Alberdi: en la formación del Tesoro puede ser saqueado el país; en su gasto puede dilapidarse la riqueza pública

Con los alumnos de Economía Política en la UBA Derecho vemos a Juan Bautista Alberdi sobre “la creación y el destino de los fondos de Tesoro”:

“El poder de crear, de manejar y de invertir el Tesoro público, es el resumen de todos los poderes, la función más ardua de la soberanía nacional. En la formación del Tesoro puede ser saqueado el país, desconocida la propiedad privada y hollada la seguridad personal; en la elección y cantidad de los gastos puede ser dilapidada la riqueza pública, embrutecido, oprimido, degradado el país.

¿Cómo evitar que el gobierno incurra en tales excesos al ejercer la soberanía del país delegada para crear el Tesoro y aplicarlo? ¿Hay garantías aplicables al remedio de esos abusos? ¿Cómo conseguir que los principios económicos y rentísticos de la Constitución prevalezcan en las leyes y en los actos del gobierno, encargado de hacer cumplir la Constitución? – La Inglaterra ha encontrado ese secreto a costa de muchos siglos de experiencias dolorosas, y lo ha enseñado al mundo parlamentario: consiste en dividir el poder rentístico en dos poderes accesorios e independientes, a saber, el poder de crear los recursos y votar los gastos públicos, y el poder de recaudar, administrar y emplear esos recursos en los gastos designados, ¿por quién? – Al poder legislativo, órgano más íntimo del país, es delegado el ejercicio de la primera atribución. y al ejecutivo el de la segunda por ser el Tesoro el principal medio de acción y de ejecución.. Tal es la teoría del gobierno parlamentario de Inglaterra, de que ha sido expresión práctica la Constitución argentina, a imitación de todas las conocidas en ambos mundos de medio siglo a esta parte.

Toda la libertad del país depende de la verdad en esa división del poder.

Ella constituye la principal y más importante tradición de la revolución de Mayo contra el gobierno de España.

En el acta del 25 de Mayo de 1810, inaugural del nuevo régimen, se previno que la. nueva junta, depositaria del Poder ejecutivo, no podría imponer contribuciones ni gravámenes al pueblo o sus vecinos sin previa consulta o conformidad del Cabildo, eco inmediato de la ciudad. (Artículo 9 dé dicha acta).

Los Estados Unidos de Norte-América debieron a su madre patria el legado de esa tradición de progreso y libertad. En la Gran Bretaña fué siempre de la Cámara de los comunes el privilegio de iniciar las contribuciones, por el principio de que procediendo del pueblo toda contribución, es justo que el pueblo sea quien se la imponga. Eso fuera cierto, decía Blackstone, si sólo el pueblo pagase contribuciones, y no la nobleza propietaria, que en realidad las soporta al igual del resto del país. La verdadera razón de ese privilegio de los representantes del pueblo inglés (Cámara de los comunes) residía en el peligro de promediarlo con la Cámara de los lores, elegida por el rey, a cuya influencia se la presumía sujeta por este motivo.”

Ravier y Cachanosky sobre los desórdenes monetarios de la provincia de Buenos Aires en el siglo XIX

Argentina tiene una larga historia de indisciplina fiscal. Comenzando ya con la provincia de Buenos Aires, desde antes que el país se unificara e incluso después de tener ya una notable constitución.

Adrián O. Ravier y Nicolás Cachanosky publican un artículo en la Independent Review con el ‘titulo de “Monetary Disorder in Buenos Aires Province, 1822–1881”:

Este artículo apareció en la edición de verano de 2022 de The Independent Review.

“La serie de quiebras bancarias en la provincia de Buenos Aires en el siglo XIX no se debió a la escasez de metales preciosos sino a una regulación ineficiente, déficits del Tesoro onerosos y poder de monopolio. Este es otro ejemplo histórico más de cómo las guerras resultan en la degradación de las instituciones monetarias y bancarias.”

https://www.independent.org/publications/tir/article.asp?id=1716

El texto completo de este artículo estará disponible en esta página nueve meses después de su publicación impresa inicial. Para leerlo ahora, hay que comprarlo.

