¿Porqué un pequeño productor sería mejor que uno grande? Al final, definen los consumidores

Todo tiene que ser en favor del pequeño contra el grande, la misión de todo aquél que se dedique a la política es balancear, emparejar la cancha, para lo cual tiene que actuar a favor de los más “débiles”. Pero no es siempre así, en una economía libre quien es pequeño y quien es grande lo determinan los consumidores y la capacidad de los emprendedores: quienes son pequeños hoy pueden ser gigantes mañana, como Jeff Bezos, Elon Musk o tantos otros.

Pero parece inevitable que todo investigador ponga su corazón con los “débiles”, con lo cual ya no está haciendo ciencia sino presentando una opinión política o moral. Creo que es caso de este paper:

Schlüter, Achim, “From Securing Rights for Small-scale Fishers to Property for “Efficient” Producers: The Privatisation of Scallop Production in Sechura Bay”, Peru (December 27, 2021). Available at SSRN: https://ssrn.com/abstract=3994780

La historia que se cuenta allí es que unos pescadores informales comenzaron a pescar la vieira peruana con mucho éxito. Al principio informalmente, luego el gobierno les reconoció el derecho de propiedad sobre ese territorio. El artículo dice que el negocio es muy riesgoso, y tal vez no es de extrañar que los pescadores prefirieron vender sus derechos. ¿Qué tiene eso de malo? Vinieron otros, la competencia en el mercado tal vez demandaba que fueran más grandes, que tuvieran mayor capacidad para asumir un negocio riesgoso. Nadie los obligó a vender. ¿Porqué estaría ahora mal que ellos fueran los que producen las vieiras?

“La Bahía de Sechura en el norte de Perú representa el lugar más importante para producir la vieira peruana (Argopecten purpuratus), no solo a nivel nacional sino también internacional. Este negocio surgió de la iniciativa de un puñado de pescadores de buceo emprendedores de pequeña escala que encontraron condiciones ideales de cultivo en la gran bahía de Sechura, y ahora es un sector importante de la economía peruana, produciendo estos moluscos principalmente para el mercado de exportación altamente competitivo. En Sechura, comenzó como una actividad informal de acceso abierto, donde, a medida que el negocio fue creciendo, se han otorgado formalmente derechos exclusivos de extracción y uso territorial bajo la ley peruana a asociaciones de pescadores artesanales. Si bien el cultivo de vieiras es muy rentable en condiciones «normales» (ambientales) en la bahía de Sechura, requiere una inversión intensiva y es un negocio extremadamente riesgoso desde el punto de vista financiero, por ejemplo, cuando las dinámicas relacionadas con El Niño provocan la mortandad de las vieiras. Después de una privatización de facto en manos de aquellos con los medios financieros, la capacidad de asumir riesgos y otras capacidades, la última ley ha allanado el camino para que los inversores a gran escala posean todos los derechos de propiedad importantes y tomen el control de todos los activos estratégicos. pasos del proceso de producción. Este estudio de caso cualitativo cuenta la historia de la privatización del negocio de vieiras en la Bahía de Sechura, utilizando el Marco Institucional y de Desarrollo y varias teorías sobre el cambio institucional. La historia narrada es, por un lado, convencional en el sentido de que se observa un típico proceso de acaparamiento: actores débiles que tienen que irse o ser expulsados ​​de un determinado lugar o negocio. Por otro lado, este proceso de acaparamiento dio varias vueltas: primero, los actores débiles, los pescadores artesanales, podían asegurar sus derechos al lograr la formalización y por ende el reconocimiento por parte del Estado peruano, para luego perderlos sucintamente por toda una panoplia de razones a poderosos jugadores recién ingresados, poderosos inversionistas.”

 

Empresas y negocios internacionales: cuatro casos, dos países y dos empresas innovadoras

Con los alumnos de la materia Empresas y Negocios Internacionales, de UCEMA, terminamos nuestras lecturas con algunos casos, a elección:

Los dos primeros tienen que ver con ciertos países, en este caso, la selección se realiza entre México y la India, dos países bien distintos y bien interesante para analizar las oportunidades de negocios internacionales, ya sea para comercio como para inversiones, y ya sea en una dirección u otra.

