La peor hambruna del siglo XX fue en China. Luego, los campesinos distribuyeron la propiedad comunal. Nada fue igual

Hay, creo, dos razones por las cuales predomina el pesimismo en la avalancha de noticias que recibimos a diario: la primera de ellas es que las buenas noticias no generan tantos lectores como las malas, la normalidad se asume como tal, mientras que el accidente o el crimen serían la excepción; la segunda es que todo el que quiera promover algún cambio ‘revolucionario’ (no evolutivo) en la sociedad, debe antes mostrar que todo anda mal, ya que por eso se necesita el cambio.

Al respecto, una serie de autores (Matt Ridley, Steven Pinker y ahora Johan Norberg) han escrito sendos libros presentando una visión contraria, esto es, optimista, del progreso de la sociedad y el ser humano, sobre todo a partir de la llegada de la sociedad liberal y el capitalismo. Las referencias y los números son contundentes. Aquí algunos del libro  Johan Norberg, Progress: Ten Reasons to Look Forward to the Future:

 

“Aún mejor noticia que la caída de la desnutrición crónica es la desaparición de grandes hambrunas. En los últimos 140 años hubo 106 episodios de hambre masiva, cada uno de los cuales mató a más de 100.000 personas. Entre 1900 y 1909, murieron en hambrunas unos 27 millones de personas, y más de 15 millones lo hicieron en cada década entre 1920 y 1960. Esas hambrunas fueron parcial o totalmente obra del hombre. En el primer período fue el resultado de que políticas imperiales desmantelaran la producción agrícola local y su comercio y se forzara a los campesinos a producir para exportar. Las hambrunas por guerra mataron a millones en Asia en los años 1930s y 1940s. Los regímenes comunistas en la Unión Soviética, China, Camboya, Etiopía y Corea del Norte mataron a decenas de millones debido a la colectivización forzosa y el uso del hambre como un arma.”

“No hay país que haya sufrido una hambruna más grande que China. Desde 1958 a 1961, el dictador Mao Zedong trató de  mostrar la superioridad de su variante del comunismo mediante un “Gran Salto Adelante” de industrialización forzada. La tierra privada remanente e incluso los utensilios de cocina fueron confiscados y los trabajadores agrícolas fueron llevados a proyectos de obras públicas y fábricas de acero. Como resultado, se estima que alrededor de 40 millones de personas murieron de hambre, y la expectativa colapsó en unos 20 años.

Y después de este desastre la comida era escasa en China debido a que las granjas colectivas desalentaban el trabajo y la innovación. Nadie podía obtener más por medio de un trabajo más duro o la inversión en mejores métodos. Hoy, los líderes chinos están orgullosos de su productivo sector agrícola, pero no cambió debido a una decisión que viniera desde arriba. Comenzó con unos pocos valientes campesinos en la villa de Xiaogang en la provincia de Anhui en Diciembre de 1978.

Las dieciocho familias de la villa estaban desesperadas. EL sistema comunista no les proveía a ellos, ni a sus hijos, de suficiente comida. Algunas familias tenían hervir hojas de álamo y comerlas sin sal; otros molían cáscara de árbol para usarla como harina. Entonces, se encontraron en un lugar secreto, una noche tarde, y decidieron parcelar la tierra comunal entre ellos. Cada familia tomaría sus propias decisiones sobre qué y cuanto sembrar y cuánto trabajar, y cada familia podría vender lo que produjera, luego de que el gobierno tomara la parte que demandaba.

Lo escribieron como un contrato formal para que todos estuvieran comprometidos, lo firmaron o pusieron sus huellas a la luz de una lámpara de aceite. Ahora que estaba firmado, el riesgo era alto. Si el documento era hallado, serían castigado con todo el peso del régimen. Los villeros se pusieron de acuerdo que, si se conocía y alguno iba preso, los demás criarían a sus hijos. El campesino que había escrito el contrato lo escondió dentro de un pedazo de bambú en el techo de su casa, esperando que los funcionarios nunca lo encontraran.

Eventualmente, esta privatización secreta se conoció. EL resultado era demasiado bueno para mantenerlo en secreto. Los granjeros no comenzaban a trabajar cuando sonaba el silbato de la villa – salían mucho antes y trabajaban mucho más duro. Hubo un crecimiento dramático de la producción. La cosecha de grano en 1979 fue seis veces más alta que la del año anterior. Otras villas podían ver que a los de Xiagong les iba mejor, que su gente estaba mejor alimentada, y trataron de saber qué hacían diferente…”

Los Neo-malthusianos que siempre han predicho catástrofes con hambrunas, siempre se han equivocado

Hay, creo, dos razones por las cuales predomina el pesimismo en la avalancha de noticias que recibimos a diario: la primera de ellas es que las buenas noticias no generan tantos lectores como las malas, la normalidad se asume como tal, mientras que el accidente o el crimen serían la excepción; la segunda es que todo el que quiera promover algún cambio ‘revolucionario’ (no evolutivo) en la sociedad, debe antes mostrar que todo anda mal, ya que por eso se necesita el cambio.

