Licencias para importar: ¿se pueden dar órdenes que no se publican en un sistema republicano?

Los alumnos de Derecho de la UBA tienen como tarea buscar noticias donde se encuentren temas relacionados con la economía y el derecho. En verdad, no es una tarea difícil ya que toda noticia tiene un componente jurídico y económico; sería más difícil encontrar una que no los tuviera. Pero tal vez no lleguen en su búsqueda hasta los suplementos especializados de los diarios.

En uno de ellos, sobre comercio exterior, publicado en La Nación, dos notas comentan un tema que involucra al derecho en su más alto nivel, aquél que hace referencia a los principios sobre los que se basa una república. En particular a esta pregunta: ¿puede un gobernante dar órdenes que no se conozcan hasta que el destinatario las reciba?, ¿puede establecer requisitos para un cierto trámite que no se dan formalmente a conocer?, ¿puede decidir que para realizar cierta actividad hace falta un permiso que luego otorgará a su discreción si se cumplen ciertas condiciones que dará a conocer al interesado?

El tema tiene que ver con la implementación de Licencias para Importar, conocidas como DJAI. Los dos artículos de referencia son:

“Un fallo previsible contra medidas lamentables”, de Enrique Barreira, abogado especializado en derecho aduanero: http://www.lanacion.com.ar/1780688-un-fallo-previsible-contra-medidas-lamentables

“Una decisión cantada, y no por eso menos frustrante”, de Ricardo Xavier Basaldúa, profesor de Derecho Aduanero y comercio exterior en la UBA, UCA, Universidad Austral y Universidad de San Andrés: http://www.lanacion.com.ar/1780845-una-decision-cantada-y-no-por-eso-menos-frustrante

El primer artículo resume así su contenido: “La sanción de la OMC contra la Argentina se basó en un patrón sistemático, no escrito, sancionatorio y duradero de restricciones a las importaciones”. La Organización Mundial del Comercio finalmente sancionó a Argentina por establecer barreras o prohibiciones a las importaciones sin dictar ninguna norma, simplemente “cajoneando” las solicitudes de permisos que no cumplieran con ciertos requisitos que los funcionarios consideraban oportunos.

Estos eran los siguientes: “Se acreditaron las restricciones en diferentes sectores negando las licencias o DJAI a quien no cumplía con estas condiciones: exportar por el equivalente a lo importado; reducir volumen o precio de importaciones; no girar utilidades o repatriar inversiones; realizar o incrementar inversiones, y/o otorgar mayor participación nacional a la producción.”

Estoy seguro que muchos alumnos estarán de acuerdo con alguna o todas esas condiciones. La mentalidad mercantilista es el default, creer que existe tal cosa como el derecho a comerciar, a exportar o importar, a girar utilidades, es la excepción, es solamente un adorno de la Constitución y un derecho arcaico que debe someterse a la voluntad de la mayoría.

Seguramente también serán de la opinión que hubo aquí un error de forma, que si el gobierno hubiera emitido resoluciones introduciendo esos requisitos para otorgar los permisos de importación, entonces todo hubiera estado bien. Ya que la forma jurídica es todo para una visión positivista del derecho. Claro, el problema es que entonces la OMC diría que eso no se puede hacer, que la Argentina disfruta del acceso al mercado de otros países porque todos han aceptado ciertas condiciones entre las que se encuentran que no se pondrán barreras a los productos argentinos exportados a, digamos, Uruguay, basados en criterios tales como que las empresas uruguayas exporten igual volumen hacia la Argentina, o que no remitan ganancias hacia este país, o que agreguen más participación nacional uruguaya en las exportaciones hacia Argentina.

Todo eso, seguramente, tiene mucho sentido. Pero hay un problema más básico que tiene que ver con derechos más fundamentales. Pensemos en los muchachos que producen las zapatillas Páez. Han puesto allí su creatividad y su trabajo, han invertido su capital. Su capital y su trabajo son “su” propiedad: no le han robado a nadie, ni han hecho fraude. ¿Tienen derecho a importar nuevas maquinarias o insumos para su producción, sí o no? ¿Por qué tienen que pedirle permiso a alguien si estarán pagando esas importaciones con su dinero en una transacción en la que ningún tercero puede decir que es perjudicado? Tal vez los alumnos de Derecho tengan respuestas para esto….

La competencia en el mercado del petróleo: ¿hay competencia? ¿Hay un cartel? ¿es sostenible? (V)

La Consultora Accenture informa que las importaciones netas de petróleo de Estados Unidos han caído 56% desde 2005: http://www.accenture.com/us-en/Pages/insight-stats-energy-net-oil-imports-united-states-fallen.aspx?c=glb_acnemalert_10001751&n=emc_0215&emc=20747806:emc-030215

Los alumnos de OMMA en Madrid, discuten sobre la competencia en el mercado del petróleo en base a este comentario (van sin los nombres completos):

“Dice la noticia, ya por todos conocida:

El petróleo de Texas (WTI) rebotó hoy 5,27 % y cerró en u$s 48,69 el barril, terminando la semana con un alza del 0,68 %, la primera subida tras siete semanas de retroceso. Al término de la sesión de hoy en la Bolsa Mercantil de Nueva York (Nymex), los contratos futuros del WTI para entrega en febrero próximo, que se toman como referencia, subieron 2,44 dólares respecto al cierre del jueves. Tras varios días de fuerte volatilidad, el petróleo de referencia en Estados Unidos cerró la semana con un alza de 33 centavos, lo que le sirvió para romper la tendencia negativa que arrastraba.”

¿Hay competencia? ¿Hay un cartel? ¿Cómo impactarán los costos en la actividad hacia el futuro?

Sus opiniones:

  • José, hasta ahora se mantenia aunque sus costes de producción eran diferentes, porque mantenian un mercado con precios altos y a todos les salian las cuentas. A partir de ahora veremos el camino que toma cada uno.
  • En el mercado del petroleo se está dando una dura competencia entre los agentes productores.

La OPEP quiere recuperar la cuota de mercado que ha perdido en los últimos tiempos por parte de los Estados Unidos que, con la revolución que ha supuesto el fracking, había logrado producir más que Arabia Saudí.

Los productores que tienen costes menores perciben que si el precio baja los productores con un mayor coste saldrán perjudicados y serán expulsados del mercado. Por contra estos últimos si quieren evitar esta situación deberán lograr ser más eficientes reduciendo los costes ya que los precios han bajado (son los precios los que determinan los costes).

