En épocas de monedas privadas virtuales, Hayek comenta cómo manejaría una si fuera un banquero suizo emitiendo

En su libro “Desnacionalización del dinero” Hayek trata el tema de la política monetaria y realiza una propuesta de “competencia de monedas”, cuya discusión es apropiada en todo país, como Argentina, que tiene dos monedas al menos, el peso y el dólar. Se suele pensar que la provisión de dinero es un ‘bien público’, una función indelegable del Estado. ¿De dónde salió eso? El libro fue publicado en inglés por el Institute of Economic Affairs de Londres.

En esta oportunidad, comenta cómo podría ser la introducción de nuevas monedas privadas:

“PUESTA EN CIRCULACIÓN DE DINERO FIDUCIARIO PRIVADO

Supondré, durante el resto de la discusión, que sería posible crear distintas instituciones en diversas partes del mundo con libertad de competir en la emisión de billetes e igualmente en la administración de cuentas corrientes denominadas en la unidad emitida por ellas. Llamaré a estas instituciones simplemente “bancos” o “bancos emisores” cuando sea necesario distinguirlos de otros bancos que prefieren no emitir moneda. Supondré también que el nombre o la denominación que el banco elija para su emisión será protegida, como cualquier marca comercial, del uso indebido y que tendrán la misma protección contra la falsificación que cualquier otro documento. Estos bancos competirían entre sí para que el público utilice su moneda intentando hacer que su uso sea lo más fácil posible.

El “ducado” privado suizo

Puesto que los lectores se preguntarán cómo pueden esas emisiones llegar a ser aceptadas como dinero, la mejor forma de comenzar la explicación es probablemente describir cómo actuaría, digamos, yo, si estuviera al frente de uno de los más importantes bancos suizos. Suponiendo que fuera legalmente posible (lo que no he examinado), anunciaría la emisión de certificados o billetes sin interés y mi disposición para abrir cuentas corrientes a nombre de clientes en términos de una unidad con un nombre comercial registrado, por ejemplo, “ducados”. La única obligación legal que yo asumiría sería la de convertir estos billetes en depósitos a la vista, a opción del tenedor, por 5 francos suizos, o 5 marcos alemanes, o 2 dólares por “ducado”. Este valor de conversión sería solamente un mínimo por Puesta en circulación de dinero fiduciario privado debajo del cual no podría descender el valor de mi unidad, ya que al mismo tiempo anunciaría mi intención de regular la cantidad de “ducados” para mantener su poder adquisitivo (en términos de una cesta de bienes perfectamente definida) lo más constante posible.

Explicaría también al público que era consciente de que solamente podría esperar mantener los “ducados” en circulación si cumplía las expectativas de que su valor real se mantendría aproximadamente constante. Por otra parte, afirmaría mi intención de declarar periódicamente el bien con relación al cual pretendía mantener constante el valor del “ducado”, aunque me reservaría el derecho de alterar la composición del bien patrón, según me lo indicaran los dictámenes de la experiencia y de las preferencias del público.

Sin embargo, sería preciso, evidentemente, aunque pueda parecer innecesario o indeseable, que el banco emisor se comprometiera legalmente a mantener el valor de su unidad; que dicha entidad especificara en sus contratos de préstamo que cualquier crédito podría ser reintegrado tanto en la cifra nominal de su propia moneda como por cantidades correspondientes de cualquier otra moneda suficiente, ya fuere la una o las otras, para comprar en el mercado el bien equivalente que, en el momento de efectuarse el préstamo, se había utilizado como patrón. Dado que el banco tendría que emitir su moneda fundamentalmente a través del crédito, los futuros prestatarios podrían desanimarse por la posibilidad formal de que el banco incrementara de forma arbitraria el valor de su moneda y habría que garantizarles contra esta posible contingencia.

Estos billetes o certificados y sus respectivos créditos contables quedarían a disposición del público mediante préstamos a plazo corto o mediante venta por otras monedas. Gracias a la opción ofrecida, las unidades se venderían desde el principio con prima por encima del valor de cualquiera de las monedas en las que fueran convertibles. La prima aumentaría en la medida en que las monedas gubernamentales continuaran depreciándose (y la existencia de una alternativa estable seguramente aceleraría el proceso), la demanda de moneda estable aumentaría rápidamente y pronto surgirían empresas competidoras para ofrecer unidades similares con distinto nombre.

La venta (en ventanilla o por subasta) sería inicialmente la forma principal de emisión de la nueva moneda. Después de la formación de un mercado regular, el “ducado” se emitiría normalmente sólo en el curso de operaciones bancarias, esto es, por préstamos a corto plazo.”

