Para Mises, una moneda sana es una institución básica para controlar el poder

La idea clásica de la moneda sana (de «Reconstrucción Monetaria»):

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El principio de una moneda sana que guió las doctrinas y políticas monetarias del siglo XIX fue un producto de la economía política clásica. Constituyó una parte esencial del programa liberal, tal como lo desarrolló la filosofía social del siglo XVIII y lo difundieron los partidos políticos más influyentes de Europa y América durante el siglo siguiente.

La doctrina liberal ve en la economía de mercado el mejor, inclusive el único sistema posible de organización económica de la sociedad. La propiedad privada de los factores de la producción tiende a transferir el control de ésta a manos de quienes se hallan mejor capacitados para la tarea, y, de esta suerte, a procurar a todos los miembros de la sociedad la satisfacción más completa posible de sus necesidades. Ella atribuye a los consumidores el poder de elegir a aquellos proveedores que los abastezcan más barato de los artículos que solicitan con mayor urgencia y en esa forma sujeta a los empresarios y a los propietarios de los factores productivos, es decir, a los capitalistas y terratenientes, a la soberanía del público consumidor. Ella hace que las naciones y sus ciudadanos sean libres y proporciona sustento abundante para una población cada vez más numerosa.

Como sistema de cooperación pacífica con arreglo a la división del trabajo, la economía de mercado no podría funcionar sin una institución que garantizara a sus miembros que estarán protegidos en contra de los malhechores de adentro y de los enemigos de afuera. La agresión violenta únicamente puede frustrarse mediante la resistencia y la represión armadas. La sociedad necesita un aparato defensivo, un estado, un gobierno, una fuerza policíaca. Su funcionamiento sin tropiezos ha de salvaguardarse mediante el apresto incesante a repeler a los agresores. Mas entonces surge un nuevo peligro. ¿Cómo es posible mantener bajo control a aquellos a quienes se confía la dirección del aparato gubernamental, a fin de que no volteen sus armas contra aquellos a quienes deben servir? El problema político esencial estriba en cómo impedir que los gobernantes se conviertan en déspotas y esclavicen a los ciudadanos. La defensa de la libertad individual en contra de los abusos de los gobiernos tiránicos constituye el tema esencial de la historia de la civilización occidental. El rasgo característico de occidente se encuentra en el afán de sus pueblos por ser libres, preocupación que es desconocida de los orientales. Todas las maravillosas proezas de la civilización occidental son otros tantos frutos que han crecido en el árbol de la libertad.

Es imposible asir el significado de la idea de la moneda sana si no se hace uno cargo de que se concibió como un instrumento destinado a proteger las libertades civiles contra las invasiones despóticas por parte de los gobiernos. Ideológicamente pertenece a la misma categoría que las constituciones políticas y las declaraciones de derechos. La exigencia de garantías constitucionales y de declaraciones de derechos representó una reacción contra los regímenes arbitrarios y la inobservancia por los reyes de las costumbres tradicionales. El postulado de una moneda sana se esgrimió como respuesta a la práctica de los príncipes de rebajar la ley de la moneda acuñada. Más tarde se elaboró y perfeccionó con cuidado en la época que, como resul-tado de su experiencia con la Moneda Continental de las Colonias Norteamericanas, con el papel-moneda de la Revolución Francesa y con el período de restricción en Inglaterra, había aprendido lo que un gobierno puede hacer al sistema monetario de una nación.

El cripto-despotismo moderno, que en los Estados Unidos de América ha usurpado el nombre de liberalismo, critica la negatividad del concepto de libertad. Esta censura carece de valor, toda vez que se relaciona puramente con la forma gramatical de la idea y no entiende que todos los derechos civiles pueden definirse con igual propiedad en términos afirmativos que en términos negativos. Son negativos en cuanto tienen por finalidad cerrar la puerta a un mal, como es la omnipotencia del poder público, e impedir que el Estado se convierta en totalitario. Son afirmativos en cuanto tienden a preservar el funcionamiento sin obstáculos del sistema de propiedad privada, el único sistema social que ha creado lo que llamamos civilización.

