Joseph Schumpeter, un austriaco que no era de la EA, pero con contribuciones a ella

Con los alumnos de la materia Escuela Austriaca, UCEMA, vemos a un autor conocido pero que no se consideraba miembro de esa escuela. Se trata de Joseph Schumpeter. No obstante, sus contribuciones respecto a la función empresarial se ubican fácilmente en el marco de análisis austriaco y no en el neoclásico. No es lo único, también en Capitalismo, Socialismo y Democracia comparte con Mises y Hayek la crítica a la planificación e incluso adelanta algunos de los temas que desarrollarán luego autores del Public Choice. Leemos un texto publicado por el Fraser Institute de Canadá titulado «The Essential Schumpeter», que dice:  

«Durante sus estudios universitarios (en la Universidad de Viena), Schumpeter fue muy influenciado por diversos profesores –incluyendo a Friedrich von Wieser y Eugen von Böhm-Bawerk-, ambos estudiantes con Carl Menger, miembro fundador de la Escuela Austriaca. Ludwig von Mises, uno de los economistas más aclamados en la Escuela Austriaca, era compañero de estudios de Schumpeter en la Universidad de Viena. A diferencia de Mises y muchos contemporáneos en esa universidad, Schumpeter no se consideraba miembro de la Escuela Austriaca de Economía, y se describía como un conservador más que como un ‘austriaco’, en cuanto a la política económica.” 

“Si bien Schumpeter deseaba permanecer en Viena, sus mentores Böhm-Bawerk y von Wieser solo pudieron conseguirle una posición temporaria en la relativamente nueva Universidad de Czernowitz. Mientras estaba allí escribió lo que entonces se consideró un libro que era un descubrimiento sobre el progreso económico, titulado simplemente Teoría del Desarrollo Económico. Por primera vez, Schumpeter introdujo el papel central del emprendedor para explicar el progreso económico. El libro catapultó a Schumpeter a la fama muy rápido.” 

“El renombrado economista de Chicago Jacob Viner alabó el texto de Schumpeter, Historia del Análisis Económico, diciendo…. “por mucho margen es la contribución más constructiva, más original y más erudita y la contribución más brillante sobre la historia de las fases analíticas de nuestra disciplina que jamás se haya hecho. Sin embargo, fue el libro Capitalismo, Socialismo y Democracia, publicado en 1942 el que fuera su trabajo más popular y exitoso. El libro incluye muchos aportes de trabajos previos de Schumpeter pero es el más sucinto, y tal vez el más penetrante, análisis sobre la naturaleza del capitalismo. Schumpeter describe los mecanismos –emprendedores, innovación y reasignación del capital- que impulsan la “incesante” recreación del capitalismo. Es este núcleo dinámico del capitalismo que llevó a Schumpeter s utilizar la frase que mejor captura la singularidad del capitalismo empresarial: “destrucción creativa».  

Gottfried Haberler, un austriaco menos conocido pero con importantes contribuciones

Con los alumnos de la materia Escuela Austriaca, en UCEMA, vamos a un austriaco menos conocido, aunque no fuera asi el caso en Estados Unidos, donde fue profesor de Harvard: Gottfried Haberler. Aquí Richard relata brevemente su trayectoria:

Haberler estudió en la Universidad de Viena con tres de las principales
figuras de la escuela de economía austriaca en los años
inmediatamente posteriores a la Primera Guerra Mundial: Friedrich von
Wieser, Ludwig von Mises y Hans Mayer. En la universidad, sus amigos
más cercanos eran otros tres estudiantes que, como él, iban a ser
reconocidos internacionalmente. Economistas en las próximas
décadas: Hayek, Morgenstern y Fritz Machlup. Después de que
Haberler obtuviera sus títulos en ciencias políticas (1923) y derecho
(1925), Mises ayudó a organizar que recibiera una subvención del
Spelman Fund (más tarde de la Fundación Rockefeller) que le permitió
tener dos años de estudios adicionales en los Estados Unidos y Gran
Bretaña.
Después de regresar a Austria, Haberler se convirtió en un Privatdozent
(profesor no asalariado) en la Universidad de Viena, impartiendo un
seminario conjunto con Hayek y Morgenstern. Mises le consiguió un
puesto remunerado en la biblioteca de la Cámara de Comercio de
Austria, donde Mises trabajaba como analista económico senior.
Haberler fue profesor invitado de economía y estadística en la
Universidad de Harvard en 1931-1932. En 1934, aceptó el
nombramiento de dos años con la Liga de Naciones en Ginebra, Suiza,
que condujo a la publicación de Prosperity and Depression. En el otoño
de 1936, Haberler comenzó una cátedra de economía en la Universidad
de Harvard que duró hasta su jubilación en 1971. También se
desempeñó como consultor económico en la Junta de Gobernadores
del Sistema de la Reserva Federal de 1943 a 1947. Desde 1971 hasta
poco antes su fallecimiento el 6 de mayo de 1995, a la edad de 94 años.

 

El ambiente intelectual en el origen de la Escuela Austriaca

Con los alumnos de la materia Escuela Austriaca, de Ucema vemos el artículo de un maestro, y amigo, Juan Carlos Cachanosky, sobre la escuela. Aquí hace referencia al ambiente intelectual en el Imperio Austro-Húngaro:

El ambiente académico
En los días en que Menger enseñaba en la universidad, el gabinete austríaco estaba dominado por miembros del partido liberal que apoyaban las libertades civiles, la igualdad ante la ley, el dinero sano y la libertad de comercio. El predominio liberal terminó a fines de los años setenta cuando la Iglesia., los príncipes y los condes de la aristocracia  checa y polaca, sumados a lo partidos nacionalistas, formaron una coalición contra el partido liberal. Esta alianza respondía a ideales opuestos al de los liberales. Sin embargo, la constitución que estos le habían hecho aceptar al
emperador en 1867 y las leyes fundamentales que la complementaban se mantuvieron vigentes hasta la desintegración del Imperio.
Este marco legal creó el clima propicio para el desarrollo de una vida intelectual libre. Viena se transformó en el centro científico y cultural tal vez más importante de Europa. «Con la excepción de Bolzano», dice Mises, “ningún austríaco contribuyó con algo de importancia en las ciencias filosóficas o históricas antes de la segunda parte del
siglo XIX. Pero cuando los liberales removieron las trabas que impedían cualquier esfuerzo intelectual, cuando abolieron la censura y denunciaron el concordato, mentes eminentes empezaron a converger hacia Viena”.
Una escena similar describe Popper : “[…] antes de 1914 reinaba una atmósfera de liberalismo en la Europa situada al oeste de la Rusia zarista, atmósfera que se extendió también por Austria y que fue destruida, al parecer para siempre, por la primera guerra mundial. La Universidad de Viena, con sus numerosos profesores verdaderamente
eminentes, gozó de un alto grado de libertad y autonomía, así como también los teatros, que fueron tan importantes en la vida de Viena (casi tanto como la música). El emperador se mantenía distanciado de todos los partidos políticos y no se identificó con ninguno de sus gobiernos”.
Entre los nombres mas famosos de aquella época se encuentran los de Franz Brentano, quien inauguró una línea de pensamiento que terminó en la fenomenología de Husserl, Ernst Mach, Moritz Schlick y Rudolf Carnap,
inauguradores del positivismo lógico. En psicología Sigmund Freud y Alfred Adler abrieron una nueva corriente.
El gobierno estaba limitado por tres factores para intervenir en los programas de las universidades. En primer lugar, no podía entrometerse en el contenido de las doctrinas que se enseñaban. Los profesores gozaban de amplia libertad académica para organizar sus cátedras, programas y bibliografía. En segundo lugar, el ministro estaba
obligado a nombrar únicamente a los profesores que postulaban las autoridades de la facultad. Y, por último, existía una institución llamada Privat-Dozent, que permitía a cualquier persona con el grado académico de doctor y que hubiera publicado un libro científico, solicitar a las autoridades de la facultad su admisión como profesor ad
honorem y privado en su disciplina.
En el terreno de la ciencia económica la Escuela Clásica había alcanzado su pleno apogeo en Inglaterra con John Stuart Mill. La defectuosa teoría de los precios de esta escuela generaba algunos problemas, pero su autoridad era casi indiscutida. En los países de habla alemana, por el contrario, el historicismo era la corriente de pensamiento predominante y habría de desempeñar un papel muy importante en la vida de la Escuela Austríaca.
Los precursores de la Escuela Histórica fueron Adam Müller (1779-1829) y Friedrich List (1789-1804), pero los  rincipales representantes de la llamada Escuela Histórica Antigua fueron Wilhelm G. F. Roscher (1817), Bruno Hildebrand (1812-1878) y Karl Knies ( 1821-1898 ).
Hildebrand, en su libro Die Nationalokonomie der Gegenwart und Zukunft (1848) (La Economía Política, la actualidad y el porvenir), realizaba una critica a la economía clásica en la cual negaba la existencia de leyes naturales y afirmaba que lo que existía eran leyes de evolución histórica. Por su parte, Knies no admitía una validez
absoluta de las leyes evolutivas; su tesis esta expuesta en su obra Die Politische okonomie vom geschichtlichen Standpunkte (1853) (La economía política desde un punto de vista histórico). Por último, Roscher simpatizaba con el pensamiento de los clásicos, pero propugnaba el método histórico de investigación.
A comienzos de la década de 1870 surge la Escuela Histórica Moderna, cuyo fundador fue Gustav von Schmoller; entre sus miembros mas destacados se encontraban L. Brentano, K. Bücher y G. F. Knapp. Se caracterizaba por negar leyes de validez universal en las ciencias sociales y por oponerse al liberalismo propugnado por los
economistas clásicos. Schmoller participó en la fundación de la Verein für Socialpolitik (Sociedad para la política Social), en 1872. La escuela recibió el nombre de Kathedersozialismus (Socialismo de cátedra). Las ideas de la Escuela Histórica Moderna eran las que predominaban en el mundo de habla alemana en el momento del
nacimiento de la Escuela Austríaca. Las principales discrepancias entre estas dos escuelas se produjeron en el terreno epistemológico; las posteriores generaciones de la Escuela Austríaca prestaron mucha atención a este tema.

Juan Carlos Cachanosky: el origen de la Escuela Austriaca y el ambiente intelectual de la época

Con los alumnos de Historia del Pensamiento Económico II (Escuela Austriaca), de la Facultad de Ciencias Económicas, Universidad de Buenos Aires, vemos el artículo de un maestro, y amigo, Juan Carlos Cachanosky, sobre la escuela. Aquí hace referencia al ambiente intelectual en el Imperio Austro-Húngaro:

El ambiente académico
En los días en que Menger enseñaba en la universidad, el gabinete austríaco estaba dominado por miembros del partido liberal que apoyaban las libertades civiles, la igualdad ante la ley, el dinero sano y la libertad de comercio. El predominio liberal terminó a fines de los años setenta cuando la Iglesia., los príncipes y los condes de la aristocracia  checa y polaca, sumados a lo partidos nacionalistas, formaron una coalición contra el partido liberal. Esta alianza respondía a ideales opuestos al de los liberales. Sin embargo, la constitución que estos le habían hecho aceptar al
emperador en 1867 y las leyes fundamentales que la complementaban se mantuvieron vigentes hasta la desintegración del Imperio.
Este marco legal creó el clima propicio para el desarrollo de una vida intelectual libre. Viena se transformó en el centro científico y cultural tal vez más importante de Europa. «Con la excepción de Bolzano», dice Mises, “ningún austríaco contribuyó con algo de importancia en las ciencias filosóficas o históricas antes de la segunda parte del
siglo XIX. Pero cuando los liberales removieron las trabas que impedían cualquier esfuerzo intelectual, cuando abolieron la censura y denunciaron el concordato, mentes eminentes empezaron a converger hacia Viena”.
Una escena similar describe Popper : “[…] antes de 1914 reinaba una atmósfera de liberalismo en la Europa situada al oeste de la Rusia zarista, atmósfera que se extendió también por Austria y que fue destruida, al parecer para siempre, por la primera guerra mundial. La Universidad de Viena, con sus numerosos profesores verdaderamente
eminentes, gozó de un alto grado de libertad y autonomía, así como también los teatros, que fueron tan importantes en la vida de Viena (casi tanto como la música). El emperador se mantenía distanciado de todos los partidos políticos y no se identificó con ninguno de sus gobiernos”.
Entre los nombres mas famosos de aquella época se encuentran los de Franz Brentano, quien inauguró una línea de pensamiento que terminó en la fenomenología de Husserl, Ernst Mach, Moritz Schlick y Rudolf Carnap,
inauguradores del positivismo lógico. En psicología Sigmund Freud y Alfred Adler abrieron una nueva corriente.
El gobierno estaba limitado por tres factores para intervenir en los programas de las universidades. En primer lugar, no podía entrometerse en el contenido de las doctrinas que se enseñaban. Los profesores gozaban de amplia libertad académica para organizar sus cátedras, programas y bibliografía. En segundo lugar, el ministro estaba
obligado a nombrar únicamente a los profesores que postulaban las autoridades de la facultad. Y, por último, existía una institución llamada Privat-Dozent, que permitía a cualquier persona con el grado académico de doctor y que hubiera publicado un libro científico, solicitar a las autoridades de la facultad su admisión como profesor ad
honorem y privado en su disciplina.
En el terreno de la ciencia económica la Escuela Clásica había alcanzado su pleno apogeo en Inglaterra con John Stuart Mill. La defectuosa teoría de los precios de esta escuela generaba algunos problemas, pero su autoridad era casi indiscutida. En los países de habla alemana, por el contrario, el historicismo era la corriente de pensamiento predominante y habría de desempeñar un papel muy importante en la vida de la Escuela Austríaca.
Los precursores de la Escuela Histórica fueron Adam Müller (1779-1829) y Friedrich List (1789-1804), pero los  rincipales representantes de la llamada Escuela Histórica Antigua fueron Wilhelm G. F. Roscher (1817), Bruno Hildebrand (1812-1878) y Karl Knies ( 1821-1898 ).
Hildebrand, en su libro Die Nationalokonomie der Gegenwart und Zukunft (1848) (La Economía Política, la actualidad y el porvenir), realizaba una critica a la economía clásica en la cual negaba la existencia de leyes naturales y afirmaba que lo que existía eran leyes de evolución histórica. Por su parte, Knies no admitía una validez
absoluta de las leyes evolutivas; su tesis esta expuesta en su obra Die Politische okonomie vom geschichtlichen Standpunkte (1853) (La economía política desde un punto de vista histórico). Por último, Roscher simpatizaba con el pensamiento de los clásicos, pero propugnaba el método histórico de investigación.
A comienzos de la década de 1870 surge la Escuela Histórica Moderna, cuyo fundador fue Gustav von Schmoller; entre sus miembros mas destacados se encontraban L. Brentano, K. Bücher y G. F. Knapp. Se caracterizaba por negar leyes de validez universal en las ciencias sociales y por oponerse al liberalismo propugnado por los
economistas clásicos. Schmoller participó en la fundación de la Verein für Socialpolitik (Sociedad para la política Social), en 1872. La escuela recibió el nombre de Kathedersozialismus (Socialismo de cátedra). Las ideas de la Escuela Histórica Moderna eran las que predominaban en el mundo de habla alemana en el momento del
nacimiento de la Escuela Austríaca. Las principales discrepancias entre estas dos escuelas se produjeron en el terreno epistemológico; las posteriores generaciones de la Escuela Austríaca prestaron mucha atención a este tema.

La Escuela Austriaca de Economía cumple 150 años. Su origen y el entorno intelectual en el Imperio Austro-Húngaro

Con los alumnos de la materia Escuela Austriaca, de UCEMA, vemos el origen de esta Escuela cuando se cumplen 150 años. Lo hacemos leyendo el artículo de Juan Carlos Cachanosky, sobre la escuela y la Introducción de Hayek al libro Principios de Economía Política de Menger. En el primero se hace referencia al ambiente intelectual en el Imperio Austro-Húngaro:

El ambiente académico
En los días en que Menger enseñaba en la universidad, el gabinete austríaco estaba dominado por miembros del partido liberal que apoyaban las libertades civiles, la igualdad ante la ley, el dinero sano y la libertad de comercio. El predominio liberal terminó a fines de los años setenta cuando la Iglesia., los príncipes y los condes de la aristocracia  checa y polaca, sumados a lo partidos nacionalistas, formaron una coalición contra el partido liberal. Esta alianza respondía a ideales opuestos al de los liberales. Sin embargo, la constitución que estos le habían hecho aceptar al
emperador en 1867 y las leyes fundamentales que la complementaban se mantuvieron vigentes hasta la desintegración del Imperio.
Este marco legal creó el clima propicio para el desarrollo de una vida intelectual libre. Viena se transformó en el centro científico y cultural tal vez más importante de Europa. «Con la excepción de Bolzano», dice Mises, “ningún austríaco contribuyó con algo de importancia en las ciencias filosóficas o históricas antes de la segunda parte del
siglo XIX. Pero cuando los liberales removieron las trabas que impedían cualquier esfuerzo intelectual, cuando abolieron la censura y denunciaron el concordato, mentes eminentes empezaron a converger hacia Viena”.
Una escena similar describe Popper : “[…] antes de 1914 reinaba una atmósfera de liberalismo en la Europa situada al oeste de la Rusia zarista, atmósfera que se extendió también por Austria y que fue destruida, al parecer para siempre, por la primera guerra mundial. La Universidad de Viena, con sus numerosos profesores verdaderamente
eminentes, gozó de un alto grado de libertad y autonomía, así como también los teatros, que fueron tan importantes en la vida de Viena (casi tanto como la música). El emperador se mantenía distanciado de todos los partidos políticos y no se identificó con ninguno de sus gobiernos”.
Entre los nombres mas famosos de aquella época se encuentran los de Franz Brentano, quien inauguró una línea de pensamiento que terminó en la fenomenología de Husserl, Ernst Mach, Moritz Schlick y Rudolf Carnap,
inauguradores del positivismo lógico. En psicología Sigmund Freud y Alfred Adler abrieron una nueva corriente.
El gobierno estaba limitado por tres factores para intervenir en los programas de las universidades. En primer lugar, no podía entrometerse en el contenido de las doctrinas que se enseñaban. Los profesores gozaban de amplia libertad académica para organizar sus cátedras, programas y bibliografía. En segundo lugar, el ministro estaba
obligado a nombrar únicamente a los profesores que postulaban las autoridades de la facultad. Y, por último, existía una institución llamada Privat-Dozent, que permitía a cualquier persona con el grado académico de doctor y que hubiera publicado un libro científico, solicitar a las autoridades de la facultad su admisión como profesor ad
honorem y privado en su disciplina.
En el terreno de la ciencia económica la Escuela Clásica había alcanzado su pleno apogeo en Inglaterra con John Stuart Mill. La defectuosa teoría de los precios de esta escuela generaba algunos problemas, pero su autoridad era casi indiscutida. En los países de habla alemana, por el contrario, el historicismo era la corriente de pensamiento predominante y habría de desempeñar un papel muy importante en la vida de la Escuela Austríaca.
Los precursores de la Escuela Histórica fueron Adam Müller (1779-1829) y Friedrich List (1789-1804), pero los  rincipales representantes de la llamada Escuela Histórica Antigua fueron Wilhelm G. F. Roscher (1817), Bruno Hildebrand (1812-1878) y Karl Knies ( 1821-1898 ).
Hildebrand, en su libro Die Nationalokonomie der Gegenwart und Zukunft (1848) (La Economía Política, la actualidad y el porvenir), realizaba una critica a la economía clásica en la cual negaba la existencia de leyes naturales y afirmaba que lo que existía eran leyes de evolución histórica. Por su parte, Knies no admitía una validez
absoluta de las leyes evolutivas; su tesis esta expuesta en su obra Die Politische okonomie vom geschichtlichen Standpunkte (1853) (La economía política desde un punto de vista histórico). Por último, Roscher simpatizaba con el pensamiento de los clásicos, pero propugnaba el método histórico de investigación.
A comienzos de la década de 1870 surge la Escuela Histórica Moderna, cuyo fundador fue Gustav von Schmoller; entre sus miembros mas destacados se encontraban L. Brentano, K. Bücher y G. F. Knapp. Se caracterizaba por negar leyes de validez universal en las ciencias sociales y por oponerse al liberalismo propugnado por los
economistas clásicos. Schmoller participó en la fundación de la Verein für Socialpolitik (Sociedad para la política Social), en 1872. La escuela recibió el nombre de Kathedersozialismus (Socialismo de cátedra). Las ideas de la Escuela Histórica Moderna eran las que predominaban en el mundo de habla alemana en el momento del
nacimiento de la Escuela Austríaca. Las principales discrepancias entre estas dos escuelas se produjeron en el terreno epistemológico; las posteriores generaciones de la Escuela Austríaca prestaron mucha atención a este tema.

Jesús Huerta de Soto sobre las diferencias entre las escuelas Neoclásica y Austríaca

Con los alumnos de Historia del Pensamiento Econonómico II (Escuela Austriaca) de Económicas, UBA, vemos el artículo de Jesús Huerta de Soto “La Escuela Austriaca moderna frente a la Neoclásica” (Revista de Economía Aplicada, vol V, Invierno 1997). Aquí van dos de esas diferencias:

Huerta de Soto

“Para los teóricos austríacos la Ciencia Económica se concibe como una teoría de la acción más que de la decisión, y ésta es una de las características que más les diferencian de sus colegas neoclásicos. En efecto, el concepto de acción humana engloba y supera con mucho al concepto de decisión individual. En primer lugar, para los austríacos el concepto relevante de acción incluye, no sólo el hipotético proceso de decisión en un entorno de conocimiento “dado” sobre los fines y los medios, sino, sobre todo y esto es lo más importante, “la percepción misma del sistema de fines y medios” en el seno del cual tiene lugar la asignación económica que con carácter excluyente estudian los neoclásicos.

Además, lo importante para los austríacos no es que se tome una decisión, sino que la misma se lleve a cabo en forma de una acción humana a lo largo de cuyo proceso (que eventualmente puede llegar o no a culminarse) se producen una serie de interacciones y procesos de coordinación cuyo estudio precisamente constituye para los austríacos el objeto de investigación de la Economía. Ésta, lejos de ser una teoría sobre la elección o decisión, es una teoría sobre los procesos de interacción social, que podrán ser más o menos coordinados según cuál sea la perspicacia mostrada en el ejercicio de la acción empresarial por parte de los diversos actores implicado.

Por eso, los austríacos son especialmente críticos de la estrecha concepción de la Economía que tiene su origen en Robbins y en su conocida definición de la misma como ciencia que estudia la utilización de medios escasos susceptibles de usos alternativos para la satisfacción de las necesidades humanas(4). La concepción de Robbins implícitamente supone un conocimiento dado de los fines y los medios, con lo que el problema económico queda reducido a un problema técnico de mera asignación, maximización u optimización, sometido a unas restricciones que se suponen también conocidas. Es decir, la concepción de la Economía en Robbins corresponde al corazón del paradigma neoclásico y es completamente ajena a la metodología de la Escuela Austríaca tal y como hoy se entiende.

