Artículo en InfoBAE: La educación como bien público

https://www.infobae.com/opinion/2022/03/09/la-educacion-como-bien-publico/

La educación como bien público

¿Es la educación formal un “bien público”? ¿Es cierto que el mercado no puede proveerlo?

Para la gente, en general, un bien público es aquél que provee el Estado, tal vez porque “beneficia a todos” (Foto NA)Para la gente, en general, un bien público es aquél que provee el Estado, tal vez porque “beneficia a todos” (Foto NA)

En esta saludable discusión sobre la educación, surgida a raíz de ciertas declaraciones recientes de Javier Milei, aparece el tema de la educación como “bien público”, algo que para los economistas tiene una definición más o menos precisa. Para la gente, en general, un bien público es aquél que provee el Estado, tal vez porque “beneficia a todos”.

Los economistas hablan de una “externalidad positiva”, es decir, un beneficio que todos reciben, se hagan cargo o no de su costo. Por esa razón, sigue el argumento, el mercado “fallaría” en proveerlo, al menos en suficiente cantidad, y el Estado debe hacerlo.

Hay dos temas, entonces que vale la pena discutir: ¿es la educación formal un “bien público”? y ¿es correcto que el mercado no puede proveerlo?

Veamos el primero. Si Pedro Arias, de Jujuy, se recibe de técnico odontólogo, seguramente esto le permitirá alcanzar un mejor nivel de vida personal en el futuro, un beneficio claramente “privado”, para él y su familia. ¿En qué medida beneficia a Susana Costa, que vive en Bahía Blanca? Podríamos decir que Susana se beneficia porque vivir en un país con gente que ha estudiado es mejor para ella, es decir, hay algo de externalidad positiva en la educación de Pedro.

En realidad, lo que puede ser una externalidad positiva para Susana es la cultura que predomina en un país, el conjunto de valores y costumbres, opiniones, creencias e ideas que suelen reflejarse luego en sus instituciones, tanto políticas como económicas. A Susana le impacta qué “cultura” predomina en su sociedad, pero la educación formal es tan sólo una parte de esa formación, a la que concurren principalmente la familia, los amigos, el barrio, las iglesias, los medios de comunicación, las redes sociales. Todo eso impacta en la cultura: ¿acaso tenemos una subprovisión de esas cosas que haga necesario que el Estado lo haga?

La educación formal, entonces, es principalmente un bien “privado” que genera algunas “externalidades positivas” hacia la cultura. Esto puede decirse de toda la oferta educacional del sector privado: miles de jardines de infantes, escuelas primarias y secundarias, centros de formación, universidades. Que un bien que beneficia principalmente a quien lo consume también puede beneficiar a otros, es algo muy común y se aplica a casi todos ellos. El hecho que los demás valoren ahora el pan artesanal de masa madre, o un buen café, hace que tenga varios lugares donde conseguir eso cerca de mi casa, me ha generado un “beneficio positivo”. O que los japoneses tengan alta valoración por la seguridad de sus autos me termina beneficiando porque ahora aquí también lo son, pese a que no me ocupara mucho del tema (una externalidad positiva tecnológica).

El segundo tema es si el mercado puede proveer ese bien. Ya hemos dicho, vamos a encontrar una gran oferta de educación formal en el mercado, con gran variedad, que sería aún mayor si no estuviera regulado. El mercado no “falla” e incluso ofrecería educación privada para los sectores de recursos más bajos si no fuera por las regulaciones del Estado que lo prohíben o encarecen. James Tooley, profesor de la Universidad de Buckingham, ha pasado buena parte de su vida recorriendo los lugares más pobres del planeta y encontrando educación allí, que los padres eligen, muchas veces por sobre la educación gratuita del Estado (uno de sus libros es, “El Bello Árbol”, Madrid, Unión Editorial).

