Los impuestos a la riqueza no ayudan a los más pobres, porque castigan la innovación y las nuevas ideas

Más impuestos a los más ricos, parece ser un grito de justicia social que permitiría redistribuir esa riqueza entre los más pobres. Pero resulta que impuestos de ese tipo terminan castigando a los más pobres a través de castigar la generación de nuevas e innovadoras ideas:

“Taxing Top Incomes in a World of Ideas” Charles I. Jones, de Stanford School of Business and NBER, https://www.journals.uchicago.edu/doi/abs/10.1086/720394

Abstract

“Este documento considera el impuesto a la renta máxima cuando (i) las nuevas ideas impulsan el crecimiento económico, (ii) la recompensa por una innovación exitosa es una renta máxima y (iii) la innovación no puede ser perfectamente enfocada por un subsidio de investigación: piense en los métodos comerciales de Walmart , la creación de Uber, o la “idea” de Amazon. Estas condiciones conducen a una nueva fuerza que afecta la tasa impositiva máxima óptima: al desacelerar la creación de nuevas ideas que impulsan el PIB agregado, la imposición sobre la renta máxima reduce los ingresos de todos, no solo los ingresos en la parte superior. Esta fuerza restringe drásticamente tanto las tasas impositivas máximas que maximizan los ingresos como las que maximizan el bienestar.”

¿Qué es el capitalismo? Defínelo como quieras, pero es el único sistema que elimina la pobreza

 

En este capítulo Peter Boettke analiza qué es el capitalismo:

“Según el Oxford English Dictionary, el término capitalismo se refiere a: “La posesión de capital o riqueza; un sistema económico en el que se utiliza capital o riqueza privada en la producción o distribución de bienes y los precios se determinan principalmente en un mercado libre; el dominio de los propietarios privados del capital y de la producción con fines de lucro”. Este capítulo en The Routledge Handbook of Philosophy, Politics, and Economics intenta esbozar la definición de capitalismo y su relación con el mejoramiento humano a través de la comprensión de las perspectivas de sus defensores y sus críticos.”

Boettke, Peter J. and Boettke, Peter J. and Submitter, GMU Dept. of Econ., Capitalism (June 20, 2022). C.M. Melenovsky (Ed.). (2022). The Routledge Handbook of Philosophy, Politics, and Economics, p. 267-275., GMU Working Paper in Economics No. 22-23, Available at SSRN: https://ssrn.com/abstract=4149725

“Desde el principio, el término se usó para discutir los privilegios de la clase propietaria que trabaja en conjunto con aquellos en el poder político para saciar su sed de poder y mantener su riqueza y ventajas privadas simultáneamente. Sin embargo, al analizar el funcionamiento del sistema capitalista, un sistema basado en la propiedad privada y la libertad de contratación, los análisis se centran principalmente en el intercambio voluntario, el espíritu empresarial y la búsqueda de oportunidades hasta ahora no reconocidas, y la innovación tecnológica incesante. En su libro reciente, How Innovation Works, Matt Ridley (2020) captura la esencia del proceso capitalista de innovación empresarial de la siguiente manera: “La innovación es hija de la libertad y madre de la prosperidad” (262). Y, la prosperidad ciertamente brinda, y no solo para unos pocos, sino para muchos. Solo mire la disminución de la pobreza extrema en todo el mundo entre 1820 y 2015.”

250 años después seguimos discutiendo el origen de la Riqueza de las Naciones. Un libro recomendado por Mokyr y Acemoglu

Mark Koyama es Associate Professor of Economics en George Mason University. Jared Rubin es Professor of Economics en Chapman University. Entre los dos escribieron el libro How the World Became Rich: The Historical Origins of Economic Growth: https://www.amazon.com/How-World-Became-Rich-Historical/dp/1509540237/ref=sr_1_1?crid=3TAW2S7HYGY7H&keywords=how+the+world+became+rich+the+historical+origins+of+economic+growth&qid=1656097680&sprefix=how+the+world+became+rich%2Caps%2C297&sr=8-1

Es la misma pregunta de Adam Smith acerca del origen de la Riqueza de las Naciones, un tema que seguimos discutiendo hoy, 250 años después, cuando en buena medida, el gran Adam ya nos había dado la respuesta. Así es presentado:

“La mayoría de los humanos son significativamente más ricos que sus antepasados. La humanidad ganó casi toda su riqueza en los últimos dos siglos. ¿Cómo ha sucedido esto? ¿Cómo se enriqueció el mundo?

