¿Porqué la innovación no tendría límites? Porque la combinación de ideas es mucho más grande que la de materia

Matt Ridley, el autor de The Rational Optimist y The Evolution of Everything, entre otros muy Buenos libros, presenta ahora uno publicado por el Institute of Economic Affairs de Londres titulado How Many Lightbulbs does it take to change the World”, sobre la innovación, en el que sostiene la tesis de que la innovación no depende de grandes genios inventores sino de un entorno favorable que las vuelve algo así como evidentes o inevitables.

Uno de los ejemplos o casos que plantea del libro The Rational Optimist:

“Lo maravilloso del conocimiento es que es genuinamente sin límites. Ni siquiera hay una posibilidad teórica de agotar el suministro de ideas, descubrimientos e inventos Esta es la mayor causa de mi optimismo de todas. Es una característica hermosa de los sistemas de información que son mucho más amplios que los sistemas físicos: la combinatoria inmensidad del universo de posibles ideas minimiza el insignificante universo de las cosas físicas. Como Paul Romer señala la cantidad de diferentes programas de software que pueden ponerse en discos duros de un gigabyte es 27 millones de veces mayor que el número de átomos en el universo.”

Y acá presenta dos citas que, ahora por supuesto, parecen increíbles:

“Y aquí hay dos citas para recordarle cómo expertos desesperanzados predicen el futuro de la tecnología:

No hay razón para que una persona tenga una computadora en su casa.

Ken Olsen, fundador de la Digital Equipment Corporation en 1977.

Para el año 2005 más o menos, quedará claro que el impacto de Internet en la economía no ha sido mayor que el de las máquinas de fax

Paul Krugman, economista ganador del Nobel en 1998

 

¿Y cómo es que la innovación promueve el crecimiento económico?

“Ahora, la innovación es la fuente del mayor crecimiento económico. ¿Pero cómo la innovación causa crecimiento? Se trata principalmente de horas. El crecimiento económico es la reducción del tiempo que lleva para satisfacer una necesidad.

Entonces, para tomar la luz artificial como ejemplo nuevamente, hoy  te lleva aproximadamente ⅓ de segundo de trabajo con el salario promedio para ganar una hora de luz con una sola bombilla LED. En 1950 tomó a sus abuelos 8 segundos; en 1880, con una parafina lámpara de 15 minutos; en 1800 con una vela de sebo, 6 horas de trabajo. Esa reducción te deja libre para gastar el tiempo extra para ganar un servicio diferente o bueno, o relajarse y consumir.”

Matt Ridley sobre la innovación, y cuántas bombitas de luz hacen falta para cambiar el mundo

Matt Ridley, el autor de The Rational Optimist y The Evolution of Everything, entre otros muy Buenos libros, presenta ahora uno publicado por el Institute of Economic Affairs de Londres titulado How Many Lightbulbs does it take to change the World”, sobre la innovación, en el que sostiene la tesis de que la innovación no depende de grandes genios inventores sino de un entorno favorable que las vuelve algo así como evidentes o inevitables. Estos son los principales puntos:

  • La innovación es una fuente muy importante de crecimiento económico. Aumenta la productividad y crea riqueza liberando recursos para ser utilizados para otra actividad y por lo tanto más salida. A pesar de su importancia económica, la innovación aún no se entiende completamente y es difícil de predecir
  • En sociedades premodernas, las instituciones y prácticas funcionaron en contra de la innovación. Su objetivo principal era hacer la vida más predecible y estable y minimizar los efectos del cambio, pero obstaculizaron o dejaron de lado el tipo de innovación sostenida que conduce escapar de la jaula maltusiana.
  • La innovación es el resultado natural e inevitable del comercio e intercambio. Cuando las personas se encuentran, no solo comercian bienes materiales pero también intercambian ideas y conocimientos, que luego se puede combinar en nuevas e inesperadas formas. El encuentro de mentes no es solo una figura de discurso, pero una expresión de cómo surgen nuevas ideas y son probadas colectivamente.
  • La innovación tecnológica es un fenómeno de abajo hacia arriba que surge por ensayo y error entre las ideas de gente común, no un deus ex machina que desciende sobre unas pocas mentes brillantes. Se basa en conocimiento disperso que no está disponible para los planificadores centrales.
  • Elegir ganadores es un error. Intentos del gobierno para defender las nuevas tecnologías tienen un largo historial de fracaso. En lugar de tratar de encontrar una forma mágica de crear innovación, los gobiernos deberían centrarse en eliminar cosas que lo detienen.
  • Las grandes empresas y las burocracias estatales a menudo intentan sofocar la innovación para evitar la competenciay mantener sus posiciones privilegiadas. La propiedad Intelectual, las licencias ocupacionales y el favoritismo del gobierno son formas de mantener alejados a los innovadores.
  • Las patentes y los derechos de autor se han convertido en formas de defender los monopolios contra la disrupción, obstaculizar la innovación que tiene lugar a través de la copia y mejora de la tecnología existente. Han creado una clase de rentistas que ganan riqueza e ingresos no por innovación pero a través del monopolio que ha sido otorgado por el estado. La propiedad intelectual cada vez más socava los derechos de propiedad en mercancías reales limitando el uso que sus propietarios pueden hacer de ellos en todo tipo de formas intrusivas.
  • Si bien es sensato preocuparse por las consecuencias no deseadas de la innovación, el «principio de precaución» es utilizado por los activistas utilizan para prevenir nuevas tecnologías, incluso cuando estas son demostrablemente más seguros y mejores que las tecnologías existentes. Tanto la acción como la inacción crean algún riesgo. Interponerse en el camino de una innovación que podría hacer el bien puede causar un daño real.
  • La regulación de la UE ha obstaculizado la innovación con la introducción de precaución excesiva genera inseguridad jurídica, inconsistencia con otras regulaciones, reglas de tecnología prescriptiva, pesados requisitos de embalajes y altos costos de cumplimiento. PosBrexit, el gobierno del Reino Unido podría decidir adoptar el principio de innovación ’para equilibrar el principio de precaución. En esencia, esto significa repensar las políticas si se encuentra evidencia de que van a impedir la innovación.
  • La armonización de la regulación a través de acuerdos de comercio y por regímenes transnacionales como la UE amenaza con socavar la innovación al sofocar la política de competencia. Los incentivos para que las élites gobernantes verifiquen la innovación es extremadamente poderosa si ya no necesitan temer a la competencia en la forma en que los gobernantes de los estados más pequeños lo hacen. La tendencia actual de crear un orden regulatorio global amenaza con detener la innovación.

Artículo en La Nación: Economía del conocimiento, otra vez el juego de la perinola. Acá hasta la unanimidad es inestable

¿Cómo podemos esperar que haya inversiones si cada cambio de gobierno (o de ministro) modificamos las reglas de juego? La inversión siempre espera resultados a futuro, que pueden estar más cerca o más lejos. Dado que si hay algo que no conocemos con certeza es el futuro, toda inversión es incierta y todo inversor trata de reducir ese riesgo al mínimo.

Los gustos de los consumidores pueden cambiar (fíjese si hubiera invertido en Blockbuster), las dotaciones de recursos pueden modificarse (el shale oil no era considerado un recurso hace un par de décadas), pueden surgir nuevas tecnologías. Para invertir, además, hace falta una moneda que permita realizar cálculo económico en base a un valor relativamente previsible varios años hacia adelante.

Por último, mínimamente hay que saber cuáles serán los impuestos a pagar, la evolución de los salarios, los costos sobre la mano de obra, el acceso a divisas. Los países que reciben inversiones son aquellos que pueden ofrecer reglas de juego favorables (bajos impuestos y regulaciones) y estables. También recursos, pero la definición de recurso ya no tiene que ver con factores provistos por la naturaleza sino con capacidad, educación, iniciativa, empresarialidad. Por eso son ricos Singapur o Hong Kong, sentados sobre un par de rocas.

Nos hemos cansado de escuchar que Argentina tiene muchos de esos recursos y últimamente también tiene los vinculados con el conocimiento, a punto tal que se espera, o esperaba, que estas industrias alcanzaran a ser la segunda o tercera exportación, detrás de los productos del agro.

Unanimidad y consenso

El año pasado se aprobó una Ley de Economía del Conocimiento, que pasó por el Congreso en forma prácticamente unánime. Supuestamente esto refleja un elevado grado de consenso y sería una señal de estabilidad en las reglas de juego para que los inversores desplieguen todos sus proyectos.