De esta suerte, el principio de la moneda sana reviste dos aspectos. Es afirmativo cuando sanciona la elección por el mercado de un medio de cambio de uso general. Es negativo cuando se opone a la propensión del gobierno a entrometerse con el sistema monetario.

Alberdi y Perón…, la Biblia junto al calefón, pero es mejor que el progresismo «berreta».

En una sección del diario La Nación llamada “Políticos en el diván”, el presidente del Banco de la Provincia de Buenos Aires, Gustavo Marangoni, sostiene que “el progresismo en la Argentina es muy berreta”. http://www.lanacion.com.ar/1721096-sin-titulo

En primer lugar, aclaremos el término para los lectores de otros países. Según el Diccionario del Lunfardo de Oscar Conde, “berreta” es: adjetivo: “aplicable a algo de fina apariencia y poca calidad. 2) Falso, apócrifo, adulterado. 3) Ordinario, de mala calidad”. Por otro lado, «la Biblia junto al calefón» es parte de la letra de un famoso tanto llamado «Cambalache», un comercio donde se vendía de todo.

Parece bastante osado al plantear que la síntesis perfecta del pensamiento sería entre Alberdi y Perón, aunque cómo pueden compatibilizarse dos cosas tan distintas está por verse. De la misma forma, también parece que él mismo tiene un costado alberdiano y otro más bien peronista, al menos en temas económicos.

Le preguntan:

“-¿En cuánto estima la inflación?

-Es muy alta. Yo no quiero fijar un número. Pero una inflación de dos dígitos en el contexto actual del mundo es alta. Y una inflación alta no es conveniente, no sirve.

-Marque verdadero o falso: «La emisión genera inflación».

-Es verdadero, pero depende del contexto de la emisión. Por ejemplo, en 2004, 2005, 2006, vos tenías un alto nivel de emisión, pero había una fuerte necesidad del público de pesos, y los absorbían. Entonces, no tenía un impacto inflacionario. Hoy es diferente. Si vos querés financiar el gasto exclusivamente con emisión, vas a tener un impacto inflacionario.

-¿Qué le parecen las medidas del Gobierno contra la inflación?

-Me parece que hay que terminar el puente. Tres cuartos no sirven. El cuarto final es salvar esta situación con los holdouts. Habiendo un fallo, lo que hay que ver es cómo cumplirlo sin comprometer el resto.”

Me quiero concentrar ahora en la respuesta correcta, o alberdiana. Dice que es verdadero que la emisión genere inflación, aplicando claramente un principio básico de la teoría cuantitativa del dinero. Correcto. Pero la TCD lleva muchas veces a un análisis lineal y erróneo: todo crecimiento de la oferta monetaria genera aumento de precios. Eso no es así: todo depende del comportamiento de la demanda. La respuesta, correctamente señala que hubo períodos de aumento de la demanda de dinero por lo que el aumento de la oferta no generó inflación. Dice “hoy es diferente”, es decir, hoy no aumenta la demanda de dinero, por el contrario, cae.

Pero luego le preguntan:

“-Si fueran gobierno, ¿cómo harían con la inflación?

-La inflación baja con inversión. Daniel tiene muy claro cómo generar un ámbito para que haya inversiones. Para eso tenés que poner reglas de juego claras.”

Si bien la inversión es fundamental para el crecimiento y, al aumentar la oferta de bienes tiende a reducir los precios, la inversión requiere de tiempo para tener efecto y la inflación, siendo como es, un problema monetario, requiere también de una política monetaria para resolverlo. Es decir, hay que dejar de emitir. Y para dejar de emitir hay que cerrar las causas que llevan a ello, en nuestro caso el excesivo gasto público con un déficit fiscal que se cubre con expansión monetaria. Esto es mencionado en la pregunta anterior, pero no aparece cuando se pregunta directamente cuál es la solución.

Por supuesto que hay que alentar la inversión y el crecimiento del capital pero incluso para esto es necesario dejar de emitir ya que la inversión necesita previsibilidad en los precios futuros, y para ello será necesario reducir el gasto y eliminar el déficit.

A los políticos les cuesta decir esto porque significa “ajuste” pero cualquiera sabe que cuando está gastando de más no queda otra que ajustarse.

