Un empresario brindó por el capitalismo. Uno solo, todos los demás reaccionaron horrorizados

Hace un mes, en una reunóon de empresarios, uno de ellos propuso un brindis por el capitalismo: http://www.lanacion.com.ar/1784796-un-debate-sobre-como-ajustar-la-economia-incomodo-a-empresarios

Los demás se escandalizaron. ¿A quién se le ocurre reivindicar un Sistema que sacó de pobres a cientos de miles?

Cantidad de pobres

En Junio de 1959, Ludwig von Mises dictó seis conferencias en Buenos Aires. Éstas fueron luego publicadas y las estaremos considerando con los alumnos de la UBA en Derecho. Comienza con una exposición sobre el Capitalismo. Algunos párrafos:

Mises3

 

Los términos descriptivos que la gente utiliza son a menudo muy engañosos. Hablando de los modernos capitanes de industria y de los líderes de los grandes negocios, por ejemplo, llaman a una persona el ‘rey del chocolate’ o el ‘rey del algodón’ o el ‘rey del automóvil’. Su utilización de dicha terminología implica que no ven prácticamente diferencia alguna entre los modernos líderes de la industria y aquellos reyes, duques o señores feudales del pasado. Pero la diferencia, de hecho, es muy grande, ya que un ‘rey del chocolate’ no gobierna de manera alguna, sino que sirve. No reina sobre un territorio conquistado, independiente del mercado, independiente de sus clientes. El ‘rey del chocolate’ – o el ‘rey del acero’ o el ‘rey del automóvil’ o cualquier otro rey de la moderna industria – depende de la industria en la que opera y de los clientes a los cuales sirve. Este ‘rey’ debe mantenerse en buenos términos con sus ‘súbditos’, los consumidores; pierde su ‘reino’ tan pronto no pueda dar a sus clientes un mejor servicio, y proveerlo a un menor costo, que los otros con quienes debe competir.

Hace doscientos años, antes de la llegada del capitalismo, la posición social de un hombre estaba fijada desde el comienzo hasta el final de su vida; la heredaba de sus ancestros y nunca cambiaba. Si nacía pobre, siempre permanecía siendo pobre; y si nacía rico – un lord, un duque – mantenía su ducado y las propiedades correspondientes por el resto de su vida.

En lo que respecta a la manufactura, las primitivas industrias procesadoras de esos tiempos existían casi exclusivamente para beneficio de los ricos. La mayor parte de la gente (noventa por ciento o más de la población europea) trabajaba la tierra y no entraba en contacto con las industrias procesadoras, orientadas hacia las ciudades. Este rígido sistema de sociedad feudal prevaleció en la mayor parte de las áreas desarrolladas de Europa por muchos cientos de años.

Sin embargo, como la población rural se expandía, se desarrolló un exceso de gente en la tierra. Este exceso de población, sin herencia de tierras o establecimientos rurales, no tenía mucho para hacer, ni le era posible trabajar en las industrias procesadoras; los reyes en las ciudades le negaban el acceso a las mismas. La cantidad de estos ‘marginados’ continuaba creciendo y todavía nadie sabía qué hacer con ellos. Eran – en el total sentido de la palabra – ‘proletarios’, a quienes el gobierno atinaba solamente a ponerlos en un asilo o casa para pobres. En algunos lugares de Europa, especialmente en Holanda y en Inglaterra, llegaron a ser tan numerosos que – para el siglo XVIII – eran una real amenaza para la preservación del sistema social prevaleciente.

Hoy en día, analizando condiciones similares en lugares como India y otros países en desarrollo, no debemos olvidar que – en la Inglaterra del Siglo XVIII – las condiciones eran mucho peores. En ese  tiempo Inglaterra tenía una población de seis o siete millones de personas, pero de esos seis o siete millones de personas, más de un millón, probablemente dos millones eran simplemente pobres marginados para los cuales no hacía provisión alguna el sistema social entonces prevaleciente. Qué hacer con estos marginados era uno de los grandes problemas de la Inglaterra del Siglo XVIII.

Otro gran problema era la falta de materias primas. Los Británicos, con mucha seriedad, se hacían a sí mismos esta pregunta: ¿Qué vamos a hacer en el futuro cuando nuestros bosques no nos provean más la madera que necesitamos para nuestras industrias y para calentar nuestros hogares? Para las clases dirigentes era una situación desesperante. Los hombres de estado no sabían qué hacer y la aristocracia no tenía idea alguna sobre como mejorar las condiciones.

De esta preocupante situación social emergieron los comienzos del capitalismo moderno. Hubo algunas personas entre estos marginados, entre esta gente pobre, que trató de organizar a otros para instalar pequeños talleres que pudieran producir algo. Esto fue una innovación. Estos innovadores no producían cosas caras apropiadas solamente para las clases altas; producían cosas más baratas para cubrir las necesidades de todos. Y esto fue el origen del capitalismo tal como opera hoy. Fue el comienzo de la producción masiva, el principio fundamental de la industria capitalista. En tanto las antiguas industrias procesadoras que servían a la gente rica en las ciudades habían existido casi exclusivamente para cubrir la demanda de las clases altas, las nuevas industrias capitalistas comenzaron a producir cosas que pudieran ser compradas por la población en general. Era producción masiva para satisfacer las necesidades de las masas.

Para Beatriz Sarlo la campaña política es muy pobre y aburrida: Public Choice nos explica porqué

Con la Fundación Bases, de Rosario, estamos haciendo un curso online sobre «Public Choice», con participantes de toda América Latina. También vemos estos temas con los alumnos de la materia Applied Economics y la Facultad de Derecho de la UBA.

Allí vemos cuáles son las motivaciones de los votantes para estar informados, que son bien débiles, son ‘racionalmente apáticos’ respecto a la información, Esto explica que los políticos, quienes sí tienen un fuerte incentivo para estar informados de las consecuencias de sus actos y de sus palabras, no apelan a la racionalidad de los votantes (que no es muy aplicada a estos temas) sino a sus sentimientos. Desde esta perspectiva, no sorprende que prefieran ir a “Bailar por un Sueño que a un debate presidencial.