En resumen, la guerra de precios está servida, y la consecuencia de esto es que algunos agentes se verán beneficiados, en este caso las economías globales que importan petroleo para sus actividades y los consumidores finales.

Se podría comparar este proceso como una competencia bilateral entre vendedores, la cual beneficia al comprador. El precio quedará fijado entre la valoración del que vende y la del segundo que pedía menos, siendo la valoración del comprador irrelevante.

Yo pienso que si se mantiene este proceso de competencia entre vendedores perjudicará al cartel y cada vez tendrá menos poder en la determinación del precio del petroleo.

  • Sin tener apenas conocimientos en la materia, estoy de acuerdo con la opinión mayoritaria de mis compañeros.

Existe un cártel que durante años ha restringido la oferta con el fin de poder disfrutar de un alto margen de beneficios.

Ello ha llevado a investigar y obtener nuevas tecnicas de extracción. En la medida en que se han ido incorporando al mercado nuevos productores, no petenecientes al cártel, esta teniendo lugar una competencia muy dura actualmente, con un aumento de la oferta. Ello esta llevando al cártel a tener cada vez un peso menor y muchos de sus componentes lo estan pasando francamente mal puesto que sus economías se basan fundamentalmente en su actividad productora y exportadora de petroleo.

Me parece muy interesante el análisis geopolítico que ha compartido Carlos con nosotros. Estoy de acuerdo en que este aspecto, junto con la situación en China, influyen tambien de manera importante en lo que esta sucediendo pero entiendo que el factor necesario y decisivo en todo lo que esta sucediendo viene dado por el avance tecnológico en las nuevas técnicas de extracción.

En la evolución de los precios influirá la evolución de la economía mundial (que determinará que la demanda aumente o disminuya) así como la oferta (habrá que ver de entre las empresas que tienen mayores costes de extracción, cuales son capaces de aguantar el tirón). Tambien, como comenta Jose Teruel, habra que ver la evolución de aquellas energías que puedan sustituir parcialmente o completamente al petroleo y derivados.

  • Hay competencia, por supuesto. El petroleo es una materia prima fundamental en el desarrollo y día a día de la economia de muchos paises y estos países hacen lo que creen que es mejor para sus arcas. En este caso por ejemplo, yo diría que si había una especie de cartel hasta que uno de sus socios se desmarcó y empezó a mirar por su bien y no por el de sus vecinos.

La reducción del coste de esta actividad pienso que beneficiará a la economía global, los costes de energía serán menores (ya se esta viendo en el precio de los combustibles) y esto llevará a un abaratamiento de la producción y de los precios de los productos finales (siempre y cuando los bancos centrales no se vuelvan locos y empiecen a imprimir a lo bestia)

  • Me llama la atención que sea precisamente durante los dos mandatos de Obama que el fracking se haya desarrollado tan exponencialmente.

La primera decisión de Bush hijo una vez asumido el mando fue autorizar la prospección petrolífera en Alaska, empujado por lobby petrolero y enfrentándonos a numerosos lobbies conservacionistas. En cambio, con Obama, no precisamente alineado con lobby petrolero, es cuando realmente se ha vivido la segunda revolución del petróleo en EEUU.

Para los amantes de las teorías conspiratorias y estrategias geopolíticas para con la manipulación del precio del petróleo, cómo es que ha sido con una Administración no intervencionista en asuntos petroleros como la de Obama con la que se han dado todos estos sucesos.

En mi opinión, una vez más, en mercados libres las reglas no son dictadas, surgen de las oportunidades.

  • En el mercado de petroleo SI hay competencia. Hay un numero elevado de oferentes ofreciendo un producto bastante homogéneo (los diferentes tipos de petroleos, q son bastante sustitutivos entre si), y sin normativas estatales que impidan el libre acceso como oferentes a este mercado (ya que el petróleo se produce y se distribuye, gracias a dios, en un gran numero de países diferentes).

La mejor demostración de que hay competencia en este mercado es la fuerte caída del precio que ha habido en el mismo; es mas, la caída del precio ha sido mucho mayor (en proporción) que la aparente» o esperada» caída del consumo, lo cual solo puede ser explicado por la fuerte presión de a competencia entre los diferentes jugadores (aparte de las teorías conspirativas).

Existe un cartel, la OPEP, pero no es un cartel viable porque ya no puede controlar ni los precios ni las cantidades que se ofertan en el mercado.

Respecto de los costos, y dado nuestro enfoque austriaco, hemos de pensar que si los precios de venta del petróleo siguen bajos (a 50$ el barril), los costos de producción también bajaran para adecuarse a este precio de venta.

Recordemos que según los austriacos es el precio de venta el que va determinar los costes de los factores de producción, y no al revés.

  • ¿Hay competencia?

Existe una competencia limitada. Intento explicar: si se analiza la tabla de producción por país, uno se da cuenta de que la cuota de mercado más alta la tienen los miembros de la Organización de Países Exportadores de Petróleo (OPEP), controlando los recursos de petróleo más grandes y más accesibles del mundo. En el pasado, se han esforzado muchísimo en colaborar para maximizar sus beneficios colectivos a través de restricciones de la producción. Cuestión que un economista «mainstream» definiría como una «falla del mercado», pero que humildemente considero que se trata de una condición particular en la que los recursos están en manos de unos pocos países (casi todos ellos con gobiernos tiránicos (excepto: Noruega, EEUU y UK)

¿Hay un cartel?

No al 100%. Existe un número importante de competidores que no están afiliados a la OPEP.

¿Cómo impactarán los costos en la actividad hacia el futuro?

Con una bajada de precios, de casi el 50%, en mi opinión se producirán tres cosas: a) algunas empresas quebrarán, b) otras, gracias a los empresarios, descubrirán mejores formas de extraer y procesar petróleo para atender la nueva estructura de precios.

Para los norteamericanos el principal problema es el gobierno: ¿éste gobierno o todos los gobiernos?