Al respecto, una serie de autores (Matt Ridley, Steven Pinker y ahora Johan Norberg) han escrito sendos libros presentando una visión contraria, esto es, optimista, del progreso de la sociedad y el ser humano, sobre todo a partir de la llegada de la sociedad liberal y el capitalismo. Las referencias y los números son contundentes. Aquí algunos del libro  Johan Norberg, Progress: Ten Reasons to Look Forward to the Future:

“A medida que cayeron las tasas de mortalidad, era necesario alimentar una creciente población global. Desde 1950 a mediados de los 1980s, la población mundial se duplicó de 2.5 a 5 mil millones, y muchos neo-Malthusianos predijeron hambrunas masivas. ‘La batalla para alimentar a la humanidad está terminada’, escribió Paul Erlich en The Population Bomb en 1968. ‘En los 1970s, el mundo va a sufrir hambrunas –millones de personas se van a morir de hambre’. En  Famine 1975, William y Paul Paddock predijeron que ‘en quince años las hambrunas serán catastróficas’.”

Sin embargo, sucedió exactamente lo contrario. Justo cuando ellos decían que la batalla estaba perdida, tuvimos grandes avances, y nadie luchó con mayor empeño por la humanidad que Norman Borlaug, agrónomo de Iowa, quien estaba obsesionado con el problema del hambre global.

Luego de miles de cruzas de trigo, Borlaug pudo obtener un híbrido de alto rendimiento que era resistente a los parásitos y no era sensible a las horas de luz del día, por lo que podía crecer en climas muy diferentes. Muy importante, era una variedad enana, ya que el trigo alto gastaba mucha energía en crecer tallos no comestibles que colapsaban si crecían muy rápido. Cuando introdujo este nuevo híbrido, Borlaug también mostró a los campesinos cómo la irrigación moderna y los fertilizantes artificiales incrementaban los rendimientos. El nuevo trigo se introdujo rápidamente en todo México y, sorprendentemente, en 1963 la cosecha fue seis veces más grande que la de 1944. De la noche a la mañana, México se convirtió en un exportador neto de trigo.

“La FAO informó en 1947 que alrededor del 50% de la población mundial estaba crónicamente mal alimentada. Alrededor de esta época se introdujo el fertilizante de nitrógeno en forma extendida y muchos países de bajos y medianos ingresos comenzaron a modernizar sus sectores agrícolas. En 1969-71, la FAO estimó que 37% de la población de los países en desarrollo estaba mal alimentada, y hoy esta cifra se ha reducido al 13%.”

“Desde 1990-92, la proporción de mala alimentación crónica se ha reducido desde 23 al 13 porciento de los países de ingresos medianos y bajos. El número de gente con hambre se ha reducido en 216 millones. Como la población ha crecido en 1.900 millones en ese mismo tiempo, las estimaciones de la FAO indican que casi dos mil millones de personas se han liberado de un probable estado de hambre en los últimos 25 años.”

Optimismo y noticias que no se comentan: el capitalismo derrotó el pesimismo Malthusiano y las hambrunas

Hay, creo, dos razones por las cuales predomina el pesimismo en la avalancha de noticias que recibimos a diario: la primera de ellas es que las buenas noticias no generan tantos lectores como las malas, la normalidad se asume como tal, mientras que el accidente o el crimen serían la excepción; la segunda es que todo el que quiera promover algún cambio ‘revolucionario’ (no evolutivo) en la sociedad, debe antes mostrar que todo anda mal, ya que por eso se necesita el cambio.

Al respecto, una serie de autores (Matt Ridley, Steven Pinker y ahora Johan Norberg) han escrito sendos libros presentando una visión contraria, esto es, optimista, del progreso de la sociedad y el ser humano, sobre todo a partir de la llegada de la sociedad liberal y el capitalismo. Las referencias y los números son contundentes. Aquí algunos del libro  Johan Norberg, Progress: Ten Reasons to Look Forward to the Future:

“Cosechas fracasadas no eran poco comunes en Suecia. Una sola hambruna, entre 1695 7 1697, causó la muerte de una en quince personas, y hay referencias a canibalismo en los relatos orales. Sin maquinarias, almacenaje frío, irrigación o fertilizante artificial, los fracasos de cosechas eran siempre una amenaza, y en ausencia de comunicaciones modernas y transporte, una cosecha fallida a menuda significaba hambruna”.

