Antes del mercantilismo, los escolásticos estuvieron cerca de algunas contribuciones posteriores de los clásicos

Con los alumnos de Historia del Pensamiento Económico I, Económicas, Universidad de Buenos Aires, vemos a los autores de la Escuela de Salamanca y sus aportes a la teoría económica, generalmente poco o nada considerados en los textos de historia del pensamiento, como si todo hubiera comenzado con los mercantilistas y los fisiócratas. Leemos el artículo de Raymond de Roover, Economía Escolástica. El texto es discutido por algunos amigos expertos en estos autores, pero es un buen resumen de los aportes y los problemas de esta escuela, aunque increíblemente no hace mención a Juan de Mariana, al que veremos en forma separada. Dice de Roover:

“Al igual que los autores de la antigüedad, los escolásticos medievales no consideraban a la economía política como disciplina independiente, sino que como un apéndice de la ética y las leyes.

Esta situación persistía aún en el siglo dieciocho cuando Adam Smith tomó a su cargo la cátedra de Filosofía Moral en Glasgow College. Los cursos de su predecesor, Francis Hutcheson (1694-1746), y su contemporáneo en Edimburgo, Adam Ferguson (1723-1816), están a disposición en imprenta. Según estas fuentes, los temas de un curso en Filosofía moral en el siglo dieciocho y en la Escocia presbiteriana aún correspondían, en gran medida, a la descripción de las materias tratadas en el siglo trece por Tomás de Aquino en sus comentarios a la ética de Aristóteles. Economía, en el sentido moderno, ocupaba una posición muy subordinada y todavía se consideraba un asunto ético y legal que implicaba la aplicación de la ley natural a los contratos civiles.

En lo que realmente estaban interesados los doctores medievales era determinar las reglas de justicia que dirigen las relaciones sociales. Según Tomás de Aquino, ellos distinguían dos tipos de justicia: justicia distributiva, la que regulaba la distribución de la riqueza y el ingreso, de acuerdo a la posición del individuo en la sociedad, y justicia conmutativa, que se aplicaba a los acuerdos recíprocos entre individuos, esto es, al intercambio de bienes y servicios6. En otras palabras, los asuntos económicos concernían a la justicia, no a la caridad, como puede ser fácilmente comprobado al repasar el índice de la Summa Theologica de Santo Tomás de Aquino.

Al tratar asuntos de justicia, inevitablemente los doctores se encontraron con asuntos económicos y estaban forzados a tomarlos en consideración. Al principio su investigación estaba limitada al precio justo y la usura, pero luego se ramificó para incluir un montón de otras cuestiones, incluyendo el salario justo, el envilecimiento de la moneda (inflación), la justicia del sistema impositivo, las deudas públicas, el monopolio, el cambio internacional, sociedades y todos los contratos que podían implicar cualquier mácula de usura.

La mentalidad medieval era legalista y, bajo la influencia del Derecho Romano, se le daba mucha importancia a los contratos. El principal problema era siempre determinar si un contrato era lícito o no. Este énfasis tendió a limitar el ámbito de la economía al estudio de la naturaleza legal de los contratos y sus implicaciones éticas, tendencia que se reflejaba incluso en el título v organización de los tratados escolásticos. Uno puede estar seguro de encontrar discusiones sobre materias económicas —junto con otros tópicos, por supuesto— en cualquier tratado de teología moral que lleve como título De contractibus (Sobre los contratos) o De justicia et jure (Sobre la justicia y la ley).

Casi invariablemente los asuntos económicos se mencionaban en guías para confesores, aunque la exposición, en trabajos de este tipo, probablemente es menos sistemática y analítica y más casuística. De hecho, la palabra “casuística” deriva de la preocupación sobre casos de conciencia que tenían los últimos escritores escolásticos.”

El caso del neoliberalismo y la perversión de las palabras por medio de la retórica. Antes fue la justicia ‘social’

Al mismo tiempo que vimos el artículo de Atilio Borón sobre la izquierda latinoamericana en el siglo XXI, vemos el artículo de Enrique Ghersi (2004); “El mito del neoliberalismo”. Los dos son del mismo año, y no pueden darnos visiones más diversas:

“Independientemente del juicio que pueda merecernos cada política en particular y de la evaluación que merezca cada gobierno en cuestión, está muy claro que el liberalismo es algo mucho más complejo que la adopción de medidas gubernativas en particular, máxime sin son incompletas y contradictorias. Aisladamente un gobierno socialista puede tomar medidas liberales y un gobierno liberal puede tomar medidas socialistas. Ejemplos hay muchos en la historia. Desde los laboristas neozelandeses hasta los conservadores británicos. Pero no transforma a los socialistas en liberales, ni viceversa; máxime si la caracterización en el ámbito político no tiene el rigor ni la seriedad del debate intelectual.

En Latinoamérica, si bien durante los años noventa se regresó a la austeridad fiscal de los cincuenta, esto no puede considerarse inherente y exclusivo del liberalismo económico. Si bien se privatizó, se hizo con monopolios legales, soslayando por completo la importancia de la competencia en el desarrollo de los mercados. Si bien se permitió la inversión extranjera, se hizo como en la China comunista, a la que ningún alucinado podría tildar de liberal o neoliberal. En general, aunque se daba la impresión de que se reducía la intervención estatal, el gasto público como fracción del producto interno se mantenía igual o inclusive aumentaba. Es el caso del Perú, mi país, donde hoy el tamaño del Estado es mayor que cuando empezaron las mal llamadas reformas “neoliberales”. Paradójicamente, el viejo capitalismo mercantilista fue presentado como si fuera un inexistente “neoliberalismo” por los enemigos de la libertad11.

