La liberalización económica en la India está destruyendo el anacrónico sistema de castas

En el muy interesante sitio Libertarianism, del Cato Institute, Jason Kuznicki comenta un trabajo de Swaminathan S. Anklesaria Aiyar que describe cómo el proceso de liberalización económica en India está destruyendo el injusto sistema de castas: http://www.libertarianism.org/columns/markets-destroy-traditionalist-oppression?mc_cid=9c21a47ff2&mc_eid=9e67cdb123#.ucp8lt:4thK

“Por décadas luego de su independencia India tuvo un sistema económico socialista, en el cual las empresas eran minuciosamente reguladas, la industria pesada fue nacionalizada, se fijaban cuotas oficiales de producción y había altas barreras para el ingreso al mercado. Este estado de cosas funcionaba junto con ciertos rasgos sociales tradicionales, incluyendo una rígida estratificación social bajo el sistema de castas. No es de extrañar que los individuos de las castas altas capturaran los favores especiales que ofrecía el socialismo. Esas castas dominaban la industria india, no por mérito, sino por influencia política.

castas

Estos dos sistemas, el de castas y el socialismo, supuestamente eran enemigos. Los socialistas indios clamaban por eliminar las desigualdades del sistema de castas. Sin embargo, favorecían métodos que no funcionaban. Cuotas políticas y prohibiciones oficiales sobre la discriminación de castas solo crearon una pequeña capa de ‘dalits’ políticamente conectados. Sin embargo, la pobreza extrema, la falta de movilidad, y una discriminación social severa era lo que esperaba al resto.

Estudios en este campo pueden permitir aprender un par de cosas a los libertarios. Una lección clave es simple: rara vez una elite subalterna designada genera una mejora genuina para la gran mayoría de los oprimidos. Más a menudo perpetúan la opresión, poniéndoles una cara agradable. Esas elites designadas pueden canalizar y muchas veces disipar el descontento legítimo de los subalternos. Simplemente: ¿cómo pueden estar las cosas tan mal si tenemos ‘dalits’ en el parlamento?

Así es como el socialismo se acomodó muy bien a la estratificación social en la India. En su base, ambos están muy cerca: una sociedad socialista no puede dejar de ser estratificada, porque asigna a unos pocos, bien conectados, la dirección de la actividad económica del país. Los que están bien conectados pueden poner las normas para ingresar al club. Y para ello, la estratificación tradicional es muy útil. Conoce al nuevo jefe, el mismo que era jefe antes. …

Una de las grandes cosas del orden de mercado es que deja de lado toda esta fachada. El capitalismo no designa a nadie en la junta directiva para eliminar el elitismo. No reserva lugares especiales en el Parlamento. El orden de mercado llega sin que lo quieran y no se confía en él. Su primer punto de entrada, en general, es el mercado negro.

Y sin embargo el capitalismo construye casas de ladrillos. Y hace televisores. La comida abunda y es barata. Produce ventiladores eléctricos, bicicletas y motos. Y desde que los líderes indios comenzar a liberar la economía en los 1980s, los dalits –el estrato más bajo del sistema de castas- han visto incrementos sustanciales en todos estos bienes de consumo.

El proceso de mercado también genera emprendedores –gente de todo tipo que tiene alguna idea de lo que los consumidores pueden necesitar, y tienen la disciplina para actuar sobre esa visión. Y los emprendedores no proceden solo de la élite. Están dispersos en toda la sociedad. No son resultado de una cuota gubernamental, y una licencia para un negocio no hace a un emprendedor. Mientras la economía india era dominada por contactos y familias de las castas altas, ahora lo que más importa es el precio, no la casta, del proveedor. Han comenzado a proliferar los millonarios ‘dalit’.

A diferencia del socialismo, el resto también comienza a mejorar. En una encuesta entre dalits, ‘el 61% en el este y el 38% en el oeste dijo que su situación en relación a alimentos y vestimenta era ‘mucho mejor’. Solo 2% dijo que estaba estancado o peor. Y el viejo sistema opresivo se está derrumbando: tradicionalmente los dalits se sentaban aparte en los eventos sociales, como casamientos, para no ‘contaminar’ a los invitados de castas altas. Esa práctica se ha reducido de 77,3% a 8,9% en Utah Pradesh este, y de 73,1% a 17,9% en el oeste.

Es una práctica entre muchas, pero indicativa de una tendencia –una tendencia familiar a países que se han liberalizado. En Occidente, mujeres, judíos, otras minorías religiosas, gays y lesbianas y otros fueron tradicionalmente marginalizados y todos han de agradecer al mercado por ello. Los mercados brinda independencia económica, y esto significa que no tienes que aceptar el absurdo tradicional si no quieres. Si nos tratan mal, saldremos adelante sin ustedes.”

Starbucks, además del café, ¿podría ofrecernos una de las monedas en competencia de Hayek?

Hemos estado viendo en este blog, algunos párrafos de Hayek sobre la competencia de monedas, y asociando sus ideas con el posterior surgimiento de las cripto-monedas, entre las cuales la que más se conoce es el Bitcoin.

Pero como ocurre en los demás ámbitos, de la innovación en materia de bienes y servicios, es muy difícil pronosticar por dónde se canalizará la iniciativa empresarial en el futuro y cuál será la o las monedas que nos vayan a ofrecer. Tal vez ni las imaginamos en estos momentos, pero lo cierto es que parece haber cambios y novedades a diario.