Mark Koyama y Jared Rubin se sumergen en las muchas teorías de por qué el crecimiento económico moderno ocurrió cuando y donde ocurrió. Discuten teorías recientemente avanzadas arraigadas en la geografía, la política, la cultura, la demografía y el colonialismo. Fragmentos de cada una de estas teorías ayudan a explicar eventos clave en el camino hacia la riqueza moderna. ¿Por qué comenzó la Revolución Industrial en la Gran Bretaña del siglo XVIII? ¿Por qué algunos países europeos, Estados Unidos y Japón se pusieron al día en el siglo XIX? ¿Por qué se tardó hasta finales del siglo XX y XXI para otros países? ¿Por qué algunos todavía no se han puesto al día?

Koyama y Rubin muestran que el pasado puede proporcionar una guía sobre cómo los países pueden escapar de la pobreza. Hay ciertos requisitos previos que todas las economías exitosas parecen tener. Pero tampoco hay panacea. El pasado de una sociedad y sus instituciones y cultura juegan un papel clave en la configuración de cómo puede o no puede desarrollarse.”

Quienes analizan este libro no es que tengan poca experiencia en este mismo tema:

“Un resumen vívido y claro como el cristal de la gran cantidad de investigación compilada en las últimas dos décadas sobre la cuestión más importante de la historia económica. Bien informado, sólidamente anclado en hechos históricos y análisis económicos, este libro es imprescindible para los estudiantes de economía.”

Joel Mokyr, Northwest University

 

“En nuestro momento actual, cuando muchos están preocupados por el futuro del crecimiento del medio ambiente y el planeta, este libro que invita a la reflexión de dos destacados académicos cuenta la historia de cómo y por qué despegó el crecimiento económico y cómo elevó enormemente el nivel de vida. , pero también aumentó la desigualdad y la miseria en el camino. Esta es una lectura obligada para cualquier persona preocupada por el futuro del crecimiento y la pobreza en nuestro planeta”.

Daron Acemoglu, MIT

¿El dinero (ingreso) no hace a la felicidad? Parece que sí, y la riqueza también

No es nada nuevo el dicho “el dinero no hace a la felicidad”, para que alguien diga algo así como “pero se parece mucho”, o “no hay felicidad sin eso”, etc. En general, los economistas han investigado el tema tratando de evaluar la relación existente entre la felicidad y el ingreso. Pero una cosa es el ingreso y otra la riqueza, uno es el flujo, otro es el stock. ¿Qué pasa con la riqueza?

Un grupo de investigadores del Deutsche Bank publican un artículo donde investigan ese tema: Discussion Paper Deutsche Bundesbank No 11/2022, “Wealth and subjective well-being in Germany”, por Antje Jantsch (Leibniz Institute of Agricultural Development in Transition Economies (IAMO)), Julia Le Blanc (Deutsche Bundesbank and European Commission – Joint Research Centre) y Tobias Schmidt (Deutsche Bundesbank): https://www.econstor.eu/bitstream/10419/251957/1/1798277255.pdf

“Pregunta de investigación: La principal pregunta de investigación del artículo es cómo la riqueza de un hogar y sus componentes, además de los ingresos, afectan la satisfacción con la vida de un individuo. Analizamos si el nivel absoluto de riqueza es importante para la satisfacción con la vida y observamos el papel de la riqueza propia en relación con la de otros hogares.

Contribución: Contribuimos a la escasa literatura sobre la riqueza y el bienestar subjetivo mediante la investigación empírica de la relación entre la satisfacción con la vida y las tenencias de riqueza (relativa) utilizando microdatos de panel de la encuesta de riqueza alemana, Panel sobre finanzas domésticas – PHF, para 2010 y 2014 La encuesta nos permite separar la riqueza en diferentes componentes y construir medidas de riqueza relativa.