¿Cómo se llegó a esta situación? ¿Tuvimos los liberales alguna responsabilidad en ella? ¿Fue producto histórico del azar o consecuencia de alguna táctica deliberada? ¿Cómo ha sido posible que el “neoliberalismo”, que fue entendido por los liberales como un desarrollo de su pensamiento o como una nueva escuela del mismo, haya pasado a convertirse en el habla cotidiana en un término para asimilar a las ideas de la libertad algunos de sus más impresentables enemigos?

Es verdad que la autocrítica ha faltado entre los liberales, porque en algunos casos han sido ellos mismos los que se han involucrado innecesariamente con experiencias lamentables. Llevados tal vez por la soledad política, los liberales en algunas oportunidades han respaldado  al primer gobierno que creyeron que coincidía con sus puntos de vista, sin advertir que la coincidencia era aparente y que generalmente es mejor dejarse aconsejar por el paso del tiempo antes que prestar atención a la primera aventura política que nos toque la puerta.

A no dudarlo, el proceso ha sido complejo y parte de una perversión del lenguaje sobre la que es necesario reflexionar. Muchas veces los liberales han despreciado los debates terminológicos para atenerse prioritariamente a los hechos. Esta actitud ciertamente les ha permitido hacer contribuciones notables al desarrollo de la ciencia económica, pero también los ha hecho víctimas de numerosas estratagemas.

Hayek advirtió, por ello, contra la perversión del lenguaje y denunció la existencia de lo que él llamaba palabras-comadreja. Inspirado en un viejo mito nórdico que le atribuye a la comadreja la capacidad de succionar el contenido de un huevo sin quebrar su cáscara, Hayek sostuvo que existían palabras capaces de succionar a otras por completo su significado. Él denunció, entre otras, a la palabra social. Así explicó que esta palabra agregada a otra la convertía en su contrario. Por ejemplo, la justicia social no es justicia; la democracia social, no es democracia; el constitucionalismo social, no es constitucionalismo; el Estado social de derecho, no es Estado de derecho, etc.”

Hume, Smith y Ricardo sobre el mercantilismo, el flujo de divisas y la asignación de capitales (V)

Con los alumnos de Economía de la UBA vemos a los clásicos: Hume, Smith, Ricardo, sobre el mercantilismo, el flujo de divisas y la asignación de capital. Los alumnos preguntan:

  1. David Hume, Essays, Moral, Political and Literary, Part II Chapter V “Of the balance of trade”: http://www.econlib.org/library/LFBooks/Hume/hmMPL28.html
  2. Adam Smith, Wealth of Nations Libro IV capitulo 1: Of the principle of the commercial or mercantile system: http://www.econlib.org/library/Smith/smWN12.html
  3. David Ricardo, Principles of Political Economy, Chapter IV, “On Natural and Market Price”: http://www.econlib.org/library/Ricardo/ricP2.html

Pregunta: Cuándo se producen estos desvíos del precio de mercado del natural, ¿Podríamos estimar en qué proporción ocurren? Para así poder estimar después en que magnitud ocurrirán los movimientos de capitales y duración de aquellos.

Es que lo que no sabemos es cuál es el precio natural.

Pregunta: ¿Qué mas afecta y logra como consecuencia que el precio de mercado se desvié del natural?, ¿Solo afectan las cantidades demandadas y preferencias de los consumidores?

Agregaría la disponibilidad de recursos y las tecnologías disponibles.

Pregunta: Con respecto a la acumulación de oro y plata, si su libro hubiese sido publicado algún siglo antes, ¿cree que el destino de América hubiese sido otro?

Puede ser, la corona española se hubiera preocupado, tal vez, más en generar condiciones para la producción y no tanto para la extracción de recursos.

Pregunta: Esta sección del libro pone mucho énfasis en el comercio, ¿las naciones del momento adhirieron rápidamente a sus ideas?¿Se vieron disminuidas las acumulaciones de dinero y metales?¿Era esa su búsqueda?

El proceso de avance hacia el libre comercio se dio lentamente y bastante después de que muriera Smith. Se menciona como un hito al respecto la derogación de las leyes de granos, que abrieron el mercado inglés en 1846.

Pregunta: En el párrafo ll.V35, el autor plantea la importancia de que los países estén comunicados libremente, ya que cada uno es tan diferente el uno del otro que el intercambio entre ellos resultaría beneficioso, pero ¿qué diría el autor sobre las relaciones de dependencia que se dan actualmente que someten a algunos países por otros? ¿Cómo puede ser visto esto como beneficioso por los países sometidos?, ¿No habría otra alternativa posible, quizá sin una comercio tan liberado, que los dejara en una mejor situación?

Y, ¿cuáles serían los países ahora dependientes? ¿China, India, México, Vietnam?

Pregunta: ¿Al producirse una transferencia de capital, que ocurre si la mano de obra que se desprende de una industria no está capacitada para el sector de destino?