En efecto, el hombre robbinsiano es un autómata o caricatura del ser humano que se limita a reaccionar de forma pasiva ante los acontecimientos. Frente a esta concepción de Robbins, hay que destacar la postura de Mises, Kirzner y el resto de los austríacos que consideran que el hombre, más que asignar medios dados a fines también dados, lo que realmente hace es buscar constantemente nuevos fines y medios, aprendiendo del pasado y usando su imaginación para descubrir y crear (mediante la acción) el futuro. Por eso, para los austríacos la Economía queda subsumida o integrada dentro de una ciencia mucho más general y amplia, una teoría general de la acción humana (y no de la decisión humana).Según Hayek, si para esta ciencia general de la acción humana “a name is needed, the term praxeological sciences now clearly defined and extensively used by Ludwig von Mises would appear to be most appropriate”.

1.2. El subjetivismo austríaco frente al objetivismo neoclásico

Un segundo aspecto de importancia capital para los austríacos es el del subjetivismo. Para los austríacos la concepción subjetivista consiste en el intento de construir la Ciencia Económica partiendo siempre del ser humano real de carne y hueso, considerado como actor creativo y protagonista de todos los procesos sociales. Por eso, para Mises “la teoría económica no trata sobre cosas y objetos materiales; trata sobre los hombres, sus apreciaciones y, consecuentemente, sobre las acciones humanas que de aquéllas se deriven.

Los bienes, mercancías, las riquezas y todas las demás nociones de la conducta, no son elementos de la naturaleza, sino elementos de la mente y de la conducta humana. Quien desee entrar en este segundo universo debe olvidarse del mundo exterior, centrando su atención en lo que significan las acciones que persiguen los hombres”. Por eso, para los austríacos, y en gran medida a diferencia de los neoclásicos, las restricciones en Economía no vienen impuestas por fenómenos objetivos o factores materiales del mundo exterior (por ejemplo, las reservas de petróleo), sino por el conocimiento humano empresarial (el descubrimiento, por ejemplo, de un carburador que duplique la eficiencia de los motores de explosión tiene el mismo efecto económico que una duplicación del total de reservas físicas de petróleo).

Juan Carlos Cachanosky sobre la Escuela Austriaca y el ambiente intelectual en el Imperio Austro-Húngaro

Con los alumnos de Historia del Pensamiento Económico II (Escuela Austriaca), de la Facultad de Ciencias Económicas, Universidad de Buenos Aires, vemos el artículo de un maestro, y amigo, Juan Carlos Cachanosky, sobre la escuela. Aquí hace referencia al ambiente intelectual en el Imperio Austro-Húngaro:

El ambiente académico
En los días en que Menger enseñaba en la universidad, el gabinete austríaco estaba dominado por miembros del partido liberal que apoyaban las libertades civiles, la igualdad ante la ley, el dinero sano y la libertad de comercio. El predominio liberal terminó a fines de los años setenta cuando la Iglesia., los príncipes y los condes de la aristocracia  checa y polaca, sumados a lo partidos nacionalistas, formaron una coalición contra el partido liberal. Esta alianza respondía a ideales opuestos al de los liberales. Sin embargo, la constitución que estos le habían hecho aceptar al
emperador en 1867 y las leyes fundamentales que la complementaban se mantuvieron vigentes hasta la desintegración del Imperio.
Este marco legal creó el clima propicio para el desarrollo de una vida intelectual libre. Viena se transformó en el centro científico y cultural tal vez más importante de Europa. «Con la excepción de Bolzano», dice Mises, “ningún austríaco contribuyó con algo de importancia en las ciencias filosóficas o históricas antes de la segunda parte del
siglo XIX. Pero cuando los liberales removieron las trabas que impedían cualquier esfuerzo intelectual, cuando abolieron la censura y denunciaron el concordato, mentes eminentes empezaron a converger hacia Viena”.
Una escena similar describe Popper : “[…] antes de 1914 reinaba una atmósfera de liberalismo en la Europa situada al oeste de la Rusia zarista, atmósfera que se extendió también por Austria y que fue destruida, al parecer para siempre, por la primera guerra mundial. La Universidad de Viena, con sus numerosos profesores verdaderamente
eminentes, gozó de un alto grado de libertad y autonomía, así como también los teatros, que fueron tan importantes en la vida de Viena (casi tanto como la música). El emperador se mantenía distanciado de todos los partidos políticos y no se identificó con ninguno de sus gobiernos”.
Entre los nombres mas famosos de aquella época se encuentran los de Franz Brentano, quien inauguró una línea de pensamiento que terminó en la fenomenología de Husserl, Ernst Mach, Moritz Schlick y Rudolf Carnap,
inauguradores del positivismo lógico. En psicología Sigmund Freud y Alfred Adler abrieron una nueva corriente.
El gobierno estaba limitado por tres factores para intervenir en los programas de las universidades. En primer lugar, no podía entrometerse en el contenido de las doctrinas que se enseñaban. Los profesores gozaban de amplia libertad académica para organizar sus cátedras, programas y bibliografía. En segundo lugar, el ministro estaba
obligado a nombrar únicamente a los profesores que postulaban las autoridades de la facultad. Y, por último, existía una institución llamada Privat-Dozent, que permitía a cualquier persona con el grado académico de doctor y que hubiera publicado un libro científico, solicitar a las autoridades de la facultad su admisión como profesor ad
honorem y privado en su disciplina.
En el terreno de la ciencia económica la Escuela Clásica había alcanzado su pleno apogeo en Inglaterra con John Stuart Mill. La defectuosa teoría de los precios de esta escuela generaba algunos problemas, pero su autoridad era casi indiscutida. En los países de habla alemana, por el contrario, el historicismo era la corriente de pensamiento predominante y habría de desempeñar un papel muy importante en la vida de la Escuela Austríaca.
Los precursores de la Escuela Histórica fueron Adam Müller (1779-1829) y Friedrich List (1789-1804), pero los  rincipales representantes de la llamada Escuela Histórica Antigua fueron Wilhelm G. F. Roscher (1817), Bruno Hildebrand (1812-1878) y Karl Knies ( 1821-1898 ).
Hildebrand, en su libro Die Nationalokonomie der Gegenwart und Zukunft (1848) (La Economía Política, la actualidad y el porvenir), realizaba una critica a la economía clásica en la cual negaba la existencia de leyes naturales y afirmaba que lo que existía eran leyes de evolución histórica. Por su parte, Knies no admitía una validez
absoluta de las leyes evolutivas; su tesis esta expuesta en su obra Die Politische okonomie vom geschichtlichen Standpunkte (1853) (La economía política desde un punto de vista histórico). Por último, Roscher simpatizaba con el pensamiento de los clásicos, pero propugnaba el método histórico de investigación.
A comienzos de la década de 1870 surge la Escuela Histórica Moderna, cuyo fundador fue Gustav von Schmoller; entre sus miembros mas destacados se encontraban L. Brentano, K. Bücher y G. F. Knapp. Se caracterizaba por negar leyes de validez universal en las ciencias sociales y por oponerse al liberalismo propugnado por los
economistas clásicos. Schmoller participó en la fundación de la Verein für Socialpolitik (Sociedad para la política Social), en 1872. La escuela recibió el nombre de Kathedersozialismus (Socialismo de cátedra). Las ideas de la Escuela Histórica Moderna eran las que predominaban en el mundo de habla alemana en el momento del
nacimiento de la Escuela Austríaca. Las principales discrepancias entre estas dos escuelas se produjeron en el terreno epistemológico; las posteriores generaciones de la Escuela Austríaca prestaron mucha atención a este tema.

