¿Cómo se asegura la calidad y la seguridad de los productos que consumimos? ¿Inspectores o competencia?

¿Cómo se asegura la calidad en los mercados? ¿Cómo garantizar que los productos son seguros para ser consumidos? La inmediata respuesta de muchos es que esto se logra con la regulación y control estatal. En esta nota, titulada “Regulación en el libre mercado: no es lo que la mayoría cree”, del Mises Wire, Antti Takala, un estudiante de Finlandia, se anima a introducir el tema: https://mises.org/es/wire/regulacion-en-el-libre-mercado-no-es-lo-que-la-mayoria-cree

“Cuando se plantea la idea de un mercado totalmente libre en el debate económico, una crítica ampliamente aceptada a dicha idea suele estar relacionada con la cuestión de cómo se podría garantizar que los bienes y servicios fueran seguros para el consumo. Al fin y al cabo, sin un gobierno que envíe inspectores y decrete normas de seguridad para los productos, se suele suponer que las compañías, en su eterna búsqueda de beneficios sin piedad, no tendrían ningún incentivo para no vender lo que más dinero les reportara.

Sin embargo, la escuela austriaca entiende perfectamente que esto no es cierto, y no quiero insistir explicando por qué. En su lugar, quiero centrarme en cómo un verdadero mercado libre promulgaría la regulación de forma natural y descentralizada y cómo podría surgir en una situación del mundo real. Así que saltemos de nuestro orwelliano mundo moderno a un mundo en el que reine el laissez-faire.

Supongamos que nuestro imaginado mercado libre ha sobrevivido hasta este punto sin necesidad de regulación alguna por parte de un poder centralizado. Pero ahora han surgido problemas en el paraíso, y una compañía, para mantenerse rentable, ha recurrido a la venta de un producto alimenticio que provoca malos dolores de estómago a algunos de sus consumidores. ¿Cómo podríamos salir de este lío sin conjurar un poder centralizado que regule el mercado de una forma distinta a como lo hacen nuestros gobiernos aquí, en el mundo real?”

Para el liberalismo clásico el Estado se ocupa de la seguridad y la defensa; … pero también son escépticos….

Uno de los elementos básicos del liberalismo clásico es la idea de un estado limitado y como parte fundamental de esa limitación su responsabilidad en la seguridad y la defensa, a diferencia de la posición libertaria que también cuestiona esa función. ¿Pero acaso no sabemos de su ineficiencia y cómo la política aprovecha sus actividades para otros destinos? Por ejemplo, Estados Unidos recibió el brutal ataque terrorista de Septiembre 11, 2001; y como consecuencia de eso terminó invadiendo Afganistán y luego Iraq. ¿Algún logro?

El tema se plantea en este artículo “FOREIGN POLICY, DEFENSE, AND WAR”, por  CHRISTOPHER J. COYNE y MATTHEW A. OWENS;  George Mason University Department of Economics Working Paper No. 23-20: https://ssrn.com/abstract=4384682  or http://dx.doi.org/10.2139/ssrn.4384682

“Muchos liberales clásicos creen en la necesidad de un estado mínimo de «vigilante nocturno» para brindar protección contra amenazas internas y externas. Desde esta perspectiva, para una sociedad libre y liberal es necesario un estado de seguridad nacional dirigido por un gobierno poderoso y centralizado. Al mismo tiempo, los liberales clásicos tienden a ser muy escépticos con respecto a los programas gubernamentales de arriba hacia abajo a gran escala. Este escepticismo se basa en una combinación de problemas prácticos, por ejemplo, restricciones epistémicas y de incentivos y consecuencias perversas no deseadas, y los costos del poder político altamente concentrado para la libertad individual. Este capítulo explora los matices de esta tensión. Después de discutir la lógica estándar para las provisiones estatales—la anarquía hobbesiana y la suposición de que la defensa es un “bien público”—discutimos cuatro desafíos a la provisión estatal de defensa. Estos incluyen: (1) el problema del planificador relacionado con el control estatal de los recursos económicos, (2) el problema de la economía política relacionado con las fricciones en la política democrática, (3) el problema de los «malos» por el cual las actividades gubernamentales generan daños, y (4) el problema autoritario-constitucional por el cual las actividades del estado de seguridad nacional contribuyen a la expansión del poder político a expensas de la libertad individual.”

La ley y el orden. América Latina, y Venezuela, en el último lugar del mundo

La encuestadora Gallup hace un Índice de “Ley y Orden” que mide la confianza en la policía local, el sentimiento personal de seguridad y los incidentes de robo. América Latina muestra un índice de 56, sobre 100, y es la región con peor resultado. http://www.gallup.com/poll/175082/latin-america-scores-lowest-security.aspx?utm_source=alert&utm_medium=email&utm_campaign=syndication&utm_content=morelink&utm_term=World

Law & Order

Peor que África subsahariana y lejos del Sudeste Asiático que muestra el mejor indicador.

Venezuela muestra el peor resultado del mundo! Argentina está por debajo del medio y lejos de los mejores que son Nicaragua, Panamá y Chile.