Los otros dos son casos de empresas. La primera es bien conocida por muchos, sobre todo mujeres: Natura, la empresa de cosméticos que ha sabido vincular la preocupación personal con la responsabilidad social y ambiental. La segunda es menos conocida y se llama Amaru, resultado del impulso de una emprendedora, quien vio una oportunidad para desarrollar ropa de lana de llama y alpaca, contribuyendo también a la protección y el sostenimiento de esas especies.

 

Algo que ya hemos vivido aquí: los inmigrantes son emprendedores y traen consigo «conocimiento» e innovación

Lo sabíamos porque lo mismo pasó acá: los inmigrantes son naturalmente emprendedores, pero también son innovadores. Es lo que plantea Robert Krol, Senior Affiliated Scholar del Mercatus Center, George Mason University y Professor Emeritus of Economics, California State University, en un paper titulado “The Effects of Immigration on Entrepreneurship and Innovation.” Working Paper, Mercatus Center at George Mason University, Arlington, VA, May 2021.

https://econpapers.repec.org/scripts/redir.pf?u=https%3A%2F%2Fmercury.mercatus.org%2FProduct%2FViewFinalCopy%2F3174;h=repec:ajw:wpaper:11209

Este artículo revisa la evidencia sobre los efectos de la inmigración en el espíritu empresarial y la innovación. El número de inmigrantes ha aumentado tanto en números absolutos como en porcentaje de la población estadounidense. Los países de origen se han desplazado de Europa a América Latina y Asia. La proporción de inmigrantes altamente calificados ha aumentado, mientras que la proporción de inmigrantes menos calificados ha disminuido. Inmigrantes tienden a ser emprendedores y a iniciar una parte significativa de los negocios estadounidenses. Esas nuevas empresas hacen una contribución significativa al crecimiento del empleo en los Estados Unidos. La investigación indica que los inmigrantes tienden a ser innovadores. Este hallazgo es parcialmente el resultado de un gran porcentaje de inmigrantes con títulos en ciencias, tecnología, ingeniería y matemáticas (STEM). El porcentaje de patentes que van a los inmigrantes ha aumentado significativamente con el tiempo. Los inventores inmigrantes son un complemento a los inventores nativos, elevando así la productividad total con el tiempo.”

¿Cuando llegó el capitalismo y la Revolución Industrial, las mujeres se quedaron en su casa? Parece que no

¿El capitalismo discriminó a las mujeres y las dejó fuera del proceso productivo? Bueno, no parece que fuera así. En un reciente paper titulado “Reassessing women’s participation in entrepreneurial activities in the nineteenth century: A review of the literature”, por Sonia Baijot y Charlotte Le Chapelain de la Universidad de Lyon, tratan el tema: Document de Travail n° 2022 – 24: https://beta.u-strasbg.fr/WP/2022/2022-24.pdf

Así concluyen:

“La literatura revisionista sobre el emprendimiento femenino logra establecer la continuidad del emprendimiento femenino a lo largo de todo el siglo XIX. Ni la ideología de las esferas separadas, ni los cambios dramáticos en la organización económica desencadenados por la industrialización, ni la legislación restrictiva consagrada en toda Europa y más allá impidieron que las mujeres participaran en el mundo económico. Todavía quedan varios debates, por supuesto, especialmente sobre el tamaño de las empresas dirigidas por mujeres (¿sólo pequeñas empresas o también las más grandes?), sobre la importancia de las empresas familiares, sobre si el capitalismo mejoró o, por el contrario, comprometió la posición de las mujeres en economías occidentales, o sobre la forma de interpretar la concentración de mujeres en cierto tipo de empresas consideradas más “femeninas” (¿es esta concentración económica, marginación de facto o segregación social?). Sin embargo, y contrariamente al trabajo histórico anterior, este creciente cuerpo de literatura proporciona evidencia de que las mujeres en el siglo XIX no estaban confinadas a la vida doméstica y no eran solo proveedoras de mano de obra poco calificada. Ahora se acepta ampliamente que jugaron un papel importante en el gran desarrollo económico de la época, ocupando puestos clave, incluso como propietarios de negocios. Al declamar la necesidad de ampliar el concepto de emprendimiento para abarcar la complejidad de la vida económica, estudios recientes proponen además continuar con su trabajo de renovación de fuentes y métodos para comprender mejor las experiencias de las mujeres como empresarias. Varias fuentes, así como métodos, se han explorado aquí con respecto a los enfoques cualitativos o cuantitativos, pero otras fuentes o combinaciones de fuentes aún pueden ser relevantes. De hecho, aún quedan muchos caminos por explorar para enriquecer las reflexiones actuales sobre el espíritu empresarial femenino del siglo XIX. Por lo tanto, esta revisión de la literatura tuvo como objetivo proporcionar indicadores metodológicos para futuras investigaciones, cuyo propósito sería identificar con mayor claridad a las empresarias del siglo XIX y comprender mejor su comportamiento económico. Futuros estudios basados ​​en el tipo de fuentes aquí examinadas podrían centrarse, por ejemplo, en otras áreas geográficas, en las diferencias entre los comportamientos de la ciudad y el campo, en los aspectos puramente legales de las restricciones impuestas a las mujeres empresarias, o en las influencias culturales entre países.”

