Borgen: una muestra del alto costo que genera la intoxicación con el poder

Interesante análisis del costo que significa para la vida personal dedicarla al poder y la política. En este caso con referencia a la serie Borgen. Muy interesante análisis de David Gasta en Mystical Silicon, en Substack: https://mysticalsilicon.substack.com/p/lessons-from-borgen-on-working-with

“Cuando comencé a ver Borgen, pensé que era similar a las primeras temporadas de The West Wing, un programa en el que los personajes principales persiguen ideales, tienen conversaciones inteligentes sobre política y alcanzan compromisos felices e idealistas en cada episodio.

Resulta que Borgen es mucho más profundo que eso. Si bien en la superficie el programa trata sobre Birgitte como heroína, para aquellos que observan de cerca, todas las temporadas apuntan en la dirección opuesta: Borgen es una historia sobre la naturaleza del poder y la obsesión gradual de Birgitte con la exclusión de todo lo demás. Si bien Birggite no es una heroína, tampoco es una antihéroe; la historia es más complicada ya que es una historia sociológica sobre la formación de un político.”

“La lección final que mencionaré de Borgen es tener cuidado con la intoxicación del poder.

El cambio de Birgitte del primer al último episodio es bastante marcado. Si bien algunas personas (y la mayoría de los críticos) parecen pensar que todo cambió en la Temporada 4, una lectura más oscura de las Temporadas 1-3 muestra que ella fue la misma todo el tiempo. Su obsesión por el poder comenzó temprano.”

Los políticos apelan al sentimiento de tribu: ellos contra nosotros; todos los problemas los generan otros

Estamos atrapados en un mundo político que apela al sentimiento de tribu, y presenta todo en términos de “ellos” contra “nosotros”; los problemas siempre vienen de afuera, son responsabilidad de otros, quienes por alguna razón quieren hacernos la vida imposible. Eso parece ser común a la política, no solamente aquí. Randall G. Holcombe, Senior Fellow en el Independent Institute, y DeVoe Moore Professor of Economics en Florida State University, lo plantea en el artículo “Tribalism and Electoral Politics: «Us» vs. «Them».

https://blog.independent.org/2022/09/07/tribalism-electoral-politics/

“Los humanos siempre han vivido y trabajado en grupos e instintivamente buscan cooperar con otros en su grupo mientras ven a las personas en otros grupos con hostilidad. Las personas de la misma tribu trabajan juntas por el bien común. Las personas de otras tribus son depredadores potenciales o presas potenciales.

Esos instintos tribales se han quedado con nosotros en los tiempos modernos, a menudo de manera socialmente dañina. Los instintos tribales son la base del racismo y sientan las bases del nacionalismo. Las sociedades modernas han desarrollado instituciones para canalizar el tribalismo de manera no destructiva, como los deportes organizados. En lugar de ir a la guerra con los de otra tribu, jugamos contra ellos, dándonos la satisfacción de luchar contra otra tribu mientras minimizamos la muerte y la destrucción que acompaña a otros tipos de batallas.

La política electoral también juega con los instintos tribales. Elegimos bandos, y somos nosotros contra ellos. La forma en que se eligen los bandos depende, al menos en parte, de los políticos que se presentan a las elecciones.”

Para las familias que se dedican a la política: el poder puede terminar destruyéndolas

La familia es una de las instituciones más poderosas, presente en todo el planeta y bajo cualquier civilización. Seguramente se encuentra en el lugar más preciado para muchos, sino todos. Pero, ojo que se puede perder el camino de cómo cuidarla y terminar destruyéndola. Es lo que plantea John  Grove, Managing Editor de Law & Liberty en un ensayo titulado “The Family Tragedy”: https://lawliberty.org/the-family-tragedy/

“Históricamente, la familia es una de las metáforas más comunes del poder político. Los reyes se presentaban a sí mismos como padres de su pueblo, y filósofos tan augustos como Aristóteles han sugerido que el gobierno político es una consecuencia del gobierno de la familia y está relacionado con él. Como una forma de cubrir y suavizar las duras realidades del poder, pocas imágenes son tan seductoras como la mano amorosa de un padre que defiende y guía a su “familia”, una comunidad estrechamente unida por una forma de vida compartida.