Resultados: Encontramos que (i) la satisfacción con la vida de los individuos está significativamente asociada positivamente con la riqueza de un hogar, (ii) los diferentes componentes de la riqueza, como los activos reales y financieros, así como la deuda, tienen efectos diferenciales en la satisfacción con la vida, y ( iii) tanto el valor absoluto de los activos y la deuda como tales como los activos y la deuda en relación con otros hogares son importantes para la satisfacción de la vida. Nuestro estudio muestra que es importante considerar la riqueza, además de los ingresos, al analizar el impacto de las finanzas de los hogares en la satisfacción con la vida de las personas.”

Seguimos, 250 años después, con el mismo tema: ¿cómo explicamos la generación de riqueza?

La revista Evolution and Human Behavior (Volume 43, Issue 1, January 2022, Pages 71-82) publica un artículo titulado “Assessing different historical pathways in the cultural evolution of economic development”, por Adam Flitton y Thomas E. Currie , del Human Behaviour and Cultural Evolution Group, Centre for Ecology and Conservation, College of Life and Environmental Sciences, University of Exeter. La pregunta, en definitiva, es la misma de Adam Smith, el origen del progreso y la generación de riqueza. Esto plantean los autores:

“Se han propuesto una gran cantidad de hipótesis para explicar la diversidad sustancial en el desempeño económico que vemos en la actualidad. Ha habido una creciente apreciación de que los factores históricos y ecológicos han contribuido al desarrollo social y económico. Sin embargo, no está claro si tales factores han ejercido un efecto directo sobre la productividad moderna o si influyen indirectamente en las economías al dar forma a la evolución cultural de las normas e instituciones. Aquí analizamos un conjunto de datos globales transnacionales para probar entre hipótesis que involucran una serie de diferentes factores ecológicos, históricos y sociales próximos y una variedad de vías directas e indirectas. Mostramos que el momento histórico de la agricultura predice el momento del surgimiento del estado, que a su vez afecta el desarrollo económico indirectamente a través de su efecto en las instituciones. Los factores ecológicos parecen afectar el desempeño económico indirectamente a través de sus efectos históricos en el desarrollo de la agricultura y dando forma a los patrones de colonización de los colonos europeos. Un desempeño institucional más efectivo también se predice por niveles más bajos de sesgo endogrupo que, a su vez, parece estar relacionado con la proporción de la población de una nación que desciende de países europeos. Estos resultados respaldan la idea de que los procesos evolutivos culturales han sido importantes en la configuración de las normas e instituciones sociales que permiten la cooperación a gran escala y el crecimiento económico en las sociedades actuales.”

https://doi.org/10.1016/j.evolhumbehav.2021.11.001

Alberdi: «la Constitución ha preferido la distribución libre a la reglamentaria», para proteger el fin social de la riqueza

Con los alumnos de la UBA Derecho vemos a Juan Bautista Alberdi, quien luego de haber tratado el marco institucional de la producción libre se dirige a considerar la distribución de sus resultados:

“No se podría concebir libertad de una especie para producir Un valor, y libertad de otra especie para aprovechar del valor producido. El principio de igualdad, v. g., que reconoce en todos el derecho al trabajo, o, lo que es igual, a producir valor, no podría desconocer el mismo derecho aprovechar de la utilidad correspondiente a su parte de producción. El derecho al trabajo, v. g., está tan ligado al derecho al producto o resultado del trabajo, que no son más que un solo derecho considerado bajo dos aspectos. Sólo la iniquidad ha podido admitir el uno y desconocer el otro; sólo ella ha desconocido el derecho al trabajo, para disputar el de optar a sus provechos.

La justicia natural, regla común de los hechos morales, económicos y políticos de que consta la humana sociedad, la justicia divide y distribuye los beneficios de todo producto entre los agentes o fuerzas que concurren a su producción. Dar utilidades a los unos y excluir de ellas a los otros, sería contrario a la moral cristiana, que haciendo de todos el deber del trabajo, ha dado a todos el derecho a vivir de su producto.