La ensayista Beatriz Sarlo comenta esto diciendo que esta campaña es “muy pobre y muy aburrida”: http://www.lanacion.com.ar/1789955-beatriz-sarlo-esta-campana-es-muy-pobre-y-aburrida

Comienza planteando que las campañas de los 90s eran más interesantes, aunque luego eso haya terminado en un fracaso. Sin embargo, recordemos que Carlos Menem ganó las elecciones con el eslogan “Síganme”…. ¿A dónde? A la revolución productiva…

Sostiene que esto ocurre porque los candidatos se convierten en “voceros de la gente”. Dice las cosas que la gente quiere escuchar, en otras palabras. ¿Acaso tiene eso que sorprendernos? Está en la esencia de la democracia. Algo así opinaba Borges:

Borges: “Creo que ningún político puede ser una persona totalmente sincera. Un político está buscando siempre electores y dice lo que esperan que diga. En el caso de un discurso político los que opinan son los oyentes, más que el orador. El orador es una especie de espejo o eco de lo que los demás piensan. Si no es así, fracasa.” Diálogos Borges-Sábato, compaginados por Orlando Barone (Buenos Aires: Emecé, 1976), p. 75.

Al respecto, en otra oportunidad:

“ -Ya veo que no tiene una buena opinión de los políticos.

-“No. En primer lugar no son hombres éticos; son hombres que han contraído el hábito de mentir, el hábito de sobornar, el hábito de sonreír todo el tiempo, el hábito de quedar bien con todo el mundo, el hábito de la popularidad….

La profesión de los políticos es mentir. El caso de un rey es distinto; un rey es alguien que recibe ese destino, y luego debe cumplirlo. Un político no; un político debe fingir todo el tiempo, debe sonreír, simular cortesía, debe someterse melancólicamente a los cócteles, a los actos oficiales, a las fechas patrias.” Roberto Alifano, El humor de Borges, (Buenos Aires: Ediciones Proa, 1995), p. 132-133.

En el libro cito a Joseph Schumpeter, de su libro “Capitalismo, Socialismo y Democracia”. El ciudadano particular “es miembro de una comisión incapaz de funcionar, de la comisión constituida por toda la nación, y por ello es por lo que invierte menos esfuerzo disciplinado en dominar un problema político que en una partida de bridge” (p. 334).

Y luego: “El debilitamiento del sentido de la responsabilidad y la falta de voliciones efectivas explican a su vez esta ignorancia del ciudadano corriente y la falta de juicio en cuestiones de política nacional y extranjera, que son más sorprendentes, si esto puede sorprender, en el caso de personas instruidas y de personas que actúan con éxito en situaciones de la vida ajenas a la política que en el caso de personas poco instruidas y de condición humilde” (p. 335).

Sostiene Caplan (2007, p. 95) respecto a los Estados Unidos, el país que más larga tradición y experiencia democrática tiene: “Menos del 40% de los adultos norteamericanos conocen los nombres de sus dos senadores. Un poco menos conoce a qué partido pertenecen –un hallazgo particularmente importante dada la idea muy citada que los partidos cumplen un rol informacional. La mayoría del público ha olvidado –o nunca aprendió- los hechos elementales e inmutables que se enseñan en una clase de educación cívica. Cerca de la mitad conoce que cada estado tiene dos senadores, y sólo una cuarta parte conoce el período de su mandato. La familiaridad con el registro de sus votos y las posiciones políticas que sostienen es prácticamente nula aún en cuestiones de alta atención pública, pero increíblemente buena en cuestiones divertidas pero irrelevantes para la política.”

Sicología evolutiva: ¿Es posible la cooperación voluntaria para resolver problemas de acción colectiva?

Los alumnos de Applied Economics ven los capítulos 5 y 6 del libro. En el 5 revisamos los incentivos de los políticos y los funcionarios. Pero en el 6, comenzamos a ver si es posible que existan soluciones voluntarias a los problemas de acción colectiva. Para ello, repasamos las contribuciones de la teoría de los juegos, la economía experimental y la sicología evolutiva. Aquí algunos comentarios sobre los aportes de ésta última:

La psicología evolutiva busca explicar la conducta de los seres humanos como resultado de largos procesos evolutivos donde han resultado seleccionadas ciertas características por medio de la selección natural que favorecen la supervivencia y la reproducción. Barkow, Cosmides y Tooby (1992) concluyen que existe un conjunto de supuestos e inferencias sobre los seres humanos, sus mentes y su interacción, a lo que denominan el Modelo Estándar de las Ciencias Sociales (MECS) que ha aislado a las ciencias sociales de las ciencias biológicas. Y si bien ciertos supuestos de ese modelo serían correctos, sus defectos explicarían ciertos problemas crónicos que se encuentran en las ciencias sociales. Según el MECS el ser humano nace como una “página en blanco” y la mente se estructura por el proceso de aprendizaje de las condiciones físicas y sociales del entorno. Los individuos “aprenden” su lenguaje, su cultura, a caminar.

Pero los avances de disciplinas tales como la biología evolutiva, las ciencias del conocimiento, la antropología social y biológica o la neurobiología permitirían derribar esta barrera y desarrollar un nuevo modelo que denominan “Modelo Causal Integrado” (MCI) cuyos elementos central incluyen sostener que la mente humana consiste en un conjunto de mecanismos para el procesamiento de información que residen en el sistema nervioso y que estos mecanismos y el “software” que los produce serían el resultado de la selección natural en entornos ancestrales. Muchos de estos mecanismos se especializaron en producir conductas que resuelven problemas de adaptación tales como la selección de parejas, la adquisición de lenguaje, las relaciones familiares y la cooperación. Estos mecanismos generan algo del contenido de la cultura humana, incluyendo ciertas conductas y representaciones lingüísticas. El contenido generado de esta forma está disponible para luego ser adoptado o modificado por los mecanismos psicológicos presentes en otros miembros de la población, los que también proveen información intencionalmente o no. Esto dispara ciertos procesos que explicarían la generalización de las normas en la sociedad.

Uno de los prominentes economistas que vinculara las teorías evolutivas a la economía y los mercados ha sido F. A. von Hayek, quien retomara por un lado, los desarrollos de los filósofos escoceses, en particular Bernard de Mandeville, David Hume, Adam Ferguson y Adam Smith quienes enfatizaran el carácter de orden espontáneo del mercado y su carácter evolutivo; por otro los aportes de Carl Menger, en particular el carácter evolutivo y espontáneo del dinero. Hayek sostiene que la evolución genética es demasiado lenta como para explicar el rápido desarrollo de la civilización, por lo que nuevas prácticas se extienden a través de la imitación y la adquisición de hábitos en un largo proceso en el que ciertas respuestas innatas son reemplazadas por normas aprendidas.

