El endeudamiento público y la degradación de la moneda. David Ricardo lo explica en su «Bullion Report»

Con los alumnos de Historia del Pensamiento Económico I, UBA Económicas, vemos a David Ricardo y su «Bullion Report» que presentara al Parlamento explicando cómo el Banco de Inglaterra tenía que volver a tener una moneda convertible al metal luego de las restricciones impuestas por las guerras napoleónicas. Y así comenta los problemas de devaluar la moneda:

Los poderes extraordinarios con los que se les confía les permiten regular a su entender el precio al que aquellos que poseen un tipo particular de propiedad, llamado dinero, dispondrá de él. Los directores del Banco han impuesto a estos tenedores de dinero todos los males de un máximo. Hoy es su placer que 4 l. 10s. pasará por 3 l. 17s. 10 1 / 2d., Mañana pueden degradar 4 l. 15s. al mismo valor, y en otro año 10 l. puede que no valga más. ¡Por qué tenencia insegura se retiene es propiedad que consiste en dinero o anualidades pagadas en dinero! ¿Qué seguridad tiene el acreedor público que el interés sobre la deuda pública, que ahora se paga en un medio depreciado quince por ciento, no podrá en adelante ser pagado en un degradado cincuenta por ciento? La lesión a los acreedores privados no es menos grave. Una deuda contraída en 1797 ahora puede pagarse con el ochenta y cinco por ciento. de su cantidad y quién dirá que la depreciación no irá más allá?

«El aumento de la denominación de la moneda ha sido el recurso más habitual por el cual una verdadera quiebra pública se ha disfrazado bajo la apariencia de un pago simulado. Si un Seis peniques, por ejemplo, por ley parlamentaria o por proclamación real deberían elevarse a la denominación de un chelín y veintiséis peniques a la de una libra esterlina, la persona quien bajo la antigua denominación había tomado prestados veinte chelines, o cerca de cuatro onzas de plata, bajo el nuevo, pagaría con veintiséis peniques, o con algo menos de dos onzas. Una deuda nacional de unos ciento veinte millones, casi el capital de la deuda financiada de Gran Bretaña, de esta manera se podría pagar con unos sesenta y cuatro millones de nuestro presente dinero. De hecho, sería un pago simulado solamente, y los acreedores del público serían estafados en diez chelines en la libra de lo que se les debía. La calamidad también se extiende mucho más allá de los acreedores del público y cada persona privada sufriría una pérdida proporcional; y esto sin ninguna ventaja, pero en la mayoría de los casos con un gran pérdida adicional, para los acreedores del público. Si los acreedores del público realmente fueran generalmente muy endeudados con otras personas, en cierta medida podrían compensar su pérdida pagando a sus acreedores en la misma moneda en que el público les había pagado. Pero en la mayoría de los países los acreedores del fisco son en su mayor parte personas ricas, que están más en relación de acreedores que en la de deudores con el resto de sus conciudadanos. Un pago pretendido de este tipo, por lo tanto, en lugar de aliviar, agrava en la mayoría de los casos la pérdida de los acreedores del público; y sin ninguna ventaja para el público, extiende la calamidad a un gran número de personas inocentes. Ocasiona una general y perniciosa subversión de las fortunas de personas privadas; enriqueciendo en la mayoría de los casos al deudor inactivo y profuso a expensas del acreedor trabajador y frugal, y transportando una gran parte del capital nacional de manos de quienes probablemente aumenten y mejoren a aquellos que puedan disiparlo y destruirlo. Cuando se hace necesario para un Estado declararse en quiebra, de la misma manera que cuando se hace necesario para un individuo para hacerlo, una bancarrota justa, abierta y declarada es siempre la medida que es a la vez menos deshonrosa para el deudor y menos hiriente para el acreedor. El honor de un estado es seguramente muy mal provisto, cuando para cubrir la desgracia de una bancarrota real, recurre a un truco de malabarismo de este tipo, tan fácil de ver, y al mismo tiempo extremadamente pernicioso”.

