Agua: precios, regulaciones y lobby. El fracaso del Estado en un elemento esencial para la vida

Tal vez uno de los ejemplos más evidentes de fracaso de las regulaciones estatales, donde predominan los criterios políticos sobre los económicos, sea el caso del agua. El precio “político” del agua termina promoviendo su despilfarro, como veremos, tanto en el sur, como en el norte.

Drop in water

En un podcast reciente de EconTalk, Russ Roberts conversa con David Zetland, profesor de la Universidad de Leiden en Holanda: http://www.econtalk.org/archives/2015/03/david_zetland_o.html

Abre la conversación con lo que los alumnos de Derecho pensarán que es el tema central, el “derecho al agua”:

“Russ: Nuestro tema hoy es el agua, la materia de la vida, y lo que la economía tiene que decir al respecto. Estaremos hablando de su nuevo libro, “Living with Water Scarcity”, disponible gratis en Internet. Mucha gente sostiene que el agua es un derecho, una necesidad, y nadie debería pagar por ella. ¿Qué responde a ello?

Zetland: Hay tres respuestas. La primera es que el agua puede que sea un derecho, pero llevar el agua hasta tu casa o tu canilla o tu campo si eres campesino, va a costar algo en términos de energía, infraestructura y otras cosas. Segundo, si el agua es un derecho –y, por ejemplo, si la vas a dar gratis- entonces la gente va a usar mucha agua en base a ese precio. Y eso puede generar un problema de escasez porque la demanda es mayor que la oferta. Tercero, lo que surge en las discusiones sobre el agua como un derecho humano es que tan sólo que lo hagas un derecho no significa que el gobierno vaya a entregarte el agua. Parece una falacia que desvía la atención, porque la gente se distrae con leyes y derechos en lugar de temas más importantes como la de un régimen sobre el manejo del agua.”

Daniel Shapiro comenta sobre el tema en el blog “Bleeding Heart Libertarians”: http://bleedingheartlibertarians.com/2015/04/pricing-water/

“Es una práctica muy común poner un precio más bajo –a veces mucho más bajo- que su precio de mercado, lo que significa, por supuesto, que la demanda excede a la oferta. Las consecuencias de esto en los países rico como los Estados Unidos incluyen daño ambiental –en parte de California los acuíferos se están vaciando en forma insostenible, también río y lagos enteros, fomento de la urbanización ya que las nuevas comunidades no pagan el costo de su demanda adicional.

Lo que encontré más sorprendente fueron las consecuencias para los países más pobres, donde el subsidio al agua es más pronunciado. Dice Zetland: ‘Una situación típica en la India, por ejemplo, es que el precio es muy bajo. Entonces, no hay ganancias para la empresa. Proveerán agua solamente al centro urbano, no a la periferia o los barrios marginales. Y además la proveen durante ciertas horas del día. Es un escenario típico de país pobre. Lo que sucede entonces es que la gente tendrá que conseguir agua de tanques cisterna, bombear todo lo que encuentren. Esto tiende a generar presión negativa, hace fluir los derrames de las cloacas, si es que éstas existen. Entonces tienen contaminación y todo tipo de problemas en la oferta. Y esto tiene directamente que ver con un gobierno que pone un precio fijo sobre el agua porque creen que es la forma adecuada de ayudar a los pobres.”

“Los controles de precios a menudo dañan a la misma gente que se quiere ayudar. Algo que aprendí de este podcast es que los controles de precios sobre el agua son una de las formas más perniciosas de control, particularmente en países pobres. O, para ponerlo en forma más positiva, un precio adecuado del agua es una reforma que traería enormes beneficios a la gente más vulnerable del planeta.”

Ryan McMaken comenta sobre el problema en California y la influencia del ‘lobby’ agrícola: http://mises.org/library/drought-and-failure-big-government-california

“El gobernador de California, Jerry Brown, anunció que los ciudadanos y pequeños negocios –entre otros- verán restringido su uso de agua, que será monitoreado y sujeto a duras penas si los agentes estatales determinan que se ha utilizado mucha agua. Notablemente ausente de esta lista de aquellos sujetos a restricciones están los mayores usuarios de agua: los granjeros.

La agricultura es el 80% del consumo de agua del estado, pero 2% de su economía. Para ponerlo más claro: bajo el nuevo plan de agua de Jerry Brown, se puede usar un galón de agua subsidiada para producir una sola almendra en el desierto, pero si te das una ducha muy larga debes prepararte para una multa de 500 dólares por día.”

¿Son un problema los oligopolios? Y, ¿es lo mismo si se generan en el Mercado o por regulaciones? (IV)

Los alumnos de OMMA en Madrid, discuten sobre olligopolios en base a este comentario:

¿Se le ocurre algún mercado oligopólico? ¿Cuál sería?

¿Genera esto algún inconveniente? ¿Debería hacerse algo al respecto?

Pongo un ejemplo: ¿no es oligopólico el mercado de calificadores de riesgo? Pues hay básicamente tres: S&P, Moody’s y Ficht’s. ¿Habría que hacer algo?

Sus opiniones:

  • De acuerdo los austriacos, es oligopolio un mercado si es el Estado con sus normativas el que impide le libre acceso al mismo. Lo relevante no es por tanto que el numero de jugadores sea pequeño.

En el caso de las agencias de rating, donde el numero de jugadores (ofertantes») es relativamente pequeño (tres principales y luego otros jugadores mas pequeños), NO ES UN OLIGOPOLIO ya que NO HAY REGULACIONES ESTATALES que impidan el libre acceso. Lo que hay son tres jugadores que hacen muy bien su trabajo y por eso consiguen cada uno de ellos una gran cuota de mercado. No hay que hacer por tanto nada al respecto, ya que no hay regulaciones estatales que impidan el libre acceso, y de hecho el merado funciona muy bien (que hagan bien su trabajo NO SIGNIFICA que sean perfectas).

De hecho, hacen tan bien su trabajo que han servido de chivo expiatorio a gobiernos y bancoscentrales de todo el mundo para echarles la culpa de la crisis.

Recordemos que las agencias de calificación tan solo hacen eso, CALIFICAR, es decir, emitir opiniones. Y que luego cada uno es RESPONSABLE de sus decisiones de inversión.

Tipicos mercados oligopolisticos en España han sido el de telefonía móvil y el de la energia. Pero en el primero, las regulaciones estatales para impedir la competencia no han podido evitar que esta apareciera, y al final la competencia creciente de un numero de operadores que fueron entrando por los resquicios que las normas les permitían han creado una creciente competencia y finalmente han reducido en mucho los precios.

El de la energia en España es un mercado oligoolico, terriblemente regulado, lo cual genera precios desorbitados para la energía.

Habria que libralizarlo y permitir el libre acceso al mismo, como única vía de convertir e eficaz lo que ahora es carísimo y malo.

  • Mis compañeros han mencionado en España la electricidad, telefonía, materias primas cobre ,etc.

A mi entender en España tenemos bastantes ejemplos de oligopolios controlados por el estado.

Farmacias: en España no se puede abrir una farmacia libremente, es necesario una licencia del estado. Esta licencia asegura una zona de influencia y sin competencia al poseedor de la misma.

Notarios, registradores de la propiedad, es necesario aprobar una oposición que te garantiza una plaza (zona de influencia sin competencia).

Estancos, requieren una licencia que salen a subasta pública cada cierto tiempo.

Taxis, para poder ejercer como taxista es necesario una licencia, las cuales son limitadas.

¿Genera esto algún inconveniente? ¿Debería hacerse algo al respecto?

Partiendo del ejemplo de los taxis, por causa de la crisis en España descendió el número de usuarios, se redujo la demanda de su servicios, pero como es un sector regulado se permitieron el lujo de subir las tarifas, es decir disminuye la oferta y subes el precio del servicio. Si fuese un servicio no regulado y con libre competencia tendríamos una reducción de precio para intentar aumentar la demanda, pero como está controlado tenemos esta situación.