Law & Order por pais

En 2013, sólo el 19% de los venezolanos adultos dijo que se sentía seguro caminando solo por la ciudad de noche o el área donde vive. Más aún, solo el 26% de los venezolanos dijo tener confianza de la policía local y el 22% reportó que le habían robado dinero a sí o algún miembro de la familia en los últimos 12 meses. En 2012 Venezuela tuvo la segunda tasa de asesinatos del mundo, atrás de Honduras, de 53,7 por 100.000 habitantes.

 

Gustave de Molinari sobre la producción de seguridad en competencia

Los alumnos de Historia del Pensamiento Económico de la UBA leyeron a Gustave de Molinari (1819-1912), “Sobre la producción de seguridad”, en el marco de la consideración del tema de bienes públicos.

Gustave de Molinari

Va el comentario de una alumna, y luego sus preguntas:

“Es muy interesante lo que destaca Molinari, acerca de que los productores de seguridad son más fuertes que los consumidores, y por lo tanto es muy sencillo para aquellos imponer un régimen de monopolio a estos últimos. Las razas más fuertes y guerreras se han atribuido el gobierno exclusivo y antidemocrático de las sociedades. Y buscan a través de más conquistas y expansión sobre otras sociedades, la extensión de su mercado. El Nazismo es un claro ejemplo y la máxima expresión, de una raza que se ha considerado a sí misma superior y mediante el uso de la fuerza ha arrasado con grupos sociales más débiles.”

“Molinari tiene mucha razón al decir que el hecho de que existan razas o grupos sociales con mayor fuerza que otros, conlleva a la violencia y el terror e inevitablemente a la guerra.”

“Creo que la sociedad termina actuando bajo los regímenes gubernamentales bajo el terror que éstos imponen con su fuerza. Y no me refiero necesariamente al gobierno intra-nación, sino el gran poder que le da a un gobierno o a un régimen, ser los poseedores de las más importantes fuerzas armadas. Éstos son un asegurador de hegemonía creada bajo la imposición de terror por parte de estos gobiernos tan fuertes y poderosos.”

Aquí van sus preguntas, y las respuestas:

  1. Supongamos una situación de crisis económica, en la cual los precios se disparan a la suba y los salarios apenas alcanzan a los consumidores para obtener sus bienes. ¿No cree que éstos gastarían sus salarios en forma prioritaria en bienes de consumo, y dejarían al consumo de la seguridad en un segundo plano? Si estamos en situación de crisis, entiendo que aumentaría la inseguridad, pero al mismo tiempo los consumidores tendrían menos posibilidades de comprar más seguridad. Por lo tanto, ¿no considera que caeríamos en una situación caótica, en la cual los mercados dedicados a la producción de seguridad no tendrían los recursos para asegurar la seguridad de la sociedad? Si bien creo que su propuesta es muy buena para escapar de los regímenes autoritarios y violentos que son posibles, debido a su gran poder que ganan mediante la fuerza, me parece que no sería posible la producción de seguridad bajo un sistema de libre competencia. Pues, a mi entender, en una situación de crisis, situación en la cual la inseguridad tiende a aumentar, la provisión de seguridad sería posible bajo el sistema que tenemos hoy en día, al cual  usted llamó comunista, pero no bajo un sistema de libre competencia.

Respuesta: Puede ser, pero la seguridad es un bien básico, sin el que sería difícil conseguir los otros bienes y servicios básicos necesarios. Esos “proveedores” de seguridad, actuarían como las compañías de seguros, tendrían “reservas” para estas épocas de “siniestros”.

  1. ¿No considera que al ser muchos los productores de seguridad, hay más posibilidades de que éstos descubran que con su fuerza, o bien unidos con la fuerza de otros productores, pueden imponer un régimen de monopolio a los consumidores de seguridad?Respuesta: En tal caso se volverían un estado.
  2. Coincido sin dudas con usted, cuando afirma que bajo la producción de seguridad mediante la libre competencia nacerá una constante emulación entre todos los productores, esforzándose cada uno por aumentar o por mantener su clientela a través del incentivo de un buen precio o de una mejor, más rápida, y más completa justicia. ¿No considera que este mismo fin podría lograrse a través de la creación de más de un productor de seguridad, pero siempre todos dependiendo del mismo gobierno? Hoy en día existe una diferenciación entre lo que es la seguridad a nivel nacional y lo que es la seguridad a nivel provincial (policía federal/policía metropolitana por ejemplo). Quizá creando más productores de seguridad dependientes de estos gobiernos, podríamos lograr una competencia entre ellos, pero siempre bajo el régimen “comunista”, mediante el cual, la producción de seguridad depende de los gobiernos elegidos democráticamente por el pueblo.Respuesta: En verdad lo que hace falta es que actúen bajo un paraguas general de normas de orden superior que resuelvan los problemas entre ellos. Podemos llamar a esto “gobierno”, pero podría ser el fruto de acuerdos entre los mismos productores de seguridad para elegir mediadores o árbitros en caso de conflictos. De nuevo, similar a como hacen actualmente las compañías de seguros para resolver casos de “siniestros” que involucren a clientes de unas y otras. Y los clientes preferirían aquellas compañías que muestren tener esos convenios con la mayor cantidad de otras compañías.