Alberdi sobre las sociedades comerciales, la propiedad y las obras de infraestructura privadas

Con los alumnos de Economía Política y Economía Argentina, de Derecho, Universidad de Buenos Aires, vemos a Juan Bautista Alberdi y su texto “Sistema Económico y Rentístico…”. Ahora estamos viendo el capítulo III, Artículo II, que trata “De cómo puede ser anulada la Constitución, en materia económica, por las leyes orgánicas anteriores a su sanción” (antes había considerado cómo puede suceder con las leyes que se dicten desde la sanción de la CN). Algunos párrafos separados muestran el conocimiento de Alberdi sobre economía y el funcionamiento de los mercados, la moneda, etc.:

Alberdi 3

Critica al código civil francés:

“Distinguiendo la restitución del préstamo hecho en lingotes o barras, de la restitución del préstamo hecho en plata amonedada, el código civil francés ha resucitado viejas preocupaciones de los legistas sobre la moneda, que, según ellos, recibe su valor de la voluntad del legislador y no del estado del mercado.”

Comprende el fundamental papel a cumplir por las sociedades comerciales y los seguros:

“El contrato de sociedad que, aplicado a la producción de la riqueza, es una fuerza que agranda en poder cada día, ha recibido una organización incompleta y estrecha del código francés, según la observación de los economistas. La sociedad o compañía industrial, llamada a desempeñar un rol importantísimo en la producción y distribución de la riqueza, no ha sido ni prevista por el código.

Los seguros que, según la hermosa expresión de Rossi, arrancan a la desgracia su funesto poder dividiendo sus efectos, y por cuyo medio el interés se ennoblece tomando en cierto modo las formas de la caridad, el seguro terrestre sobre todo, no ha merecido un recuerdo del código civil francés.”

Luego comenta brevemente (y lo hace extensamente en otras partes del libro), sobre el derecho de propiedad:

“El derecho de propiedad consagrado sin limitación, concluye con los ejidos, campos de propiedad común, situados a la entrada de las ciudades coloniales, que no se podían edificar.”

Sobre las “aduanas internas”:

“Los art. 9, 10, 11 y 12, según los cuales no hay más aduanas que las nacionales, quedando libre de todo derecho el tránsito y circulación interna terrestre y marítima, hacen inconstitucional en lo futuro toda contribución provincial, en que con el nombre de arbitrio o cualquier disfraz municipal se pretenda restablecer las aduanas interiores abolidas para fomentar la población de las provincias por el comercio libre. En Francia se restauraron con el nombre de octroi (derecho municipal) las aduanas interiores, abolidas por la revolución de 1789. Es menester no imitar esa aberración, que ha costado caro a la riqueza industrial de la Francia.”

Y señala que los caminos y canales pueden ser ‘cosas de propiedad privada’:

“Los caminos y canales comprendidos por el antiguo derecho en el número de las cosas públicas, serán por la Constitución de propiedad de quien los construya. Ella coloca su explotación por particulares en el número de las industrias libres para todos. Desde entonces, los caminos y canales pueden ser cosas de propiedad privada. Ni habría posibilidad de obtener los para la locomoción a vapor, sino por asociaciones de capitales privados, visto lo arduo de su costo para las rentas de nuestro pobre país.”

No fue la «política industrial» lo que hizo grandes a los Tigres Asiáticos: fue el libre comercio

No fue la “política industrial” la que hizo grandes a los Tigres Asiáticos sino la apertura comercial. Es el punto que plantea Samuel Gregg, Distinguished Fellow in Political Economy en el American Institute for Economic Research, y Contributing Editor de Law & Liberty, en una nota titulada “Industrial Policy Mythology Confronts Economic Reality”: https://lawliberty.org/east-asian-tigers-semiconductors-and-other-industrial-policy-mythologies/

 

“Si en los debates sobre políticas se premiara la persistencia, los que abogan por un uso más generalizado de la política industrial en Estados Unidos serían los primeros en la fila. No importa cuántas veces se señale que no entienden la naturaleza y el funcionamiento de la ventaja comparativa; o evitar reconocer cómo la política industrial fomenta el amiguismo y la corrupción desenfrenados; o destacan lo que consideran ejemplos de países en los que la política industrial se ha empleado con éxito (solo para demostrar que no funcionó de la manera que sugirieron), no se dan por vencidos.