Pero es cierto que el costo de la educación privada puede estar más allá del alcance de muchos. Ahí es, precisamente, donde ingresan los “vouchers”, que han dado origen a esta discusión. El voucher le dice a la gente: si no tiene los recursos necesarios para contratar un servicio de educación en el mercado no se preocupe, aquí los tiene, vaya y elija. Tanto sean “privados” como “públicos”, los vouchers pueden presentarse como un empoderamiento de esos consumidores. Ahora pueden elegir. Si se pueden utilizar para escuelas o universidades privadas y públicas, amplían el espectro de elección de los padres o alumnos, y ponen en competencia a todos esos establecimientos educativos quienes ahora tienen que conseguir sus recursos de sus “clientes”, tal como hacemos en general todos los demás en muchas de nuestras actividades.

Subyace en la crítica a los vouchers la idea de que esas personas no tendrían la capacidad suficiente para poder elegir la educación de sus hijos, o la propia cuando son algo mayores. No todos piensan eso, por supuesto, o se animan a decirlo abiertamente, pero en tal caso plantea una cuestión mucho más importante: si esos padres no son capaces de elegir la educación de sus hijos, ¿sí lo son, digamos, de elegir Presidente? ¿No es ésta una decisión mucho más importante y compleja, sobre la que nunca diríamos que no están en capacidad de hacerlo?

El voucher o la beca, empodera al consumidor, al demandante, y somete a la competencia al oferente. Esa es la forma en la que obtenemos los mejores bienes y servicios, al mejor precio.

 

Eliminemos la discriminación en el Día Internacional de la Mujer, pero no todos los problemas sociales son cuestiones de género

En este Día Internacional de la Mujer creo que es correcto destacar que fueron discriminadas durante mucho tiempo y comparto la necesidad de eliminar todo tipo de discriminación por cuestiones de género, de la misma forma que para cuestiones de raza, religión, nacionalidad o cultura. Pero que esto sea justo y correcto no implica de que en todo problema social vamos a encontrar alguna cuestión de género que la determina.

En un reciente paper publicado por el European Central Bank, los autores son Yener Altunbas, de University of Wales, Bangor; Leonardo Gambacorta, Bank for International Settlements (BIS); Centre for Economic Policy Research (CEPR); Alessio Reghezza, European Central Bank (ECB) y Giulio Velliscig, Università degli Studi di Udine. Se titula “Does Gender Diversity in the Workplace Mitigate Climate Change?”, ECB Working Paper No. 2022/2650.

Con todas las simpatías que pueda generar esa discriminación de género, llevar el tema a cualquier área y plantear relaciones entre variables y asumir causalidad, no le hace ningún favor a los necesarios cambios que podríamos esperar. Esto es lo que plantean los autores:

“Comparamos las características de gobierno corporativo de la empresa con las emisiones de dióxido de carbono (CO2) a nivel de empresa durante el período 2009-2019 para estudiar la relación entre la diversidad de género en el lugar de trabajo y las emisiones de carbono de la empresa. Encontramos que un aumento de 1 punto porcentual en el porcentaje de mujeres gerentes dentro de la empresa conduce a una disminución del 0,5% en las emisiones de CO2. Documentamos que este efecto es estadísticamente significativo, también cuando se controlan las diferencias institucionales causadas por culturas y religiones más patriarcales y jerárquicas. Al mismo tiempo, mostramos que la diversidad de género a nivel gerencial tiene efectos de mitigación más fuertes sobre el cambio climático si las mujeres también están bien representadas fuera de la organización, p. en instituciones políticas y organizaciones de la sociedad civil. Finalmente, encontramos que, después del Acuerdo de París, las empresas con mayor diversidad de género redujeron sus emisiones de CO2 en aproximadamente un 5% más que las empresas con más gerentes hombres.”

¿Cómo se explicaría esa correlación?

“Nuestra hipótesis es que las mujeres en puestos gerenciales pueden estar mejor preparadas que los gerentes masculinos para reducir las emisiones de CO2 de las empresas. Nuestra hipótesis encuentra respaldo en la literatura que sugiere que las mujeres están más inclinadas a contrarrestar el cambio climático, ya que es más probable que consideren el bienestar general de la sociedad centrándose estrechamente en el interés de los accionistas.”