Los diez (u once) principales problemas ambientales en Argentina (y en América Latina)

En un interesante artículo titulado “Urgencias ambientales: los diez problemas que esperan solución”, La Nación comenta los resultados de una investigación de la Fundación de Historia Natural Félix de Azara: http://www.lanacion.com.ar/1720041-urgencias-ambientales-los-diez-problemas-que-esperan-solucion

Como el informe del Índice de Calidad Institucional 2013 también consideraba los principales problemas ambientales, aunque en este caso eran 11 y se referían a toda América Latina, era bastante sencillo comparar un caso con el otro: http://www.libertadyprogresonline.org/2012/07/12/indice-de-calidad-institucional-2012/

De los 10 temas presentados por la Fundación, hay 8 que también se consideran en el informe: agua, residuos, energía, minería, bosques, glaciares, pesca comercial y fauna silvestre. Los que no están, aunque se mencionan en otros puntos son áreas protegidas y leyes ambientales. Y los que no tiene el informe comentado son cambio climático (tal vez porque se atiene a los problemas locales), contaminación del aire (es raro que esto no se haya incluido), agricultura, asentamientos urbanos informales y conciencia ambiental.

Pero la diferencia más importante no está en los ítems que se consideran sino en el enfoque. El de la Fundación es predominante en el área de los estudios ambientales. Está claro que el ambiental, como otros, no es un problema que deba ser analizado desde una sola perspectiva, y es claro también que tienen componentes históricos, sociológicos, culturales, etc. Eso no se puede negar. Pero tampoco se puede negar que tiene componentes económicos. Y estos brillan por su ausencia en el artículo. No hay una sola referencia a derechos de propiedad o precios. He aquí la gran diferencia con el informe del Índice.

Una frase del director de la Fundación señala correctamente la necesidad de considerar incentivos: “No se puede recurrir solo a la buena voluntad de la gente para cuidar el medio ambiente”.

Correcto, la voluntad (vinculada con la conciencia del problema) es muy importante. Nosotros diríamos que nada mejor que apuntalar la voluntad con incentivos económicos, con premios y castigos monetarios, como los imponen los derechos de propiedad y los precios.

Porque, ¿no hay acaso un problema de precios en el del agua o la energía que se consumen. Políticas populistas han mantenido esos precios bajos por años con el objetivo de favorecer el bolsillo del consumidor, pero esto hace que no se “economicen” esos recursos. Si no hay mucho que pagar no hay mucho incentivo para ahorrar en el consumo de agua o energía.

Dadas las soluciones que el informe plantea, la correcta frase de que no se puede recurrir solo a la buena voluntad parece concluir que hay que recurrir al garrote de las leyes, regulaciones y el poder del estado. Sin embargo lo que aparece planteado en el ICI 2012 es que puede haber incentivos económicos. No hace falta el látigo de la norma cuando hay que asumir el costo de las decisiones que se toman.

En posts futuros compararé las soluciones regulatorias propuestas por este informe con las que se proponen en el informe del ICI.

La ley y el orden. América Latina, y Venezuela, en el último lugar del mundo

La encuestadora Gallup hace un Índice de “Ley y Orden” que mide la confianza en la policía local, el sentimiento personal de seguridad y los incidentes de robo. América Latina muestra un índice de 56, sobre 100, y es la región con peor resultado. http://www.gallup.com/poll/175082/latin-america-scores-lowest-security.aspx?utm_source=alert&utm_medium=email&utm_campaign=syndication&utm_content=morelink&utm_term=World

Law & Order

Peor que África subsahariana y lejos del Sudeste Asiático que muestra el mejor indicador.

Venezuela muestra el peor resultado del mundo! Argentina está por debajo del medio y lejos de los mejores que son Nicaragua, Panamá y Chile.

Law & Order por pais

En 2013, sólo el 19% de los venezolanos adultos dijo que se sentía seguro caminando solo por la ciudad de noche o el área donde vive. Más aún, solo el 26% de los venezolanos dijo tener confianza de la policía local y el 22% reportó que le habían robado dinero a sí o algún miembro de la familia en los últimos 12 meses. En 2012 Venezuela tuvo la segunda tasa de asesinatos del mundo, atrás de Honduras, de 53,7 por 100.000 habitantes.