Estas observaciones del Dr. Smith sobre un dinero degradado son igualmente aplicables a un depreciado papel moneda. Ha enumerado algunas de las consecuencias desastrosas que presenta. la degradación del medio circulante, pero nos ha advertido lo suficiente de no intentar experimentos tan peligrosos. Será una circunstancia para siempre lamentarse, si este gran país, teniendo ante sus ojos las consecuencias de una circulación forzada de papel en América y Francia, quisiera perseverar en un sistema preñado de tantos desastres. Esperemos que ella será más sabia. De hecho, se dice que los casos son diferentes: que el Banco de Inglaterra es independiente del gobierno. Si esto fuera cierto, los males de una superabundante circulación no se sentirían menos; pero se puede cuestionar si un banco presta muchos millones más al gobierno que su capital y los ahorros se pueden llamar independientes de ese gobierno.

Donald Trump propuso a Judy Shelton para el board de la Reserva Federal. La descalifican porque le gusta el patrón oro (¿??)

Donald Trump propuso como miembro del Board de la Reserva Federal a  Judy Shelton. Muchos la critican ahora porque tendría opiniones favorables al patrón oro.

James Dorn, en el blog del Cato, comenta al respecto: https://www.cato.org/blog/classical-gold-standard-can-inform-monetary-policy?utm_campaign=Cato%20Today&utm_source=hs_email&utm_medium=email&utm_content=84344530&_hsenc=p2ANqtz-9ySi49lZiuu4_vIFQwaa-nzAoFEUuPrwNW-PB4xwmdTNRM11oFVE2cHu5qL0zhDobodvGtiSLDWRFb-7Ys145tmUjWUw&_hsmi=84344530

Aquí sus conclusiones:

¿Qué aportarían los principios del oro a la Fed?

Si uno no es apto para servir en la Junta de la Reserva Federal porque él o ella ve la belleza del patrón oro clásico, entonces a Alan Greenspan tampoco se le debería haber permitido servir en la Junta. Él también fue un fuerte defensor del patrón oro clásico. En 1966, escribió:

Un antagonismo casi histérico hacia el patrón oro es un tema que une a los estatistas de todas las persuasiones. Parecen sentir, quizás más clara y sutilmente que muchos defensores consistentes del laissez-faire, que el oro y la libertad económica son inseparables, que el patrón oro es un instrumento del laissez-faire y que cada uno implica y requiere al otro. Para comprender la fuente de su antagonismo, primero es necesario comprender el papel específico del oro en una sociedad libre.

La operación del estándar de oro clásico ofreció muchas lecciones, incluida la importancia de los contratos privados exigibles bajo un estado de derecho justo, sobre cómo se podría mejorar el sistema existente. Esto no significa que necesariamente debamos volver a ese estándar. Simplemente significa que no debemos descartar ese sistema como una «idea chiflada». Karl Brunner , cofundador del Comité de Mercado Abierto de la Sombra, por ejemplo, una vez llamó a un «club de estabilidad financiera» internacional en el que los estados miembros estarían de acuerdo en obligarse a una regla monetaria y así ayudar a reducir la incertidumbre inherente a un gobierno discrecional. régimen de dinero fiduciario. Volver a la política monetaria basada en reglas sería, en sí mismo, honrar las lecciones aprendidas durante la era del patrón oro.

Aunque Greenspan elogió el estándar de oro clásico, se dio cuenta de que, una vez designado, tendría que trabajar dentro del marco legal existente, no abogar por un regreso al patrón de oro anterior a 1914. Sin embargo, su conocimiento de cómo funcionaba ese sistema para mantener el valor del dinero, y para permitir que las tasas de interés, no los banqueros centrales, asignaran capital escaso, ayudó a informar su enfoque de la política monetaria en la Fed. Incluso muchos años después de que comenzó su largo mandato como presidente de la Fed, Greenspan declaró, en una audiencia en el Congreso de 2001: «Señor presidente, siempre que tenga moneda fiduciaria, que es un asunto estatutario, un banco central que funcione adecuadamente se esforzará por, en muchos casos, replica lo que generaría un estándar de oro «.

