La Unión Europea reguló la protección de datos, y así mató la entrada de nuevas apps (-47%)

Laurent Belsie comenta uno de los trabajos publicados por el National Bureau of Economic Research (NBER) en un artículo que se titula “Impacts of the European Union’s Data Protection Regulations”: “

“Las nuevas reglas hicieron que las aplicaciones europeas fueran menos intrusivas, pero la entrada de nuevas aplicaciones cayó un 47 por ciento y la cantidad de nuevos participantes que tuvieron éxito se redujo en más del 40 por ciento.

La Unión Europea promulgó su Reglamento General de Protección de Datos (GDPR) para proteger los datos personales de los ciudadanos y armonizar las políticas de privacidad en todos los estados miembros. La regulación reforzó los derechos de privacidad de los consumidores y requirió que los desarrolladores de aplicaciones pidieran permiso a los clientes antes de que pudieran usar sus datos para, por ejemplo, orientar anuncios en línea o realizar otras actividades generadoras de ingresos. Los desarrolladores también debían garantizar que los clientes pudieran acceder, rectificar, borrar y restringir el procesamiento y la portabilidad de los datos personales. La ley se promulgó en 2016 y se implementó dos años después.

GDPR ha hecho que las aplicaciones europeas sean menos intrusivas, pero redujo drásticamente la introducción de otras nuevas y provocó que muchas fueran retiradas. En GDPR and the Lost Generation of Innovative Apps (NBER Working Paper 30028), Rebecca Janßen, Reinhold Kesler, Michael E. Kummer y Joel Waldfogel detallan los efectos de las mejoras de privacidad al estudiar el conjunto de aplicaciones que estaban disponibles en Play Store de Google. entre julio de 2016 y octubre de 2019.”

El paper es: GDPR AND THE LOST GENERATION OF INNOVATIVE APPS; Rebecca Janßen, Reinhold Kesler, Michael E. Kummer y Joel Waldfogel; Working Paper 30028 http://www.nber.org/papers/w30028

Suizos y franceses contra la «inmigración masiva»

Desde Adam Smith, y sobre todo desde David Ricardo, sabemos que no hay mejor alternativa al libre comercio. A partir de allí, siempre ha sido nuestra propuesta de maxima la apertura unilateral, y el modelo más cercano de su éxito la política chilena, implementada por Pinochet pero (y no es menor el tema), profundizada por la Concertación. Siempre hemos pensado que los tratados regionales o bilaterales de libre comercio eran una forma de eludir la apertura completa.

Quiero señalar aquí, sin embargo, ciertos beneficios de ese tipo de tratados, que no tiene que ver con el comercio, sino con las limitaciones al poder que imponen. Nada menos que los suizos, un pueblo civilizado si los hay, ha votado ahora en contra de un acuerdo de libre inmigración laboral con Croacia. El rechazo triunfó con el 50.3%, lo que habla, en cierta forma, a favor de los suizos, ya que al menos señala que hay casi un 50% que está a favor. Esto es aun más valioso si notamos que la pregunta que tuvieron que contestar era si estaban a favor o en contra de la «inmigración masiva».

http://www.lemonde.fr/europe/article/2014/02/16/la-suisse-renonce-a-ouvrir-son-marche-du-travail-a-la-croatie_4367482_3214.html

Los politicos no son tontos, saben cómo presentar las preguntas. Así planteada es como si me preguntaran si estoy de acuerdo que la hinchada de Boca pueda entrar en mi casa a su gusto. Si, aun así, el 50% dijo que sí, confirma que no hay pueblo más civilizado que los suizos.

Uno no imagina a  Roger Federer diciendo que Novak Djokovic no puede entrar a su país. Algo similar sucede con los franceses.

Según una encuesta reciente, un 59% apoya una restricción de la circulación de ciudadanos «europeos» en Francia. Imaginen lo que pensarán de los inmigrantes sudacas o africanos.

http://www.lepoint.fr/politique/libre-circulation-en-europe-59-des-francais-veulent-imiter-les-suisses-15-02-2014-1792088_20.php

Ahora bien, los suizos se han generado un problema, porque tienen varios tratados firmados con la UE abriendo su Mercado laboral, y Croacia es ahora un miembro de la UE. Funcionarios europeos han señalado ya que si Suiza repudia ese tratado, caen en forma inmediata todos los tratados con la UE. Y está claro que la mayor parte del comercio suizo se dirige a Europa. Algo similar ocurre con los franceses, una política tal significaría el repudio a un principio central de la UE, la libre circulación de las personas. Entonces, la pregunta es, y al margen de que estos tratados sirvan para promover la apertura commercial o no, ¿sirven como una limitación a la barbarie?