En nuestro caso, sin embargo, eso no es así. Se acaba de suspender la aplicación de la ley hasta que se dicte una nueva reglamentación y ya se anuncian importantes cambios que han de modificar el cálculo económico de los inversores. Esta vez, la “estabilidad” duró unos pocos meses.

¿Cuál es la razón de que incluso normas aprobadas en forma unánime no puedan garantizar estabilidad? La respuesta es que ese consenso era falso, o que se refiere a otra cosa. Ahora el Congreso va a reformar la ley, y probablemente lo haga también con unanimidad. ¿Quién se anima a votar “contra” la tecnología, el progreso, la innovación? Todo eso es “políticamente correcto” en estos tiempos.

Pero es una “unanimidad” que no genera seguridad. Refleja que el único consenso que existe es el que dice: ayer te apoyé cuando beneficiaste a A, B y C; ahora ustedes me apoyan cuando beneficio a X, Y y Z. Algunos quieren bajar a otros de los beneficios recibidos (“entraban hasta cervecerías artesanales”); otros quieren que el tren pare en su estación para subirse a los beneficios (pymes industriales). La calesita volvió a funcionar y la perinola está en juego. El consenso es sobre la calesita.

Gobierno y oposición son responsables, porque disfrazan como “políticas de Estado” la delegación de funciones al ejecutivo, y el acuerdo de que ayer repartí yo, ahora te toca a vos. En el medio de todo eso, la confianza para las inversiones cae, o más bien se acorta a invertir en lo que se espera que dure el presente “consenso”, hasta que llegue el próximo.

Columna en el Cronista: Economía del conocimiento y seguridad jurídica

Columna en Cronista: https://www.cronista.com/columnistas/Economia-del-conocimiento-e-inseguridad-juridica-20200130-0061.html

 

¿Cómo podemos esperar que haya inversiones si cada cambio de gobierno modificamos las reglas de juego? La inversión siempre espera resultados a futuro, que pueden estar más cerca o más lejos. Dado que si hay algo que no conocemos con certeza es el futuro, toda inversión es incierta y todo inversor trata de reducir ese riesgo al mínimo.
Los gustos de los consumidores pueden cambiar (fíjese si hubiera invertido en Blockbuster), las dotaciones de recursos pueden modificarse (el shale oil no era considerado un recurso hace un par de décadas), pueden surgir nuevas tecnologías. Para invertir, además, hace falta una moneda que permita realizar cálculo económico en base a un valor relativamente previsible varios años hacia adelante.
Por último, mínimamente hay que saber cuáles serán los impuestos a pagar, la evolución de los salarios, los costos sobre la mano de obra, el acceso a divisas. Los países que reciben inversiones son aquellos que pueden ofrecer reglas de juego favorables (bajos impuestos y regulaciones) y estables.

También recursos, pero la definición de recurso ya no tiene que ver con factores provistos por la naturaleza sino con capacidad, educación, iniciativa, empresarialidad. Por eso son ricos Singapur o Hong Kong, sentados sobre un par de rocas.
Nos hemos cansado de escuchar que Argentina tiene muchos de esos recursos y últimamente también tiene los vinculados con el conocimiento, a punto tal que se espera, o esperaba, que estas industrias alcanzaran a ser la segunda o tercera exportación, detrás de los productos del agro.
Unanimidad y consenso
El año pasado se aprobó una Ley de Economía del Conocimiento, que pasó por el Congreso en forma prácticamente unánime. Supuestamente esto refleja un elevado grado de consenso y sería una señal de estabilidad en las reglas de juego para que los inversores desplieguen todos sus proyectos.
En nuestro caso, sin embargo, eso no es suficiente. Se acaba de suspender la aplicación de la ley hasta que se dicte una nueva reglamentación y ya se anuncian importantes cambios que han de modificar el cálculo económico de los inversores. Esta vez, la “estabilidad” duró unos pocos meses.
¿Cuál es la razón de que incluso normas aprobadas en forma unánime no puedan garantizar estabilidad? La respuesta es que ese consenso era falso. La centralización del poder en Argentina ha llevado a que el Congreso apruebe leyes de carácter muy general y luego delegue en el Poder Ejecutivo la capacidad de fijar las reglas de juego reales. Esto lo hace a través de la reglamentación.
Es decir, se aprueba una ley en la cual se sanciona la felicidad del pueblo argentino, o de un determinado sector, y todos están de acuerdo. Pero luego, los números son el resultado de la reglamentación.

