¿La austeridad fiscal genera un mal resultado electoral? Subiendo impuestos -7%; bajando el gasto no

Alberto Alesina, profesor de Harvard, falleció en 2020. Dejó contribuciones en muchas áreas distintas. Curiosamente, el FMI publica ahora un paper que escribiera junto a otros autores: ALBERTO F. ALESINA, Harvard University – Department of Economics, Centre for Economic Policy Research (CEPR), National Bureau of Economic Research (NBER); GABRIELE CIMINELLI, Asia School of Business in collaboration with MIT Sloan; DAVIDE FURCERI, International Monetary Fund (IMF) y GIORGIO SAPONARO, Harvard University. El paper se titula “Austerity and Elections”, y sus conclusiones son importantes para todos nuestros países que necesitan con urgencia una reforma fiscal que incluya la reducción del gasto.

Alesina, Alberto F. and Ciminelli, Gabriele and Furceri, Davide and saponaro, giorgio, Austerity and Elections (April 1, 2021). IMF Working Paper No. 2021/121, Available at SSRN: https://ssrn.com/abstract=4026297 or http://dx.doi.org/10.2139/ssrn.4026297

“La sabiduría convencional sostiene que los votantes castigan a los gobiernos que implementan la austeridad fiscal. Sin embargo, la mayoría de los estudios empíricos, que se basan en medidas de austeridad anuales ex post, no encuentran evidencia que las respalde. Este documento revisa el tema utilizando medidas ex ante de austeridad fiscal basadas en la acción y en tiempo real, así como una nueva base de datos de cambios en la proporción de votos de los partidos en el poder. El análisis enfatiza la importancia del ‘cómo’, ya sea que la austeridad se lleve a cabo mediante aumentos de impuestos o recortes de gastos, y el ‘quién’, ya sea que la lleven a cabo gobiernos de izquierda o de derecha. Nuestro principal hallazgo es que la austeridad basada en impuestos conlleva grandes costos electorales, mientras que el efecto de las consolidaciones basadas en el gasto depende de la inclinación política del gobierno. Un paquete de austeridad por valor del 1% del PIB, llevado a cabo principalmente a través de aumentos de impuestos, reduce la participación de votos del partido del líder en aproximadamente un 7%. Por el contrario, la austeridad basada en el gasto es perjudicial para los gobiernos de izquierda pero beneficiosa para los gobiernos de derecha. También encontramos que el costo electoral de la austeridad, especialmente los aumentos de impuestos, puede contenerse si se implementa durante buenos tiempos económicos.”

Regulaciones laborales: cuanto más rigurosa su aplicación, peores son los resultados

Vladimir Ponczek, de EESP/FGV (Escuela de Economía de San Pablo y Fundación Getulio Vargas) y Gabriel Ulyssea, de UCL, IFS, CEPR e IZA (University College, London), analizan en un paper los efectos de la legislación laboral en el comercio, tomando en cuenta distintos estados en Brasil y en cuáles de ellos se aplicaron las regulaciones laborales con más rigor. Lo que encuentran es que en aquellos donde no fue así, y hubo más informalidad, los resultados económicos fueron más favorables, incluso para el sector formal de la economía.

El título es: “Enforcement of Labor Regulation and the Labor Market Effects of Trade: Evidence from Brazil”: https://www.iza.org/publications/dp/11783/enforcement-of-labor-regulation-and-the-labor-market-effects-of-trade-evidence-from-brazil