Habría que preguntarse si ya habría “otra” mano de obra capacitada para ello. La necesidad de capacitar trabajadores para nuevas tareas es una constante. Ford tuvo que enseñarle a los trabajadores a trabajar en la línea de producción, no había quienes ya supieran eso. Jobs tuvo que enseñarle a otros a armar computadoras personales.

Pregunta: En la dinámica descripta, como incorpora el progreso tecnológico?

Diría que esas nuevas oportunidades de negocios están asociadas al desarrollo de nuevas tecnologías.

Pregunta: ¿En un país con bajo nivel de capital, si se produce alguna de estas variaciones accidentales o temporales el proceso de ajuste también es aplicable?

Sería una “ley general” que se aplica en toda circunstancia.

Pregunta: ¿Alcanza esta argumentación para demostrar que la intervención estatal en la balanza comercial pondría en peligro la riqueza de un país?

Depende del lector seguramente.

Pregunta: ¿Son los costos conocidos por todos y valuados de la misma manera o una ventaja técnica puede generar discrepancias entre los productores, más allá de sus expectativas?

Por cierto, ese conocimiento perfecto y homogéneo no existe, por eso hay discrepancias entre empresarios que compiten entre sí.

Pregunta: Cada comerciante ofrece en el momento en que es ventajoso para él: ¿puede llegar a existir una situación en la cual toda la fuerza productiva se vuelque a la actividad monetaria exclusivamente?

Y ¿qué haríamos? ¿Intercambiar dinero por dinero?

Pregunta: ¿Que sucedía, frente a los cambios de demanda, en procesos de producción más rígidos que los ejemplificados en el texto? (Acería por ejemplo, donde apagar un horno es más costoso que dejarlo prendido)

Bueno, esto sucede actualmente, y las empresas han aprendido a manejarlo.

Pregunta: Pareciera que todo respondía a señales de precios de mercado: ¿Las Estados empezaban a tener algún tipo de injerencia ante fallas de mercado?

Se estaba saliendo, en verdad, de todo tipo de interferencias por parte de los gobiernos quienes fijaban precios, prohibían o autorizaban actividades, otorgaban esas atribuciones a los “gremios” medievales, etc. Pero seguramente no pensaban en términos de “fallas de mercado”.

Pregunta: ¿Pensaba Ricardo en las señales de precios reales de mercados extranjeros, de modo que los capitales migraran hacia distintas naciones?

Seguramente, aunque aquí está analizando el tema en un modelo “cerrado”, como diríamos ahora.

Pregunta: ¿Como podría asegurarse constante oferta de trabajo cuando cae la actividad económica en términos generales?

Interpreto como demanda de trabajadores. Como en cualquier otro mercado, depende del precio.

Pregunta: ¿Que supuestos toma al momento de determinar el precio de los bienes pura y exclusivamente por oferta y demanda. Es decir, entiendo que deberia haber competencia perfecta para que la oferta de los bienes varie a tal punto de variar su precio, ya que deberian entrar muchos al tener rendimientos mayores y asi hacer que su precio disminuya ?

Smith consideraba importante a la competencia, pero no clasificaba a los mercados como se hiciera muchos años después. Simplemente pensaba que mayor competencia, mejor.

Pregunta: En el texto se afirma que el libre comercio regula la riqueza de las provincias más allá de las cualidades particulares de cada una de ellas, ¿cómo explicaría el autor las diferencias evidentes que existen según las regiones de un país?

Pensaría que en algunas de esas regiones hubo más inversión de capital y más producción que en otras.

Pregunta: ¿Es posible el desarrollo económico sostenido de una nación que cierre completamente su balanza comercial?

Se acercaría a una economía de subsistencia. Perdería los beneficios de la división del trabajo internacional.

Pregunta: ¿De qué modo se pueden explicar las enormes desigualdades de riquezas entre las naciones? ¿Esto se debe a una dotación de recursos primitiva, equiparable a una acumulación originaria?

Según Smith se explicaría por distintos arreglos institucionales que promueven o desalientan la inversión.

Hume, Smith y Ricardo sobre el mercantilismo, el flujo de divisas y la asignación de capitales (III)

Con los alumnos de Economía de la UBA vemos a los clásicos: Hume, Smith, Ricardo, sobre el mercantilismo, el flujo de divisas y la asignación de capital. Los alumnos preguntan:

  1. David Hume, Essays, Moral, Political and Literary, Part II Chapter V “Of the balance of trade”: http://www.econlib.org/library/LFBooks/Hume/hmMPL28.html
  2. Adam Smith, Wealth of Nations Libro IV capitulo 1: Of the principle of the commercial or mercantile system: http://www.econlib.org/library/Smith/smWN12.html
  3. David Ricardo, Principles of Political Economy, Chapter IV, “On Natural and Market Price”: http://www.econlib.org/library/Ricardo/ricP2.html

Pregunta: En el párrafo 4.9 Ricardo explica que el deseo de los emplean el capital de tener mayores ventajas hará que los precios no puedan estar muy lejos de su precio natural por mucho tiempo. En relación a esto, ¿el autor suponía mercados de competencia perfecta? (esta pregunta se basa en el hecho de que existen mercancías cuyos precios pasan largo tiempo por encima de su precio natural por monopolios por ejemplo).

Está, al menos, asumiendo que no hay barreras de ingreso al mercado. Está diciendo que el precio relativo alto de una mercancía genera un mayor margen de ganancias y esto, más temprano que tarde, atraerá a otros capitalistas a ingresar en ese mercado lo cual terminará por reducir el precio debido a la competencia de los nuevos oferentes.