Entonces, ahora, incluso quienes votaron a favor de la ley van a apoyar los nuevos cambios porque dirán que no estaban de acuerdo con lo reglamentado, o sostendrán que esto iba en contra del “espíritu” de la ley. Algunos quieren bajar a otros de los beneficios recibidos (“entraban hasta cervecerías artesanales”); otros quieren que el tren pare en su estación para subirse a los beneficios (pymes industriales). La calesita volvió a funcionar y la perinola está en juego.
Gobierno y oposición son responsables, porque disfrazan como consenso la delegación de funciones al ejecutivo, algo que el Congreso ha estado haciendo en estas décadas de estatismo centralista que nos ha dejado una simple fachada de la división de poderes.

Mises sobre la construcción de la sociedad moderna: ahorro, inversión y cálculo económico. Y el impacto de la tecnología en el empleo

Cuando se acelera la innovación tecnológica, crecen las preocupaciones por una supuesta destrucción final del trabajo. ¿Cómo es el proceso de inversión de capital? Aquí Mises sobre “La construcción de la civilización moderna: ahorro, inversión y cálculo económico”:

“El institucionalismo se usa para ridiculizar a los economistas clásicos porque comenzaron con la «economía de Crusoe». Al principio, un pescador tuvo la idea de poder atrapar más peces un día de lo que necesitaba y luego podría tener tiempo libre para fabricar redes de pesca. Estas redes y los peces obtenidos son «bienes de capital»; No los considero «capital».

Los bienes de capital son los factores intermedios entre los factores naturales dados de la producción y los bienes de consumo. La naturaleza: los recursos dados y el trabajo humano son los factores naturales dados. Pero si han de producir, deben ser guiados. Los factores intermedios de producción fabricados, los bienes de capital, no son solo herramientas; también son todos los demás bienes intermedios, productos semiacabados y suministros de bienes de consumo que se utilizan para apoyar a aquellos que producen con la ayuda de bienes de capital. El proceso de producción que estamos organizando y operando hoy comenzó en las edades tempranas de la historia, en las edades más remotas de la historia. Si los niños agotaran las redes y los peces producidos por sus padres, la acumulación de capital habría tenido que comenzar de nuevo. Hay un progreso continuo desde condiciones más simples hasta condiciones más refinadas. Es importante darse cuenta de esto porque debemos saber que, desde los comienzos en adelante, el primer paso hacia este sistema de producción con la ayuda de bienes de capital fue el ahorro, y siempre ha sido el ahorro.

El concepto de «capital» debe distinguirse del concepto de «bienes de capital». Es imposible pensar y tratar los problemas de los bienes de capital sin usar y referirse a los conceptos que hemos desarrollado en el complejo sistema moderno de cálculo de capital. Los bienes de capital son algo material, algo que podría describirse en términos de física y química. El concepto de «capital» se refiere a la valoración de una oferta de estos bienes de capital en términos de dinero. Esta valoración de los bienes de capital en términos de dinero es lo que marca el comienzo de lo que podría llamarse un período nuevo y más alto en los esfuerzos humanos para mejorar las condiciones externas de la humanidad. El problema es cómo mantener o preservar la cantidad de capital disponible y cómo evitar consumir los bienes de capital disponibles sin reemplazarlos. El problema es cómo no consumir más, o si es posible, cómo consumir menos, que la cantidad de productos recién producidos. Es el problema de la preservación del capital, el mantenimiento y, por supuesto, de aumentar el capital disponible.

Bajo algunas circunstancias, es posible tratar este problema sin ningún cálculo o cálculo especial. Si un agricultor continúa produciendo de la misma manera y si los métodos de construcción y el método de vida no han cambiado, puede estimar su condición porque puede establecer comparaciones en términos físicos y biológicos: dos graneros son más de un granero, una docena de cabezas de ganado es más de dos vacas, y así sucesivamente. Pero tales métodos simples de computación son insuficientes en un sistema económico en el que hay cambio y progreso. El reemplazo puede no estar en la misma forma que los factores que se utilizan. Los motores diesel pueden ser sustituidos por motores de vapor, y así sucesivamente. La sustitución y el mantenimiento del capital en tales condiciones requieren un método de cálculo y cálculo que solo se puede calcular en términos de dinero. Los diversos factores físicos y externos de la producción no pueden compararse de otra manera que no sea desde el punto de vista de los servicios que prestan a los hombres, calculados en términos de dinero.”