“Las hambrunas eran universales, un fenómeno regular, que sucedía tan regularmente en Europa que se había incorporado en el régimen biológico del ser humano y formaba parte de su vida diaria, según el historiador francés Fernand Braudel. Francia, uno de los países más ricos del mundo, sufrió 26 hambrunas nacionales en el siglo XI, dos en el XII, cuatro en el XIV, siete en el XV, trece en el XVI, once en el XVII y dieciséis en el XVIII. En cada siglo hubo también cientos de hambrunas locales”

Por eso Malthus decía:

“El poder de la población es tan superior al poder de la tierra para producir la subsistencia del hombre, que la muerte prematura debe de alguna forma visitar a la naturaleza humana. Los vicios de la humanidad [infanticidio, aborto, contracepción] son activos y eficientes instrumentos de la despoblación. Son los grandes precursores en el gran ejército de la destrucción, y a menudo completan el trabajo ellos mismos. Pero si fracasaran en esta guerra de exterminio, pestes, epidemias, pestilencias, y plagas, avanzas en terrífica amplitud, y barre de a miles o decenas de miles. Y si el éxito fuera aún incompleto la inevitable hambruna gigante aparece por detrás, y con un gran y poderoso golpe, nivela a la población con los alimentos del mundo”.

Malthus describía acertadamente la situación de la humanidad. Pero subestimó su capacidad para innovar, para resolver problemas y cambiar sus usos cuando las ideas del Iluminismo y las mayores libertades le dieron una oportunidad a la gente de hacerlo. A medida que los campesinos obtuvieron derechos de propiedad, tuvieron un incentivo para producir más. A medida que se abrieron las fronteras al comercio internacional, las regiones comenzaron a especializarse en el tipo de producción apropiado para aprovechar esas oportunidades. Aun cuando la población crecía rápidamente, la oferta de alimentos crecía más rápido. El consumo per cápita en Francia e Inglaterra aumentó de alrededor de 1700-2200 calorías a mediados del siglo XVIII a 2500-2800 en 1850. Las hambrunas comenzaron a desaparecer. Suecia fue declarada libre del hambre crónica a comienzos del siglo XX.”

CEPAL: una visión ideológica estatista, en la tradición socialista, financiada con el dinero de los contribuyentes

Con los alumnos de la UFM que vemos el curso sobre las ideas políticas y económicas en América Latina, estamos considerando las ideas y propuestas de la Cepal. En esta ocasión analizamos una revisión de las ideas desarrolladas en esa institución según este trabajo, elaborado para sus 50 años: Ricardo Bielschowsky (1998) Evolución de la ideas de la CEPAL, Revista de la CEPAL, Nro. Extraordinario, Santiago de Chile, octubre de 1998 (35 páginas).

La CEPAL, un organismo internacional financiado por recursos públicos, fue desde su origen algo más parecido a un instituto para la promoción de una cierta visión ideológica en particular, que este autor ubica dentro de la tradición ‘socialista’. Y todo con dinero de los contribuyentes. Aquí, por ejemplo, sobre la planificación económica:

“Desde los orígenes de la CEPAL los trabajos se centraban en las políticas (policy oriented). La acción estatal en apoyo del proceso de desarrollo aparece en el pensamiento cepalino como corolario natural del diagnóstico de problemas estructurales en materia de producción, empleo y distribución del ingreso en las condiciones específicas de la periferia subdesarrollada.

En los años cincuenta, el concepto clave utilizado para otorgar coherencia y sistematicidad a las proposiciones de política fue el de «planificación» o «programación».13 / En ese entonces, y en cierta medida también en los años sesenta, el énfasis en la planificación tenía un significado adicional, que era suplir las inmensas deficiencias técnicas en la mayoría de los gobiernos de la región.

El punto de partida para prestar apoyo técnico a los Gobiernos en materia de planificación fue la elaboración de orientaciones técnicas de programación, acompañada en varios países de ensayos de aplicación de dichas técnicas. 14/ En 1953 se divulgaría un «Estudio preliminar sobre la técnica de programación del desarrollo económico», que fue revisado en el documento Introducción a la técnica de programación (CEPAL, 1955). Conforme se explica en la introducción al documento de 1955, la programación consistía en la «etapa lógica» que seguía al reconocimiento de los problemas del desarrollo, vale decir, de la necesidad de conferir racionalidad al proceso espontáneo de industrialización en curso.