Entrevista sobre la economía, las instituciones, calidad institucional, el liberalismo y la Escuela Austriaca

Fue hace tiempo pero recién la encuentro. Entrevista y comentarios en una página de un joven economista peruano:

Entrevista con Martin Krause

Martín Krause es Académico Asociado del Cato Institute y profesor de Economía de la Universidad de Buenos Aires. Tiene publicados varios libros: El cuento de la economíaEn defensa de los más necesitados, Proyectos por una sociedad abierta en conjunto con Alberto Benegas Lynch (h), yDemocracia directa en conjunto con Margarita Molteni; capítulos de libros y numerosos artículos en revistas académicas y en periódicos de toda América. En 1998 resultó electo por concurso Profesor Titular de Economía de la Facultad de Derecho y Ciencias Sociales de la Universidad de Buenos Aires. Se ha desempeñado como Rector en ESEADE. Es profesor titular visitante de Proceso Económico y de Economía Austriaca I en la Universidad Francisco Marroquín de Guatemala. Obtuvo su doctorado en Administración de la Universidad Católica de La Plata. Krause ha estado dedicado principalmente a las tareas académicas y de consultoría en el ámbito de la economía. Ha participado como conferencista en seminarios y reuniones, y como observador en distintos procesos electorales en todo el mundo. Además, ha recibido varios premios y becas, entre los que se destacan el Premio de la Academia de Ciencias de Buenos Aires (Derecho y Economía) en 2007, la Eisenhower Exchange Fellowship en 1993 y el Freedom Project de la John Templeton Foundation en 1999 y 2000.
NF: Doctor Krause ¿Qué es la economía para usted? ¿Por qué es tan importante?

MK: Es el análisis de la forma en que las personas actúan, cooperando y compitiendo, para satisfacer sus necesidades tomando en consideración las necesidades de los demás. Estudiamos esa interacción y las normas que mejor la permiten.

NF: En la última década ha llegado a Perú, con mucha fuerza, el tema del Análisis Económico del Derecho ¿Por qué cree usted que es importante el análisis económico de las instituciones?

MK: Porque se ha vuelto a descubrir la importancia de las reglas de juego que permiten esa mayor coordinación de las acciones entre todos, como un elemento central para explicar el progreso de distintas sociedades.

NF: Usted ha venido y viene haciendo un índice de calidad institucional a nivel mundial ¿Qué mide este índice y cuáles son sus principales determinantes de una buena institución?

MK: Parte de la base de que todos tenemos dos caminos para satisfacer nuestras necesidades, los mercados y la política. En todas las sociedades encontramos uno u otro camino, en distintas proporciones por supuesto. Estas también cambian con el tiempo, de pronto más de un lado que del otro, o al revés. Pero para que uno u otro funcionen mejor necesitan buenas normas, calidad institucional. Entonces, una buena institución es la que favorece esa coordinación, que favorece el mejor funcionamiento de los mercados o de la política.

NF: Doctor, con respecto a la teoría de juegos y su papel en la instituciones : ¿Considera usted que las instituciones sociales son el resultado de conductas regulares no planificadas por los individuos para hacer frente a los problemas, es decir, resultado de los juegos no cooperativos de carácter repetido y de duración indefinida que lograron ocasionar la cooperación? (Si la respuesta es positiva, por favor, responda está siguiente pregunta: ¿Ha sido posible determinar si son o no eficientes?

MK: Es un proceso largo y complejo. Es correcto, las instituciones evolucionan como resultado de juegos repetidos, pero tanto cooperativos como no cooperativos. De tanto en tanto, también se produce un período de formalización, que parece generar ese marco institucional, aunque más no sea recoger principios evolucionados en el pasado. Por ejemplo, cuando se codifica el Derecho Romano, o cuando se aprueba la Constitución de los Estados Unidos, parecen actos racionales determinados, pero tienen también un alto componente de tradición evolutiva.

NF: Pasando a otro tema, Doctor ¿Cómo empezó su viaje a través del liberalismo y la escuela austriaca?

MK: Aprendí marxismo y estructuralismo en la Universidad, pero luego me topé con Adam Smith, con el libro no con comentarios sobre él, con La Riqueza de las Naciones. Y viajé, y pude encontrar un mundo desarrollado en base a otros principios. Empecé a buscarlos en la actualidad. Primero accedí a los autores del ordoliberalismo alemán: Ludwig Erhard, Walter Eucken, de allí llegué a los austriacos.

NF: ¿Qué ventajas tiene el liberalismo como pensamiento político y la Escuela Austriaca como pensamiento económico con respecto al resto de pensamientos y escuelas?

MK: Da prioridad al valor de la libertad y, por ende, respeta las preferencias individuales que son necesariamente diferentes. No busca imponerle nada a nadie, simplemente pretende que cada uno pueda decidir ante las alternativas y oportunidades que se le presentan. En cuanto a la EA entiendo que presenta un conjunto de teorías que recoge la tradición clásica escocesa y permite comprender mejor las acciones humanas y sus consecuencias. No ve a la economía como el análisis de la asignación de factores, sino como el de las acciones de personas de carne y hueso, con sus limitaciones y sesgos.

NF: Muchas personas desconocen de esta escuela y hasta piensan que solo son modas ¿Cuáles son los principales aportes a la teoría económica que tiene esta escuela?

MK: Los enumero según fueron realizados históricamente por sus autores: el carácter subjetivo del valor, el carácter subjetivo de los costos y el costo de oportunidad, el valor derivado de los factores de producción, el origen de la moneda y las instituciones, el ciclo económico causado por la manipulación de la moneda, la imposibilidad del cálculo económico en el socialismo, el problema del conocimiento disperso y su transmisión por el sistema de precios, el carácter evolutivo de las instituciones, y otros.