Pregunta: ¿Hay algún bien que debido a la escasez/abundancia del mismo su precio no se vería afectado por una causa accidental o temporal?

No se me ocurre ninguno. Todos los precios de los bienes escasos se verán afectados por una escasez o abundancia temporal; y en los casos de bienes superabundantes ni siquiera serían bienes económicos, o sea que no estarían sujetos a la escasez.

Pregunta: El traspaso de capital de un empleo a otro, ¿Es válido para todos los casos o hay alguna excepción donde dicho traspaso no exista?

Supongo que cuando hay barreras importantes al ingreso. Pensemos, por ejemplo, en la seguridad nacional, la defensa contra un ataque extranjero, que el estado monopoliza; no parece haber allí capitales interesados en ingresar para ofrecer un servicio diferente.

Pregunta: ¿Podría pasar que la utilidad de un bien descienda a tal punto que el capital no desee invertir más en tal empleo y como consecuencia el traspaso fuese total?

Sí, claro, pensemos, por ejemplo, en la gomina. Me parece que ya no se usa más, nadie la quiere, y ningún capitalista va a estar pensando en invertir en ella.

Pregunta: Si bien el autor considera al libre comercio como el régimen más beneficioso para las naciones ¿considera también las dificultades que se generarían en las pequeñas economías que quisieran desarrollarse frente aquellas que ya se encuentren afirmadas en este régimen?

Las economías pequeñas suelen ser las más abiertas, ya que no tiene sentido cerrarse en sí mismas, no pueden auto-abastecerse. Singapur era más pobre que Paraguay hace 50 años. Abrió su economía el comercio y hoy su PIB per cápita es 12 veces superior (60.500 dólares contra 5.000).

Pregunta: Según los conceptos que desarrolla en el texto, ¿Considera posible el desarrollo del libre comercio sin el accionar de los bancos que cuestiona, siendo estos una fuente importantísima para el desarrollo de la industria que el mismo autor apoya?

Hume cuestionaba la expansión bancaria del crédito, no su función de intermediación entre el ahorro y la inversión.

Pregunta: Considerando el régimen del libre comercio ¿No cree que el mismo limitaría la producción de las naciones a aquello que representara una ventaja comparativa beneficiosa con respecto al resto del mundo y, en este caso, dependería exclusivamente de los términos de intercambio que esta mercancía proponga con respecto a todas aquellas que la economía en su conjunto demande?

La teoría de las ventajas comparativas ha evolucionado mucho desde Smith y Ricardo. No tiene mayor sentido hablar de “países” cuando no son ellos los que importan o exportan. Por eso, la teoría del comercio internacional ha avanzado hacia considerar las ventajas comparativas en industrias, primero, y luego en específicas empresas. Eso significa que en el mismo ámbito geográfico de un país habrá empresas que tienen ventajas comparativas para abastecer el mercado interno, otras para eso y para exportar (Arcor, por ejemplo). Ambas competirán exitosamente tanto con empresas locales como extranjeras.

Pregunta: ¿Cuál es, a su modo de ver, la relación entre el dinero papel y su respaldo en metales?

Una relación directa si el dinero papel pretende ser un “recibo” de cierta cantidad de metal, indirecta si no lo es, ya que el incremento de dinero más allá de su demanda elevará el precio de todos los bienes, incluyendo el de los metales.

Pregunta: ¿Debe dejarse sólo a los mecanismos de mercado la regulación del consumo de bienes, fijación de precios?

Aunque pudieran considerar alguna excepción, ésa era la visión de Hume, Smith y Ricardo.

Pregunta: ¿Cómo diría el autor que la inflexibilidad laboral afecta al mecanismo de igualación de utilidades?

Si hace más costosa la contratación de trabajo, hace relativamente más barato el uso de capital, con lo cual tenderá a haber más de éste que de aquel.

Pregunta: El mecanismo descripto en el texto ¿No debería tener como corolario la imposibilidad de la inflación?

No, como se comentó antes, una mayor cantidad de metales podía generar inflación y el mecanismo se ocupaba de eliminar el exceso de dinero, vía su impacto en los precios.

Pregunta: ¿Los equilibrios son algo deseable?

Sí, significan una coordinación completa entre los deseos de los demandantes y de los oferentes. Cumplen, además, con la condición de óptimo de Pareto. Es decir, son eficientes, en el sentido que ya han mejorado su situación todos los que podían mejorarla.

Pregunta: ¿Cómo cree que se garantiza la multiplicidad de oferentes competitivos, frente a la posibilidad de la formación de carteles?

Removiendo las barreras de ingreso al mercado.

Pregunta: ¿Es tan sencilla la modificación de los salarios como el precio de cualquier otro bien, o hay una cierta rigidez a la baja?

Ahora la rigidez a la baja es bastante mayor de la que era entonces, debido a la existencia de regulaciones, laborales y otras, aunque no ha dejado de existir.

Pregunta: Por último, el párrafo 4.7, en la que el autor plantea la época en la que escribe como ‘una excepción’, ¿no puede dar la idea en realidad de que la economía transcurre siempre en épocas excepcionales signadas por circunstancias políticas y sociales, que impiden en cierta medida la movilidad de los factores como plantea?