Académicos vietnamitas analizan el desarrollo de la teoría de la empresarialidad destacando las contribuciones «austriacas»

Impresionante. En el otro lado del mundo, en un país que fue comunista durante un par de décadas y que aun pretende serlo, aunque su economía sea más abierta y de mercado que la argentina, sus académicos también parecen tener más claro dónde buscar teorías económicas para entender el fenómeno empresarial que allí ocurre.

Así, por ejemplo, este paper: What have Vietnamese scholars learned from researching entrepreneurship?: A systematic review

Quan-Hoang Vuong; Viet-Phuong La; Manh-Toan Ho; Thu-Trang Vuong; Phuong-Hanh Hoang

Working Paper No. PKA-1902; Centre for Interdisciplinary Social Research; Phenikaa University.

https://works.bepress.com/quan-hoang-vuong/248/

Se preguntan qué aprendieron los académicos vietnamitas sobre la empresarialidad, y parece que han acertado en buscar las fuentes. Revisando las referencias se trata de autores con una prolífica actividad de investigación y publicaciones. En una parte del paper, dicen:

“A pesar de la presencia ubicua en la vida cotidiana, el espíritu empresarial sigue siendo un «Forastero» en la teoría económica dominante. Al principio, Adam Smith descartó el papel de los empresarios en su análisis y la exclusión ha continuado a lo largo de la formulación de las ciencias económicas (Landstrom, 2010). En ciencias económicas mainstream, el uso de las matemáticas y el desarrollo de modelos matemáticos son prácticas comunes. Sin embargo, la notable contribución a la teoría del emprendimiento fue desarrollado por académicos de la escuela de economía austriaca, quienes fueron conocidos por su aversión por el uso de modelos matemáticos (Yeager, 1997). Por lo tanto, los estudios de «emprendimiento» fueron dispersos y solo hasta el siglo XIX surgieron algunos análisis significativos. Carl Menger fue uno de los primeros en estudiar la empresarialidad y definió al emprendedor: los emprendedores son aquellos que crean, calculan y gestionan actividades productivas (Campagnolo y Vivel, 2014). Más tarde, los estudiosos de la economía austriaca como Eugen Bohm von Bawerk, Friedrich von Wieser y Joseph Schumpeter – continuaron desarrollando la empresarialidad desde la perspectiva del individuo y elevaron el concepto para convertirse en una disciplina académica. No obstante, no ha habido muchas obras que colocaran con éxito el espíritu empresarial en el centro de las ciencias económicas (Baumol, 1968; Landstrom, 2010). En la actualidad, la investigación empresarial ha seguido demostrando que las actividades empresariales desempeñan un papel importante en la creación empleos y reducción de la pobreza, por lo que es vital para crear una economía fuerte (Brush et al., 2009; Bruton et al., 2013; Kiss et al., 2012) mientras se explora a sí misma más profundamente como una disciplina académica (McDonald et al., 2015; Suddaby et al., 2015).”

 

Relación entre liberalismo y economía: Porqué los economistas de la Escuela Austriaca tienden a ser libertarios

Muchas veces alguien nos presenta con estas palabras «el economista liberal….». ¿Es correcto? Porque la economía es una ciencia social y el liberalismo una filosofía política. Un autor ya clásico en esta escuela, Ralph Raico, comenta sobre el tema:

Por qué los economistas de la escuela austriaca tienden a ser libertarios

 

[De la introducción de Classical Liberalism and the Austrian School]

Hay un sentido en el que se puede decir que la teoría económica per se, cualquier economía analítica, favorece al mercado. Como señaló Hayek (1933), en relación con el ataque a la economía en el siglo XIX,

La existencia de un cuerpo de razonamiento que impedía a las personas seguir sus primeras reacciones impulsivas, y que las obligaba a equilibrar los efectos indirectos, que sólo podían verse ejercitando el intelecto, con un sentimiento intenso causado por la observación directa del sufrimiento concreto, entonces como ahora, ocasionaba un intenso resentimiento. (p. 125)1

Pero la economía austriaca ha estado tan a menudo y tan estrechamente ligada al liberalismo que es plausible buscar la conexión también en sus teorías económicas distintivas.