Creo que deberían eliminarse las licencias permitiendo la entrada de nuevos competidores y nuevos servicios como uber.

Pongo un ejemplo: ¿no es oligopólico el mercado de calificadores de riesgo? Pues hay básicamente tres: S&P, Moody’s y Ficht’s. ¿Habría que hacer algo?

En mi opinión es un oligopolio por el escaso número de vendedores. Por otro lado desconozco el sector, pero por los comentarios del foro, entiendo que son empresas privadas y que el acceso al mercado no está restringido por ningún organismo. Nuevos competidores son posibles, pero la entrada es muy difícil por la posición domínate de estas tres empresas.

Personalmente creo que el mercado se puede regular solo, si la calificación de riesgo fuese un negocio muy lucrativo aparecerán nuevos competidores.

  • Entendiendo oligopolio como la concentración de la oferta industrial y comercial en un número reducido de empresas siempre y cuando exista colaboración mutua entre ellas para evitar la competencia. Entiendo que este último punto es la clave para determinar si existe un oligopolio o no. Hay muchos casos dónde el mercado se concentra en un número reducido de empresas ya que existen importantes barreras de entrada pero no necesariamente se trata de oligopolios, ya que no se cumple con la otra de las condiciones que es que exista colaboración mutua entre estas empresas para evitar la competencia.

Un ejemplo de oligopolio fue el del sector telecomunicaciones en España por el que fueron multadas con un total de 120MM de euros Telefónica (45MM), Vodafone (43MM) y Orange (29MM) como consecuencia de haber pactado precios desde el año 2000-2009

Las diferencias más importantes que suelen existir entre un mercado oligopolístico de uno que no lo es, suelen ser los precios más elevados y la producción inferior. De ahí la importancia de no confundir mercados de libre competencia concentrados con oligopolios.

Desde mi punto de vista los mayores ejemplos de monopolio u oligopolio que pueden existir son los que dependen directamente del Estado. Es éste quien anula cualquier tipo de competencia y fija los precios aparentemente para atender a los intereses generales, pero la realidad es otra muy distinta, ya que se reduce la producción, los precios suben y se disparan los costes de producción, ya que se es mucho menos eficiente que en un mercado de libre competencia.

Para que fuera considerado oligopolio el mercado de las agencias de calificación tendría que exisitir colaboración mutua entre ellas para evitar la competencia. En este caso creo que existe oligopolio no tanto porque no haya competencia entre ellas si no porque son controladas de alguna forma por los Estados Unidos y por los intereses de sus propietarios. Ninguna agencia de calificación se atrevió a quitar la triple AAA a EEUU en los peores momentos de la crisis.

Un informe negativo de estas agencias de calificación puede destruir la reputación de cualquier compañía del mundo por lo que el poder que tienen es enorme, por tanto si se equivocan deberían incurrir en responsabilidades de igual envergadura a los daños ocasionados a esas compañías por calificaciones erróneas. Está claro que tendrían que responder por los errores en sus calificaciones de alguna forma y no lo hacen. Lo que no puede ser es que las tres agencias calificaran el día antes de la quiebra de Lehman Brothers con la triple AAA a esta compañía y que no incurrieran en ninguna responsabilidad. Por este error las tres agencias deberian haber sido fulminantemente invalidadas para la calificación de compañías. La única explicación que se me ocurre es que a «alguien» no le interesa que se perjudique a estas agencias por algún motivo.

Y yo me pregunto ¿Quien son los dueños de estas agencias? Hombre!! si aparece nuestro amigo Warren como uno de los mayores inversores institucionales de Moody´s…

  • En España además de las empresas de telecomunicaciones y de electricidad que pactaron precios como ya han apuntado varios compañeros tambien han pactado precios las petroleras durante años de las gasolinas y gasoleos.

Esta distorsion de la libre competencia perjudica claramente a los consumidores porque estan manteniendo artificialmente los precios altos en su propio beneficio. La apertura en los supermercados de gasolineras ha contribuido en mi opinión a abrir el mercado. Las multas del tribunal de la competencia creo que no sirvieron para nada en este caso.

Creo que si es un oligopolio, copan el 96% del mercado y además persiste la duda de su imparcialidad. Destacar que Buffet y Bill Gates son accionistas importantes de Moody`s con lo cual la rentabilidad será muy interesante. Evidentemente que se deberia hacer algo pero despues de los errores que han cometido cuando Lehman Brothers y otras empresas sin que cambie nada, parece dificil que suceda.

  • Entiendo que cualquier tipo de negocio donde las barreras de entrada sean muy altas favorece la aparicion de oligopolios. Por ejemplo muchos de nosotros hemos puesto el ejemplo de las electricas en España por ser un caso notorio en nuestro pais.

No creo que sea necesario que las empresas se pongan de acuerdo en no competir entre ellas para que tenga lugar un oligopolio. Este supuesto daría lugar a un cártel, que entiendo es un tipo de oligopolio.

Siempre que exista competencia real entre los componentes del oligopolio y no existan trabas regulatorias para evitar que nuevas empresas se puedan incorporar a esa actividad económica, no creo que suponga ningun problema ni se deba hacer nada al respecto.

  • Hay pocos países donde las filiales de multinacionales ganen tanto dinero como en Brasil. Este país aporta entramado burocrático y dificultad de trabajo, incluyendo un infierno regulatorio y tributario, con tasas aduaneras de país bananero, etc.

Por dar un ejemplo, 176 horas anuales son las necesarias en media mundial para cumplir con las obligaciones tributarias. En Brasil, decid un número… más alto… aún más alto… no seáis tímidos… más alto aún… 2.600 horas. En el gráfico adjunto se ve lo brutal de la diferencia. Por dar un ejemplo, el departamento tributario de Fiat en Brasil cubre casi 1.000 empleados.

Todas estas dificultades facilitan muchísimo la creación de oligopolios, naturales y tácitos. Naturales en cuanto a que son competencia soft, de poca presión competitiva, con lo qué para qué bajar los precios… y tácito con el «jeitinho brasileiro» tantas veces visto por aquí.

Al final todo redunda en muchísimo beneficio para las empresas, muchísima ineficiencia y aspectos inusuales como el BigMac index, o que el precio oficial más alto para iPhone en el mundo se de en Brasil. Tengo compañeros que al saber que están esperando un bebé han tomado avión a Miami, comprado todo lo que necesitan, tomado una semana de vacaciones, y ahorrado con la diferencia de precio habida si hubieran comprado todo lo del bebé en Sao Paulo.

Lo que se ve y lo que no se ve. Bastiat pone un ejemplo de lo que Jean Baptiste Say había planteado

Frederic Bastiat (1801-1850) fue un gran divulgador y polemista. Sus trabajos, por supuesto, no son ‘académicos’, pero eso no implica que no estén basados en ideas que lo son. En el post de ayer, por ejemplo, se presentaba la llamada “ley de Say”. Los alumnos de Económicas van a leer una breve colección de sus artículos con el título de “Lo que se ve y lo que no se ve”:  http://www.hacer.org/pdf/seve.pdf

Bastiat

Es particularmente importante para los estudiantes de Economía ya que se trata de aprender las consecuencias de las acciones humanas más allá de sus efectos inmediatos. Por ejemplo, y en relación a lo que analizara Say, esto dice Bastiat en un artículo titulado “El cristal roto”:

“¿Ha sido usted alguna vez testigo de la cólera de un buen burgués Juan Buenhombre, cuando su terrible hijo acaba de romper un cristal de una ventana? Si alguna vez ha asistido a este espectáculo, seguramente habrá podido constatar que todos los asistentes, así fueran éstos treinta, parecen haberse puesto de acuerdo para ofrecer al propietario siempre el mismo consuelo: « La desdicha sirve para algo. Tales accidentes hacen funcionar la industria. Todo el mundo tiene que vivir. ¿Qué sería de los cristaleros, si nunca se rompieran cristales?