Esa selección de normas, según Hayek (1988), se produce al nivel de grupos, y no porque los individuos hayan comprendido que ciertas normas o conductas son más efectivas sino porque permitieron a los grupos que las adoptaran expandirse en número e incluso incluir a los que no fueran miembros del grupo. Mientras que la transmisión de reglas de conducta se produce de un individuo a otro, la selección de la norma se produce en base a la mayor o menor eficiencia del orden grupal que resulta de esas normas .

La teoría de la selección a nivel de grupo se ve enfrentada, tanto en la biología como en las ciencias sociales, por quienes sostienen que ésta se produce a nivel de los genes (Dawkins, 1982), explicando que la supervivencia de un cierto grupo se debe a la selección natural de ciertos genes, no de la selección del grupo en su conjunto. Sostienen estos autores que no hay un mecanismo que asegure que una cierta pauta de conducta que sea ventajosa para el grupo se sostenga, en cierta forma asumiendo el mismo supuesto de que el individuo maximiza su interés personal y, por lo tanto, ese mecanismo debería asegurar que los “free riders” no terminan siendo predominante en los grupos que presentan conductas cooperativas que resultan útiles. En otras palabras, aquellos grupos que son superiores porque sus individuos tienen conductas cooperativas, lo que fortalece al grupo, podrían verse invadidos por los “free riders” quienes sacarían provecho de esa cooperación sin tener que aportar lo propio. Los “free riders” se expandirían y desplazarían a los otros, alterando las características del grupo.

No obstante, aportes posteriores reafirman la hipótesis de la selección grupal y desarrollan los mecanismos por los que se explica. Que serían tres (Rowthorn et al, 2010): la selección favorecería a los grupos cooperativos, el castigo altruista y el conformismo.

Los autores escoceses. La simpatía y el interés propio en Hume, Ferguson y Smith. La mano invisible (IV)

Los alumnos de Económicas en la UBA leen sobre los escoceses: Hume, Ferguson, Smith, a Adam Smith en la Teoría de los Sentimientos Morales y a Ronald Coase sobre Smith:

  1. Adam Smith, Teoría de los Sentimientos Morales: Sección I: Del Sentido de la Propiedad: http://www.textosdigitales.com.ar/CP/CICLO_BASICO/2.007_-_Teoria_Politica_II/Smith_-_Teoria_de_los_Sentimientos_Morales.pdf
  2. Ezequiel Gallo, “La tradición del orden social espontáneo: Adam Ferguson, David Hume y Adam Smith”: http://www.eseade.edu.ar/files/Libertas/44_5_Gallo.pdf
  3. Ronald Coase, “Adam Smith’s View of Man”: http://www.chicagobooth.edu/~/media/59F2E558F3604398BBF9518FCF3EBC9E.PDF

Pregunta: ¿Si Smith no le tenía mucha confianza a la razón humana, es razonable hacer modelos suponiendo comportamientos racionales?

Excelente pregunta. A lo que habría que agregarle otro problema fundamental: que incluso si mostraran un comportamiento racional tendrían un problema de conocimiento de las circunstancias de tiempo y lugar, el cual es necesariamente limitado.

Pregunta: ¿Podríamos pensar una economía centrada en los sentimientos y no en la razón?

Ni una ni otra, todas influyen en nuestras acciones y lo que estudiamos al estudiar economía son las consecuencias de esas acciones.

Pregunta: Muchos gobernantes suelen endeudar a los países, pero enriquecerse ellos mismos. ¿En estos casos los gobernantes prefieren satisfacer sus propios deseos a ser admirados?

Recordemos que Smith plantea al hombre como algo complejo e imperfecto, que tanto busca la admiración de los demás como su más crudo interés personal. Gracias a los intercambios en el mercado, éste último se canaliza hacia el bienestar de los demás. Habrá que ver si los incentivos de las instituciones políticas pueden generar otro tanto respecto a las acciones en ese ámbito. Éste será el punto de partida del análisis del Public Choice.

Pregunta: Según Smith el hombre estaría dispuesto a hacer sacrificios por la humanidad para sentir superioridad y admiración. ¿Hasta qué punto cree que esto es verdad?

Hasta cierto punto, como el mismo Smith dice. Tal vez daríamos un meñique para que se salven cientos de miles de chinos del terremoto, pero no daríamos un brazo, o no daríamos el meñique por diez o veinte chinos que se salven.

Pregunta: ¿Hay posibilidad de existencia del mercado si no hay benevolencia y/o egoísmo?

Pero el tema que nos ocupa en esta ciencia es analizar cómo es que efectivamente existen, habiendo tanto benevolencia como egoísmo en los seres humanos. No hacen falta seres perfectos para que pueda alcanzarse la cooperación social en el mercado, con estos seres que tenemos ahora se puede y se ha logrado un avance como nunca se hubiera imaginado en la historia.

Pregunta: ¿Cómo definían la riqueza estos autores? Cuando explican que el incremento de los intercambios produce la división del trabajo que redunda en las riquezas nacionales. ¿Qué papel considera que debe tomar el comercio internacional?

La “riqueza de las naciones” era su capacidad para utilizar los recursos disponibles (humanos y naturales) para satisfacer las necesidades que cada uno tiene en mayor proporción, para lo cual el comercio internacional era importante porque ninguna sociedad puede afirmar que posee todos los recursos necesarios, o que estaría mejor sin aquellos que puede obtener a través del comercio.

Pregunta: ¿Cómo explican el hecho de que no en todas las regiones se haya iniciado el proceso que lleva a la evolución y al progreso de la sociedad?

El progreso no se da en forma regular en todas las regiones, aunque hoy podamos decir que hasta las más pobres están mejor de lo que estaban cuando Smith escribía. En ese momento el progreso se daba en Europa, luego fue en América del Norte, hoy es en Asia. Parece que la mano invisible está en funcionamiento porque se van descubriendo oportunidades en lugares que comprenden la necesidad de permitirlo (se abren al comercio) y el capital va a aprovechar esas oportunidades, generando crecimiento y un aumento de los niveles de vida, acercando a estos países a los que se desarrollaron antes. Hoy hay una clase media china que consume y viaja por el mundo, inexistente tan solo treinta años atrás.

Pregunta: ¿Cuáles son las reglas que deben establecer las instituciones para incentivar el intercambio y asi lograr el progreso social?