Esta combinación de poder político y amor familiar crea una imagen majestuosa y agradable, pero que inevitablemente se resquebraja cuando las necesidades del primero chocan con las limitaciones que acompañan a cualquier preocupación genuina por el segundo. Al concebirse a sí mismo como un padre de su país, un rey puede generar afecto por ellos, pero las implacables exigencias de la ley, el constante impulso por maximizar el poder, y especialmente las necesidades de la guerra, inevitablemente revelan los límites y tensiones de la metáfora. Esta dinámica, y toda la belleza y destrucción que la acompañan, es capturada por el mayor conjunto de películas que ha producido Hollywood, que ahora celebra su quincuagésimo aniversario.

El Padrino y sus secuelas no son lo que la mayoría consideraría películas políticas. Sin embargo, gran parte de su atracción y valor perdurables proviene del drama que acompaña al gobierno de una sociedad cerrada y tradicional —en parte familia, en parte empresa, en parte reino— en contraste con una América corrupta y la sociedad delgada como el papel que la caracteriza. Esta sociedad alternativa parece estar construida sobre bases más sólidas: una cultura compartida, lazos mutuos de lealtad genuina y una jerarquía universalmente aceptada.

Pero al convertir a la Familia Corleone en una potencia nacional y eventualmente global, Vito y (especialmente) Michael Corleone terminan destruyendo las mismas cosas que la hacen tan atractiva, sobre todo, la familia real de carne y hueso.”

 

¿Es la corrupción de la justicia la que genera corrupción en la política o al revés?

En momento en que se hace intensa la discusión sobre la corrupción en la política y en la justicia, un artículo publicado en la revista Constitutional Political Economy trata el asunto con una hipótesis poco común: que es la corrupción en la justicia la que promueve la corrupción en la política. Discutible, por cierto, pero interesante. El autor es Khalid Sekkat, Centre Emile Bernheim, University of Brussels. El artículo se titula “Have you been served, your honor? Yes, thank you, your excellency: the judiciary and political corruption”: https://doi.org/10.1007/s10602-021-09348-4

“Utilizando una muestra de 56 países (28 ricos y 28 pobres), observada durante el período 2004-2013, nuestro artículo desarrolla un análisis del contagio de la corrupción a nivel interinstitucional. Más precisamente, examina si la corrupción en el sistema de justicia es un factor importante para explicar la expansión de la corrupción en la política. Encontramos un claro efecto causal unidireccional de la corrupción en el sistema de justicia sobre la corrupción en el parlamento. La justicia corrupta baja induce a la política corrupta baja. Los resultados son robustos a varias comprobaciones. Parece que la reducción de la corrupción en la justicia por sí sola provoca una reducción directa de la corrupción en la política. Dado que combatir la corrupción es muy costoso, el resultado destaca el beneficio adicional de dedicar mayores recursos a frenar la corrupción judicial.”

Fukuyama y una solución a la «brecha»: es para USA pero ¿se aplicará también a otros países?

Seguramente muchos conocerán a Francis Fukuyama, quien es Senior Fellow, Center for Democracy, Development and the Rule of La wen Stanford University. En su momento se hizo Famoso por el libro El fin de la Historia. Fukuyama está preocupado por lo que aquí llamaríamos la “brecha”, y escribe un artículo en Persuasion sobre el tema, con el título “Paths to Depolarization” en Substack.com, que así comienza:

“La polarización, la marcada división de la sociedad estadounidense entre rojo y azul, es la mayor debilidad de los Estados Unidos como país en la actualidad. Enfrentamos muchos desafíos en la actualidad, sobre la inflación, la desigualdad racial y de género, el crimen, el uso de drogas, el cambio climático, la inmigración y similares, y todos estos problemas se vuelven más difíciles, si no imposibles, de resolver si los estadounidenses fundamentalmente no confían unos en otros y buscar bloquear cualquier solución ofrecida por el otro lado. Esta debilidad la entienden bien enemigos como Vladimir Putin de Rusia, quien ha hecho todo lo posible para ampliar esas divisiones y ha actuado geopolíticamente en un momento en que pensaba que Estados Unidos era demasiado débil y egoísta para responder de manera efectiva.

Muchas personas han reconocido la centralidad de la polarización y han ofrecido soluciones sobre cómo salir de ella. Entre estos están: cambios institucionales, especialmente a nuestras leyes electorales, que reestructurarían los incentivos bajo los cuales operan los políticos; el crecimiento de un tercer partido centrista que toma el terreno medio de las alas extremas de los dos existentes; y movimientos de base para generar moderación y comprensión de abajo hacia arriba. Todos estos serán componentes importantes de la despolarización, pero ninguno de ellos será suficiente por sí solo o se producirá lo suficientemente pronto como para resolver el problema.

El camino para salir de la polarización debe ser político, dada la naturaleza de nuestro sistema democrático: es decir, una elección de realineación en la que un partido gana decisivamente el control de ambas cámaras del Congreso y la presidencia y se mantiene en el poder a través de dos o tres ciclos electorales. Estos realineamientos son raros, pero junto con los otros caminos sugeridos pueden estar al alcance en los próximos años si una de las dos partes juega bien sus cartas.”

¿Es Maquiavelo un amigo o enemigo de la libertad? ¿Héroe, villano o ninguna de las dos cosas?

La figura de Maquiavelo es difícil de considerar para los liberales ya que, por un lado parece asesorar al príncipe con los peores consejos para manipular la política y consolidar el poder; por otro, parece ser un firme defensor del sistema republicano. Como Hobbes, no aparece en ninguno de los panteones con grandes pensadores liberales aunque, junto con el filósofo inglés, es considerado un precursor de las ciencias políticas modernas. ¿Cómo considerarlo entonces?

Este es el tema que se plantea en una serie de notas publicadas por Liberty Fund en Liberty Matters, bajo el título “Is Machiavelli Friend or Foe to Liberty?”: https://oll.libertyfund.org/page/liberty-matters-is-machiavelli-friend-or-foe-to-liberty

Una serie de autores buscan dar una respuesta a esa pregunta con estos títulos:

La discusión

Edward J. Harpham, Is Machiavelli a Friend or Foe to Liberty?

James E. Hartley, Is Liberty a Means or an End?

Elizabeth Hull, Liberty Is an Unconquered Country: Machiavelli’s The Prince and Liberty

Khalil Habib, Is Machiavelli a Friend or Foe of Liberty?

La conversación

Edward J. Harpham, Is Machiavelli a Friend or Foe to Liberty?: Reflections on My Colleagues’ Essays

James E. Hartley, Machiavellian Definitions of Liberty

Elizabeth Hull, How Machiavelli Remembers the Ladies

Khalil Habib, Response

Así comienza Harpman:

“A primera vista, la respuesta a la pregunta «¿Es Maquiavelo amigo o enemigo de la libertad?» parece relativamente sencilla.[1] En los últimos 40 años, los académicos han colocado a Maquiavelo en el corazón de las tradiciones cívicas humanistas y republicanas del discurso político.[2] Aquí Maquiavelo sirve como un puente importante entre las preocupaciones antiguas sobre la libertad política en Grecia y Roma y las preocupaciones modernas sobre las formas de gobierno republicanas y democráticas en los estados nacionales. Su exhortación al final de El Príncipe “a apoderarse de Italia y liberarla de los bárbaros” habla poderosamente de las opiniones contemporáneas sobre la libertad política y el estado nación.