Una reciente encuesta de Gallup muestra que para los norteamericanos el principal problema de su país es “el gobierno”, superando a la economía y el desempleo: http://www.gallup.com/poll/181946/americans-name-government-no-problem.aspx?utm_source=alert&utm_medium=email&utm_content=morelink&utm_campaign=syndication

Encuesta

¿Será que están descontentos con ‘este’ gobierno, o con los gobiernos en general? Por un lado, suele ser obvio que los votantes se cansan de los gobiernos de turno y quieren cambiar por otro del cual se cansarán también en su momento. Pero David Boaz también interpreta la existencia de una tendencia más general entre los norteamericanos hacia posiciones que llama ‘libertarias’ y, por lo tanto, que rechazan al estado más allá de ciertas funciones básicas en la defensa de derechos fundamentales. Así dice en su libro “The Libertarian Mind: http://www.cato.org/libertarianmind

“Una serie de encuestas de CNN mostró que un apoyo total para una combinación de posiciones libertarias había crecido un 30% entre 2002 y 2012. Los periodistas ahora hablan de una fracción libertaria en el Congreso y en el electorado. Las organizaciones libertarias florecen.”

“Y no es de extrañar. En los últimos años los políticos nos han dado muchas razones para dudar de la eficacia y la sabiduría de un gobierno grande y activista. Guerras interminables. Colapso económico. Salvataje a grandes corporaciones. El mayor gasto público y endeudamiento de la historia. Un nivel inimaginable de espionaje sobre los ciudadanos.”

“Hay mucha variedad de ‘libertarios’, por supuesto. Algunos son gente que se describe como ‘conservadores fiscales y liberales sociales’, o dicen que quieren al gobierno “fuera de su billetera y su dormitorio”. Algunos creen en la filosofía de la Declaración de Independencia y quieren que el gobierno se mantenga dentro de los límites de la Constitución. Algunos simplemente tienen la creencia instintiva en la libertad o la aversión a que les digan qué hacer.”

“El reciente resurgimiento libertario ha tomado muchas formas. Libros tales como “La Rebelión de Atlas” de Ayn Rand y “Camino de Servidumbre” de Hayek se volvieron bestsellers, igual que copias de las Constitución. Grupos de estudiantes libertarios han surgido y crecido rápidamente.”

“Cuando estalló la crisis financiera en 2008, los políticos de Washington tuvieron una respuesta: emitir dinero y salvar a las grandes empresas. Primero Bear Stearns, luego Fannie Mae y Freddie Mac, luego casi todo Wall Street a través del programa TARP. Pero los votantes tuvieron una respuesta diferente. Las encuestas mostraron un rechazo generalizado a los salvatajes, y la ira de los votantes hizo fracasar el primer intento de voto en Diputados del plan TARP. Finalmente, el Congreso lo aprobó en un segundo voto, y los lobbystas triunfaron. Wall Street obtuvo su rescate. Y podemos dar fecha al nacimiento del Tea Party en la semana que el Congreso desafió a la gente y rescató a Wall Street.”

“Un par de años más tarde emergió otro movimiento de base, Occupy Wall Street. Fue percibido como izquierdista y anti-empresas, tal como el Tea Party fue visto como de derecha y anti-Obama. Pero hubo muchos temas libertarios en las protestas de Occupy: preocupaciones por la guerra y el imperio, rescates y deuda, capitalismo de amigos, abuso policial y los enormes poderes de la Reserva Federal. Podían verse banderas de “Terminemos con el FED” y “No me pisen”, tanto en los eventos del Tea Party como en los de Occupy.”

“Los dos grupos tienen otra cosa en común: ambos recibieron una no deseada atención por parte del IRS, el FBI y el Departamento de Seguridad Interna”.

Hume, Smith & Ricardo sobre el mercantilismo, el flujo de divisas y la asignación de capitales (I)

Con los alumnos de Economía de la UBA vemos a los clásicos: Hume, Smith, Ricardo, sobre el mercantilismo, el flujo de divisas y la asignación de capital. Los alumnos preguntan:

  1. David Hume, Essays, Moral, Political and Literary, Part II Chapter V «Of the balance of trade»: http://www.econlib.org/library/LFBooks/Hume/hmMPL28.html
  2. Adam Smith, Wealth of Nations Libro IV capitulo 1: Of the principle of the commercial or mercantile system: http://www.econlib.org/library/Smith/smWN12.html
  3. David Ricardo, Principles of Political Economy, Chapter IV, «On Natural and Market Price»: http://www.econlib.org/library/Ricardo/ricP2.html

Pregunta: Es cierto que evitar la circulación del dinero no es la solución, pero dejar la libre circulación del mismo puede traer incluso más inflación si no se controla. Entonces, ¿hoy en día seguiría creyendo que no habría que poner un límite a la cantidad de dinero que se puede poner en circulación?

Hume explicaba que se produce un ajuste automático vía precios. El control de la cantidad, en un sistema monetario basado en los metales, se daba por las limitaciones físicas para que su cantidad aumentara exageradamente. En los últimos 500 años el stock de oro, por ejemplo, ha crecido en promedio un 3% anual. Esto era lo que garantizaba estabilidad de precios a largo plazo. Hubo algunos casos especiales, como la llegada de metales de América a España, o el descubrimiento de oro en Sudáfrica o California, que produjeron ‘burbujas inflacionarias’ (mayor crecimiento de la cantidad de moneda que la necesaria para realizar las transacciones) pero está claro que esos casos han sido mucho menos numerosos que los producidos por la política monetaria del dinero fiduciario (papel).

El siguiente gráfico muestra los cambios en el poder de compra del dólar en los últimos 200 años y su declive casi total desde que dejó de tener una vinculación con el oro.

us-dollar

Pregunta: ¿Sólo la proporción en que están el dinero en circulación y las mercancías concurren en la determinación del precio de estas y del valor del dinero?

Básicamente sí. El dinero es aquel bien que utilizamos como medio de intercambio, para facilitar nuestras transacciones, por lo tanto aparece en un lado de todas las transacciones. La teoría cuantitativa del dinero que ya esboza Hume, y antes los escolásticos, explicaba la relación entre dinero y bienes, mediado por supuesto por la demanda de dinero para atesoramiento. Pero ésta es una relación muy básica y simple. Es necesario tener en cuenta que los cambios en la oferta y demanda de dinero no impactan a todos los precios en la misma proporción. Sí así fuera, un aumento de la emisión monetaria, solamente causaría “costos de menú”. Es decir, supongamos que de la noche se duplica la cantidad de dinero para todos, los precios serían el doble pero también los salarios. Lo único que cambiaría sería que habría que modificar los carteles de precios (los menús), porque ahora los precios son el doble.

El problema es que eso no ocurre así, algunos precios suben antes que otros, se producen cambios en los precios relativos. Esos precios cambian según donde ingrese el nuevo dinero emitido (si es por financiamiento del gasto público, si es por multiplicación del crédito, etc.). Esos son los que se modifican primero, en un proceso que lleva a la modificación de todos en el tiempo. Pero esa distorsión es de fundamental importancia porque modifica el cálculo económico en el mercado y la asignación de recursos.

