La Nueva Economía Institucional – preguntas

Algunas preguntas que plantean los alumnos del doctorado sobre el artículo de North:

  1. ¿Por qué los economistas de la corriente neoclásica suelen menospreciar el papel de los derechos de propiedad y el papel de los contratos económicos, aun cuando la evidencia demuestra la notoria influencia en el crecimiento económico?

El modelo neoclásico buscó simplificar los supuestos para avanzar en el análisis de los mecanismos de funcionamiento del mercado (demanda, oferta, etc.). Es decir, para reducir el número de variables y simplificar el modelo simplemente asumió la existencia de un “dictador benevolente”. ¿Por qué? Pues siguiendo la definición tradicional de la ciencia política, consideró al estado como aquél que detenta el monopolio de la coerción y la violencia. Eso es lo que define al estado, todo el que atenta contra esto o es un delincuente o un subversivo. Es el único que puede hacer uso de la fuerza en forma legal. Por supuesto, si este monopolio es bueno o malo es otra cosa. Por eso es, “Dictador”. Y le sumó a eso que persigue el bien común. Es decir, tiene el monopolio de la fuerza, pero la usa para el bien común.

Esto significa también un entorno en el cual los derechos de propiedad están claramente definidos, no hay costos de transacción, las preferencias de los consumidores no cambian, tampoco las tecnologías ni las dotaciones de recursos. Si todo es se cumple, entonces los mercados alcanzan inexorablemente el punto de equilibrio, o equilibrio parcial, y si todos los mercados lo alcanzan entonces tenemos el equilibrio general, algo así como el nirvana de la economía, donde  todas las cantidades demandadas son iguales a las cantidades ofrecidas, donde no hay faltantes ni sobrantes, donde todos los que querían intercambiar lograron hacerlo.

Es decir, bajo esos supuestos, nuestro conocido gráfico de la oferta y la demanda termina indefectiblemente en el punto donde las curvas se cruzan, en el equilibrio. Este modelo general ha llevado a muchos economistas neoclásicos, incluso sin darse cuenta, a menospreciar o desatender el papel que cumplen las instituciones. Mises creía que ese modelo era importante, pero solo si se removían algunos de los supuestos para entender las limitaciones del mundo real. Hayek, y lo hemos comentado aquí antes, señaló que tal equilibrio general demanda conocimiento perfecto, y eso es algo imposible, por lo que tenemos que concentrarnos en estudiar, no el equilibrio general, sino el proceso de mercado que constantemente buscar llegar a él, pero nunca lo alcanza porque siempre cambian las preferencias de los consumidores, las dotaciones de recursos, las tecnologías, y las instituciones que delimitan los incentivos.

2. ¿Considera que el fracaso del socialismo y aun del populismo puede ser explicado, entre otras causas, debido a la ausencia de incentivos, derechos de propiedad y libertades esenciales?

Ludwig von Mises escribió un libro en 1922, cinco años después de la Revolución Soviética, llamado “Socialismo”, donde no trata si el socialismo es bueno o malo, dice que simplemente es imposible, porque al no haber derechos de propiedad no habrá precios (ya que los precios son intercambios de derechos de propiedad) y no se podrán asignar eficientemente los recursos. Esto generó una importante discusión, aunque hubo que esperar 70 años hasta que cayera el Muro de Berlín. El populismo, por otro lado, es la ausencia de instituciones. El populismo simplemente expresa que toda decisión mayoritaria es correcta, por el solo hecho de que la ha votado la mayoría. Los derechos de las minorías y las limitaciones al poder son irrelevantes si se oponen a la voluntad de la mayoría expresada en el discurso del líder carismático. El populismo, por lo tanto, debilita los incentivos a producir, viola los derechos de propiedad y las libertades individuales.

3. Han pasado tres décadas de la aparición de esta obra, ¿qué puede decirse respecto a nuevos logros de política aplicada- de la NEI?

La NEI ha tenido un importante desarrollo. Existen distintos journals académicos especializados: el Journal of Institutional Economics (http://journals.cambridge.org/action/displayJournal?jid=JOI), el Journal of Institutional and Theoretical Economics (http://www.mohr.de/en/journals/economics/journal-of-institutional-and-theoretical-economics-jite/journal.html). También una International Society of  New Institutional Economics (ISNIE) (http://www.isnie.org/), que cuenta con un ejournal, y muestra la vitalidad de este ámbito de análisis.

La NEI ha logrado imponer la necesidad de considerar las instituciones en el análisis de la teoría económica y de la política económica. Ha impactado en las organizaciones internacionales que ahora prestan atención a los marcos institucionales para aplicar políticas de ayuda, etc.

Desde una perspectiva amplia, podría considerarse que la “economía institucional” es un gran paraguas bajo el cual pueden ubicarse cómodamente tanto Law & Economics, como Public Choice, la Escuela de los Derechos de Propiedad (Alchian), la NIE (North y otros), los clásicos y los austríacos. Después de todo, tanto clásicos como austriacos siempre prestaron atención a las instituciones, a diferencia de los neoclásicos.

Es más, hasta podríamos proponer como el inicio de la Economía Institucional moderna al artículo de Menger sobre el origen del dinero. Sobre esto, estaré comentando en breve.