Tomemos esta noticia como ejemplo. El diario Cronista la publica con el título “El café como moneda: el plan de fidelización de Starbucks podría crear la nueva bitcoin”: http://www.cronista.com/finanzasmercados/El-cafe-como-moneda-el-plan-de-fidelizacion-de-Starbuckspodria-crear-la-nueva-bitcoin-20150729-0034.html

En verdad, no sería tan extraño pensar en que el café fuera moneda. El cacao era la moneda de los mayas, y el café es un commodity con amplia aceptación en el consumo global. Pero tal vez nunca imaginamos que se convirtiera en moneda por medio del plan de fidelidad de Starbucks.

El café, además, parece cumplir con una de las condiciones necesarias para una moneda: su uso generalizado, su «liquidez» en términos monetarios. Por ejemplo, un reciente estudio de Gallup muestra que alrededor del 65% de los norteamericanos toman al menos una taza de café por día: http://www.gallup.com/poll/184388/americans-coffee-consumption-steady-few-cut-back.aspx?utm_source=alert&utm_medium=email&utm_content=morelink&utm_campaign=syndication

Aquí va la nota entera del Cronista:

starbucks

“Por mucho tiempo las aerolíneas han dado millas a sus clientes por las compras hechas con sus tarjetas de crédito realizadas en otras tiendas. Ahora Starbucks quiere intentar una hazaña similar con su programa de lealtad.

La cadena de cafeterías ha realizado acuerdos con el servicio de música Spotify, el New York Times y de intercambio con Lyft, lo cual permitirá a los clientes ganar puntos para bebidas gratis y comida en Starbucks. El programa reparte ‘Stars‘ cuando los usuarios hacen compras. Es la forma de moneda que funciona con aplicaciones móviles o tarjetas de fidelidad de Starbucks.

El reto ahora es construir una red de estrellas más allá de los primeros socios. El director ejecutivo, Howard Schultz, dijo que la compañía está buscando sumar negocios de una variedad de industrias que podrían trabajar con el programa, con el objetivo de impulsar a los clientes a visitar Starbucks más a menudo.

Starbucks tiene actualmente 10.4 millones de miembros de la lealtad con los programas activos, un 28% respecto al año anterior, dijo Schultz. La iniciativa ha conseguido un crecimiento de clientes usando sus teléfonos para pagar sus pedidos de Starbucks. En Estados Unidos, los pagos móviles ahora representan una quinta parte de todas las transacciones en las tiendas, más del doble del nivel de hace dos años.

El programa también es un paso hacia un futuro en el que se reciben Starbucks «Stars» de manera similar a las millas de las líneas aéreas, bitcoin, tarjetas de regalo y oro. Como parte de su asociación con Starbucks, Spotify, el Times y Lyft han comprado un número de Stars ellos mismos. La idea es utilizarlos para recompensar a los clientes cuando se suscriban o comprar viajes.

«Eso es algo muy cerca a ser como una moneda», dijo James Wester, director de investigación de IDC Financial Insights.

Los futuros socios «Star» podrían ser empresas como Staples Inc., Chipotle Mexican Grill Inc., AMC Entertainment Holdings Inc. y Netflix Inc., según los analistas. Schultz dijo que los futuros participantes pueden ser nombrados en los próximos trimestres.

Si la plataforma de «Stars» acumula suficiente apoyo, podría convertirse en la moneda de bienes digitales, dijo Chetan Sharma, analista independiente de la industria inalámbrica. Eso significa que los clientes podrían utilizar los puntos para pagar por las canciones, videos y juegos en línea.”

La planificación socialista (ahora del siglo XXI) depende de la sabiduría del planificador, que no es mucha

En Junio de 1959, Ludwig von Mises dictó seis conferencias en Buenos Aires. Éstas fueron luego publicadas y las consideramos con los alumnos de la UBA en Derecho. Su segunda conferencia se tituló “Socialismo” y trata ese tema:

“El sistema socialista, sin embargo, prohíbe esta fundamental libertad de uno de elegir su propia carrera. Bajo las condiciones socialistas, hay una sola autoridad económica que tiene el derecho de determinar todos los asuntos concernientes a la producción. Una de las características salientes de nuestra época es que la gente usa muchos nombres para la misma cosa. Un sinónimo para socialismo y comunismo es ‘planificación’. Si la gente habla de ‘planificación’ quieren significar, desde luego, planificación centralizada, lo cual significa un plan hecho por el gobierno, un plan que impide la planificación hecha por alguien que no sea el gobierno.

El individuo planifica su vida, cada día, cambiando sus planes diarios a voluntad. El hombre libre planifica diariamente sus necesidades; dice, por ejemplo: ‘Ayer planeaba trabajar toda mi vida en Córdoba’. Ahora se entera de mejores condiciones en Buenos Aires y cambia sus planes diciendo: ‘En vez de trabajar en Córdoba, deseo ir a Buenos Aires’. Y eso es lo que significa la libertad. Puede ser que esté equivocado. Puede ser que ir a Buenos Aires resulte un error. Las condiciones para él podrían haber sido mejores en Córdoba, pero él mismo hizo sus propios planes.