Quizás, algunos de ellos reconocerán, el uso selectivo de la política industrial en Japón o la UE, o su amplio despliegue en naciones tan diferentes como Argentina e India (sin mencionar la mayoría de los países africanos y de Medio Oriente) en general no lograron producir los resultados esperados. resultados. Pero, dice el estribillo, ¿qué pasa con algunos de los países de los Tigres de Asia Oriental? ¿No son prueba de que, cuando son ideadas e implementadas por gobiernos sabios guiados por expertos aún más inteligentes, la política industrial puede funcionar?

Por desgracia, la brecha entre el mito y la realidad es igual de evidente en estos casos. Muchos gobiernos de Asia oriental sin duda se han comprometido en la política industrial. Con esto me refiero al estado que busca abordar las aparentes fallas del mercado para producir resultados comerciales particulares al intervenir en sectores económicos específicos a través de medios tales como subsidios, trato fiscal preferencial, subvenciones de capital directas, préstamos a tasas de interés inferiores a las del mercado, y apoyo indirecto a la I+D empresarial, empresas mixtas público-privadas o medidas regulatorias especiales.

Sin embargo, existe una gran cantidad de evidencia que indica que estas políticas produjeron resultados peatonales similares en estos países. En cuanto a los Tigres, lo que los llevó principalmente del estado de remansos económicos a economías del primer mundo fue la liberalización económica y especialmente la apertura comercial, no expertos con gran confianza en su propia capacidad para prever y generar resultados económicos específicos a través de la intervención estatal.

Incluso los defensores más devotos de la política industrial dudan en presentar dos de los Tigres, Singapur y Hong Kong, como éxitos de la política industrial. No obstante, consideran que las historias de posguerra de Corea del Sur y Taiwán demuestran por qué la política industrial debería desempeñar un papel importante en la vida económica. Los hechos, sin embargo, indican una historia mucho más complicada y diferente.”

Alberdi sobre la protección a la industria, los privilegios temporales y las recompensas

Con los alumnos de la UBA Derecho vemos a Alberdi en Sistema Económico y Rentístico y la protección de la industria:

Las leyes protectoras, las concesiones temporales de privilegios y las recompensas de estímulo son, según el artículo citado, otro medio que la Constitución pone en manos del Estado para fomentar la industria fabril que está por nacer.

Este medio es delicadísimo en su ejercicio, por los errores en que puede hacer caer el legislador y estadista inexpertos, la analogía superficial o nominal que ofrece con el aciago sistema proteccionista de exclusiones privilegiarías y de monopolios.

Para saber qué clase de protección, qué clase de privilegios y de recompensas ofrece la Constitución como medios, es menester fijarse en los fines que por esos medios se propone alcanzar. Volvamos a leer su texto, con la mira de investigar este punto que importa a la vida de la libertad fabril. Corresponde al Congreso (dice el art. 64) proveer lo conducente a la prosperidad del país, etc., promoviendo la industria, la inmigración, la construcción de ferrocarriles y canales navegables, la colonización de tierras de propiedad nacional, la introducción y establecimiento de nuevas industrias, la importación de capitales extranjeros y la exploración de los ríos interiores (¿por qué medio? – la Constitución prosigue), por leyes protectoras de estos FINES, y por concesiones temporales de privilegios y recompensas de estimulo (protectoras igualmente de esos FINES, se supone) .

Según esto, los FINES que las leyes, los privilegios y las recompensas están llamados a proteger, son:

La industria,

La inmigración,

La construcción de ferrocarriles y canales navegables,

La colonización de tierras de propiedad nacional,

La introducción y establecimiento de nuevas industrias,

La importación de capitales extranjeros,

Y la exploración de los ríos interiores.

Basta mencionar estos FINES para reconocer que los medios de protección que la Constitución les proporciona, son la libertad y los privilegios y recompensas conciliables con la libertad.

En efecto, ¿podría convenir una ley protectora de la industria por medio de restricciones y prohibiciones, cuando el art. 14 de la Constitución concede a todos los habitantes de la Confederación la libertad de trabajar y de ejercer toda industria? Tales restricciones y prohibiciones serían un medio de atacar ese principio de la Constitución por las leyes proteccionistas que las contuviesen; y esto es precisamente le que ha querido evitar la Constitución cuando ha dicho por su artículo 28: – Los principios, derechos y garantías reconocidos en los anteriores artículos, no podrán ser alterados por las leyes que reglamenten su ejercicio. Esta disposición cierra la puerta a la sanción de toda ley proteccionista, en el sentido que ordinariamente se da a esta palabra de prohibitiva o restrictiva.