 

Mises compara Austria 1922 con la Revolución Francesa, lecciones para Argentina y Venezuela

En posts anteriores he comparado la visión que Ludwig von Mises tenía de Austria con la situación de países como Argentina o Venezuela en la actualidad, es decir, unos 100 años después. (Parece que es poco lo que se aprende).

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Mises hace algo similar con Austria en un artículo de 1923 “The Austria Problem”, donde comenta un libro del Dr. Siegfried Strakosch, “El Suicidio de una Nación”, y compara lo que allí sucede con la situación en Francia durante la Revolución. Es decir, que los problemas actuales no repiten errores de hace 100 años, sino al menos de hace más de 200!

Para ello cita un libro de René Stourm: “Les Finances de l’Áncién Régime et de la Révolution”” (Paris: Guillaumin et Cie., 1885). Así dice todo el párrafo:

“El demagogo piensa solo en hoy, y no en el futuro. Hace casi 40 años René Stourm, el historiador de la Revolución Francesa, magistralmente caracterizó los principios de la política fiscal de los Jacobinos:

‘La actitud de los Jacobinos hacia las finanzas puede explicarse fácilmente como el consumo total del presente a expensas del futuro. Nunca se preocuparon del mañana, manejando todos los asuntos como si cada día fuera el último. Este enfoque caracterizó a todas las medidas tomadas durante la Revolución. Lo que le permitió sobrevivir como lo hizo fue el hecho de que el derroche diario de los recursos acumulados por una nación rica y poderosa permitió que salieran a la superficie enormes recursos. Los assignats (moneda papel impresa en la Revolución), en tanto tuvieron algún valor, lo poco que fuera, inundaron el país en siempre crecientes cantidades. Las perspectivas de una cercana bancarrota no cesaron ni por un solo momento. Solamente cuando la gente rechazó por completo todo tipo de papel moneda, sin importar a qué bajo valor, se frenó la emisión de nuevos billetes’.

Uno no puede dejar de leer la descripción de Stourm de los impuestos al capital y los prestamos forzosos, de las medidas contra el mercado de capitales y la especulación cambiaria, de las regulaciones contra el lucro y el racionamiento de los alimentos que Austria ha estado practicando en su detrimento por los últimos 10 años. La espantosa escena que Strakosch presenta es, desgraciadamente, muy cierta”.

Y, a su vez, nuevamente la que presenta Mises lo es respecto a nuestros países hoy.

La persecución estatal a las monedas privadas como el Bitcoin, Liberty Dollar y E-gold

Todos tenemos alguna preferencia u opinión sobre el que podría ser el mejor sistema monetario. Algunos proponen una moneda manejada discrecionalmente por la autoridad monetaria, otros que sea sujeta a algún tipo de regla, como sea vincular el valor de la moneda con otra o con algún objetivo de inflación; otros más adoptar la moneda de otro país o región (el dólar o el euro, por ejemplo), y más allá quienes proponen el retorno a una moneda metálica.

Bitcoin

Por cierto que, al margen de este debate, el mercado mismo está dando una respuesta alternativa. Esta es, monedas privadas y en competencia, que la gente puede eventualmente elegir. El caso más conocido de estas es el Bitcoin.

Pero no es la única. Larry White, profesor de Economía de George Mason publica un artículo en el Cato Journal donde cuenta la historia de otras dos monedas privadas, el Liberty Dollar y el E-gold; que terminaron mal, con sus creadores en prisión y sus activos confiscados por el gobierno norteamericano: http://object.cato.org/sites/cato.org/files/serials/files/cato-journal/2014/5/cato-journal-v34n2-5.pdf

¿Acaso porque hubo algún tipo de fraude? Pues no, más bien parece que a los gobiernos, monopólicos por definición, no les gusta la competencia. En el caso de estas dos monedas había responsables visibles, con domicilios establecidos, que aprovecharon las autoridades para capturarlos. Claro, en el caso del Bitcoin no sabrían ni a quién detener, ni dónde ir a buscarlo, ya que no se sabe ni quién lo creó y tampoco hay nadie que lo maneje, se trata de un algoritmo que ha creado un mercado donde demandantes y oferentes realizan transacciones en esa moneda.