Bajo la planificación gubernamental, él es como un soldado en un ejército. El soldado no tiene el derecho de elegir su guarnición, el lugar donde hará el servicio militar. Debe obedecer órdenes. Y el sistema socialista – como Karl Marx, Lenin y todos los líderes socialistas lo sabían y lo admitían – edra la transferencia de las normas militares a todo el sistema de producción. Marx hablaba de los ‘ejércitos industriales’ y Lenin preconizaba ‘la organización de todo – el correo, la fábrica y otras industrias – de acuerdo con el modelo del ejército’

Por consiguiente, en el sistema socialista todo depende de la sabiduría, del talento, de las dotes de aquella gente que forma la autoridad suprema. Aquello que el supremo dictador – o su comité – no conoce, no se toma en cuenta. Pero el conocimiento que la humanidad ha acumulado en su larga historia no es absorbido por todos y cada uno; hemos acumulado a lo largo de los siglos una tan grande cantidad de conocimiento científico y técnico, que es humanamente imposible para un individuo conocer todas estas cosas, aunque sea el hombre con las mejores dotes.

Y la gente es diferente, son desiguales. Siempre lo serán. Hay ciertas personas que están más dotadas en un asunto y menos en otro. Y hay gente que tiene el talento de encontrar nuevos caminos, de cambiar las tendencias del conocimiento. En las sociedades capitalistas, el progreso tecnológico y el progreso económico, han adelantado mucho a raíz de esa gente. Si un hombre tiene una idea, tratará de encontrar unas pocas personas suficientemente inteligentes para darse cuenta del valor de su idea. Algunos capitalistas, que se atreven a mirar el futuro, que se dan cuenta de las posibles consecuencias de la tal idea, comenzarán a ponerla a trabajar. Otra gente, al principio, puede decir: ‘Son unos tontos’; pero dejarán de decirlo cuando descubran que esta empresa, que ellos llamaban tonta comienza a florecer, y que la gente está contenta comprando sus productos.

Bajo el sistema marxista, por lo contrario, el supremo ente gubernamental primero debe convencerse del valor de tal idea antes que se pueda continuar y desarrollarla. Esto puede ser una cosa bastante difícil de realizar, ya que solamente el grupo en el más alto nivel – o solamente el supremo dictador – tienen el poder de tomar decisiones. Y si esta gente – debido a la pereza o a su avanzada edad o porque son poco brillantes o poco instruidos – no es capaz de captar la importancia de la nueva idea, entonces el nuevo proyecto no será llevado a cabo.

 

Captura regulatoria: la licencia de un taxi en Nueva York se vende por más de un millón de dólares

En el Cato Journal, Randall Holcombe, De Voe Moore Professor of Economics at Florida State University, analiza el concepto de captura regulatoria en lo que llama ‘capitalismo político’: http://www.cato.org/cato-journal/winter-2015

Así es como lo explica:

“Los buscadores de rentas son capaces de obtener políticas gubernamentales que transfieran rentas hacia ellos pero con el tiempo esas rentas se disipan porque se capitalizan en los activos requeridos para obtener dichas rentas. Un claro ejemplo son los ‘medallones’ o permisos requeridos para conducir un taxi en la ciudad de Nueva York. El número de ‘medallones’ es limitado, se ha creado una barrera de ingreso, generando ganancias por sobre lo normal. Los medallones pueden venderse, y quienquiera ingresar en el mercado debe comprarlo; se han vendido por más de un millón de dólares. Las ganancias transitorias se han capitalizado en el valor de los medallones, por lo que el precio de mercado de un medallón es igual al valor esperado presente de todas las futuras rentas que obtendrá el dueño del taxi porque la entrada se ha restringido. La trampa es que si se fuera a desarmar esta política y permitir el ingreso libre en el mercado, los propietarios actuales de medallones sufrirían una pérdida temporal de más de un millón de dólares por medallón, ya que ahora no tendrían ningún valor. El valor de las rentas futuras se capitaliza en el precio del medallón, por lo que los propietarios actuales no obtienen retornos mayores a los normales de la restricción al ingreso.

taxi NY

Este ejemplo puede generalizarse a cualquier programa de gobierno que cree rentas para un grupo a costa de otros. Los subsidios agrícolas, por ejemplo, transfieren dinero de contribuyentes a agricultores, aumentado su ingreso. Para obtener subsidios, los receptores tienen que poseer tierra, por lo que el valor del subsidio se capitaliza en el valor de la tierra agrícola. Si se quitaran los subsidios o cuotas, y otros programas bajaría el valor de la tierra, imponiendo en los propietarios una pérdida temporal.

El resultado es que aquellas firmas que han capturado a las agencias que las regulan, o que se benefician de programas gubernamentales que crean rentas, dependen de quienes controlan esos programas para su continua rentabilidad. Tullock da un ejemplo con la ahora inexistente Oficina de Aeronáutica Civil (CAB). La CAB, esencialmente cartelizó a la industria aérea asignando rutas y estableciendo las tarifas. Permitía a las aerolíneas expandir sus rutas solo si podían demostrar que necesitaban capacidad en esa ruta, y autorizaba a las aerolíneas a subir las tarifas, pero no a bajarlas. Esto es lo que un cartel hace: sube precios y restringe producción. EL sistema funcionaba bien para las aerolíneas que participaban.