Dice Hume en su Tratado sobre la Naturaleza Humana: “Donde la posesión no tiene estabilidad, habrá guerra perpetua. Donde la propiedad no se transfiere por consentimiento, no podrá haber comercio. Donde no se respetan las promesas, no habrá ligas ni alianzas”.

Pregunta: ¿Cuál es la importancia de este texto para la historia del pensamiento económico?

La Teoría de los Sentimientos Morales es un libro de ética, pero es de fundamental importancia para comprender la visión de Adam Smith sobre el hombre y sobre el proceso de mercado que luego describiera en La Riqueza de las Naciones.

Pregunta: ¿La simpatía de los hombres no impide el progreso de la sociedad, al que se llega persiguiendo los intereses individuales?

Es que esos intereses individuales pueden incluir la simpatía por los demás, suelen incluirla como dice Smith, y eso hace que seamos un poco mejor que sin tan sólo persiguiéramos nuestro interés individual.

Pregunta: ¿Puede considerarse en Adam Smith el comienzo en una estrecha relación entre economía y filosofía política dando origen la teoría de la elección u opción publica?

Todos los clásicos comprendían la relación entre la economía, la ética y la filosofía política. Lo que tiene de nuevo Public Choice es que analiza a la política en términos de los incentivos que enfrentan los votantes, los políticos y los funcionarios.

Pregunta: Si es posible determinar la concepción de la naturaleza humana y la felicidad que sostiene Smith en esta obra, ¿sería posible también deducir que sistemas políticos y funciones de gobierno son las más adecuadas para promover la felicidad del hombre en nuestro país?

Lo hizo Alberdi, y lo menciona, citando a Adam Smith precisamente, en un texto que veremos más adelante.

Pregunta: Smith trataba de no mencionar a Dios, y en cambio habla de la Naturaleza, pero ¿cree que tal vez esa naturaleza no era en parte determinada por Dios para Smith, y sin embargo, trataba de ser imparcial en sus textos?

Diría que sí.

Pregunta: ¿Debería, entonces, ser el mercado el que gobierna y no los individuos en particular?

El mercado son los individuos, lo que llamamos mercado no es un ente que tenga existencia propia, sino el conjunto de transacciones que realizan los individuos.

Pregunta: ¿cuál cree sería la visión de Smith sobre los monopolios entonces?

Estaba en contra de los monopolios, por eso criticó duramente el monopolio del comercio otorgado a empresas como la East India Company, y por eso también apoyaba el libre comercio.

Pregunta: Otra pregunta que le haría es: ¿Cuando usted habla de una sociedad “altruista”, se refiere a un altruismo consciente o inconsciente?

No sé si consideraríamos altruista a una acción inconsciente, ya que la misma definición de altruismo implica consciencia y nombramos a una acción así porque tendría esa intención, no sería fruto del azar.

Pregunta: ¿Es posible que este sentimiento de “simpatía” promueva concordemente el bien común? ¿O será necesario algún tipo de intervención para orientarlo?

Recordemos que para Adam Smith la simpatía se va debilitando a medida que las relaciones son más lejanas, por lo que no sería posible organizar una sociedad extendida basada en ese principio que tiende a debilitarse. La búsqueda del interés propio, por otro lado, permite la cooperación social extendida entre personas que no tienen por qué conocerse o tenerse simpatía.

Pregunta: ¿Tiene la escasez relación con los actos de menos agradables de los humanos?

La escasez es la que nos motiva a actuar, si no hubiera escasez tampoco habría necesidad de actuar ya que significa que tendríamos todo lo que deseáramos. La escasez, entonces, está en la base de la acción humana, tanto de las acciones agradables como las desagradables.

Pregunta: La intensidad de la benevolencia es alta en esferas sociales cercanas, ¿aquí cree ud. que los intercambios de mercado son más eficientes que en esferas sociales más lejanas?

Correcto. Intercambiamos favores con familiares o amigos, no tenemos que serlo con quienes realizamos intercambios comerciales.

Pregunta: ¿Que puede decir ud. al respecto de una situación de guerra, donde el mercado de bienes se paraliza? ¿los actos morales cobran otra dimensión? ¿es lo único que quedaría por intercambiar?

Una guerra afecta la economía, pero está claro que en el frente de batalla, las relaciones entre las personas están basadas en la moral más que en los intercambios de bienes y servicios.

Pregunta: ¿Dónde podríamos hacer entrar a la razón?, ¿Todo gira en entorno de los sentimientos y del grado de la simpatía de los hombres?, ¿Podría ser compatible un alto grado de simpatía en los hombres y un mercado libre?

Sí, en cuanto a la segunda pregunta. La razón está presente en el accionar de los hombres pero no es perfecta, es lo que nos dicen los escoceses. Hayek luego agregaría una categoría de acción distinta: hay acciones racionales, otras que surgen de instintos y una tercera categoría que son las acciones que realizamos como fruto de la costumbre.

Pregunta: La idea de la motivación por satisfacción personal, ¿Terminaría por implicar que “el fin justifica los medios”? ¿O en ese hombre descripto existen todavía nociones de ética y moral?

Claro, ese hombre tiene esas nociones, y además la búsqueda de su propio interés puede llegar hasta que se encuentre con el derecho de otros, que no puede avasallar.

Todos piden «redistribución», pero luego generan inflación y ésta «redistribuye» de otra forma

Hay temas que nunca dejan de discutirse. Ludwig von Mises escribe en 1944 sobre las controversias monetarias del momento. No son muy diferentes a las actuales. Lo hace en un ensayo preparado en 1944 para la Comisión de Principios Económicos de la Asociación Nacional de Industriales de Estados Unidos que luego lo publicara, junto con otros trabajos, en dos volúmenes.

Mises4

Responde a la pregunta sobre la neutralidad del dinero, sobre la cual podrían considerarse dos enfoques. Uno, el que aquí se desarrolla, se refiere al impacto de cambios en el mercado monetario en los precios relativos; el otro, que Mises descarta, es que esos cambios sean ‘neutrales’ respecto a la producción. Este segundo no es sino una derivación del primero. Si, por ejemplo, una mayor oferta de dinero subiera todos los precios y salarios en la misma proporción tampoco impactaría en la producción. Pero esto no ocurre, como Mises explica esos cambios se van produciendo en distintos momentos y proporciones. Por lo tanto, por ejemplo, un incremento de la oferta monetaria más allá de su demanda ocasiona una “redistribución” de ingresos y riqueza entre distintos grupos y también distorsiones en la estructura de producción.