 

El Banco Central está quebrado: ¿podríamos empezar con elegir la moneda que uno quiera utilizar?

Con los alumnos de la UBA Económicas, Historia del Pensamiento Económico II (Escuela Austriaca), terminamos el semestre y ellos ahora eligen el tema que les gustaría leer. Alguno pidió ver algo sobre propuestas “austriacas’ para la coyuntura. Habiendo leído a Mises en sus artículos sobre la coyuntura austriaca a fines del siglo XIX y en el XX, sugiero que toda su atención hubiera estado puesta en resolver el déficit fiscal. En el aspecto monetario, hubiera propuesto pasos para volver a un patrón oro puro, pero dado que éste sistema monetario no existe actualmente, tal vez hubiera aceptado la propuesta que hacen Nicolás Cachanosky y Adrian Ravier, comentada aquí en nuestro blog conjunto:  https://puntodevistaeconomico.wordpress.com/2014/01/14/a-proposal-of-monetary-reform-for-argentina-with-adrian-ravier/

Dice Nicolás:

“Argentina está pasando, nuevamente, por un momento crítico en materia económica y monetaria. Junto con Adrian Ravier escribimos una propuesta de reforma monetaria para Argentina. Esta propuesta es, de hecho, una actualización de la que Hanke y Schuler hiciesen para Argentina a fines de la década del 90.

En resumen, la propuesta consiste en una dolarización flexible más un sistema de banca libre. Por dolarización flexible queremos decir que si bien es de esperar que de cerrar el BCRA y eliminar el peso como moneda el dólar sea la moneda utilizada, haya libertad de realizar transacciones en la moneda que se desee. Es decir, en lugar de desatarse del peso para atarse al dólar, el punto es tener una libertad de elección en el uso de la moneda y se que deje el dólar si se encuentra una mejor alternativa. Por banca libre queremos decir que se de libertad al sistema bancario de emitir sus propias notas bancarias convertibles a dólares o a la moneda que consideren necesario (o intentar emitir su propio dinero fiat).

Somo conscientes que una propuesta como esta se encuentra, muy posiblemente, fuera de lo políticamente viable en Argentina. Pero el objetivo de este documento no es plantear una propuesta sujeta a lo políticamente posible, sino plantear una propuesta de reforma monetaria superadora acotada al marco institucional internacional presente. Como decía Hayek, el trabajo del economista consiste en hacer políticamente viable lo que es económicamente conveniente. Este documento es un humilde intento de nuestra parte en contribuir a que esto suceda.”

Algo del debate posterior:

Nicolas, quería consultar por que la necesidad de dolarizar y partir de una imposición? Se puede dejar el peso y que este compita con el dolar. O sea, no sería conveniente, estimular la libertad de elección de la moneda por los particulares. Si quieren que exista el peso, el BCRA y quien sea, pero que la ley permita a la gente elegir en que moneda pactar su transacciones. Obviamente que es de esperar que el dolar desplace al peso, pero esto no sería por medio de una imposición desde arriba, ya que una dolarización, según entiendo, y sino correginos, debería implementarse desde el BCRA, para luego cerrar este.

El tema es muy interesante para el debate y es son muy buenas estas propuestas para que el mismo se habrá y se llegue a la discusión de los tema de fondo. Los felicito.

Respuesta:

La única imposición es cerrar el BCRA dada su poca seriedad. No me parece realista creer que mientras haya un BCRA se lo va a forzar a competir en igualdad de condiciones.

Pero hay libertad absoluta para elegir la moneda que los agentes económicos quieras. Lo más probable es que, al menos de entrada, sea el dólar dado que ya tiene presencia en el país y es la moneda internacional de intercambio. Pero esto no es cambiar la imposición de una moneda por otra. De allí el término “dolarización flexible.”

Adrian Ravier dijo:

Buen punto el de Sergio, y coincido con Nicolás. Pero quiero agregar que de eliminarse el curso forzoso y el curso legal, el peso -bajo la Ley de Gresham- sería desplazado en el mercado por el dólar o divisas que mantienen mejor el poder adquisitivo. El resultado sería similar, aun si se permitiera que el BCRA siguiera gestionando el peso.