Esta ganancia temporal se disipó en muchas formas: altos salarios para pilotos sindicalizados, buenos servicios (a un alto precio) para los clientes, y capacidad en exceso. Esto era beneficioso porque si una aerolínea competidora quería ingresar a una ruta ya ocupada por otra aerolínea, ésta podía señalar al exceso de capacidad diciendo que ‘estamos ocupando solamente el 50% de los asientos que tenemos en esa ruta, no hay necesidad de capacidad adicional’.

Cuando las aerolíneas fueron desreguladas a fines de los 1970s y la CAB disuelta, las aerolíneas existentes tuvieron pérdidas temporales y pocas sobrevivieron. Algunas tradicionales como TWA, Eastern y Braniff desparecieron, desplazadas por nuevas empresas como Southwest o USAir”.

 

Para José Luis Espert, Dabos y Vignoli, el tipo de cambio real multilateral está apreciado en 58,6%

En un interesante trabajo, los economistas José Luis Espert, Marcelo Dabós y Guido Vignoli analizan la evolución del Tipo de Cambio Real Multilateral en la Argentina durante los últimos 50 años, y su situación actual. El trabajo se titula “Determinantes del tipo real de cambio en la Argentina: una aproximación empírica 1961-2014”, Escuela de Negocios de la Universidad de Belgrano N° 309: http://www.ub.edu.ar/investigaciones/dt_nuevos/309_Dabos.pdf

Aquí va el resumen:

“Este trabajo estima un tipo de cambio real multilateral de comportamiento de Argentina. El análisis econométrico estima un modelo de corrección de errores en vectores. Las regresiones muestran que las variables significativas para explicar el comportamiento de largo plazo del tipo de cambio real multilateral son los gastos del gobierno y los términos de intercambio. Los coeficientes de las variables fundamentales son usados para identificar períodos de apreciación y depreciación reales. Usando las variables fundamentales, el tipo de cambio real multilateral de Argentina en 2014 está significativamente apreciado con respecto al valor de equilibrio calculado.”

Y sus conclusiones:

“Este estudio estima el equilibrio del TCRM de la Argentina para el período 1961-2014 de acuerdo a un modelo de comportamiento que se basa, en parte, en la literatura existente.

La técnica econométrica empleada es la de corrección de errores en vectores (VECM) por su sigla en inglés. Las principales variables explicativas que se hallan y son significativas son el gasto del gobierno y el índice de términos de intercambio. Tal como lo hallan Espert y Maino (2000), el aumento del gasto del gobierno aprecia el TCRM en el largo plazo. En cuanto a los términos de intercambio se halla que un aumento de estos tiende a depreciar el TCRM en el largo plazo, posibilidad sugerida por Edwards (1989). Las variables explicativas Activos Externos Netos y el Índice de Productividad Multilateral fueron no significativas.

El ajuste del TCRM a su valor de equilibrio en ausencia de nuevos shocks es lento y solo de 1,66% por año. Sin embargo se producen grandes ajustes en poco tiempo como “saltos” en las variables o “cambios de régimen” o situaciones de “crisis” que recurrentemente caracterizan la economía Argentina y de las cuales el TCRM no es una excepción. En el largo plazo se ajusta vía crisis mientras que en el corto plazo el ajuste es pequeño, acumulándose tensiones que finalmente afloran.

En el período total de 50 años considerado, el TCRM estuvo durante 37 años apreciado y solo durante 13 años estuvo depreciado. Es decir históricamente ha habido una tendencia a la apreciación del TCRM en el último medio siglo de la historia económica argentina de acuerdo a nuestro modelo y datos.

El nivel del TCRM en 2014 es sustancialmente inferior a los 2 máximos de los años 1980 y 2001, siendo estos 2 puntos pre-crisis. O sea que no estamos tan apreciados como previamente a las crisis de 1980 y 2001. Comparando 2014 contra 1980 en 2014 el TCRM está depreciado en 36,9% y comparando 2014 contra 2001 en 2014 el TCRM está depreciado el 32,6%.

Desde un año que sepuede consi derar como “normal” de la convertibilidad que es 1996 (crecimiento alto, con estabilidad de precios) el año pre-crisis 2001 contra 1996 muestra una apreciación en 5 años del 23,6%, lo que da una tasa promedio acumulativa anual de 4,3%.

Desde un año que se puede considerar como “normal” en la última década que es 2004 (crecimiento alto, con estabilidad de precios o baja inflación) tenemos que 2014 contra 2004 muestra una apreciación en 10 años del 54,0%, lo que da una tasa promedio acumulativa anual de 4,4%.

Finalmente, de acuerdo a las estimaciones de nuestro modelo para el último año estimado 2014 el TCRM está apreciado en 58,6% respecto a su valor de equilibrio es decir sería necesaria una depreciación del TCRM del 58,6% para llevarlo a su valor de equilibrio.”

 

¿Todo va major y la gente es pesimista? Claro, en el largo plazo, y no le preguntes a los venezolanos

Steven Pinker es Johnstone Family Professor of Psychology en Harvard University y autor d elibros como How the Mind Works o The Blank Slate. En el Cato Policy Forum discutió porqué si todo va major la gente es tan pesimista: http://www.cato.org/events/everything-getting-better-why-do-we-remain-so-pessimistic

´¿Porqué la gente es tan pesimista sobre el presente? Mi interés sobre este asunto comenzó cuando conocí datos históricos sobre violencia y los comparé con la sabiduría convencional de quienes respondieron a una encuesta internacional. Encontré que la gente consistentemente considera que el presente es más letal que el pasado. La modernidad nos ha traído terrible violencia, eso se cree, mientras que los pueblos nativos del pasado vivían en un estado de harmonía, del cual nos hemos alejado a nuestro propio riesgo.