Mas, hay en esta fórmula de condolencia toda una teoría, que es bueno sorprender en flagrante delito, en este caso muy simple, dado que es exactamente la misma que, por desgracia, dirige la mayor parte de nuestras instituciones económicas. Suponiendo que haya que gastar seis francos para reparar el destrozo, si se quiere decir que el accidente hace llegar a la industria cristalera, que ayuda a dicha industria en seis francos, estoy de acuerdo, de ninguna manera lo contesto, razonamos justamente. El cristalero vendrá, hará la reparación, cobrará seis francos, se frotará las manos y bendecirá de todo corazón al terrible niño. Esto es lo que se ve.

Pero si, por deducción, se llega a la conclusión, como a menudo ocurre, que es bueno romper cristales, que esto hace circular el dinero, que ayuda a la industria en general, estoy obligado a gritar: ¡Alto ahí! Vuestra teoría se detiene en lo que se ve, no tiene en cuenta lo que no se ve.

No se ve que, puesto que nuestro burgués a gastado seis francos en una cosa, no podrá gastarlos en otra. No se ve que si él no hubiera tenido que reemplazar el cristal, habría reemplazado, por ejemplo, sus gastados zapatos o habría añadido un nuevo libro a su biblioteca. O sea, hubiera hecho de esos seis francos un uso que no efectuará.

Hagamos las cuentas para la industria en general. Estando el cristal roto, la industria cristalera es favorecida con seis francos; esto es lo que se ve. Si el cristal no se hubiera roto, la industria zapatera (o cualquier otra) habría sido favorecida con seis francos. Esto es lo que no se ve.

Y si tomamos en consideración lo que no se ve que es un efecto negativo, tanto como lo que se ve, que es un efecto positivo, se comprende que no hay ningún interés para la industria en general, o para el conjunto del trabajo nacional, en que los cristales se rompan o no.

Hagamos ahora las cuentas de Juan Buenhombre. En la primera hipótesis, la del cristal roto, él gasta seis francos, y disfruta, ni más ni menos que antes, de un cristal. En la segunda, en la que el accidente no llega a producirse, habría gastado seis francos en calzado y disfrutaría de un par de buenos zapatos y un cristal.

O sea, que como Juan Buenhombre forma parte de la sociedad, hay que concluir que, considerada en su conjunto, y hecho todo el balance de sus trabajos y sus disfrutes, la sociedad ha perdido el valor de un cristal roto. Por donde, generalizando, llegamos a esta sorprendente conclusión: « la sociedad pierde el valor de los objetos destruidos inútilmente, » — y a este aforismo que pondrá los pelos de punta a los proteccionistas: «Romper, rasgar, disipar no es promover el trabajo nacional, » o más brevemente: « destrucción no es igual a beneficio. »

¿Qué dirá usted, Moniteur Industriel, que dirán ustedes, seguidores de este buen Sr. De Saint-Chamans, que ha calculado con tantísima precisión lo que la industria ganaría en el incendio de París, por todas las casas que habría que reconstruir? Me molesta haber perturbado sus ingeniosos cálculos, tanto más porque ha introducido el espíritu de éstos en nuestra legislación. Pero le ruego que los empiece de nuevo, esta vez teniendo en cuenta lo que no se ve al lado de lo que se ve. Es preciso que el lector se esfuerce en constatar que no hay solamente dos personajes, sino tres, en el pequeño drama que he puesto a su disposición. Uno, Juan Buenhombre, representa el Consumidor, obligado por el destrozo a un disfrute en lugar de a dos. El otro, en la figura del Cristalero, nos muestra el Productor para el que el accidente beneficia a su industria. El tercero es el zapatero, (o cualquier otro industrial) para el que el trabajo se ve reducido por la misma causa. Es este tercer personaje que se deja siempre en la penumbra y que, personificando lo que no se ve, es un elemento necesario en el problema. Es él quien enseguida nos enseñará que no es menos absurdo el ver un beneficio en una restricción, que no es sino una destrucción parcial. — Vaya también al fondo de todos los argumentos que se hacen en su favor, y no encontrará que otra forma de formular el dicho popular: «¿Que sería de los cristaleros, si nunca se rompieran cristales?”

 

La Ley de Say: toda oferta crea su propia demanda. Malinterpretada y vilipendiada cien años después

Los alumnos de Económicas leen a Jean Baptiste Say (1767-1832), un ‘clásico’ francés quien nunca debe haber sospechado la importancia que adquiriría en la política económica del siglo XX. Seguramente han conocido la famosa “Ley de Say” presentada como “toda oferta crea su propia demanda”. Desde el punto de vista, digamos, del ‘marketing’, la frase parece absurda; nadie tiene garantizado que simplemente por ofrecer algo exista alguien que esté dispuesto a comprarlo. Pero, ¿es eso lo que dijo Say?, o ¿es eso lo que quiso decir?

Say

La lectura es sobre el capítulo de su libro ‘Tratado de Economía Política’ donde precisamente presenta esta idea:

Jean Baptise Say, A treatise on political economy, capítulo XV «Of the demand of market for products»: http://www.econlib.org/library/Say/sayT15.html#Bk.I,Ch.XV

En castellano: http://www.eseade.edu.ar/files/Libertas/33_10_Say.pdf

“Una persona que dedique su esfuerzo a invertir en objetos de valor que tienen determinada utilidad no puede pretender que otros individuos aprecien y paguen por ese valor, a menos que dispongan de los medios para comprarlo. Ahora bien, ¿en qué consisten estos medios? Son los valores de otros productos que también son fruto de la industria, el capital y la tierra. Esto nos lleva a una conclusión que, a simple vista, puede parecer paradójica: es la producción la que genera la demanda de productos.”

“Si un comerciante dijera: «No quiero recibir otros productos a cambio de mi lana; quiero dinero», sería sencillo convencerlo de que sus clientes no podrían pagarle en dinero si antes no lo hubieran conseguido con la venta de algún bien propio. Un agricultor podrá comprar su lana si tiene una buena cosecha. La cantidad de lana que demande dependerá de la abundancia o escasez de sus cultivos. Si la cosecha se pierde, no podrá comprar nada. Tampoco podrá el comerciante comprar lana ni maíz a menos que se las ingenie para adquirir además lana o algún otro artículo con el cual hacer la compra. El comerciante dice que sólo quiere dinero. Yo digo que en realidad no quiere dinero, sino otros bienes. De hecho, ¿para qué quiere el dinero? ¿No es acaso para comprar materias primas o mercaderías para su comercio, o provisiones para su consumo personal? Por lo tanto, lo que quiere son productos, y no dinero. La moneda de plata que se reciba a cambio de la venta de productos propios, y que se entregue en la compra de los de otras personas, cumplirá más tarde la misma función entre otras partes contratantes, y así sucesivamente. De la misma manera que un vehículo público transporta en forma consecutiva un objeto tras otro. Si no puede encontrar un comprador, ¿diría usted que es solamente por falta de un vehículo donde transportarlo? Porque, en última instancia, la moneda no es más que un agente que se emplea en la transferencia de valores. Su utilidad deriva de transferir a sus manos el valor de los bienes que un cliente suyo haya vendido previamente, con el propósito de comprarle a usted. De la misma manera, la próxima compra que usted realice transferirá a un tercero el valor de los productos que usted anteriormente haya vendido a otros. De esta manera, tanto usted como las demás personas compran los objetos que necesitan o desean con el valor de sus propios productos, transformados en dinero solamente en forma temporaria. De lo contrario, ¿cómo es posible que la cantidad de bienes que hoy se venden y se compran en Francia sea cinco o seis veces superior a la del reinado miserable de Carlos VI? ¿No es evidente que deben haberse producido cinco o seis veces más bienes, y que deben haber servido para comprarse unos a otros?”