¿Inflation targeting sin saber cuál es el «target»? Perdidos en el bosque, política monetaria a ciegas

En las últimas décadas se ha generalizado la política monetaria del “inflation targeting”, entre los países avanzados y, digamos, más “serios” en sus políticas monetarias. Ni qué hablar del resto. Pero he aquí que nuestros “inflation targeters” podrían estar fijando objetivos a ciegas, es decir, tienen poca idea de la evolución de las variables que ahora toman en cuenta y han dejado de seguir la evolución de la cantidad de dinero, algo que deberían volver a retomar. Esto es lo que plantea un artículo del C. D. Howe Institute de Canadá, Commentary NO. 623 Money Talks: The Old, New Tool for Predicting Inflation, por Steve Ambler y Jeremy Kronick: https://www.cdhowe.org/sites/default/files/2022-07/Commentary_623.pdf?mc_cid=3db1414352&mc_eid=c03ba8028c

 

“Hasta principios de la década de 1980, la mayoría de los economistas suscribían la idea de que había una correlación positiva significativa, tanto a corto como a largo plazo, entre los agregados monetarios y la inflación.

Sin embargo, la relación a corto plazo se deterioró a mediados de la década de 1980, y los banqueros centrales de hoy prestan poca atención a las tasas de crecimiento de los agregados monetarios, que miden todo, desde efectivo y depósitos bancarios hasta bonos de ahorro de Canadá, contribuciones netas de fondos mutuos y más (ver Explicador de conceptos clave) – en sus pronósticos de inflación y al tomar sus decisiones de política monetaria. Esto parecería desacreditar el monetarismo1 y los enfoques monetarios para comprender la inflación y la política monetaria, pero argumentamos que no es así.2 Es simplemente un ejemplo de un principio general atribuible a Rowe y Yetman (2002) y Otto y Voss ( 2014). Como se indica en el último documento, “si el Banco de Canadá está apuntando estrictamente (y con éxito) a una tasa de inflación del 2 por ciento en un horizonte de dos años, entonces las desviaciones actuales de la inflación del 2 por ciento deberían ser impredecibles con cualquier información disponible. al Banco dos años antes.” Esto significa que no solo los agregados monetarios no deberían ser útiles para predecir la inflación a dos años, sino que tampoco lo deberían ser el desempleo, la brecha de producción (entre la producción económica real y la potencial) o el principal instrumento de política del Banco de Canadá, la tasa de interés a un día. De hecho, sólo la propia meta de inflación debería predecir la inflación en ese horizonte.”

Un problema tan conocido como «viejo»: los sistemas de jubilaciones europeos tienen problemas demográficos

El tema de este paper se viene considerando y discutiendo desde hace mucho tiempo. A medida que la población envejece ya que hay menos nacimientos que fallecimientos, cada vez es mayor el número de jubilados y pensionados en relación a los que trabajan. Es un problema básico de un sistema jubilatorio de reparto (que el sistema de capitalización individual no tiene), y Europa ha sido el típico ejemplo. A medida que eso sucede el sistema entra en problemas financieros y termina empujando a los estados a subvencionarlo, con elevado costo fiscal, real y más aún potencial.

No es tan nuevo entonces lo que puedan decirnos en este paper publicado por el Banco Central Europeo: Bodnár, Katalin and Nerlich, Carolin, “The Macroeconomic and Fiscal Impact of Population Ageing” (June, 2022). ECB Occasional Paper No. 2022/296, Available at SSRN: https://ssrn.com/abstract=4144357

Como verán, al final de este resumen se proponen ciertas medidas. Sin embargo, hay una que no se menciona y resolvería este problema: abrir la inmigración, lo que generaría más aportes.