“Muchos países en desarrollo, sobre todo en América Latina, experimentaron importantes episodios de liberalización comercial en la década de 1980 y principios de la de 1990 (Goldberg y Pavcnik, 2007). A pesar de las muchas ganancias esperadas del comercio, las preocupaciones sobre las consecuencias negativas del mercado laboral siempre han estado presentes en estos países.1 En particular, una preocupación importante es que la apertura del comercio podría inducir una reasignación de trabajos formales a informales, especialmente entre los trabajadores menos calificados (Goldberg y Pavcnik, 2003). Dado que los empleos informales suelen ser de menor calidad y no están cubiertos por las normas laborales ni por la seguridad social, este efecto de informalidad podría representar una gran pérdida de bienestar por la apertura del comercio. Sin embargo, la informalidad también introduce una mayor flexibilidad de facto en el mercado laboral, lo que puede ser particularmente relevante en presencia de regulaciones laborales estrictas y onerosas. Una mayor flexibilidad puede ayudar a las empresas y los trabajadores a enfrentar mejor los impactos económicos negativos, lo que podría reducir las pérdidas de empleo en relación con un escenario hipotético con una aplicación perfecta y sin informalidad. Esta conjetura tiene implicaciones importantes sobre cómo se interpretan los efectos del comercio en el mercado laboral y sus posibles consecuencias para el bienestar. En términos más generales, implica que la rigidez introducida por las regulaciones del mercado laboral puede conducir a peores resultados en el mercado laboral y potencialmente amplificar las pérdidas de empleo por shocks económicos adversos. Este último punto habla directamente de la extensa literatura que analiza las consecuencias de las regulaciones laborales y la rigidez del mercado laboral para el desempeño del mercado laboral.”

Superabundancia: cada vez hay más recursos pese a que la población mundial crece

Marian Tupy y Gale Poolery renuevan el desafío que planteara Julian B. Simon cuando, ante la preocupación por el crecimiento demográfico y la escasez de recursos, en un libro titulado Superabundancia, donde muestran lo siguiente:

A generaciones de personas se les ha enseñado que el crecimiento de la población hace que los recursos sean más escasos. En 2021, por ejemplo, un informe ampliamente publicitado argumentó que “la población mundial en rápido crecimiento está consumiendo los recursos naturales del planeta a un ritmo alarmante. . . el mundo actualmente necesita 1,6 Tierras para satisfacer la demanda de recursos naturales… [una cifra que] podría aumentar a 2 planetas para 2030”. ¿Pero es eso cierto?

Después de analizar los precios de cientos de productos básicos, bienes y servicios a lo largo de dos siglos, Marian Tupy y Gale Pooley descubrieron que los recursos se volvían más abundantes a medida que crecía la población. Eso fue especialmente cierto cuando observaron los «precios del tiempo», que representan el tiempo que las personas deben trabajar para comprar algo.

Para su sorpresa, los autores también encontraron que la abundancia de recursos aumentó más rápido que la población, una relación que ellos llaman superabundancia. En promedio, cada ser humano adicional creó más valor del que consumió. Esta relación entre el crecimiento de la población y la abundancia es profundamente contraria a la intuición, pero es cierta.

¿Por qué? Más personas producen más ideas, lo que lleva a más invenciones. Luego, la gente prueba esos inventos en el mercado para separar lo útil de lo inútil. Al final de ese proceso de descubrimiento, las personas se quedan con innovaciones que superan la escasez, estimulan el crecimiento económico y elevan el nivel de vida.

Pero las grandes poblaciones no son suficientes para sostener la superabundancia, solo piense en la pobreza en China e India antes de sus respectivas reformas económicas. Para innovar, se debe permitir que las personas piensen, hablen, publiquen, se asocien y estén en desacuerdo. Se les debe permitir ahorrar, invertir, comerciar y obtener ganancias. En una palabra, deben ser libres.

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Auto-flagelación, sentimiento de culpa y búsqueda de «identidad» en las democracias avanzadas

John Lloyd es columnista del Financial Times y co-fundador del Reuters Institute for the Study of Journalism. En una columna publicada en Quillette, analiza un tema de sumo interés respecto a las ideas que predominan, sobre todo en las democracias avanzadas. Lloyd comenta un libro reciente de David Swift titulado “El Mito de la Identidad”, donde analiza le búsqueda de “identidad” en distintos grupos sociales que está detrás de muchos de los actuales conflictos.

Dice Lloyd en su comentario:

“En décadas recientes, las ansiedades que afligen a las democracias occidentales han surgido de nuevas creencias y conflictos sobre cómo los ciudadanos se relacionan entre sí: su estatus relativo en la sociedad, las nociones de respeto mutuo y los patrones que el pasado ha impuesto sobre sus pensamientos y acciones. Lo que parecía estar resuelto ahora está inestable a medida que los ciudadanos buscan una nueva identidad o intentan ajustar la identidad que creen que tienen. Las disputas sobre raza, género, clase e igualdad han producido una crisis social y un desgaste de los valores comunes, en el que las actividades y opiniones que antes se aceptaban como parte de la existencia colectiva se han vuelto amargamente cuestionadas. Como resultado, la identidad recubierta de resentimiento se encuentra ahora entre las fuerzas políticas más potentes.”