NF: Mises, en su libre “Socialismo” explico porque este pensamiento es imposible. ¿Podría explicarnos la imposibilidad del cálculo económico en el socialismo?

MK: El cálculo económico se puede hacer con precios, que permiten calcular resultados y determinar pérdidas o ganancias. Los precios son el resultado de intercambios, y estos intercambios son transmisiones de derechos de propiedad. Como la esencia del socialismo es negar la propiedad, no habrá precios como tales sino números creados por los planificadores, y no se podrá determinar si la producción agrega valor o lo destruye.

NF: ¿Por qué cree usted que en América Latina las economías aún no se han liberado más? ¿Cuál cree usted que es el gran obstáculo que debe de pasar por encima América Latina para abrir sus mercados?

MK: Difícil, saber esto, tal vez porque tememos competir y tenemos miedo de abrirnos al mundo. Puede ser el resultado de una herencia cultural o de haber asumido ideas y teorías incompatibles con la apertura, sobre todo durante el siglo XX.

NF: Si el liberalismo trata sobre acciones voluntarias y en el socialismo todo es forzado ¿Por qué es que el Socialismo se lleva todas las palmas de benevolencia y de solidaridad de los ciudadanos y no se los lleva el liberalismo? ¿Cuál cree que es la causa principal?

MK: La “mano visible” del Estado es fácil de ver, la “mano invisible” del mercado no se ve a primera vista.

Argentina es un país con (al menos) dos monedas: peso y dólar. Hayek sobre las experiencias de monedas paralelas

En su libro “Desnacionalización del dinero” Hayek trata el tema de la política monetaria y realiza una propuesta de “competencia de monedas”, cuya discusión es apropiada en todo país, como Argentina, que tiene dos monedas al menos, el peso y el dólar. Se suele pensar que la provisión de dinero es un ‘bien público’, una función indelegable del Estado. ¿De dónde salió eso? El libro fue publicado en inglés por el Institute of Economic Affairs de Londres.

“LA LIMITADA EXPERIENCIA SOBRE MONEDAS PARALELAS Y DE COMERCIO

Mientras las monedas de metales preciosos eran el único tipo de dinero factible y generalmente aceptado y todos los sustitutos convertibles en ellas (el cobre había sido reducido relativamente pronto al papel de calderilla), los únicos tipos de moneda que coexistían fueron las de oro y plata.

La multiplicidad de monedas con las que tenían que tratar los viejos cambistas se reducían, en último término, a estas dos clases, y su valor respectivo dentro de cada grupo se determinaba por su contenido de metal (que sólo los expertos y no el hombre de la calle podían determinar). La mayoría de los príncipes intentaron establecer un tipo de cambio legal y fijo entre las monedas de oro y plata, creando así lo que se ha venido en denominar “bimetalismo”. Pero, a pesar de las tempranas sugerencias de que la razón de cambio se fijara mediante un tratado internacional, los gobiernos establecieron diferentes tipos de cambio oro/plata, y cada país tendía a perder las monedas del metal allí subvaloradas, a la vista del tipo de cambio que prevalecía en otros países. El sistema se describió por ello más correctamente como de “patrón alternativo” en vez de bimetálico, en el que el valor de la moneda dependía del metal que en aquel momento estaba siendo sobrevalorado. Poco antes de que se abandonara por completo, en la segunda mitad del siglo XIX, se hizo un último esfuerzo para establecer internacionalmente un tipo de cambio uniforme de 15 1/2 entre el oro y la plata. El intento podía haber tenido éxito mientras no hubiera grandes cambios en la producción. Como, de las existencias totales de dichos metales, una proporción muy grande se dedicaba al uso monetario, había sido posible que esa paridad del 15 1/2 se mantuviera, con la entrada en el tráfico monetario o salida de él de los metales monetarios.

Monedas paralelas

En algunos países, sin embargo, el oro y la plata habían coexistido durante largos períodos y su valor relativo había fluctuado según las condiciones cambiantes. Esta situación prevaleció, por ejemplo, en Inglaterra, de 1663 a 1695, cuando, finalmente, decretando un tipo de cambio entre las monedas de oro y plata que sobrevaloraba el oro, Inglaterra, sin darse cuenta, estableció un patrón oro. La circulación simultánea de monedas de ambos metales sin un tipo de cambio fijo fue denominado posteriormente por un estudioso de Hanover, donde existió este sistema hasta 1857, “de monedas paralelas” (Parallelwahrung), al objeto de distinguirlo del bimetalismo.

Es ésta la única manera en que las monedas paralelas se han utilizado de forma generalizada; pero esta manera fue singularmente inconveniente por una razón especial. Dado que en la mayoría de los casos el oro era al peso más de 15 veces más valioso que la plata, se utilizaba el primero para las unidades mayores y la plata para las pequeñas (y el cobre para las inferiores). Pero como las distintas monedas tenían valores variables, las unidades inferiores no eran fracciones constantes de las superiores. En otras palabras, las monedas de oro y plata formaban parte de diferentes sistemas, sin que pudiera obtenerse moneda fraccionaria de uno u otro. Ello hacía problemático el cambio de unidades mayores o menores y nadie podía, incluso en su propio interés, atenerse a una sola unidad de medida.