¿Verifican esto en el artículo? Aquí pueden ver si lo hacen: https://ssrn.com/abstract=4046329

Los incendios de Corrientes, la ayuda voluntaria y la cooperación social. Ahora interesan a la academia

No es la primera vez que vemos una catástrofe de este tipo: los incendios en la provincia de Corrientes han destruido una cantidad de viviendas, recursos y las expectativas de vida de muchos; tampoco es la primera vez que vemos la inoperancia del Estado al respecto. Claro, está muy ocupado en otras cosas: en cobrar cada vez más impuestos, en regular las actividades productivas de la población, en subsidiar esto o aquello.

Por otro lado, la tragedia mostró nuevamente la enorme solidaridad espontánea de la gente, sobre todo a partir de la increíblemente exitosa colecta organizada por Santi Maratea: https://www.instagram.com/santimaratea/?hl=en

Un paper publicado en Current Opinion in Psychology, Volume 44, April 2022, Pages 124-129, titulado Prosocial behavior and altruism: A review of concepts and definitions, por Stefan Pfattheicherde  y Yngwie Asborjn Nielsen de Aarhus University en Dinamarca e Isabel Thielmann de la Universidad de Koblenz se titula “Prosocial behavior and altruism: A review of concepts and definitions”: https://doi.org/10.1016/j.copsyc.2021.08.021

Comienza así:

“El comportamiento prosocial es una cosa maravillosa. Las personas ayudan a extraños que nunca volverán a ver, donan tiempo y objetos de valor a la caridad y se preocupan intensamente por sus amigos y familiares. En correspondencia con esta ubicuidad, el estudio del comportamiento prosocial ha recibido una atención notable en las últimas décadas (ver Figura 1). En cierto sentido, el estado actual de la investigación sobre el comportamiento prosocial se asemeja a un campo de flores silvestres: por un lado, conlleva una hermosa diversidad en forma y expresión. Por otro lado, el campo está desordenado, salvaje e indómito.”

Y muestra un gráfico con la evolución de trabajos de investigación sobre este tema:

¿Será que la academia está buscando la respuesta a problemas sociales en otro lado? Antes no había otra cosa que el Estado….

¿La austeridad fiscal genera un mal resultado electoral? Subiendo impuestos -7%; bajando el gasto no

Alberto Alesina, profesor de Harvard, falleció en 2020. Dejó contribuciones en muchas áreas distintas. Curiosamente, el FMI publica ahora un paper que escribiera junto a otros autores: ALBERTO F. ALESINA, Harvard University – Department of Economics, Centre for Economic Policy Research (CEPR), National Bureau of Economic Research (NBER); GABRIELE CIMINELLI, Asia School of Business in collaboration with MIT Sloan; DAVIDE FURCERI, International Monetary Fund (IMF) y GIORGIO SAPONARO, Harvard University. El paper se titula “Austerity and Elections”, y sus conclusiones son importantes para todos nuestros países que necesitan con urgencia una reforma fiscal que incluya la reducción del gasto.

Alesina, Alberto F. and Ciminelli, Gabriele and Furceri, Davide and saponaro, giorgio, Austerity and Elections (April 1, 2021). IMF Working Paper No. 2021/121, Available at SSRN: https://ssrn.com/abstract=4026297 or http://dx.doi.org/10.2139/ssrn.4026297