Texto completo: https://mises.org/es/wire/la-construcci%C3%B3n-de-la-civilizaci%C3%B3n-moderna-ahorro-inversi%C3%B3n-y-c%C3%A1lculo-econ%C3%B3mico

Lo que hacen los innovadores capitalistas para mejorar la vida de los discapacitados, y parecen productos «bobos»

Interesante artículo de Ryan McMaken, editor en el Mises Institute, sobre lo que parecen ser productos “bobos” con que los capitalistas nos embaucan:

 

Cuando era un niño en la década de 1980, los zapatos de velcro llegaron a las tiendas con vigor. Aunque Puma comenzó a usar los sujetadores en 1968, no fue hasta la década de 1980 que los zapatos se convirtieron en algo común en la calle y en los puntos de venta.

En ese momento, muchos de nosotros nos burlamos de la idea. «¿Quién es tan perezoso que no puede atarse los cordones?» nos reímos Todos estábamos seguros de que éramos bastante superiores en nuestra disposición a atar nuestros propios cordones. Años más tarde, me di cuenta de que muchas personas de edad avanzada, y otras personas con movilidad reducida o discapacidades, como artritis severa o parálisis cerebral, a menudo llevaban zapatos abrochados con velcro. En ese momento, mi inteligencia en el patio de recreo ya no parecía tan inteligente.

Los zapatos con velcro, por supuesto, no son el único producto que podría parecernos solo para personas perezosas.

El Huffington Post se burló de los cortadores de tomate y de los «kernelers» de maíz, por nombrar solo dos ejemplos entre la gran cantidad de productos «inútiles» comercializados por capitalistas codiciosos que venderán cualquier cosa para ganar dinero.

Muchos de estos productos, sin embargo, no tienen sentido en absoluto. Si bien las tareas diarias como cortar un tomate pueden ser fáciles para aquellos de nosotros con cuerpos que funcionan normalmente, no es necesariamente el caso para todos.

En Vox el año pasado, respondiendo a las críticas de productos supuestamente inútiles como el «Sock Slider», s.s. smith [sic] escribe:

«Si no tuviera esa tonta pieza de plástico con cuerdas, no podría ponerme los calcetines», dice Emily Ladau, defensora, escritora y oradora con discapacidad del síndrome de Larsen, un trastorno esquelético congénito. Ladau, quien usa una silla de ruedas para moverse, no puede agacharse para ponerse los calcetines. Sin un «putter-onner de calcetines», como ella lo llama, se vería obligada a contar con la asistencia de un asistente de cuidado personal (PCA) para ponerse los calcetines. todas las mañanas. «Algo que la gente piensa que es una pieza de plástico tonta es una de las razones por las que no necesito un PCA cuando viajo».

El texto completo en: https://mises.org/wire/how-capitalists-%E2%80%94-unlike-environmentalists-%E2%80%94-make-life-easier-disabled

 

Gestión global de recursos humanos y promoción de la innovación en los negocios internacionales. El conocimiento disperso

Con los alumnos de UCEMA vemos dos capítulos del libro “International Business” de Mason & Dunung donde se tratan los temas de recursos humanos e innovación. Quisiera aquí relacionar esto con un artículo clásico de la economía. Se trata de “El Uso del Conocimiento en la Sociedad” de Friedrich A. Hayek, donde el autor sostiene que el principal tema que la economía debe resolver es el de la generación y uso de un conocimiento que nadie posee en su totalidad sino que se encuentra disperso entre todos los participantes en el mercado. Esta información es transmitida esencialmente por el sistema de precios: http://www.hacer.org/pdf/Hayek03.pdf

Este análisis parece aplicarse al funcionamiento de los mercados, pero en verdad se extiende a todo tipo de situación en la cual el conocimiento sea limitado y disperso. Y esto ocurre también en el caso de los recursos humanos y la innovación dentro de las organizaciones, sobre todo ahora que están globalizadas. El problema, similar al planteado por Hayek en su famoso artículo, es conocer dónde están los recursos humanos necesarios para una determinada tarea, y dónde también la capacidad de innovación.