A excepción de algunos casos en el Lejano Oriente, en tiempos recientes, no parece haber muchos ejemplos de circulación concurrente de monedas, además de que el recuerdo de la circulación paralela del oro y la plata le ha dado mala reputación al sistema. Sigue siendo interesante porque es el único momento histórico en el que surgieron los problemas que generalmente plantea la concurrencia de monedas. Y no es el menos importante el que la “cantidad” de moneda de un país o territorio no tiene ningún sentido en tal sistema, dado que sólo podemos sumar las cantidades de las distintas monedas en circulación una vez que sabemos el valor relativo de las diferentes unidades.”

Ahora que pasaron las elecciones y las propagandas. Artículo en El Cronista:¿Los votantes somos estúpidos o idiotas?

Artículo (anterior a las elecciones) en El Cronista: https://www.cronista.com/columnistas/Los-votantes-somos-estupidos-o-idiotas-20171016-0041.html

¿Los votantes somos estúpidos o idiotas?

Martín Krause Profesor de Economía, Universidad de Buenos Aires
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¿Los votantes somos estúpidos o idiotas?

Los mensajes de la política no apelan a la razón, sino a los sentimientos. Ningún político se para frente a una cámara o un micrófono y se pone a explicar su plataforma, en buena medida porque sabe que cambiamos de canal o de radio inmediatamente.

En épocas de campaña esto no mejora mucho, los candidatos evitan participar en debates, y no quieren decir mucho. Las consignas apelan a aspiraciones muy generales relacionadas, por ejemplo, con el cambio o con el futuro o a catástrofes más imprecisas aún, como la del terrible ajuste, cuando con sólo mirar superficialmente las cuentas fiscales cuesta encontrarlo. La racionalidad escasea.

Una de las propagandas (que el Estado nos hace escuchar aunque no nos interesen), presenta personas que van eligiendo entre distintas cosas para luego proponer la elección del candidato. Entre otras opciones tenemos: ¿más derechos o menos derechos?

Obvio, ¿quién estaría dispuesto a proponer menos? Y no hay ninguna referencia sobre qué estamos hablando. ¿Más derechos, pero cuáles? La apuesta es que muy pocos oyentes se harán esa pregunta. Pero hagámoslo por un momento. ¿Qué otros derechos quisiéramos tener?

Veamos el caso por el lado del absurdo. El artista pop Andy Warhol propuso una vez que todos deberíamos tener 15 minutos de fama. Tomemos esta propuesta como un derecho a la fama que, en mi caso, se cumpliría con menos minutos, pero con la posibilidad de cantar Gimme Shelter con los Rolling Stones en un concierto (por las dudas junto a Mike para no hacer papelones).

Pero un derecho, para ser tal, tiene que poder ser general, es decir, aplicarse a todos. Esto sería imposible en este caso ya que requeriría que estuviéramos los 40 millones de argentinos en el escenario (y no habría entonces nadie en la audiencia) o que los Stones nos invitaran de a uno en 40 millones de conciertos.

Las preferencias, sin embargo, son diferentes y algunos desearían jugar en la Bombonera, bailar con Tinelli, ganar el premio Nobel por unos minutos o hacer un gol con la Selección (y sólo Messi los hace). No hace falta explicar lo difícil o costoso que resulta cumplir estos derechos. Vivimos bajo la ilusión que este costo lo pagan otros y a veces es así, aunque tarde o temprano nos cae la cuenta de una forma u otra.

En otro de estos mensajes, el candidato propone un derecho específico, reducir la jornada laboral, pero manteniendo el mismo sueldo. No dice cuánto pero ya antes se ha propuesto que se reduzca de 8 a 6 horas. ¿Y por qué no a dos? El absurdo sería evidente, pero el principio es el mismo para seis o para dos. Es otra forma de aumentar el costo laboral. Una lección básica de economía muestra que si un precio aumenta se reduce la cantidad demandada. En este caso, si aumenta de esta forma se reduce la cantidad, más desempleo.

La propuesta, además, es que este mayor costo se cubra con las ganancias de las empresas. ¿Conocen acaso quienes proponen esto que las empresas no pueden hacer ajuste por inflación y que les cae una de las presiones impositivas más altas del planeta, más alta que la que se paga en Suecia? ¿Qué tasa de ganancias aceptarían quienes proponen esto? ¿Consideran alguna como razonable o, como parece, no aceptarían ninguna? En verdad, más que preocuparnos por las ganancias deberíamos hacerlo por las pérdidas, pero éstas nadie propone alentarlas ni tampoco castigarlas, suelen ser el resultado común de las políticas públicas que muchos candidatos proponen.

Otros desde la izquierda presentan sus propagandas con muñequitos de Playmobil, creados y fabricados por una empresa alemana que sería un ejemplo de lo que Marx llamaba capitalismo renano.

Todo se reduce a pares de opciones: ¿violentos o agresivos?, ¿corruptos o ladrones?, ¿inútiles o ineficientes? ¿soberbios o arrogantes? Nunca la tuvimos más fácil.