Pero los datos muestran que nuestros ancestros eran mucho más violentos de que nosotros somos y la violencia ha estado reduciéndose por un largo período de tiempo. En algunas comparaciones, el pasado era 40 veces más violento que el presente. Probablemente, estamos viviendo el período más pacífico de la existencia de nuestra especie. …

Hay un cierto número de sesgos emocionales hacia el pesimismo que ha sido bien documentado por los sicólogos y ha sido resumido en el slogan ‘el mal es más fuerte que el bien’. Éste es el título de un artículo del sicólogo Roy Baumeister en el que revisó una amplia variedad de evidencia acerca de que la gente es más sensible a las cosas malas que las buenas. Si pierdes $10 te hace sentir mucho peor que lo que te haría feliz ganar $10. Esto es, las pérdidas se sienten más intensamente que las ganancias, o como una vez lo dijo Jimmy Connors: ‘Odio más perder de lo que me gusta ganar’. Los eventos malos dejan marcas más fuertes en el carácter y la memoria que las buenas.

Pero, ¿porqué el mal es más fuerte que el bien? Sospecho que hay una razón profunda, en última instancia relacionada con la segunda ley de la termodinámica, esto es que la entropía, o el desorden, nunca se reduce. Por definición, hay más formas por las que el estado del mundo puede ser desordenado más que ordenado. …

El fenómeno por el que el mal domina al bien se potencia por una segunda fuente de sesgo, a veces llamado la ilusión de los viejos tiempos. La gente siempre añora una era dorada. Tienen nostalgia por una era en que la vida era más simple y predecible. …

La gente siempre añoró los viejos tiempos. En 1777, David Hume notó que ‘el humor de culpar al presente y admirar el pasado, está fuertemente enraizado en la naturaleza humana.’….

Hace unos 40 años Kahnemamm y Tversky afirmaron que una forma por la que el cerebro estima probabilidades es utilizando una regla simple: cuanto más fácil recuerdas un ejemplo de algo, má probable lo estimas. El resultado es que cualquier cosa que hace a un incidente más recordable también lo hace más probable. …

Déjenme concluir que estos fenómenos dan nacimiento a una perversa codependencia entre violencia y noticias, en que la gente comete actos de violencia precisamente porque anticipan cobertura en las noticias. …

En síntesis, hay muchas razones para pensar que la gente tiende a ser más pesimista sobre el mundo de lo que muestra la evidencia. He sugerido que esto puede atribuirse a tres sesgos sicológicos presentes en nuestra sicología: el mal domina al bien, la ilusión de los viejos tiempos y la competencia moralizante. Estos alimentan un sesgo cognitivo común que a su vez interactúa con la naturaleza de las noticias, creando así una inclinación hacia el pesimismo.”

La casa de Carlitos Tevez en La Horqueta: les propongo un test de filosofía moral y a Robert Nozick

Propongo un test de filosofía moral. Comencemos con la casa que ha comenzado a construir Carlitos Tévez.

Dice El Cronista en un artículo titulado “Tras revolucionar el fútbol argentino, Tevez levanta una excéntrica mansión”: http://www.cronista.com/deportes/Tras-revolucionar-el-futbol-argentino-Tevez-levanta-una-excentrica-mansion-20150715-0009.html

“El «Apache» está construyendo una casa de alrededor de 4000 m2 en La Horqueta, San Isidro. Está a 20 kilómetros del barrio Ejército Argentino o Fuerte Apache que lo vio crecer. Su nuevo hogar tendrá un costo de u$s 7 millones, un espacioso garaje, varios edificios y, siguiendo el ejemplo de su amigo y compañero en la Juventus Arturo Vidal, hasta una ‘disco’ para 200 personas.” Aquí la casa en construcción:

Casa Tevez

¿Cree usted que esto es ‘injusto”? ¿O estima que Tevez ha hecho sus méritos para obtener la cantidad de dinero necesaria para eso?

Ahora veamos otro caso. Ya en el año 2007, La Nación publicaba un artículo de Alfredo Sáinz con el título “Empresarios K: negocios de la mano del poder”: http://www.lanacion.com.ar/919770-empresarios-k-negocios-de-la-mano-del-poder

El blog de Juan Cruz Sanz describe la casa de Báez: http://juancruz-rgl.blogspot.com.es/2010/02/la-casa-de-lazaro-baez.html

“Los más de 3 mil metros cuadrados que tiene el predio fueron aprovechados al máximo por el ahora millonario kirchnerista y eso se puede observar en la imagen que obtuvo el blog y que fue analizada por personas que integran el círculo íntimo de Báez, con acceso diario a la chacra.

La sorpresa la dan 14 invernaderos ubicados de manera estratégica sobre un costado del predio. Nadie asegura que es lo que se cultiva puertas adentro. «Lázaro consume lo que produce», dicen simpáticamente fuentes cercanas al empresario.”…

“Además de los invernaderos, aparece un parque interno, una gran casa de huéspedes con gimnasio propio, lugar donde se alojan Néstor y Cristina; La casa de la familia Báez constituida por más de 300 metros cubiertos; Pileta climatizada con oleaje artificial; Antena para telecomunicaciones con cámaras de seguridad y video de grabación en 360º con un alcance de 100 metros; Casa para personal de seguridad, caseros y quinteros; Una cancha de fútbol con iluminación artificial y un quincho con subsuelo para reuniones. Además un pequeño estacionamiento para invitados y una calle interna pavimentada.”