Pero se refería a la salida de una guerra y eso sí parece una situación excepcional para la mayoría de los países actualmente.

Pregunta: Dadas las variaciones de los precios y subsiguientes decisiones descriptas que tomarían los empresarios: en qué parte de este proceso el mercado se encontraría en equilibrio?

Nunca se alcanza ese equilibrio. Para el momento en que las inversiones de esos capitalistas han madurado, las condiciones del mercado ya son otras, y así el ajuste es constante, hacia el equilibrio, aunque nunca llegue a alcanzarse.

Pregunta: cuando describe el traspaso del capital de un empleo a otro, menciona el empleo que deja un productor (despide obreros) y el empleo que toma el otro (contrata obreros): esta relación es proporcional? ¿podría implicar una variación en la tasa de desempleo?

No es proporcional. Pero no hay que pensar que el ajuste sea siempre negativo, puede ser que los capitalistas desarrollan nuevos proyectos y “se llevan” a los trabajadores desde otras industrias hacia las nuevas, sin tener que dejar a nadie en la calle. De hecho, éste es el fenómeno que explica el gran aumento de los ingresos en el mundo. Ya que, si no, ¿cómo se produjo entonces? De otra forma es pensar, como los luddistas, que las maquinarias destruían empleos. Sin embargo, luego de 250 años de introducir más y más maquinarias hay mucha más gente empleada ahora de lo que había entonces.

Licencias para importar: ¿se pueden dar órdenes que no se publican en un sistema republicano?

Los alumnos de Derecho de la UBA tienen como tarea buscar noticias donde se encuentren temas relacionados con la economía y el derecho. En verdad, no es una tarea difícil ya que toda noticia tiene un componente jurídico y económico; sería más difícil encontrar una que no los tuviera. Pero tal vez no lleguen en su búsqueda hasta los suplementos especializados de los diarios.

En uno de ellos, sobre comercio exterior, publicado en La Nación, dos notas comentan un tema que involucra al derecho en su más alto nivel, aquél que hace referencia a los principios sobre los que se basa una república. En particular a esta pregunta: ¿puede un gobernante dar órdenes que no se conozcan hasta que el destinatario las reciba?, ¿puede establecer requisitos para un cierto trámite que no se dan formalmente a conocer?, ¿puede decidir que para realizar cierta actividad hace falta un permiso que luego otorgará a su discreción si se cumplen ciertas condiciones que dará a conocer al interesado?

El tema tiene que ver con la implementación de Licencias para Importar, conocidas como DJAI. Los dos artículos de referencia son:

“Un fallo previsible contra medidas lamentables”, de Enrique Barreira, abogado especializado en derecho aduanero: http://www.lanacion.com.ar/1780688-un-fallo-previsible-contra-medidas-lamentables

“Una decisión cantada, y no por eso menos frustrante”, de Ricardo Xavier Basaldúa, profesor de Derecho Aduanero y comercio exterior en la UBA, UCA, Universidad Austral y Universidad de San Andrés: http://www.lanacion.com.ar/1780845-una-decision-cantada-y-no-por-eso-menos-frustrante

El primer artículo resume así su contenido: “La sanción de la OMC contra la Argentina se basó en un patrón sistemático, no escrito, sancionatorio y duradero de restricciones a las importaciones”. La Organización Mundial del Comercio finalmente sancionó a Argentina por establecer barreras o prohibiciones a las importaciones sin dictar ninguna norma, simplemente “cajoneando” las solicitudes de permisos que no cumplieran con ciertos requisitos que los funcionarios consideraban oportunos.

Estos eran los siguientes: “Se acreditaron las restricciones en diferentes sectores negando las licencias o DJAI a quien no cumplía con estas condiciones: exportar por el equivalente a lo importado; reducir volumen o precio de importaciones; no girar utilidades o repatriar inversiones; realizar o incrementar inversiones, y/o otorgar mayor participación nacional a la producción.”

Estoy seguro que muchos alumnos estarán de acuerdo con alguna o todas esas condiciones. La mentalidad mercantilista es el default, creer que existe tal cosa como el derecho a comerciar, a exportar o importar, a girar utilidades, es la excepción, es solamente un adorno de la Constitución y un derecho arcaico que debe someterse a la voluntad de la mayoría.

Seguramente también serán de la opinión que hubo aquí un error de forma, que si el gobierno hubiera emitido resoluciones introduciendo esos requisitos para otorgar los permisos de importación, entonces todo hubiera estado bien. Ya que la forma jurídica es todo para una visión positivista del derecho. Claro, el problema es que entonces la OMC diría que eso no se puede hacer, que la Argentina disfruta del acceso al mercado de otros países porque todos han aceptado ciertas condiciones entre las que se encuentran que no se pondrán barreras a los productos argentinos exportados a, digamos, Uruguay, basados en criterios tales como que las empresas uruguayas exporten igual volumen hacia la Argentina, o que no remitan ganancias hacia este país, o que agreguen más participación nacional uruguaya en las exportaciones hacia Argentina.

Todo eso, seguramente, tiene mucho sentido. Pero hay un problema más básico que tiene que ver con derechos más fundamentales. Pensemos en los muchachos que producen las zapatillas Páez. Han puesto allí su creatividad y su trabajo, han invertido su capital. Su capital y su trabajo son “su” propiedad: no le han robado a nadie, ni han hecho fraude. ¿Tienen derecho a importar nuevas maquinarias o insumos para su producción, sí o no? ¿Por qué tienen que pedirle permiso a alguien si estarán pagando esas importaciones con su dinero en una transacción en la que ningún tercero puede decir que es perjudicado? Tal vez los alumnos de Derecho tengan respuestas para esto….