La nueva economía institucional – North

En la última clase de Applied Economics, en el Doctorado, los alumnos leyeron el artículo de Douglass North: «La Nueva Economía Institucional», disponible aquí: http://www.eseade.edu.ar/files/Libertas/33_5_North.pdf

Es interesante porque una de las figuras prominentes de esta «escuela» explica de qué se trata. Su objetivo no es menor, según North la nueva economía institucional es un paradigma alternativo y superior al de la economía neoclásica. En el artículo explica que este útlimo, predominante en la teoría económica durante todo el siglo XX, asume que no existen «costos de transacción», esto es, los costos de utilizar al Mercado.

Estos costos, señalados por primera vez por Ronald Coase, son los de buscar a quien nos pueda proveer el bien o servicio que necesitamos para resolver nuestra necesidad, encontrar quien mejor lo haga, negociar, llegar a un acuerdo, establecer un contrato y luego controlar su cumplimiento. Esto se aplica tanto sea a contratos formales como informales. Al no asumir la existencia de esos costos, la economía neoclásica no presta atención a las instituciones, tomando a estás como las normas, las pautas de conducta, escritas o no escritas, que delimitan nuestros incentivos y nos permiten, en mayor o menor medida, coordinar nuestra acciones. Las instituciones, según North, se desarrollan para reducir esos costos de transacción y facilitar los intercambios.

El Nuevo paradigma de la Economía Institucional es uno, entonces, donde los individuos buscan su interés personal, pero donde las preferencias que pueden satisfacer se encuentran acotadas por el marco institucional existente. Esas normas son básicamente las normas de acción política y los derechos de propiedad.

No les extrañará, entonces, que se hable en el libro de instituciones y que su título sea «El Foro» o donde se discuten las normas políticas, y «El Bazar», el Mercado donde se intercambian derechos de propiedad.

Los supuestos que la Nueva Economía Institucional asume, según North, son los siguientes:

1. Que el individuo persigue su interés personal. Esto es algo clásico, desde los filósofos escoceses. Ese interés personal puede incluir la preocupación por los demás.

2. Que existen costos de transacción, que es costoso medir los atriibutos de bienes y servicios y que las normas e instituciones los reducen.

3. Que es fundamental, y también costoso, «hacer cumplir» esas normas, y estamos hablando particularmente de derechos de propiedad y su transmición por contrato. Que esas normas se cumplen a través de tradiciones, de códigos éticos y, en la economía impersonal, a través de la figura del estado.

4. Y el ultimo punto, muy interesante, es que las preferencias de las personas no solamente están «mediadas» por los incentivos que establecen las normas, sino también por su «vision» de la realidad, esto es, el papel que tienen las ideas.

Dice North:

«Al construir sus modelos, los economistas por lo común han ignorado la ideología, considerando los gustos como importantes, pero constantes. Sin embargo, las preocupaciones por la equidad, así como también la distribución de las ganancias del intercambio, influyen sobre los puntos de vista de las personas acerca de la justicia y la rectitud de los contratos. Más aun, la estructura política hace posible, y en algunos casos deliberadamente, crear un marco en el cual los mandantes están separados de los mandatarios. Estos últimos tienen entonces una amplitud sustancial con respecto a la toma de decisiones políticas, y por lo tanto en la manifestación de preferencias ideológicas en la designación de derechos de propiedad. El análisis político debe tomar en cuenta los costos de convicción ideológica como variables en distintos marcos institucionales».

Luego, presenta la que fuera su posición incial respecto al cambio institucional, que explica a través de cambios en los precios relativos (el típico ejemplo es el de las pestes en Europa que, al diezmar la población, generan escasez de mano de obra y esto lleva al final de las relaciones feudales y el avance hacia la contratación).

Pero luego dice:

«Si bien he descripto el proceso del cambio institucional en términos de modificaciones en los precios relativos, puede quizás producirse por cambios fundamentales en la percepción de la justicia de los contratos como resultado de cambios en los costos de información que llevan a las partes a percibir el potencial de formas alternativas de contratar intercambios, tanto económicos como políticos. En este momento estamos lejos de poder comprender cómo evolucionan las ideologías. Con seguridad están relacionadas con cambios fundamentales en los precios relativos. Pero seria peligroso y verdaderamente temerario asumir que las percepciones acerca de la justicia, de la ecuanimidad y de los valores son puramente un derivado de la función de cambios en los precios relativos, y que no tienen vida propia en el contexto de la evolución de ideales morales y percepciones.»

Más adelante, el artículo es de 1986, se acercaría mucho más a esta última interpretación, basada en el papel que cumplen las ideas y valores, sobre todo en su libro «Understanding the Process of Economic Change».

Pues cambios en los precios relativos tienen que ser «interpretados» a través de una determinada vision del mundo. Sobre esto presento un ejemplo en el libro, analizando las razones de la implementación de políticas agropecuarias en Argentina cuando suben los precios de los bienes exportables. Políticas que castigan a los eficientes productores, basadas en un teoría económica (la enfermedad holandesa), un negocio politico (extraer de pocos y repartir a muchos) y una vision ideological del papel del estado (que solo está para redistribuir).