“¿Es neutral del dinero?

Los antiguos economistas creían que –sin cambios en las demás cosas- modificaciones en la oferta o demanda de dinero hacía subir o bajar simultáneamente a todos los precios de los bienes y a los salarios simultáneamente en proporción exacta a esos cambios. El ‘nivel de precios’ cambia, pero las relaciones entre los precios individuales de los bienes y servicios se mantiene igual. Aquellos economistas matemáticos cuya teorización culmina en una ecuación de intercambio mantienen aún su tesis (Irving Fisher 1867-1947).

El análisis económico moderno rechaza este supuesto. Los cambios en la oferta o demanda de dinero no afectan a todos los individuos en el mismo momento y en la misma forma. En el caso de la inflación, por ejemplo, una cantidad adicional de dinero no encuentra su camino al principio en los bolsillos de todos los individuos, ni tampoco esos individuos que se benefician primero con el incremento en la cantidad de dinero reciben la misma cantidad; y no reaccionan tampoco a esa cantidad adicional de la misma forma. Por lo tanto, los precios de los distintos bienes y servicios no suben todos al mismo tiempo ni en la misma magnitud. La aparición no simultánea y despareja de cambios de precios ocasionados por aumentos en la cantidad de moneda dan como resultado traslados de ingresos y riqueza de algunos grupos de la población a otros. Las fluctuaciones monetarias no son neutrales, aun aparte de sus repercusiones en todos los contratos estipulando alguna forma de pago diferido. Los cambios monetarios son la fuente del cambio económico y social.”

 

Reservas naturales: otro caso de provision privada de un «bien público». ¿No es que no era posible?

Justo cuando estamos viendo con las alumnos de Derecho en la UBA el tema de los “bienes públicos” y si la única alternativa es su provisión pública, se publica este muy interesante editorial en La Nación sobre las reservas naturales privadas: http://www.lanacion.com.ar/1789280-la-importancia-de-las-reservas-naturales-privadas

La teoría predominante sostiene que, dada la imposibilidad de excluir a quienes no pagan, tendríamos al incentivo a ser usuarios gratuitos, o ‘free riders’, por lo que ningún particular estaría interesado en proveer estos bienes. Por otro lado, como el consumo de unos no reduce el posible consumo de otros, no tendría tampoco sentido excluir a nadie. La initiciativa privada no estaría interesada en este tipo de bienes.

El editorial comenta una iniciativa de la Fundación Vida Silvestre “cuya idea central es articular e impulsar este movimiento en el país en conjunto con propietarios de reservas y organizaciones de la sociedad civil que trabajan en esta temática” y destaca que esta institución ha creado la Red Argentina de Reservas Naturales Privadas: http://reservasprivadas.org.ar/

reserva natural

“Vida Silvestre junto con Asociación Aves Argentinas, Asociación Conservación Argentina, Asociación Conservación Patagónica, Asociación Protágonos – Ecología Humana, Fundación BIORed, Fundación para la Conservación y Estudio de la Biodiversidad, Fundación Ecologista Verde, Fundación Hábitat & Desarrollo, Fundación de Historia Natural Félix de Azara, Fundación Huellas para un Futuro, Fundación Naturaleza para el Futuro, Fundación Patagonia Natural, Fundación Proyungas, Fundación Temaikèn, The Nature Conservancy y Fundación Yuchán llevan adelante la Red Argentina de Reservas Naturales Privadas, que cuenta ya con 60 reservas integrantes distribuidas en 15 provincias del país. Entre todos sus miembros está trabajando para proteger más de 188.000 hectáreas de propiedad privada de la Argentina.”

¿Qué es una Reserva Natural Privada? Así lo explica la Red en su página web:

“Un área protegida privada o una reserva natural privada es una porción de terreno de cualquier superficie de propiedad privada, manejada para la conservación de la biodiversidad y/o el uso sustentable de sus valores naturales.

Puede ser de propiedad de, y estar gestionada por, personas físicas, familias, empresas, clubes, universidades, cooperativas u organizaciones de la sociedad civil. A su vez, puede contar o no con reconocimiento formal del gobierno.

Las reservas naturales privadas nacen del interés y la voluntad de sus propietarios por proteger los recursos naturales que albergan sus tierras. Son una herramienta de gran potencial para complementar la superficie protegida por el Estado, que en la Argentina, actualmente alcanza solo el 7,7% de la superficie continental. También pueden generar importantes aportes a una estrategia nacional o regional de desarrollo sustentable.”

¿Por qué harían esto los propietarios si tan sólo les interesara obtener la mayor rentabilidad de su recurso? Es que como la gente ahora valora la naturaleza de una forma en que no lo hacía antes, muy probablemente porque tenía otras necesidades más imperiosas para satisfacer, el “mercado” reacciona ante ese cambio y ofrece a los consumidores lo que estos están dispuestos a pagar, tanto sea como turistas como consumidores de productos naturales o ecológicos.

Dice la Red:

“En la mayoría de los casos, los privados que crean reservas en sus propiedades compatibilizan la conservación de la biodiversidad con alguna actividad productiva que desarrollan de manera sustentable; en general el turismo, pero también ganadería y explotaciones forestales entre otras.

De esta manera, realizan un valioso aporte para asegurar la conservación de la vida silvestre y el funcionamiento de los ecosistemas.”

En definitiva, las reservas naturales privadas están proveyendo un “bien público” que, según la teoría predominante, solo podría ser provisto por el Estado. Pero como tantos otros ejemplos: los faros, la radio, la televisión, las redes sociales o los buscadores en Internet, surgen otros mecanismos para su provisión que no requieren del aporte compulsivo.

Hay derechos de todo tipo pero: ¿tenemos derecho a tomar decisiones importantes sobre nuestra vida?

Los alumnos de Derecho creen que los “derechos humanos” han de ser restringidos por el Estado en pos del bien común. El “Estado”, al cual se asume explícita o implícitamente como perfecto, ha de limitar esos derechos porque interpreta el bienestar general como algo diferente del bienestar de cada una de las personas. David Boaz, comenta una visión diferente: http://www.cato.org/libertarianmind

“La visión libertaria es que cada persona tiene derecho a vivir su vida en la forma que elija en tanto respete el mismo derecho que los demás tienen. Defienden el derecho de cada persona a la vida, la libertad y la propiedad, derechos que la gente posee naturalmente, antes que se constituyeran los gobiernos. Según esta visión, todas las relaciones humanas deberían ser voluntarias; las únicas acciones que deberían ser prohibidas por ley son aquellas que involucran el inicio del uso de la fuera contra aquellos que no la usan, acciones tales como el asesinato, violación, robo, secuestro y fraude.”