Mercados para saber dónde esta el conocimiento y el talento en una organización internacional

Con los alumnos de la materia Empresas y Negocios Internacionales de Ucema vemos dos trabajos de la consultora McKinsey sobre mercados de conocimiento y mercados de talento en grandes organizaciones internacionales. Pensemos en una empresa que tiene miles de empleados dispersos en cientos de países.  Cómo saber dónde está la persona correcta o el conocimiento para tratar ciertos temas? Qué tal organizar mercados?

Acá sobre el trabajo de Lowell L. Bryan, Claudia I. Joyce, and Leigh M. Weiss, “Making a market in talent”, The McKinsey Quarterly, 2006 Number 2.

En ese trabajo, como en otros de esa misma consultora, tratan un tema de carácter “hayekiano”: las limitaciones en el conocimiento, que se encuentra disperso entre todos los miembros de la organización, para lo cual hace falta algún mecanismo para obtenerlo, como lo hace el mercado. Recomiendan crear “mercados internos” para el descubrimiento y la asignación de los talentos entre el personal:

“Los grandes estudios jurídicos y otros grupos de servicios, academia y unidades de Investigación y Desarrollo, tienen mercados informales de talento donde la gente con más experiencia trata de encontrar a los mejores empleados jóvenes y éstos pueden elegir entre diferentes posiciones. Estos mercados generalmente siguen reglas informales de conducta y funcionan mejor cuando los participantes son menos de 100 y se conocen entre sí.

En el complejo mundo corporativo, que involucra a miles de profesionales y gerentes, la mejor alternativa es formalizar mercados de talento –esto es, un mercado creado para vincular los intereses de las personas con los intereses de la empresa. Un mercado formal de talentos no surge espontáneamente, una empresa debe invertir para asegurarse que ambas partes obtienen un resultado adecuado en la transacción. De otra forma, fracasará. Los mercados formales de talentos pueden desarrollarse alrededor de áreas funcionales o administrativas. Entre las grandes empresas con mercados formales de talentos encontramos a American Express e IBM.

Condiciones para el éxito

Un mercado de talentos no es para cualquier tipo de empleado. En la mayoría de los casos intervienen trabajadores en el sentido tradicional: individuos que tienen habilidades que se pueden intercambiar y pueden manejarse adecuadamente a través de una línea de supervisión. Estos empleados pueden operar un gran call center de un banco, trabajar en una cadena minorista, o manejar un camión para un proveedor de logística –trabajos donde la tarea es muy controlada en procesos específicos. Para esos empleados, los enfoques tradicionales de la línea de responsabilidad todavía funcionan. Los mercados de talentos puede que tampoco sean necesario en empresas pequeñas, que son menos globales y tienen menos ‘silos’ organizacionales, debido a que estas empresas tienen menos problemas para asignar el talento convenientemente.

Los mercados de talentos son más apropiados para empresas grandes, complejas, impulsadas por el tanto, y que crecen- empresas con una importante proporción de empleados ocupados en tareas complejas, que demandan análisis y juicios, lo que lo que los economistas llaman interacciones ‘tácitas’. Aun en estas empresas, los mercados de talentos pueden ser más apropiados en ciertas áreas limitadas (por ejemplo, en grupos funcionales como diseño de producto o ingeniería del software. Y son más apropiados para talentos de jóvenes o de nivel medio, no para los principales directivos de una empresa, donde se usa normalmente un sistema muy intermediado que es más apropiado para estos casos.”