Desde la tradición cívica humanista o republicana, Maquiavelo aparece como un íntimo amigo de la libertad. De hecho, el tema es complicado. En este ensayo, propongo volver a evaluar a Maquiavelo sobre la libertad discutiendo tres temas relacionados: la visión de Maquiavelo de la libertad individual en la acción política; su comprensión de la naturaleza de la libertad política en las ciudades libres; y su tratamiento problemático de la libertad política de otras comunidades políticas y de las libertades personales disponibles para los ciudadanos individuales que residen en una “ciudad libre”.

Aprendiendo de las derrotas: la caída del exitoso Partido Liberal de Australia

Como siempre, Quillette trae artículos bien interesantes. En esta oportunidad quiero señalar uno de Adrian Nguyen donde se analiza el resultado de las reciente elecciones australianas y la derrota del Partido Liberal, un partido moderado de centro derecha, pero que ha gobernado ese país por casi 50 años en las últimas décadas, y llevado a Australia a ser unos de los países de mejor calidad institucional y mayor nivel de vida.

El artículo se titula: “The Twilight of the Australian Liberal Party: What should a centre-right party represent in the 21st century?”: https://quillette.com/2022/05/30/the-twilight-of-the-australian-liberal-party/

“Antes de ser elegido primer ministro en 1996, John Howard dijo durante una entrevista con Four Corners que quería ver a Australia como “un país cómodo y relajado”. Al expresar esa visión, se refería a la creciente posición de Australia en la región de Asia y el Pacífico, además de ser una antigua colonia británica ligada por la cultura a la anglosfera. Pero, más importante, también se refirió a que el ciudadano australiano está en una posición única para no sentirse culpable por su historia y mirar hacia el futuro. La frase “cómodo y relajado” era lo suficientemente ambigua para los detractores de Howard, quienes creían que reflejaba su conservadurismo social. Lo interpretaron como una evasión activa de confrontar la reconciliación con los pueblos indígenas de Australia y como un impulso para que los australianos se vuelvan perezosos e ignorantes. Sin embargo, Howard gobernó durante 11 años gracias a una relación renovada con los votantes suburbanos y un superávit presupuestario de mil millones de dólares.

Si la palabra «relajado» jugó un papel importante en los 11 años de gobierno de Howard, entonces «cómodo» explicaría por qué los liberales sufrieron una derrota masiva en las elecciones federales de este año. El 21 de mayo de 2022, los liberales, liderados por Scott Morrison, fueron derrotados por el Partido Laborista Australiano, liderado por Anthony Albanese, quien proviene del flanco izquierdo del partido. Albanese es solo el cuarto líder en la historia del laborismo en ser elegido primer ministro desde que se formó el Partido Liberal en 1944. En coalición con los nacionales rurales, los liberales han dominado el período de posguerra de Australia durante un total acumulado de 50 años, lo que los convierte en uno de los partidos políticos de centro-derecha más exitosos del mundo occidental. Agregando a ese notable récord, hasta las elecciones del pasado fin de semana, los liberales estuvieron en el poder durante nueve años ininterrumpidos. Pero durante el período de poder del Partido Liberal y a través de su puerta giratoria de líderes, Australia estaba lejos de ser “cómoda” y estaba perdiendo la paciencia con las contradicciones e inseguridades del partido.”

La política sin romanticismos; una visión sin ilusiones y pretensiones de que buscan el bien común

Con los alumnos de la materia Historia del Pensamiento Económico I de la UBA, consideramos el Análisis económico de la política con uno de sus fundadores. James Buchanan en un artículo titulado “Política sin Romanticismos”

Así describe el objetivo de la “teoría de la elección pública” o Public Choice:

“En esta conferencia me propongo resumir la aparición y el contenido de la «Teoría de la Elección Pública», o, alternativamente, la teoría económica de la política, o «la Nueva Economía Política». Esta tarea de investigación únicamente ha llegado a ser importante en las décadas posteriores a la Segunda Guerra Mundial. De hecho, en Europa y Japón, la teoría sólo ha llegado a constituir el centro de atención de los estudiosos en los años setenta; los desarrollos en América provienen de los años cincuenta y sesenta. Como espero que mis observaciones sugieran, la Teoría de la Elección Pública no carece de antecedentes, especialmente en el pensamiento europeo de los siglos XVIII y XIX. El Eclesiastés nos dice que no hay nada nuevo bajo el sol y en un sentido auténtico tal pretensión es seguramente correcta, especialmente en las llamadas «ciencias sociales». Sin embargo, en el terreno de las ideas dominantes, la »elección pública» es nueva, y esta subdisciplina, situada a mitad de camino entre la Economía y la Ciencia Política, ha hecho cambiar la forma de pensar de muchas personas. Si se me permite utilizar aquí la manida expresión de Thomas Kuhn, creo que podemos decir que un viejo paradigma ha sido sustituido por otro nuevo. 0, retrocediendo un poco más en el tiempo y utilizando la metáfora de Nietzsche, ahora nosotros miramos algunos aspectos de nuestro mundo, y especialmente nuestro mundo de la política, a través de una ventana diferente.

El título principal que he dado a esta conferencia, «Política sin romanticismos» fue escogido por su precisión descriptiva. La Teoría de la Elección Pública ha sido el vehículo a través del cual un conjunto de ideas románticas e ilusiones sobre el funcionamiento de los Gobiernos y el comportamiento de las personas que gobiernan ha sido sustituido por otro conjunto de ideas que incorpora un mayor escepticismo sobre lo que los Gobiernos pueden hacer y sobre lo que los gobernantes harán, ideas que sin duda son más acordes con la realidad política que todos nosotros podemos observar a nuestro alrededor. He dicho a menudo que la elección pública ofrece una «teoría de los fallos del sector público» que es totalmente comparable a la «teoría de los fallos del mercado» que surgió de la Economía del bienestar de los años treinta y cuarenta. En aquel primer esfuerzo se demostró que el sistema de mercados privados fallaba en ciertos aspectos al ser contrastado con los criterios ideales de eficiencia en la asignación de los recursos y en la distribución de la renta. En el esfuerzo posterior, en la elección pública, se demuestra que el sector público o la organización política falla en ciertos aspectos cuando se la contrasta con la satisfacción de criterios ideales de eficiencia y equidad. Lo que ha ocurrido es que hoy encontramos pocos estudiosos bien preparados que están dispuestos a intentar contrastar los mercados con modelos ideales. Ahora es posible analizar la decisión sector privado-sector público que toda comunidad ha de tomar en términos más significativos, comparando los aspectos organizativos de varias alternativas realistas.

Parece cosa de elemental sentido común comparar las instituciones tal como cabe esperar que de hecho funcionen en lugar de comparar modelos románticos de cómo se podría esperar que tales instituciones funcionen. Pero este criterio tan simple y obvio desapareció de la conciencia culta del hombre occidental durante más de un siglo. Tampoco puede en absoluto decirse que esta idea sea aceptada hoy de forma general. Tenemos que admitir que la mística socialista de que el Estado, la política, consiguen alcanzar de alguna manera el «bien público» trascendente pervive todavía entre nosotros bajo diversas formas. E incluso entre aquellos que rechazan tal mística hay muchos que buscan incesantemente el ideal que resolverá el dilema de la política.”

¿Ideas o intereses? Un tema planteado antes por Keynes y Hayek en un paper de la Harvard Kennedy School

¿Ideas o intereses? Un gran tema que hoy muestra creciente consideración. Elliott Ash, de ETH Zurich; Sharun W. Mukand, de University of Warwick y Dani Rodrik, de Harvard Kennedy School, publican un artículo con la referencia al tema que ya trataran tanto Keynes como Hayek. De hecho, no han sido ellos los únicos en ocuparse el tema del impacto de las ideas y los intereses, también Mises o Milton Friedman.