Pero eliminar el BCRA tiene la ventaja de que se elimina el incentivo perverso del poder político a imponer nuevamente en el futuro el curso forzoso de la moneda “nacional”. De lo que se trata es de encarecer el costo de retornar a una institución que le ha hecho mucho daño a la Argentina, como de hecho se explica en el artículo.”

-.-

A estas alturas, el BCRA no tiene con qué dolarizar, así que, por mi parte, primero permitiría el uso de cualquier moneda, luego vería cómo liquidar esa institución quebrada.

Una comparación entre el patron-oro y los sistemas de moneda fiduciaria existentes

Mises explica en 1944 el papel que cumpliera el oro metálico, parte de una monografía titulada “Una propuesta no inflacionaria para la reconstrucción monetaria de posguerra”:

“El nacimiento del patrón-oro fue un fenómeno histórico. Como tal, no puede ser enteramente comprendido por medio de factores comúnmente estilizados como racionales. Si las cosas hubieran seguido otro camino, otro bien –por ejemplo, la plata- habría sido universalmente aceptado como el medio común de intercambio. Sin embargo, la preeminencia asignada al oro es un hecho que puede ser alterado, si se puede, solo al costo de un esfuerzo problemático.

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Dicho intento, sin embargo, sería bastante inútil y solo significaría una pérdida de tiempo y trabajo. No hay nada, al menos que hoy se pueda ver, que pueda servir el propósito de un medio común de cambio mejor que el oro. No había nada malo con el patrón-oro. Sus méritos, y no sus inconvenientes, indujeron a los políticos a sabotearlo. Por supuesto, el patrón-oro no es perfecto. Ninguna institución humana lo es. Pero funcionó bastante satisfactoriamente en el pasado. Y no será menos satisfactorio en el futuro, en tanto la gente lo deje funcionar.

Desde el punto de vista de las condiciones económicas locales, la superioridad del patrón-oro reside en la circunstancia de que mantiene al poder adquisitivo de la unidad monetaria libre de la influencia de los partidos políticos y los grupos de presión. La falla de todo sistema de moneda fiduciaria es precisamente ese, que ese patrón se presta a manipulaciones arbitrarias por parte de las cambiantes ideologías y políticas de los partidos políticos. Bajo el dinero fiduciario habrá siempre grupos egoístas que buscarán obtener una ventaja tanto sea por medio de la inflación como de la deflación. El sesgo partidario desorganizará la estructura económica de la sociedad a través de los experimentos monetarios. La historia monetaria, para ponerlo suavemente, no contradice estas afirmaciones.

Si fuera posible descubrir un principio indiscutible que pudiera utilizarse como ley de hierro para la manipulación del poder adquisitivo, sería entonces posible eliminar, al menos en parte, el carácter inherentemente arbitrario de la manipulación del dinero fiduciario. Pero esto es muy ilusorio. Existen diferentes sistemas para el cálculo de índices. Cada uno de ellos tiene sus méritos y sus defectos. No existe un método que pueda obtener el reconocimiento general. Ninguno es aceptado como la correcta y adecuada solución al problema. Y cada método alcanza un resultado diferente. Así, un sistema basado en un índice no puede brindar una base sólida e indiscutible para la manipulación de la moneda. No puede eliminar los distintos juicios arbitrarios en su construcción y así silenciar las voces de numerosos y avaros grupos de interés. Al proponer la aplicación de un índice cuyos resultados proveen en el momento una justificación cuasi-científica de su interés de grupo, cada partido político estará en posición de sostener las doctrinas favorables de algunos economistas y estadísticos, mientras que sus adversarios citarán opiniones contrarias de otros expertos no menos renombrados. No hay forma de liberar a un sistema tabular de la inherente posibilidad de una manipulación partidista y puramente arbitraria.”