Lo que está ocurriendo es fascinante e impensado, aunque no tanto. Ya hace unas décadas, F. A. von Hayek había lanzado la idea de la competencia de monedas, dejando que sea la gente que decida la moneda que quiere usar. Decía en “Choice in Currency”:

“¿Por qué no dejar a la gente elegir libremente la moneda que quiere usar? Por “gente”, quiero decir los individuos que deberían tener el derecho a decidir si quieren comprar o vender por francos, dólares, marcos u onzas de oro”.

Los potenciales competidores a las monedas de cierto gobierno podrían ser:

  1. Las monedas fiduciarias de otros gobiernos (es nuestro caso, por ejemplo, con el dólar)
  2. Las monedas de oro o plata y billetes convertibles en ellas, como quería ser el Liberty Dollar
  3. Balances contables en oro transferibles electrónicamente, como era el E-gold
  4. Las Ciber monedas, por ejemplo el Bitcoin o el Litecoin.

Concluye White:

“Las barreras legales a la competencia de monedas en los Estados Unidos no son solamente (1) las leyes de curso legal en la medida que generan dudas si una corte estadounidense podría exigir una resolución específica de un contrato que no sea en dólares, (2) los impuestos a las ganancias de capital y los impuestos a las ventas de los estados sobre los metales preciosos y (3) las normas que prohíben la emisión privada. Superando las barreras legales para un estándar monetario paralelo, como muestra el caso del E-gold, debe incluir también (4) la eliminación de todo elemento de las leyes anti-lavado, o de secreto bancario, o de requerimiento de licencias para transferencias monetarias o su aplicación por agencias federales, que discriminan contra sistemas de pago que utilicen unidades distintas al dólar. Esta última barrera está siendo más importante en la medida que FinCEN avanza para restringir al Bitcoin y a los mercados de Bitcoin.

Desigualdad y pobreza y la falta de soluciones de la sociología

El Suplemento Enfoques del diario La Nación, trae el domingo 17 de Agosto una entrevista al sociólogo Gabriel Kessler, profesor de la Universidad Nacional de La Plata sobre el tema de la pobreza y la desigualdad.

Los economistas son acusados muchas veces de hablar difícil, de decir cosas muy “técnicas” que luego la gente no comprende. Bueno, déjenme decir que es mucho peor con los sociólogos. Al menos en cuanto se trata de proponer políticas económicas o políticas públicas, los economistas somos mucho más concretos y específicos.

Sobre el tema de la pobreza, suelo dar una conferencia donde trato principalmente las soluciones “voluntarias” al problema, y donde planteo que pobreza y desigualdad no son para nada lo mismo: https://www.youtube.com/watch?v=Ve0dGjM_mV8

En cuanto a las soluciones de mercado a los problemas de la pobreza ya he escrito en este mismo blog, por ejemplo: https://bazar.ufm.edu/sobre-la-pobreza-iii/

Las soluciones propuestas son:

1. Liberar la iniciativa empresarial de los pobres

2. Formalizar el derecho de propiedad de los pobres (de Soto)

3. Remover las barreras a la inversión que genera empleos

4. Liberar los obstáculos que frenan la ayuda mutua

5. Remover las barreras y costos de la beneficencia

6. Considerar un plan de ayuda transitorio, local y tipo voucher

Son bastante específicas y concretas. ¿Qué propone el sociólogo? http://www.lanacion.com.ar/1718789-gabriel-kessler-en-la-argentina-hoy-pueden-convivir-la-inclusion-y-la-desigualdad

Le preguntan:

“-¿Cómo se sale de la exclusión estructural? ¿Con otras políticas, con más recursos?

-Se sale con pactos o consensos amplios, con objetivos concretos de disminución de brechas en determinadas esferas, prestando atención a algunas cuestiones que están en la argamasa de la configuración de las desigualdades, y otras que están en las preocupaciones cotidianas, como determinados delitos, calidad de educación, algunas enfermedades. Y mirando los elementos que favorecen la reproducción intergeneracional de la desigualdad. Articular la idea de desigualdad y brechas permite fijar objetivos cuantificables en políticas y ver su evolución en el tiempo. Necesitamos pactos territoriales, sectoriales, con actores públicos y privados, con distintas fuerzas políticas. Creo que también es bueno que el debate político se oriente a decir hacia dónde vamos con continuidad de las referencias y los indicadores. Argentina tiene recursos, materia gris, estudios, distintos actores, una sociedad movilizada, una demanda de igualdad fuerte. A pesar de la coyuntura actual, América latina y el país están en situación de proponerse metas de disminución de las desigualdades múltiples en plazos relativamente más estables y sin miradas dicotómicas.”