“Este tipo de autoflagelación, señala Swift, es principalmente performativo y no hace nada para promover los objetivos ostensibles de los progresistas ni beneficiar los intereses de los electorados que dicen representar, excepto, quizás, para provocarles una risa cínica. Aun así, muchos blancos de clase media están evidentemente mortificados por sus vidas cómodas y las ventajas educativas y profesionales de las que han tenido la suerte de disfrutar. Por lo tanto, han buscado presentarse como no privilegiados de alguna manera. Algunos han adoptado nuevas identidades exóticas y supuestamente «marginadas» (en 2015, Penny anunció que es «género queer» y «pansexual»), mientras que otros han narrado un pasado de privaciones y luchas, como el Sr. Bounderby en Hard Times de Charles Dickens. Algunos incluso han asumido identidades raciales falsas.”

https://quillette.com/2022/02/09/identity-mania/

Las ideas de la gente sobre la sociedad, la economía, etc.; y cómo las elites buscan manipularlas

Cada vez aparece como más importante la visión que la gente tiene de lo que está ocurriendo. Esto determina sus acciones y éstas, luego, los resultados, tanto sea económicos, como políticos, u otros. Este campo de las ideas u opiniones ha sido siempre considerado por los economistas, pero ahora está teniendo un auge especial. Por supuesto, esto acerca a la economía a la psicología, ya que la pregunta a responder es: ¿por qué la gente piensa como piensa? … y luego actúa en consecuencia.

Brendan Nyhan publica un artículo en el JOURNAL OF ECONOMIC PERSPECTIVES, VOL. 34, NO. 3, SUMMER 2020, (pp. 220-36), titulado “Facts and Myths about Misperceptions”: https://www.aeaweb.org/articles?id=10.1257/jep.34.3.220

Sus consideraciones:

“Las percepciones erróneas amenazan con distorsionar la opinión de las masas y las políticas públicas sobre temas controvertidos en política, ciencia y salud. ¿Qué explica el predominio y la persistencia de estas creencias falsas y sin fundamento, que parecen ser genuinamente sostenidas por muchas personas? Aunque los límites en los recursos cognitivos y la atención juegan un papel importante, muchas de las percepciones erróneas más destructivas surgen en dominios donde los individuos tienen incentivos débiles para tener creencias precisas y fuertes motivaciones direccionales para respaldar creencias que son consistentes con una identidad grupal como el partidismo. Estas tendencias suelen ser explotadas por élites que con frecuencia crean y amplifican percepciones erróneas para influir en las elecciones y las políticas públicas. Aunque faltan pruebas de las afirmaciones de una era de «posverdad», los cambios en la velocidad con la que viaja la información falsa y la medida en que puede encontrar audiencias receptivas requieren nuevos enfoques para contrarrestar la desinformación. Reducir la propagación y la influencia de afirmaciones falsas requerirá mayores esfuerzos para vacunar a las personas antes de la exposición (por ejemplo, alfabetización mediática), desacreditar afirmaciones falsas que ya son destacadas o generalizadas (por ejemplo, verificación de hechos), reducir la prevalencia de baja -información de calidad (por ejemplo, cambiar los algoritmos de las redes sociales) y desalentar a las élites de promover información falsa (por ejemplo, fortalecer las sanciones reputacionales).”

¿Qué distopía describe mejor al mundo actual: la de Orwell, la de Huxley o la de Bradbury?