La Constitución argentina ha hecho de esta parte de la política económica el objeto predilecto de sus garantías. Ella vio que dar garantías en favor del provecho que corresponde a los servicios del capital, del trabajo y de la. tierra en la producción de las riquezas, era no solamente el medio de conseguir el bienestar de los habitantes del país, que la Constitución comprende entre sus propósitos supremos, sino también el verdadero medio de fomentar su producción, cuyo estímulo no es otro que el deseo de alcanzar ese provecho, necesario a la satisfacción de las necesidades del hombre y al sostén de su existencia de un modo digno de su noble naturaleza.

Reconociendo que la riqueza es un medio, no un fin, la Constitución argentina propende por el espíritu, de sus disposiciones económicas, no tanto a que la riqueza pública sea grande, como bien distribuida, bien nivelada y repartida; porque sólo así es nacional, sólo así es digna del favor de la Constitución, que tiene por destino el bien y prosperidad de los habitantes que forman el pueblo argentino, no de una parte con exclusión de otra. Ella ha dado garantías protectoras de este fin social de la riqueza, sin desconocer que el orden social descansa en las bases de la libertad, igualdad, propiedad, seguridad, etc.

Ella ha querido que las riquezas, que son obra del trabajo combinado de todos los servicios productores, redunden en el bienestar y mejora de todos los que asisten a su producción, por medio de sus respectivos servicios; es decir, de la mayoría de la sociedad, en que reside la nación, no de una porción privilegiada de ella. No haya esclavos, ha dicho en esa virtud; es decir, no haya hombre-máquina, hombre-tierra, hombre-capital, que teniendo hambre gane el pan con su sudor para satisfacer el hambre de otro. Ella ha hecho un crimen de esa torpeza tan ofensiva a la riqueza del país, como a la moral del Evangelio. No haya extranjeros, ha dicho; no haya excluidos en el banquete de la riqueza nacional, haciendo del suelo argentino la patria de todo el mundo para lo que es formar riqueza y disfrutarla en su provecho propio.

Para proteger mejor el fin social de la riqueza, ha preferido la distribución libre a la distribución reglamentaria y artificial. La distribución de las riquezas se opera por sí sola, tanto más equitativamente cuanto menos se ingiere el Estado en imponer le reglas.

Así la Constitución argentina, en vez de inventar despóticamente reglas y principios de distribución para las riquezas, las ha tomado de las leyes naturales que gobiernan este fenómeno de la economía social, subordinado a las leyes normales que rigen la existencia del hombre en la tierra.”

Juan Bautista Alberdi sobre el derecho de propiedad en la Constitución, artículo 17, por el que es «inviolable»

Con los alumnos de la UBA Derecho vemos a Juan Bautista Alberdi comentar la Constitución en su libro «Sistema Económico y Rentístico». Aquí sobre el derecho de propiedad:

«La propiedad, como garantía de derecho público, tiene dos aspectos: uno jurídico y moral, otro económico y material puramente. Considerada como principio general de la riqueza y como un hecho meramente económico, la Constitución argentina la consagra por su artículo 17 en los términos más ventajosos para la riqueza nacional. He aquí su texto: – La propiedad es inviolable, ningún habitante de la Confederación puede ser privado de ella, sino en virtud de sentencia fundada en ley. La expropiación por causa de utilidad pública debe ser calificada por ley y previamente indemnizada. Sólo el Congreso impone las contribuciones que expresa el art. 4. Ningún servicio personal es exigible, sino en virtud de ley y de sentencia fundada en ley. Todo autor o inventor es propietario exclusivo, de su obra, invento o descubrimiento por el término que le acuerde la ley. La confiscación de bienes queda borrada para siempre del Código Penal argentino. Ningún cuerpo armado puede hacer requisiciones, ni exigir auxilios de ninguna especie.

La economía política más adelantada y perfeccionada no podría exigir garantías más completas en favor de la propiedad, como principio elemental de riqueza.