¿Qué solución es “llegar a consensos”? ¿Respecto de qué? ¿Acaso se solucionan los problemas con tan solo proponer metas? Por ejemplo, pongámonos de acuerdo en reducir la pobreza un 50%.

Correcto, estamos de acuerdo. Pero, ¿cómo?

¿Se podría regresar ahora al patrón oro? Larry White dice que Estados Unidos y Europa podrían

El profesor de Economía de la Universidad de George Mason, Lawrence White, publica un paper donde se pregunta si sería posible regresar a una moneda “mercancía”, como lo fuera el patrón oro. http://papers.ssrn.com/sol3/papers.cfm?abstract_id=2406966

Oro

“Aunque pocos académicos apoyan hoy el patrón oro, los datos históricos muestran que este sistema monetario superó en resultados a los actuales sistemas de moneda fiduciaria en por lo menos cinco aspectos:

  1. Una menor tasa de inflación promedio, por lo tanto menores costos para economizar en los saldos monetarios (no hay que estar preocupándose con que el dinero pierde valor si uno lo mantiene sin usar)
  2. Menor incertidumbre sobre los precios, por lo tanto un mercado de bonos a largo plazo más profundo (es decir, con bonos a plazos más largos)
  3. Mayores flujos internacionales de comercio y de capitales, debido a los beneficios de un área monetaria común (se utiliza básicamente la misma moneda)
  4. Menores costos en recursos dedicados a la minería del oro para fines monetarios con un precio real del oro más bajo, porque se elimina la demanda privada de oro para protegerse de la inflación
  5. Mayor disciplina fiscal.

“El regreso al patrón oro sería factible en forma inmediata para los Estados Unidos, la zona del Euro y Suiza donde los stocks oficiales de oro son suficientemente grandes al precio actual del oro como para proveer una cobertura de reserva razonable históricamente sobre los agregados monetarios amplios. Otras naciones importantes (Japón, Reino Unido, China), debería comprar oro.”

Una encuesta entre 38 economistas de las principales universidades norteamericanas muestra que ninguno de ellos cree que el patrón oro daría mejores resultados. Solamente dos expresaron que tal vez permitiría evitar los errores de los años 2000 pero que aun así las políticas monetarias discrecionales son necesarias.

Algunos resultados del patrón oro:

  1. El período más prolongado de adherencia al estándar del oro fueron los 93 años en el Reino Unido entre 1821 y 1914. El índice compuesto de precios era de 10,3 en el primer año y el 9,8 al final. En todo el período la tasa de inflación anual fue de -0,5%
  2. En los Estados Unidos, fue de 5.28 cuando se reasumió el patrón oro en 1879 y de 6,53 en 1913, antes de sus suspensión.
  3. En los sistemas de moneda metálica (oro, plata o ambas) la tasa de inflación promedio fue de 1,75%, mientras que en los sistemas de moneda fiduciaria fue de 9,17%. En todos los países de la muestra la inflación fue más alta en los sistemas fiduciarios que en los metálicos.

Según White, el stock oficial de oro en los Estados Unidos permitiría volver a la convertibilidad con el oro al su precio actual. El gobierno tienen 261,5 millones de onzas Troy que, al precio reciente de $1.400 da un stock de 366.1 mil millones de dólares, más del triple de la cantidad requerida ahora como reservas de los bancos ($115,9 miles de millones)

El derecho a despedir, y a renunciar, y la quiebra como un acto ¿terrorista?