“La sabiduría convencional sostiene que los votantes castigan a los gobiernos que implementan la austeridad fiscal. Sin embargo, la mayoría de los estudios empíricos, que se basan en medidas de austeridad anuales ex post, no encuentran evidencia que las respalde. Este documento revisa el tema utilizando medidas ex ante de austeridad fiscal basadas en la acción y en tiempo real, así como una nueva base de datos de cambios en la proporción de votos de los partidos en el poder. El análisis enfatiza la importancia del ‘cómo’, ya sea que la austeridad se lleve a cabo mediante aumentos de impuestos o recortes de gastos, y el ‘quién’, ya sea que la lleven a cabo gobiernos de izquierda o de derecha. Nuestro principal hallazgo es que la austeridad basada en impuestos conlleva grandes costos electorales, mientras que el efecto de las consolidaciones basadas en el gasto depende de la inclinación política del gobierno. Un paquete de austeridad por valor del 1% del PIB, llevado a cabo principalmente a través de aumentos de impuestos, reduce la participación de votos del partido del líder en aproximadamente un 7%. Por el contrario, la austeridad basada en el gasto es perjudicial para los gobiernos de izquierda pero beneficiosa para los gobiernos de derecha. También encontramos que el costo electoral de la austeridad, especialmente los aumentos de impuestos, puede contenerse si se implementa durante buenos tiempos económicos.”

Regulaciones laborales: cuanto más rigurosa su aplicación, peores son los resultados

Vladimir Ponczek, de EESP/FGV (Escuela de Economía de San Pablo y Fundación Getulio Vargas) y Gabriel Ulyssea, de UCL, IFS, CEPR e IZA (University College, London), analizan en un paper los efectos de la legislación laboral en el comercio, tomando en cuenta distintos estados en Brasil y en cuáles de ellos se aplicaron las regulaciones laborales con más rigor. Lo que encuentran es que en aquellos donde no fue así, y hubo más informalidad, los resultados económicos fueron más favorables, incluso para el sector formal de la economía.

El título es: “Enforcement of Labor Regulation and the Labor Market Effects of Trade: Evidence from Brazil”: https://www.iza.org/publications/dp/11783/enforcement-of-labor-regulation-and-the-labor-market-effects-of-trade-evidence-from-brazil

“Muchos países en desarrollo, sobre todo en América Latina, experimentaron importantes episodios de liberalización comercial en la década de 1980 y principios de la de 1990 (Goldberg y Pavcnik, 2007). A pesar de las muchas ganancias esperadas del comercio, las preocupaciones sobre las consecuencias negativas del mercado laboral siempre han estado presentes en estos países.1 En particular, una preocupación importante es que la apertura del comercio podría inducir una reasignación de trabajos formales a informales, especialmente entre los trabajadores menos calificados (Goldberg y Pavcnik, 2003). Dado que los empleos informales suelen ser de menor calidad y no están cubiertos por las normas laborales ni por la seguridad social, este efecto de informalidad podría representar una gran pérdida de bienestar por la apertura del comercio. Sin embargo, la informalidad también introduce una mayor flexibilidad de facto en el mercado laboral, lo que puede ser particularmente relevante en presencia de regulaciones laborales estrictas y onerosas. Una mayor flexibilidad puede ayudar a las empresas y los trabajadores a enfrentar mejor los impactos económicos negativos, lo que podría reducir las pérdidas de empleo en relación con un escenario hipotético con una aplicación perfecta y sin informalidad. Esta conjetura tiene implicaciones importantes sobre cómo se interpretan los efectos del comercio en el mercado laboral y sus posibles consecuencias para el bienestar. En términos más generales, implica que la rigidez introducida por las regulaciones del mercado laboral puede conducir a peores resultados en el mercado laboral y potencialmente amplificar las pérdidas de empleo por shocks económicos adversos. Este último punto habla directamente de la extensa literatura que analiza las consecuencias de las regulaciones laborales y la rigidez del mercado laboral para el desempeño del mercado laboral.”