Publican un trabajo titulado: “Economic Interests, Worldviews, and Identities: Theory and Evidence on Ideational Politics”, Faculty Research Working Paper Series: https://www.hks.harvard.edu/research-insights/publications?f%5B0%5D=publication_types%3A121

Así presentan el tema:

“Distinguimos entre apelaciones a los votantes basadas en ideas y basadas en intereses en el lado de la oferta de la política, e integramos la perspectiva de Keynes-Hayek sobre la importancia de las ideas con el enfoque de Stigler-Becker que enfatiza los intereses creados. En nuestro modelo, los emprendedores políticos descubren «memes» de identidad y cosmovisión (narrativas, señales, marcos) que cambian las creencias sobre las identidades de los votantes o sus puntos de vista sobre cómo funciona el mundo. Identificamos una complementariedad entre la política de cosmovisión y la política de identidad e ilustramos cómo pueden reforzarse entre sí. Además, mostramos cómo los choques económicos adversos pueden resultar en una mayor incidencia de la política ideacional. Usamos estos resultados para analizar datos sobre 60 000 anuncios políticos televisados ​​en localidades de EE. UU. durante los años 2000 a 2018. Nuestro trabajo empírico cuantifica la política ideacional y proporciona respaldo para las implicaciones clave del modelo, incluido el impacto de una mayor desigualdad en la política de identidad y visión del mundo.”

¿La política los hace corruptos o solamente llegan a las política aquellos que ya lo son?

  • ¿La política los hace corruptos o solamente llegan a la política aquellos que ya lo son? 

Brian Klaas es profesor de Política Global en University College de Londres. Publica este libro titulado Corruptible: Who gets Power and How it Changes Us. Nos hace recordar a la famosa frase de Lord Acton “el poder corrompe y el poder absoluto, corrompe absolutamente». ¿O solamente llegan los que ya son corruptos? Esto dice su presentación:  

“¿El poder corrompe o las personas corruptas son atraídas al poder? ¿Son los empresarios que malversan y los policías que matan el resultado de sistemas mal diseñados o simplemente son malas personas? ¿Se hacen o nacen los tiranos? Si de repente te empujaran a una posición de poder, ¿podrías resistir la tentación de llenarte los bolsillos o buscar venganza contra tus enemigos? 

 Para responder a estas preguntas, Corruptible se basa en más de 500 entrevistas con algunos de los principales líderes del mundo, desde los más nobles hasta los más sucios, incluidos presidentes y filántropos, así como rebeldes, cultistas y dictadores. Algunas de las ideas fascinantes incluyen: cómo la apariencia facial determina a quiénes elegimos como líderes, por qué los narcisistas ganan más dinero, por qué algunas personas no quieren poder en absoluto y otras se sienten atraídas por un impulso psicopático, y por qué ser el » beta ”(segundo al mando) puede ser en realidad el lugar óptimo para la salud y el bienestar. 

Corruptible también presenta una gran cantidad de ejemplos contradictorios de la historia y las ciencias sociales: conocerá al peor bioterrorista en la historia de Estados Unidos, irá a las pistas con un instructor de esquí que una vez gobernó Irak y aprenderá por qué la incapacidad de los chimpancés para jugar béisbol es fundamental para el desarrollo de jerarquías humanas. 

Basado en una investigación profunda y sin precedentes de todo el mundo, Corruptible desafiará sus suposiciones más básicas sobre convertirse en un líder y lo que podría sucederle cuando llegue allí. También proporciona una hoja de ruta para evitar las tentaciones clásicas, sugiriendo una serie de reformas que facilitarían a las personas mejores encontrar un camino hacia el poder y asegurando que el poder purifique en lugar de corromper” 

https://www.amazon.com/Corruptible-Who-Gets-Power-Changes-ebook/dp/B08VJNBVP9