La reciente quiebra de una empresa gráfica, Donnelley, y el consiguiente despido de sus empleados generó preocupación y polémica. Preocupación porque parece un signo más de los inevitables resultados de una economía en recesión; y polémica porque se atribuye la propiedad parcial de esta empresa estadounidense a un “fondo buitre” (aunque luego se supo que se trata de Black Rock, un fondo que incluso apoyó a la Argentina en el juicio de Nueva York): http://www.lanacion.com.ar/1719264-daniel-scioli-ley-antiterrorista-ley-abastecimiento

El gobierno planteó el tema en estos términos y presentó una denuncia judicial en base a la “Ley Antiterrorista”, lo cual generó aún más polémica. Al margen de esto, quiero tratar aquí un tema más básico y general: ¿existe el derecho a despedir?

Las manifestaciones de estudiantes, las acciones de sindicalistas y la acción gubernamental parecen denotar que no existe tal cosa, pero esto parece difícil de sustentar. Comencemos analizando su contraparte: ¿existe el derecho a renunciar a un trabajo? Supongo que todos diríamos que sí, ya que lo contrario es similar a la esclavitud. La única diferencia con la esclavitud sería que estaría basada en un contrato. Es decir, uno firmaría un contrato que lo comprometería de por vida. Eso, en verdad, no existe, ni siquiera en el matrimonio. Siguiendo el mismo razonamiento, si una de las partes no puede ser atada de por vida, tampoco lo debería ser la otra, pues en ese caso el esclavo sería el empleador.

Desde el punto de vista económico el efecto sería claro: si en cada empleo que tome quedo atado para siempre todos buscaríamos ser “trabajadores independientes”, o en otras palabras, libres de semejante compromiso. Del otro lado, los empleadores no tomarían empleados con semejante carga.

En definitiva se trata de un contrato entre dos partes y, dado que los contratos son necesariamente incompletos ya que no pueden predecir todos los eventos futuros, y siendo que las situaciones van a cambiar y no sabemos cómo por anticipado, todo contrato introduce algún grado de indefinición y flexibilidad para poder adaptarse a esos cambios de circunstancias. En otras palabras, todo contrato tiene “cláusulas de salida”, para que de alguna forma se pueda modificar o terminar una relación cuando las cosas han cambiado.

La salida de un contrato se produce, entonces, en cumplimiento de esas cláusulas. En el caso de nuestro país, esas cláusulas son establecidas por una ley de contrato de trabajo más las que hayan sido establecidas en convenciones colectivas y en los contratos individuales.

En este caso en cuestión, pareciera que efectivamente las condiciones de producción han cambiado. En un artículo algo más específico se presentan el análisis de la empresa: http://www.lanacion.com.ar/1719219-un-derrotero-de-perdidas-que-terminaron-en-quiebra

«El período comprendido entre enero de 2013 y mayo de 2014, el quebranto acumulado ascendió a $ 40.855.050», dice textualmente el escrito judicial. «En los últimos años, diversas circunstancias, entre otras, el incremento de los costos laborales, los mayores precios en la materia prima, los aumentos de los costos de energía y el incremento en las tasas de interés de la financiación bancaria han generado a RRD Argentina (tal es el nombre de la sociedad) una constante pérdida operativa. Los accionistas y directores de RRD Argentina intentaron revertir esta tendencia deficitaria mediante distintas acciones, buscando una eficiencia en la operación que mejorara la situación operativa y financiera», relata el documento.

Comenta el artículo que la ley requiere que una empresa explique los motivos de la decisión que toma (pero no pide que lo haga un empleado que renuncia). Ahora se estaría cuestionando que esto no es así, sino que la verdadera motivación es de tipo “terrorista”.

¿Cómo saber si una acción es “terrorista”? Supongo que lo puede ser por sus características o por sus intenciones. Es decir, si me encuentran en el acto de poner una bomba con un detonador será evidente ya que la gente normalmente no hace estas cosas a menos que tenga intención de matar o dañar a otros. Pero hay otras acciones que tanto pueden ser hechas por un terrorista como por una persona normal y corriente: por ejemplo, miro en detalle la puerta de la casa de gobierno. En este caso puede ser que sea un turista curioso o que esté pensando dónde sería mejor dejar la bomba. ¿Cómo saber si es un caso u otro? Se hace necesario evaluar las intenciones. Si atribuyéramos a todo el que observa esa puerta intenciones terroristas sería una clara equivocación y estaríamos violando los derechos de turistas, locales y extranjeros, a mirar y conocer, a trasladarse.