David S. Wills escribe una columna en Quillette donde hace un análisis comparativo entre las distopías más conocidas escritas en el siglo XX: 1984, de George Orwell; A Brave new World, de Aldous Huxley y Farenheit 451, de Ray Bradbury. Se inclina por esta última como descriptiva de lo que está ocurriendo actualmente:

“La principal diferencia entre la distopía de Huxley y la descrita por Orwell es la metodología a través de la cual la humanidad es controlada por gobiernos autoritarios. Huxley argumentó que los humanos serían engañados para aceptar su propia esclavitud a través de antidepresivos y varias distracciones hedonistas, mientras que Orwell sostuvo que el cumplimiento se lograría más fácilmente a través de la censura, el control mental y la violencia. En una carta a Orwell (su profesor de francés de la infancia) al leer 1984, Huxley insistió en que «el ansia de poder puede satisfacerse tan completamente sugiriendo a las personas que amen su servidumbre como azotándolas y pateándolas para que obedezcan». Ciertamente, la novela de Bradbury presenta elementos de ambos; los ciudadanos en su futuro están sujetos a la violencia estatal y también pacificados por el placer y las drogas. Sin embargo, la distinción clave aquí, y la gran contribución de Bradbury a la literatura distópica, es que también elegiríamos nuestra propia esclavitud intelectual.”

“Más bien un distópico cliché, Fahrenheit 451 cuenta la historia de un hombre que se despierta a la realidad de que la sociedad es profundamente opresiva y decide resistir. El protagonista es un bombero llamado Montag, que llega a cuestionar la naturaleza de su profesión. Pero en esta visión del futuro, los bomberos ya no apagan incendios, los inician. Tienen la tarea de quemar libros, que ahora están prohibidos, y con la ayuda de un sabueso mecánico de ocho patas, buscan tenazmente literatura y la destruyen. La tecnología fomenta la alienación, pero un gobierno rara vez impone sistemas de control a la población.

En 1984, la información es cuidadosamente controlada por el estado. En Brave New World, los ciudadanos son bombardeados con tanta información que son incapaces de emitir juicios inteligentes. En Fahrenheit 451, sin embargo, las personas eligen la ignorancia ya que llegan a rechazar la complejidad y la incertidumbre que brinda la literatura; con la proliferación de fuentes de medios más breves y emocionantes, los libros han perdido gradualmente su atractivo.”

 

https://quillette.com/2022/02/12/a-pleasure-to-burn-closer-to-bradburys-dystopia-than-orwells-or-huxleys/

En Occidente todavía están las instituciones democráticas, pero ya no la cultura que las sostiene

Yascha Mounk es un profesor de ciencias políticas en John Hopkins University quien sigue la evolución de la democracia y el impacto en ella de los cambios culturales, las restricciones a la libertad de expresión y la cultura de la cancelación. En su podcast entrevista a Jonathan Sumption, Lord Sumption, quien fuera miembro de la Corte Suprema en el Reino Unido. Según éste, los países de Occidente tienen las instituciones todavía, pero han renegado de la cultura: https://www.persuasion.community/

“Las democracias dependen de dos cosas. Dependen de un marco institucional y dependen de un trasfondo cultural. No suele ser el marco institucional el que falla. Eso todavía está allí. Lo que falla es el trasfondo cultural, que es el deseo de la gente de hacer que funcione, el deseo de la gente de respetar la pluralidad de opiniones, y de aceptar que a veces no pueden salirse con la suya, por importante que sea el tema y por muy bien que piensen. ellos son. En la mayoría de los países que han perdido su estatus democrático, las instituciones todavía están allí, todavía hay elecciones de algún tipo, todavía hay parlamentos, pero en gran medida no tienen sentido porque la cultura que los sustentaba desapareció.”

¿Por qué cree que, en todo el tiempo que han existido las democracias estadounidense y británica, es en este punto cuando estamos viendo un estrés especial en las instituciones?

 

Sumption:  creo que hay varias razones, pero la más importante de ellas es la aversión al riesgo. Esto es, en cierto sentido, un desarrollo perfectamente natural de las sociedades humanas una vez que un mayor número de personas se involucra en los asuntos públicos. Pero durante el último siglo, la gente en Occidente se ha vuelto cada vez más reacia al riesgo. Se han vuelto cada vez más ansiosos de que el Estado los proteja contra riesgos que no son sólo catástrofes externas repentinas, que ocurren una vez en un siglo, sino que son una parte muy importante de los riesgos ordinarios asociados con cualquier tipo de vida en la que hay un riesgo razonable. grado de libertad individual. Riesgos financieros, riesgos de salud, riesgos de seguridad de un tipo u otro. Esperamos un alto grado de protección del estado contra estos riesgos.