Hume, Smith & Ricardo sobre el mercantilismo, el flujo de divisas y la asignación de capitales (I)

Con los alumnos de Economía de la UBA vemos a los clásicos: Hume, Smith, Ricardo, sobre el mercantilismo, el flujo de divisas y la asignación de capital. Los alumnos preguntan:

  1. David Hume, Essays, Moral, Political and Literary, Part II Chapter V “Of the balance of trade”: http://www.econlib.org/library/LFBooks/Hume/hmMPL28.html
  2. Adam Smith, Wealth of Nations Libro IV capitulo 1: Of the principle of the commercial or mercantile system: http://www.econlib.org/library/Smith/smWN12.html
  3. David Ricardo, Principles of Political Economy, Chapter IV, “On Natural and Market Price”: http://www.econlib.org/library/Ricardo/ricP2.html

Pregunta: Es cierto que evitar la circulación del dinero no es la solución, pero dejar la libre circulación del mismo puede traer incluso más inflación si no se controla. Entonces, ¿hoy en día seguiría creyendo que no habría que poner un límite a la cantidad de dinero que se puede poner en circulación?

Hume explicaba que se produce un ajuste automático vía precios. El control de la cantidad, en un sistema monetario basado en los metales, se daba por las limitaciones físicas para que su cantidad aumentara exageradamente. En los últimos 500 años el stock de oro, por ejemplo, ha crecido en promedio un 3% anual. Esto era lo que garantizaba estabilidad de precios a largo plazo. Hubo algunos casos especiales, como la llegada de metales de América a España, o el descubrimiento de oro en Sudáfrica o California, que produjeron ‘burbujas inflacionarias’ (mayor crecimiento de la cantidad de moneda que la necesaria para realizar las transacciones) pero está claro que esos casos han sido mucho menos numerosos que los producidos por la política monetaria del dinero fiduciario (papel).

El siguiente gráfico muestra los cambios en el poder de compra del dólar en los últimos 200 años y su declive casi total desde que dejó de tener una vinculación con el oro.

us-dollar

Pregunta: ¿Sólo la proporción en que están el dinero en circulación y las mercancías concurren en la determinación del precio de estas y del valor del dinero?

Básicamente sí. El dinero es aquel bien que utilizamos como medio de intercambio, para facilitar nuestras transacciones, por lo tanto aparece en un lado de todas las transacciones. La teoría cuantitativa del dinero que ya esboza Hume, y antes los escolásticos, explicaba la relación entre dinero y bienes, mediado por supuesto por la demanda de dinero para atesoramiento. Pero ésta es una relación muy básica y simple. Es necesario tener en cuenta que los cambios en la oferta y demanda de dinero no impactan a todos los precios en la misma proporción. Sí así fuera, un aumento de la emisión monetaria, solamente causaría “costos de menú”. Es decir, supongamos que de la noche se duplica la cantidad de dinero para todos, los precios serían el doble pero también los salarios. Lo único que cambiaría sería que habría que modificar los carteles de precios (los menús), porque ahora los precios son el doble.

El problema es que eso no ocurre así, algunos precios suben antes que otros, se producen cambios en los precios relativos. Esos precios cambian según donde ingrese el nuevo dinero emitido (si es por financiamiento del gasto público, si es por multiplicación del crédito, etc.). Esos son los que se modifican primero, en un proceso que lleva a la modificación de todos en el tiempo. Pero esa distorsión es de fundamental importancia porque modifica el cálculo económico en el mercado y la asignación de recursos.

Pregunta: Algo que no me quedo muy claro fue el punto 4.7, en el cual Ricardo habla de la crisis de la posguerra en Europa. ¿Plantea que la crisis se da porque el capitalista no encuentra donde poner su dinero?

No, es que el capital se asignó durante esos años de forma tal de responder al esfuerzo bélico, y ahora que la guerra terminó ha de tratar de aprovechar otras oportunidades. Ese proceso no se realiza en forma automática e inmediata, lleva su tiempo pero las ganancias del capital invertido en bienes y servicios bélicos ahora serán menores que las obtenidas en la producción para tiempos de paz y esto impulsará la reasignación del capital a estas últimas funciones.

Pregunta: Si con la caída de precios, el precio del empleo cae, podemos decir que sube el desempleo de este sector productivo naturalmente.

El desempleo crecería si el precio del empleo no cae. En tal caso, al no poder ajustar por precio, se ajusta por cantidad.

La mentalidad “mercantilista” predomina: las exportaciones son buenas, las importaciones son malas

Con los alumnos de Económicas estaremos viendo a los autores mercantilistas de los siglos XVIII y XIX, aunque en realidad las ideas mercantilistas son de todos los tiempos, incluso ahora en tiempos de “globalización”. La encuestadora Gallup, por ejemplo, presenta los resultados de una encuesta en los Estados Unidos donde se le pregunta a la gente si el comercio internacional es una oportunidad o una amenaza: http://www.gallup.com/poll/181886/majority-opportunity-foreign-trade.aspx?utm_source=alert&utm_medium=email&utm_content=morelink&utm_campaign=syndication

El 58% de los encuestados responde que es una oportunidad, vía mayores exportaciones, contra un 33% que lo ve como una amenaza, vía mayores importaciones. Notemos que pese a que la mayoría parece favorecer un comercio internacional más abierto, lo hace con una mentalidad mercantilista, ya que cree que las exportaciones son “buenas” o positivas, mientras que las importaciones son “malas” o negativas.