“La mayoría de la gente vive usualmente siguiendo este código ético. No golpeamos a otros, no rompemos sus puertas, no tomamos su dinero a la fuerza, o los ponemos presos si viven pacíficamente de una forma que no nos gusta. Los libertarios creen que este código debería aplicarse consistentemente, y específicamente debería aplicarse a los gobiernos tanto como a los individuos. Los gobiernos deben existir para proteger derechos, para protegernos de otros que quieren utilizar la fuerza contra nosotros. Para la mayoría de los libertarios esto significa que la policía prevenga el crimen y arreste a los criminales, las cortes resuelvan las disputas y castiguen a los malhechores, y la defensa nacional nos proteja contra amenazas externas. Cuando los gobiernos utilizan la fuerza contra gente que no ha violado los derechos de otros, entonces esos gobiernos se vuelven violadores de derechos. Así, los libertarios condenan acciones como la censura, la conscripción, los controles de precios, la confiscación de propiedad y la intromisión en nuestras vidas privadas y económicas.”

“Puesta en esos términos, esta visión puede parecer de otro planeta, como una doctrina del universo de los ángeles que nunca existió y nunca va a existir. Por cierto, ¿en este mundo convulsionado los gobiernos tienen mucho para hacer? Pero he aquí la sorpresa: la respuesta es no. En verdad, cuanto más convulsionado y moderno sea el mundo, mejor funciona la libertad, especialmente cuando se la compara con la monarquía, las dictaduras e incluso el estatismo del Estado benefactor. Estas ideas no son una reliquia del pasado. Son una filosofía –más aún, un plan pragmático- para el futuro.”

“El gobierno es una cosa seria. Pero algunos conceptos profundos sobre el gobierno han sido expresados por humoristas, incluyendo a P.J. O’Rourke quien resumió su filosofía política de esta forma: ‘Dar dinero y poder al gobierno es como darle whiskey y las llaves del auto a un adolescente’. La visión de gobierno de Thomas Paine se refleja en la explicación de Dave Barry: ‘La mejor forma de comprender todo este asunto es observar lo que el gobierno hace: toma dinero de algunas personas, se queda con una buena parte, y da el resto a otras’.

En síntesis, podríamos decir: El libertarianismo es la idea que individuos adultos tienen el derecho y la responsabilidad de tomar decisiones importantes sobre sus propias vidas.”

 

¿Qué es el ‘bien común’? ¿Existe? ¿Es el objetivo que persiguen los políticos y el Estado?

Los alumnos de Applied Economics leen los Capítulos 3 y 4 del libro. Muchos estudiantes, sobre todo los de Derecho, tienen un enfoque básicamente “normativo” de la política y el estado. Es decir, planteado el tema sobre sus funciones opinan siempre sobre “lo que debería ser” y señalan que los políticos y el estado deberían promover el “bien común”. Sin embargo, cuando vemos el “análisis económico de la política” o “Public Choice”, el enfoque es diferente, es “positivo” en el sentido de que se trata de entender cuáles son los objetivos que efectivamente persiguen políticos y funcionarios, no ya los que deberían perseguir.

James Madison (2001), por ejemplo, mostraba una posición clásica aún hoy muy popular, que la búsqueda del “bien común” depende de la delegación del poder a los representantes correctos, no de la información y los incentivos existentes: “…un cuerpo de ciudadanos elegidos, cuya sabiduría pueda discernir mejor el verdadero interés de su país, y cuyo patriotismo y amor por la justicia harán muy poco probable que lo sacrifiquen a consideraciones parciales o temporales. Bajo tal regulación, puede bien suceder que la voz pública, pronunciada por los representantes del pueblo sea más consonante con el bien público que si fuera pronunciada por el pueblo mismo, reunido para tal propósito. Por otro lado, el efecto puede invertirse. Hombres de temperamento faccioso, prejuicios locales, o designios siniestros, pueden por intriga, corrupción u otros medios, primero obtener votos, y luego traicionar los intereses del pueblo”. (Madison, James (2001) en: George W. Carey, The Federalist (The Gideon Edition), Edited with an Introduction, Reader’s Guide, Constitutional Cross-reference, Index, and Glossary by George W. Carey and James McClellan (Indianapolis: Liberty Fund, 2001). Chapter: No. 10: The same Subject continued. Accessed from http://oll.libertyfund.org/title/788/108577 )

Muchos filósofos políticos han cuestionado el mismo concepto de “bien común”. Entre los economistas, Hayek (1976 [1944]): “El ‘objetivo social’ o el ‘designio común’, para el que ha de organizarse la sociedad, se describe frecuentemente de modo vago, como el ‘bien común’, o el ‘bienestar general’, o el ‘interés general’. No se necesita mucha reflexión para comprender que estas expresiones carecen de un significado suficientemente definido para determinar una vía de acción cierta. El bienestar y la felicidad de millones de gentes no pueden medirse con una sola escala de menos y más” (Hayek, Friedrich A. von (1976 [1944]), Camino de Servidumbre (Madrid: Unión Editorial).

Algunos economistas intentaron definir ese “bien común” en forma científica, como una “función de bienestar social”, pero sin éxito (Arrow, 1951). Además, si hubiese alguna forma de definir específicamente ese bien común o bienestar general como una función objetiva, no importaría si es el resultado de una decisión democrática, de una decisión judicial o simplemente un decreto autoritario que la imponga.

Los autores del Public Choice decidieron asumir que al igual que el individuo en el mercado, quien persigue su propio interés, no el de otros, en la política sucede lo mismo. En el mercado, esa famosa “mano invisible” de Adam Smith lleva a que dicha conducta de los individuos termine beneficiando a todos. En el Estado, ¿sucede lo mismo? En particular en el Estado democrático, porque se supone que gobiernos tiránicos o autoritarios desde ya que no dan prioridad a los intereses de sus gobernados.