 

El problema es que cuando tienes miedo a los riesgos que están asociados con la vida ordinaria, y miras al Estado para que se ocupe de eso, el Estado reaccionará de la única manera que sabe, que es introduciendo la coerción, para poder evitar que usted haga las cosas que dan lugar al riesgo y evitar que todos los demás también las hagan. Entonces se obtiene una situación en la que el estado suprime parte de la vida para suprimir la toma de riesgos, que en realidad es inseparable de cualquier tipo de actividad libre en una democracia.

 

¿Por qué la racionalidad es importante? La importancia de las «discusiones» y el debate

Steven Pinker, el reconocido profesor de Harvard, ha publicado el año pasado un libro titulado “Rationality: What It Is, Why It Seems Scarce, Why It Matters”. Este es un tema de fundamental importancia. Aquí, la Heterodox Academy Organization le hace un reportaje sobre el libro y es interesante ver sus respuestas: https://heterodoxacademy.org/hxannouncements/qa-with-steven-pinker-author-of-rationality-what-it-is-why-it-seems-scarce-and-why-it-matters/

Le preguntas, por qué la racionalidad es importante. Así responde:

  1. Primero, la racionalidad es importante para nuestra vida personal. Las personas que siguen modelos normativos y evitan las falacias cognitivas, en promedio tienen menos accidentes y percances, tienen mejores resultados financieros, de salud y de empleo, y tienen menos probabilidades de ser estafados por charlatanes médicos o psíquicos.

En segundo lugar, la racionalidad es importante para el progreso material. En mi libro anterior, Enlightenment Now, mostré que la longevidad, la paz, la prosperidad, la seguridad y la calidad de vida han aumentado con el tiempo. Esto no vino de alguna fuerza mística llamada “progreso” que nos eleva siempre hacia arriba. Provino de desplegar la razón para mejorar el florecimiento humano.

Tercero, la racionalidad es importante para el progreso moral. Cuando investigaba un libro anterior, Los mejores ángeles de nuestra naturaleza, me sorprendió ver cuántas de las grandes mejoras morales de la historia, como la reducción de la persecución religiosa, los castigos crueles, la autocracia, la guerra, la esclavitud y la opresión de las mujeres. y homosexuales, comenzó con una discusión. Un filósofo o activista presentaría argumentos de por qué alguna práctica del día era incompatible con los valores que todos decían tener. Su tratado se distribuiría, traduciría y discutiría en salones, pubs y cafeterías, se extendería a los que estaban en el poder y eventualmente se convertiría en la ley del país. La racionalidad no solo ha inspirado el progreso moral, sino que debería inspirarlo: marca la diferencia entre la fuerza moral y la fuerza bruta, entre marchas por la justicia y linchamientos, entre el progreso humano y romper cosas. Y será necesario para asegurar que el progreso moral continúe: que las prácticas abominables de nuestros días sean vistas por nuestros descendientes como subastas de esclavos y quemas de herejes.

La invasión rusa a Ucrania genera incertidumbre; la que impacta más en países con débiles instituciones

La invasión rusa a Ucrania, sin duda aumentará la incertidumbre en el mundo, teniendo en cuenta que se ve avanzar al régimen autoritario de Putin sin ver del otro lado una respuesta demasiado contundente. No será la primera vez que aumenta la incertidumbre en los últimos años, aunque eso haya ocurrido por otras causas. Hites Ahir  y Nicholas Bloom, del FMI y Davide Furceri de Stanford, publican un artículo en NBER donde presentan el World Uncertainty Index: Working Paper 29763 http://www.nber.org/papers/w29763

“Construimos el Índice de Incertidumbre Mundial (WUI) para un panel desequilibrado de 143 países individuales sobre una base trimestral desde 1952. Esta es la frecuencia de la palabra «incertidumbre» en los informes trimestrales de países de la Unidad de Inteligencia de The Economist. A nivel mundial, el índice aumenta en torno a eventos importantes como la Guerra del Golfo, la crisis de la deuda del euro, la votación del Brexit y la pandemia de COVID. El nivel de incertidumbre es mayor en los países en desarrollo, pero está más sincronizado entre las economías avanzadas con sus vínculos comerciales y financieros más estrechos.”