Y aquí el párrafo que diera lugar a esa interpretación llamada “Ley de Say”. ¿Parece tan ilógico como alguien (¿quién?) lo quiso presentar?:

“Cuando un producto superabundante no tiene salida, el papel que desempeña la escasez de moneda en la obstrucción de sus ventas en tan ínfimo que los vendedores aceptarían de buen grado recibir el valor en especie para su propio consumo al precio del día: no exigirían dinero ni tendrían necesidad de hacerlo, ya que el único uso que le darían seria transformarlo inmediatamente en artículos para su propio consumo.

Esta observación puede extenderse a todos los casos donde exista una oferta de bienes o servicios en el mercado. La mayor demanda estará universalmente en los lugares donde se produzcan más valores, porque en ningún otro lugar se producen los únicos medios de compra, es decir, los valores. La moneda cumple sólo una función temporaria en este doble intercambio. Y cuando por fin se cierra la transacción, siempre se habrá intercambiado un bien por otro.

Vale la pena señalar que desde el instante mismo de su creación el producto abre un mercado para otros por el total de su propio valor. Cuando el productor le da el toque final a su producto, está ansioso por venderlo de inmediato, por miedo a que pierda valor en sus manos. De la misma manera, quiere deshacerse del dinero que recibe a cambio, ya que también el valor del dinero es perecedero. Pero la única manera de deshacerse del dinero es comprando algún otro producto. Por lo tanto, la sola creación de un producto inmediatamente abre una salida para otros.”

Hume, Smith y Ricardo sobre el mercantilismo, el flujo de divisas y la asignación de capitales (III)

Con los alumnos de Economía de la UBA vemos a los clásicos: Hume, Smith, Ricardo, sobre el mercantilismo, el flujo de divisas y la asignación de capital. Los alumnos preguntan:

  1. David Hume, Essays, Moral, Political and Literary, Part II Chapter V «Of the balance of trade»: http://www.econlib.org/library/LFBooks/Hume/hmMPL28.html
  2. Adam Smith, Wealth of Nations Libro IV capitulo 1: Of the principle of the commercial or mercantile system: http://www.econlib.org/library/Smith/smWN12.html
  3. David Ricardo, Principles of Political Economy, Chapter IV, «On Natural and Market Price»: http://www.econlib.org/library/Ricardo/ricP2.html

Pregunta: En el párrafo 4.9 Ricardo explica que el deseo de los emplean el capital de tener mayores ventajas hará que los precios no puedan estar muy lejos de su precio natural por mucho tiempo. En relación a esto, ¿el autor suponía mercados de competencia perfecta? (esta pregunta se basa en el hecho de que existen mercancías cuyos precios pasan largo tiempo por encima de su precio natural por monopolios por ejemplo).

Está, al menos, asumiendo que no hay barreras de ingreso al mercado. Está diciendo que el precio relativo alto de una mercancía genera un mayor margen de ganancias y esto, más temprano que tarde, atraerá a otros capitalistas a ingresar en ese mercado lo cual terminará por reducir el precio debido a la competencia de los nuevos oferentes.

Pregunta: ¿Hay algún bien que debido a la escasez/abundancia del mismo su precio no se vería afectado por una causa accidental o temporal?

No se me ocurre ninguno. Todos los precios de los bienes escasos se verán afectados por una escasez o abundancia temporal; y en los casos de bienes superabundantes ni siquiera serían bienes económicos, o sea que no estarían sujetos a la escasez.

Pregunta: El traspaso de capital de un empleo a otro, ¿Es válido para todos los casos o hay alguna excepción donde dicho traspaso no exista?

Supongo que cuando hay barreras importantes al ingreso. Pensemos, por ejemplo, en la seguridad nacional, la defensa contra un ataque extranjero, que el estado monopoliza; no parece haber allí capitales interesados en ingresar para ofrecer un servicio diferente.

Pregunta: ¿Podría pasar que la utilidad de un bien descienda a tal punto que el capital no desee invertir más en tal empleo y como consecuencia el traspaso fuese total?

Sí, claro, pensemos, por ejemplo, en la gomina. Me parece que ya no se usa más, nadie la quiere, y ningún capitalista va a estar pensando en invertir en ella.

Pregunta: Si bien el autor considera al libre comercio como el régimen más beneficioso para las naciones ¿considera también las dificultades que se generarían en las pequeñas economías que quisieran desarrollarse frente aquellas que ya se encuentren afirmadas en este régimen?

Las economías pequeñas suelen ser las más abiertas, ya que no tiene sentido cerrarse en sí mismas, no pueden auto-abastecerse. Singapur era más pobre que Paraguay hace 50 años. Abrió su economía el comercio y hoy su PIB per cápita es 12 veces superior (60.500 dólares contra 5.000).

Pregunta: Según los conceptos que desarrolla en el texto, ¿Considera posible el desarrollo del libre comercio sin el accionar de los bancos que cuestiona, siendo estos una fuente importantísima para el desarrollo de la industria que el mismo autor apoya?

Hume cuestionaba la expansión bancaria del crédito, no su función de intermediación entre el ahorro y la inversión.

Pregunta: Considerando el régimen del libre comercio ¿No cree que el mismo limitaría la producción de las naciones a aquello que representara una ventaja comparativa beneficiosa con respecto al resto del mundo y, en este caso, dependería exclusivamente de los términos de intercambio que esta mercancía proponga con respecto a todas aquellas que la economía en su conjunto demande?

La teoría de las ventajas comparativas ha evolucionado mucho desde Smith y Ricardo. No tiene mayor sentido hablar de “países” cuando no son ellos los que importan o exportan. Por eso, la teoría del comercio internacional ha avanzado hacia considerar las ventajas comparativas en industrias, primero, y luego en específicas empresas. Eso significa que en el mismo ámbito geográfico de un país habrá empresas que tienen ventajas comparativas para abastecer el mercado interno, otras para eso y para exportar (Arcor, por ejemplo). Ambas competirán exitosamente tanto con empresas locales como extranjeras.

Pregunta: ¿Cuál es, a su modo de ver, la relación entre el dinero papel y su respaldo en metales?

Una relación directa si el dinero papel pretende ser un “recibo” de cierta cantidad de metal, indirecta si no lo es, ya que el incremento de dinero más allá de su demanda elevará el precio de todos los bienes, incluyendo el de los metales.

Pregunta: ¿Debe dejarse sólo a los mecanismos de mercado la regulación del consumo de bienes, fijación de precios?

Aunque pudieran considerar alguna excepción, ésa era la visión de Hume, Smith y Ricardo.

Pregunta: ¿Cómo diría el autor que la inflexibilidad laboral afecta al mecanismo de igualación de utilidades?

Si hace más costosa la contratación de trabajo, hace relativamente más barato el uso de capital, con lo cual tenderá a haber más de éste que de aquel.

Pregunta: El mecanismo descripto en el texto ¿No debería tener como corolario la imposibilidad de la inflación?

No, como se comentó antes, una mayor cantidad de metales podía generar inflación y el mecanismo se ocupaba de eliminar el exceso de dinero, vía su impacto en los precios.

Pregunta: ¿Los equilibrios son algo deseable?

Sí, significan una coordinación completa entre los deseos de los demandantes y de los oferentes. Cumplen, además, con la condición de óptimo de Pareto. Es decir, son eficientes, en el sentido que ya han mejorado su situación todos los que podían mejorarla.

Pregunta: ¿Cómo cree que se garantiza la multiplicidad de oferentes competitivos, frente a la posibilidad de la formación de carteles?

Removiendo las barreras de ingreso al mercado.

Pregunta: ¿Es tan sencilla la modificación de los salarios como el precio de cualquier otro bien, o hay una cierta rigidez a la baja?

Ahora la rigidez a la baja es bastante mayor de la que era entonces, debido a la existencia de regulaciones, laborales y otras, aunque no ha dejado de existir.