Pregunta: Algo que no me quedo muy claro fue el punto 4.7, en el cual Ricardo habla de la crisis de la posguerra en Europa. ¿Plantea que la crisis se da porque el capitalista no encuentra donde poner su dinero?

No, es que el capital se asignó durante esos años de forma tal de responder al esfuerzo bélico, y ahora que la guerra terminó ha de tratar de aprovechar otras oportunidades. Ese proceso no se realiza en forma automática e inmediata, lleva su tiempo pero las ganancias del capital invertido en bienes y servicios bélicos ahora serán menores que las obtenidas en la producción para tiempos de paz y esto impulsará la reasignación del capital a estas últimas funciones.

Pregunta: Si con la caída de precios, el precio del empleo cae, podemos decir que sube el desempleo de este sector productivo naturalmente.

El desempleo crecería si el precio del empleo no cae. En tal caso, al no poder ajustar por precio, se ajusta por cantidad.

¿Qué es ser «libertario»?, y ¿Quienes son son? Libertad, dignidad, derechos individuales, anti-imperialismo

¿Qué es ser “libertario”? y ¿Quiénes los son? En un reciente libro publicado por Cato Institute, David Boaz responde a esas preguntas: http://www.cato.org/libertarianmind

Comenta Boaz que las ventas de “La Rebelión de Atlas”, el libro de Ayn Rand y “Camino de Servidumbre” de F. A. Hayek, se han multiplicado en los últimos años. Según investigadores, solamente entre un 2% y un 4% de norteamericanos se dicen “libertarios”, pero entre 15 y 20% tienen visiones libertarias en muchos temas (entre 30 y 40 millones de personas). La encuesta e Gallup “Governance Survey” encuentra que el 25% de los encuestados caen en el cuadrante “libertario”, monto similar al de “conservadores” o “socialdemócratas”. Y si se les pregunta si se definirían como “conservadores fiscales” y “liberales sociales” un 44% (100 millones) aceptan esa definición.

Pero, ¿qué es ser “libertario”? Así lo define Boaz:

“Libertarianismo es la filosofía de la libertad. Es la filosofía que, en distintas formas, ha inspirado a través de la historia a quienes lucharon por la libertad, la dignidad y los derechos individuales –los primeros partidarios de la tolerancia religiosa, los opositores de la monarquía absoluta, los revolucionarios de América, los abolicionistas (de la esclavitud), los protestantes contra la guerra y los anti-imperialistas, los opositores al Nazismo y al socialismo.

Los libertarios creen en la presunción de la libertad. Esto es, los libertarios creen que la gente debe ser libre para vivir como elijan a menos que los proponentes de la coerción puedan presentar un argumento sólido. Es el ejercicio del poder, no el ejercicio de la libertad, que requiere justificación. Si seguimos la presunción de la libertad, nuestras vidas serán más libres, más prósperas, y mas satisfactorias.

El peso de la prueba tiene que estar en aquellos que quieren limitar nuestra libertad.

Debemos ser libres para vivir nuestras vidas como queramos en tanto respetemos los mismos derechos de otros. La presunción de libertad debe ser tan fuerte como la presunción de inocencia en un tribunal penal, por la misma razón. De la misma forma que no puedes probar tu inocencia contra los posibles cargos en tu contra, no puedes justificar todas las formas en las que deberías poder actuar.

Pero muy a menudo se nos dice que debemos justificar cada ejercicio de nuestra libertad. ¿Quieres agregar un dormitorio más a tu casa? ¿Quieres fumar marihuana? ¿Quieres tener un arma? ¿Quieres navegar Internet con privacidad? ¿Quieres comenzar una nueva empresa de taxis? Prueba que necesitas esa libertad.

Cuando el alcalde de Nueva York, Michael Bloomberg, trató de imponer una prohibición en las botellas grandes de bebidas gaseosas, los activistas del estado “protector” proclamaron que ‘nadie necesita una botella grande de gaseosa’. Puede ser, pero, ¿qué pasa si quieren una? ¿No tiene la gente el derecho para elegir lo que va a comer o beber? El ex senador Richard Lugar dijo que quería prohibir ciertas armas ‘para las que no veo ningún propósito legítimo’. ¿Qué otros productos pueden no tener un ‘propósito social legítimo’? ¿Los cigarrillos? ¿Los cepillos de dientes eléctricos? ¿La cerveza ‘light’? ¿Las autobiografías de los políticos? En una sociedad libre los políticos y las mayorías políticas no deberían ser árbitros sobre lo que puede venderse y comprarse por quienes quieren hacerlo.

En forma similar, los defensores de la supervisión masiva de nuestras llamadas telefónicas y navegación por Internet nos demandan que presentemos nuestros argumentos en favor de nuestra libertad y privacidad. Están equivocados. La carga de la prueba debería recaer en aquellos que están dispuestos a compilar completas bases de datos sobre nuestras actividades. La libertad debería ser la presunción. Las restricciones a la libertad con las que necesitan justificación.

¿Son un problema los oligopolios? Y, ¿es lo mismo si se generan en el Mercado o por regulaciones? (II)

Los alumnos de OMMA en Madrid, discuten sobre olligopolios en base a este comentario:

¿Se le ocurre algún mercado oligopólico? ¿Cuál sería?

¿Genera esto algún inconveniente? ¿Debería hacerse algo al respecto?

Pongo un ejemplo: ¿no es oligopólico el mercado de calificadores de riesgo? Pues hay básicamente tres: S&P, Moody’s y Ficht’s. ¿Habría que hacer algo?

Sus opiniones:

  • Evidentemente creo que los mercados oligopolistas perfectos no se han de intervenir, ya que según la definición de estos hay una competencia entre las empresas y ninguna de ls cuales es la dominante.

También creo que la clasificación de duda las agencias de calificación actual en tandem monopolista ¿no crees?, muy dependientes de las direcciones político-financieras

  • Yo creo que el profesor ha seleccionado este ejemplo porque no habiendo una ley que obligue a usar agencias con nombre y apellidos; si que hay que usar calificaciones de riesgo y deben ser de «reconocida solvencia».