El autor principal de la parte conceptual de esos documentos sobre programación fue Celso Furtado. Se iniciaba entonces una tradición que difundirían Jorge Ahumada, Pedro Vuscovic y otros economistas que a principios de los años sesenta ayudaron a Prebisch a crear, bajo la égida de la CEPAL, el Instituto Latinoamericano de Planificación Económica y Social (ILPES) Y que tendrían un papel central en la influyente trayectoria de esa entidad en la formación de cuadros técnicos gubernamentales en toda América Latina.15/

Vista desde la perspectiva actual, la orientación contenida en el documento sobre técnicas de programación parece trivial. Indica, primero, cómo realizar ejercicios de consistencia macroeonómica a fin de contar con un punto de partida para la programación, o sea, la definición de las tasas de crecimiento posibles dadas las restricciones previsibles del ahorro y del balance de pagos; además, da indicaciones sobre la realización de proyecciones de demanda sectorial basadas en la elasticidad-ingreso -que sólo en textos posteriores se recomendaría instrumentalizar con la matriz de insumo-producto; una vez en posesión del mapa del consumo futuro, el programador debería proceder a seleccionar sectores y proyectos de sustitución de importaciones de acuerdo con el criterio de «productividad social marginal del capital».

Sin embargo, en el contexto latinoamericano de los años cincuenta, eso nada tenía de trivial. Faltaban las estadísticas económicas básicas, no se contaba siquiera con sistemas mínimos de cuentas nacionales y los gobiernos operaban las economías con gran desconocimiento de sus tendencias básicas. La orientación dada por las técnicas de programación de la CEPAL hacían tomar conciencia de esas insuficiencias y de la importancia de otorgar un mínimo de previsibilidad al contexto macroeconómico en que descansaría el proceso de crecimiento deseado.

A partir de entonces, en el curso de toda su historia, la CEPAL, y el ILPES producirían un sinnúmero de textos de recomendación de política económica -y un sinnúmero de misiones de asistencia técnica a los países latinoamericanos- en los más variados campos de la actividad económica y sobre los más variados temas que componen la problemática del desarrollo.”

Fernando Henrique Cardoso y el pensamiento de la Cepal: no lo siguió como presidente…, por suerte para Brasil

Con los alumnos de la UFM vemos un curso sobre las ideas políticas y económicas en América Latina. En esta oportunidad, estamos analizando las ideas de la Cepal, que tanta influencia tuvieran, y en alguna forma tienen, en la región. Aquí leemos nada menos que a Fernando Henrique Cardoso, quien varios años después de escribir esto fuera presidente de Brasil y aplicara políticas bastante diferentes. En fin, aquí va parte de su análisis en un artículo publicado en la Revista de la Cepal en  1977:

“Es interesante observar que, aunque el razonamiento de Prebisch y de la CEPAL se basa en la necesidad imperiosa de aumentar la productividad por habitante y obtener, simultáneamente, acumulación de capitales para elevar el bienestar de la masa de ía población, este punto fue sumamente criticado tanto por la izquierda como por la derecha. La izquierda lo criticó porque, una vez más, faltó el enunciado explícito de los mecanismos mediante los cuales se compatibilizarían ambas metas (la acumulación de capital y el mejoramiento del nivel de vida popular); la derecha, porque en el Manifiesto Latinoamericano (como Hirschman llamó al documento de 1950) no vio otra cosa que una acusación contra los países ricos y un afán de redistribución internacional que no tomaba en serio la necesidad de formar capitales y de aumentar la productividad.

Sin embargo, Prebisch fue explícito. Mostró que:

— el comercio internacional debería asumir un papel activo, a fin de ayudar al crecimiento de América Latina (véase el estudio sobre «El desarrollo económico de América Latina y algunos de sus principales problemas»);

— el aumento de la productividad era indispensable;

— sin acumulación no habría desarrollo;

— con todo, insistió en que este proceso no debería producirse apelando a la disminución del consumo popular, ya bajísimo.

Cito textualmente partes del artículo mencionado:

«Para formar el capital necesario a la industrialización y el progreso técnico de la agricultura, no parecería indispensable comprimir el consumo de la gran masa, que por lo general es demasiado bajo» (p. 3). Aún más: «Si con el progreso técnico se logra aumentar la eficacia productora, por un lado, y si la industrialización y una adecuada legislación social van elevando el nivel del salario real, por otro, se podrá ir corrigiendo gradualmente el desequilibrio de ingresos entre los centros y la periferia, sin desmedro de esa actividad económica esencial (la exportación primaria)» (pp. 3-4). Prebisch llega a poner límites a la industrialización (y en consecuencia al proteccionismo) en función de aquellos objetivos: «Si el propósito consiste en aumentar lo que se ha llamado con justeza el bienestar mensurable de las masas, hay que tener presente los límites más allá de los cuales una mayor industrialización podría significar merma de productividad».

