Los alumnos de Omma (España) leyeron a Böhm-Bawerk sobre la determinación del precio y realizan unas muy interesantes preguntas. BB comienza desde el caso de un intercambio unilateral entre dos individuos para considerar cómo a partir de sus utilidades marginales (representadas ahora por su voluntad a pagar o recibir un cierto monto en dinero) alcanzan un acuerdo de intercambio, mutuamente beneficioso, y establecen una relación de intercambio que llamamos “precio”. Luego pasa al caso de un comprador y muchos vendedores; de un vendedor y muchos compradores, para llegar al caso de la competencia bilateral, donde hay muchos compradores y vendedores. El precio se irá modificando hasta que se iguale la cantidad demandada con la cantidad ofrecida. Tanto compradores como vendedores tienen distintas valoraciones, BB muestra que son los “pares marginales” lo que finalmente se vuelven compradores o vendedores a un cierto precio pero no a otro inferior o superior, los que establecen el precio en el mercado. Aquí algunas preguntas:
– ¿Cómo aplicaría el modelo explicativo de la competencia bilateral a una situación que no sea explícitamente una subasta, como un supermercado?
Tenemos que imaginar una “subasta” virtual y diferente. En la subasta más conocida, el vendedor ofrece el bien (cantidad) y los compradores compiten por el precio hasta que se igualan cantidad ofrecida (muchas veces 1) y cantidad demandada (queda sólo un comprador). En el caso del supermercado es al revés: ofrece un precio y luego los compradores responden por cantidad (el volumen de ventas; si este es bajo hay que bajar el precio, si es alto, hay que subirlo)
– Afirma que “los competidores excluidos pueden aumentar la cantidad de bien cambiada en el mercado, pero no son un factor que gobierne la determinación del precio.” ¿De qué modo los competidores excluidos aumentan la cantidad de bien cambiada?
Aumenta la cantidad de bienes intercambiados, pero no cambia el precio. El tamaño del mercado es mayor, con muchos más intercambios entre los compradores y vendedores con mayor capacidad de cambio.
– En un mercado en el que participan diez mil agentes, ¿cómo se mueve la información sobre las valoraciones subjetivas de cada uno? ¿No se fraccionaría el mercado? Podría ocurrir que se formaran 10 mercados de mil agentes, en vez de uno de 10 mil, resultando en transacciones distintas.
Ya veremos esto cuando analicemos el caso de los bienes sustitutos. Por supuesto que es posible que esto ocurra, pero querrá decir que los compradores “subjetivamente” consideran a esos bienes distintos, y por lo tanto, se generan mercados diferentes. Nueva información por parte de los agentes puede cambiar la percepción si los bienes son parte de un mismo mercado, o difieren en algo (que puede ser hasta su ubicación geográfica) y generan entonces mercados diferentes.
– Las valoraciones subjetivas de los agentes pueden ir variando según pasan tiempo en el mercado, no son fijas. ¿Puede darse el caso de que no se llegue nunca a un equilibrio porque haya siempre oscilaciones en las valoraciones subjetivas?
Exacto, eso es precisamente lo que sucede, el mercado está en permanente movimiento porque se modifican las valoraciones subjetivas, pero siempre existe una tendencia hacia ese equilibrio. Aquí es donde aparece la figura del emprendedor, tanto sea promoviendo esos cambios como luego ajustando el mercado a los cambios que se han producido. Los emprendedores “sacuden” al mercado en todo momento, pero también lo mueven hacia un equilibrio que nunca se alcanza, por eso hablamos de la necesidad de estudiar el “proceso de mercado”.
En el caso de la competencia bilateral, ¿porque se fija un mismo precio para todos, si hay una serie de compradores dispuestos a pagar más?
Ellos no van a pagar más, si pueden pagar menos. Y si ofrecen un precio de compra mayor, entonces tendrán muchos oferentes compitiendo entre sí para vender. Esto los llevará a ofrecer precios más bajos, que esos compradores (aunque dispuestos a pagar más) van a aprovechar.
No entiendo muy bien el proceso de fijación de precios (para evitar el regateo continuo, la barra de pan vale 50 centimos por ej).
La fijación de un precio por parte del vendedor le ahorra costos de transacción, aunque tiene un costo a su vez. Empecemos por el primero: te imaginas que si un panadero o un supermercado tuviera que negociar con cada cliente perdería un tiempo precioso. Si, en cambio, fija un precio, ahorra esas negociaciones costosas. Es claro ver esto, en países “menos desarrollados”, encontramos muchas veces mercados poco organizados donde el regateo es la norma, pero son oferentes pequeños (por ejemplo artesanías en la plaza de Maraquesh).
Por otro lado, la imposibilidad de negociar uno a uno impide obtener el mejor precio que iguale las utilidades marginales en cada caso. Es decir, mi óptimo como vendedor es tratar de alcanzar el mayor precio que “cada” comprador está dispuesto a pagar (lo cual no es sencillo porque el comprador regatea conmigo pero luego puede ir a regatear con otros). Esto es, tal vez entró al supermercado un comprador que estaba dispuesto a pagar 90, pero mi precio era de 50. El problema es de información, y que no sé quién está dispuestos a pagar cuánto.
-‐¿Una pareja marginal en el mercado de valores puede ser un ejemplo de cómo tan pocas personas y con tan poca importancia puedan modificar el mercado?
No, ellas ni siquiera saben que están determinando el rango de precio, solamente no son compradores a un precio más alto, y los otros no son compradores a un precio más bajo. Pero esa “conducta” termina modificando las conductas de otros vendedores o compradores modificando sus precios.