Aquí la casa de uno de los empresarios:

Lazaro

Lázaro Casa

¿Cree usted que esto es “justo”? ¿O estima que estos empresarios no tienen méritos para obtener la cantidad necesaria para eso?

SI usted contestó aprobando el primer caso y rechazando el segundo está siguiendo una visión ética cercana a la que planteara el conocido filósofo Robert Nozick, para quien en temas de justicia distributiva no hay que discutir el resultado de la distribución (por ejemplo, si uno tiene 6 y otro tiene 4), sino el “proceso” por el cual esa distribución ha resultado. Si el «proceso» fue justo, entonces la distribución, aunque desigual, es justa. Si usted opinó de esa forma es porque entiende que el “proceso” fue justo en el caso de Tevez e injusto en el caso de los amigos del poder.

Y note que no está tomando en cuenta el enfoque que suele predominar en las visiones “resdistributivas”, ya que estas miran el resultado de la distribución y, al no gustarle, proponen modificarla de una forma u otra.

Si le interesa entonces revisar esta visión, para explicarse cómo es que la está sosteniendo aunque no le haya prestado mucha atención, puede leer el resumen de ese texto en Wikipedia: https://es.wikipedia.org/wiki/Anarqu%C3%ADa,_estado_y_utop%C3%ADa

O puede buscarlo en la web donde se lo encuentra en pdf.

¿Alienados por el consumo y la publicidad? ¡No puedo vivir sin un smartphone! ¿O mejoró mi vida?

El ataque contra el “consumismo” como resultado de un “capitalismo” descontrolado es ya demasiado común. Por ejemplo, el Papa Francisco en su reciente encíclica Laudato Si, dice: “El mundo del consumo exacerbado es al mismo tiempo el mundo del maltrato de la vida en todas sus formas” (230).

Mientras tanto, la consultora Gallup trae una encuesta cuyo comentario titula “Casi la mitad de los usuarios de Smartphones no imaginan su vida sin ellos”. http://www.gallup.com/poll/184085/nearly-half-smartphone-users-imagine-life-without.aspx?utm_source=alert&utm_medium=email&utm_content=morelink&utm_campaign=syndication

“Los smartphones emergieron como un producto de mercado masivo hace menos de una década, y sin embargo, ya un 46% de los usuarios norteamericanos de smartphones tienen lo que podría llamarse “amnesia de Smartphone” ya que no pueden imaginarse sin uno”.

Smartphone

Esto parecería confirmar una visión que sostiene que el capitalismo crea personas “alienadas” por el consumo y la publicidad que les genera necesidades que luego se convierten en demandas incontenibles, las cuales son la base de los beneficios de los capitalistas.

Pero el informe de Gallup dice que los smartphones han cambiado la vida de muchos, para bien:

“Por supuesto, los smartphones no significan solamente compulsión, dependencia y ansiedad. Una probable razón por la que los norteamericanos consideran a los smartphones como una parte integral de sus vidas es que perciben que tienen un impacto positivo. En general, el 70% de los usuarios de smartphones dicen que su celular ha mejorado sus vidas, incluyendo un 24% que cree que las ha hecho mucho mejor. Mientras un cuarto de los usuarios dice que el aparato no la ha mejorado ni empeorado, y solamente un 6% dice que ha empeorado su vida de alguna forma”.

“Como podría esperarse, dar crédito a que el celular ha mejorado la vida es casi universal (86%) entre aquellos que no pueden imaginar su vida sin ellos, y para un 41% de este grupo el smartphone ha hecho su vida mucho mejor”.

En fin, parece que, más que alienados por el consumo, son personas que verdaderamente entienden que esta innovación les ha generado tantos beneficios que ha mejorado sustancialmente sus vidas.

Algo así confirma el mismo informe de Gallup: “Una cosa es cierta: es probable que el vínculo de la gente con sus teléfonos crezca en los próximos años a medida que la penetración de los smartphones se expanda hasta el 100% desde su actual nivel cercano al 70%, y a medida que los teléfonos agreguen aún más aplicaciones y servicios –como Wi-Fi universal, la mejora del control de voz y la capacidad de hacer compras online-, que fortalecen la ‘dependencia’ de los usuarios.”

 

Empresas ‘demasiado grandes para quebrar’: la señal del ‘capitalismo político’, o prebendario

En el Cato Journal, Randall Holcombe, De Voe Moore Professor of Economics at Florida State University, analiza el concepto dominante del capitalismo y sugiere llamar al que ahora predomina de forma diferente: ‘capitalismo político’: http://www.cato.org/cato-journal/winter-2015

Así es como lo explica:

“El capitalismo, como sistema económico, fue descripto como un sistema de mercados en equilibrio general, apoyado por la intervención gubernamental diseñada para corregir fallas de mercado. Dentro de ese marco correctivo provisto por el gobierno, los recursos eran asignados a través de mercados en el capitalismo, en oposición al socialismo, donde los recursos eran asignados a través de la planificación. Ninguna economía asignaba recursos solamente a través de los mercados o la planificación gubernamental, por lo que un enfoque de sistemas comparativos podía analizar el grado según el cual las economías mixtas podían diferir en la combinación de mercados y planificación. El capitalismo, en este enfoque, incorporaba al gobierno como un rasgo institucional para estabilizar a los mercados y mejorar la eficiencia de la asignación de recursos.