“No es cierto que el rígido patrón-oro significaba realmente una continua contracción y caída de los precios. A pesar del enorme crecimiento de la oferta de bienes, la tendencia general de los precios era, bajo el patrón-oro, hacia arriba. Los intentos desafortunados, repetidos una y otra vez, de crear auges artificiales a través de la expansión crediticia, interrumpían esta leve y continua tendencia a la suba con períodos de violentos movimientos al alza. Durante la fase de depresión que inevitablemente seguía el auge artificial, los precios usualmente caían. Pero esto no interfería con la tendencia general a la suba de precios y la caída del poder adquisitivo del oro.”

 

Crearon el FMI, querían establecer un sistema monetario, pero antes ya hubo uno y funcionaba

El patrón-oro, desde Keynes, ha sido considerado una “reliquia” económica. Pese a que el oro sigue siendo un refugio para muchos ahorristas sobre todo en momentos de crisis económicas, lo cierto es que estamos lejos de un retorno a un sistema monetario como ése. Pero los sistemas de moneda fiduciaria que lo sucedieron no pueden ni acercarse a sus resultados. El futuro, tal vez sea de las cripto-monedas como el Bitcoin. Mientras tanto, Mises nos recuerda cómo era el patrón-oro en un artículo de 1944: “Noninflationary Proposal for Postwar Monetary Reconstruction”.

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“El siglo XIX estableció con éxito el patrón-oro como un sistema monetario internacional estándar. A comienzos de nuestro siglo, casi todas las naciones comercialmente importantes habían adoptado tanto sea el patrón-oro o el patrón “cambio-oro” como su estándar nacional. (el patrón cambio-oro era el que ataba una moneda nacional a otra moneda nacional, la que a su vez estaba definida en cantidad de oro).

Estos dos sistemas monetarios ataban a una moneda nacional particular a una cierta cantidad definida de oro, fijada por una ley debidamente promulgada por la legislatura de cada país. Se evitaba así toda diferencia entre el poder adquisitivo de la unidad monetaria local de su paridad legal. Las fluctuaciones en los tipos de cambios sólo podían producirse dentro de ciertos límites; no podían superar los ‘puntos de oro’ (Ed.: los ‘puntos de oro’ representaban los límites superior e inferior de un tipo de cambio bajo el patrón-oro, más allá de los cuales sería rentable exportar oro o importarlo). Estas pequeñas fluctuaciones solo preocupaban a los comerciantes profesionales en oro o monedas extranjeras. Para todo propósito práctico los tipos de cambio de los países que habían adoptado tanto el patrón-oro como el patrón cambio-oro estaban perfectamente estabilizados. El comercio internacional, las transacciones crediticias internacionales y las inversiones, transportes o viajes no eran perjudicados por fricciones monetarias.” (en la actualidad las empresas internacionales y todos aquellos involucrados en actividades económicas internacionales tienen que asumir costos para reducir los riesgos de fluctuación de las paridades entre distintas divisas, costos de transacción que no existían en un sistema como el que Mises explica).

“Este estado satisfactorio de cosas no fue el resultado de tratados, acuerdos o convenios internacionales, o de las operaciones de un banco o institución internacional creada al efecto (se discutía en ese momento la creación de lo que luego fue el Fondo Monetario Internacional). Fue el resultado del accionar de varios gobiernos nacionales actuando por su propio acuerdo, buscando el objetivo de conseguir el mejor arreglo monetario para sus países. Los gobiernos querían estabilizar sus tipos de cambio porque consideraban que esa estabilidad era beneficiosa para el bienestar económico de sus propios pueblos. Una política de dinero estable no era diseñada para el beneficio de intereses externos, sino como una política altamente beneficiosa para el bienestar de su propio país.”

“Hubo, es cierto, varios intentos de establecer un sistema monetario internacional en el siglo XIX, incluso hasta una unión monetaria. Algunos de estos planes incluso llegaron a implementarse. El caso más conocido fue el de la Unión Monetaria Latina, inaugurada en 1865. Su breve existencia no aportó mucho. No brindó ningún servicio importante a la causa de la estabilidad monetaria. Eventualmente, la Primera Guerra le dio un golpe final (Ed: La Unión Monetaria Latina fue creada por una convención entre Francia, Bélgica, Suiza e Italia el 23 de Diciembre de 1865. Su objetivo era estabilizar el tipo de cambio entre monedas de oro y de plata utilizadas en esos países, luego de la caída del precio del oro como resultado del aumento de su oferta en los años 1850 y 1860. La Unión fue formalmente liquidada el 31 de Diciembre de 1926 debido a las políticas inflacionarias nacionales y sus consecuencias durante y luego de la Primera Guerra Mundial).