Y en cuanto a las propuestas de política económica:

“En el plano de las metas básicas y de los instrumentos de política económica necesarios para alcanzarlas, la posición de la CEPAL tuvo pocas variaciones durante los años cincuenta:

– industrialización y proteccionismo ‘sano’;

— política adecuada de asignación de recursos externos;

– programación de la substitución de importaciones;

— especial atención para que no disminuyan todavía más los salarios durante el proceso de industrialización, y evitar la reducción de la capacidad de consumo de las grandes masas.”

La biotecnología pone en peligro a las vacas: la propiedad las protege y protegería también a otras especies

Recomiendo este artículo en la revista de La Nación:  http://www.lanacion.com.ar/1983650-carne-del-futuro-la-reconciliacion-de-los-carnivoros-y-los-veganos

De Santiago Bilinkis, se titula “Carne del futuro: la reconciliación de los carnívoros y los veganos”. Plantea los beneficios y los costos de la actual producción de carnes, y señala los posibles cambios que puede traer la biotecnología:
“Sin embargo, la biotecnología está generando una tercera vía, que minimice los efectos nocivos de la fabricación de carne, pero mantenga los beneficios que su consumo moderado nos aporta y el placer de comer un buen bife. Después de todo, ese bife no es otra cosa que muchas células musculares vacunas y algo de células grasas. La clave reside en la ingeniería de tejidos, que nos está permitiendo hacer crecer tejido vivo en un laboratorio, fuera del vientre de una vaca.

Es importante aclarar que no hay nada artificial en esta carne. Son las mismas células, sólo que gestadas en otro ámbito.

Esto no es ciencia ficción: la primera hamburguesa producida por este método fue presentada en Londres en 2013. Todavía la calidad era inferior en sabor y textura. Pero dentro de una década o dos, quizá sacrificar vacas en un matadero nos parezca una costumbre tan insensible y salvaje como nos resulta hoy despellejar zorros para hacer tapados, a pesar de que una generación atrás los abrigos de piel constituían una prenda de uso corriente.”

Bilinkis señala el obvio impacto que esto tendría en un país productor de carnes como la Argentina. Quisiera ahora señalar otro fenómeno, no considerado en el artículo. Según la página Beef2Live, hay en el mundo unos mil millones de vacas: http://beef2live.com/story-world-cattle-inventory-ranking-countries-0-106905

El cuadro muestra que hay 302 millones en India (donde no las comen pero sí las ordeñan). Un efecto del cambio biotecnológico reduciría el uso de las vacas solamente a la leche, o al cuero, con lo cual serían seguramente necesarias mucho menos vacas de las que ahora hay. Y si la biotecnología puede producir carne, también podrá en algún momento producir leche, e incluso hasta cuero (del cual ya hay una versión artificial). Si esto llegara a ser así, ¿para qué sería necesario tener vacas?

No parece un animal que se vaya a elegir como mascota. Y a pesar del contenido religioso que tiene en la India, si hay leche natural biotecnológica, pocos van a buscar reproducir vacas que luego son costosas de mantener, si se puede obtener leche natural sin esos costos.

En ese escenario imaginado el número de vacas sería mucho menor, tal vez solamente las que se puedan encontrar en un zoológico, pero estos también están desapareciendo. ¿Y cuál sería el ‘hábitat natural’ de las vacas?

En fin, el punto es para señalar un argumento poco intuitivo que muchos ecologistas no entienden: es porque “aprovechamos” las vacas que hay tantas de ellas; es porque son “propiedad” de los productores que se multiplican hasta ser mil millones. Y lo hacen porque a la gente le interesan algunas cosas que provienen de las vacas. Si no fuera así, quedarían unas pocas simplemente como recuerdo.

Visto desde el otro lado, facilitar la “propiedad” de especies las multiplicaría en tanto y en cuanto hubiera algún uso de ellas, aunque más no sea el de verlas. ¿Y si no hubiera algún uso? En fin, ¿acaso promovemos la protección de las cucarachas?