Esta es la personalidad que necesitás tener para ser emprendedor. ¿Y si no la tengo, qué hago?

¿Hay que tener cierta personalidad para ser emprendedor? Intuitivamente pareciera que sí, pero tal vez sea difícil definir con precisión los rasgos que son necesarios. En un reciente paper se trata este tema: Kritikos, Alexander (2022) : “Personality and Entrepreneurship”, GLO Discussion Paper, No. 1137, Global Labor Organization (GLO), Essen: http://hdl.handle.net/10419/261794

Kritikos es Research Director en el German Institute for Economic Research (DIW Berlin), Professor of Economics en la University of Potsdam, y Research Fellow at GLO, Essen, también en IAB, Nuremberg.

“¿Importa la personalidad? ¿Es más o menos probable que un individuo que está abierto a la experiencia se convierta en empresario? ¿Es mejor puntuar bajo o alto en amabilidad para sobrevivir como emprendedor? En la medida en que la personalidad capta una parte de las habilidades emprendedoras, que normalmente no son observables, el análisis de los rasgos y características de la personalidad ayuda a comprender mejor dichas habilidades. Este artículo revisa la investigación sobre la relación entre la personalidad y el espíritu empresarial desde el año 2000 y muestra que poseer ciertas características de personalidad hará que sea más probable que una persona inicie un negocio propio y contrate personal. Más específicamente, con respecto a la decisión de entrada, la investigación encuentra que casi todos los factores llamados Big Five, así como varias características específicas de la personalidad, influyen en la probabilidad de entrada en el espíritu empresarial. Además, es más probable que los empresarios contraten, cuanto más alto sea su puntaje en tolerancia al riesgo, confianza, apertura a la experiencia y escrupulosidad. Sin embargo, diferentes factores, como las puntuaciones bajas en amabilidad, el único Gran Factor que no afecta la entrada empresarial, influyen en la supervivencia empresarial. Y para algunas de las características que influyen en la entrada emprendedora, como altas puntuaciones en el factor apertura a la experiencia o en tolerancia al riesgo, se encuentran “efectos de puerta giratoria”, que explican por qué algunos emprendedores vuelven a salir posteriormente del mercado.”

El papel de las instituciones facilitando el flujo de ideas que promueve la innovación y el progreso

¿Por qué se difunden ideas e innovaciones en algunos lugares y no en otros? Ya hemos argumentado aquí muchas veces en favor del papel que cumplen las instituciones. Estas permiten una mayor y mejor difusión del conocimiento. Y esa cuestión institucional genera también centros donde el conocimiento se transfiere más fácilmente. Es el tema que se toca en el Cesifo Paper titulado “Flow of Ideas: Economic Societies and the Rise of Useful Knowledge”, por  Francesco Cinnirella de la Universidad de Bergamo, Erik Hornung de la Universidad de Colonia y Julius Koschnick de la London School of Economics: https://www.cesifo.org/DocDL/cesifo1_wp9836.pdf

 

“Las sociedades económicas surgieron a finales del siglo XVIII. Argumentamos que estas instituciones redujeron los costos de acceder al conocimiento útil mediante la adopción, producción y difusión de nuevas ideas. Al combinar la información de ubicación para el universo de 3300 miembros de sociedades económicas activas en Alemania con la de los titulares de patentes y los expositores de la Feria Mundial, mostramos que las regiones con más miembros fueron más innovadoras a fines del siglo XIX. Podría decirse que este efecto duradero de las sociedades surgió a través de economías de aglomeración y derrames de conocimiento localizados. Para respaldar esta afirmación, brindamos evidencia que sugiere un aumento inmediato en la manufactura, un establecimiento más temprano de escuelas vocacionales y una mayor densidad de trabajadores mecánicos altamente calificados a mediados del siglo XIX en regiones con más miembros. También mostramos que las regiones con miembros de la misma sociedad tenían una mayor similitud en el patentamiento, lo que sugiere que las redes sociales facilitaron la difusión del conocimiento espacial y, hasta cierto punto, dieron forma a la geografía de la innovación”.