Entrevista en el diario La Prensa. Comentarios sobre el anarquismo, Borges, Marx y el ministerio de Economía

Entrevista en el diario La Prensa, de Buenos Aires: http://www.laprensa.com.ar/458302-Leo-teorias-sobre-si-pueden-existir-sociedades-sin-Estado.note.aspx

NUESTROS ECONOMISTAS, EN LA INTIMIDAD. Martín Krause aboga por un aparato público reducido. Vuelve siempre a las obras de Jorge Luis Borges. No pudo terminar “El Capital”, de Marx. El rugby, una pasión.

Hayek sobre la diferencia entre leyes y mandatos: las leyes son reglas generales sobre lo que no se puede hacer

Con los alumnos de la UFM vemos ahora a uno de los principales economistas austriacos internarse en el mundo de las ciencias políticas y jurídicas. Así, leemos el Capítulo X del libro “Los Fundamentos de la Libertad”, que se titula “Las Leyes, los Mandatos y el Orden Social”, que es presentado de esta forma:

Hayek

“Uno de los mayores juristas del siglo pasado definió así la concepción básica de la ley de la libertad: «Es la regla en cuya virtud se fija la frontera invisible dentro de la cual el ser y la actividad de cada individuo tienen una segura y libre esfera». Con el discurrir del tiempo, dicho concepto de ley, que constituyó la base de la libertad, se ha perdido en gran medida. Principal objetivo de este capítulo será recuperar y hacer más preciso el concepto jurídico sobre el que se constituyó el ideal de libertad bajo el derecho haciendo posible hablar de este último como «ciencia de la Iibertad».

La vida de los hombres en sociedad, o incluso la de los animales gregarios, se hace posible porque los individuos actúan de acuerdo con ciertas normas. Con el despliegue de la inteligencia, las indicadas normas tienden a desarrollarse y, partiendo de hábitos inconscientes, llegan a ser declaraciones explícitas y coherentes a la vez que más abstractas y generales. Nuestra familiaridad con las instituciones jurídicas nos impide ver cuán sutil y compleja es la idea de delimitar las esferas individuales mediante reglas abstractas. Si esta idea hubiese sido fruto deliberado de la mente humana, merecería alinearse entre las más grandes invenciones de los hombres. Ahora bien, el proceso en cuestión es, sin duda alguna, resultado tan poco atribuible a cualquier mente humana como la invención del lenguaje, del dinero o de la mayoría de las prácticas y convenciones en que descansa la vida social.

Incluso en el mundo animal existe una cierta delimitación de las esferas individuales mediante reglas. Un cierto grado de orden que impide las riñas demasiado frecuentes o la interferencia en la búsqueda de alimentos, etc., surge a menudo del hecho de que el ser en cuestión, a medida que se aleja de su cubil, tiene menos tendencia a luchar. En consecuencia, cuando dos fieras se encuentran en alguna zona intermedia, una de ellas, normalmente, se retira sin que realmente trate de demostrar su fortaleza, y de esta forma la esfera que corresponde a cada bestia no se determina por la demarcación de un límite concreto, sino por la observancia de una regla, desconocida como tal regla por el animal, pero a la que se ajusta en el momento de la acción. El ejemplo demuestra cuán a menudo tales hábitos inconscientes envuelven cierta abstracción: la generalización de que la distinción del lugar donde el animal habita determinará la respuesta de dicho animal en su encuentro con otro. Si tratáramos de definir algunos de los más reales hábitos sociales que hacen posible la vida de los animales gregarios, tendríamos que exponer muchos de ellos mediante reglas abstractas.

El que tales reglas abstractas sean observadas regularmente en la acción no significa que los individuos las conozcan en el sentido de que puedan comunicadas. La abstracción tiene lugar siempre que un individuo responde de la misma manera a circunstancias que tienen solamente algunos rasgos en común. Los hombres, generalmente, actúan de acuerdo con normas abstractas en el sentido expuesto, mucho antes de que puedan formularlas. Incluso cuando los humanos han adquirido el poder de la abstracción consciente, su pensamiento y su actuación están guiados probablemente por muchas reglas abstractas que obedecen sin ser capaces de formularlas. El hecho de que una regla determinada sea obedecida generalmente a la hora de actuar, no significa que haya de ser descubierta y formulada mediante palabras.”

Primera vuelta de las elecciones presidenciales y parlamentarias en Chile: análisis de Libertad y Desarrollo

Análisis de Libertad y Desarrollo:

 Tras las elecciones del 19 de noviembre se ha producido un reordenamiento político. A pesar de la clara mayoría de Sebastián Piñera, quien llega con la primera opción de triunfo a la segunda vuelta, los resultados muestran que se abre un cuadro de una elección competitiva, donde el desafío de movilización y diversificación de las bases de apoyo será trascendental en el resultado.

 En el terreno parlamentario, no caben dos lecturas en relación al positivo resultado de Chile Vamos, tanto en la Cámara de Diputados como en el Senado. No obstante, preocupa la fragmentación de la izquierda en la medida que desplaza el eje programático ordenador hacia posiciones más próximas a las de una izquierda maximalista.