Convenciones que se auto-cumplen o controlan, podrían explicar la posible existencia de un orden espontáneo

En Teoría de los Juegos, el contrato social y la creación del Estado sirve para resolver problemas del tipo Dilema del Prisionero, donde los incentivos a traicionar superan a los incentivos a cooperar. Es por eso que muchos autores no conciben que puedan generarse, por ejemplo, derechos de propiedad, sin la previa existencia del estado. No sería esa la visión de Hume, y la Anthony de Jasay, como la presenta en un artículo titulado “Conduct and Contract”:

“Gracias al creciente interés en Hume en las últimas décadas, la naturaleza y el rol de las convenciones es ahora ampliamente comprendido. Son formas de conducta que, si las adopta un número significativo de personas, otorgan mejorados beneficios a cada uno; por lo tanto, si se alcanza un crítico límite mínimo, los no-adherentes son inducidos a adherir. Eso no es el resultado de un acuerdo, sino una elección unilateral. Todas las convenciones son equilibrios de Nash (ver Lewis 1969); esto es, se auto-imponen, pero solo unas pocas son auto-impuestas en el sentido de que su incumplimiento es ipso facto malo para el que se desvía; el lenguaje, el papel moneda y las reglas de tránsito son bien conocidos ejemplos de las más simples. La mayoría de las convenciones, sin embargo, sólo son auto-impuestas en un sentido compuesto; dejan abierta una opción para que el desviado sea free rider, pero desatan una estrategia de castigo si intenta tomar ventaja de ello desviándose. Hay disponible una amplia gama de castigos para desalentar a los free riders. Tal vez el más obvio sea el rechazo a interactuar en futuras rondas del juego con el incumplidor, pero, por supuesto, hay otras. Debe asumirse que el costo del castigo no es mayor que la ventaja de suprimir el free riding y así, se protege a la convención de debilitarse y favorece su longevidad. Dicho supuesto parece razonable, ya que explica la permanente supervivencia de convenciones que parecen invitar al free riding. Tengamos en cuenta que ningún poder central, especializado, parece necesario, o incluso económico, especialmente el caso del empleo de una ‘agencia protectora’ en el sentido de Nozick, que eventualmente llega a ser un estado (ver Nozick, 1974), la cual crea problemas de agencia que pueden generar costos muy altos en explotación y pérdida de libertades.

Un sistema humeano de convenciones puede consistir en tres niveles. El más importante actúa contra los daños; protege la vida y la persona, la libre búsqueda de objetivos pacíficos; en palabras de Hume, la ‘estabilidad de la posesión’(Hume, Libro III, Parte II, Sección 3) y su transferencia por consentimiento (Sección 4) como también el mantenimiento de las promesas (Sección 5). En el segundo nivel están las convenciones contra molestias y externalidades negativas. En nuestros días, algunas nuevas convenciones contra la degradación ambiental pueden llegar a agregarse a las otras externalidades de este segundo nivel, aunque es temprano para afirmarlo. El tercer nivel consiste de convenciones laxamente aplicadas que tienen como objetivo frenar ciertos actos poco civilizados y defender ciertos beneficios de la civilización. El conjunto de estas convenciones, tolerablemente cumplidas pero no necesariamente a prueba de errores, para confortablemente suficiente para crear y sostener un orden social que podría ser denominado una anarquía ordenada.”

¿Queremos crecer y progresar? Veamos cómo hacemos para atraer a las cincuenta empresas más innovadoras

La consultora de management Boston Consulting Group, elabora y publica un interestante informe con las 50 empresas más innovadoras: https://www.bcgperspectives.com/content/interactive/innovation_growth_most_innovative_companies_interactive_guide/

No van más comentarios, éstas son:

rank Company Revenue EBIT TSR R&D
spending
1 Apple 27.9 35.7 –3.0 33.5
2 Google 13.6 14.7 46.6 24.9
3 Tesla 26.5 NA 7.9 54.5
4 Microsoft 7.8 1.0 22.7 5.8
5 Amazon 20.2 1,154.5 117.8 35.2
6 Netflix 23.2 –24.0 134.4 37.8
7 Samsung –2.7 5.5 –3.4 –4.7
8 Toyota 4.3 3.8 2.0 5.1
9 Facebook 43.8 26.3 34.1 79.5
10 IBM –11.9 –18.4 –11.4 –3.5
11 Bayer 9.7 22.0 4.3 18.0
12 Southwest Airlines 5.6 82.1 2.4 NA
13 Hewlett-Packard –7.3 –7.6 –33.3 1.6
14 BMW 14.6 3.5 12.0 3.3
15 General Electric –21.8 –51.5 27.5 0.0
16 Daimler 15.1 33.9 15.6 5.3
17 Uber NA NA NA NA
18 DuPont –28.0 –41.0 –2.7 –8.2
19 Dow Chemical –16.1 9.2 17.0 –3.0
20 BASF –5.2 –8.7 3.9 3.7
21 Airbnb NA NA NA NA
22 Under Armour 28.5 17.2 18.7 17.2
23 Gilead 31.1 41.9 8.6 20.4
24 Regeneron 45.5 49.3 32.3 NA
25 Cisco Systems 4.3 2.4 0.6 9.1
26 Pfizer –1.5 –12.4 7.1 6.9
27 General Motors –2.3 119.6 1.5 1.4
28 JPMorgan Chase –1.5 3.0 8.4 NA
29 Johnson & Johnson –5.5 –13.1 1.1 6.5
30 AXA –4.1 3.8 36.9 NA
31 Nike 5.8 7.8 31.4 NA
32 Expedia 15.8 –22.5 46.8 21.0
33 Allianz 7.4 26.6 24.6 NA
34 SpaceX NA NA NA NA
35 Xiaomi NA NA NA NA
36 Disney 7.5 15.2 12.9 NA
37 Hilton 4.9 12.5 –17.5 NA
38 Renault 10.4 46.2 56.2 20.6
39 NTT Docomo 3.3 19.3 45.2 NA
40 Intel –0.9 –8.2 –2.2 5.1
41 Marriott 4.2 12.5 –13.0 NA
42 3M –4.9 –1.1 –5.9 –1.1
43 Dell NA NA NA NA
44 Orange 2.0 –3.1 14.1 NA
45 Siemens 5.2 –3.6 –1.0 10.3
46 Huawei 37.1 33.9 NA 45.9
47 Bristol-Myers Squibb 4.3 27.4 19.3 3.2
48 Honda 9.6 –24.9 13.4 8.3
49 BT Group 5.9 11.2 20.8 –13.2
50 Procter & Gamble –8.2 –7.4 –10.0 –8.2