Superabundancia: cada vez hay más recursos pese a que la población mundial crece

Marian Tupy y Gale Poolery renuevan el desafío que planteara Julian B. Simon cuando, ante la preocupación por el crecimiento demográfico y la escasez de recursos, en un libro titulado Superabundancia, donde muestran lo siguiente:

A generaciones de personas se les ha enseñado que el crecimiento de la población hace que los recursos sean más escasos. En 2021, por ejemplo, un informe ampliamente publicitado argumentó que “la población mundial en rápido crecimiento está consumiendo los recursos naturales del planeta a un ritmo alarmante. . . el mundo actualmente necesita 1,6 Tierras para satisfacer la demanda de recursos naturales… [una cifra que] podría aumentar a 2 planetas para 2030”. ¿Pero es eso cierto?

Después de analizar los precios de cientos de productos básicos, bienes y servicios a lo largo de dos siglos, Marian Tupy y Gale Pooley descubrieron que los recursos se volvían más abundantes a medida que crecía la población. Eso fue especialmente cierto cuando observaron los «precios del tiempo», que representan el tiempo que las personas deben trabajar para comprar algo.

Para su sorpresa, los autores también encontraron que la abundancia de recursos aumentó más rápido que la población, una relación que ellos llaman superabundancia. En promedio, cada ser humano adicional creó más valor del que consumió. Esta relación entre el crecimiento de la población y la abundancia es profundamente contraria a la intuición, pero es cierta.

¿Por qué? Más personas producen más ideas, lo que lleva a más invenciones. Luego, la gente prueba esos inventos en el mercado para separar lo útil de lo inútil. Al final de ese proceso de descubrimiento, las personas se quedan con innovaciones que superan la escasez, estimulan el crecimiento económico y elevan el nivel de vida.

Pero las grandes poblaciones no son suficientes para sostener la superabundancia, solo piense en la pobreza en China e India antes de sus respectivas reformas económicas. Para innovar, se debe permitir que las personas piensen, hablen, publiquen, se asocien y estén en desacuerdo. Se les debe permitir ahorrar, invertir, comerciar y obtener ganancias. En una palabra, deben ser libres.

https://www.amazon.com/gp/product/1952223393

Auto-flagelación, sentimiento de culpa y búsqueda de «identidad» en las democracias avanzadas

John Lloyd es columnista del Financial Times y co-fundador del Reuters Institute for the Study of Journalism. En una columna publicada en Quillette, analiza un tema de sumo interés respecto a las ideas que predominan, sobre todo en las democracias avanzadas. Lloyd comenta un libro reciente de David Swift titulado “El Mito de la Identidad”, donde analiza le búsqueda de “identidad” en distintos grupos sociales que está detrás de muchos de los actuales conflictos.

Dice Lloyd en su comentario:

“En décadas recientes, las ansiedades que afligen a las democracias occidentales han surgido de nuevas creencias y conflictos sobre cómo los ciudadanos se relacionan entre sí: su estatus relativo en la sociedad, las nociones de respeto mutuo y los patrones que el pasado ha impuesto sobre sus pensamientos y acciones. Lo que parecía estar resuelto ahora está inestable a medida que los ciudadanos buscan una nueva identidad o intentan ajustar la identidad que creen que tienen. Las disputas sobre raza, género, clase e igualdad han producido una crisis social y un desgaste de los valores comunes, en el que las actividades y opiniones que antes se aceptaban como parte de la existencia colectiva se han vuelto amargamente cuestionadas. Como resultado, la identidad recubierta de resentimiento se encuentra ahora entre las fuerzas políticas más potentes.”

“Este tipo de autoflagelación, señala Swift, es principalmente performativo y no hace nada para promover los objetivos ostensibles de los progresistas ni beneficiar los intereses de los electorados que dicen representar, excepto, quizás, para provocarles una risa cínica. Aun así, muchos blancos de clase media están evidentemente mortificados por sus vidas cómodas y las ventajas educativas y profesionales de las que han tenido la suerte de disfrutar. Por lo tanto, han buscado presentarse como no privilegiados de alguna manera. Algunos han adoptado nuevas identidades exóticas y supuestamente «marginadas» (en 2015, Penny anunció que es «género queer» y «pansexual»), mientras que otros han narrado un pasado de privaciones y luchas, como el Sr. Bounderby en Hard Times de Charles Dickens. Algunos incluso han asumido identidades raciales falsas.”