 En este nuevo escenario, parece importante indagar en las causas de la mayor polarización y del impulso de renovación que se observa a la luz de una lectura de los resultados, teniendo en cuenta los efectos en la gobernabilidad que producirán en el mediano y largo plazo estas nuevas dinámicas y la forma de comprensión de lo político.

“Los resultados de las elecciones presidenciales, parlamentarias y de consejeros regionales celebradas el pasado domingo arrojaron sorpresas, pero también ratificaron ciertas tendencias previas. A nivel presidencial, Sebastián Piñera obtuvo una clara primera mayoría, con el 36,64% de las preferencias, no obstante obtener una votación por debajo de la expectativas generadas por los sondeos de opinión pública en la antesala de la elección.

Pero el resultado es alentador en la medida que Piñera logra imponerse en todas las regiones del territorio nacional y en el 88% de las 345 comunas. Con una distancia respecto de su más cercano contendor, Alejandro Guillier, de 14 puntos porcentuales. Por su parte, las elecciones reflejan de manera consistente una clara derrota de la Nueva Mayoría, quien de la mano de Alejandro Guillier pierde un 50% de la votación obtenida por Michelle Bachelet en la primera vuelta de 2013 y experimenta el mayor retroceso en el ámbito parlamentario desde 1989 a la fecha, pasando desde un 55,80% a un 36,10% de la representación de la Cámara de Diputados y de un 55,3% a un 46,5% de los escaños en el caso del Senado.

Pero la gran novedad de la elección ha sido la irrupción del Frente Amplio, que de la mano de la votación de un 20,27% de Beatriz Sánchez logró también proyectar una relevante bancada parlamentaria con 20 diputados y 1 senador, capitalizando directamente el retroceso electoral del oficialismo.

Así las cosas el panorama político se re baraja con posterioridad a los comicios de primera vuelta. El principal hito de la elección del 19 de noviembre es haber dado forma a una segunda vuelta competitiva, que demandará tanto un esfuerzo adicional de movilización como de diversificación de apoyos para que la centro derecha vuelva al gobierno. Mientras en el plano legislativo, la mayor fragmentación de la izquierda y el peso específico del Frente Amplio dentro de esa correlación de fuerzas orientará el eje ideológico del parlamento hacia posiciones más radicales, con repercusiones para la futura gobernabilidad que ofrezca la administración entrante.”

Hayek sobre la coacción en Los Fundamentos de la Libertad, pero también se podría discutir la idea de “Nudge”

Con los alumnos de la UFM vemos la filosofía política de Hayek a través de su libro Los Fundamentos de la Libertad. Luego de considerar a la libertad como la ausencia de coacción, explica este último término en el Capítulo IX:

  1. Significado de la coacción

Anteriormente hemos definido de manera provisional la libertad como ausencia de coacción. Ahora bien, el concepto de coacción es quizá tan confuso como el de libertad y básicamente por las mismas razones: no distinguimos claramente entre lo que otros hombres nos hacen y los efectos que en nosotros tienen las circunstancias físicas. En la lengua inglesa existen dos palabras diferentes que permiten establecer la necesaria distinción; to compel se usa para indicar una obligatoriedad por causas o circunstancias físicas; to coerce se usa para indicar coacción originada por algún agente humano.

La coacción tiene lugar cuando las acciones de un hombre están encaminadas a servir la voluntad de otro; cuando las acciones del agente no tienden al cumplimiento de sus fines, sino al de los de otro. Esto no quiere decir que el que sufre coacción se vea privado de la facultad de elegir. Si le faltara dicha facultad, no cabría hablar de «su acción». Si mi mano, utilizando la pura fuerza física, es obligada a firmar, o si mi dedo es presionado contra el gatillo de una pistola, no se puede decir que tales acciones sean mías. Por supuesto, una violencia tal, que reduce mi cuerpo a mera herramienta física de otra persona, es tan mala como la coacción propiamente dicha y debe prohibirse por las mismas razones. Sin embargo, la coacción implica que yo poseo la facultad de elegir, pero que mi mente se ha convertido en la herramienta de otra persona hasta el extremo de que las alternativas que se presentan a mi voluntad han sido manipuladas de tal suerte que la conducta que mi tirano quiere que yo elija se convierte para mí en la menos penosa. No obstante la coacción, soy yo quien decide cuál de las alternativas que se presentan a mi elección es la menos mala.

Está claro que la coacción no incluye todas las influencias que pueden ejercerse sobre las acciones de otra persona, ni siquiera todos los casos en que una persona obra o amenaza obrar de un modo que cause daño a otra, para obligarla a cambiar su conducta futura. Una persona que estorba mi camino en la calle obligándome a apartarme; quien ha pedido prestado en la biblioteca pública el libro que yo pretendía obtener, e incluso aquel a quien rehúyo a causa de los ruidos desagradables que produce, no puede decirse que ejerzan coacción sobre mí. La coacción implica tanto la amenaza de producir daño como la intención de provocar de ese modo en otros una cierta conducta.