Pregunta: Por último, el párrafo 4.7, en la que el autor plantea la época en la que escribe como ‘una excepción’, ¿no puede dar la idea en realidad de que la economía transcurre siempre en épocas excepcionales signadas por circunstancias políticas y sociales, que impiden en cierta medida la movilidad de los factores como plantea?

Pero se refería a la salida de una guerra y eso sí parece una situación excepcional para la mayoría de los países actualmente.

Pregunta: Dadas las variaciones de los precios y subsiguientes decisiones descriptas que tomarían los empresarios: en qué parte de este proceso el mercado se encontraría en equilibrio?

Nunca se alcanza ese equilibrio. Para el momento en que las inversiones de esos capitalistas han madurado, las condiciones del mercado ya son otras, y así el ajuste es constante, hacia el equilibrio, aunque nunca llegue a alcanzarse.

Pregunta: cuando describe el traspaso del capital de un empleo a otro, menciona el empleo que deja un productor (despide obreros) y el empleo que toma el otro (contrata obreros): esta relación es proporcional? ¿podría implicar una variación en la tasa de desempleo?

No es proporcional. Pero no hay que pensar que el ajuste sea siempre negativo, puede ser que los capitalistas desarrollan nuevos proyectos y “se llevan” a los trabajadores desde otras industrias hacia las nuevas, sin tener que dejar a nadie en la calle. De hecho, éste es el fenómeno que explica el gran aumento de los ingresos en el mundo. Ya que, si no, ¿cómo se produjo entonces? De otra forma es pensar, como los luddistas, que las maquinarias destruían empleos. Sin embargo, luego de 250 años de introducir más y más maquinarias hay mucha más gente empleada ahora de lo que había entonces.

¿Si valoramos la libertad en el Mercado de las ideas, por qué no lo hacemos en el Mercado de bienes?

Ronald Coase es un caso especial: ganó el premio Nobel en Economía con solo haber publicado algunos artículos en revistas académicas; ningún tratado general ni libro sobre una temática específica. Pero, claro, muchos de los artículos que escribiera cambiaron el rumbo de la ciencia económica, abrieron nuevos campos de estudio y se encuentran entre los más citados en la historia de esta disciplina: https://ideas.repec.org/e/pco40.html

Uno de ellos es bien interesante. Se llama: “EL mercado de los bienes y el mercado de las ideas”. Allí, Coase plantea una aparente paradoja: ¿por qué se piensa que es adecuada la regulación estatal del mercado de los bienes y no la del mercado de las ideas? En sus palabras:

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“¿Cuál es la visión general que estaré examinando? La que dice que en el mercado de bienes, la regulación gubernamental es deseable mientras que en el mercado de las ideas la regulación gubernamental es indeseable y debería estar estrictamente limitada”.

Se supone que la regulación en el mercado de los bienes es necesaria porque los consumidores no tienen capacidad para realizar las elecciones apropiadas: los productores, sin regulación, no actuarían en el interés público, pero sí lo harían si se trata de los medios periodísticos. La publicidad, por otro lado, es usualmente es considerada parte del mercado de los bienes y no está protegida por la Primer Enmienda, celosa defensora de la libertad de expresión en los Estados Unidos, cuando las mismas opiniones que allí se expresan lo estarían si aparecieran en un libro o diario.

Cita a Aaron Director señalando: “El libre mercado, como un método deseable para organizar la vida intelectual de una comunidad fue demandado como deseable antes de que se lo propusiera para organizar la vida económica. Se reconocieron las ventajas del libre intercambio de ideas antes de que se lo hiciera en los intercambios voluntarios de bienes y servicios en mercados competitivos”.

Para Coase no es de extrañar que los intelectuales y la prensa promuevan la libertad de expresión en su propio ámbito, pero que no hagan lo mismo con el resto.

“Consideremos el caso de la ignorancia de los consumidores que usualmente se menciona como justificación para la intervención gubernamental. Resulta difícil creer que el público general está en mejor posición de evaluar visiones alternativas de políticas económicas y sociales que de elegir entre distintos tipos de comida. Sin embargo, se propone regulación en un caso y no en el otro. O consideren la cuestión de prevenir el fraude, para el cual normalmente se propone una intervención gubernamental. Sería difícil negar que artículos en los diarios y discursos de políticos contienen un número mayor de afirmaciones falsas o engañosas; en verdad, a veces no consisten de otra cosa. Se considera muy deseable el control gubernamental de propagandas falsas o engañosas. Sin embargo, una propuesta para establecer una Comisión Federal de Prensa o una Comisión Federal Política sería inmediatamente rechazada.”

Algo similar parece suceder en el campo de la educación, donde el ‘control de los contenidos’ es muy fuerte.

En definitiva, dice Coase, “tenemos que decidir si el gobierno es tan incompetente como usualmente se asume en el mercado de las ideas, en cuyo caso deberíamos reducir su intervención en el mercado de bienes; o si es tan eficiente como se lo asume en el mercado de bienes, en cuyo caso querríamos aumentar la regulación el mercado de las ideas”.

¿Y? ¿Nuestros alumnos de Derecho, por cuál se inclinan?

Control de cambios, expropiación de divisas, retenciones: se termina subsidiando a las importaciones

En una sección con un título apropiado a nuestra época (El Caos Monetario), Mises explica en 1944 los efectos del control de cambios, parte de una monografía titulada “Una propuesta no inflacionaria para la reconstrucción monetaria de posguerra”:

Mises4

“El control de cambios es el corolario del control de precios y salarios internos. El gobierno fija el precio de las divisas extranjeras a un nivel más bajo que el de mercado. Hace que sea un delito comprar o vender divisas a un precio mayor.”

“Esa medida resultará en una prohibición de todos los intercambios de moneda extranjera. La gente que ya posee divisas o las obtienen en el curso de sus transacciones tratará de mantenerla para evitar pérdidas. No habrá oferta de divisas en el mercado, mientras que la cantidad demandada se expandirá precisamente debido a que el precio fue reducido por el gobierno. Casi todas las transacciones comerciales con países extranjeros se frenarán, siempre que el gobierno sea lo suficientemente fuerte como para impedir el surgimiento de un mercado negro”. (Debido a esto, en Argentina y otros países se profundiza este control de cambios con la obligación de los exportadores de vender sus dólares al Banco Central. Si no fuera por esto, no habría oferta en el mercado oficial. Mises sigue con esto ahora).

“Por lo tanto, el gobierno está forzado a avanzar. Debe nacionalizar todos los negocios en moneda extranjera. Expropia a todos los dueños de divisas y oro. Cada residente está forzado a ‘vender’ sus existencias a una agencia gubernamental (en nuestro caso el Banco Central), a la tasa oficial. Así, esta agencia se convierte en el único operador en cambios. Pero aún esta medida fracasa en remediar el mal. No aumenta en absoluto la cantidad de divisas disponibles. Solamente las pone en manos de la agencia gubernamental. Los efectos del decreto del precio máximo se mantienen, esto es, una restricción de las exportaciones y de la oferta de divisas.”

“El gobierno quiere ‘salvar la cara’ y, por lo tanto, sin cambiar las palabras del decreto, mantiene una política del ‘avestruz’. Pretende que su agencia gubernamental cumple exactamente con el decreto. Pero si la agencia realmente vendiera divisas a la tasa oficial, su actividad se convertiría en un subsidio a un grupo privilegiado de importadores, mientras que el resto de los negocios no obtendría ninguna divisa. Por otro lado, si indemnizara a los expropiados dueños de las divisas a la tasa oficial debería cobrar un impuesto, y así frenar el comercio internacional. Como todo esto sería indeseable, aún idiota, el gobierno realiza ciertos trucos de ilusión con su propio decreto. El genio de algunos expertos ha sido inventar varios términos fantasiosos para estos métodos. Pero ya sea que hablen de premios a las exportaciones, subsidios, impuestos a ganancias extraordinarias (¿retenciones?), u otra cosa, la esencia de todos estos métodos es la misma: el gobierno en verdad compra y vende divisas no a la tasa oficial, sino a la tasa de mercado. En la medida que una persona privilegiada, sin embargo, obtiene divisas a la tasa oficial, se convierte en un deliberado regalo a ‘amigos’ del gobierno a expensas del Tesoro.”