O sea, es un oligopolio sutil, disfrazado, …

Me recuerda a los sistemas de puntuacion de las oposiciones en la Universidad de mi epoca. En vez de poner que el candidato debia llamarse Pedro Perez se puntuaba mucho la docencia y casi nada las publicaciones para que ganase Pedro Perez 🙂

Aqui pasa algo similar. Si una aseguradora va al regulador con su cartera de bonos AAA segun S&P/Moody’s/Fitch no hay ningun problema. Si tu y yo creamos «Ros & Rod Risk Management» y la misma empresa va con nuestras calificaciones al regulador/banco/stakeholder como que no va a colar facil.

  • Interesantísimo el párrafo en el que hablas de que no es necesario intervenir en un mercado con estructura de oligopolio para que haya competencia y que el abuso se genera con el amigopolio.

Totalmente de acuerdo contigo. Es una auténtica pena que los políticos y los gobiernos de turno no se den cuenta de esto y que no tomen cartas en el asunto. Realmente hacen todo lo contrario: siguen colocándose en sus consejos de administración, probablemente, a cambio de favores del pasado y del futuro. Y no es que yo esté en contra del lobbismo, todo lo contrario, pero esto, desde mi punto de vista no es lo mismo. Los políticos y los gobiernos, cuanto mas lejos de la empresa privada estén, será mejor para todos!!!

  • No sólo se me ocurre un mercado oligopólico se me ocurren muchos.

El caso de España es el que conozco de primera mano, con las energéticas y la compañía Telefónica. Inconvenientes podemos encontrarlos como barreras de entrada para posibles competidores, precios fijados, todo regulado por y para ellos. Como se dice » Ellos se lo guisan, ellos se lo comen»

En cuanto a la última pregunta, si bien en un principio no se observa oligopolio, parémonos a pensar en su funcionamiento, igual algo nos nos cuadra.

Coincido con Juan totalmente, creo que pertenecen a Lobbys fuertes y poderosos, que deciden el cómo, el cuándo y el por qué.

  • Creo que la pregunta debería ser: ¿es posible la existencia de un oligopolio sin la intervención del estado? – a mi me da la impresión que en un mercado libre es complicado encontrarse con un oligopolio. He aquí un ejemplo del resultado de la intervención del estado en el mercado de las medicinas en un país pobre: http://www.elcato.org/el-salvador-el-colmo-moral-y-economico-del-oligopolio
  • El oligopolio como se indico en clase es un grupo de vendedores que se pone de acuerdo para no competir entre si. Bajo este prisma existe oligopolios en nuestras sociedades. En los comentarios anteriores se han indicado ya bastantes, (de energia, de minerales, de telecomunicaciones etc etc).

Desde mi punto de vista el problema es la relación de este tipo de empresa con el poder político (el estado). Si realmente el estado solo se centrase en defender la propiedad privada y en alguna cuestión adicional creo que la creatividad humana llevaría a que los oligopolios no perdurasen en el tiempo. Sin embargo el estado hace todo lo contrario y favorece a este tipo de actores de mercado con regulaciones que favorecen sus intereses. Los problemas que generan es que estan amparados por la regulación confeccionada a medida y a partir de aqui generan unas barreras de entradas importantes para los competidores perjudicando en ultima instancia a los consumidores. De todos es conocido los acuerdos entre estas empresas para mantener los precios a un determinado nivel que les favorece. Luego se les pilla, el estado maquilla la situación con una multita millonaria que sale en los medios y a volar. en españa el ultimo caso mas sonado en relación a esto se ha dado en el sector energetico.

Yo lo que intentaria hacer sería evitar por todos los medios que los politicos pudiesen entrar despues de sus mandatos en este tipo de empresas como recompensa a servicios prestados.

Por otro lado el mercado de calificaciones es claramente un oligopolio. Algun compañero indico que no, que si alguien tenia 2.000 millones podía hacer una cuarta agencia y listo. No estoy para nada de acuerdo. Es un mercado muy reducido, controlado y con muchos intereses por parte de todos los agentes ecónomicos y de hay que la barrera de entrada sea enorme (2.000 millones¡¡¡¡¡¡). El porque de esto según mi punto de vista:

  1. Para empezar las agencias de calificación son una visagra clave en el mercado financiero. Por una absurda sensación de seguridad los inverores quieren predicciones. Que alguien les diga que comprar, que es seguro, etc etc.
  2. Los gobiernos vieron en esta necesidad de predicciones y de seguridad un escudo frente a sus malas politicas. Los ciclos llevan pasando desde hace 200 años (ya lo dijo jose ignacio) y en esa época no habia agencias de calificación. Vieron como digo un escudo, a quien acusar en caso que las cosas fuesen mal.
  3. Para ello se crean las agencias y las empresas para cubrirse dicen que ellos sólo emiten una «opinión». Lo vimos claramente cuando fueron llamados a declarar en EEUU por el crash de las subprime.
  4. Precisamente por lo anterior (para dar una sensación de seguridad a los inversores, para cubrirse las espaldas), hay que tener controlado a quien emite las calificaciones. Se crean legislaciones a medida, marcas reconocidas (con el paso del tiempo eso si), barreras de entrada etc.
  5. Hay por ley «obligación» de pasar por ellos para poder invertir a nivel institucional (Fondos de pensiones, fondos de inversión) y tambien para poder realizar emisiones de deuda (que compraran los institucionales).
  6. Todos estos factores hacen que favorezca la aparicion del oligopolio en este sector y a nadie le interesa que esto cambie. Ni una sola de esta agencias vio, por poner un ejemplo, que lehman, freddie y fannie mac eran empresas de riesgo (las calificaban antes de su colaapso como triple AAA) que perjudicaban a los inversores claramente. Luego quiebran, las llevan al congreso, dicen que era su opinión y ninguna consecuencia.

Hay un claro oligopolio en el sector de las agencias de calificación. Y si no intentad responderme a esta pregunta. ¿quien se equivocaba al valorar estas empresas, warrent buffet que no las tocaría ni con un palo o las agencias de calificación? y ahora lo mas importante ¿porque tenian esa valoración?

Mi repuesta: Oligopolio vs sentido común,

  • Se me ocurren varios ejemplos de mercado o sectores oligopólicos en España: sector del agua, energía, telecomunicaciones…

Los inconvenientes que un mercado oligopólico pueda generar, vendrían originados por mala praxis (negociación y fijación de precios entre empresas, aunque esté prohibido) de los ejecutivos de dichas empresas quizás producidos, en parte importante, por excesos continuos en la regulación de dichos sectores y quizás también por un ambición desmesurada por parte de sus directivos (aunque este punto es mas discutible).