Sistemas económicas comparados, como un área de la investigación económica, cayó en desuso en los anos 1990s. Ya no se daba seria consideración a la planificación gubernamental como un sistema económico alternativo y el foco de los sistemas económicos se centró en las economías en transición –esto es, las ex economías socialistas que estaban avanzando hacia el capitalismo. La vieja pregunta del análisis de sistemas económicos comparados sobre el capitalismo seguía presente, esto es, ¿qué tipo de supervisión gubernamental se requiere para permitir que una economía capitalista funcione eficientemente?

La supervisión gubernamental no funciona siempre tan perfecta como la describe la teoría, todos lo saben. En el sistema capitalista, hay problemas de incentivos y de información que llevan a que la intervención del gobierno cree pérdidas por la búsqueda de rentas, la captura de las regulaciones y otros males. Estos problemas crean el desafío adicional de diseñar políticas que utilicen la mano visible del gobierno para dirigir la asignación de recursos en forma más eficiente. Además, los economistas describen a la actividad del mercado en el modelo capitalista como una conducta maximizadora de los actores privados dentro del marco de restricciones institucionales diseñadas por el gobierno.

El capitalismo político es un sistema económico diferente. Como Kolko (The Triumph of Conservatism: A Reinterpretation of American History, 1900-1916, New York: The Free Press) lo describe, los actors del sector privado no solamente actúan dentro de un marco de restricciones gubernamentales, los ‘principales intereses económicos’ diseñan esas restricciones cuando actúan, para retener sus posiciones dominantes. La elite económica reconoce que la destrucción creativa del capitalismo descripta por Schumpeter actúa contra ellos, ya que las empresas existentes son debilitadas por innovadores recién llegados. Kolko sostiene que ‘en el largo plazo, los principales líderes de empresas reconocieron que no tenían ningún interés en una economía e industria caótica en la cual no solamente sus ganancias sino su misma existencia podía ser desafiada.’ Por lo tanto, buscaron que la regulación y la supervisión gubernamental preserve el status quo –esto es, que estabilice el estado de cosas existente y que haga difícil a quienes están fuera de él desplazar a la elite.

Si esta caracterización del sistema económico norteamericano era correcta en la Era Progresista, como sostiene Kolko, lo parece aun más en el siglo XXI, cuando el gobierno federal asumió posiciones accionarias en una docena de bancos principales y dos fabricantes de autos para preservar su estatus económico, al mismo tiempo permitía que cientos de pequeños bancos y otras empresas cayeran. La doctrina de ‘muy grande para quebrar’, con la que el gobierno permite a empresas privadas retener sus ganancias asumiendo sus pérdidas, es, tal vez, la manifestación más obvia del capitalismo político.”

Grecia podría tener su propia moneda, pero tendría que haber sido, y ahora ser, tan seria como Suiza

En su libro “Desnacionalización del dinero” Hayek trata el tema de la política monetaria y realiza una propuesta de “competencia de monedas”, cuya discusión es apropiada en todo país, como Argentina, que tiene dos monedas al menos, el peso y el dólar, o en Europa cuando se plantea la potencial salida de Grecia del Euro. El libro fue publicado en inglés por el Institute of Economic Affairs de Londres.

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Su propuesta práctica hubiera evitado las amenazas que ahora se ciernen sobre el Euro ante la posible salida de Grecia ya que cada país hubiera mantenido su moneda, pero en competencia con todas las demás, más la monedas privadas que surgieran. Claro, esto no quiere decir que hubiera evitado los problemas de Grecia, que seguramente no hubiera podido colocar deuda en dracmas y tendría que haberlo hecho en otra moneda que los mercados aceptaran. Pero Grecia, si fuera tan seria como Suiza, podría tener su propia moneda. El tema es que no lo fue.

Aquí va lo de Hayek, cuarenta años antes que se planteara este problema:

“El extender el libre comercio de la moneda a la banca, como sugerimos, constituye una parte esencial de la propuesta que propugnamos. En primer lugar, los depósitos bancarios a la vista equivalen sin duda a una especie de dinero emitido privadamente. Tales depósitos constituyen hoy una parte, en muchos países la fundamental, del conjunto de medios de cambio. En segundo lugar, la expansión y contracción de las distintas superestructuras nacionales de crédito bancario son, en este momento, la principal excusa para la administración nacional del dinero básico.

Añadiré, en cuanto a los efectos de la adopción de esta propuesta, que por supuesto se trata de impedir a las autoridades financieras y y monetarias que se conduzcan de una forma que les resulta políticamente imposible de evitar en tanto dispongan de poder para hacerlo. Estas conductas son, sin excepción, no sólo perjudiciales y contrarias a largo plazo al interés del país que las practica, sino además políticamente inevitables como escapes temporales que son ante dificultades acuciantes. Incluyen medidas que permiten a los gobiernos suprimir fácil y rápidamente los motivos de descontento de determinados grupos o sectores, pero, a la larga, desorganizan y destruyen el orden de mercado.