“La zona del euro, como muchas otras economías avanzadas, ha entrado en una era de cambios demográficos drásticos. Sin respuestas políticas adecuadas, el envejecimiento de la población en la zona del euro está planteando desafíos formidables para el crecimiento potencial, la política monetaria y las finanzas públicas. Este documento examina, desde la perspectiva de un banco central, los efectos macroeconómicos y fiscales del envejecimiento de la población en la zona del euro y analiza los principales desafíos que se avecinan en las próximas décadas. Se prevé que la población total de la zona del euro disminuya alrededor de 2035, mientras que la tasa de dependencia de las personas mayores aumentará considerablemente en los próximos 15 años, lo que supondrá una carga adicional para los sistemas de pensiones. El análisis del documento concluye que los cambios demográficos en la zona del euro suponen un lastre para el crecimiento potencial, principalmente a través del crecimiento de la oferta laboral y la productividad, de manera similar a la evolución de Japón, que está por delante de la zona del euro en términos de envejecimiento de la población. Los ahorros precautorios pueden ser más altos y la tasa natural de interés más baja, mientras que el efecto sobre la inflación tendencial y los salarios no es evidente. El envejecimiento de la población supone una carga para la política fiscal, al presionar al alza el gasto en pensiones y afectar negativamente a las bases imponibles y la estructura de los ingresos públicos. Por lo tanto, plantea desafíos importantes para la sostenibilidad fiscal, limita el espacio y la eficacia de la política fiscal. Para protegerse contra las consecuencias económicas y fiscales adversas del envejecimiento de la población, se necesitan amortiguadores fiscales, una mejor calidad de las finanzas públicas y reformas estructurales.”

Si la inflación es multicausal, al gobierno no le van a gustar cuáles son las múltiples causas

El ministro de Economía argentino, y muchos líderes políticos del actual gobierno creen y enfatizan que el problema inflacionario es “multicausal”. En realidad, todos los fenómenos sociales son multicausales, pero ellos lo dicen para desestimar el impacto del déficit fiscal y la emisión monetaria y buscar otras causas de las cuales no sean responsables.

James Dorn publica un artículo en Cato at Liberty titulado “The Menace of Fiscal Inflation”, donde también plantea la multicausalidad, pero seguramente una que no les gustará a nuestros políticos y funcionarios, ya que las “múltiples” causas que destaca son el descalabro fiscal y la emisión para cubrir el gasto.

https://www.cato.org/blog/menace-fiscal-inflation

“Hoy, la inflación ha alcanzado un máximo de 40 años, en respuesta al despilfarro fiscal y la política monetaria acomodaticia. Los pagos directos en efectivo a individuos y empresas en 2020 y 2021, que totalizaron más de $5 billones, junto con el rápido crecimiento del dinero base, bajo el programa de compra de activos a gran escala de la Fed (también conocido como expansión cuantitativa o QE), han combinado con interrupciones en la cadena de suministro global para generar tasas de inflación que están sustancialmente por encima del objetivo a largo plazo de la Reserva Federal del 2 por ciento.

John Cochrane (2022), miembro sénior de la Institución Hoover, presenta un caso convincente de que, aunque la inflación generalmente se puede entender como un fenómeno monetario, sus raíces a menudo se pueden rastrear hasta el dominio fiscal, es decir, a la presión política para usar el banco central para acomodar el gasto deficitario del gobierno. Tanto la monetización de la deuda como las caídas en helicóptero fiscal, o lo que Cochrane llama «inflación fiscal», deben reconocerse.

Este artículo examina las fuentes fiscales y monetarias de la inflación actual y enfatiza la importancia de la rectitud fiscal y el control monetario en la formación de expectativas sobre la inflación futura. Sin instituciones fiscales y monetarias sólidas que sean transparentes, restringidas por el estado de derecho y confiables para el público, persistirá el peligro de una inflación futura.”

Artículo en Infobae: Set point, por ahora el partido sigue; a ver si la entienden con el tenis

Set point: por ahora el partido sigue – Infobae

Set point: por ahora el partido sigue

Argentina ha tenido otras experiencias de gobiernos que quieren implementar un “déficit cero” de inmediato y los arrolló la tormenta de una crisis

Al mismo tiempo que la ministra de Economía argentina conversaba con el presidente sobre las nuevas medidas a anunciar se jugaba la final de Wimbledon, sin duda, el Grand Slam más tradicional de todo el circuito mundial. La ministra Silvina Batakis y el presidente Alberto Fernández se encontraban set point y match point, es decir, a un punto de perder el tercer set y el final del partido. Las semanas anteriores habían visto una secuencia de peleas en la coalición gobernante y la salida de un par de ministros cercanos al presidente.