[RELACIONADO: «Libertario» es sólo otra palabra para liberal (clásico) de Ryan McMaken]

El sostenido ataque teórico a la posibilidad de una planificación económica racional bajo el socialismo, iniciado por Mises y luego dirigido por él y Hayek, ha jugado sin duda un papel importante —y con razón— en la asociación de la escuela con la doctrina liberal.2 En las décadas siguientes, la opinión común entre los economistas –que Mises y Hayek habían sido superados por sus adversarios socialistas— tendía a confirmar la idea de que la posición austriaca en general era anticuada y obsoleta.3

Sin embargo, las recientes becas (Lavoie 1985; Boettke 1990; Steele 1992), así como algunos acontecimientos mundiales bien conocidos, han servido para anular el antiguo veredicto sobre el debate del cálculo económico. De hecho, la revolución en el pensamiento ha llevado a un economista austriaco a comentar que «es realmente escandaloso observar cómo décadas de ridiculización se vertieron sobre la ‘tesis de la imposibilidad’ de Mises [sobre la planificación racional bajo el socialismo] de repente dan paso a una apreciación de sus puntos de vista como si hubieran formado parte de la sabiduría convencional todo el tiempo» (Boehm 1990, p. 231).4

Una de las principales críticas a la economía de mercado, al menos desde la época de Sismondi y los Saintsimonianos, ha sido que es intrínsecamente vulnerable al ciclo económico. Por el contrario, la teoría austriaca del ciclo económico, originada por Mises y elaborada por Hayek y otros (véase, por ejemplo, Mises 1949, págs. 547-583), traza el ciclo de «auge-declive» hasta la expansión del crédito, que distorsiona sistemáticamente las señales que de otro modo permitirían el buen funcionamiento de los mercados.

Como afirma Rothbard (1963, p. 35), «El mercado sin trabas asegura que se desarrolle armoniosamente una estructura complementaria de capital; la expansión del crédito bancario obstaculiza el mercado y destruye los procesos que conducen a una estructura equilibrada». Dado que la expansión del crédito es posible gracias a la acción del Estado, el ciclo económico, lejos de ser una consecuencia natural del libre mercado y un fuerte débito contra él, es en última instancia imputable al gobierno, especialmente en la era de la banca central (Rothbard 1962, volumen 2, págs. 871-874, 1963, págs. 25-33).

Las teorías económicas austriacas también apoyan al liberalismo de otras maneras. El análisis del mercado como un proceso excluye ciertos movimientos intervencionistas o socialistas característicos, por ejemplo, considerar el total de los ingresos de los individuos y empresas dentro de una jurisdicción nacional como una especie de «pastel nacional», que puede dividirse a voluntad. El concepto de mercado como proceso también ayuda a validar las desigualdades sociales inherentes al capitalismo. Como dijo Mises (1949),

El proceso selectivo del mercado es activado por el esfuerzo compuesto de todos los miembros de la economía de mercado…. El resultado de estos esfuerzos no es sólo la estructura de precios, sino también la estructura social, la asignación de tareas definidas a los distintos individuos. El mercado hace a la gente rica o pobre, determina quién dirigirá las grandes plantas y quién fregará los pisos, fija cuántas personas trabajarán en las minas de cobre y cuántas en las orquestas sinfónicas. Ninguna de estas decisiones se toma de una vez por todas; son revocables todos los días. (p. 308)

Otro concepto austriaco, el de los precios como información sustitutiva, también va en contra del intervencionismo. Streissler señala (1988, p. 195) que Mises, basándose en Wieser, atacó el intervencionismo por destruir «el mecanismo de creación y difusión de información sobre circunstancias económicamente relevantes, es decir, la fijación de precios de mercado», impidiendo así la eficiencia económica.

La exploración de Kirzner de las condiciones «existenciales» de los participantes en los procesos de mercado produce quizás otra estrecha conexión con la doctrina liberal. Según Kirzner (1992a),

Para la ciencia de la acción humana, la libertad es la circunstancia que permite e inspira a los participantes del mercado a tomar conciencia de los cambios beneficiosos (u otros) en sus circunstancias…. Una comprensión de la economía misesiana nos permite así ver directamente cómo apunta de manera inequívoca a la utilidad social de las instituciones políticas que garantizan las libertades individuales y la seguridad de los derechos individuales a la vida y la propiedad. (p. 248)

Pero probablemente la base más clara y convincente para identificar la economía austriaca y el libre mercado tiene que ver con la concepción general de la vida económica propuesta por los austriacos, empezando por Menger. Como escribió Hayek (1973),

Fue esta extensión, de la derivación del valor de un bien a partir de su utilidad, del caso de determinadas cantidades de bienes de consumo al caso general de todos los bienes, incluyendo los factores de producción, lo que fue el principal logro de Menger. (p. 7)5

Este fue un punto de vista que se convirtió en estándar con todos los fundadores. Kauder (1957, p. 418) señaló que «para Wieser, Menger, y especialmente para Böhm-Bawerk, las necesidades del consumidor son el principio y el final del nexo causal. El propósito y la causa de la acción económica son idénticos».

Según Kirzner (1990), fue esta visión central la que explica por qué, a pesar de las opiniones políticas particulares de sus fundadores (véase la Sección IX), el austriaco fue percibido como la economía del libre mercado. Las obras de los fundadores

expresó una comprensión de los mercados que, tomada por sí misma, sugería fuertemente una apreciación más radical de los mercados libres que la de los primeros austriacos. Es esta última circunstancia, suponemos, la que explica cómo, cuando más tarde los austriacos llegaron a posiciones de laissez-faire aún más consistentes, fueron vistos por los historiadores del pensamiento como algo que de alguna manera simplemente perseguía una tradición austriaca que se remonta a sus fundadores. (pág. 93, énfasis en el original)