 

“El progreso tecnológico es fundamental para el crecimiento económico. Antes del crecimiento moderno, los avances tecnológicos eran el resultado de retoques en lugar de investigaciones dirigidas y no estaban informados por métodos científicos. Durante la Revolución Industrial, los inventores confiaron cada vez más en los métodos e ideas generados por la Ilustración y la Revolución Científica.1 El cambio hacia el uso de métodos científicos, por ejemplo, medición, replicación y experimentación, posiblemente cambió la forma en que los ingenieros y mecánicos de la época mejoraron las tecnologías e inventaron otras nuevas. El acceso a ese conocimiento útil se volvió crucial para impulsar la frontera tecnológica. Hasta qué punto el acceso a nuevos conocimientos afectó el cambio tecnológico durante la Revolución Industrial es, en última instancia, una pregunta empírica que es difícil de responder en ausencia de datos sistemáticos.2 En este artículo, nos centramos en sociedades económicas, instituciones comprometidas con mejorar la economía local mediante adoptar, producir y difundir conocimiento útil e investigar su papel para la innovación durante la Revolución Industrial. Las sociedades económicas surgieron durante el siglo XVIII en toda Europa. Recolectaron, sistematizaron y promovieron la difusión de conocimiento útil entre sus miembros, lo que podría decirse que facilitó la innovación y el progreso tecnológico sostenido.3 Para hacerlo, las sociedades celebraron reuniones periódicas con debates y conferencias públicas, realizaron concursos con premios que otorgaron innovaciones, publicaron periódicos con artículos que analizan los avances recientes en conocimiento útil, y mantuvo bibliotecas importantes que brindan a los miembros acceso a libros científicos recientes. Varias sociedades económicas también establecieron instituciones educativas fundamentales para la formación de personas con habilidades mecánicas. Además, las sociedades económicas contribuyeron a un flujo creciente de ideas porque sus miembros formaron una red social en la que las barreras a la comunicación eran bajas. De acuerdo con Mokyr (2005), argumentamos que las sociedades económicas redujeron los costos de acceder a nuevos conocimientos útiles y, por lo tanto, contribuyeron al progreso tecnológico central de la Revolución Industrial.”

Nadie lo conoce pero cambió el comercio internacional inventando el contenedor:

No le conocíamos un inventor preciso, pero la llegada del container cambió la historia del comercio internacional e impulsó la globalización. Pero parece que lo tiene. Eso escribe Chris Calton para el Mises Wire, del Mises Institute, con el título “Malcolm McLean: The Unsung Capitalist Hero Who Changed the World One Container at a Time”: https://mises.org/wire/malcolm-mclean-unsung-capitalist-hero-who-changed-world-one-container-time

“Pregúntele a la persona promedio cuál cree que es la innovación económicamente más importante del siglo XX, y probablemente señalará Internet. Internet ciertamente ha refutado la predicción de Paul Krugman de que no tendría mayor impacto en la economía que la máquina de fax, pero incluso esta tecnología transformadora solo puede merecer una medalla de plata en comparación con algo mucho más banal: el contenedor de envío intermodal.

El contenedor de envío fue una creación de Malcolm McLean. Una historia de la pobreza a la riqueza del siglo XX, McLean comenzó su incursión en el negocio del transporte con solo una educación secundaria. Trabajando como empleado de una gasolinera, había ahorrado $120 para comprar un camión usado a los veintiún años, y en 1944 fundó su primera empresa, McLean Trucking. En la floreciente economía de la posguerra, McLean pudo expandir su negocio en una economía global cada vez más integrada.

El negocio de McLean consistía principalmente en el envío de carga desde y hacia los puertos para el intercambio en el extranjero, y le molestaba un cuello de botella en el transporte que había impedido el intercambio de divisas desde el mundo antiguo: cada pieza de carga tenía que descargarse del camión y volver a cargar en los barcos, lo que aumentaba drásticamente el costo total del comercio de larga distancia.

McLean tuvo la idea de simplemente enviar el camión, pero esto cambió el cuello de botella de la transferencia de carga por un uso ineficiente del espacio. La siguiente idea de McLean fue cargar solo el contenedor del camión.”