“Se ha dicho en favor del control de cambios que los precios del mercado local no cambiaron proporcionalmente con el alza de la divisa. Así, los que se dedicaron al comercio internacional hicieron ganancias extraordinarias cuya confiscación ha de ser justa y no dañar al comercio. Se ha mencionado antes que los precios de los productos se retrasan cierto tiempo detrás de la suba del tipo de cambio. Pero tres cosas deben tomarse en cuenta. Primero, esto no se refiere a productos cuya oferta local depende totalmente o principalmente de importaciones. Segundo, el hecho que todos los precios de los productos importados han de subir muy rápido y que el negocio de exportar se vuelve temporalmente más rentable crea una tendencia hacia la restricción de las importaciones y el aumento de las exportaciones, esto es, hacia una mayor oferta y una menor demanda de divisas. Es contrario al objetivo que el gobierno actúe contra una tendencia que, desde su propia perspectiva, parece beneficiosa. Tercero, con la ausencia de control de cambios esas ganancias extraordinarias de la exportación desaparecerían rápido bajo la presión de la competencia.”

“El control de cambios fue la principal herramienta de las dictaduras europeas. Cuando Hitler llegó al poder en 1933, para imponer su dictadura sobre toda la nación alemana no tuvo que hacer más que aplicar el control de cambios establecido por uno de sus predecesores, M. Bruening, en 1931.”

¿Son un problema los oligopolios? Y, ¿es lo mismo si se generan en el Mercado o por regulaciones? (III)

Los alumnos de OMMA en Madrid, discuten sobre olligopolios en base a este comentario:

¿Se le ocurre algún mercado oligopólico? ¿Cuál sería?

¿Genera esto algún inconveniente? ¿Debería hacerse algo al respecto?

Pongo un ejemplo: ¿no es oligopólico el mercado de calificadores de riesgo? Pues hay básicamente tres: S&P, Moody’s y Ficht’s. ¿Habría que hacer algo?

Sus opiniones:

  • Por oligopolio entendemos un mercado dominado por muy pocas empresas. En este sentido podría mencionar el sector de las telecomunicaciones en España donde el mercado está dominado por Telefónica, Vodafone (ha comprado recientemente ONO) y Orange (que podría comprar recientemente Jazztel). También el mercado eléctrico/gas dominado por Endesa, Iberdrola y Gas Natural. Además, son mercados donde la regulación y los requerimientos de inversión hacen difícil la entrada de nuevos competidores.

Creo que un oligopolio no tiene por qué generar inconvenientes. En el caso de las telecomunicaciones (antes mencionado), la competencia entre las empresas ha sido positivos para los consumidores haciendo que 1) los precios desciendan (principalmente en el ámbito de telefonía móvil) y 2) las prestaciones mejoren (en el caso de acceso a Internet). En el caso mencionado de las eléctricas, los precios no han mejorado, pero se ha debido más (desde mi punto de vista) a las decisiones políticas de sucesivos gobiernos.

Desde mi punto de vista, lo importante es eliminar lo máximo posibles los aspectos regulatorios para que cada mercado sea libre y haya máxima competencia. Y que sean los empresarios los que decidan entrar en un mercado u otro. Si hay libertad, la existencia de oligopolios será por cuestiones empresariales y no políticas.

Desconozco el mercado de calificadores de riesgo. Sin embargo, he oído que estas empresas generan sus ingresos a partir de lo que empresas, fondos,… les pagan por valorar la calidad de sus activos/deudas/… y por tanto puede existir un conflicto de intereses. Además, creo que hay una empresa con mayor “influencia” americana y otra europea. En cualquier caso, creo que la valoración del riesgo que un inversor debe hacer no debe basarse en la calificación que una empresa de riesgos realice, sino de su propia valoración.

  • En el caso de Rumanía, parece haber un Oligopolio en el servicio de los supermercados.

Hay una cadena de supermercados llamada Mega Image que ha ido comprando los pequeños supermercados de la ciudad de Bucarest y se le ha ido quitando terreno a otras pocas cadenas de supermercados existentes en el mercado Rumano, al menos en Bucarest.

Se podría decir que hay unas 4 cadenas de supermercados que dominan el mercado y podríamos decir que estamos en presencia de un Oligopolio en este país.

Como comentan algunos de mis compañeros y estoy absolutamente de acuerdo, sucede que si estas, digamos 4 cadenas de supermercados que han sobrevidido hasta ahora en Rumanía, es porque son las que mejor han podido ofrecer su servicio a los precios del mercado y han sido los consumidores lo que han ido dando pie a esta situación al preferfir hacer la compra en los sitios que ofrecen los mejores precios, la mejor varidedad y el mejor servicio.

Los economistas neoclásicos, critican las situaciones de Oligopolio y demonizan el Monopolio alegando que en estas situaciones se tiende a explotar al consumidor mendiante el alza de los precios de los bienes de consumo porque son los empresarios los que pueden poner el precio que quieran. Pero debemos recordar que son los consumidores de los productos finales o de consumo quienre determinas los costtes de producción, comerialización, etc, siendo los que conforman el oligopolio, o el monopolista que mejor sobrevive a estas condiciones ajustando sus costes para poder vender a los precios que se ajustan a las valoraciones subjetivas de los compradores finales (el consumidor).

De modo que no debería haber inconveniente cuando estamos en presencia de un Oligopolio, o aún un Monopolio, no debería haber inconveniente y se debe dejar funcionar libremente. Eso sí, debe haber una condición, debermos estar en presencia de un libre mercado y debe haber ningún tipo de restricciones para aquellos empresarios que quieran entrar a competir en el mercado.

La presencia de un Oligopolio indica también, que los empresarios y sus recursos que han ido quedando en el camino durante el proceso competitivo, han ido asigando su tiempo, esfuero y redirigido sus recursos a otras actividades empresariales mas productivas, y a satisfacer otras nesidades de la sociedad que no han sido explotadas hasta ahora.

  • Ejemplo muy interesante. Asumo que el consumidor se ha beneficiado de la economía de escala que supone una mejor distribución. ¿Han bajado los precios, se han mejorado la calidad de los productos?
  • Efectivamente un ejemplo claro de oligopolio es la industria que forman las agencias de rating ya que estas tres que comenta el profesor en su ejemplo acaparan el 90% de la cuota del mercado. Esto es así porque existe una fuerte barrera de entrada en este tipo de negocio.

Existen denuncias sobre el presunto comportamiento colusivo de estas agencias, por ejemplo esta noticia en el diario El Economista

Un ejemplo de oligopolio es la industria de la gasolina, las gasolineras que se encuentran próximas tienen precios muy similares. Si una de ellas intentara aumentar su precio, los clientes acudirían a cualquiera de las otras y dicha gasolinera perdería clientes. No obstante, si la misma gasolinera baja sus precios conseguiría nuevos clientes, pero solo hasta que el resto de gasolineras próximas bajaran también sus precios. Estas acciones si no son independientes, es decir, si las gasolineras deciden aumentar simultáneamente sus precios de forma acordada incurrirían en colusión.

  • Cuando hay oligopolios pueden aparecer los cárteles, que son el acuerdo de varias empresas dentro de un oligopolio. Este acuerdo establece el precio que cobraran las empresas por sus productos, por lo tanto el precio no se regula de forma natural y libre por los agentes del mercado sino que están manipulados por unas pocas empresas.