 

El dilema «shock o gradualismo»: Catena Zapata y una oportunidad para fijar posición sobre el tema

No conozco a Nicolás Catena Zapata, a quien entrevista La Nación con un título ya bien interesante, “Toda acción proteccionista es dañina porque invita al contagio”: http://www.lanacion.com.ar/1983716-toda-accion-proteccionista-es-danina-porque-invita-al-contagio

Ha de ser una persona más que interesante ya que combina su actividad empresarial, siendo propietario de una de las mejores bodegas argentinas, con interés académico (según la nota en la teoría de la competencia).

Pero voy a tomar sus comentarios aquí, para fijar una posición respecto al debate que se viene desarrollando en la Argentina entre economistas, en relación a la necesidad de actuar drásticamente (shock) o gradualmente. La mayoría de mis amigos economistas, a quienes respeto mucho, son partidarios del shock y señalan los inconvenientes del gradualismo que actualmente aplica el gobierno de Macri.

Le preguntan a Catena:

“-El debate de shock o gradualismo está instalado entre propios y ajenos del gobierno nacional. ¿Cree que es correcto el camino tomado hasta ahora?

-Una política de shock hubiera implicado eliminar rápidamente el déficit fiscal disminuyendo erogaciones. Mi impresión es que el Poder Ejecutivo no recibió de sus votantes un mandato tan drástico. El mandato fue gradualismo en el sinceramiento de tarifas, disminución de subsidios y achicamiento del sector público. Y eso es lo que se está haciendo. Por ello esta discusión la veo hoy como un tema, diríamos académico.”

Comparto esa opinión. Una cosa es lo deseable, otra cosa es lo posible.

Si vamos a lo deseable, mi posición es que deseo el anarco-capitalismo como utopía sobre el tipo de sociedad en la que me gustaría vivir. Una sociedad sin estado, y con muchas agencias voluntarias bridando todo tipo de servicios. Nótese que no se trataría de una sociedad así para todos, sino solamente para quienes, como yo, la prefirieran. Los socialistas, por ejemplo, podrían vivir en su propio entorno socialista, donde todo sería del estado y se expropiarían unos a otros. Digamos que cada cual podría explorar su propia utopía dentro del marco de una “mega-utopía” en la cual hay de todo y compartimos solamente el principio que cada uno es libre de salir de una utopía que no le guste, como lo planteara Robert Nozick en “Anarquía, Estado y Utopía”.

Si me preguntan si esto es posible, la respuesta es que obviamente no, pero como decía Borges, habrá un mundo futuro en el cual podrá suceder.

Ahora bien, en el debate “shock o gradualismo” es muy probable que la mejor respuesta hubiera sido el shock, ya que, si bien ocasiona un cierto costo a corto plazo, la recuperación sería más rápida. Estoy de acuerdo con eso. Es más, estoy de acuerdo también en que el gradualismo no solamente puede ser una peor solución, sino que incluso puede llegar a fracasar y hacernos regresar a todos a lo peor del populismo.

Pero incluso estando de acuerdo en que no sea lo mejor, no veo que el shock fuera posible. Como dice Catena, el mandato fue gradualismo, en buena medida por algo que muchos analistas comparten: no hubo una crisis como la hiperinflación de 1989 o el default del 2001 como para que la gente estuviera dispuesta a soportar cirugía mayor.