  • “A nivel mundial, en las últimas tres décadas, se han producido picos de WUI cerca de los ataques del 11 de septiembre, la Segunda Guerra del Golfo, la quiebra de Lehman Brothers, la crisis de la deuda del euro, el referéndum del Reino Unido a favor del Brexit, las elecciones presidenciales de EE. UU. de 2016, las tensiones comerciales entre Estados Unidos y China y la pandemia de COVID-19. Mirando la evolución del índice, observamos que la incertidumbre global ha aumentado desde 2012 (con la ocurrencia de la crisis de la deuda europea) y alcanzó su pico histórico en el segundo trimestre de 2020, alrededor del comienzo de la pandemia de COVID-19. Este aumento de la incertidumbre mundial, si bien refleja el aumento de la incertidumbre en economías sistemáticamente grandes, también refleja importantes efectos indirectos de la incertidumbre en los Estados Unidos (relacionados con las elecciones y las políticas comerciales de EE. UU. de 2016) y el Reino Unido (relacionados con el Brexit) hacia el resto del mundo. Los picos de incertidumbre tienden a estar más sincronizados dentro de las economías avanzadas y entre economías con vínculos comerciales y financieros más estrechos. Las comparaciones entre países revelan que el nivel de incertidumbre varía significativamente entre países y, en promedio, es menor en las economías avanzadas que en el resto del mundo. Además, encontramos que existe una relación en forma de U invertida entre la incertidumbre y la democracia, es decir, la incertidumbre aumenta a medida que los países pasan de un régimen de autocracia y anocracia a la democracia, luego disminuye de niveles medios a altos de democracia.”

El interés: un enredo religioso que atrasó el avance de la teoría económica por siglos

Este es un paper que trata un tema importante en la historia de la teoría económica y la razón por la que una gran “Escuela” como la de los Escolásticos terminó enredada y vetusta, dejando atrás muchas de sus grandes contribuciones. Se titula “Theorizing Interest: How Did It All Begin? Some Landmarks on the Prohibition of Usury in the Scholastic Economic Thought”, por  Irina Chaplygina de la Universidad de Moscú y André Lapidus de la Universidad de Paris: https://hal.archives-ouvertes.fr/hal-03472696

Vuelven al gran tema de la explicación de la existencia del interés, mezclada en este caso con su justificación moral. Esto plantean:

“Durante este largo siglo XIII generalmente relacionado con la Gran Escolástica, las explicaciones dadas por la diferencia entre el dinero prestado y el dinero devuelto se parecían a las que conocemos hoy en día: favorecían, por ejemplo, la preferencia temporal, la productividad, asunción de riesgos, preferencia por la liquidez y poder de negociación. Sin embargo, en la moral, al menos el último claramente no era admisible: el uso de mayor poder en la negociación para obtener esta diferencia (apartado 2). Sin embargo, la mera existencia de tal diferencia no muestra por sí misma cómo debe ser explicada. Considerando que el rechazo de la explicación habitual basada en el préstamo de dinero en sí, tal como lo presenta Tomás de Aquino en la Summa Theologica, merece atención (sección 3), explicaciones alternativas, basadas en la existencia de costos de oportunidad vinculados a un préstamo, dieron lugar a la aparición de títulos extrínsecos (Sección 4). Pero el moralista, es decir, un sacerdote o un juez en un tribunal eclesiástico, todavía ignora si estos, o sus sustitutos, no dependen de un mayor poder de negociación. Esta falta de conocimiento dio lugar a la búsqueda de un criterio adecuado que asegura que el ingreso percibido por el prestamista no sea usurero, de ahí el enfoque en la propiedad y asunción de riesgos (sección 5). Las diversas posiciones de los escolásticos con respecto a los préstamos de dinero pueden entenderse, por tanto, como tantos intentos de evitar la comisión de un pecado mayor, y obtener la información pertinente sobre la interpretación real del interés que debe prevalecer.”