Los primeros anuncios de la ministra le dan una jugada más. Anunció que va a realizar un cierto ajuste fiscal, en base a una regla por la que cada dependencia del Estado no gastará recursos que no estén en la caja, un sistema de “caja única” para contar con recursos de todos los organismos públicos en una sola cuenta y una prohibición de contratar personal en el gobierno y organismos descentralizados. Lo más importante de todo es reconocer que el problema es fiscal, por supuesto, y lo hacen como si siempre hubieran pensado así, cuando hace tan sólo unos días, la vicepresidenta señalaba exactamente lo contrario.

No se trata de congelar la creación de empleo público, hay que reducir su número; y reducir o eliminar cantidad de planes sociales, y capitalizar con activos estatales el fondo de las pensiones públicas

En fin, es un primer paso. Argentina ha tenido otras experiencias de gobiernos que quieren implementar un “déficit cero” de inmediato y los arrolló la tormenta de una crisis. Van a tomar todos los recursos que se encuentran en las cuentas de todo organismo del Estado, lo cual es mejor que tomar el dinero de los contribuyentes a través de nuevos impuestos. Y también es mejor dejar de contratar empleados públicos para que su número se vaya reduciendo a medida que se retiran, pero es también una promesa poco creíble, ya implementada e incumplida en el pasado. Entonces, digamos que con los anuncios se puso 40-40, deuce, y si los llegaran a implementar podrían ganar el set.

Estamos siendo generosos con el resultado siendo que nada se ha dicho de la emisión monetaria por parte del Banco Central y tan sólo se creó un comité para analizar el problema de la deuda pública. Por otro lado, manifestó la ministra que el tipo de cambio oficial es “de equilibrio”, pero si así lo fuera no serían necesarios todos los controles tanto sea de cambios como de las importaciones.

Muy bien, una vez logrado implementar los anuncios y obtenido el tercer set, hay que enfrentar los otros dos. El primero de ellos es resolver el problema principal: el gasto público y su financiamiento. Esto requeriría que el equipo económico trabajara horas extras. Las horas normales para implementar las políticas anunciadas, y horas adicionales para elaborar un plan de reducción del gasto público, reforma del estado, renegociación de la deuda interna y externa. No se trata de congelar la creación de empleo público, hay que reducir su número; y reducir o eliminar cantidad de planes sociales, y capitalizar con activos estatales el fondo de las pensiones públicas, y recuperar la deuda del Banco Central. En definitiva, reformas mayores. Si lo hicieran, habrían alcanzado el empate en dos sets.

El último set, el definitorio, se juega en el campo de las reformas institucionales

A diferencia del tenis, éste es un set que se estaría jugando al mismo tiempo que el otro, las medidas de muy corto plazo se sostienen por poco tiempo si no hay medidas de mayor peso detrás.

El último set, el definitorio, se juega en el campo de las reformas institucionales. Las dos más importantes son las siguientes: Argentina no tiene una moneda y su gobierno no tiene credibilidad como para pretender generar una moneda confiable. La forma más rápida y efectiva de lograrlo sería “importando” una, el dólar por ejemplo, y permitiendo la libre elección de monedas. La otra sería imponer algún tipo de candado fiscal, algún límite institucional al aumento del gasto, a los déficits fiscales, al endeudamiento.

Quien logre eso se lleva la copa, y pasa a la historia de los Grand Slams. Lo interesante de esta referencia es el impacto anímico que una secuencia así generaría. Salvar el match point (anunciar medidas fiscales) ya es reconfortante, ganar el tercer set (implementar esas medidas) levanta el ánimo y la confianza; ganar el cuarto (reducción del gasto público, reforma del estado, renegociación de la deuda) generaría un enorme optimismo; ganar el quinto (reformas institucionales monetaria y fiscal) sería la euforia, y la gloria.

Alberdi sobre el objeto del gasto público. Dice que la Constitución demanda pocos empleados al gobierno

Con los alumnos de la UBA Derecho completamos la lectura de Sistema Económico y Rentístico de Juan Bautista Alberdi, con la lectura del Capítulo VII: Objetos del Gasto Público según la Constitución Argentina. Algunos párrafos seleccionados:

“El gasto público de la Confederación Argentina, según su Constitución, se compone de todo lo que cuesta el «constituir la unión nacional, afianzar la justicia, consolidar la paz interior, proveer a la defensa común. promover el bienestar general, y asegurar los beneficios de la libertad»; en una palabra, el gasto nacional argentino se compone de todo lo que cuesta el conservar su Constitución, y reducir a verdades de hecho los objetos que ha tenido en mira al sancionarse, como lo declara su preámbulo.