https://quillette.com/2022/02/09/identity-mania/

Las ideas de la gente sobre la sociedad, la economía, etc.; y cómo las elites buscan manipularlas

Cada vez aparece como más importante la visión que la gente tiene de lo que está ocurriendo. Esto determina sus acciones y éstas, luego, los resultados, tanto sea económicos, como políticos, u otros. Este campo de las ideas u opiniones ha sido siempre considerado por los economistas, pero ahora está teniendo un auge especial. Por supuesto, esto acerca a la economía a la psicología, ya que la pregunta a responder es: ¿por qué la gente piensa como piensa? … y luego actúa en consecuencia.

Brendan Nyhan publica un artículo en el JOURNAL OF ECONOMIC PERSPECTIVES, VOL. 34, NO. 3, SUMMER 2020, (pp. 220-36), titulado “Facts and Myths about Misperceptions”: https://www.aeaweb.org/articles?id=10.1257/jep.34.3.220

Sus consideraciones:

“Las percepciones erróneas amenazan con distorsionar la opinión de las masas y las políticas públicas sobre temas controvertidos en política, ciencia y salud. ¿Qué explica el predominio y la persistencia de estas creencias falsas y sin fundamento, que parecen ser genuinamente sostenidas por muchas personas? Aunque los límites en los recursos cognitivos y la atención juegan un papel importante, muchas de las percepciones erróneas más destructivas surgen en dominios donde los individuos tienen incentivos débiles para tener creencias precisas y fuertes motivaciones direccionales para respaldar creencias que son consistentes con una identidad grupal como el partidismo. Estas tendencias suelen ser explotadas por élites que con frecuencia crean y amplifican percepciones erróneas para influir en las elecciones y las políticas públicas. Aunque faltan pruebas de las afirmaciones de una era de «posverdad», los cambios en la velocidad con la que viaja la información falsa y la medida en que puede encontrar audiencias receptivas requieren nuevos enfoques para contrarrestar la desinformación. Reducir la propagación y la influencia de afirmaciones falsas requerirá mayores esfuerzos para vacunar a las personas antes de la exposición (por ejemplo, alfabetización mediática), desacreditar afirmaciones falsas que ya son destacadas o generalizadas (por ejemplo, verificación de hechos), reducir la prevalencia de baja -información de calidad (por ejemplo, cambiar los algoritmos de las redes sociales) y desalentar a las élites de promover información falsa (por ejemplo, fortalecer las sanciones reputacionales).”

¿Qué distopía describe mejor al mundo actual: la de Orwell, la de Huxley o la de Bradbury?

David S. Wills escribe una columna en Quillette donde hace un análisis comparativo entre las distopías más conocidas escritas en el siglo XX: 1984, de George Orwell; A Brave new World, de Aldous Huxley y Farenheit 451, de Ray Bradbury. Se inclina por esta última como descriptiva de lo que está ocurriendo actualmente:

“La principal diferencia entre la distopía de Huxley y la descrita por Orwell es la metodología a través de la cual la humanidad es controlada por gobiernos autoritarios. Huxley argumentó que los humanos serían engañados para aceptar su propia esclavitud a través de antidepresivos y varias distracciones hedonistas, mientras que Orwell sostuvo que el cumplimiento se lograría más fácilmente a través de la censura, el control mental y la violencia. En una carta a Orwell (su profesor de francés de la infancia) al leer 1984, Huxley insistió en que «el ansia de poder puede satisfacerse tan completamente sugiriendo a las personas que amen su servidumbre como azotándolas y pateándolas para que obedezcan». Ciertamente, la novela de Bradbury presenta elementos de ambos; los ciudadanos en su futuro están sujetos a la violencia estatal y también pacificados por el placer y las drogas. Sin embargo, la distinción clave aquí, y la gran contribución de Bradbury a la literatura distópica, es que también elegiríamos nuestra propia esclavitud intelectual.”