Se ha visto que la riqueza, o bien sea la producción, tiene tres instrumentos o agentes que la dan a luz: el trabajo, el capital y la tierra. Comprometed, arrebatad la propiedad, es decir, el derecho exclusivo que cada hombre tiene de usar y disponer ampliamente de su trabajo, de su capital y de sus tierras para producir lo conveniente a sus necesidades o goces, y con ello no hacéis más que arrebatar a la producción sus instrumentos, es decir, paralizarla en sus funciones fecundas, hacer imposible la riqueza. Tal es la trascendencia económica de todo ataque a la propiedad, al trabajo, al capital y a la tierra, para quien conoce el juego o mecanismo del derecho de propiedad en la generación de la riqueza general. La propiedad es el móvil y estímulo de la producción, el aliciente del trabajo, y un término remuneratorio de los afanes de la industria. La propiedad no tiene valor ni atractivo, no es riqueza propiamente cuando no es inviolable por la ley y en el hecho.

Pero no bastaba reconocer la propiedad como derecho inviolable. Ella puede ser respetada en su principio, y desconocida y atacada en lo que tiene de más precioso, -en el uso y disponibilidad de sus ventajas. Los tiranos más de una vez han empleado esta distinción sofística para embargar la propiedad, que no se atrevían a desconocer. El socialismo hipócrita y tímido, que no ha osado desconocer el derecho de propiedad, ha empleado el mismo sofisma, atacando el uso y disponibilidad de la propiedad en nombre de la organización del trabajo. Teniendo esto en mira y que la propiedad sin el uso ilimitado es un derecho nominal, la Constitución argentina ha consagrado por su artículo 14 el derecho amplísimo de usar y disponer de su propiedad, con lo cual ha echado un cerrojo de fierro a los avances del socialismo.»

Según Oxfam, Bill y Hillary Clinton estuvieron entre los más pobres del planeta, y ocho tendrían tanto como la mitad

Durante los años K nos asombramos de la forma en que el gobierno utilizaba al Estado y todo su aparato para modificar el “discurso” y promover un cierto “relato” político. Claro, una vez que cambiamos de gobierno eso se terminó o, en todo caso, hay un mini-relato diferente pero que no abusa, por el momento, del aparato estatal.

Increíblemente, en algún país desarrollado y de alta calidad institucional sucede algo similar, sólo que no es ya un gobierno en particular quien promueve un cierto relato sino una agencia de gobierno que lo hace al margen de qué partido esté en el poder. Es decir, promueve una visión propia, y sesgada, de la realidad con independencia de que el gobernante sea conservador o laborista. Dados esos nombres, está claro que me refiero a Inglaterra.

La agencia de ayuda internacional de ese país, OXFAM, prepara cada año, para presentar en el Foro Económico Mundial de Davos, que se realizó en estos días, unas estadísticas para comparar la riqueza de los pobres y los ricos del mundo, diseñadas en particular para mostrar una brecha grande, y cada vez mayor entre unos y otros. Y lo hacen de forma de captar la atención de los medios: este año dijeron que ocho personas en el mundo tienen tanta riqueza como la mitad de los habitantes del planeta.

La noticia fue tomada por muchos medios, por ejemplo La Nación: http://www.lanacion.com.ar/1976437-ocho-magnates-con-la-misma-riqueza-que-la-mitad-mas-pobre-del-planeta

El prestigioso Institute of Economic Affairs (IEA), de Londres, responde:

“Pero si bien es un dato que llama la atención, ignora el hecho de que el mundo se ha vuelvo más igual en las últimas décadas, con millones, y posiblemente miles de millones que han salido de la pobreza en India, China y otras economías en desarrollo…, gracias a los mercados libres. Sin embargo, Oxfam propone como solución desplazar a los mercados e implementar una gran plan de redistribución global de la riqueza para aliviar la desigualdad.

El director general de IEA, Mark Littlewood, señala en un comentario que el informe demoniza al capitalismo y no hace nada para ayudar a los pobres. Y que tiene una metodología confusa y débil. Sumar activos y restar deuda para obtener ‘riqueza neta’ es un mal indicador que implica que algunos de los más pobres del mundo son quienes tienen grandes deudas, como, por ejemplo, recientes graduados universitarios en el mundo desarrollado que pueden haber acumulado hasta 50.000 libras de deuda.

