Mafalda y “nadie amasa una gran fortuna sin hacer harina a los demás”. Divierte, pero se equivoca

Mafalda fue una genio en muchos casos. Con esa ingenuidad de niña solía dar en la tecla en más de un tema que a los mayores, sus padres principalmente, les costaba dilucidar.

Pero en ésta se equivoca, y también el diario La Nación al seleccionar esa frase. Tiene tantas otras, tan inteligentes. En el fondo, de la misma forma que por la boca de Mafalda hablaba Quino, su autor; por aquí habla quienquiera que la haya seleccionado. Obviamente, si la pusieron es porque creen que transmite una verdad, no solamente porque se trata de una metáfora divertida.

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Es ya un viejo prejuicio que quien hace dinero lo hace o explotando, o engañando, o robando a los demás. Y, por cierto, en algunos casos es así, pero seguramente no en lo que pensaba Quino o quien seleccionó la fase. Por ejemplo, los Castro o Kim tienen mucho dinero como resultado de explotar a los demás; Madoff también lo hizo con el gran engaño tipo Ponzi; los K y sus socios se enriquecieron aquí robando los fondos públicos. Pero cada uno de esos casos implica el uso de violencia o fraude, en general aprovechando el monopolio del uso de esa violencia por parte del estado. No es de extrañar que gran parte de las grandes fortunas mal habidas tenga que ver con la política. En ese caso, son fortunas que se han ‘amasado’ con ‘nuestra’ harina.

Pero sospecho que el sentido de la frase para el autor, o para quien lo puso ahora allí es más amplio, e incluye en general, a todos los que han hecho fortuna. Y nada podría ser más erróneo. En la lista de los más conocidos millonarios nos encontramos con muchos que se han hecho ricos por las grandes innovaciones e increíbles productos que nos han dado: Steven Jobs (Apple), Bill Gates (Microsoft), Amancio Alcorta (Zara), Jeff Bezos (Amazon), Larry Ellison (Oracle), Mark Zuckerberg (Facebook), Liliane Bettencourt (L’Oreal), Sergey Brin y Larry Page (Google) y tantos otros, a quienes hay que agregar el panadero de la esquina, el dueño del kiosco, el que tiene un restaurante en la otra cuadra.

Es cierto, como Madoff también está Carlos Slim y su ‘capitalismo de amigos’, pero, de nuevo, éste no existiría si no fuera por la política.

Los emprendedores que compiten en el mercado, bajo reglas de juego que se aplican a todos, amasan fortunas con harina propia (arriesgando su capital), y nos dan los mejores panes de su esfuerzo. Y somos nosotros quienes, en definitiva, sancionamos con nuestras acciones, su destino. Tendrán fortuna en tanto compremos sus productos o servicios, y no la tendrán o la perderán en cuanto dejemos de hacerlo.

Entonces, habría que rehacer la frase y decir: “algunos amasan sus fortunas gracias al estado y el dinero de todos; pero decir que ‘nadie’ lo hace sin hacer harina al resto está equivocado y señala un claro prejuicio ideológico, o envidia, o ambos.

4 pensamientos en “Mafalda y “nadie amasa una gran fortuna sin hacer harina a los demás”. Divierte, pero se equivoca

  1. Me parece que la mayoría o todos los que mencionas tienen ayuda tanto directa como indirecta del Estado. Por ejemplo el monopolio de la propiedad intelectual da el poder de aumentar el precio artificialmente o controlar la propiedad de posibles competidores al prohibirles crear mercancía similar. También la propiedad intelectual ejerce un control sobre los trabajadores sin privilegios afectando el control sobre sus cuerpos y teniendo el poder de reducir su remuneración. Igualmente interfiere el salario mínimo que deja sin trabajo a mucha gente y les prohíbe la capacidad de ahorrar para capitalizar sus propios proyectos y competir, con lo cual esas grandes empresas se benefician. Por otra parte están todas las barreras de entrada y control de las tasas de interés que impiden a las personas emprender.
    Así que esas empresas sí se han beneficiado del uso del Estado, incluso a consta de la violación de derechos haciendo harina a los demás.

  2. Ya lo decía Kropotkin: Cada descubrimiento, cada progreso, cada
    aumento de la riqueza de la humanidad, tiene su origen en la
    conjunción del trabajo manual e intelectual del pasado y del
    presente.
    Entonces, ¿con qué derecho alguien se apropia de la menor
    parcela de ese inmenso todo y dice: “Esto es sólo mío y no de
    todos”?

  3. Brillante pero se te olvida que por ejemplo dos de tus admirados Steven Jobs y Billy Gates, no se hicieron millonarios solo por sus dudosas brillantes ideas, si sabemos que estos se apropiaron de la idea de sus amigos o compañeros, pero ese no es el tema, el tema es que ninguno de estos dos se hicieron millonarios, por sus ideas, sino por haber materializado sus ideas, por medio de volver objetos tangibles esas ideas, para lo cual requirieron de manos obrera proletaria, como por ejemplo la mano de niños utilizados para fabricar algunos de los mas exquisitos objetos tecnológicos, que muchos llevamos en nuestro bolsillo trasero del pantalón, en otros casos requirieron de cientos de programadores como Gates para hacer softwares como Windows, manos de obra que aun de alto nivel no deja de ser mano de obra proletaria, que al final es la que produce la plusvalía por la cual estos tus amaos ídolos se han hecho millonarios. O sea aunque no te guste se volvieron millonarios gracias a que hicieron harina a miles de obreros tecnológicos diseminados en el mundo.

    • Sergio, ellos “crearon” esos puestos de trabajo que voluntariamente tus proletarios eligieron, por lo que debemos suponer que eran mejores que las alternativas disponibles. Si no lo hubieran hecho, si no hubieran creado esos puestos de trabajo, ellos estarían peor.

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