Las ciudades como punto de intercambio de ideas, fomentaron y promovieron la innovación

Las innovaciones se difunden cuando la gente está en contacto. En el pasado eso ocurrió en las ciudades, grandes puntos de intercambio de ideas. ¿Cambiará eso ahora con las redes sociales? No trata este tema sino el primero, un paper titulado “Flow of Ideas: Economic Societies and the Rise of Useful Knowledge”, por Francesco Cinnirella University of Bergamo,  Erik Hornung, University of Cologne  y Julius Koschnick London School of Economics: https://www.econtribute.de/RePEc/ajk/ajkdps/ECONtribute_175_2022.pdf

“Las sociedades económicas surgieron a finales del siglo XVIII. Argumentamos que estas instituciones redujeron los costos de acceder al conocimiento útil mediante la adopción, producción y difusión de nuevas ideas. Al combinar la información de ubicación para el universo de 3300 miembros en sociedades económicas activas en Alemania con la de los titulares de patentes y los expositores de la Feria Mundial, mostramos que las regiones con más miembros fueron más innovadoras a fines del siglo XIX. Podría decirse que este efecto duradero de las sociedades surgió a través de economías de aglomeración y derrames de conocimiento localizados. Para respaldar esta afirmación, brindamos evidencia que sugiere un aumento inmediato en la manufactura, un establecimiento más temprano de escuelas vocacionales y una mayor densidad de trabajadores mecánicos altamente calificados a mediados del siglo XIX en regiones con más miembros. También mostramos que las regiones con miembros de la misma sociedad tenían una mayor similitud en el patentamiento, lo que sugiere que las redes sociales facilitaron la difusión del conocimiento espacial y, hasta cierto punto, dieron forma a la geografía de la innovación.”

El nacimiento de George Jetson, de los Supersónicos. ¿La tecnología nos depara un futuro utópico o distópico?

No sé si se llamarán igual en todos los países, por aquí la serie era Los Supersónicos, algo así como la contracara de Los Picapiedras, en la que podíamos ver una sociedad del futuro con increíbles avances. Como con otros textos futuristas, muchos de los avances que allí aparecen no se han alcanzado todavía, y hasta parece amenazar un futuro distópico debido a la tecnología. En un interesante artículo de la revista digital Discourse, Adam Thierer quien es senior research fellow en el Mercatus Center de George Mason University, analiza el tema bajo el título “How Science Fiction Dystopianism Shapes the Debate over AI & Robotics”: https://www.discoursemagazine.com/culture-and-society/2022/07/26/how-science-fiction-dystopianism-shapes-the-debate-over-ai-robotics/

“George Jetson nacerá este año. No sabemos la fecha exacta del nacimiento de este personaje ficticio de dibujos animados, pero gracias a la hábil hermenéutica de Hanna-Barbera, el consenso parece ser en algún momento de 2022.

En el mismo episodio en el que conocemos la edad aproximada de George, también nos dan la buena noticia de que su esperanza de vida en el futuro es de 150 años. Fue una de las muchas formas en que The Jestons, a través de una caricatura para niños, representó un futuro mejor para la humanidad gracias a innovaciones emocionantes. Otro fue un robot útil llamado Rosie, junto con una serie de otras tecnologías automatizadas, incluido un automóvil volador, que facilitaron la vida de George y su familia.

Sin embargo, la mayoría de las representaciones ficticias de la tecnología actual no son tan optimistas como Los Supersónicos. De hecho, las concepciones públicas y políticas sobre la inteligencia artificial (IA) y la robótica en particular están fuertemente moldeadas por el implacable distopismo de las novelas, películas y programas de televisión de ciencia ficción modernos. Y estamos peor por ello.

La IA, el aprendizaje automático, la robótica y el poder de la ciencia computacional tienen el potencial de impulsar un crecimiento económico explosivo y transformar profundamente una amplia gama de sectores, al tiempo que brindan a la humanidad innumerables mejoras tecnológicas en medicina y atención médica, servicios financieros, transporte, venta minorista, agricultura, entretenimiento, energía, aviación, industria automotriz y muchos otros. De hecho, estas tecnologías ya están profundamente arraigadas en estas y otras industrias y marcan una gran diferencia.

Pero ese progreso podría ralentizarse y, en muchos casos, incluso detenerse si la política pública está moldeada por una mentalidad basada en el principio de precaución que impone una regulación estricta basada en los peores escenarios hipotéticos. Desafortunadamente, el distopismo persistente que se encuentra en las representaciones de ciencia ficción de la IA y la robótica condiciona el terreno para los debates de política pública, al mismo tiempo que desvía la atención de algunos de los problemas más reales e inmediatos que rodean a estas tecnologías.”