Encuesta comercio internacional

Todos parecen pensar que “exportar” genera riqueza, trabajo y divisas mientras que “importar” genera pérdida de empleos y de divisas. Ninguno parece considerar si acaso una exportación les hace “perder” productos, en el sentido que ahora se van del país y no pueden ser consumidos internamente, mientras que las importaciones, por el contrario, traen productos para ser consumidos…, por ellos mismos.

Tomemos, por ejemplo, el caso de las carnes. Está claro que las ventas de carnes al exterior generan puestos de trabajo en frigoríficos, empresas exportadoras y una mayor demanda en los mismos criadores y productores de animales, de la misma forma que mayores ventas internas lo harían. Pero esa carne que se va, es carne que el consumidor no podrá comprar, y eleva el precio de la carne en el mercado interno en comparación con una situación en la cual esas ventas se dirigieran al mercado interno.

Puede pasar que el consumidor esté haciendo un asado y se ponga contento, y hasta sienta cierto orgullo nacional, cuando lee en el diario que aumentaron las exportaciones argentinas de carne (algo que no sucede, por cierto), y no piensa que tendrá menos carne, o la tendrá más cara, para el mismo asado que está preparando.

Por otro lado, esas exportaciones generan divisas para el exportador. Con ellas, el exportador puede realizar importaciones o puede viajar al exterior, por ejemplo. O puede venderlas en el mercado de cambios para que otros viajen o hagan importaciones.

Las importaciones tienen algunos efectos que son conocidos y otros que no se consideran tanto. Por ejemplo, si se importan maquinarias o tecnología aumenta la productividad interna; si se importan bienes de consumo aumenta el bienestar de los consumidores. Como se benefician los trabajadores de la carne con mayores exportaciones pueden perjudicarse los trabajadores de bienes de consumo por las mayores importaciones. En una economía abierta, lentamente los trabajadores irían aprovechando las mayores oportunidades en las actividades competitivas para ir dejando las no competitivas. Las primeras tenderían a ofrecer mejores salarios y oportunidades de trabajo.

Las importaciones tienen, además, un efecto pocas veces considerado: mejoran el tipo de cambio, por lo que benefician a los productores locales y los exportadores. Es decir, los importadores son los que demandan dólares para pagar sus compras, y esa demanda tiende a subir el tipo de cambio, algo que favorece a los exportadores (y “protege” a los productores locales).

En fin, éste es un trato superficial del tema, hay muchos más efectos a tomar en cuenta. Simplemente se trata de mostrar que el “imaginario colectivo”, como han puesto de moda en estos años, es mercantilista en su enfoque, o “pre-clásico” o, antiguo si se quiere.

 

Una crítica liberal a las políticas económicas de los años 90: el caso de Costa Rica

Las políticas económicas de los años 90 han sido condenadas con epíteto de “neoliberales”, pero resulta que los “liberales” han sido críticos de muchos aspectos de esas políticas. He aquí un ejemplo. Juan Carlos Hidalgo, Analista de Políticas Públicas para América Latina del Cato Institute analiza el caso de Costa Rica, donde estuvimos en estos días en un seminario organizado por ese instituto: http://www.elcato.org/crecimiento-economico-sin-reduccion-de-pobreza-el-caso-de-costa-rica

El Informe se titula “Crecimiento económico sin reducción de pobreza: el caso de Costa Rica”:
“A principios de los años ochenta, Costa Rica, al igual que gran parte de América Latina, sufrió su peor crisis económica en décadas. Entre 1980 y 1982 la economía se contrajo en un 9,4%, y en 1982 la inflación promedio alcanzó un 90,1%. En solo dos años la proporción de la población viviendo debajo de la línea de pobreza se disparó en más de 20 puntos porcentuales a un 54%. Múltiples factores causaron esta crisis, incluyendo el agotamiento del modelo de sustitución de importaciones — un modelo proteccionista que buscaba reemplazar las importaciones industriales con productos domésticos. A través de los años, este modelo incentivó la creación de numerosas e ineficientes empresas estatales, cuya creciente carga financiera colapsó al Estado. Para 1980, el gasto público ascendía al 54% del producto interno bruto (PIB).

El país también se enfrentaba a un grave deterioro de los términos de intercambio, al dispararse el precio del petróleo al mismo tiempo que se desplomaba el precio de los pocos productos de exportación (principalmente café, azúcar, carne y banano). Al tiempo que la inversión extranjera directa dejó de llegar, el déficit de cuenta corriente se disparó en 1980 hasta un 12,6% del PIB. El entonces presidente Rodrigo Carazo (1978-1982) decidió recurrir al financiamiento externo para mantener el tipo de cambio fijo. La deuda externa de Costa Rica se cuadruplicó durante su mandato. Sin embargo, un aumento en las tasas de interés internacionales agravó la situación al subir el costo de financiamiento del Estado. En lugar de reducir el gasto público y deshacerse de empresas estatales onerosas, Carazo eligió hacerle frente a las deterioradas finanzas estatales mediante la impresión de dinero. Eventualmente, el gobierno se vio obligado a devaluar la moneda. La inflación aumentó vertiginosamente, enviando a cientos de miles de costarricenses a la pobreza.