Por lo tanto, Kirzner apoya implícitamente la posición que Mises defendió en su respuesta a F.X. Weiss (véase la sección IX). Lo que es crucial no son las opiniones políticas condicionadas histórica y personalmente de los primeros austriacos, sino la «visión global de la economía» que era novedosa en Menger y compartida por sus sucesores. Se consideró que la economía de mercado

un sistema impulsado total e independientemente por las elecciones y valoraciones de los consumidores – con estas valoraciones transmitidas «al alza» a través del sistema a «bienes de orden superior», determinando cómo se distribuyen estos escasos bienes de orden superior entre las industrias y cómo se valoran y remuneran como parte de un único proceso impulsado por el consumidor. (Kirzner 1990, p. 99)6

A diferencia de los economistas clásicos, que consideraban que el sistema capitalista producía la mayor cantidad posible de bienes materiales, la opinión de Menger era que se trataba de «un modelo de gobernanza económica ejercido por las preferencias de los consumidores» (1990, p. 99, énfasis en el original). (Más tarde, W.H. Hutt acuñó el término «soberanía del consumidor» para este estado de cosas.) Como señala Kirzner, «fue esta visión totalmente mengeriana la que alimentó la polémica de toda una vida de Mises contra los malentendidos socialistas e intervencionistas de la economía de mercado» (1990, p. 100). Y, se puede añadir, fue esta percepción la que aterrorizó a los marxistas.7

[De la introducción al Classical Liberalism and the Austrian School. Ver el original para información completa sobre fuentes y notas]

https://mises.org/es/wire/por-qu%C3%A9-los-economistas-de-la-escuela-austriaca-tienden-ser-libertarios

Huerta de Soto sobre las diferencias entre la Escuela Austriaca y la Escuela Neoclásica. Acción o decisión. Valor subjetivo

Con los alumnos de Historia del Pensamiento Econonómico II (Escuela Austriaca) de Económicas, UBA, vemos el artículo de Jesús Huerta de Soto “La Escuela Austriaca moderna frente a la Neoclásica” (Revista de Economía Aplicada, vol V, Invierno 1997). Aquí van dos de esas diferencias:

Huerta de Soto

“Para los teóricos austríacos la Ciencia Económica se concibe como una teoría de la acción más que de la decisión, y ésta es una de las características que más les diferencian de sus colegas neoclásicos. En efecto, el concepto de acción humana engloba y supera con mucho al concepto de decisión individual. En primer lugar, para los austríacos el concepto relevante de acción incluye, no sólo el hipotético proceso de decisión en un entorno de conocimiento “dado” sobre los fines y los medios, sino, sobre todo y esto es lo más importante, “la percepción misma del sistema de fines y medios” en el seno del cual tiene lugar la asignación económica que con carácter excluyente estudian los neoclásicos.

Además, lo importante para los austríacos no es que se tome una decisión, sino que la misma se lleve a cabo en forma de una acción humana a lo largo de cuyo proceso (que eventualmente puede llegar o no a culminarse) se producen una serie de interacciones y procesos de coordinación cuyo estudio precisamente constituye para los austríacos el objeto de investigación de la Economía. Ésta, lejos de ser una teoría sobre la elección o decisión, es una teoría sobre los procesos de interacción social, que podrán ser más o menos coordinados según cuál sea la perspicacia mostrada en el ejercicio de la acción empresarial por parte de los diversos actores implicado.

Por eso, los austríacos son especialmente críticos de la estrecha concepción de la Economía que tiene su origen en Robbins y en su conocida definición de la misma como ciencia que estudia la utilización de medios escasos susceptibles de usos alternativos para la satisfacción de las necesidades humanas(4). La concepción de Robbins implícitamente supone un conocimiento dado de los fines y los medios, con lo que el problema económico queda reducido a un problema técnico de mera asignación, maximización u optimización, sometido a unas restricciones que se suponen también conocidas. Es decir, la concepción de la Economía en Robbins corresponde al corazón del paradigma neoclásico y es completamente ajena a la metodología de la Escuela Austríaca tal y como hoy se entiende.

En efecto, el hombre robbinsiano es un autómata o caricatura del ser humano que se limita a reaccionar de forma pasiva ante los acontecimientos. Frente a esta concepción de Robbins, hay que destacar la postura de Mises, Kirzner y el resto de los austríacos que consideran que el hombre, más que asignar medios dados a fines también dados, lo que realmente hace es buscar constantemente nuevos fines y medios, aprendiendo del pasado y usando su imaginación para descubrir y crear (mediante la acción) el futuro. Por eso, para los austríacos la Economía queda subsumida o integrada dentro de una ciencia mucho más general y amplia, una teoría general de la acción humana (y no de la decisión humana).Según Hayek, si para esta ciencia general de la acción humana “a name is needed, the term praxeological sciences now clearly defined and extensively used by Ludwig von Mises would appear to be most appropriate”.

1.2. El subjetivismo austríaco frente al objetivismo neoclásico

Un segundo aspecto de importancia capital para los austríacos es el del subjetivismo. Para los austríacos la concepción subjetivista consiste en el intento de construir la Ciencia Económica partiendo siempre del ser humano real de carne y hueso, considerado como actor creativo y protagonista de todos los procesos sociales. Por eso, para Mises “la teoría económica no trata sobre cosas y objetos materiales; trata sobre los hombres, sus apreciaciones y, consecuentemente, sobre las acciones humanas que de aquéllas se deriven.

Los bienes, mercancías, las riquezas y todas las demás nociones de la conducta, no son elementos de la naturaleza, sino elementos de la mente y de la conducta humana. Quien desee entrar en este segundo universo debe olvidarse del mundo exterior, centrando su atención en lo que significan las acciones que persiguen los hombres”. Por eso, para los austríacos, y en gran medida a diferencia de los neoclásicos, las restricciones en Economía no vienen impuestas por fenómenos objetivos o factores materiales del mundo exterior (por ejemplo, las reservas de petróleo), sino por el conocimiento humano empresarial (el descubrimiento, por ejemplo, de un carburador que duplique la eficiencia de los motores de explosión tiene el mismo efecto económico que una duplicación del total de reservas físicas de petróleo).