Para ésta, es necesario que la opinión pública, que en última instancia determina el rumbo de la sociedad (así ya lo decía David Hume), sienta que no hay otra alternativa que operar. Ese sentimiento puede provenir del sufrimiento directo que impone la crisis o debería, en ausencia de ésta, provenir de la comprensión que la gente tenga de la situación difícil, aunque no caótica, en que la economía se encuentra.

Y lo cierto es que por más que alertemos sobre el déficit fiscal y el endeudamiento, la pesada carga impositiva que ahoga la rentabilidad de la inversión o la revaluación del peso que genera el endeudamiento externo, la gente siente un cierto dolor de estómago, pero no cree que tenga apendicitis aguda.

¿Es posible que sin hacer el shock todo fracase? Sí, es posible. En tal caso se presentará la crisis que hace cambiar de lado a la opinión pública. Pero nada garantiza hacia dónde iría ese cambio. Después de la hiper fue hacia las privatizaciones y la apertura; después del default fue hacia el kirchnerismo. Creo que adónde se dirija en las actuales circunstancias, y si es que ocurre, dependerá de a quién se asigne la responsabilidad: ¿sería una crisis el resultado final de 12 años kirchneristas o producto de las medidas del actual gobierno? A medida que pasa el tiempo se diluirá en la opinión pública la primera y crecerá la segunda, pero nada está dicho.

En ese sentido, más que discutir shock o gradualismo, tal vez sería mejor discutir cuál debería ser ese camino si la situación se presenta: así la discusión entre avanzar hacia una república con una economía abierta o regresar al populismo sería el debate central, y en ese están, en general, de acuerdo, tanto gradualistas como shockeadores.

Guerra entre vecinos en Canadá, montañas de estiércol y otro caso para analizar el Teorema de Coase

Hace unos días publiqué un post con la noticia de que Leo Messi había comprado la casa de su vecino para resolver un problema de externalidades negativas (ruidos molestos), en lo que consideraba era una muy buena aplicación del Teorema de Coase. Ahora el profesor Fredy Abed, de la UFM, a quien agradezco que siempre me invita a sus clases, me hace llegar otro ejemplo, con otro final…

La noticia se titula “Una pareja canadiense coloca una montaña de estiércol frente a la casa de sus vecinos”, disponible aquí: http://as.com/epik/2017/02/03/portada/1486121186_176786.html?id_externo_promo=ep-ob&prm=ep-ob&ncid=ep-ob

Como muestra la foto, ha de ser una clara externalidad negativa para el vecino (los Gallant). Pero también es importante señalar que ese mismo olor sería, no ya una externalidad por ser auto-infligido, pero tendría al menos una valoración positiva para los emisores (llamados Murray), como medio para molestar a quienes enfrentan.

Como cuenta la historia, en este caso la enemistad era muy fuerte y actuaba como un alto costo de transacción para llegar a una resolución negociada, a la Coase. Como las negociaciones ya no son posibles ahora el juez decide a quien asignar el derecho de propiedad: ¿tiene el vecino derecho a un aire limpio, o tiene el otro derecho a originar en su propiedad malos olores que llegan a la casa del vecino?

No toda emisión al vecino va a ser considerada una externalidad, ya que es costumbre, al menos por aquí, que puedo hacer un asado y algo de humo y olor llegarán a la casa de al lado, pero nuestras costumbres dirían que esto ha superado el límite, donde quiera que esté.

Según la nota, el juez decidió a favor del vecino “receptor” y condenó al otro a pagar una indemnización de $15.000 por “acosar usando estiércol”.

En fin, tal vez es una cuestión de lenguaje, pero el verdadero fundamento de esa decisión es que ha considerado que los Gallant tenían un derecho (de propiedad) al aire limpio. Esos olores “invadían” su propiedad sin tener derecho a hacerlo.

¿Cuál podría ser el fundamento de tal decisión? Pues entiendo que podría ser una visión “lockeana” del derecho. Es decir, los Gallant tenían su casa y la disfrutaban y habían generado un derecho de posesión sobre un aire limpio. Nótese que una solución a la “Posner” hubiera demandado que el juez hiciera un análisis de beneficios y costos para determinar a quien asignar el derecho de forma más eficiente, pero no sería nada fácil hacer ese cálculo en estas circunstancias en las que habría que evaluar, entre otras cosas, el odio que se tienen unos a otros. La solución a lo Locke (el primer ocupante) no solamente es más sencilla para decidir sino que también termina siendo “eficiente”.