Gobiernos subsiguientes implementaron reformas orientadas a la transición del sistema de sustitución de importaciones, que había estado en vigor desde la década de los sesenta, hacia un modelo orientado a la exportación. Una de esas reformas políticas clave fue la introducción de un régimen cambiario basado en minidevaluaciones diarias del colón, la moneda nacional. La meta original era proporcionar mayor seguridad a los exportadores para sus inversiones mediante la estabilización del tipo de cambio real. Sin embargo, a partir de 1999 el sistema de minidevaluaciones sirvió para aumentar cada vez más la competitividad del sector exportador mediante la subvaluación de la moneda nacional, reduciendo el precio de los bienes de exportación. Este sistema de minidevaluaciones también impulsó el sector turístico, que se ha convertido en la industria más importante de Costa Rica.

En la década de los noventa, Costa Rica implementó reformas adicionales: estableció zonas francas en las cuales las empresas gozan de un régimen libre de impuestos, siempre y cuando su producción fuera con fines de exportación únicamente. Gracias a estos y otros incentivos, en 1997 Intel eligió a Costa Rica como sede de una de sus plantas de microchips. Poco después, los semiconductores y accesorios informáticos reemplazarían al banano y al café como los principales productos de exportación del país. En la década de los 2000 otras compañías tecnológicas, farmacéuticas y de servicios siguieron su ejemplo invirtiendo en zonas francas costarricenses.

A mediados de la década de los noventa, Costa Rica también comenzó a negociar acuerdos de libre comercio, cuyo objetivo principal era abrir nuevos mercados para sus exportaciones. El país ahora cuenta con acuerdos de libre comercio con México, Chile, Perú, Panamá, el Mercado Común Centroamericano (Guatemala, Honduras, El Salvador y Nicaragua), la Comunidad del Caribe, la República Dominicana, EE.UU., Canadá, China, Singapur y la Unión Europea. Pronto entrarán en vigencia acuerdos con Colombia y la Asociación Europea de Libre Comercio (Noruega, Islandia, Liechtenstein y Suiza). Como resultado de estas reformas, el valor de las exportaciones como porcentaje del PIB pasó de 27% en 1985 a 49% en 2007 — el año anterior a la crisis global financiera. (La cifra se redujo notablemente después de la crisis y equivalía al 37% del PIB en 2012).1

A finales de los ochenta y durante la década de los noventa la economía costarricense también acometió reformas estructurales importantes: la mayoría de las empresas estatales fueron privatizadas, aunque el Estado mantuvo sus monopolios en electricidad, telecomunicaciones, refinamiento y distribución de petróleo, seguros y producción de alcohol.2 A los bancos privados se les permitió operar cuentas corrientes, pero el Estado mantuvo la propiedad de los cuatro bancos más grandes. Los aranceles sobre muchos bienes de consumo fueron eliminados o recortados significativamente: mientras que en 1985 la tasa promedio arancelaria era del 55%, en el 2000 fue sólo del 5,4%— donde permanece hasta el día de hoy.3

Estas reformas contribuyeron a una mejora significativa de Costa Rica en cuanto a libertad económica. El país pasó del puesto 62 en 1985 (entre 109 países) en el índice de Libertad Económica en el Mundo del Fraser Institute, al puesto 23 en 2005 (entre 123 países).4 La economía creció en promedio 4,7% anual desde 1987, una de los tasas más rápidas de América Latina.

El déficit social del modelo

A pesar de la liberalización económica y las robustas tasas de crecimiento, Costa Rica no ha sido capaz de reducir significativamente el nivel de pobreza en los últimos 20 años. La proporción de familias viviendo por debajo de la línea de pobreza cayó, a principios de los noventa, a un 20%, pero desde entonces se ha mantenido relativamente estable con algunos altos y bajos. En 2013 la tasa de pobreza era de 20,7%5 (ver Figura 1). De forma preocupante, la desigualdad aumentó en la última década; Costa Rica fue uno de tres países de América Latina donde esto ocurrió desde el año 2000. Según la Comisión Económica de las Naciones Unidas para América Latina y el Caribe (CEPAL), el Índice de Gini de Costa Rica, una medición de desigualdad, subió de 0,47 en el 2000 a 0,50 en el 2011.6

El pobre desempeño de Costa Rica en los indicadores sociales se da a pesar de tener una gran cantidad de programas destinados a la lucha contra la pobreza. Por ejemplo, en 2010 el gobierno gastó 2,2% del PIB en 44 programas antipobreza,7 y esta cifra no incluye otros programas sociales de gran tamaño como la seguridad social y el seguro médico. Según la CEPAL, el gasto social de Costa Rica se encuentra entre los más altos de América Latina como porcentaje del PIB.8 Hay algo definitivamente mal en un modelo económico que genera buen crecimiento pero es incapaz de disminuir la pobreza.

En realidad, el modelo económico de Costa Rica se encuentra en gran medida basado en un sistema mercantilista que está sesgado en favor de ciertos sectores de la economía. Una mirada a tres políticas económicas importantes hace esto evidente.