La fertilidad de una teoría económica se muestra cuando luego aparece explicando fenómenos sociales y económicos que aparecen como nuevos y necesitan ser comprendidos. La idea esencial de Hayek aparece, por ejemplo, en una serie de textos publicados por la consultora internacional de management McKinsey & Co. Por ejemplo, este trabajo titulado: ¿Conoces dónde están tus expertos? (traducción al castellano aquí: http://www.factorhuma.org/attachments_secure/article/8341/expertise.pdf

Esos expertos, a su vez, tienen un conocimiento específico y es imposible que se pueda saber quién tiene qué conocimiento y dónde está dentro de una gran organización. Ese problema puede ser resuelto generando un “mercado interno” de conocimientos de forma tal que esa información se “revele”, se “conozca” en ese mercado. Es lo que se comenta en el artículo “Making a market in knowledge”: http://www.mckinsey.com/insights/strategy/making_a_market_in_knowledge

Y en cuanto a las capacidades de los recursos humanos, “Making a market in talent: http://www.mckinsey.com/insights/organization/making_a_market_in_talent

Y si no es el conocimiento que se encuentra “dentro” de la organización, se puede buscar ese conocimiento que se encuentra disperso “fuera”. ¿Pero dónde? Aquí es donde los mercados de conocimiento e innovación permiten alcanzarlo. “Mercados” de innovación son organizados de forma tal que se pueda acceder a quienes tengan la innovación pero no sabemos en verdad dónde están.

Por ejemplo, ¿necesitas alguna innovación? La organización puede conseguirla en estos “mercados”:

Innocentive: http://www.innocentive.com/ ;

NineSigma: http://www.ninesigma.com/ ,

IdeaStorm: http://www.ideastorm.com/

¿Es necesario algún software?

TopCoder: http://www.topcoder.com/

¿Necesito que diseñen mi producto?

Threadless: http://www.threadless.com/

Todos ellos ejemplos en la gestión global de recursos humanos e innovación confirmando la visión que presentara Hayek en su famoso artículo.

Mason & Dunung: El uso del conocimiento disperso en la gestión de recursos humanos y en la innovación

Con los alumnos de UCEMA vemos dos capítulos del libro “International Business” de Mason & Dunung donde se tratan los temas de recursos humanos e innovación. Quisiera aquí relacionar esto con un artículo clásico de la economía. Se trata de “El Uso del Conocimiento en la Sociedad” de Friedrich A. Hayek, donde el autor sostiene que el principal tema que la economía debe resolver es el de la generación y uso de un conocimiento que nadie posee en su totalidad sino que se encuentra disperso entre todos los participantes en el mercado. Esta información es transmitida esencialmente por el sistema de precios: http://www.hacer.org/pdf/Hayek03.pdf

Este análisis parece aplicarse al funcionamiento de los mercados, pero en verdad se extiende a todo tipo de situación en la cual el conocimiento sea limitado y disperso. Y esto ocurre también en el caso de los recursos humanos y la innovación dentro de las organizaciones, sobre todo ahora que están globalizadas. El problema, similar al planteado por Hayek en su famoso artículo, es conocer dónde están los recursos humanos necesarios para una determinada tarea, y dónde también la capacidad de innovación.

La fertilidad de una teoría económica se muestra cuando luego aparece explicando fenómenos sociales y económicos que aparecen como nuevos y necesitan ser comprendidos. La idea esencial de Hayek aparece, por ejemplo, en una serie de textos publicados por la consultora internacional de management McKinsey & Co. Por ejemplo, este trabajo titulado: ¿Conoces dónde están tus expertos? (traducción al castellano aquí: http://www.factorhuma.org/attachments_secure/article/8341/expertise.pdf

Esos expertos, a su vez, tienen un conocimiento específico y es imposible que se pueda saber quién tiene qué conocimiento y dónde está dentro de una gran organización. Ese problema puede ser resuelto generando un “mercado interno” de conocimientos de forma tal que esa información se “revele”, se “conozca” en ese mercado. Es lo que se comenta en el artículo “Making a market in knowledge”: http://www.mckinsey.com/insights/strategy/making_a_market_in_knowledge

Y en cuanto a las capacidades de los recursos humanos, “Making a market in talent: http://www.mckinsey.com/insights/organization/making_a_market_in_talent

Y si no es el conocimiento que se encuentra “dentro” de la organización, se puede buscar ese conocimiento que se encuentra disperso “fuera”. ¿Pero dónde? Aquí es donde los mercados de conocimiento e innovación permiten alcanzarlo. “Mercados” de innovación son organizados de forma tal que se pueda acceder a quienes tengan la innovación pero no sabemos en verdad dónde están.