Lo que, a priori, parece claro es que suele tratarse de sectores que proveen productos de necesidad sin los cuales es difícil funcionar. Por este motivo, tienen una posición de fuerza importante si los comparamos con otros mercados. Además tienen una generación de recursos muy potente y relativamente estable. Las barreras de entrada son muy fuertes y es casi imposible que dejen de ser oligopolios en pro de la competencia.

Según parece, hoy en día existen más de 70 agencias de rating en todo el mundo aunque lo cierto es que el 90% del mercado está en manos de 3 de estas: Standard & Poors, Moody´s y Fitch. Desde ese punto de vista, se puede decir que este sector funciona casi como un oligopolio, pero no es menos cierto que si estos no hiciern bien su trabajo, el otro 10% restante podría llegar a incomodarlos. Aunque difícil!!

¿Una aerolínea estatal que pierde dinero o un Mercado competitivo, incluso con aerolíneas extranjeras?

La discusión en Argentina sobre la aerolínea estatal se concentra en si ésta gana o pierde dinero. Con todo lo importante que ese tema es, no es el más importante, ya que lo es más tener la posibilidad de viajar con buenos servicios a precios competitivos. Y esto no depende de una mejor o peor gestión de la empresa, sino del marco regulatorio del sector. Si éste, como ocurre, impide la competencia, entonces hay pocas opciones; si los precios son regulados no podemos esperar buenas ofertas.

Aerolineas

En muchos países, por el contrario (Estados Unidos, Europa), los mercados fueron desregulados, abiertos a la competencia, con resultados espectaculares. Aun así, todavía quedan cosas por hacer. Comenta al respecto Kenneth Button en un artículo publicado en la revista Regulation del Cato Institute (“Really Opening Up the American Skies”): http://www.cato.org/regulation/spring-2014

“Desde que se eliminaron la mayor parte de los controles económicos a fines de los 70s, el volumen de tráfico se ha multiplicado varias veces, las tarifas ajustadas por inflación han caído, la computarización a revolucionado la forma en que compran los pasajes, las millas de viajeros frecuentes se han convertido en una segunda moneda, el rango de rutas disponibles –siempre que estés dispuesto a cambiar de avión- ha aumentado a un nivel irreconocible y las empresas de bajos costos llegaron, y algunas, se fueron. La mayor parte de las aerolíneas ya no nos cobra por las valijas que otros llevan o la comida que no queremos aun en los raros casos en que era buena. Por cierto, la naturaleza del servicio ha cambiado, con menos espacio para las piernas y menos refrescos, cargos por valijas chequeadas, filas para subir al avión y, Dios lo permita, un pasajero al lado. Volar ahora es transporte, no una experiencia, se ha vuelto un producto.”

“Las ganancias fueron de distinto tipo, incluyendo tarifas más bajas, más servicios, más opciones de rutas, dando como resultado que la cantidad de pasajeros transportados creció de 250 millones en 1978 a 815 millones en 2012. Según la Asociación Americana de Transporte Aéreo las tarifas cayeron un 67% en relación a las del período regulado. Y si bien el número de vuelos a ciudades pequeñas se redujo un 25% entre 1970 y 1975 la competencia llevó a que muchas más de ellas recibieran vuelos directos en 1983 de los que recibían en 1978. La cantidad de trabajadores en la industria aumentó en 30.000 a los dos años de la desregulación.”

Pero como la regulación cierra la entrada a la competencia extranjera, el mercado se ha ido concentrando en unas pocas aerolíneas grandes: American (21,1%), Delta (16,3%), United (16%, Southwest (15,1%).

El artículo menciona que si bien la desregulación abrió el mercado a la competencia, no lo abrió a la competencia internacional. El mercado local sigue protegido: una línea aérea extranjera puede realizar vuelos internacionales hacia y desde los Estados Unidos pero no puede ofrecer vuelos locales. Si esa barrera cayera la competencia se multiplicaría en forma casi inmediata. No hay barreras “técnicas” de entrada porque las aerolíneas extranjeras ya tienen la capacidad como para ingresar al mercado: una línea aérea podría hacer un vuelo Frankfurt-Nueva York-San Francisco y subir pasajeros en NY hasta SF, algo que ahora no puede hacer porque ese en un vuelo de “cabotaje”.

Imaginemos ahora si en Argentina, Air Europa pudiera hacer un vuelo Madrid-Buenos Aires-Mendoza, y pudiera ofrecer el tramo Buenos Aires-Mendoza. O TAM hiciera un vuelo San Pablo-Córdoba-Bariloche y también ofreciera el tramo Córdoba-Bariloche.

Y no solo eso, imaginemos si Avianca o Copa o Lufthansa pudieran ofrecer, no ya un tramo de un vuelo internacional sino directamente vuelos locales: Rosario-Tucumán o Buenos Aires-Salta, o Córdoba-Misiones, o lo que fuera. ¿Los pasajeros se verían perjudicados? Siguiendo los resultados de la desregulación mencionados antes, las tarifas caerían, los vuelos se multiplicarían y hasta habría más empleos en la industria.

O sea que no son solamente las pérdidas de Aerolíneas Argentinas, sino todos los beneficios que los consumidores pierden.

 

Adam Smith: ¿sacrificarías un meñique por salvar a miles de chinos de un terremoto? Coase comenta

El artículo de Ronald Coase sobre la visión del hombre de Adam Smith, presenta una clara descripción del pensamiento de este importante autor y, resuelve también, esa supuesta paradoja entre un individuo ‘egoísta” (en la Riqueza de las Naciones) y otro altruista (en La Teoría de los Sentimientos Morales): http://www.chicagobooth.edu/~/media/59F2E558F3604398BBF9518FCF3EBC9E.PDF

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Comienza señalando que Smith habla de “interés propio”, el cual es un fuerte motivador de la conducta humana, pero no es el único, y que la inclusión de otros motivos no debilita sino que fortalece su argumento en favor del mercado. Cita a Smith en TSM respecto a simpatizar con otros porque la simpatía mutua es un placer: “Nada nos satisface más que observar en otros hombres un sentimiento de camaradería”. Esa “simpatía” es más fuerte con nuestros afectos más cercanos y se debilita a medida que nos alejamos.

Supongamos, dice, que hubiera un terremoto en China que hiciera desaparecer a cientos de miles de personas. Al conocerlo, seguramente expresaría su pesar por esa tragedia, pero no dejaría de dormir por esto; sin embargo, si perdiera su dedo meñique mañana, no dormiría y le parecería una enorme tragedia. Supongamos ahora, que el terremoto en China pudiera evitarse con la pérdida de su dedo meñique. ¿No lo haría una persona honorable?