Aunque el que sufre coacción tiene capacidad de elección, el que la ejerce ha combinado las alternativas que se presentaban a la voluntad del otro de tal modo que el primero hará lo que el segundo quiera. El que sufre coacción no está privado, simplemente, de utilizar sus facultades, pero sí de la posibilidad de emplear sus conocimientos al servicio de sus propios fines. El uso efectivo que hace una persona de su inteligencia y de sus conocimientos para alcanzar sus fines requiere que sea capaz de prever algunas de las condiciones del mundo que le rodea y de trazar un plan de acción. La mayoría de los fines humanos sólo pueden alcanzarse mediante una sucesión de acciones interconexas ejecutadas en tanto en cuanto formen un todo coherente y basadas en la suposición de que los hechos y circunstancias del mundo exterior serán lo que uno espera. Lo dicho equivale a afirmar que para obtener alguna cosa es preciso que podamos predecir unos ciertos acontecimientos relacionados con el fin que pretendemos alcanzar o, al menos, conocer las posibilidades de que tal acontecimiento ocurra y aunque las circunstancias físicas son a menudo improbables, nunca frustrarán maliciosa y voluntariamente nuestros fines. Pero si los hechos que determinan nuestros planes están bajo el control exclusivo de un tercero, nuestras acciones se verán controladas de modo idéntico.

Por lo tanto, la coacción es mala porque se opone a que la persona use de un modo completo su capacidad mental, impidiéndole, por tanto, hacer a la comunidad la plena aportación de la que es capaz. Aunque el que sufre coacción hará lo que más le convenga en un momento dado, para entender plenamente sus acciones será preciso referirse a los propósitos de otra persona.”

Un tema de estos días: Alberdi sobre el gasto público y cuando se malgasta, invierte mal, se roba o se defrauda

Con los alumnos de la UBA Derecho completamos la lectura de Sistema Económico y Rentístico de Juan Bautista Alberdi, con la lectura del Capítulo VII: Objetos del Gasto Público según la Constitución Argentina. Algunos párrafos seleccionados:

“El gasto público de la Confederación Argentina, según su Constitución, se compone de todo lo que cuesta el “constituir la unión nacional, afianzar la justicia, consolidar la paz interior, proveer a la defensa común. promover el bienestar general, y asegurar los beneficios de la libertad”; en una palabra, el gasto nacional argentino se compone de todo lo que cuesta el conservar su Constitución, y reducir a verdades de hecho los objetos que ha tenido en mira al sancionarse, como lo declara su preámbulo.

Todo dinero público gastado en otros objetos que no sean los que la Constitución señala como objetos de la asociación política argentina, es dinero malgastado y malversado. Para ellos se destina el Tesoro público, que los habitantes del país contribuyen a formar con el servicio de sus rentas privadas y sudor. Ellos son el límite de las cargas que la Constitución impone a los habitantes de la Nación en el interés de su provecho común y general.

Encerrado en ese límite el Tesoro nacional, como se ve, tiene un fin santo y supremo; y quien le distrae de él, comete un crimen, ya sea el gobierno cuando lo invierte mal, ya sea el ciudadano cuando roba o defrauda la contribución que le impone la ley del interés general. Hay cobardía, a más de latrocinio, en toda defraudación ejercida contra el Estado; ella es el egoísmo llevado hasta la bajeza, porque no es el Estado, en último caso, el que soporta el robo, sino. el amigo, el compatriota del defraudador, que tienen que cubrir con su bolsillo el déficit que deja la infidencia del defraudador.”

“Teniendo cada provincia su gobierno propio, revestido del poder no delegado por la Constitución al gobierno general, cada una tiene a su cargo el gasto de su gobierno local; cada una lo hace a expensas de su Tesoro de provincia, reservado justamente para ese destino. Según eso, en el gobierno argentino, por regla general, todo gasto es local o provincial; el gasto general, esencialmente excepcional y limitado, se contrae únicamente a los objetos y servicios declarados por la Constitución, como una delegación que las provincias hacen a la Confederación, o Estado general. Este sistema, que se diría entablado en utilidad de la Confederación, ha sido reclamado y defendido por cada una de las provincias que la forman. (Constitución argentina, parte 2a, título 2°, y pactos preexistentes invocados en su preámbulo.)”

“Felizmente la Constitución federal argentina exige pocos empleados para el servicio del gobierno general, compuesto de poderes excepcionales y poco numerosos. – La policía, que forma una gran parte del gasto interior en los gobiernos unitarios, está reservada a los gobiernos provinciales por la Constitución argentina. Igual atribución les hace del servicio y sostén de los establecimientos de beneficencia.

En cuanto al gasto exigido por’ las obras públicas para promover el bienestar general, también es carga que la Constitución reparte entre el gobierno interior de la Nación y el de cada una de las provincias confederadas. (Art. 104.)”

“Los caminos, puentes, muelles y otras obras de esa utilidad pueden ser entregados temporalmente para su explotación a las empresas privadas que tomen a su cargo el construirlos.”

“Si la economía es el juicio en los gastos (Say), la disipación es la locura en el gobierno y en el país.”