En ujn artículo en The Times Business, Littlewood sostiene que mirar a los activos netos de las personas no dice mucho de significado moral o económico. “Si realmente queremos erradicar la pobreza, necesitamos estar obsesionados con los pobres, no con los ricos. Un buen punto de partida sería observar qué políticas han alcanzado un verdadero éxito. Por ejemplo, la reforma pro-capitalista en China e India, que incluyó reducir impuestos, tarifas, desregulación de mercados y privatización de activos estatales y aumento de las inversiones extranjeras.”

El artículo en The Times Business: http://www.thetimes.co.uk/edition/business/oxfam-should-ignore-the-mega-rich-and-encourage-free-markets-hm06v76f8

“Si recién te graduaste de la Escuela de Derecho de Harvard, puedes tener una deuda de 200.000 libras o más. Ignorando que ya estás en la ruta para ser un abogado corporativo que gana millones, Oxfam lo considera mucho menos ‘rico’ que un campesino de Bangladesh que puede haber obtenido unos centavos con su trabajo. Por supuesto, necesitas ser realmente privilegiado e influente para alcanzar los niveles más altos posibles en la medición de Oxfam. Cuando Bill y Hillary Clinton se fueron de la Casa Blanca en el cambio de milenio, las estimaciones sugieren que tenían unos 10 millones de dólares de deuda. Por lo tanto, alcanzaron un nivel de pobreza que la mayoría de los mortales solamente podemos soñar y se convirtieron en una de las parejas más vulnerables del planeta, según Oxfam.”

Mafalda y «nadie amasa una gran fortuna sin hacer harina a los demás». Divierte, pero se equivoca

Mafalda fue una genio en muchos casos. Con esa ingenuidad de niña solía dar en la tecla en más de un tema que a los mayores, sus padres principalmente, les costaba dilucidar.

Pero en ésta se equivoca, y también el diario La Nación al seleccionar esa frase. Tiene tantas otras, tan inteligentes. En el fondo, de la misma forma que por la boca de Mafalda hablaba Quino, su autor; por aquí habla quienquiera que la haya seleccionado. Obviamente, si la pusieron es porque creen que transmite una verdad, no solamente porque se trata de una metáfora divertida.

2252123w620

Es ya un viejo prejuicio que quien hace dinero lo hace o explotando, o engañando, o robando a los demás. Y, por cierto, en algunos casos es así, pero seguramente no en lo que pensaba Quino o quien seleccionó la fase. Por ejemplo, los Castro o Kim tienen mucho dinero como resultado de explotar a los demás; Madoff también lo hizo con el gran engaño tipo Ponzi; los K y sus socios se enriquecieron aquí robando los fondos públicos. Pero cada uno de esos casos implica el uso de violencia o fraude, en general aprovechando el monopolio del uso de esa violencia por parte del estado. No es de extrañar que gran parte de las grandes fortunas mal habidas tenga que ver con la política. En ese caso, son fortunas que se han ‘amasado’ con ‘nuestra’ harina.

Pero sospecho que el sentido de la frase para el autor, o para quien lo puso ahora allí es más amplio, e incluye en general, a todos los que han hecho fortuna. Y nada podría ser más erróneo. En la lista de los más conocidos millonarios nos encontramos con muchos que se han hecho ricos por las grandes innovaciones e increíbles productos que nos han dado: Steven Jobs (Apple), Bill Gates (Microsoft), Amancio Alcorta (Zara), Jeff Bezos (Amazon), Larry Ellison (Oracle), Mark Zuckerberg (Facebook), Liliane Bettencourt (L’Oreal), Sergey Brin y Larry Page (Google) y tantos otros, a quienes hay que agregar el panadero de la esquina, el dueño del kiosco, el que tiene un restaurante en la otra cuadra.

Es cierto, como Madoff también está Carlos Slim y su ‘capitalismo de amigos’, pero, de nuevo, éste no existiría si no fuera por la política.