“La naturaleza humana reacciona con horror a la idea (de que no lo hiciera), y el mundo, en su mayor depravación y corrupción, nunca produjo tal villano que pudiera considerarlo. Pero, ¿cuál es la diferencia?… Cuando estamos siempre tanto más afectados por lo que nos concierne respecto a lo que concierne a los demás, qué es lo que motiva a los generosos en toda ocasión, y a los avaros en muchas, a sacrificar sus propios intereses por el mayor beneficio de otros? No es la presión de la humanidad, no es la débil chispa de benevolencia que la Naturaleza ha encendido en el corazón humano, que es así capaz de contrarrestar los más fuertes impulsos del amor a uno mismo… Es un amor más fuerte, una afección más poderosa, que usualmente aparece en tales ocasiones: el amor de lo que es honorable y noble, de la grandeza y dignidad y superioridad de nuestro propio carácter”.

Para Coase, no es el amor a la humanidad lo que nos lleva a realizar ese sacrificio sino cómo nos vemos desde la perspectiva de un espectador imparcial. “Tenemos que aparecer valiosos ante nuestros propios ojos. No es amor por los chinos (por quienes no tenemos ningún sentimiento), sino amor por la dignidad y superioridad de nuestro propio carácter que, si tuviera que sacrificar su propio meñique, llevaría a una persona a hacerlo”.

En esta decisión entran en juego, también, los costos. Si en lugar de salvar a cientos de miles de chinos fueran solo cien y para eso tuviera que sacrificar mis piernas y brazos, seguramente la respuesta sería otra.

Concluye Coase sobre este ejemplo: “Se observará que el relato de Adam Smith sobre el desarrollo de nuestros sentimientos morales se centra esencialmente en uno mismo. Nos preocupamos por otros porque, por una respuesta simpática, sentimos como ellos sienten, porque disfrutamos compartir la simpatía, y porque queremos aparecer admirables ante nuestros propios ojos, y nos ajustamos a normas de conducta aceptadas por la sociedad en buena medida porque queremos ser admirados por otros. El impacto de estos factores se debilita por el hecho que las fuerzas que generan sentimientos de benevolencia tienen que superar a aquellos que provienen del interés propio, más estrechamente concebido, con nuestra percepción de los resultados distorsionada por el auto-engaño”.

Termina Coase diciendo:

“Es erróneo creer, como generalmente se hace, que Adam Smith tenía una visión del hombre como el ‘homo economicus’, racionalmente persiguiendo su propio interés en forma estrecha. Smith no hubiera pensado que era sensible tratar al hombre como un racional maximizador de utilidad. Piensa en el hombre tal como es: dominado, es verdad, por el amor a sí mismo pero no sin preocuparse de los demás, capaz de razonar pero no necesariamente de tal forma que le permita llegar a la conclusión correcta, observando los resultados de sus acciones pero tras un velo de auto-engaño. Sin duda los sicólogos modernos han sumado mucho, en general correcto, a esta visión del siglo XVIII sobre la naturaleza humana. Pero si uno está dispuesto a aceptar que la visión del hombre de Adam Smith contiene, si bien no toda la verdad, al menos gran parte de ella, la comprensión que su pensamiento tiene una base mucho más amplia de lo que normalmente se asume hace más poderoso su argumento en favor de la libertad económica y sus conclusiones más convincentes.”

 

Orden espontáneo: fenómenos sociales que son fruto de la acción humana, no del designio humano

En un artículo publicado en la revista Libertas 6, 1987, Ezequiel Gallo comenta “La Tradición del orden social espontáneo”, analizando las contribuciones de los escoceses Adam Ferguson, David Hume y Adam Smith. De ese texto, reproduzco su explicación y comentario de la famosa frase del primero de esos autores cuando se refiere a los fenómenos sociales que son “fruto de la acción humana pero no del designio humano”. Esta es la esencia de un orden espontáneo, algo que cuesta mucho comprender.

“… ¿cómo fue posible que en ciertos momentos, ese ser frágil e imperfecto que es el hombre fuera capaz de crear riqueza y abandonar siquiera fugazmente, la condición de atraso y pobreza a la que parece condenado? Las primeras reflexiones a partir del interrogante planteado apuntan a señalar cómo no ocurrió ese tránsito. El cambio no fue originado por un plan «maestro» generado en la cabeza de un hombre o en un cónclave de notables. Tampoco fue el resultado de algún contrato original donde se acordaron de una vez las instituciones que habían de regir los destinos de la humanidad: «Ninguna sociedad se formó por contrato» —diría Ferguson—, «ninguna institución surgió de un plan [ … ] las semillas de todas las formas de gobierno están alojadas en la naturaleza humana: ellas crecen y maduran durante la estación apropiada». Y luego redondea esta noción en uno de los más afortunados pasajes de su Ensayo sobre la sociedad civil:

Ferguson

«Aquel que por primera vez dijo: ‘Me apropiaré de este terreno, se lo dejaré a mis herederos’ no percibió que estaba fijando las bases de las leyes civiles y de las instituciones políticas. Aquel que por primera vez se encolumnó detrás de un líder no percibió que estaba fijando el ejemplo de la subordinación permanente, bajo cuya pretensión el rapaz lo despojaría de sus posesiones y el arrogante exigiría sus servicios.

Los hombres en general están suficientemente dispuestos a ocuparse de la elaboración de proyectos y esquemas, pero aquel que proyecta para otros encontrará un oponente en toda persona que esté dispuesta a proyectar para sí misma. Como los vientos que vienen de donde no sabemos [ … ] las formas de la sociedad derivan de un distante y oscuro pasado; se originan mucho antes del comienzo de la filosofía en los instintos, no en las especulaciones de los hombres. La masa de la humanidad está dirigida en sus leyes e instituciones por las circunstancias que la rodean, y muy pocas veces es apartada de su camino para seguir el plan de un proyectista individual.

Cada paso y cada movimiento de la multitud, aun en épocas supuestamente ilustradas, fueron dados con igual desconocimiento de los hechos futuros; y las naciones se establecen sobre instituciones que son ciertamente el resultado de las acciones humanas, pero no de la ejecución de un designio humano. Si Cronwell dijo que un hombre nunca escala tan alto como cuando ignora su destino, con más razón se puede afirmar lo mismo de comunidades que admiten grandes revoluciones sin tener vocación alguna para el cambio, y donde hasta los más refinados políticos no siempre saben si son sus propias ideas y proyectos las que están conduciendo el estado».

