiene una pobreza inaceptable y una enorme desigualdad de ingresos y riquezas como que nunca bajaron tanto la pobreza y la desigualdad globales como en los últimos 25 años (el sitio https://ourworldindata.org/ es muy informativo de lo dicho hasta aquí). El análisis objetivo invita mucho más a los matices que a los juicios en blanco y negro, pero éstos son los que prevalecen.”

Según los propios datos citados la cantidad de personas en pobreza extrema se redujo en más de mil millones, y mejoran todos los índices. En todo caso, uno podría decir que le gustaría que el ingreso fuera distribuido de otra forma, pero no plantear esto como un problema. Está claro que incluso el aumento de la desigualdad no es la causa de la pobreza, porque según el artículo una sube y la otra baja (aunque también está en discusión que esto ocurra).

Para debatir esto habría que presentar cuál sería el criterio para decir que una distribución es mejor que otra. El artículo no lo dice, pero pareciera sugerir que una más igualitaria sería mejor. Al presentar tal argumentación sería bueno refutar a Robert Nozick (Anarquía, Estados y Utopía), cuando señala que al evaluar una determinada distribución del ingreso habría que considerar no el resultado (si es más igual o menos igual), sino el proceso. Si el proceso por el cual se generó es “justo” la distribución también lo es, aunque sea desigual. ¿Cuál sería el argumento en favor de una distribución más igual?

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