Como veremos, al cambiar ese supuesto básico la visión que se obtiene de la política es muy distinta: el político persigue, como todos los demás y como él mismo fuera de ese ámbito, su interés personal. No se puede definir tal cosa como un “bien común”, un resultado particular que sea el mejor, pero sí se puede evaluar un proceso, en el cual el resultado “bueno” sea aquél que es el fruto de las elecciones libres de las personas. ¿Existe un mecanismo entonces, similar a la “mano invisible” en el mercado que guíe las decisiones de los votantes y a las acciones de los políticos hacia conseguir o contribuir a los fines que persiguen los ciudadanos?

Mises define la acción humana, y al hacerlo define fines y medios y de qué que trata la economía

Con los alumnos de Omma Madrid en la materia de Microeconomía leemos a Mises en “La Acción Humana”, capítulo IV donde define precisamente eso que da título a su obra pero, en definitiva, define lo que estudia la economía. Mucha gente cree que los economistas se ocupan de “cosas materiales”, como el dinero o la producción de bienes. Otros, ya economistas, creen que se refiere a decisiones que toma la “sociedad”, como si ésta existiera como un ser con vida propia:

Mises3

“La economía es el estudio de la forma en que las sociedades deciden qué van a producir, cómo y para quién con los recursos escasos y limitados” (Stanley Fischer, Rudiger Dornbusch & Richard Schmalensee, Economía, 2a. edición (Madrid : McGraw-Hill, 1989), pág. 3).

Mises, por el contrario, sostiene que la praxeología (nombre que él daba a la ciencia de la acción humana de la que forma parte la economía)… “no se ocupa propiamente del mundo exterior, sino de la conducta del hombre ante las realidades objetivas. La teoría económica no trata sobre cosas y objetos materiales; trata sobre los hombres, sus apreciaciones y, consecuentemente, las acciones humanas que de ellas se derivan. Los bienes, mercancías, la riqueza y todas las demás nociones de la conducta, no son elementos de la naturaleza, sino elementos de la mente y de la conducta humana. Quien desee entrar en este segundo universo debe olvidarse del mundo exterior, centrando su atención en lo que significan las acciones que persiguen los hombres.”

“La praxeología y la economía no se ocupan de cómo deberían ser las apreciaciones y actuaciones humanas, ni menos aún de cómo serían si todos los hombre tuvieran una misma filosofía absolutamente válida y todos poseyeran un conocimiento pleno de la tecnología. En el marco de una ciencia cuyo objeto es el hombre, víctima con frecuencia de la equivocación y el error, no hay lugar para hablar de nada con ‘vigencia absoluta’ y menos aún de omnisciencia. Fin es cuanto el hombre apetece; medio, cuanto el actor considera tal.

Compete a las diferentes técnicas y a la terapéutica refutar los errores en sus respectivas esferas. A la economía incumbe idéntica misión, pero en el campo de la actuación social. La gente rechaza muchas veces las enseñanzas de la ciencia, prefiriendo aferrarse a falaces prejuicios; tal disposición de ánimo, aunque errada, no deja de ser un hecho evidente y como tal debe tenerse en cuenta. Los economistas, por ejemplo, estiman que el control de los cambios extranjeros no sirve para alcanzar los fines apetecidos por quienes apelan a ese recurso. Pero bien puede ocurrir que la opinión pública se resista a abandonar el error e induzca a las autoridades a imponer el control de cambios. Tal postura, pese a su equivocado origen, es un hecho de indudable influjo en el curso de los acontecimientos. La medicina moderna no reconoce, por ejemplo, virtudes terapéuticas a la célebre mandrágora; pero mientras la gente creía en ellas, la mandrágora era un viene económico, valioso, por el cual se pagaban elevados precios. La economía, al tratar de la teoría de los precios, no se interesa por lo que una cosa deba valer para quien la adquiere; nuestra disciplina analiza precios objetivos, los que efectivamente la gente estipula en sus transacciones; se desentiende totalmente de los pecios que sólo aparecerían si los hombre no fueran como realmente son.”

Los autores escoceses. La simpatía y el interés propio en Hume, Ferguson y Smith. La mano invisible (III)

Los alumnos de Económicas en la UBA leen sobre los escoceses: Hume, Ferguson, Smith, a Adam Smith en la Teoría de los Sentimientos Morales y a Ronald Coase sobre Smith:

  1. Adam Smith, Teoría de los Sentimientos Morales: Sección I: Del Sentido de la Propiedad: http://www.textosdigitales.com.ar/CP/CICLO_BASICO/2.007_-_Teoria_Politica_II/Smith_-_Teoria_de_los_Sentimientos_Morales.pdf
  2. Ezequiel Gallo, “La tradición del orden social espontáneo: Adam Ferguson, David Hume y Adam Smith”: http://www.eseade.edu.ar/files/Libertas/44_5_Gallo.pdf
  3. Ronald Coase, “Adam Smith’s View of Man”: http://www.chicagobooth.edu/~/media/59F2E558F3604398BBF9518FCF3EBC9E.PDF

Pregunta: En caso que nos encontremos con un retroceso o freno del desarrollo. ¿Qué actitudes debería tomar el “gobierno limitado” para contrarrestar la situación?

No sé si te refieres a una recesión económica, habría que ver sus causas, pero entiendo que en la mayoría de los casos verían que se produce un ajuste natural del mercado vía precios hasta que se generan nuevamente las condiciones para una reactivación.

Pregunta: Si se desarrollan dos instituciones que se contradicen y chocan entre sí, ¿Qué factores haría prevalecer a una sobre otra?

No imagino esto ocurriendo en una misma sociedad, es decir, que exista una norma que permita los contratos entre particulares y otra que la prohíba, por ejemplo. Pero sí que exista se permita en una sociedad y no en otra. El resultado se verá: una sociedad prosperará, la otra no. Como existe un cierto grado de “competencia interjurisdiccional”, la otra aprenderá y modificará esa institución o verá perder sus recursos (gente, capitales) dirigiéndose a la otra.

Pregunta: ¿Cuándo se puede afirmar que una institución posibilita acumular riquezas y cuando no?

Ustedes verán que hay que hacer regresiones para demostrar esto, pero las regresiones muestran relación, no causalidad. Podemos entonces “deducir” las consecuencias de determinadas instituciones (por ejemplo, si se respeta el derecho de propiedad o no y su impacto en la inversión) o podemos ver los resultados históricos de países que siguieron un camino u otro (Alemania Oriental vs Alemania Oriental, Corea del Norte vs Corea del Sur o hasta China vs Hong Kong).

Pregunta: ¿Es por una cuestión de principio o es por observación empírica que los autores consideran que los actos guiados por fines altruistas producen efectos opuestos a los deseados?