“Observaré entretanto, para acabar de hablar del gasto público, que no todo él consiste en el gasto con que la sociedad satisface sus necesidades de orden público por conducto del gobierno, sino también en el que hace ella directa e inmediatamente, por la mano de sus habitantes, en la mejora, co-modidad y perfeccionamiento de sus ciudades, en el socorro y alivio de las clases desgraciadas, y en fin en todo ese orden de servicios que la sociedad se hace a sí misma, sin el intermedio de la autoridad, en el sentido de su prosperidad más rápida y más completa. – A ese gasto pertenecen las calles, los empedrados, las calzadas, los caminos, puentes, desagües, mejoras locales, monumentos, socorros públicos y eventuales, que se hacen por suscriciones voluntarias levantadas entre el vecindario.

Ese gasto es obra exclusiva del espíritu público, es decir, de la disposición y aptitud de los habitantes para unir sus esfuerzos y prestarlos, sin más coacción que el deseo del bienestar común, sin más mira que realizarlo. Los pueblos educados en servidumbre no tienen idea de esta contribución sin ley, que el patriotismo se impone a sí mismo, como el esclavo que todo lo hace para su amo y por su mandato no tiene idea del celo generoso.

La Inglaterra, los Estados Unidos deben la mitad de sus mejoras de orden local a esa contribución que el país paga sin que se lo exija la ley, nada más que por el placer de existir bien y de un modo digno del pueblo que sabe estimarse y respetarse hasta en su decoro externo, hasta en el aire distinguido y brillante de esas habitaciones colectivas para su mansión, que se denominan ciudades.”

La economía moderna se abre a otras disciplinas, se enriquece y sus aportes son reconocidos por el premio Nobel

Con los alumnos de la UNLPam vemos algunos de los últimos desarrollos científicos en la economía. Ya es difícil poder considerar, aunque sea en forma breve, todo lo que ocurre y ha ocurrido en los últimos tiempos porque la economía ha ampliado tanto su ámbito de análisis que resulta prácticamente imposible seguir en detalle todo lo sucedido.

Vemos los cinco capítulos finales del libro Lecturas del Pensamiento Económico, recopilado por Adrián Ravier y publicado por Unión Editorial. En ellos hay un predominio de la microeconomía, pero uno de los capítulos tiene que ver con los aportes a la macroeconomía de Robert Lucas. Si bien el papel que cumplen las expectativas ha estado presente desde los clásicos, e incluso Keynes le atribuyera ya un papel central en la generación de ciclos económicos, Robert Lucas coloca a las expectativas, que él entiende como racionales, en el centro del análisis macroeconómico. Eso lo lleva a concluir que, dadas esas circunstancias, las políticas de impulso a la demanda agregada suelen ser inefectivas porque no solamente tienen efecto demorado en el tiempo sino que también sus efectos son descontados por los agentes racionales, quienes actúan de forma tal que los supuestos efectos terminan siendo nulos, y luego incluso negativos. Lucas recibió el premio Nobel en Economía en 1995.

El resto de los capítulos son aportes, o consideran aportes de otros economistas que recibieran ese premio. Estos son, James Buchanan (Nobel 1986), Ronald Coase (1991), Douglass North (1993) y Vernon Smith (2002).

Todos ellos realizaron sus aportes y con ello abrieron áreas nuevas que han tenido un amplio desarrollo en los años siguientes. Los primeros exploraron ese mundo en el cual la economía se superpone con otras ciencias sociales, o más bien las invade. Así, James Buchanan, aunque no fuera el primero, puede ser considerado como el padre del análisis económico de la política (Public Choice), donde se analizan los incentivos que tienen los votantes, los políticos y los funcionarios. Descarta la metáfora del “dictador benevolente” que persigue el bien común y analiza las acciones de estos tres actores desde la misma perspectiva de búsqueda del interés propio que se aplica a todo individuo.

En el caso del Ronald Coase, su contribución es similar pero en relación a la creación del análisis económico del derecho (Law & Economics), abriendo un mundo nuevo para la consideración del derecho en término de los incentivos que generan las normas jurídicas.

Douglass North, historiador económico, revalora un área que había olvidada por los análisis neoclásicos basados en el equilibrio: el papel de las instituciones en el crecimiento económico. Analiza la evolución de Occidente y destaca el papel que cumplieran los cambios institucionales, en particular aquellos que permitieron la definición clara de los derechos de propiedad y el cumplimiento de los contratos.

Por último, Vernon Smith (quien compartió el premio con Kanehman, único psicólogo que lo recibiera) fue elegido por el desarrollo de lo que se llama “economía experimental”. En verdad no es solamente un método de verificar teorías, sino que se trata de verificar si los supuestos de la creciente Teoría de los Juegos se verifican con gente real, no ya suponiendo individuos maximizadores. Los resultados muestran que ese supuesto central de la economía neoclásica no se sostiene y que los individuos no solamente buscan maximizar un resultado monetario sino que actúan en base a otro tipo de motivaciones.

En fin, todos capítulos sobre aportes muy interesantes y que, de una u otra forma, expanden el área en consideración por la economía a otras disciplinas sociales (política, derecho, historia, psicología), enriqueciendo el análisis y recuperando el espíritu de los economistas clásicos y los austriacos, quienes siempre consideraron fundamental ampliar el análisis a otras disciplinas.