“Las razones de su fracaso son obvias. El mantenimiento de la estabilidad monetaria requiere una conducta adecuada en las políticas económicas domésticas; las políticas erróneas crean condiciones para la depreciación de la moneda y un aumento de los tipos de cambio. Ese fue el caso de Francia en 1871 y Francia y Bélgica en 1914, sin mencionar a Grecia e Italia. Una unión monetaria es inútil si no le otorga a la junta de gobierno de esa unión control completo sobre el sistema monetario y bancario de cada país y si no restringe la soberanía nacional de sus miembros en relación a otras cuestiones importantes en términos de cambios externos”.

¿Se podría regresar ahora al patrón oro? Larry White dice que Estados Unidos y Europa podrían

El profesor de Economía de la Universidad de George Mason, Lawrence White, publica un paper donde se pregunta si sería posible regresar a una moneda “mercancía”, como lo fuera el patrón oro. http://papers.ssrn.com/sol3/papers.cfm?abstract_id=2406966

Oro

“Aunque pocos académicos apoyan hoy el patrón oro, los datos históricos muestran que este sistema monetario superó en resultados a los actuales sistemas de moneda fiduciaria en por lo menos cinco aspectos:

  1. Una menor tasa de inflación promedio, por lo tanto menores costos para economizar en los saldos monetarios (no hay que estar preocupándose con que el dinero pierde valor si uno lo mantiene sin usar)
  2. Menor incertidumbre sobre los precios, por lo tanto un mercado de bonos a largo plazo más profundo (es decir, con bonos a plazos más largos)
  3. Mayores flujos internacionales de comercio y de capitales, debido a los beneficios de un área monetaria común (se utiliza básicamente la misma moneda)
  4. Menores costos en recursos dedicados a la minería del oro para fines monetarios con un precio real del oro más bajo, porque se elimina la demanda privada de oro para protegerse de la inflación
  5. Mayor disciplina fiscal.

“El regreso al patrón oro sería factible en forma inmediata para los Estados Unidos, la zona del Euro y Suiza donde los stocks oficiales de oro son suficientemente grandes al precio actual del oro como para proveer una cobertura de reserva razonable históricamente sobre los agregados monetarios amplios. Otras naciones importantes (Japón, Reino Unido, China), debería comprar oro.”

Una encuesta entre 38 economistas de las principales universidades norteamericanas muestra que ninguno de ellos cree que el patrón oro daría mejores resultados. Solamente dos expresaron que tal vez permitiría evitar los errores de los años 2000 pero que aun así las políticas monetarias discrecionales son necesarias.

Algunos resultados del patrón oro:

  1. El período más prolongado de adherencia al estándar del oro fueron los 93 años en el Reino Unido entre 1821 y 1914. El índice compuesto de precios era de 10,3 en el primer año y el 9,8 al final. En todo el período la tasa de inflación anual fue de -0,5%
  2. En los Estados Unidos, fue de 5.28 cuando se reasumió el patrón oro en 1879 y de 6,53 en 1913, antes de sus suspensión.
  3. En los sistemas de moneda metálica (oro, plata o ambas) la tasa de inflación promedio fue de 1,75%, mientras que en los sistemas de moneda fiduciaria fue de 9,17%. En todos los países de la muestra la inflación fue más alta en los sistemas fiduciarios que en los metálicos.

Según White, el stock oficial de oro en los Estados Unidos permitiría volver a la convertibilidad con el oro al su precio actual. El gobierno tienen 261,5 millones de onzas Troy que, al precio reciente de $1.400 da un stock de 366.1 mil millones de dólares, más del triple de la cantidad requerida ahora como reservas de los bancos ($115,9 miles de millones)