Probablemente ambas cosas: por deducción y por observación de las conductas humanas, tanto sea contemporáneas como históricas.

Pregunta: Se menciona en el texto que cuanto mayor es el comercio, habrá menores posibilidades de guerra ¿Quiere decir con esto que no existen injusticias en el comercio que ameriten una?

Exacto, ¿acaso hay alguna razón comercial que amerite una guerra? Puede ser que un país invada a otro por su petróleo, por ejemplo, pero no creo que diríamos que lo hizo por alguna injusticia.

Pregunta: ¿Hay perjudicados en la división del trabajo y el comercio? ¿Estos significan progreso para todos los que participan de ellas o solo para quienes lo hacen fabricando las mercaderías de mayor valor agregado?

Esa fue una visión que predominó durante mucho tiempo en América Latina, pero hoy tenemos que son países pobres los que cada vez producen más mercaderías con mayor valor agregado, como los países asiáticos.

Pregunta: En época de pre-revolución industrial muchos agricultores sufrían la expulsión de sus tierras hacia las grandes ciudades: ¿TSM se refiere un poco a esta situación?

No en ese libro, pero cuestionaría la palabra “expulsión”. ¿En qué sentido eran “echados” del campo. Más bien se trasladaban a la ciudad porque la industria ofrecía mejores perspectivas. Que no eran nada atractivas desde la perspectiva actual, pero que serían superiores a las condiciones de los agricultores, trabajando de sol a sol por su subsistencia.

Pregunta: ¿Veía Ud. ciertas actitudes inmorales en el sector burgués incipiente de la época?

Supongo que habría inmorales entre los burgueses, los aristócratas o los proletarios, las actitudes son individuales y no parecen pertenecer a un grupo en particular.

Pregunta: En CAP III (pág. 52): “…yo juzgo de tu vista por mi vista, de tu oído por mi oído, de tu razón por tu razón…”: ¿Pueden tener hombres de distintas clases sociales misma vista o razón?¿Porqué Ud. no diferencia estos puntos de vista de las diferentes clases sociales existentes?

Porque no parece que estas pasiones y valores sean diferentes con motivo de pertenecer a cierta clase social, si es que definimos clase en la concepción marxista de su vinculación con los medios de producción. Sí hay diferentes puntos de vista entre las personas pero no parece ser ese vínculo el factor determinante.

Pregunta: ¿Las instituciones, tienen una única manera de evolucionar; se condice esto con la historia de la humanidad?

Ha evolución y hay acciones humanas. No es que la “evolución” ocurra simplemente sin que nadie haga nada. Ha habido guerras, invasiones, revoluciones, pero los cambios institucionales se producen lentamente (por ejemplo el paso del feudalismo a la economía de mercado, o de la monarquía a la democracia).

Pregunta: ¿Qué elementos habría que adicionar para poder hablar de reformar las instituciones saliéndonos de “los papeles”?

Los valores e ideas que impulsan las conductas de las personas.

Pregunta: ¿No resulta limitado pensar que el propio bienestar se extenderá al general sin más?

En un marco de transacciones voluntarias, donde queda descartado el uso de la fuerza, la única forma de obtener lo que uno (digamos incluso egoístamente) quiere, es ofreciendo algún tipo de intercambio que sea aceptado por la otra parte. Es decir, esa otra parte tendrá que mejorar su situación de alguna forma ya que si no, no estaría interesado en realizar el intercambio.

Puede haber acciones que promuevan mi bienestar pero no el de otros, cuando no hay intercambios. Por ejemplo, pinto un cuadro y me lo guardo. Arreglo yo mismo mi casa. Pero cuando hay un intercambio de por medio la situación ya es diferente: vendo o regalo el cuadro a otro cuyo bienestar aumenta al recibirlo, contrato a un pintor para pintar mi casa y ahora su bienestar aumenta.

Pregunta: ¿Resulta convincente dudar de la existencia de formas altruistas en el accionar humana a pesar de todas nuestras miserias?

No se sí entendía bien la pregunta, pero uno observa acciones dirigidas hacia los demás a diario: algunas buscan algo a cambio (un intercambio), otras simplemente recibir la satisfacción de ayudar (que podría interpretarse también como un intercambio de favor por reconocimiento).

Pregunta: En algún punto Smith deja dudas de si hay algo más que regula la condición del hombre, como dice Coase, intenta no ser especifico acerca del rol de la fuerza de la naturaleza ¿Cómo es que se justifica en el plano de lo natural la “mano invisible”? (La pregunta más directa seria si Smith creía en una fuerza superior que justifique el estado natural de los hombres tal que son capaces de interactuar unos con otros)

Seguramente creía en la voluntad de Dios, hoy el otro Smith, Vernon, nos habla de la antropología y la sicología evolutiva para explicarlo.

Pregunta: ¿Es la benevolencia del ser humano condición necesaria para la existencia del mercado?

No, lo notable de la “mano invisible” es que aun persiguiendo su interés personal, promueve el bienestar de otros.

Pregunta: ¿Cómo se justificaría el accionar de una persona altruista (no motivada por su propio interés) en la relación con la motivación del individuo?

Sería muy difícil encontrar una persona así. Ya que sería su “propio interés” ayudar a otros.

Pregunta: ¿Puede una persona ser egoísta si tiene las características descritas en el libro?

Smith explica que persigue su “propio interés” cuando busca la aprobación de otros, y de ese observador imparcial.

Pregunta: ¿Las personas descritas en La teoría de los Sentimientos Morales y las descritas en La Riqueza de las Naciones son las mismas?

Sí, esto ha dado origen a lo que luego se denominara “El Problema de Adam Smith”, pero autores como Coase (ya visto) y Vernon Smith (por ver) resuelven la supuesta paradoja muy razonablemente.

Pregunta: ¿Smith considera que hasta hoy la idea de mano invisible sigue sin entenderse completamente?

Seguramente consideraría eso.

Pregunta: ¿Qué hacer cuando los gobernantes nos tratan como una pieza de ajedrez?

Le hicieron una pregunta parecido a Borges. Su respuesta: joderse. No diría qué hacer pero sí qué hacen: acomodan sus acciones, muchas veces terminan generando mercados paralelos.

Pregunta: ¿Qué decirles a los gobernantes que creen que pueden decir que se produce o no por decreto?

Que es imposible, la planificación soviética ya se derrumbó.