Es conveniente subrayar dos aspectos de esta intuición tan fértil de Ferguson. En primer lugar, el autor escocés afirma que los hombres no «inventan» desde cero, sino que innovan a partir de circunstancias e instituciones que fueron el fruto de acciones humanas anteriores. En segundo término, esas circunstancias surgieron como consecuencia de la yuxtaposición de una multitud de planes individuales que al entrecruzarse produjeron muchas veces resultados que no eran queridos por sus autores. Así Hume, por ejemplo, afirmaba que las reglas de justicia, y especialmente de la propiedad, eran muy ventajosas para todos los integrantes de la comunidad «a pesar de que ésa no había sido la intención de los autores».16 Es importante advertir, finalmente, que una parte muy significativa de nuestras instituciones (justicia, moneda, mercados, lenguaje, etc.) emergieron espontáneamente de esas interacciones humanas bastante antes que pensadores y analistas sistematizaran sus contenidos. Esto es, por ejemplo, lo que nos dice Ferguson sobre el lenguaje:

«Tenemos suerte de que en estos, y otros, artículos a los cuales se aplica la especulación y la teoría la naturaleza prosigue su curso, mientras el estudioso está ocupado en la búsqueda de sus principios. El campesino, o el niño, pueden razonar y juzgar con un discernimiento, una consistencia y un respeto a la analogía que dejaría perplejos al lógico, al moralista y al gramático cuando encuentran el principio en el cual se basa el razonamiento, o cuando elevan a reglas generales lo que es tan familiar y tan bien fundado en casos personales».

La «simpatía» hacia los demás en Adam Smith, ¿contradice la búsqueda del interés personal?

Vemos con los alumnos de la UBA Económicas al Adam Smith del libro “Teoría de los Sentimientos Morales” parece ser diferente del autor de “La Riqueza de las Naciones”. Muchos han planteado una contradicción entre la visión que Smith tiene del ser humano en uno y otro texto. Más adelante comentaremos las contribuciones de dos premios Nobel de Economía sobre este tema, que se ha dado en llamar “El problema de Adam Smith”. Estos dos autores, adelanto, sostienen que no existe una contradicción.

Entonces, ¿de dónde salió este problema? Bueno, parece estar presente ya en el primer párrafo del primer capítulo de la Teoría. Dice así:

“Por más egoísta quiera suponerse al hombre, evidentemente hay algunos elementos de su naturaleza que lo hacen interesarse en la suerte de los otros de tal modo, que la felicidad de éstos le es necesaria, aunque de ello nada obtenga, a no ser el placer de presenciarla. De esta naturaleza es la lástima o compasión, emoción que experimentamos ante la miseria ajena, ya sea cuando la vemos o cuando se nos obliga a imaginarla de modo particularmente vívido. El que con frecuencia el dolor ajeno nos haga padecer, es un hecho demasiado obvio que no requiere comprobación; porque este sentimiento, al igual que todas las demás pasiones de la naturaleza humana, en modo alguno se limita a los virtuosos y humanos, aunque posiblemente sean éstos los que lo experimenten con la más exquisita sensibilidad. El mayor malhechor, el más endurecido transgresor de las leyes de la sociedad, no carece del todo de ese sentimiento.”

AdamSmith

¿No es, acaso, Adam Smith quien nos habla de que las personas persiguen su interés personal, que no esperamos de la bondad del carnicero que éste tenga en su comercio la carne que necesitamos para nuestra comida de hoy? ¿Qué no apelamos a su bondad sino a su interés? Gran parte de la economía parece haberse quedado en estos aportes del autor y profundizado su visión del individuo egoísta denominado “maximizador de utilidad” y, en particular, de utilidad monetaria.

Ya veremos en siguientes posts opiniones diferentes, señalando desde distintas perspectivas que no hay tal contradicción. Una de esas interpretaciones es la que da mi amigo y profesor Walter Castro, aquí en esta breve conferencia: http://newmedia.ufm.edu/gsm/index.php?title=Castromercados

Para él, la moral es un “proceso de mercado”, un proceso evolutivo que se desarrolla a través de intercambios, y si hay intercambios, entonces, la relación entre lo que se entrega y lo que se recibe bien podría llamarse un precio. Serían, por ejemplo, de benevolencia por gratitud o magnanimidad por admiración. Para entender bien el punto pensemos en nuestras propias actitudes, ¿cuánto tiempo seguiremos haciendo favores a alguien si no recibimos ningún tipo de agradecimiento?

También habría otro tipo de “intercambios”, que llama de justicia, del tipo: no me matas, no te mato; no me robas, no te robo. Un tercer tipo sería el de “vindicación por daño”, ya que quien se siente dañado (no ya físicamente, sino moralmente) demanda una vindicación. Se intercambian sentimientos, comportamientos, juicios de aprobación.

Estos “intercambios” pueden explicarse a partir del concepto de “simpatía” que Adam Smith presenta en la TSM, esa atracción que tenemos hacia otros y esa aprobación que buscamos por parte de los otros hacia nuestros actos. “Como si estuviéramos esperando la aprobación del otro”. La “simpatía” se produce de una forma particular, nos ponemos en el lugar del otro y entendemos sus penas y sus alegrías, pero nunca lo serán en la misma intensidad de quien las tiene. Por eso, rebajamos el “tono” de nuestras pasiones para que el otro pueda aceptarnos.

Esa “simpatía” hacia los demás se va haciendo más débil a medida que nos alejamos en las relaciones, pero en el centro está uno mismo. De allí su pareja, familia, hijos, parientes, amigos, y se va inevitablemente debilitando a medida que nos alejamos del centro, que somos cada uno de nosotros. Como los demás también se posicionan ellos mismos en su centro, tenemos que “bajarnos” de allí, moderar nuestras pasiones, para encontrarnos a un nivel similar, que nos permita recibir su aprobación.

Es el proceso de socialización, el beneficio es que nos aprueben, el costo es que tenemos que bajar las pasiones y moderarlas, gracias a este gran proceso de intercambios. ¿De qué? De valores. Cuando un intercambio de ese tipo se hace general, es decir, que lo comparto con personas con las que incluso apenas tengo relación, se convierte en una norma social, por ejemplo, la condena general al asesinato.