Por ejemplo, ¿necesitas alguna innovación? La organización puede conseguirla en estos “mercados”:

Innocentive: http://www.innocentive.com/ ;

NineSigma: http://www.ninesigma.com/ ,

IdeaStorm: http://www.ideastorm.com/

¿Es necesario algún software?

TopCoder: http://www.topcoder.com/

¿Necesito que diseñen mi producto?

Threadless: http://www.threadless.com/

Todos ellos ejemplos en la gestión global de recursos humanos e innovación confirmando la visión que presentara Hayek en su famoso artículo.

¿Queremos crecer y progresar? Veamos cómo hacemos para atraer a las cincuenta empresas más innovadoras

La consultora de management Boston Consulting Group, elabora y publica un interestante informe con las 50 empresas más innovadoras: https://www.bcgperspectives.com/content/interactive/innovation_growth_most_innovative_companies_interactive_guide/

No van más comentarios, éstas son:

rank Company Revenue EBIT TSR R&D
spending
1 Apple 27.9 35.7 –3.0 33.5
2 Google 13.6 14.7 46.6 24.9
3 Tesla 26.5 NA 7.9 54.5
4 Microsoft 7.8 1.0 22.7 5.8
5 Amazon 20.2 1,154.5 117.8 35.2
6 Netflix 23.2 –24.0 134.4 37.8
7 Samsung –2.7 5.5 –3.4 –4.7
8 Toyota 4.3 3.8 2.0 5.1
9 Facebook 43.8 26.3 34.1 79.5
10 IBM –11.9 –18.4 –11.4 –3.5
11 Bayer 9.7 22.0 4.3 18.0
12 Southwest Airlines 5.6 82.1 2.4 NA
13 Hewlett-Packard –7.3 –7.6 –33.3 1.6
14 BMW 14.6 3.5 12.0 3.3
15 General Electric –21.8 –51.5 27.5 0.0
16 Daimler 15.1 33.9 15.6 5.3
17 Uber NA NA NA NA
18 DuPont –28.0 –41.0 –2.7 –8.2
19 Dow Chemical –16.1 9.2 17.0 –3.0
20 BASF –5.2 –8.7 3.9 3.7
21 Airbnb NA NA NA NA
22 Under Armour 28.5 17.2 18.7 17.2
23 Gilead 31.1 41.9 8.6 20.4
24 Regeneron 45.5 49.3 32.3 NA
25 Cisco Systems 4.3 2.4 0.6 9.1
26 Pfizer –1.5 –12.4 7.1 6.9
27 General Motors –2.3 119.6 1.5 1.4
28 JPMorgan Chase –1.5 3.0 8.4 NA
29 Johnson & Johnson –5.5 –13.1 1.1 6.5
30 AXA –4.1 3.8 36.9 NA
31 Nike 5.8 7.8 31.4 NA
32 Expedia 15.8 –22.5 46.8 21.0
33 Allianz 7.4 26.6 24.6 NA
34 SpaceX NA NA NA NA
35 Xiaomi NA NA NA NA
36 Disney 7.5 15.2 12.9 NA
37 Hilton 4.9 12.5 –17.5 NA
38 Renault 10.4 46.2 56.2 20.6
39 NTT Docomo 3.3 19.3 45.2 NA
40 Intel –0.9 –8.2 –2.2 5.1
41 Marriott 4.2 12.5 –13.0 NA
42 3M –4.9 –1.1 –5.9 –1.1
43 Dell NA NA NA NA
44 Orange 2.0 –3.1 14.1 NA
45 Siemens 5.2 –3.6 –1.0 10.3
46 Huawei 37.1 33.9 NA 45.9
47 Bristol-Myers Squibb 4.3 27.4 19.3 3.2
48 Honda 9.6 –24.9 13.4 8.3
49 BT Group 5.9 11.2 20.8 –13.2
50 Procter & Gamble –8.2 –7.4 –10.0 –8.2

 