Para que se produzca el fracaso de los cárteles es necesario que aparezcan nuevas empresas que entren en el mercado, que estén incentivadas para vender a precios más bajos, con diferentes estructuras de costes provocadas por estos precios más bajos, de este modo, estas nuevas empresas no cumplen con lo establecido en el «acuerdo» del cártel. Cuanto mayor sea el número de empresas compitiendo libremente más difícil es mantener la «disciplina» del cártel.

  • Existen distintos mercados oligopolicos, lo que solemos ver son oligopolios creados por el poder estatal. Recuerdo ahora mismo el caso del envío de paquetes. Hay pocas empresas que se dedican a esto en España (o por lo menos por mi zona) ¿A que se debe esto? A que el Correos público compite en este mercado, lo que hace que sea muy complicado que haya empresas capaces de competir con ellos.

Luego estan las regulaciones, como es el caso de los bancos y las electricas. En estos mercados oligopolicos es el estado el que se encarga de implantar barreras legales para que otros competidores puedan acceder a estos mercados y asi vallar el cortijo.

Por supuesto esto genera muchos inconvenientes, el principal es que en ausencia de competitividad los consumidores salen perjudicados al no poder acceder a mejores ofertas para satisfacer sus demandas, ofertas que en mi opinión podrian ser dadas por otros empresarios que localizasen esos nichos de mercado y ofreciesen productos acorde a las necesidades de algunos potenciales clientes.

Desconozco el caso de las agencias de Rating, pero de todas formas imagino que algo tan ligado a los poderes públicos debe ser oligopolico por definición. A ningún estado o supraestado le interesa que califiquen su deuda con poca nota así que les interesa controlar esto y por su puesto cuantas menos agencias haya mejor control se puede hacer.

La solución al tema de las agencias de Rating es no hacer mucho caso, los bonos, por ejemplo, deben ser valorados por uno mismo o por una fuente de verdadera confianza antes de tomar alguna decisión de inversion.

  • Todos estos despropósitos son posibles porqué el estado tiene a su mano la Ley, para vulnerar la libertad.

Este ensayo – http://www.elcato.org/la-ley – de 1848 lo deja claro. ¿porqué no se lee este texto en las escuelas?

  • Por hacer un ultimo comentario, yo creo que la mayoria de monopolios/oligopolios considerados y perseguidos por las «autoridades» directamente no lo son. Son simple fruto de la competencia o nacen por las economias de escala. En casi todos los paises hay 4-5 empresas que dominan el sector supermercados. Quizas en Rumania el proceso es mas reciente, pero es asi en muchos paises.

Creo que hay tambien mucho de demagogia y de populismo. Se refuerza la imagen del empresario explotador. Se dice a la poblacion que el estado «defiende sus intereses» y se ganan votos. Se hacen autenticas campañas de desprestigio de empresas como Microsoft, Google que han sido creadores de riqueza a una escala monumental. La politica una vez mas invadiendo el espacio de la libertad individual y economica.

Hume, Smith y Ricardo sobre el mercantilismo, el flujo de divisas y la asignación de capitales (II)

Con los alumnos de Economía de la UBA vemos a los clásicos: Hume, Smith, Ricardo, sobre el mercantilismo, el flujo de divisas y la asignación de capital. Los alumnos preguntan:

  1. David Hume, Essays, Moral, Political and Literary, Part II Chapter V «Of the balance of trade»: http://www.econlib.org/library/LFBooks/Hume/hmMPL28.html
  2. Adam Smith, Wealth of Nations Libro IV capitulo 1: Of the principle of the commercial or mercantile system: http://www.econlib.org/library/Smith/smWN12.html
  3. David Ricardo, Principles of Political Economy, Chapter IV, «On Natural and Market Price»: http://www.econlib.org/library/Ricardo/ricP2.html

Pregunta: Como interfiere que nuestros vecinos mejoren su producción en la rama que les exportamos, sería una pérdida para nosotros.

Pero no sería correcto pensar en términos de “países”. Lo mismo ocurre si tengo un kiosco y el “vecino” de la otra cuadra pone ahora uno. Ya no le vendo (no le exporto). Es el típico resultado de la competencia, que ocurre tanto a nivel local, como regional o internacional.

Pregunta: Si hubo tanto dinero como no se produjo una hiperinflación con la gran cantidad de dinero que circulo en los países Europeos.

Fue un proceso relativamente lento, pero los precios en Europa aumentaron seis veces entre mitad del siglo XV y el todo el siglo XVI (150 años). Se dice también que no aumentaron más porque en ese período también aumentó la demanda de dinero, debido a un mayor crecimiento de la población luego de las enormes pérdidas de la peste negra. Así y todo, el caso habla de la “resistencia” que presentan las monedas metálicas: había que sacarlas, explorar, organizar su tratamiento y transporte, etc. Todo esto llevó tiempo. El dinero fiduciario, por el contrario, se puede multiplicar varias veces de un día para el siguiente. Por eso, tal vez, no hubo “hipers” con moneda metálica, y las hubo con moneda papel.

Pregunta: ¿Considera que existen herramientas que permiten evitar que las desviaciones accidentales y temporales (oferta/demanda) impacten en el precio de las mercancías?

Seguramente, tanto Hume como Smith y Ricardo hubieran aceptado algún tipo de arancel o impuesto pero solamente con carácter muy temporal y acotado.

Pregunta: ¿Teniendo en cuenta este mercado que se auto regula encontrando un equilibrio entre la oferta y la demanda (sin intervención del estado), cree el autor que es posible acercar las clases sociales o por lo menos disminuir su marcada diferencia?

No sé si disminuir su diferencia pero sí elevar el nivel de vida de todos. Desde que escribieran Hume y Smith el PIB per cápita ha crecido en el mundo desde 250 dólares anuales hasta unos 7.000 actualmente. Si consideramos también que esos 250 se multiplicaban por unos mil millones de habitantes, para considerar la riqueza total, y hoy los 7.000 se multiplican por unos siete mil millones de habitantes, la riqueza total creada desde entonces es un fenómeno incomparable. Nunca hubo algo así en la historia de la humanidad. La idea de “progreso” no existía, es fruto de estos últimos 250 años.

Pregunta: ¿Así como la competencia es el generador de precios de las mercancías, los salarios no deberían ser consecuencia de una competencia dentro del mercado laboral entre los mismos obreros?

Lo son. Los salarios son determinados por la oferta y la demanda de trabajo. Y la demanda de trabajo es determinada, en última instancia, por las preferencias de los consumidores respecto a los bienes y servicios que han de producirse.

Pregunta: ¿Cómo es que los capitalistas reconocen esa falta de oferta para lograr sustituir su producción de un bien por otro?

Los emprendedores son quienes tienen esa capacidad de detectar demandas futuras y luego conseguir el capital y la gestión para llevar ese proyecto adelante. Se guían por señales que envían los mercados de capitales, por ejemplo, los precios de las acciones. Aunque estén pensando en un producto que hoy no existe, saben que un nuevo producto o servicio que acierta en satisfacer una necesidad puede recibir un enorme premio. Es lo que ha pasado con la capitalización accionaria de empresas como Google, Facebook o Ali Baba.

Pregunta: ¿Qué pasaría si ante un cambio de preferencias de los agentes hacia otro bien que no es de fácil remplazo, (es decir donde hay barreras a la entrada del mismo), como logrará el mercado ajustar al precio natural?

El mercado “tiende” a ese precio natural, o de equilibrio, pero es un proceso que nunca termina o sea que ese equilibrio nunca se alcanza finalmente. Si hay barreras de entrada, por ejemplo barreras regulatorias, ese proceso se retrasará.

Pregunta: ¿El motor del equilibrio está dado por el interés maximizador de los capitalistas, ahora si rigen controles de capitales (como en la mayoría de las economías del siglo XXI), como supondríamos afecta esto al equilibrio? ¿Simplemente lo retrasa, o lo impide?

Correcto, genera, en última instancia, una mala asignación de los capitales

Pregunta: ¿La verdadera riqueza de una nación en vez del dinero acumulado no sería la capacidad intelectual de todos sus ciudadanos y su deseo de desarrollarse por medio de su esfuerzo?