Los emprendedores que compiten en el mercado, bajo reglas de juego que se aplican a todos, amasan fortunas con harina propia (arriesgando su capital), y nos dan los mejores panes de su esfuerzo. Y somos nosotros quienes, en definitiva, sancionamos con nuestras acciones, su destino. Tendrán fortuna en tanto compremos sus productos o servicios, y no la tendrán o la perderán en cuanto dejemos de hacerlo.

Entonces, habría que rehacer la frase y decir: “algunos amasan sus fortunas gracias al estado y el dinero de todos; pero decir que ‘nadie’ lo hace sin hacer harina al resto está equivocado y señala un claro prejuicio ideológico, o envidia, o ambos.

Adam Smith: riqueza es la capacidad de producir bienes y servicios; ya critica «cepos cambiarios»

En el Libro IV de La Riqueza de las Naciones, Adam Smith trata los “distintos sistemas de política económica” y en el capítulo II en particular sobre el sistema “comercial o mercantil”: http://www.econlib.org/library/Smith/smWN12.html

Las políticas mercantilistas se han seguido aplicando desde entonces (y Adam Smith explica más abajo porqué), pero la “teoría mercantilista” nunca pudo recuperarse del golpe que le propinara Adam Smith en su texto. Algunos párrafos:

AdamSmith

“Un país rico, de la misma forma que un hombre rico, se supone es un país donde abunda el dinero; y acumular oro y plata en un país se supone es la forma más sencilla de enriquecerlo. Por cierto tiempo luego del descubrimiento de América, lo primero que preguntaban los españoles cuando llegaban a una costa desconocida solía ser si había mucho oro o plata en la vecindad. Según la información que recibieran, juzgaban si era oportuno establecer allí un asentamiento o si valía la pena conquistar el país. Plano Carpino, un monje, enviado como embajador de Francia a uno de los hijos del famoso Genghis Khan, relató que los tártaros solían preguntarle si había muchas ovejas y bueyes en el reino de Francia. Su pregunta tenía el mismo objetivo que la de los españoles. Querían saber si era un país suficientemente rico para ser conquistado. Entre los tártaros, como en todas las naciones de pastores que son usualmente ignorantes del dinero, el ganado es el instrumento del comercio y la medida de valor. La riqueza, por lo tanto, según ellos, consiste en ganado como para los españoles consistía en oro y plata. De los dos, tal vez la noción de los tártaros estaba más cerca de la verdad.”

“Como consecuencia de estas nociones populares, todas las distintas naciones de Europa han estudiado, aunque con poco resultado, todo medio posible para acumular oro y plata en sus respectivos países. España y Portugal, los propietarios de las principales minas que proveen a Europa de esos metales, han tanto prohibido su exportación bajo las penas más severas o las han sujetado a considerables aranceles. Esa misma prohibición parece haber sido parte de la política de muchos países de Europa en el pasado. Se la encuentra, incluso, donde menos deberíamos esperarla, en algunas viejas leyes del parlamento de Escocia que prohíben bajo fuertes penalidades el transporte de oro o plata del reino. Una política similar se aplicó tanto en Francia como en Inglaterra.”

Y respecto a las preocupaciones de quedarse “sin dinero”, comenta:

“Un país que no tiene minas propias debe, indudablemente, obtener su oro y plata de países extranjeros de la misma forma que uno que no tiene viñedos para obtener vinos. No parece necesario, entonces, que la atención del gobierno debe ocuparse más de un asunto que del otro. Un país que tiene los recursos para comprar vino obtendrá siempre el vino que necesite; y un país que tiene los recursos para comprar oro y plata nunca tendrá falta de ellos. Se los compra por un cierto precio como cualquier otro producto, y como son el precio de todos los otros productos, todos los otros productos son el precio de los metales. Confiamos con total seguridad que la libertad de comercio, sin ninguna atención por parte del gobierno, nos proveerá siempre del vino que necesitamos; y podemos confiar que de igual forma nos proveerá siempre del oro y la plata que podamos comprar o emplear, tanto sea para la circulación de nuestros productos, como para otros usos.”