Esto cambia el mundo. Evolución y mercados: el capitalismo avanza a través del crowdfunding

El diario La Nación reproduce un artículo publicado originalmente por el diario español El País, sobre el crowdfunding, notable ejemplo de innovación y cambio que muestra el desarrollo de los mercados modernos y los “órdenes espontáneos”, sobre los que tanto hablara tanto Adam Smith como F. A. Hayek. El artículo puede verse acá: http://elpaissemanal.elpais.com/documentos/la-vanguardia-del-crowdfunding/

Alguno párrafos:

“El crowdfunding, en español llamado micromecenazgo, viene duplicando sus dígitos de año en año desde 2012. Entonces se recaudaban en el mundo 2.700 millones de dólares por esta vía (2.450 millones de euros). La última cifra lanzada por la consultora Massolution, que recoge una estimación de 2015, calcula 34.400 millones de dólares (31.200 millones de euros), más del doble que en 2014. Los expertos señalan que estamos, simplemente, ante la punta del iceberg.

Ideas que nos cambian la vida, ideas que, ahí es nada, pretenden cambiar el mundo. El crowdfunding impulsa todo tipo de iniciativas y la de Laurence Kemball-Cook encierra un gran potencial transformador: iluminar las calles con la energía de nuestros pasos.

El día que nos recibe en las oficinas de su start-up, Pavegen, en Londres, cerca de Kings Cross, se muestra un poco nervioso: está a punto de cerrar una inversión de un millón de dólares en su proyecto.

Ingeniero de formación, diseñó a los 22 años una baldosa que recoge la energía cinética (creada a través del movimiento) para transformarla en vatios. Al principio nadie creía en ella. Nadie salvo él. Kemball-Cook, de 31 años, procede de una familia de emprendedores e inventores. Su bisabuelo, sir Basil Kemball-Cook, aristócrata e ingeniero, estuvo detrás del paso de los buques de la Royal Navy del carbón al petróleo. Su abuelo inventó una tecnología de detección de sonar para los barcos. Lo cuenta a toda velocidad. Con voz profunda y firme.

Sus baldosas, mullidas cuando uno apoya en ellas el pie, son ahora 200 veces más potentes que cuando puso en marcha un prototipo confeccionado con tablas de madera y cinta adhesiva. En julio del año pasado recaudó 1.903.400 libras (2.700 millones de euros) en una ronda de crowdfunding de inversión, fenómeno que está revolucionando la escena de los emprendedores tecnológicos y en la que Reino Unido es territorio de vanguardia. Hasta 1.474 inversores apostaron por su proyecto.

Pavegen ya sirve para iluminar un pasillo de la terminal 3 del aeropuerto de Heathrow. Para generar 10 horas de luz en el campo de fútbol de una favela de Río de Janeiro. Hay 200 instalaciones en marcha por todo el mundo. En 2009, contaba con 4 empleados. Ahora son 40.

“Creo que durante mucho tiempo ha habido barreras para que la gente pudiera transformar sus ideas en compañías de un millón de dólares que puedan cambiar el mundo”, asegura, con su mirada intensa. “Antes solo lo podían hacer los bancos, las firmas de capital riesgo, los business angels. La democratización de las finanzas es el movimiento más poderoso de la última década”.

El micromecenazgo, en realidad, no es tan nuevo. La primera campaña de este tipo fue una colecta para construir el pedestal sobre el que se sostiene la estatua de la Libertad en Nueva York y data de 1883. Pero nunca había resultado tan fácil, a golpe de clic. Internet y la tecnología lo han simplificado todo. El emprendedor tiene que hacer un buen vídeo en el que explique el proyecto, diseñar una buena campaña en redes sociales y esperar a que su idea triunfe.

Indiegogo y Kickstarter, nacidas en 2007 la primera y en 2009 la segunda, son las compañías que lo cambiaron todo. Ambas se han centrado hasta ahora en la modalidad de recompensa, la tradicional. “El crowdfunding ha facilitado que miles de emprendedores pudieran crear su proyecto”, dice orgulloso y con aplomo, en conversación telefónica desde Silicon Valley, David Mandelbrot, consejero delegado de Indiegogo. “Ha permitido que las comunidades decidan”. Cuando se le pregunta cuál ha sido el proyecto más asombroso que ha alumbrado su plataforma, no duda un segundo: Flow Hive.”