Impedir al gobierno que oculte la depreciación monetaria

Dicho con otras palabras, la principal ventaja que deriva del plan que propongo radica en impedir que el gobierno pueda «proteger» la moneda emitida por él de las nocivas consecuencias derivadas de las medidas que él mismo adopta. En consecuencia, nuestro plan hace imposible utilizar posteriormente tan dañinos métodos. Ni podría ocultar la devaluación de la moneda que emite para impedir la evasión de capitales y otros bienes y recursos, ni tampoco podría controlar los precios, medidas que por supuesto tenderían a destruir el Mercado Común y que se originan en el mal uso de las propias monedas en la actividad interior. Este plan parece satisfacer mejor los requisitos de un mercado común sin necesidad de establecer un nuevo organismo internacional ni de conferir nuevos poderes a una autoridad supranacional, ni de crear una moneda común.

A todos los efectos, este plan sólo provocaría la desaparición de las valutas nacionales si las autoridades monetarias de cada país no actuaran correctamente. Incluso entonces podrían evitar el desplazamiento total de su moneda corrigiendo a tiempo su conducta. Es posible que en algunos países pequeños con mucho comercio exterior y turismo predominara la moneda de uno de los países más grandes; pero si se practicara una política sensata, nada impediría continuar usando la mayoría de las monedas existentes durante mucho tiempo. (Es importante, por supuesto, que las partes no lleguen a un acuerdo tácito de no proporcionar una moneda tan buena que los ciudadanos de otros países la prefieran. La presunción de culpa estaría siempre en contra del gobierno cuya moneda no fuera solicitada por la gente.)

No creo, además, que este plan impidiera a los gobiernos hacer lo que deben para que la economía funcione correctamente, ni obstaculizara medidas que beneficiarían a un grupo mayoritario de ciudadanos. Pero esto nos lleva a problemas que se discuten mejor en el marco del desarrollo completo del principio subyacente.”

 

Su propuesta práctica hubiera evitado las amenazas que ahora se ciernen sobre el Euro ante la posible salida de Grecia ya que cada país hubiera mantenido su moneda, pero en competencia con todas las demás, más la monedas privadas que surgieran. Claro, esto no quiere decir que hubiera evitado los problemas de Grecia, que seguramente no hubiera podido colocar deuda en dracmas y tendría que haberlo hecho en otra moneda que los mercados aceptaran. Aquí va lo de Hayek, cuarenta años antes que se planteara este problema:

“El extender el libre comercio de la moneda a la banca, como sugerimos, constituye una parte esencial de la propuesta que propugnamos. En primer lugar, los depósitos bancarios a la vista equivalen sin duda a una especie de dinero emitido privadamente. Tales depósitos constituyen hoy una parte, en muchos países la fundamental, del conjunto de medios de cambio. En segundo lugar, la expansión y contracción de las distintas superestructuras nacionales de crédito bancario son, en este momento, la principal excusa para la administración nacional del dinero básico.

Añadiré, en cuanto a los efectos de la adopción de esta propuesta, que por supuesto se trata de impedir a las autoridades financieras y y monetarias que se conduzcan de una forma que les resulta políticamente imposible de evitar en tanto dispongan de poder para hacerlo. Estas conductas son, sin excepción, no sólo perjudiciales y contrarias a largo plazo al interés del país que las practica, sino además políticamente inevitables como escapes temporales que son ante dificultades acuciantes. Incluyen medidas que permiten a los gobiernos suprimir fácil y rápidamente los motivos de descontento de determinados grupos o sectores, pero, a la larga, desorganizan y destruyen el orden de mercado.

Impedir al gobierno que oculte la depreciación monetaria

Dicho con otras palabras, la principal ventaja que deriva del plan que propongo radica en impedir que el gobierno pueda «proteger» la moneda emitida por él de las nocivas consecuencias derivadas de las medidas que él mismo adopta. En consecuencia, nuestro plan hace imposible utilizar posteriormente tan dañinos métodos. Ni podría ocultar la devaluación de la moneda que emite para impedir la evasión de capitales y otros bienes y recursos, ni tampoco podría controlar los precios, medidas que por supuesto tenderían a destruir el Mercado Común y que se originan en el mal uso de las propias monedas en la actividad interior. Este plan parece satisfacer mejor los requisitos de un mercado común sin necesidad de establecer un nuevo organismo internacional ni de conferir nuevos poderes a una autoridad supranacional, ni de crear una moneda común.

A todos los efectos, este plan sólo provocaría la desaparición de las valutas nacionales si las autoridades monetarias de cada país no actuaran correctamente. Incluso entonces podrían evitar el desplazamiento total de su moneda corrigiendo a tiempo su conducta. Es posible que en algunos países pequeños con mucho comercio exterior y turismo predominara la moneda de uno de los países más grandes; pero si se practicara una política sensata, nada impediría continuar usando la mayoría de las monedas existentes durante mucho tiempo. (Es importante, por supuesto, que las partes no lleguen a un acuerdo tácito de no proporcionar una moneda tan buena que los ciudadanos de otros países la prefieran. La presunción de culpa estaría siempre en contra del gobierno cuya moneda no fuera solicitada por la gente.)

No creo, además, que este plan impidiera a los gobiernos hacer lo que deben para que la economía funcione correctamente, ni obstaculizara medidas que beneficiarían a un grupo mayoritario de ciudadanos. Pero esto nos lleva a problemas que se discuten mejor en el marco del desarrollo completo del principio subyacente.”