Todo dinero público gastado en otros objetos que no sean los que la Constitución señala como objetos de la asociación política argentina, es dinero malgastado y malversado. Para ellos se destina el Tesoro público, que los habitantes del país contribuyen a formar con el servicio de sus rentas privadas y sudor. Ellos son el límite de las cargas que la Constitución impone a los habitantes de la Nación en el interés de su provecho común y general.

Encerrado en ese límite el Tesoro nacional, como se ve, tiene un fin santo y supremo; y quien le distrae de él, comete un crimen, ya sea el gobierno cuando lo invierte mal, ya sea el ciudadano cuando roba o defrauda la contribución que le impone la ley del interés general. Hay cobardía, a más de latrocinio, en toda defraudación ejercida contra el Estado; ella es el egoísmo llevado hasta la bajeza, porque no es el Estado, en último caso, el que soporta el robo, sino. el amigo, el compatriota del defraudador, que tienen que cubrir con su bolsillo el déficit que deja la infidencia del defraudador.”

“Teniendo cada provincia su gobierno propio, revestido del poder no delegado por la Constitución al gobierno general, cada una tiene a su cargo el gasto de su gobierno local; cada una lo hace a expensas de su Tesoro de provincia, reservado justamente para ese destino. Según eso, en el gobierno argentino, por regla general, todo gasto es local o provincial; el gasto general, esencialmente excepcional y limitado, se contrae únicamente a los objetos y servicios declarados por la Constitución, como una delegación que las provincias hacen a la Confederación, o Estado general. Este sistema, que se diría entablado en utilidad de la Confederación, ha sido reclamado y defendido por cada una de las provincias que la forman. (Constitución argentina, parte 2a, título 2°, y pactos preexistentes invocados en su preámbulo.)”

“Felizmente la Constitución federal argentina exige pocos empleados para el servicio del gobierno general, compuesto de poderes excepcionales y poco numerosos. – La policía, que forma una gran parte del gasto interior en los gobiernos unitarios, está reservada a los gobiernos provinciales por la Constitución argentina. Igual atribución les hace del servicio y sostén de los establecimientos de beneficencia.

En cuanto al gasto exigido por’ las obras públicas para promover el bienestar general, también es carga que la Constitución reparte entre el gobierno interior de la Nación y el de cada una de las provincias confederadas. (Art. 104.)”

“Los caminos, puentes, muelles y otras obras de esa utilidad pueden ser entregados temporalmente para su explotación a las empresas privadas que tomen a su cargo el construirlos.”

“Si la economía es el juicio en los gastos (Say), la disipación es la locura en el gobierno y en el país.”

“Observaré entretanto, para acabar de hablar del gasto público, que no todo él consiste en el gasto con que la sociedad satisface sus necesidades de orden público por conducto del gobierno, sino también en el que hace ella directa e inmediatamente, por la mano de sus habitantes, en la mejora, comodidad y perfeccionamiento de sus ciudades, en el socorro y alivio de las clases desgraciadas, y en fin en todo ese orden de servicios que la sociedad se hace a sí misma, sin el intermedio de la autoridad, en el sentido de su prosperidad más rápida y más completa. – A ese gasto pertenecen las calles, los empedrados, las calzadas, los caminos, puentes, desagües, mejoras locales, monumentos, socorros públicos y eventuales, que se hacen por suscriciones voluntarias levantadas entre el vecindario.

Ese gasto es obra exclusiva del espíritu público, es decir, de la disposición y aptitud de los habitantes para unir sus esfuerzos y prestarlos, sin más coacción que el deseo del bienestar común, sin más mira que realizarlo. Los pueblos educados en servidumbre no tienen idea de esta contribución sin ley, que el patriotismo se impone a sí mismo, como el esclavo que todo lo hace para su amo y por su mandato no tiene idea del celo generoso.

La Inglaterra, los Estados Unidos deben la mitad de sus mejoras de orden local a esa contribución que el país paga sin que se lo exija la ley, nada más que por el placer de existir bien y de un modo digno del pueblo que sabe estimarse y respetarse hasta en su decoro externo, hasta en el aire distinguido y brillante de esas habitaciones colectivas para su mansión, que se denominan ciudades.”