Sí, ése es uno de los recursos, tal vez de los más importantes en la economía moderna, pero también están los recursos naturales con los que pueda contarse y el capital acumulado. Aunque, en verdad, según los escoceses la capacidad de generar riqueza va a estar dada por la calidad de sus instituciones.

Pregunta: El autor dice que ninguna otra mercancía puede ser tan fácilmente transportada como el oro y la plata. ¿Cómo es el mecanismo de transporte? ¿Habla de llevarlos físicamente o la facilidad que brindan la existencia de letras de cambio y demás documentos?

Así es, y ese tipo de instrumentos financieros buscaban reducir esos costos.

Pregunta: Smith, en el párrafo 33, dice que el descubrimiento del pasaje a las Indias Orientales por el camino de Buena Esperanza amplió aún más el rango del comercio exterior que el descubrimiento de América porque aquellos países eran más avanzados. ¡¿Cómo pueden estos países tener una oferta mayor a la de un continente nuevo sin explotar?!

Bueno, precisamente, había allí ya capital invertido, producción y posibilidades de comercio inmediatas, no había que comenzar desde cero. En América lo único que había inmediato era el saqueo del oro y otros metales que tuvieran los aztecas o los incas.

Pregunta: ¿El autor no toma en cuenta la posibilidad que tienen España y Portugal de poner un precio alto al oro y la plata (ya que tienen casi la hegemonía de su producción) y así obtener riqueza obteniendo más bienes a cambio de ellos?

Pero para ellos la riqueza era poder gastarlos, poder adquirir los bienes y servicios que ahora podían tener. De poco les servía el metal solamente para guardarlo.

Pregunta: El autor dice en los párrafos 21, 22, y 24 que la presencia del papel hace que se tenga un nivel de metal precioso más bajo, ¿significa esto que el papel no tiene respaldo?

Así es, si el sistema monetario y bancario genera moneda papel más allá de la cantidad de metálico existente, su precio se devalúa.

Pregunta: En el contexto de que un país puede incrementar su nivel de dinero subiendo su tesoro público, encerrándolo y previniendo la circulación; el autor dice que un gran Estado (que hace esto) disipa su riqueza en proyectos malos y así destruye su industria. ¿Es esto necesariamente así? ¿Qué pasaría si hiciese inversiones productivas? (párrafo 28)

Smith favorecía la realización de obras de infraestructura, e incluso sugería que se financiaran con peajes. Su argumento contra los mercantilistas era que un país no era rico si su gobierno tenía ese oro acumulado sino si producía más bienes y servicios. Es necesario tener en cuenta que esos estados tenían que “comprar” ese metal, ya que el flujo de metales era el resultado del comercio que realizaban los particulares. Entonces, la pregunta es: ¿es correcto usar fondos públicos para comprar metal y atesorarlo? Tal vez lo sería si se dirigiera a construir una reserva para un cierto imprevisto futuro, pero al margen de esto, si el dinero quedara en manos del sector privado se canalizaría a la inversión y al crecimiento de la economía.

Pregunta: Concuerdo que es la industria y la gente lo que hace a un país rico, pero ¿España era menos rica que otros países con mejor manufactura en la etapa colonial? ¿Las posibilidades de financiamiento no juegan un papel en lo absoluto?

Es un caso típico. La corona española primero se apodera de todo el recurso al establecer la propiedad real de todo el subsuelo. Luego gasta esos recursos, lo que seguramente habrá favorecido a algunos productores locales, pero mucho a comerciantes que abastecían ese consumo con productos de toda Europa.

Vernon Smith sobre el «problema» de Adam Smith: intercambio y reciprocidad de bienes y de favores

Vernon Smith, premio Nobel de Economía 2002 por sus aportes para desarrollar la economía experimental, considera el llamado “Problema de Adam Smith”. ¿Cuál sería? Supuestamente presenta dos visiones contrapuestas del hombre en sus dos famosos trabajos, ejemplificados con estas citas:

“No es de la benevolencia del carnicero, del cervecero, o del panadero, de quienes debemos esperar nuestra cena, sino de la preocupación de estos por sus propios intereses… Esta división del trabajo no está originada en ninguna sabiduría humana, que anticipa y procura la opulencia a la que da lugar. Lo está en la necesaria, aunque muy lenta y gradual consecuencia, de una cierta propensión que observamos en su naturaleza, que sin buscar esa utilidad generalizada, lo inclina al trueque e intercambio de una cosa por otra”.

La riqueza de las naciones, Adam Smith, 1776

“No importa cuán egoísta se suponga al hombre, es evidente que hay ciertos principios en su naturaleza que lo hacen interesarse en la fortuna de los demás, y transforman la felicidad de aquellos en necesaria para él, aunque no obtenga de eso otro placer más que observarla”.

La teoría de los sentimientos morales, Adam Smith, 1759

Para Vernon Smith, como para Coase en un post anterior, no hay contradicción y recurre a la antropología y la sicología evolutiva para concluir:

Vernon Smith - copia

“Sin embargo, estas dos visiones no son inconsistentes si reconocemos como un rasgo distintivo fundamental de los homínidos su propensión universal al intercambio social. Esta propensión se expresa tanto en el intercambio personal en las transacciones sociales en pequeños grupos, como en el comercio impersonal, por medio de extensos mercados de grandes grupos. De esa manera, podemos decir que Smith tenía solo un axioma de comportamiento: “la propensión al trueque e intercambio de una cosa por otra”, donde los objetos de intercambio los interpretaré de tal manera que incluyan no solo bienes, sino también regalos, asistencia y favores, fundados en la simpatía y preocupación por los demás. Esto es, “en la generosidad, humanidad, amabilidad, compasión, amistad y estima” (Smith, 1759).”

“Como se puede observar en los registros etnográficos y en experimentos de laboratorio, ya sea que se intercambien bienes o favores, en ambos casos se producen ganancias, que son las que los seres humanos buscan incesantemente en todas las transacciones sociales. Así, este axioma de Adam Smith, interpretado de manera que incluya el intercambio de bienes y de favores -cuando éste ocurre en distintos instantes del tiempo-, así como el comercio de bienes -cuando éste es efectuado en un instante preciso del tiempo, ya sea por medio del dinero o por medio del trueque por otros bienes-, es suficiente para caracterizar la mayor parte de los emprendimientos sociales y culturales humanos. Esto explica por qué la naturaleza humana parece inducir a las personas a preocuparse simultáneamente de sí misma y de los demás, y permitiría entender el origen y fundamento último de los derechos de propiedad.”

“El derecho de propiedad es una garantía que permite que ciertos actos sean realizados por personas dentro de los marcos definidos por ese derecho. Nosotros automáticamente pensamos en el Estado como el garante contra represalias cuando los titulares del derecho lo ejercen. Pero los derechos de propiedad preceden a los estados-naciones, porque el intercambio social al interior de tribus sin Estado, y el comercio entre estas tribus precede a la revolución agrícola ocurrida hace solo 10.000 años, un mero pestañeo en la escala de tiempo de la emergencia de los humanos. Tanto el intercambio social como el comercio reconocen implícitamente derechos mutuos para actuar que se traducen en lo que normalmente llamamos “derechos de propiedad”. ¿En qué sentido son estos derechos “naturales”? La respuesta, creo, se encuentra en la universalidad, espontaneidad y valor adaptativo evolucionario de la reciprocidad. La reciprocidad en nuestro actuar, que se observa en la conducta humana (y también prominentemente en la de nuestros parientes cercanos, los chimpancés), es el fundamento de nuestro rasgo distintivo como criaturas de intercambio social, intercambio que hemos extendido para incluir el comercio con personas sin parentesco y también con miembros de otras tribus mucho antes que adoptáramos la agricultura y la ganadería como formas de vida.”