La intención, tal vez, tiene que ser evidente: por ejemplo soy un reconocido terrorista y pruebo el tamaño de distintos paquetes. En fin, tampoco es sencillo. Entonces, la pregunta en este caso es: ¿es la acción de la empresa algo que normalmente suele suceder en las economías que se encuentran en recesión en las que caen las ventas, o es algo que tiene la evidente intención de ocasionar un daño?

Y, ¿qué daño? Porque cuando se combate al terrorismo se combate el daño físico (crimen, destrucción) aunque puedan tener consecuencias económicas (como cuando se pone una bomba en un oleoducto, por ejemplo). Es decir, pareciera que siempre tiene que haber daño físico, al menos.

No parece haberlo en este caso, sino más bien ser una acción que suele ser bastante común dado que no se pueden sostener pérdidas por mucho tiempo ya que se consume el capital.

Entonces, el juez simplemente tiene que considerar lo siguiente: ¿se cumplieron las cláusulas de recisión de los contratos?

Otra vez Mises analiza Austria en 1921 pero parece Argentina o Venezuela en 2014

Ludwig von Mises comenta la política fiscal y monetaria del Imperio Austro-Húngaro durante los cinco años que van desde el inicio de la Primer Guerra Mundial hasta 1919. Cualquier parecido con las políticas argentinas, o venezolanas, no es pura casualidad (“Monetary Devaluation and the National Budget”):

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“Por cinco años, la política gubernamental con respecto a la devaluación de la moneda ha sido formulada en base a ideas incorrectas sobre su causa. No es de extrañar que esta política haya sido un completo fracaso. El control de los precios internos ha fracasado. A pesar de todas las contramedidas, los precios de los bienes y servicios han seguido subiendo. De la misma forma, los intentos para estabilizar el tipo de cambio prohibiendo las transacciones en divisas para mejorar la balanza de pagos limitando las importaciones no ha llevado a ninguna parte.”

“Las regulaciones sobre el cambio exterior no son solamente inútiles; son claramente dañinas. Por ejemplo, los exportadores son castigados con la obligación de vender sus ingresos en moneda extranjera a la oficina central de cambios a un precio inferior a la tasa de mercado (porque el tipo de cambio de la oficina central de cambios siempre está por debajo del precio real). Esta oficina entonces vende las divisas a los importadores, de nuevo, por debajo de la tasa de mercado, para que puedan pagar las importaciones que el gobierno desea promover.”

“La obligación impuesta a los exportadores (vender sus divisas a la oficina central de cambios) perjudica la exportación de bienes; funciona exactamente como un impuesto a la exportación. Su efecto es reducir el volumen total de las exportaciones y, por lo tanto, reducir la cantidad de divisas extranjeras disponibles para pagar las importaciones. Ninguna otra política de cambios es tan evidentemente dañina como ésta. Esta interferencia con las exportaciones también interfiere la importación de bienes que el gobierno desea promover. El importador, por supuesto, parece disfrutar de una cierta ventaja porque se le venden las divisas extranjeras más baratas de lo que están en el mercado. Pero la cantidad total a disposición para cubrir todas las transacciones de importación es menor que la correspondiente cantidad por la que han reducido las exportaciones, y por eso el volumen total de las importaciones es menor a lo que hubiera sido.”

“La caída en el valor de nuestra moneda no puede detenerse por medio de regulaciones monetarias. Cuando se estableció la oficina central de cambios el franco suizo en Zurich estaba en 152 coronas; ¡hoy está en 1.215! Debemos finalmente comprender que el aumento de los precios de los bienes y del tipo de cambio de la corona van a terminar solamente cuando el estado renuncie a continuar utilizando la impresión de dinero para restablecer el balance del presupuesto nacional. EL problema de poner el presupuesto en orden es el más importante de nuestra economía. Ya es hora de que sea resuelto. De otra forma, un día nuestra moneda va a llegar al punto de los assignats franceses (moneda emitida durante la Revolución Francesa), esto es cercano a cero. Para nuestra población urbana esto sería una catástrofe cuya extensión apenas podemos imaginar.