“Más bien un distópico cliché, Fahrenheit 451 cuenta la historia de un hombre que se despierta a la realidad de que la sociedad es profundamente opresiva y decide resistir. El protagonista es un bombero llamado Montag, que llega a cuestionar la naturaleza de su profesión. Pero en esta visión del futuro, los bomberos ya no apagan incendios, los inician. Tienen la tarea de quemar libros, que ahora están prohibidos, y con la ayuda de un sabueso mecánico de ocho patas, buscan tenazmente literatura y la destruyen. La tecnología fomenta la alienación, pero un gobierno rara vez impone sistemas de control a la población.

En 1984, la información es cuidadosamente controlada por el estado. En Brave New World, los ciudadanos son bombardeados con tanta información que son incapaces de emitir juicios inteligentes. En Fahrenheit 451, sin embargo, las personas eligen la ignorancia ya que llegan a rechazar la complejidad y la incertidumbre que brinda la literatura; con la proliferación de fuentes de medios más breves y emocionantes, los libros han perdido gradualmente su atractivo.”

 

https://quillette.com/2022/02/12/a-pleasure-to-burn-closer-to-bradburys-dystopia-than-orwells-or-huxleys/

En Occidente todavía están las instituciones democráticas, pero ya no la cultura que las sostiene

Yascha Mounk es un profesor de ciencias políticas en John Hopkins University quien sigue la evolución de la democracia y el impacto en ella de los cambios culturales, las restricciones a la libertad de expresión y la cultura de la cancelación. En su podcast entrevista a Jonathan Sumption, Lord Sumption, quien fuera miembro de la Corte Suprema en el Reino Unido. Según éste, los países de Occidente tienen las instituciones todavía, pero han renegado de la cultura: https://www.persuasion.community/

“Las democracias dependen de dos cosas. Dependen de un marco institucional y dependen de un trasfondo cultural. No suele ser el marco institucional el que falla. Eso todavía está allí. Lo que falla es el trasfondo cultural, que es el deseo de la gente de hacer que funcione, el deseo de la gente de respetar la pluralidad de opiniones, y de aceptar que a veces no pueden salirse con la suya, por importante que sea el tema y por muy bien que piensen. ellos son. En la mayoría de los países que han perdido su estatus democrático, las instituciones todavía están allí, todavía hay elecciones de algún tipo, todavía hay parlamentos, pero en gran medida no tienen sentido porque la cultura que los sustentaba desapareció.”

¿Por qué cree que, en todo el tiempo que han existido las democracias estadounidense y británica, es en este punto cuando estamos viendo un estrés especial en las instituciones?

 

Sumption:  creo que hay varias razones, pero la más importante de ellas es la aversión al riesgo. Esto es, en cierto sentido, un desarrollo perfectamente natural de las sociedades humanas una vez que un mayor número de personas se involucra en los asuntos públicos. Pero durante el último siglo, la gente en Occidente se ha vuelto cada vez más reacia al riesgo. Se han vuelto cada vez más ansiosos de que el Estado los proteja contra riesgos que no son sólo catástrofes externas repentinas, que ocurren una vez en un siglo, sino que son una parte muy importante de los riesgos ordinarios asociados con cualquier tipo de vida en la que hay un riesgo razonable. grado de libertad individual. Riesgos financieros, riesgos de salud, riesgos de seguridad de un tipo u otro. Esperamos un alto grado de protección del estado contra estos riesgos.

 

El problema es que cuando tienes miedo a los riesgos que están asociados con la vida ordinaria, y miras al Estado para que se ocupe de eso, el Estado reaccionará de la única manera que sabe, que es introduciendo la coerción, para poder evitar que usted haga las cosas que dan lugar al riesgo y evitar que todos los demás también las hagan. Entonces se obtiene una situación en la que el estado suprime parte de la vida para suprimir la toma de riesgos, que en realidad es inseparable de cualquier tipo de actividad libre en una democracia.